Muchas gracias a las personas que se toman el tiempo de leer mi historia, de seguirla y de dejar sus comentarios.

Sonohrina: me alegra tener mensajes tuyos, pronto veras más gaasaku, no los pongo como una pareja muy rápido, por que me gusta que tengan su tiempo, que se enamoren el uno del otro … pero veras como poco a poco su relación se fortalecerá..

Sin más que decir comencemos la historia….

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En una cama se encontraba descansando una pelirosa, su rostro se encontraba pálido y con pequeños rasguños, sus ojeras eran apenas visibles, pero entre más te acercabas a su rostro eran más notables.

La luz le empezaba a molestar aun con los ojos cerrados, quiso abrir los ojos de golpe cosa que no pudo, sintió los parpados aun más pesado que cualquier cosa, tallo sus ojos con sus manos para relajarlos y fue abriéndolos poco a poco. Al principio no pudo enfocar muy bien y todo lo que mirara, estaba borroso.

Solo podía ver manchas de colores, dorados, negros y rojos. – Vean, ya se despertó sakura-chan.- hablo una voz media distorsionada, no podía escuchar bien. En un momento se asusto, no sabia donde estaba y sus sentidos la estaban traicionando al no responder.

No quiso esperar más y se levanto de golpe, solo dio dos pasos antes de tropezar con sus propios pies. Sus talones se doblaron, empezó a caer otra vez.

Una mano fría la tomo del brazo y no dejo que esta tocara el piso. Mientras la alzaba como una princesa para volverla a depositar en la cama, acercó su rostro a la de ella mientras le habla tranquilamente.

-Haruno-san, tenga cuidado no se vaya a lastimar.- su rostro a medida que se acercaba, iba siendo las imágenes más visibles, al principio solo era una mancha roja con color crema, pero pronto tomo la forma del kazekage de suna. Era gaara quien la había ayudado y cargado.

No dijo nada, sus ojos la habían hipnotizado; no solo era eso si no que su mirada la estaba haciendo sentir tranquila. Por un momento dejo que sus ojos mostraran su verdadera naturaleza, tierna, dócil y agradecida. El pelirojo no pudo más, sintió como sus mejillas se estiraban y le dedico la sonrisa más tierna que tenia.

La kunohichi solo se sorprendió y no pudo evitar sonreír, no sabia por que sonreía pero quería hacerlo. Pronto su pequeña burbuja exploto.

-sakura-chan, que bueno que estas bien- dijo el rubio acercándose a ella. –tardaste mucho tiempo inconsciente, hasta el idiota de sasuke se había preocupado.- naruto estaba feliz de que su amiga estuviera bien.

-imbécil, no digas cosas de más y jamás me preocuparía por una tonta como sakura.- el pelinegro solo se dio la vuelta no tenia ganas de verla a la cara puesto que por una parte si había sido verdad lo que dijo el rubio.

Solo que para el, el sentimentalismo era solo una absurda manera de volverse un debil.

-discúlpame Uchiha, pero Haruno- san no es ninguna tonta, es una de las mejores medico ninjas del mundo shinobi. Y te agradecería que dejes de llamarla así, deberías tener un poco más de respeto.-respondió lo más tranquilamente posible,pero el pelirojo estaba molesto por la actitud del pelinegro al comportarse así con ella. Por no lo que no dudo ni titubio al defenderla.

Todos se quedaron anonadados por ver la acción del pelirojo, cuando estaba sasuke apunto de devolverle la respuesta, sakura se levanto de la cama.

-kazekage-sama disculpe a mi compañero por tal comportamiento, creo que no le enseñaron a tener más respeto enfrente de una autoridad. Si me lo permite ya me siento mejor para poder empezar mi labor. – la ojos de jade se puso enfrente de el y se inclino levemente en símbolo de disculpa.

Lo que no sabia sakura era que ya era demasiado tarde, faltaban unas horas para el amanecer.

-Haruno- san, estuviste tanto tiempo desmayada que ya pronto amanecerá.- dijo tan tranquilamente mientras la observaba ponerse algo molesta.

-entiendo, entonces si me disculpan quisiera empezar a prepararme para el día, así que kazekage-sama, podría indicarme el hostal más cercano al hospital.- la pelirosa ya se estaba empezando a poner sus botas para tomar sus cosas y salir, pero el pelirojo llamo su atención poniendo su mano delicadamente en su hombro.

-no se preocupe por eso haruno-san, usted y sus compañeros se pueden quedar en mi casa, hay suficientes habitaciones. – gaara la miraba directamente a sus orbes jades, quería que el momento así con ella quedara para siempre pero rápidamente ella aparto la mirada.

-disculpe kazekage-sama, pero no podemos quedarnos no queremos estar importunando en su casa, por eso es mejo…- no pudo seguir protestando contra el, puesto que la interrumpió.

- no te disculpes, y por favor quédate ..- esto ultimo lo dijo con un tono triste, el de verdad no quería que ella se marchase, quería volverla a tener la oportunidad de volverse conocer, quería estar con ella y no tomaría un no como respuesta.

Sakura solo lo miro y no pudo decir no nuevamente, no le gustaba verlo así. Entonces acepto la invitación a quedarse en la mansión de los Sabaku no.

Todos salieron de la habitación donde se encontraba descansando la pelirosa, gaara había llamado a sus hermanos para que le ayudaran a enseñarles las habitaciones a los compañeros de equipo de sakura, mientras que el personalmente la acompañaría hasta la puerta de su habitación.

Empezaron a subir los escalones hacia la segunda planta y casi al final del pasillo ahí se encontraba la entrada a sus aposentos. Cuando gaara le hizo la seña de que esa seria su habitación, ella tomo el picaporte con delicadeza, lo giro y abrió la puerta; se asombro por lo enorme y espaciosa que era la habitación, era como entrar a otra casa, pero con detalles un poco más lujoso.

-kazekage-sama, no puedo entrar ahí. Es demasiado para mi, solo ocupare la habitación para dormir. – dijo sorprendida y preocupada a la vez.

-acéptala haruno-san, por favor mande a arreglarla para ti.- hablo mientras la observaba, el no quería ponerla incomoda, quizás era extraño para ella el ofrecerle esa habitación, pero ya no había vuelta atrás, el quería darle lo mejor.

-no discúlpeme, ya es demasiado vivir en su mansión.- sakura volteo a mirarlo a los ojos. Tomo las manos de gaara y hablo. –por favor, no podre dormir sintiéndome así. – sakura por unos momentos lo miro a los ojos, y como un golpe seco, el sonido de una voz ajena a la de ellos, la saco del trance en la que lo ponían esos ojos aquamarinas.

-vaya, así que la habitación era para esta.- una castaña molesta había hablado, ella se encontraba vestida con un precioso kimono color violeta, con imágenes de gruyas blancas de fondo, no tenia bien puesto el obi, por lo que su vestimenta se abría de un hombro.

-matsuri, que haces despierta a esta hora y vestida asi, vete a tu habitación a dormir.- el pelirojo estaba molesto por la actitud que estaba empezando a tener con la pelirosa.

-Buenas noches matsuri, disculpa si te despertamos, solo le decía a…- no pudo terminar de hablar.

-discúlpame cariño, pero tu y yo no somos iguales. A mi me tienes que decir matsuri-sama, ya que como futura esposa del kazekage de suna tienes que irme hablando con respeto.- empezó a notar una sonrisa burlona después de decirlo.

A ella le gustaba andar divulgando para que la gente no olvidara quien seria la esposa del gobernante.

-la que debería hablar con más respeto serias tu matsuri, deja de comportarte como la dueña de la casa, o la gobernante por que no lo eres, ya te dije que no te amo, no te quiero y si no me quieres ver enojado de verdad es mejor que te largues a tu habitación.- ya estaba fastidiado, gaara ya no quería seguir con esa mujer, no había nada peor para el que tenerla alado, antes era una buena compañía, tenia con quien platicar a veces pero ahora era todo un fastidio.

La castaña solo se dio la vuelta, miro de pies a cabeza a sakura y con un sonido de repudio se dio la vuelta caminando a paso veloz hacia su cuarto.

-kazekage-sama, no se preocupe, no es la primera que intenta hacerme sentir inferior. He aprendido muchas cosas durante mi vida que esas pequeñeces ya no me hacen sentir nada.- la pelirosa se abraso a si misma y miro directo a sus ojos aquamarinos.

-no me gusta que la traten así haruno-san, usted es una de las mejores kunohichis de la historia, y no merece que la traten así.- gaara no podía dejar de sentirse enojado, no le gustaba que trataran mal a sakura.

-por favor digame sakura, estamos casi de la misma edad.- dijo mientras le entregaba una calida y tierna sonrisa. – aceptare con gusto si usted, eh digo si tu me dices gaara, las formalidades son para la gente que no se conoce y tu y yo, ya nos conocíamos de antes.- dijo mientras le devolvía la sonrisa.

-no podre convencerte de que te quedes en esta habitación ¿verdad?- pregunto un poco divertido y sonriéndole. La pelirosa solo negó con la cabeza mientras daba una sonrisa. – muy bien sakura, te daré otra habitación, subiremos a la tercera planta.- dijo mientras empezaban a caminar directo a la escaleras.

- bien aquí estamos, esta será tu habitación.- cuando entraron ella se dio cuenta que era menos grande que la que le había enseñado, tenia un aire a su cuarto en konoha. Esta habitación era pequeña, solo que no tanto; entrando a la derecha habían una pequeña mesa de noche de cada lado de la cama, era de tamaño normal para 2 personas adultas.

Había una ventana alargada que daba vista a la ciudad, esta se podía abrir para salir a un balcón, las ventanas tenían cortinas blancas transparentes de gasa, pero lo suficiente mente gruesas para que nadie pudiese ver por dentro. El baño era pequeño, solo una regadera, una taza de baño y un lavamanos con su espejo.

Las paredes eran simples de arena compactada y dura. Estaba bien iluminada y había un pequeño ropero donde podría poner sus ropas.

-este esta mejor kaze.. ejem digo gaara, muchas gracias por esto.- dijo con un ligero rubor en sus mejillas.

-no hay de que sakura, si necesitas algo mi habitación esta enfrente de la tuya, las de mis hermanos están a lado de tu puerta.- dijo mientras sonreía cálidamente.

Ella se sorprendió un poco y se avergonzó por que su cuarto estaría enfrente de ella, era una tontería que pronto tendría que sacarse de su cabeza.

- es mejor que entre, pronto amanecerá y tengo que arreglarme para este día.- dijo mientras tomaba la puerta y disponerse a cerrarla.

-sakura, se que tu desmayo no fue por que se te termino el chakra, si no por que tenias días sin comer.- había hablado sin rodeos el pelirojo y eso sorprendio a sakura. –no te estoy regañando, solo quiero verte en unas horas para desayunar, necesitas alimentarte para empezar tu día.- dijo con una sonrisa, ella solo pudo sonrojarse más.

-de acuerdo, en una hora bajo gaara- dijo la pelirosa mientras cerraba la puerta.

No sabia que le estaba sucediendo, pero lo único que podía decir que se sentía feliz después de tanto tiempo en su vida, se recostó en su cama miro al techo y cerro los ojos por unos instantes, tenia una sonrisa en sus labios. Y de pronto algo la saco de sus pensamientos, una figura humanoide se estaba empezando a levantar de la esquina de la habitación.

-nunca serás feliz, estúpida perra.- tan pronto como termino de decir eso, salto encima de la kunohichi atrapándola, se sintió asustada y desprotegida. La boca de la presencia se empezó a abrir saliendo de ella una sustancia roja y espesa, toda su cara empezó a tornarse de color rojo.

-tu no eres real, no lo eres, déjame en paz.. – empezó a decir entre dientes, y a como pudo se safo de el, empezó a caminar de espaldas para alejarse del ente sin perderlo de vista, pero pronto se choco con otra cosa y no sintió que fuese la pared. Unos brazos la rodearon y a su oído susurraron.

-jamás podras ser feliz, por más que lo intentes, por más que supliques, por más que llores, tu vida será solo un hueco lleno de amargura.- sakura forcejeo con la sombra y esta hizo que tropezara y chocara con una mesita que tenia un florero de cristal, el sonido del vidrio quebrándose hizo que gaara entrara corriendo a la habitación.

La encontró en el suelo, con cristal roto a su alrededor, rápidamente se acercó a ella tratando de ayudarla a levantarse. Noto que estaba blanca y temblando, cuando la tomo del brazo ella rápidamente se alejo de el, cuando se dio cuenta de quien era quien la estaba tocando escondió su rostro rápidamente.

-demonios!, perdón gaara, yo yo tropecé y tire tu florero.- trato de levantarse rápidamente, poso su mano en el suelo para levantarse, pero no se dio cuenta que había un trozo de vidrio y se corto; la herida era algo profunda y la sangre empezó a brotar. – mierda!, no puede ser, no puede estarme pasando esto.- sakura ya estaba empezando a alterarse y sus nervios estaban demasiado alterados. Como pudo se levanto y corrió al baño a lavarse la herida, apretó fuerte la cortada para que ya no siguiera saliendo sangre y empezó a usar su chakra para que cerrara más rapido.

Cuando vio que se cerro, camino de paso veloz hacia su mochila y empezó a sacar sus medicamentos, tomo su pastilla para la ansiedad y se la trago. Estuvo un momento con la cabeza hacia atrás para poderse ayudar más a pasarse el medicamento. Gaara aun seguía ahí observando a sakura como estaba de alterada.

-sakura, ¿te encuentras bien?- no sabia si preguntar estaba bien pero el quería saber como estaba, estaba preocupado por ella.

-eh, si gaara ya me siento más relajada.- sakura se sentó en la orilla de la cama, el pelirojo se acercó a ella e hizo lo mismo, se sentó junto a ella y por un momento se quedaron así, en silencio solo ellos.

Un chirrido los saco de sus pensamientos, era el estomago de la kunohichi que reclamaba por no alimentarla. Sakura se sonrojo y se levanto de repente. Gaara quería saber que estaba bien, puesto que su respuesta no lo había convencido al cien por ciento, pero no la obligaría a decirle lo que siente.

-como estas mejor, te espero abajo para desayunar sakura.- el pelirojo solo la volteo a ver, le dedico una sonrisa y la dejo para que se arreglara.

sakura solo asintió,y empezó a tomar sus cosas para tomar una ducha, abrió la regadera y no sabe por que, pero pareciera que con la caída del agua en su rostro, la sonrisa se iba yendo por el drenaje. Sus lagrimas se confundían con el agua, se apoyo en la pared y se fue dejando resbalar hasta caer al suelo.

Sentía que ya no podía más, tenia tristeza y enojo acumulado en su pecho, sentía que no lo sacaba estallaría, pero por más que la obliguen jamás se quebraría. A como pudo se levanto del suelo y termino de asearse. Camino a la cama y saco su ropa interior, era un conjunto de color crema, tomo su licra negra, su camisa roja para colocársela, tenia sus guantes de combates pero envés de ponérselos, estos los guardo, se miro al espejo y peino su cabellera rosa. Para terminar tomo entre sus manos la banda roja en la que tenia el símbolo de su aldea, se le quedo viendo por unos instantes. -¿merezco esto?-

Se pregunto a si misma, tenia un debate interno e iba perdiendo, no hizo caso a sus gritos y se la coloco como siempre la ocupa. Miro al espejo, estaba lista para empezar el día.

Bajo a la planta principal y ahí se encontraba el, tomando su taza de café mientras leía unas carpetas de color crema. Se rio para si misma, le recuerda un poco a tsunade cuando hace su labor, aunque ella lo hace con una copa de sake.

Volvió a mirar hacia la mesa rectangular mientras bajaba las escaleras y no pudo evitar mirar a matsuri, ella se encontraba al costado izquierdo de el, desayunando, a su lado derecho estaba su hermana mayor temari, después su otro hermano de en medio kankuro un joven de cabellos castaños y ojos obscuros, enfrente de el estaba naruto como siempre devorando y no comiendo como gente normal, alado de el estaba sasuke, tomando su café al igual que el pelirojo.

Busco un lugar donde sentarse, definitivamente a lado del hermano del kazekage no quería estar, no lo conocía tan bien como llegar de la nada y sentarse, a lado de su "amigo" tampoco era opción. Así que encontró un lugar disponible enfrente del dueño de la casa.

Se acercó y como una persona educada, dio los buenos días a los presentes, cuando se acomodo en su lugar, observo al centro de la mesa y habían distintos tipos de platillos de los cuales ella podía tomar para degustar, distintas jarras con jugos naturales, platos de panques, panes tostados, mermeladas de distintas frutas, era un mini buffet enfrente de ella, aunque la verdad no sentía tanta hambre como para tomar una de cada una.

Se sirvió una taza de café con un chorrito de leche y una cucharada de azúcar, un pan tostado y fue lo único que comio, no pudo evitar observar al kazekage y hubieron miradas furtivas y algunas risillas, pareciera que se comunicaban con los ojos. Cuando se dio cuenta de que estaba siendo observada por los presentes, carraspeo su garganta, agradeció por la comida y se levanto de su haciento.

-sakura-chan, apenas y desayunaste ¿ya te vas?.- pregunto naruto con la boca llena de comida.

-disculpen pero tengo trabajo que hacer, si no es mucha la molestia pero me gustaría que me enseñaran el camino al hospital.- respondió pero no pareciera que le respondiera a su amigo el rubio, miro al kazekage esperando una respuesta; el pelirojo se levanto de su asiento y volteo a ver a sus hermanos.

-necesito que se hagan cargo por unos minutos en mi ausencia, cualquier cosa que sea importante y que necesiten de mi presencia, vayan directo por mi al hospital, es necesario que yo hable personalmente con la directora del hospital para que no haya ningún problema con el ingreso de sakura al cuerpo medico como instructora.- el líder de la aldea había hablado tan claro que no hubo necesidad de que sus hermanos estuvieran cuestionándose, pero a una castaña no le pareció en lo absoluto que su prometido estuviera tan cerca de ella y menos que le hablara con tanta cercanía.

-wuao, "sa-ku-ra" – se escucho un tono de burla en las palabras de la castaña. – de cuando aca tu y mmm ella, ¿se llevan tan bien?- refunfuño la kunohichi de la arena, se sentía tan traicionada de que ellos se llevaran tan bien que no se dio cuenta que la habían ignorado por completo.

-ven sakura, te llevare al hospital.- el pelirojo solo volteo un momento su rostro para darle una mirada amenazadora a su "prometida", ella ya sabia que significaba y más coraje le daba por que la estaba defendiendo.

ustedes están libres el día de hoy, pueden pasear por la ciudad si gustan.- fue lo único que dijo sakura al momento que salía del living.

Los ninjas de la hoja se quedaron viendo por un minuto y solo suspiraron, bueno al menos tenían comida enfrente de ellos, quizás más tarde salgan.

Ya se encontraban en las calles de la ciudad de suna, sakura observaba todo para memorizar el camino de regreso, no quisiera estar pidiendo instrucciones de cómo llegar a casa del kazekage, sentía que eso seria extraño más cuando ni pertenece a la aldea. Paso varios puestos de comestibles, algunos de carnes asadas, algunas eran de artículos para el hogar y otros más eran de frutas y verduras de temporadas.

Lo que más le gusto fue que paso por un puesto de especias exóticas que nunca había olido, le encantaba esos aromas fuertes, por un minuto se quedo viendo enfrente de un saco de rafia los tubos de canela; acercó un poco más el rostro para poderse impregnar de esa maravillosa esencia, cerro sus ojos y dejo que los tonos de la canela se quedaran grabas en sus sentidos. Por otro lado el pelirojo disfrutaba de observar a la pelirosa, tanto que no evito que una sonrisa de sus labios surgiera.

El vendedor observo esa tierna escena que no dudo en regalarle una ramita de canela a la joven kunohichi. – tenga señorita, veo que le encanta así que no se quede con las ganas.- dijo el vendedor mientras se tallaba su redondo estomago y dedicaba una sonrisa de oreja a oreja tan sincera que fue difícil el no contagiarse de felicidad.

-no, espere, no-o no es necesario señor, solo eh disculpe.- respondió con nerviosismo mientras se inclinaba pidiendo disculpas. –se lo pagare, ¿cuanto es?- pregunto rápidamente mientras sacaba su cartera de su estuche.

Pero una mano la detuvo de estar rebuscando monedas, era la mano fría de gaara que la miraba a los ojos con una sonrisa un tanto tierna. –no te preocupes sakura yo lo pagare, velo como un regalo de bienvenida.- dijo mientras sacaba de su bolsillo el cambio exacto del costo de la mercancía.

-no, no kazekage-sama, es un regalo para señorita, no se preocupe.- insistió el vendedor. – pero .- quiso decir una palabra pero el señor no lo acepto.

- kazekage-sama, ya me pago. – los dos ninjas se quedaron viendo un momento confundidos. -¿pero aquí tengo el dinero? ¿cómo es que ya le pague?- pregunto un tanto curioso y con una cara llena de dudas.

- su felicidad al ver a la joven señorita, es un pago para mi, el ver que mi líder es feliz eso llena todas las expectativas, eso me da a entender que usted tiene sentimientos, que es más humano de lo que pensábamos. – dijo el señor mientras le dedicaba una tierna sonrisa.

Los ninjas se quedaron viendo un instante y gaara sintió sus mejillas arder, sintió como el calor en su rostro subía hasta la coronilla de su cabeza. Rápidamente los dos agradecieron el obsequio del vendedor. Cuando empezaron a tomar nuevamente su rumbo al hospital, toda la gente observaba a la pareja, algunos se detenían solo para ver si lo que estaba pasando era realmente y no solo una casualidad.

Otros aldeanos volteaban a ver a su líder y le deseaban un buen día, otros más solo lo vean pero con la misma regresaban su rostro, aquellos que hacían eso eran las personas que no querían que el siguiera de gobernante.

Al paso de unos metros y algunas cuadras más, llegaron a su destino. El edificio era algo impresionante, su estructura era circular como una cúpula, al igual que la de konoha, pero esta era de arena compacta.

Al momento del ingreso al hospital, se veía que en el área de recepción no había nadie, y habían muchas personas que querían pasar a consulta. La pelirosa solo fruncio el seño, estaba tan irritada que no podia quedarse ahí solamente parada.

Se acercó al asiento de una señora grande y se puso a platicar. La anciana le comentaba todos sus malestares, de su mochila la kunohichi empezó a sacar sus instrumentos para revisarla. Después de unos momentos ella supo exactamente lo que tenia, era solo una gripe así que ella misma le dio una receta de medicamentos para el resfriado.

Gaara la observo, vio como la pasión por su carrera de medico ninja salía sin dudar, no tenia miedo de contagiarse, no tenia asco de observar heridas expuestas, ni dudaba al momento de curar. Así fue de paciente en paciente por unos 30 minutos hasta que unas jóvenes no más chicas que sakura venían caminando con unas tazas de café, una de ellas tenia el cabello negro largo, mientras que la otra lo tenia corto a los hombros de color azulado, venían parloteando como si en el parque se encontraran, al momento de que ellas vieron que la ojos jade estaba ejerciendo medicina en la sala de espera, una de ellas se acerco corriendo a detenerla.

No la conocían y no podían dejar que una "civil" estuviera haciendo practis de un arte tan delicado como la medicina.

-quien te crees que eres niña, para venir como si nada a estar jugando a la doctora.- la jalo de la muñeca tan fuerte que casi la hacían caer, el kazekage estaba apunto de ir en su defensa cuando observo que de un solo tirón sakura deshizo el amarre que tenia la joven enfermera de cabellos negros en ella.

-a mi no me estés tocando, yo soy sakura haruno, kunohichi de konoha, medico ninja, alumna de Tsunade senju quinta hokage y he venido a capacitar a este hospital, y creo que empezare con ustedes par de "niñas".- dijo todo eso mientras las observaba con una dureza en su rostro que hizo que las 2 jóvenes se quedaran estupefactas, ella no era tonta sabía quien era tsunade senju, sabía también que era la mejor en la técnica de la medicina y seria algo estúpido ponerse a discutir.

Pero la otra enfermera de cabellos azulados no sabia de la información acerca de que vendrían a capacitar el hospital, por lo que no dudo en ponerse a la defensiva con la fuereña.

-mira, a nosotras no nos avisaron que vendría una ¿"entrenadora"?, ni se como decirte corazón, pero si no tienes un papel escrito por el kazekage, me temo que te tendremos que negar la entrada al hospital- dijo con un puchero en su boca, como si a una niña pequeña le hablasen. –así que adiós.- dijo mientras daba la vuelta.

-de acuerdo traeré el papel, pero emm no es mejor si el kazekage aquí presente se los dijera personalmente.- dijo sakura mientras lo señalaba.

Las enfermeras no sabían que hacer, estaban asustadas y se empezaron a disculpar con su líder, tenían ganas de esconderse detrás de la recepción.

-no creo que haya negaciones por parte de ustedes para que le enseñen las instalaciones a haruno-san, otra cosa ¿enserio no les había llegado el aviso, de que enviaría a alguien a capacitar el hospital?.- pregunto un poco serio en pelirojo, mientras las enfermeras no les terminaba de temblar las piernas.

- n-o no kazekage-sama, n-o no nos habían dicho nada.-dijo la pelinegra mientras se ponía detrás de su amiga.

-vaya, creo que ustedes fueron las ultimas en enterarse, pero ahora ya lo sabe, ah y tomen.- el ojos aquamarina les entrego un rollo donde estaba dictado que la kunohichi era por un tiempo la encargada del entrenamiento y la capacitación de todo el personal del hospital.

-ahora si me permiten, me retiro creo que te dejo en buenas manos haruno-san, muchas gracias por la ayuda que estas brindando a la aldea. – dio una pequeña inclinación y una leve sonrisa. Cuando termino se dispuso a marcharse para seguir con sus deberes de líder.

En cuanto a las enfermeras, ellas solo se le quedaron viendo por unos instantes a sakura, ella no era mucho más grande y aun así fue llamada desde konoha para que viniera a la aldea, eso quiere decir que era una medico excepcional. Por una parte estaban celosas de ella, pero por otra la estaban empezando a admirar.

-bueno señoritas, necesito que me dirijan por el hospital para conocerlo y les agradecería si me pueden facilitar una oficina.- dijo mientras se ponía en marcha.

- ¡Si!- gritaron las dos enfermeras al mismo tiempo, y estas empezaron a caminar cuando sakura las detuvo.

-alto, solo necesito una de ustedes, aquí empieza la primera lección: "atención al paciente". Desde ahora, al menos una de ustedes se quedara en recepción atendiendo a los enfermos y a los que ingresen. – dijo con fuerza y mientras cruzaba sus brazos.

Las dos enfermeras se quedaron viendo un tanto fastidiadas por la "nueva regla", la peliazul bufo y se quedo sentada en recepción mientras los pacientes se empezaron a acercar al escritorio.

Mientras las dos jóvenes estaban volviendo a caminar para conocer el lugar, la pelirosa no podía quitar de su mente la cálida sonrisa que el kazekage le brindaba, por un momento se dio cuenta de lo que estaba pensando y agito su cabeza para esparcir esos pensamientos tan fuera de lugar.

Caminando por los pasillos del hospital, pasaron por el área de urgencia donde una mujer estaba gimiendo del dolor, se retorcía y nadie estaba alrededor de ella tratándola de ayudar, pero no solo eso le llamo la atención sino el parecido tan grande que tiene al de su madre. Corrió lo más rápido dejando a la enfermera espantada.

Cuando sakura llego a la cama de la mujer esta descubrió su cara y la kunohichi no pudo soportarlo más, sus ojos se abrieron de par en par… era el rostro de su madre, era ella.

CONTINUARA.

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Hola a todos lamento haber abandonado por un tiempo la historia, pero tuve unos problemas familiares, pero ya estoy devuelta…

Gracias por leer mi historia…