En un gran día de verano, es en donde empieza esta historia. La más loca, pero peligrosa que jamás pudo habersele ocurrido a alguien. Yo iba de compras con Seiya, y en todo el camino no pude dejar de pensar en lo heróico que es y su gran determinación que ha demostrado desde la era del mito; este sentimiento venía acompañado de un temor; el temor de que algo le llegara a pasar, es ahí cuando lo veo a los ojos, y no veo nada más ni menos que a Kanon, junto a una temperatura que hacía desaparecer el verano. La Cloth de acuario me arropó misteriosamente ¿pero cómo? Si la dejé en el Santuario. -Siento un gran cosmos, siento que ya lo conozco, me trae amargos recuerdos, pero a la vez siento que pertenece a otro invididuo que me recuerda a cuando usé la Cloth de Acuario por primera vez. ¿será? ¿Poseidon? Pero no es el mismo, tiene la esencia del mar; pero el poder de las galaxias, lo sé por que ya lo he sentido.- Para con la charlería. Escuché. Fue inevitable sorprenderme, mis sentidos me dijieron que atacara tras tal sensación cosmica, a lo que obedecí.- ¡Kanon! ¡¿como se te ocurre volver a hacer tal tontería!?.- A lo que veo a quién menos me lo esperaba.- ¡Seiya! ¿¡qué haces con esos ropajes!?.- ¡Explosión de Galaxias!.- salió de ka boca de seiya junto a una gran lluvia de planetas.- Esto es raro, ¿¡qué pasa aquí!?.- -Hyoga, cálmate, él no es el Seiya que tú conoces, él es mi heredero, Seiya el Dragon de los mares. Y yo, el que le robó el puesto a Poseidon, Kanon; el Dios de los mares.
