El despejado cielo azul abrazaba la ciudad del amor, los rayos del sol caían inclementes sobre París; mis sentidos despertaban ante tan cálida bienvenida no permitiría que el verano se me acabara tan rápido… aunque no estuve para disfrutarlo. Residí fuera de Francia por un largo y pesado mes a causa del trabajo de mis padres, sin embargo sólo regreso para pasar algunas horas antes de iniciar el segundo año en el Colegio.
Al fin voy a hablar con mis amigas; que no sea por teléfono, Skype o whatsapp. Caminé aprisa hasta llegar a pies de la Torre Eiffel, que, como siempre estaba saturada de turistas, pero cerca de "Los Campos Elíseos" estaban las personas que más extrañé todo este tiempo:
—¡Chicas! —grité tan fuerte que varias personas voltearon a verme con cara de extrañeza.
—¡Marinette! —contestaron el trío de mujeres al verme.
Ellas fueron a quienes más quería ver: Alya, Chloé y Lila. Puede sonar un poco extremo de mi parte pero creo que están totalmente diferentes a la última vez que las vi.
—¡Amiga! ¡no sabes cuánto te extrañamos! —exclamó emocionada Alya al abrazarme. Su rizos cobrizos, los cuales siempre dejaba sueltos esta vez estaban atados por una coleta alta eso sí, con su teléfono siempre a la mano como si fuera una extensión de su cuerpo.
—¡Mari! Creo que irte a Nueva York hizo que te pusieras más pálida, pero nada que una cama de bronceado no arregle. –comentó Lila con su estrambótico acento italiano y su melena castaña atada en una trenza que caía grácilmente sobre el hombro izquierdo, algo debió pasar pues sus ojos verdes brillaban tanto como aquélla mañana.
—¡Marinette! Te lo dije cuando te fuiste, la próxima vez nos vamos a meter en tu maleta. No sabes cuanta falta nos hiciste. —dijo Chloé con su tono dramático como siempre, pero que tanto anhelé escuchar estas semanas. Su cabello dorado atado en un recogido con horquillas al estilo de los años veinte, clamaba que estuvo probando diversos estilos estas vacaciones y sus expresivos ojos azules gritaban que todo lo dicho era verdad: Me extrañó mucho.
Ellas son mis mejores amigas. Nos conocimos en la escuela, al principio no nos llevábamos tan bien, excepto con Alya, ella y yo siempre hemos estado en buenos términos. Chloé y Lila eran diferentes pero actuaban así porque tenían miedo a las personas, poco a poco fuimos tratándonos y descubrimos que teníamos tantas cosas en común que estar juntas era lo más divertido que podía pasar, éramos como piezas de rompecabezas que encajan a la perfección unas con otras.
Después de saludarnos y pedirme los regalos que les traje: una cámara de alta definición de fotógrafo para Alya, un estuche de maquillaje completo para Lila, y un vestido de un diseñador que Chloé admiraba. Nos dispusimos a dar un recorrido a París, e ir a un lugar más cubierto por que el sol no era nada soportable.
Me pusieron al corriente de todo lo que había pasado ese mes y querían decirme en persona y no en línea: Alya y mi amigo Nino al fin eran novios. Un excompañero y crush que Lila tuvo en Italia se había transferido a nuestra escuela sólo para estar más cerca de ella. Chloé y Nathaniel, mi mejor amigo, regresaron de un viaje corto que hicieron a Venecia donde al fin Nath le había pedido a Chloé que fueran novios; de una forma muy romántica: sobre una góndola en las "calles" de la ciudad, mi tomatito (nombre que lo doy a Nath al ser pelirrojo) le dio una pintura que él mismo hizo de ella y se le declaró; algo que Chloé había rogado por los últimos meses aunque eso sólo lo sabíamos las cuatro. Todas mis amigas sólo podían destilar amor por los poros, mientras yo… apenas había tenido noticias de mi novio: Claude.
Les pregunté por él y lo único que me contestaron fue que aún no regresaba del Caribe, pero que de seguro aparecería para cuando las clases iniciaran. No recuerdo por que acepté ser su novia. Llevábamos cuatro meses, aunque los meses de vacaciones no contaban pues en cuanto las clases terminaron él dijo que se iría con sus amigos "de exploración" al Caribe y me exigió que fuera con él pero yo no podía; así que me hizo un drama y se fue muy molesto. No me iba a manipular con pataletas de mocoso, nadie trata de "persuadirme" y menos de ese modo, y mucho menos a Marinette Dupain-Cheng.
Deambulamos por las calles y nos encontramos con varios de nuestros amigos del Colegio, sin duda las vacaciones habían terminado, todos regresábamos a la nave nodriza para iniciar las clases. Nos despedimos e hicimos planes para el día siguiente. Mi casa estaría vacía y la verdad no quería regresar a ella, pues mis padres tuvieron un llamado de emergencia por parte de mi tío-abuelo en Shanghai y fueron a acompañarlo. Así que en casa sólo estaríamos…
—¿Haciendo las maletas para tu internado? –pregunté al chico que metía algunas piezas de ropa a una mochila.
—¡Vaya! Pensé que te ibas a tardar más, pero supongo que estés aquí es bueno. –me contestó.
—Marion, de verdad que la liaste bien. Te expulsaron del Colegio y ahora mis papás tuvieron que meterte a un internado. Me vas a dejar sola.
—Y con lo que voy a hacer tal vez me metan a un reformatorio, pero no me importa. Esto vale la pena.
—¿De qué hablas?
—No voy a ir al internado.
—¡¿Qué?!
—Nop, voy a regresar a Nueva York estas dos semanas, convencí a Mercury para que me lleve.
—Mis papás te van a matar.
—Sólo si se enteran. Llamé al internado y les envié una nota del hospital diciendo que me contagié de sarampión durante las vacaciones y estas dos semanas entran en la cuarentena. A mis papás les avisé que hoy me voy al internado para comenzar a acoplarme al ambiente, y tú, hermanita, no vas a decir nada.
Si, este desvergonzado, cínico y mal viviente es desafortunadamente mi hermano: Marion, no solo tiene nombre de delincuente, casi lo es. Cuando lo veo recuerdo que debo cuidarlo pues soy la mayor y si necesito un trasplante de órganos él es mi seguro y almacén viviente para eso.
—¿La vas a ir a buscar? –pregunté intrigada.
—Si Mari, ella es… ella es única y excepcional. Ella es la chica indicada para mí, es… tan pasional, tan hermosa, esos ojos felinos son… ¡Estoy enamorado Marinette! Y voy a buscarla. –dijo emocionado Marion.
—Bueno y si la encuentras ¿qué?
—Pues, no lo sé, supongo que así viva debajo de un puente me quedaré allá para estar con mi Kitty.
—Estás loco, ¡Tikki dile algo! –Le grité a la pequeña criatura rojiza que sobrevolaba entre nosotros con una galleta en la mano.
—Ya lo hice Marinette, pero está decidido. Así que… tengo que acompañarlo. –contestó con voz chillona la criaturita
—Lo ves, hasta mi kwami me apoya. –comentó cínicamente Marion.
—Pero eso está mal, mira que nos has metido en muchos problemas, Marion. Como kwamis tenemos poder pero tampoco abuses. –comentó la pequeña vocecita dentro de mi monedero. – ¡Hermana debes decirle algo!
—Tikki, ya lo hice. Tú mejor que nadie sabe que estamos a disposición de nuestros portadores. A veces quisiera que mi portador fuera como la tuya.
Tal vez deba hacer un paréntesis para explicarles qué son los kwamis y por qué mi hermano y yo tenemos una cada uno y las dos se llaman Tikki.
Hace seis mil años, un chico y una chica; amigos de la infancia, protegían la aldea donde vivían. Su braveza, inteligencia y sentido de justicia los hizo tan famosos que el rey de la región los llamó para que protegieran al reino completo. Sin embargo, sólo eran seres humanos. En un ataque contra el ejército del país vecino ambos estaban mal heridos a punto de morir. La leyenda cuenta que un sabio mago los había visto y ellos sin saberlo lo habían salvado así que para ayudarlos les dio poderes para que siguieran con su labor. El chico obtuvo el poder del espíritu felino mientras la chica se quedó con el poder de una mariquita, agilidad y fuerza.
Sin embargo sus poderes eran temporales, sólo dos ciclos de cielo y tierra, o sea dos ciclos de ocho años; era el tiempo que podrían utilizar los poderes, lo "bueno" era que sus herederos también disfrutarían de dichos poderes.
Los herederos han vivido en diversas épocas en diversos países desde Egipto, Grecia, Roma, China, Francia en la edad media, Londres, Rusia, algunas tribus en África, y partes del continente americano. Siempre son "parejas", que representan a los amigos. Mi familia desciende de la rama de la chica con poderes de mariquita y no sabemos con exactitud quien es la familia del gato negro; conocíamos el apellido de una, pero estos cambian al paso del tiempo.
Se deben cumplir con ciertas reglas: el heredero del poder siempre tendrá su compañero del género contrario. Es decir, si en mi familia una mujer hereda el poder, un chico de la otra familia será el gato negro. Si una chica es el gato negro, un chico de mi familia tendrá el poder de la mariquita.
Según dice nuestra "tradición" el poder se hereda a cualquiera que tenga una gota de sangre de los héroes, es decir, todo es genético pero el poder aparece hasta el cumpleaños número dieciséis, recuerdan: dos ciclos de cielo y tierra es decir dieciséis años y el mismo número de años que dura el poder. El heredero comienza a notar los cambios a la hora de su nacimiento; en su cumpleaños aparecerá en sus orejas los "aretes del milagro" y delante de si el espíritu guardián o kwami como les decimos, cuyo nombre es Tikki.
Para eso, en la familia Cheng, entrenan a todos los niños, sin excepción de género, en artes marciales desde los cuatro hasta los dieciséis años, esperando que sean los elegidos, aunque…
Esta vez no fue un elegido, sino dos. Al parecer es el primer caso de gemelos, así es; Marion y yo somos gemelos, aunque yo nací diez minutos antes por lo que soy la mayor… esos diez minutos de ser hija única fueron maravillosos aunque no los recuerde.
Nos entrenaron en artes marciales: karate, judo, krav maga, muai thai, taekwon-do; así como estrategia militar e incluso el uso de armas de fuego y hacer de cualquier objeto un arma letal. Sabemos abrir desde una cerradura hasta hackear páginas, obvio nadie más fuera de la familia lo sabe; ventajas de ser una familia "de tradición".
Sigo sin entender cómo funciona la genética pues antes que nosotros: una tía bisabuela fue la elegida, luego mi abuelo y antes que nosotros un primo segundo de mamá. Así, en plena celebración de nuestro cumpleaños una luz rojiza comenzó a cubrirnos desde los pies hasta la cabeza y apareció un arete en mi oreja y el otro en la oreja de Marion y delante de nosotros se mostró una lucecita roja que se dividió para mostrarse como kwamis. Todo eso ocurrió, soltando el júbilo de toda la familia materna y preocupación de nuestro padre.
Los héroes son conocidos en todo el mundo y algunos han colaborado en organizaciones como la ONU como embajadores de la paz y ayudando a la humanidad, pero eso involucra que te ganes enemigos y otros te persigan para quitarte este "poder" o "convencerte" que los apoyes en sus causas y… es complicado.
—¿Y si no la encuentras? —pregunté a mi hermano.
—No digas eso Mari, es obvio que lo haré. —contestó sin detenerse en su tarea de guardar su equipaje.
—Debes pensar en todo, si no encuentras a Kitty Noir, ¿Qué vas a hacer?
Mis padres son famosos en París por su repostería, comenzaron hace muchos años con un pequeño local que se hizo conocido en la ciudad e iniciaron las sucursales, extendiéndose en toda Europa, así que con tanta "fama" unos inversionistas los invitaron a Nueva York durante el verano, mientras ellos negociaban, yo tomaba unos cursos de diseño de modas, mi hermano probó sus poderes en la ciudad y ahí conoció a su contraparte, según sus descripciones: "es una belleza de ojos felinos, larga melena, grácil y hermosa, se hace llamar Kitty Noir". Al parecer se conocieron cuando ayudaron a la policía durante un asalto a un banco, se siguieron viendo y terminaron perdidamente enamorados.
Marion les rogó a mis padres para que pudiera quedarse en Nueva York, pero debido a su pésimo historial académico, no por qué sus calificaciones sean malas, más bien porque no se lleva bien con los profesores y su enorme listado de peleas en las que se involucra; si lo sé, justificadas pues siempre ayuda a los débiles ante los abusones, lo expulsaron del Colegio a donde asistimos; por lo que mis padres lo mandaron al Internado Illirya para que "arreglara su camino" pues al ser Lordbug debe ser disciplinado.
—La voy a encontrar, ella es el amor de mi vida. —exclamó con ese tono enamorado del cual ya estaba harta.
—Marion, has estado con tantas chicas ¿tú crees que soy tonta? Obvio es tu capricho en turno, no sabes si es mayor que nosotros o qué tal si te convertiste en su pasatiempo de verano. —le dije para bajarlo de esa nube tan ilógica.
—Marinette, no te has puesto a pensar. Si mi Kitty es la contraparte de Lordbug, y tú eres Ladybug tal vez hay para ti un Chat Noir. Sirve que dejas a ese pesado de Claude.
Según el libro ancestral, donde todos los héroes de mi familia tienen una página para escribir parte de sus vivencias y consejos a la siguiente generación de Lordbug o Ladybug; se ha mantenido una relación de amistad entre Kitty y Chat Noir, aunque si hubo momentos en que esa amistad, se convirtió en amor pero eso fue hace muchos siglos.
Es creíble que si hay un Lordbug y Ladybug al mismo tiempo, puede que del lado de la familia del gato negro, también haya dos herederos de esta responsabilidad.
—No me has contestado Marion. ¿Si no la encuentras? –dije de manera firme sentándome en la cama.
—Pues –Marion soltó un pesado suspiro. –regresaré a París. Ella lo dijo, si no nos volvemos a encontrar el destino quiere que no nos amemos.
—Si lo dices así una parte de mí quiere que la encuentres pero la otra quiere que regreses. –de su lista de conquistas esta era la primera vez que estaba tan enamorado y es mi hermano y quiero que sea feliz. –Está bien vete, búscala y que pase lo que tenga que pasar. Así que mantenme informada de cualquier cosa, por favor Marion.
—Sé que me quieres hermanita. –cínicamente me dio un beso en la mejilla.
—Debo cuidarte como hermana mayor y por qué si requiero un trasplante no dudaré en quitarte tus órganos. Mal hermano que deja sola a esta linda chica.
—Mhm… me da más miedo cualquier inocente delincuente que se cruce en tu camino. Recuerda cuando entrenábamos, me rompiste dos costillas e incluso me mandaste al hospital en dos ocasiones, y como Ladybug de seguro vas a destrozar a cualquiera. Piensa lo que dije, tal vez me encuentre con tu Chat Noir para que dejes al imbécil de Claude, el no vale tu tiempo.
A Marion jamás le ha gustado Claude, es de nuestra edad, aparentemente es buen chico, pero es demasiado… cómo decirlo, un típico hombre casanova. Me dejé embaucar por su palabrería barata y le dije que sí. Claude entró a la escuela a mitad del ciclo escolar, al parecer había tenido problemas en su anterior colegio por lo que tuvo que cambiarse. Es sumamente atractivo; de piel bronceada, ojos azules y de cabellos castaños tan suave. No lo voy a negar me atrajo físicamente desde que lo vi, muchas de las chicas del colegio nos derretimos por él; su forma de hablar y esa coquetería; hizo que todas estuviéramos como gallinas sin cabeza por él.
¿Qué me sorprendió? Que yo fui la primera a la que se dirigió, eso es algo difícil. En la escuela casi todos los chicos me tienen miedo pues siempre me involucraba en conflictos con ellos a diferencia de Marion, que golpea yo… los destrozo, ya perdí la cuenta de cuantos chicos he enviado al hospital; incluso antes de saber que era heredera del gen "bug"; patrullaba las calles para salvar a las personas: los delincuentes me apuntaban con armas de fuego… yo los dejaba en el suelo con los brazos, piernas, nariz y algunas costillas rotas…
No soy "femenina" como los demás opinan que debería ser; sólo porque no actuó como las "damiselas en peligro", no me gusta que piensen que soy… "débil", pero no voy a negar que si un chico lindo te dice cosas lindas y dulces; no me agrade.
Así fue como caí en las redes de Claude, el me endulzó el oído y yo quería seguir escuchando como me decía palabras de amor, lo acepté. Aunque inmediatamente quiso subir las cosas de tono conmigo, pero me alejé poniendo de excusa a mis amigas y él también tenía "amigas", pues al parecer si no llegó al otro nivel conmigo si lo ha hecho con varias chicas de la escuela.
Podía sentir sus miradas de burla sobre mí, algunas de hecho me decían: lo divertido que era ser la aventura de alguien obvio refiriéndose a su idilio con mi novio. Cuando me di cuenta de eso fue al salir de vacaciones, él es mi primer novio y jamás hicimos cosas de pareja, de hecho ni siquiera sé lo que le gusta, aparte de las mujeres y el licor. Yo no lo conozco, él no me conoce; todas esas llegaron a mi mente en mi tiempo fuera en Nueva York, un lindo rostro no lo es todo y ahora al ver la devoción que mi hermano le demostraba a Kitty; Claude no es alguien que deba estar en mi vida. Si quiero una relación, necesito a alguien que siga mi paso.
Volviendo al idiota que tengo por novio, terminaré con él tanto lo vuelva a ver, me hace perder el tiempo y creo que solo me quiere para alzarse con el título "aquel que pudo domar a la bestia y se la llevó a la cama". Necesito un compañero alguien que me apoye y a quien pueda apoyar. Tal vez Marion tiene razón; si él se enamoró de Kitty, puede que también termine enamorándome de Chat Noir. La mariquita y el gato han sido amigos desde hace seis mil años; a veces el amor se pone sobre la amistad.
Salí de mis pensamientos para despedir a Marion, me comentó someramente que Mercury irá "visitar" a su familia que vive en Nueva York, por la muerte de su abuela, así que se quedará unos días allá y Marion lo "acompañara en su dolor". Mer, el mejor amigo de Marion, sólo estará allá dos semanas así que… que pase lo que tenga que pasar.
Mi hermano tomó su mochila, se la colgó al hombro y bajamos las escaleras. Estaba muerta de miedo pues la casa estaría sola y al saber los planes de mi hermano me hacían sentir suma ansiedad. Dejaría todo por... ¿Amor? ¿Capricho? ¿Ilusión? Más vale que esa chica valga la pena para que mi hermano se meta en tantos problemas.
