Era domingo y aun a medio día, no tenía ganas de ir a ningún lado. Era la primera vez que mi casa estaba vacía. Mis padres, apenas llegamos, se fueron con mi tío. Mi hermano se fue en busca del amor como si fuera una de sus novelas románticas que tanto lee, así que sólo éramos Tikki y yo. Bajé a prepararme algo de comer y hornearle a Tikki sus galletas con chispas de chocolate.
Aproveché para coser un diseño, que deje a medias por irme a Nueva York; puede que no entre en el estándar de femineidad que todos creen que debería ser, pero mi meta es ser diseñadora de modas, mi ídolo es la pareja Agreste, Gabriel y Charlotte.
Él se encarga de alta costura y ella es diseñadora de joyas. Una vez, una cliente, le hizo un regalo a mi mamá, porque le gustó mucho el pastel de bodas que mis padres le hicieron a su hija y le dio un bello coordinado de oro blanco, todo eso fue diseñado por la Señora Charlotte y hecho a mano, yo he tratado de hacer diseños pero lo que ella hace tiene estilo y elegancia.
Por otro lado su esposo Gabriel, es un prodigio de la moda, por lo que investigué, él estudió en la Academia de Modas de París pero tiene otros estudios en todo el mundo, pues ha trabajado con los mejores; colocándolo en los cuernos de la luna, además con la dupla que hace con su esposa; se apoderaron del mundo de una manera tan elegante y exclusiva. A eso me refiero con una buena pareja, alguien que te apoye y este a tu lado, alguien que quiera que seas cada vez mejor y te motive sin perder su camino tampoco y por quien puedas hacer lo mismo.
Inmersa en mi trabajo me di cuenta que la interrupción de alguien que no es una buena pareja: Claude. En serio, no recuerdo como me dejé convencer por ese retrasado. Mis malas decisiones sólo me traen consecuencias.
—Tikki contéstale, por favor. –le rogué a mi kwami.
—No, ni loca. La última vez que le contesté se la pasó acosandome… ni siquiera te respeta como novia. –contestó Tikki.
Recordé como antes le pasaba el teléfono a Marion y le contestaba con alguna estupidez que siempre me daba risa como: que estaba en una orgía con tres hombres o que al conocerlo me había dado cuenta que en verdad quería ser monja. Lo que me hace recordar que sólo quiero que mi hermano no cometa la tontería más grande al haberse ido a Nueva York.
Decidí no seguir ignorándolo, por lo que me armé de valor y levanté el móvil…
—¿Hola?
—¿Qué traes puesto, hermosa? —si era él, el idiota más lascivo de París.
—Claude, necesito hablar contigo urgentemente. —dije en tono serio, sencillamente ya quería que todo terminara.
—Por supuesto, estoy frente a tu casa. Me enteré que tus padres no están así que tendremos una fiesta para nosotros, si quieres podemos amanecer juntos.
—Es en serio, Claude. No te hagas ilusiones. —colgué de manera abrupta. ¿Qué tenía en la cabeza cuando me dejé envolver por un idiota así?
Me asomé por la ventana y era cierto, Claude estaba en la reja. Salí decidida a enfrentarlo pero antes escuché la vocesita de Tikki rogándome que no lo matara porque si no donde esconderíamos el cuerpo. Cierto, no me dejaría guiar por mi ira.
Ahí estaba mi futuro exnovio, con una sonrisa de estúpido dibujada en el rostro, tenía una bolsa con lo que aparentaba ser botellas de vidrio, creo que eran cervezas o algún tipo de licor. Estaba demasiado bronceado aunque la verdad se veía que estaba quemado por tanto sol. Saludé sin mucho interés y me preguntó si estaba mi hermano, a lo que mentí diciendo que estaba en su habitación y de hecho nos observaba desde la ventana.
—Muy bien hermosa, entonces vamos a mi casa. Creo que debemos recuperar el tiempo perdido y subir al siguiente nivel en nuestra relación. Mira un poco de esto —dijo levantando la bolsa —y nos vamos a poner muy cómodos.
—Yo creo que no, Claude. —me crucé de brazos al oler como el aliento alcohólico salía de él. Apenas era medio día y ya estaba ebrio.
—Oh vamos Marionetita.
—¡No me llames así! —exclamé enojada, odiaba ese sobrenombre. —Claude la verdad es que esto no está funcionando, ni siquiera nos vimos en vacaciones y el tiempo que tenías libre era para otras chicas…
—Marionetita, eso no es cierto. Tú sabes que sólo estudiaba con ellas. —dijo en tono poco creíble.
—A menos que las clases fueran de anatomía no creo que hayas estudiado con ellas, te las estudiaste y muy a fondo al parecer, así que dejemos esto por la paz.
—¿Qué quieres decir Marionetita? —evidentemente sabia a lo que me refería.
—Terminamos Claude. —Me di la vuelta lista para regresar a mi casa, al parecer las cosas salieron mejor de lo que esperaba.
—¡Ven acá, Marinette! —está bien, creo que no iban a ir las cosas tan bien por el tono molesto como dijo mi nombre. —No lo entiendes, necesito que estés conmigo. ¡Nadie termina conmigo! —sus ojos se inyectaron de ira, pero no caería en su juego.
—Mira te ofrezco esto, diles a todos que terminaste conmigo y lloré desconsoladamente cuando me abandonaste. ¿Te parece? —Volteé a verlo, algo se movió detrás de la pared, al parecer traía compañía.
—¡Ya déjala Claude! —salió otro muchacho detrás de la pared. —Me debes dinero, te dije que no se acostaría contigo y solo tenías hasta que terminaran las vacaciones. —El chico se estaba destornillando de la risa.
Había escuchado eso antes pero pensé que solo era un rumor; algunos chicos habían hecho apuestas sobre quien sería capaz de llevarme a la cama primero, al parecer quien iba ganando era Claude cuando me hice su novia y por eso su vehemencia de pasar al otro nivel, ¿cómo iba a pasar al otro nivel si ni siquiera lo había besado?
Me sentí herida, no por Claude, sino por cómo me veían mis compañeros. Todos los hombres eran unos idiotas. ¿Acaso creían que era un reto? Me los imaginaba, apostando sobre quién sería el ganador al acostarse conmigo. Puede que no me comporte como damisela en peligro, pero hay algo que si me gusta y es el romance, quiero conocer a alguien que me haga suspirar como a todas las chicas, quiero que alguien ponga por mí, esa mirada de corderito que pone Nath cada que ve a Chloé o esa sonrisa llena de felicidad como la que pone Nino cuando ve a Alya, quería que alguien atravesara el océano solo para verme como lo hizo mi hermano por Kitty. No, no todos los hombres eran unos idiotas, yo conocía a tres que valían la pena y el tipo que tenía delante de mí, era una basura.
—Vamos primor, imaginemos que nada paso y volvamos a lo nuestro. —Dijo Claude de forma conciliadora. No sé si era un idiota o sólo estaba ebrio, tal vez sólo un idiota ebrio.
—Por supuesto, mi amor, que tonta fui al pensar así de ti.
Me acerqué con una sonrisa discreta sólo para abrir la reja, el pequeño jardín que teníamos estaba lleno de flores y vastos árboles que con su copa cubrían los rayos del sol, todo eso serviría para acallar a los vecinos fisgones que siempre están criticándome. En cuanto abrí, él se acercó con la intención de besarme, lo que recibió fue algo diferente.
De un golpe le rompí la nariz, cuando su amigo vio toda la sangre que salía de la nariz de Claude, comenzó a huir, así que tomé la bolsa con las botellas y se las lancé para detener el avance, una vez en el suelo fui y le di una patada. Estaba perdida en ira, más que con ellos, conmigo por aceptar algo tan absurdo como un noviazgo con Claude.
—Eres una perra. ¡Me las vas a pagar! —amenazó Claude.
—Yo te recomiendo que te largues o llamaré a la policía. —ese juego era de dos y yo tenía las de ganar.
—Me golpeaste créeme vas a pagarlo, perra. —casi no se escuchaba su chantaje, se estaba ahogando con la sangre de la nariz.
—¿Ah sí? Qué dirá la policía si dos chicos ebrios comenzaron una pelea delante de la casa de una dulce jovencita quien llamó asustada para pedir ayuda.
—No te atreverías. —dijo Claude.
—Inténtalo. — de verdad no me conocía.
Hasta yo me asusté del tono en como contesté. Sabía que saldrían corriendo, a Claude lo han detenido varias veces por ingesta de alcohol en la vía pública y alteración del orden público. Tomaron las botellas, que no se rompieron y se fueron.
No tenía ganas de nada, me sentía herida, susceptible, quería llorar pero no les daría ese gusto. No he llorado desde que era una niña, después de mi primer entrenamiento. Si controlé mis lágrimas por los últimos doce años, una panda de idiotas no haría que sollozará.
Cuando volvía a la casa; Tikki devoraba sus galletas ¿no sé por qué le gustaban tanto? Además que eran la única cosa que comía, en serio, nunca la he visto siquiera tomar agua. Decía que se sentía orgullosa de mi al no haber actuado con ira, obvio no vio cuando golpeé a esos tipos, por lo que no la contradije y me enfrasqué de nuevo en la moda esta vez a investigar, si me daban unas tijeras o una aguja era capaz de ir y enterrárselas a todos lo que apostaron.
Investigué mucho sobre los temas que aprendí en los cursos en Nueva York, sin duda el diseño si varía de continente; es un poco más "abierto" en Norteamérica, por así decirlo algo que usarías todos los días; mientras que en Europa sólo es "mírame y jamás volverás a hacerlo".
De pronto algo inesperado apareció en internet, lo más impensable, lo que nadie, nunca, nunca, jamás pensaría que sucedería, pasó… Mis diseñadores favoritos darían una plática de su trabajo y lo más importante: elegirían a un afortunado como becario aprendiz.
¾ ¡Tikki lo estas viendo! –grité sorprendida haciendo que la pobre de Tikki se ahogara con su galleta. –Podría participar y Gabriel Agreste me haría una de sus aprendices, podría estar cerca de su esposa Charlotte la mágnanima y única diseñadora de joyas y accesorios; reconocida por todas, ¡todas las Monarquías del mundo! ¡Kyaaa!
¾ Marinette cálmate. ¿Cuándo va a ser eso?
¾ Ah… no lo sé.
Comencé a leer la convocatoria: debía hacer un portafolio de diseños y a su vez pasar en tela alguno de ellos, pero todos debían tener algo relacionado con el tema "Espejo del alma", no tenía ni la más remota idea de que se suponía que debía hacer pero ya se me ocurriría algo. He aprendido mucho durante las clases en la Academia y en Nueva York. Esto sería en dos semanas… en el Colegio Illirya
¡¿Como podía ser posible esa horrible pesadilla?! ¡Mi hermano, iría a un colegio donde estaría mi ídolo en moda, esposo de mi ídola en accesorios; y el muy idiota de Marion no asistitiría, ni siquiera estaría presente!
Ese era el día de las malas noticias, ¿qué nunca iba a terminar esa humillación? ¿Por qué Illirya? ¿Por qué no François Dupoint? Seguí leyendo la nota, decía que Gabriel Agreste era el promotor de una serie de conferencias, de diversos empresarios, cuyo mensaje era arriesgarse en la vida, pero sin perder la esencia que los llevó a cumplir sus sueños. Todos darían la opción de elegir un becario, pero a mí sólo me interesaba en la moda.
—¡Qué mala suerte! ¡¿Por qué mis padres no me enviaron a mí también a Illirya?! —grité frente a la computadora. —Este horrible día jamás va a terminar.
—¡Ay Marinette! Pues será en otra ocasión. Sería una suerte que pudieras cambiar con Marion.
Esa frase… todo se solucionaba así...
—Tienes razón Tikki, voy a cambiar con Marion. —esbocé una sonrisa.
—Marinette conozco esa mirada, ¿qué planeas? —el tono de Tikki, era el mismo que su "hermana" usaba con mi hermano.
—En Illirya nadie conoce a Marion, cualquiera podría ir y presentarse como él y voilá.
—Marinette… ¿qué estás diciendo?
—Exactamente eso, me vestiré como Marion, fingiré ser él durante su ausencia y estaré en esta conferencia. Necesito que el matrimonio Agreste me note, después podré decirles que fue un error de escritura, que se equivocaron y no era "Marion" sino "Marinette". Además la conferencia será el jueves de la siguiente semana.
—¡Estás loca! Se darían cuenta.
—No lo harán. Mis padres están en Shanghái, mi hermano en Nueva York, les enviaré la misma nota que Marion a la escuela, diciendo que tengo sarampión y necesito unos días. Me presento, supuestamente Marion irá a clases y no se meterá en problemas, él regresa, asiste a clases pero para ese entonces, yo ya me hice de la beca en Agreste. Todo eso en doce días, comenzando por hoy.
—No Marinette ¡No!
—Vamos Tikki, no lastimaré a nadie, al contrario mi hermano se beneficia yo también y todos felices y contentos.
Era el plan perfecto, mi plan perfecto para mi meta perfecta. Además no quería ir a la escuela, ¿era una forma de escapar? Tal vez. Pero aparecerme en el colegio tratando de imaginar quieres eran los que apostaban para acostarse conmigo… era muy doloroso y sobre todo me haría sentirme susceptible, eso en mi trabajo no es una opción. Así que cambiaré de aires y ayudaré a Marion en el proceso; para eso somos las hermanas mayores.
No perdí el tiempo y tomé el teléfono, necesitaba asesores y sobre todo alguien que me ayudara con mi plan y conocía a las personas perfectas.
Llamé a Chloé, quien afortunadamente estaba con Nath y les pedí que nos encontráramos en mi casa. También contacté a Alya y Nino, quienes ya estaban cerca, por lo que no tardaron en tocar a mi puerta. Esperé a que llegaran los demás y les platiqué el plan. Tuve que decirles como Marion se había ido a Nueva York a buscar a una chica que conoció durante las vacaciones, omitiendo que la conoció como Lordbug pues ellos no saben nuestro secreto, además que era una oportunidad única para mi futuro como diseñadora.
Ellos me conocen muy bien y saben que soy capaz de arriesgar todo con tal de obtener lo que quiero. Alya y Chloé aceptaron de inmediato, bueno por algo son mis amigas, creo que somos tan parecidas que por eso nos llevamos tan bien pero por otro lado Nath y Nino pusieron la misma cara que me han mostrado desde que nos conocemos: "Estas loca".
—Vamos Nath, nadie saldrá lastimado al contrario; tómalo como un ejercicio social. —dije mostrando una amplia sonrisa.
—Marinette, si sabes que eso es usurpación de identidad y está penado por la ley ¡¿verdad?! —gritó enojado el tomatito.
—Mari, si te descubren te meterás en un problema enorme. Lo peor no será un regaño por parte de tus papás. No te voy a ayudar en esto —dijo Nino, levantándose del sofá y alzando las manos como tratando de quitarse cualquier tipo de culpa.
—Nino, nadie saldrá herido. Sólo serán unos días, por lo que el fin de semana que regrese Marion, vendrá y le platicaremos lo que Marinette hizo, sabe que su hermana lo quiere mucho y haría cualquier cosa por él… hasta meterse en problemas. —Chloé estaba casi recostada en el sofá mientras se limaba las uñas en una actitud despreocupada, las palabras que dijo era un ejemplo de cómo sería la situación, yo no estaba cometiendo un delito, creo.
—¿Ah sí? Bueno entonces porque todo lo estamos haciendo como si fuera un secreto. Acéptalo Marinette, sólo nos llamaste para involucrarnos a todos así si tú caes sabes que no dejaremos que te hundas sola. —gritó Nath algo molesto.
No puedo negar mucho esto, de hecho eso es lo primordial en mi plan. Ellos son mis únicos amigos, he tenido otros problemas y siempre se unen para ayudarme, por eso les tengo tanta confianza, sé que no me dejarán sola. Puede parecerles algo banal e inútil, pero de verdad quiero ser diseñadora y cualquier esperanza que se me presente así sea tan delgada como una telaraña me sujetaré con ambas manos.
—Nath, Marinette no nos ve así, somos sus amigos y ella siempre ha estado para nosotros. Nadie se dará cuenta. —Alya apareció con una bandeja de bocadillos, que su madre sea una chef internacional hace que ella tenga un sazón delicioso, pues le enseñó a cocinar para que pueda atender a sus hermanitas durante su ausencia. —Esto quedara entre nosotros. Como aquélla vez que cierta persona se metió en problemas porque fue a graffitear al territorio de unos pandilleros.
—No era graffitti, era arte. —Nath hizo un puchero infantil. De hecho fue cuando teníamos catorce años, el tomatito estaba en una etapa rebelde y se metió en ese conflicto, lo defendí como sé: golpeando a personas.
—¿Entonces esto es un chantaje? —preguntó también molesto Nino. —Al menos sabes por qué expulsaron a Marion del Colegio.
—Fue por su enorme listado de peleas, Mercury y nosotros tratamos de cubrirlo pero la última… No sé en qué estaba pensando Marion. —contestó Chloé.
De hecho si yo soy peleonera… Marion es peor que yo, siempre llegaba golpeado, o con la ropa hecha jirones, obvio la escuela lo supo y lo peor fue que se metió con el sobrino del director, el chico quedó tan mal que creo que le tuvieron que hacer cirugía plástica.
—Será mejor que comience la escuela con el pie derecho. —intervine antes que mis amigos comenzaran a pelearse con sus novias. —Iré seré como una sombra y luego de un tiempo Marion podrá sacar toda la estupidez que lo corroe.
Mi hermano estaba en algún barrio de Nueva York, esperando a que anocheciera para salir a buscar a una chica linda, un romántico que le daban sus cinco segundos de ira y que Dios quitara de su camino a los pobres incautos que los hicieran enojar.
Amo a mi hermano y no soy tan egoísta como parezco, trataré que al menos por dos semanas su estancia en Illirya fuera de lo más normal. El director lo iba a estar vigilando de cerca y le pasaría un informe a mis padres. Con dos semanas de ausencia por una enfermedad ficticia, haría explotar la dinamita que tenían mis padres por paciencia con él.
Eso haría que Marion fuera a un reformatorio o a la escuela militar, ya era demasiado difícil que mi hermano no este conmigo, no podían apartarme también de mi compañero de batallas. Al menos en el internado, sé que estará relativamente cerca pero si lo mandan a otro lugar… no quiero estar sola, es mi hermanito, siempre hemos estado juntos; desde el vientre de mi madre hasta… bueno hasta que se enamoró de Kitty Noir.
No lo aceptaría jamás, pero me dolió lo fácil que me abandonó. Yo sé que ha tenido una lista de "amigas" pero ninguna de importancia, por eso de algún modo si estoy celosa de Kitty. Antes mi hermano me apoyaba en todo, pero algo me decía que las cosas ya no serían así. Él era quien tenía algún consejo cínico para que yo no fuera tan… tan mala persona.
—Lila ha llegado. —Las puertas de mi casa se abrieron de par en par, mostrando la figura femenina italiana de cabellos castaños que ocultaba sus ojos tras unos lentes de sol que caminaba de modo avasallante en la sala. — ¿De qué me perdí?
—Pues tú amiga que quiere hacer una estupidez. —dijo Nath aún molesto pero no tanto al ser abrazado por Chloé.
—Lo sé, me dijo su plan. Es algo tan loco pero me encanta por lo que me apunto. —Lila tomó asiento y bebió una de las limonadas que coloqué en la mesa. —Lo tendrá facilísimo, por eso la apoyo. No es tan complejo ser hombre, sólo saca lo peor de ti y ¡listo!
—Claro que no, Lila, ¿acaso crees que somos una clase de cavernícolas? —comentó Nino sentándose de nuevo, esta vez a lado de Alya.
—Chicos, no se ofendan, pero los especímenes que observamos en el Colegio, sólo son unos sacos de aromas extraños, cuyo tema primordial es con cuantas se han acostado y quien será su próxima víctima. —Alya tomó uno de los bocadillos que había hecho y lo devoró de un solo bocado, algo estaba planeando por la forma en como actuaba y miraba a Nino y Nath.
—Por supuesto que no. —Nath se volvió a acomodar en el sofá. —Se nota que no nos conocen, y si me ofenden, yo no soy un saco de aroma extraño, he tratado de comportarme de manera correcta.
—¿Crees que te elegí sólo por tu lindo rostro?—comentó Chloé tomando la mano de Nath. — Obvio no. Fue porque eres un caballero y me tratas de una forma tan romántica, además tu aspecto desalineado cuando te atas el cabello para hacer un cuadro y verte en esa forma tan bohemia salpicado de pintura así como tus hermosos ojos aguamarina. —Mis amigos estaban perdidos en la mirada del otro, sonriendo como dos tontos enamorados.
—Chicos… seguimos aquí. —les dije sacudiendo una mano en el aire para sacarlos de sus cinco segundos de romance.
—Lo siento. El punto es que, sé que no te comportas del mismo modo conmigo o con ellas —dijo Chloé volteando a vernos —como lo haces cuando estas rodeado de hombres. Sé que hablas de sexo, de sangre, de videojuegos, de cosas que crees no son del "interés de una chica"—sus delgados dedos dibujaron unas comillas en el aire— Por lo que apoyo a Lila, ser hombre es sacar lo peor de cualquier mujer.
—Ustedes no saben lo complicado que es comportarte como una mujer. Debes caminar con las piernas cerradas, en un coqueto vaivén de caderas, debes verte siempre pulcra y sonriente, no debes sudar, debes eliminar cualquier vello indeseable de todo el cuerpo, no debes hablar en voz tan alta, siempre debes de combinar bien los colores, no debes hablar de temas como sexo, en público porque si no eres catalogada como una zorra. Ustedes, chicos no durarían una hora en el mundo femenino. —dijo Lila dejándose caer en el respaldo del sofá, levantando las piernas en el descanso de brazos.
El silencio de mis amigos, al parecer les dio la razón a mis amigas. Jamás me había dado cuenta de lo complicado que es ser mujer, pero era cierto, desde niña te educan a comportarte como "una señorita". Mientras a mí me decían que debía sentarme con las piernas cerradas con una postura elegante, mi hermano podía recostarse en el sofá y ¡babear a rienda suelta!
—Así que hagamos una apuesta, si Marinette cumple su papel como hombre y nadie se da cuenta que es una chica en Illirya estas dos semanas, nosotras ganamos. Si la descubren, ustedes ganan y haremos lo que quieran. —comentó Alya, al parecer mis amigas encontraron una forma rápida de convencer a mis amigos.
—Les apuesto que lo primero que pensaron fue en sexo ¿o me equivoco? —comentó Lila aún recostada en el sofá.
—N-no, c-claro que no. —dijo Nath totalmente ruborizado.
—Está bien. Aceptamos el trato, verán que ser hombre no es tan fácil como creen. —advirtió Nino. —Pero ¿cómo la haremos pasar por Marion? Por más que sean gemelos a leguas se nota que es una chica.
—Ahí es donde entro yo. —dijo Lila quien de un salto se levantó y comenzó a abrir la maleta que había arrastrado hasta mi casa.
Hicimos a un lado los bocadillos y bebidas para que Lila, pudiera expandir todo lo que contenía su equipaje…
Creo que debo hacer otro paréntesis, ¿por qué mi amiga tiene todas estas cosas? Bueno, una sencilla respuesta: es cosplayer. Una cosplayer, es una persona que actúa y se viste como determinado personaje de manga, cómic, programa de TV, cartoon, anime, videojuego o libro.
Lila es una reconocida cosplayer en Italia, tanto que algunas convenciones en toda Europa le pedían que se presentara en los eventos. De hecho en su casa tiene una habitación dedicada exclusivamente para sus trajes, pelucas, zapatos y maquillaje. Cuando llegó al colegio, varios de mis compañeros la reconocieron como su nombre artístico: Volpina. En sus propias palabras porque es astuta como un zorro y capaz de adaptarse como lo haría un kitsune (zorro del folclor japonés que puede tomar forma humana) con cualquier personaje que quiera y la verdad sí. En un evento se vistió como un chico y juro que me hizo dudar de mi heterosexualidad. Era como un príncipe con ropas orientales.
—¿Qué es esto? —dijo Nino tomando un aparente torso o algo así.
—Ah, eso lo uso cuando hago crossplay. —Lila sacó del empaque la mitad de un torso de hombre, con marcados abdominales y pectorales, era tan perfecto que parecía piel real, incluso tenía aureolas y pezones por lo que si alguien se lo ponía podría decir que formaba parte de su cuerpo. —¿Qué no han visto mis fotos?
Mi amiga sacó velozmente su teléfono y nos mostró una imagen donde había un chico con la camisa abierta y dejaba ver parte de su abdomen, parecía que estaba bajo la lluvia pues la camisa se le pegaba al cuerpo. Es a lo que me refiero, lo ves y puedes decir que es un sexy modelo y luego recuerdas que es tu amiga cosplayer que te hace dudar de lo que quieres.
—¿Cómo lo usas? —preguntó extrañada Chloé.
—Fácil, uso un top que me aprieta el busto, encima me pongo este peto. —Señaló el "torso" — y ¡voila! Lila ahora es Louis. Te será de ayuda, para aparentar un poco más.
—Pues, Marion ya quisiera tener ese cuerpazo, pero supongo que funcionará. —he visto a mi hermano cuando se pasea sin camisa por la casa y aunque hacemos ejercicio creo que tengo más músculos que él.
—Anda trae ropa de tu hermano, debemos prepararte si quieres poner este plan en marcha. —me dijo Alya arrastrándome a la segunda planta.
Corrimos a la habitación de Marion, que siempre ha sido un desastre pero esta vez estaba limpia, no lo sé, a veces a mi hermano le dan sus cinco segundos de sensatez. Comenzamos a sacar playeras, pantalones, incluso ropa interior… la cual no me pondré ni ebria. Pero con nuestras elecciones bajamos de nuevo a la sala, donde Lila estaba acomodando unas pelucas de cabello corto sobre la mesa.
Me pidió que me soltara el cabello y comenzó a cepillarlo para luego meterlo en una clase de media que me recogía cualquier mechón de mi melena de obsidiana. Después me colocó una a una de las pelucas, nos quedamos con una que estaba hecha con mi cabello, bueno antes yo tenía el cabello a la cintura; me lo corté, cuando comencé con mi misión de Ladybug, un cabello tan largo me estorbaría, por lo que lo corté hasta los hombros. Lila me pidió todo el cabello que sobró para hacer una peluca, jamás pensé que la usaría para este tipo de cosas. Esto me suena como un mal plan, pero ver lo divertidos que están mis amigos me tranquiliza y lo más importante al final de este camino es que obtendré una beca como diseñadora, sólo por ayudar a mi hermano.
Con mucho cuidado, Lila me enseñó a colocarme las patillas y cejas, pues mi hermano no tiene las cejas depiladas como es mi caso. Una vez, que me prestó su "torso", estaba lista…
—¡Ay por Dios! Si te pareces a Marion —dijo entre risas Nath, el primero en oponerse y el primero en reírse, tan típico de él.
—La única diferencia es que Marion es un poco más alto, pero para personas que jamás lo han visto, pareces cualquier chico. —comentó Nino, inspeccionándome. Parecía que estaba viendo un objeto que quería revisar antes de comprarlo. —Pero no te pares así, relájate. —Sacudió mis hombros para que no estuviera tan tensa. —Adiós a Marinette. Hola a Marion, escuchemos tu voz.
Trate de hacer sonar mi voz más grave aunque más bien parecía que tenía un resfriado. Lo que hizo que Nino y Nath se ahogaran de la risa. Bueno debo aceptar que Nath tiene una linda voz, bastante masculina, suena hasta aterciopelada, lo sé porque así fue como Chloé se enamoró de él, y se la pasaba diciéndome lo hermosa que era… jamás le preste atención; ver a mis amigos de novios es raro, más cuando conoces los secretos del tomate y siempre lo has visto como el niño que se comía las crayolas en el jardín de niños.
Así, con sus clases de "cómo ser un hombre y no ser descubierta en el proceso", Nino y Nath me enseñaron a caminar, a pararme, a "hablar" con otros chicos.
—¡No Marinette! ¡No camines con las piernas cerradas! —gritó Nino haciendo que mis amigas se murieran de risa y Alya grabara todo para reírse después. —Es como si te estorbara algo entre las piernas.
—¡Pues nada me estorba entre las piernas! —grité enojada por todas las veces que me han regañado.
—¡Imagínatelo entonces! —dijo Nath.
—¡Esperen! ¡Yo puedo arreglar eso!
Lila comenzó a buscar de nuevo en su maleta, parecía una bolsa mágica conectada a su habitación pues sacaba cada vez más cosas o tal vez era un agujero negro que absorbía toda su ropa. Al final encontró unos calzoncillos de hombre que tenían cierto bulto en la parte frontal.
—¡¿Por qué demonios tienes eso?! —gritó Chloé extrañada ante la ropa interior que Lila agitaba en el aire.
—¡Duh! Porque en el crossplay, debes actuar como alguien del género contrario, y si pretendo ser un chico es obvio que en mi pantalón debe sobresalir algo. Son gajes del oficio. —dijo orgullosa mi amiga con ese marcado acento Italiano que no ha podido suprimir. —Póntelo Marinette, ejem Marion.
—No, ni loca… es decir… no me pondré eso. —Engrosé la voz tratando de entrar en "personaje" —No tengo idea de donde ha estado eso.
—A ver, yo uso mi ropa interior normal y encima me pongo esto. Además los lavo después de usarlos. Venga Marine… Marion, ¿Quieres esa beca o no?
Lila tenía razón, sólo serían doce días… doce días que actuaría como mi hermano, es más iría a clases y luego me encerraría en la habitación. No llamaré la atención de nadie, así Marion no le daría una prueba a mis padres para enviarlo a la escuela militar.
Tomé la ropa interior y fui al baño a ponérmela. ¿Cómo es posible que me meta en tantos problemas?
Salí, para comprobar que era cierto lo que Nino y Nath decían. Es difícil caminar con las piernas cerradas cuando tienes algo entre ellas. Después de esto restregaré cada parte de mi cuerpo con alcohol y mucho jabón para dejar de sentirme tan extraña.
Pasaron las horas, tanto que la noche nos cayó encima. Pedimos pizza para cenar mientras me seguían "adiestrando" para ser un hombre. Creo que las cosas si son más complicadas de lo que pensé. Cerca de las nueve; el padre de Chloé envío la limosina para recogerla, ella se encargaría de llevarse a mis otros amigos. No querían dejarme sola, pero creo que es lo que más necesito. Además quiero dar una última ronda a la ciudad como Ladybug. Quién lo diría, es mi última noche como Marinette.
Una vez que ellos se fueron. Me dispuse a arreglar las cosas de mi hermano que creo, necesitaré, aunque también lleve algunas cosas de higiene personal. Seguí los consejos que me dieron, frente al espejo; mientras Tikki me observa con sus enormes ojos púrpuras y en el rostro esa mueca que grita "¡Qué demonios estás haciendo!".
Cuando terminé el equipaje, pude ver como el cuarto menguante me observaba, con gesto divertido. ¿Acaso me había convertido en la burla de todos?
—¡Tikki, transformación!
Grité tan alto que creí que la voz se me acabaría. Poco a poco una cálida luz rosa fue cubriéndome después que Tikki entrara a mi arete, sentí como aparecía el traje escarlata con sus lunares negros, el antifaz cubrió mis ojos. En un segundo estaba lista para patrullar, en un segundo mis problemas de adolescente pasan al olvido para preocuparme por la humanidad, en un segundo dejo de ser sólo yo para cargar con el pasado de una dinastía; en un segundo dejo de ser Marinette para ser Ladybug.
Abrí las ventanas y con la ayuda de mi yoyo, me deslice entre los edificios, usando algunos de los postes o barandales de las casas. El aire que corto con la velocidad con la que me muevo, todo esto me hace olvidar sueños y ambiciones, mientras use este traje soy Ladybug, pero esto no durara para siempre…
