Cuarta Noche: Martes de estrategia.
"Mierda", "Mierda", "Mierda", "Mierda", "Mierda", "¡Mierda!" Era lo único que podía gritar mientras trataba de ponerme el uniforme. Eran las 8:25 y las clases comenzaban en cinco minutos. La escuela no tenía tiempo de tolerancia por qué… obvio es un internado, no puedes poner excusas como "Había mucho tráfico" o "Se descompuso mi transporte".
Estaba tan cansada y fastidiada el día anterior que caí totalmente dormida. Si no hubiera sido por Tikki que brincaba sobre mí para despertarme no me hubiera levantado. Mi roommate era tan silencioso que ni siquiera lo escuche salir de la habitación.
Debía llevarme bien con él, tal vez si tenía un apoyo dentro de ese edificio lleno de hombres me ayudaría y luego ayudaría a Marion… no se veía tan malo. De hecho no dijo nada cuando su amigo comenzó a molestarme. Trataría de hablar con él esa tarde, pero lejos de sus amigos… ¿y si era un pervertido y trataba de sacar provecho de mí al saber que era una chica? No me había cuidado tantos años como para perder con un desconocido.
—¡Marinette! ¡Apresúrate!
—Ya lo sé Tikki, pero esto no es tan fácil como parece.
Ponerme el uniforme, acomodarme la peluca y todo lo demás, era muy tardado. Salí a medio vestir, batallando con la corbata y la camisa. Cargando la mochila que afortunadamente deje preparada el día anterior. Y me di cuenta de algo: no importa si soy hombre o mujer… no tengo sentido de la puntualidad.
Corriendo para llegar al salón de clases, abrí la puerta con una patada de bombero que hizo a algunas de las chicas dar unos grititos de temor. Aunque me ejercitó, no podía evitar jadear tratando de respirar un poco…necesito poner muchas alarmas para despertarme.
Tomé asiento, aún sentía como el sudor corría por mi frente y cuello. La peluca me daba mucho calor al igual que el torso que es de plástico. Lo que me llevaba a recordar el otro pequeño detalle, necesitaba con urgencia una ducha.
Desde el sábado que no me bañaba y el desodorante no me duraría mucho tiempo. Desafortunadamente en el edificio de Arte no hay regaderas, debía bañarme en el dormitorio, pero eran duchas compartidas… ese día no podía empezar peor.
—¡Buenos días! —saludó la profesora —Saquen una hoja, coloquen su nombre en la parte superior y enumeren del 1 al 10, sólo respuestas; si no se saben la respuesta dibujen una línea. —Hablé demasiado rápido. Un examen al segundo día, era lo que encabezaba mi lista de días desafortunados.
Las buenas noticias, es que era Historia y soy buena en esa materia… pero no significa que me sepa las cosas de memoria. No estudié absolutamente nada durante las vacaciones… ¡en vacaciones nadie estudia!
Una tras otra, las preguntas fueron haciéndose y los espacios en blanco eran consecutivos, al menos en mi examen; los demás anotaban con tanta agilidad que les faltaba espacio para escribir su respuesta.
—Psss. —volteé a mi lado izquierdo, donde provenía el ruido. Era una chica, que reconocí del club de teatro. Puso su hoja cerca de mi lugar para que pudiera copiar sus respuestas. Lo hice tan rápido como pude, pues inmediatamente la profesora pidió las hojas.
Recordé lo que me contó Felicia. El salón 1, era la élite, debían saber todos los temas y supongo que estaba lleno de cerebritos y ratones de biblioteca. Me costaría trabajo adaptarme a eso… aunque fuera unos días. Todo era por Marion.
La clase continúo y anoté todo cuanto pude. Saqué el teclado de la Tablet para hacerlo más rápido. No permitiría que me volvieran a tomar por sorpresa. Las clases duraban una hora y veinte minutos. Los que se movían de aula eran los profesores. Nosotros debíamos esperar, con excepción de química y biología, donde debíamos ir a los laboratorios. Las clases funcionaban en el siguiente horario: Módulo 1 (8:30-9:50), Módulo 2 (9:50-11:10), Receso 1 (11:10-11:30), Módulo 3 (11:30-12:50), Módulo 4 (12:50-2:10), Receso 2 (2:10-2:30), Módulo 5 (2:30-3:50). Lo cual era malo porque podría desayunar hasta las 11:10 y mi estómago estaba por comerse solo.
Anoté tanto como podía, pero debía comer algo o me iba a poner de mal humor. Cuando la chica que me ayudó me lanzó una barra de granola, ¡Dios, las chicas de este colegio eran ángeles! Con mucho cuidado de no hacer ruido abrí el paquete y la partí con los dedos en pequeños trocitos, que llevé delicadamente a mi boca para masticarlos rápido y que no me regañara la profesora.
—Gracias, de verdad. Te vas a ir al cielo con todo y zapatos. —El módulo terminó y volteé a ver a la chica. El hecho que tuviéramos butacas, lo hacía un poco incómodo, no era como en mi colegio donde eran mesas de trabajo.
—No te preocupes, nos ayudaste mucho ayer. Pero no lo hagas costumbre. —Dijo en tono divertido. —Recuerdo cuando era de nuevo ingreso, me costó mucho adaptarme.
—Pensarás que soy u-n grose…ro —estaba a punto de referirme a mí como chica —pero no recuerdo tu nombre. ¿Cuál es?
—Tampoco es como si te lo hubiera dicho, Lía te acaparó por completo.
—¿Lía? —No recordaba a ninguna chica con ese nombre.
—Felicia, pero de cariño le digo Lía. Me llamo Allegra, si quieres dime Aly. ¿Nos ayudaras en el stand hoy? Con suerte podríamos hacer que chicos quieran unirse al club.
—Si no tengo problemas con los profesores, entonces estaré ahí.
Dio inicio la otra clase y seguí con la rutina del anterior. NO entendía esa escuela, les importaba tanto la educación y no podían ponerse a trabajar con el respeto y tolerancia. Era básico. Con lo influenciable que era Marion, lo más seguro es que terminara botando el club de teatro. ¿Tan importante es que unos trogloditas te acepten como macho dominante? Si eres parte de una manada, ser el macho alfa es importante. Pero somos seres humanos, hay otras formas de hacerte valer, ¿Dónde quedan tus anhelos, sueños, metas, dones? No comprendía la mente del hombre.
Cuando sonó la campana anunciando el receso, me levanté a toda prisa de mi asiento; Allegra me detuvo al pedirme que fuéramos al salón 4 por Felicia, pero me tuve que disculpar. Debía ir a comprar algo para comer lo más rápido posible o de lo contrario me iba a desmayar y no era broma, estaba muy mareada. Las malpasadas me iban a cobrar factura.
El sistema de ventas de la escuela era por medio de un monedero electrónico, parecido a la que se usa en el transporte público. Metes la tarjeta en una máquina, recargas con cuánto dinero tengas. Vas a la cafetería o a la papelería y pides lo que vas a comprar, te piden la tarjeta y cobran lo exacto. Supongo que es una forma de evitar robo de dinero en efectivo, si extravías tu tarjeta es un asunto diferente. Todo eso me lo dijo ayer Felicia y de verdad lo agradezco, porque mientras se hacia una larga fila para recargar, yo ya tenía 100 euros en mi monedero, listos para gastar.
La comida se veía deliciosa. Pedí una caja de leche, fruta, unos hot cakes y un soufflé de zanahoria y calabaza. Estaba a punto de comerme una vaca si me hubieran dado una. Y ahí estaba, Adrien… al fin a solas. Tal vez si le platicaba mi situación, me ayudara; él tenía la respuesta.
Tomé mi comida después de haberla "pagado" con mi monedero. Me acerqué a la mesa donde almorzaba el rubio…
—¿Oye, Bro? Mínimo me hubieras despertado, otro poco y no llego. —fue lo primero que se me ocurrió decirle para abordarlo; se me ocurrió copiar el estilo de habla de Nino, ligeramente relajado pero también divertido.
—Tienes una responsabilidad, al menos debes ser capaz de cumplirla. A menos que seas un incompetente. —dijo de forma fría.
¿Qué demonios le pasaba a este chico? Sólo estaba tratando de socializar, presentía que no iba a ser tan fácil de manejar como esperaba. ¿Acaso estaba amargado?
—Bueno, solo trato de llevarnos bien. —Comencé a comer. —Somos compañeros de habitación, tendremos que soportarnos todos los días, mínimo debemos conocernos un poco ¿no crees?
—Sé que es difícil ser nuevo, pero no me interesa involucrarme con un busca pleitos como tú. —comentó sin siquiera levantar la mirada, comía como si no tuviera ganas, como si estuviera harto de todo.
—Lo hice para defender a otros. Si no me conoces no creo que debas juzgarme. —exclamé ligeramente molesta.
—Y no me interesa ni conocerte, ni juzgarte. Tenemos la mala fortuna de dormir en la misma habitación. Así que respeta mi mitad, no tomes mis cosas, no hagas ruido, no me interesan tus problemas y mantente alejado de mí. ¿Entendido? —Adrien se levantó, llevándose con él su bandeja de comida.
Dos palabras: Lo odio.
Necesitaba un aliado, pero mi plan A, se fue al demonio… o más bien era un presuntuoso insoportable que de seguro era hijo de papi, castrado sentimentalmente ¡Qué jamás ha tenido un sueño!
Estaba furiosa, devoré todo lo que estaba comiendo. Metí un par de galletas de chocolate en la bolsa de mi blazer, donde estaba Tikki, la pobre debía estar muriendo de inanición.
La gota que derramó el vaso fue que el imbécil de Kim, se pasó con otros chicos y me dio un golpe en la cabeza. Todos comenzaron a rodearme…
—¿Es cierto rarito? —dijo con grandes ínfulas.
—A ver idiota, no me llames por tu nombre. —dije molesta.
—Pues te digo como quiera porque eso es lo que eres. Dicen que te vieron salir del edificio de chicas, ya decía yo que te veías muy afeminado para ser hombre. —dijo Kim. —Sólo un rarito iría a ese lugar, ¿te quedaron los vestidos que usan las chicas?
No soporté, me levanté y lo tomé por el cuello de la camisa, es más alto que yo, pero no significaba que me iba a dejar amedrentar. Le he roto la cara a tipos más fuertes que él y llevaban armas de fuego, que me va a hacer un idiota como este.
Sin embargo, no noté al asesor de mi clase que estaba comprando un emparedado. Solté del agarre a Kim, y dejé que se fuera. Sus amigos y él se fueron no sin antes empujarme. Estaba quedando como una idiota, peor aún… estaba dejando como un idiota a Marion.
Regresé al aula más molesta de lo que estaba y se me notaba porque Allegra me vio, supongo que me quería decir algo pero cuando iba a abrir la boca regresó a su lugar y prefirió guardar silencio. Me sentí mal, pues ella no tenía la culpa… el idiota de Adrien sí. Él y su idiota amigo.
—Señor Dupain. Es un aviso, a la siguiente escena como la que acabo de ver en la cafetería y tendrá que pasar un tiempo en la oficina del Director. —amenazó el profesor.
—Sí. —susurré.
—¿Entendido, señor Dupain? —alzó la voz.
—Dije que sí.
Ese día ya no podía ser peor. No iba a soportar tantos días así. Necesitaba contacto con el mundo, con mi mundo. Espere a que fuera el siguiente descanso y llamé a mis amigos. Debían estar saliendo de clases. Los necesitaba tanto.
Primero llamé a Chloé, pero no me contestó, luego fue Alya quien tampoco me contestó, uno a uno fui llamándolos y nadie me daba respuestas. No me había dado cuenta cuanto dependía de los demás para estar tranquila. Lo intente varias veces hasta que me dí por vencida. No tenía alternativa. Necesitaba comer algo. Fui de nuevo a la cafetería, bueno si necesitaba sobrevivir, de verdad necesitaba aliados. Compré un emparedado y una soda.
Adrien estaba otra vez solo, pensé que estaría con sus amigos. Aunque algo me decía que Kim e Ivan no eran amigos de Adrien, sólo eran compañeros. Si tal vez, sólo tal vez lo convencía de estar de mi lado, apostaba que Marion sería su amigo… o tal vez solo me estaba imaginando cosas.
—¡Hola de nuevo! —saludé como si no hubiera pasado nada en la mañana.
—De verdad no entiendes. —Dijo en tono molesto. —No me interesa ser tu amigo.
—Pero no hay mesas disponibles, tal vez podamos compartir esta. Si quieres no te hablo. —Tal vez actuar como hombre no era lo mío pero socializaría como sé. Y funcionó, me dejo espacio para poner mi soda. Usaría mi táctica de ojos grandes: abrirlos lo más que pueda hasta llamar su atención que piense que soy tierna… O algo así.
—Adrien, hay reunión de capitanes en "El Seventh" a las 5, el profe de deportes invitará las pizzas. —comentó Iván, quien iba con Kim. Iba a tener problemas si no me controlaba con ese tipo.
—Gracias Iván, pero yo no soy el capitán de Esgrima.
—Lo sé, pero me dijo tu capitán que debes ir a representarlo porque tuvo un problema con un profesor y tendrá que quedarse.
—Mira quien viene. —susurró Kim.
En ese instante entró Allegra conversando con Felicia. Un silencio sepulcral se hizo presente. Sin excepción, los chicos voltearon a ver a la presidenta del club de Teatro, era como si estuvieran viendo a una estrella de cine, otros tantos se veía cierta marca de lascivia que me asqueaba; lo que me decía que ella no había caído en las redes de ellos y tal vez era la siguiente víctima, no pude evitar sentir pena por ella pero me sentí identificada. Ella debe ser la apuesta de ese Colegio, así como yo lo era del mío.
—Mmmm que linda chica y que buena esta. —fue lo único que se me ocurrió decir, debía sonar tan estúpida como ellos si quería que me aceptaran.
—No hables así de ella por favor. —dijo en tono serio Adrien, haciendo que Iván y Kim se movieran como si estuvieran listos para ver una pelea.
—¿Acaso es tu novia? —dije en tono burlón. No creía que alguien tan linda como Felicia estuviera con un amargado como Adrien.
—Eso quisiera. —se burló Kim.
—Hasta hace poco, ella salía con otro tipo, un idiota; pero la botó de una manera muy fea y ahora esta soltera. —Explicó Iván, —Es un desastre emocional, muy susceptible y dispuesta a todo ¿Sabes lo que eso significa?
—En términos nuestros, es hora de atacar. —Kim chocó las manos con Iván.
Pude ver como Adrien se perdía en la imagen de Felicia, con que eso tenemos… el chico amargado está enamorado de la niña bonita. Lo siento Adrien, pero esa niña va a ser novia de mi hermano. No la había visto desde la noche anterior, tenía la intención de hablarme, pero me vio rodeada de los chicos y se guardó sus palabras.
—¡No inventes Adrien! ¡Esta mirándote! —susurró Iván, haciendo que todos se acomodaran como si estuvieran posando para una revista.
—Si bro, está mirando para acá, definitivamente está viéndote. —dijo Kim dándole unas palmadas en la espalda.
Estaban locos, me estaba viendo a mí. ¿Cómo lo sé? Les estaba haciendo viscos, por lo que Allegra y Felicia soltaron una carcajada. ¡Oh pobres hombres tontos! Se creen tan importantes como para que alguien los vea pero en realidad una travesti como yo, llama más la atención.
¿Acaso los hombres no lo entienden? Si, nos llama la atención alguien fuerte, pero también debe tener un cierto porcentaje de sensatez. Es decir, quieres a un Mr. Knightley, personaje de Emma, alguien fuerte, sensato, inteligente, que no tema decirte cuando estas mal y que te motive a ser mejor persona. Marion es todo eso, por eso sé que la niña bonita está destinada para el caballero que tengo por hermano. Una vez que le diga que es un idiota que no se debe dejar manipular.
El receso se acabó y me dirigí de nuevo al salón. Ya sabía cómo manejar al amargado. Sólo sería cuestión de cruce de intereses, el me ayudaba y yo le daría falsas esperanzas con Felicia, que jamás, nunca, en su vida ocurrirían.
La última clase era de álgebra, en esa materia si era buena; me trataron de intimidar pero no lo lograron. Al parecer estaba en la lista negra de todos los profesores y todos trataban de hacerme quedar mal. Me pasaron al pizarrón a realizar una ecuación, muy complicada pero la hice un santiamén. Terminaron las clases y mientras guardaba mis cosas, Allegra me comentó que irían a preparar su stand, me iba a ofrecer a ayudarlas cuando mi teléfono comenzó a sonar, era una llamada de Nath. Estaba molesta por que no me contestó cuando yo le marqué, así que le colgué.
Seguí platicando con Allegra. Me parecía injusto que a los equipos de deportes les hayan dado todo el día anterior para promocionarse y a los de artes solo les darían dos horas para que consiguieran más miembros. Tenía entendido que algunos de los clubes de artes, estaban por desaparecer por falta de personas. Aun cuando habían ganado concursos.
En todo el tiempo que conversamos, mi teléfono no dejó de sonar y vibrar, ya me tenía harta.
—Creo que es urgente. Contesta. —Me sugirió.
—No, si es importante, volverán a marcar. —mencioné. Sencillamente estaba muy enojada con ellos.
—Anda, contesta.
Voltee a ver el teléfono y en ese rato ya tenía treinta llamadas perdidas, de mis amigos. Me asusté cuando una llamada por Skype apareció en mi teléfono, iba a colgar. Cuando Allegra me volvió a rogar que contestara.
—¡Te extrañamos! Te estamos esperando en el centro Comercial, por favor ven. —Lila apareció en la imagen.
—Estoy en Aubergenville, no me da tiempo ir a París. —contesté irritada.
—Pues estamos en el centro Comercial de Aubergenville, vinimos solo a verte. —contestó Chloé. —Era sorpresa, por eso no te contestamos.
Voltearon la cámara y se veía el edificio de Illirya, por lo que estaban a unas escasas tres cuadras. Me disculpé con Allegra y le comenté que debía asistir con urgencia. Allegra no evitó ponerse triste pero me dijo que me excusaría con Felicia. Aunque esperaban que me reuniera con ellas más tarde.
Salí tan rápido como pude de la escuela. Un poco de tranquilidad con mis amigos, era lo que más necesitaba. Cruce el campus corriendo a toda velocidad, sólo pude ver como algunas chicas ya comenzaban a preparar sus stand, me sentía como traidora. Una vez en la calle de nuevo era libre. Como si me hubiera librado de una gran carga.
Las llamé, pero no fue necesario que contestaran. Estaban cerca de la puerta, por lo que en cuanto Alya tomaba su celular me lancé a abrazarlos a todos: Alya, Nino, Nath, Chloé y Lila, estaban ahí. Nunca había sido tan feliz de verlos. No sé qué cara puse pero todos correspondieron mi abrazo, como si no nos hubiéramos visto en siglos.
Me llevaron a un restaurante de sushi. Me explicaron que una nueva compañera había estado en el internado y le preguntaron sobre el colegio. Así fue como se enteraron que la primera semana podría salir pero regresara en la noche. Después que llegaran nuestras órdenes comencé a quejarme de todas mis desventuras: desde que no había tomado una ducha, el asunto de los sanitarios, que tenía un amargado roommate, que todos creían que era un nerd, desviado, perdedor; y la gota que derramaba el vaso: el asunto del edificio de arte, además de despotricar con todos los hombres de esa escuela y si antes odiaba al género masculino ahora ni siquiera quería verlos.
—¿Qué demonios les pasa en esta escuela? —dijo irritada Alya.
—¡Qué esos estúpidos no conocen a DJ's o bandas de rock! ¡Eso es música y es arte! ¡Son una bola de imbéciles! —Nino compartía mi enojo y creo que más, pues el ama la música tanto o más que a Alya.
—Me estás diciendo que la pintura, es considerada como algo raro. Definitiva… son unos idiotas. —Nath estaba enojado y cuando se enoja su rostro se pone rojo… como su cabello. Era un tomate furioso.
—A eso súmale que tienen vigilado a Marion, eso también es un problema, fue una suerte que vinieras o se hubiera metido en problemas. —comentó Lila.
—Si, pero estamos esperanzados a que el regrese… si Marion no vuelve, no sé qué vamos a hacer. —suspiré pesadamente.
—Bueno no te preocupes. Esperemos que tenga sus cinco minutos de lucidez y Mercury lo traiga. —Chloé colocó su mano en mi espalda tratando de consolarme.
—Pero estamos en otro problema, suponiendo que regrese, lo van a tachar socialmente. Nada me haría más feliz que regresara al teatro pero que no le hablaran, no sé si lo soportaría. Además de estar encerrado si te pone bastante mal. Lo digo por experiencia propia.
No sabía se Marion resistiría estar tanto tiempo en vigilancia y sin contacto con el mundo, más que los fines de semana.
—Tengo un plan. —Nath interrumpió mis pensamientos preocupados por mi hermano. —Si en esta escuela se basan tanto en "machos" ¿qué tal si les mostramos a un macho alfa?
—¿A qué te refieres, Nath? —preguntó Chloé.
—Sí, en una manada; el espécimen más fuerte y más inteligente es quien los guía y obvio se queda con las hembras. Si todos los hombres de esta escuela son bestias, ¿porque no mostrarles a un macho, que no solo sea inteligente y fuerte sino que trae locas a mujeres hermosas? —La mirada del tomate me decía que estaba haciendo un plan muy elaborado.
—De donde vamos a sacar a mujeres que se mueran por Marion. Sus novias me conocen y sabrían que soy falsa. —dije fastidiada.
—Pues yo estoy viendo a tres chicas lindas, que te quieren mucho y estarían dispuestas a hacer lo que tú quieras. —comentó Nino volteando a ver a mis amigas. —Solo nos faltaría que los líderes de todos ellos te vieran.
—Los capitanes de los equipos de deportes van a tener una reunión en unos minutos. En el… seventh, algo así dijeron. —les expliqué.
—Supongo que es esa pizzería de enfrente. —Dijo Lila señalando el lugar.
Nathaniel comenzó a platicarnos el plan y en teoría era bueno. Los capitanes estarían reunidos como un público dispuesto a ver una obra de teatro. Mis amigas, tan locas como sus novios y como yo; aceptaron tan pronto el plan se iba deshebrando. No había duda cada uno tenía la amistad que se merecía. Chica loca, con amistades locas… ¿a dónde iba a parar todo eso?
Cerca de las 5:20 vi que llegó Adrien con Iván y Kim, rodeados de otros chicos que aún llevaban el uniforme. Esa era mi señal. La logística la llevaría Nath desde una de las mesas, el plan lo ejecutaríamos los demás. Me sentía como en una mala película pero moría de risa por lo que estaba haciendo: día 2 como hombre y estaba por "coquetear" con 3 mujeres.
Esperamos a que pasara un poco de tiempo. Entré al lugar, cuyo nombre completo era Seventh Heaven, que estaba atascado de otros chicos del Colegio, ¿acaso la comida era tan buena? Pude ver la reacción de Adrien al verme entrar, supongo que imaginaba que lo seguiría para hacerme su amigo… pues no "grumpy cat"; que buen sobrenombre.
A partir de ese momento lo llamaría Grumpy Cat, como ese gato que pareciera enojado todo el tiempo; bueno regresando al tema. Los "capitanes" estaban ocupando tres mesas, Adrien le susurró algo a otros chicos y se fueron separando en los asientos, para que pareciera que no había espacio donde sentarse.
Los chicos voltearon a verme, tratando, algunos de fulminarme con la mirada, otros burlándose de mí y otros viéndome como un perdedor… ja, estaban a punto de conocer mi lado más "macho". Lo que tengo que hacer por mi tonto hermano.
Caminé con dirección hacia su mesa, pero de pronto seguí de largo para ir a una donde una despampanante morena, cruzada de piernas de manera tan despreocupada.
—¡Marion! ¡Te extrañé tanto!
Alya se levantó de la mesa y corrió a abrazarme, se había desabrochado parte de la blusa, para que su pecho se viera más grande, definitivamente estábamos más locas de lo que pensamos.
Comenzó a actuar como lo hacían las chicas con las que salía mi hermano. Suspirando, mucho, voz seductora, jugueteando con mis manos.
—Lo sé bombón, pero ya lo sabes: escuela nueva, amigas nuevas. No me gusta quedarme en el pasado. —Sí, escuché alguna vez a Marion decir eso.
—Pero sabes que siempre puedes llamarme y vendré a verte. —suspiraba Alya, muy involucrada en su papel.
—Muy bien chicas, más jugueteo, si puedes tómala de la cintura Marinette. —Nos ordenaba Nath, desde el manos libres donde nos comunicábamos.
—Disfrutas esto ¿verdad, tomate? —susurré como si le estuviera besando la mejilla a Alya.
—Quieres ser un macho o ¿no? Bien, Conejita, es tu turno.
Conejita era la forma cariñosa con la que Nath llamaba a Chloé. A su orden, apareció la rubia de ojos azules con pose de "no me vean, bitches que me desgasto".
—Marion, ¡me hiciste esperar una eternidad! No vine desde París solo para que me dejes plantada. —alzó la voz mi amiga.
—Primor, te dije que no tenía muchas ganas de vernos, pero veo que son unas chicas muy malas que nunca me obedecen. —Dije abrazando a Chloé, quien siguió la rutina de Alya suspirando y soltando risitas tontas.
Debo aceptarlo, esto es lo más loco que he hecho en toda mi vida. Pero mis amigas me siguen, seguimos tonteando y pude ver por el rabillo del ojo, como todos los capitanes no perdían detalle de lo que pasaba. Se susurraban cosas y uno hasta dejo caer su pizza ante la sorpresa de ver a mis amigas, que son bellísimas, a veces la que se siente el patito feo, soy yo. Faltaba la actriz por experiencia, la cosplayer que tanto amamos.
—Baja más la mano Marinette. —Me dijo Chloé al oído. Regañándome por que tenía mi mano en su cintura. —Literalmente me tienes que tratar como una fácil.
—Hago lo que puedo, sólo tuve un novio y uno muy malo. ¡No se cómo demonios tratar a una chica fácil! Y menos a una que finge serlo.—Le contesté.
—Lila, ¡Es hora del show! —ordenó Nath.
Sus típicas entradas espectaculares de mi amiga, the best italian cosplayer. Para que todos en el lugar la voltearan a ver, ni siquiera me di cuenta cuando se fue a comprar ropa, muy provocativa por cierto… de verdad, si pensaban que mi femineidad estaba en duda, al ver a mis amigas confirmo que soy un ser asexual. No era hombre ni mujer… odio mi vida.
Despampanantemente, en un coqueto vaivén de caderas y como si estuviera en una pasarela, meneando su larga cabellera castaña, apoderándose de las miradas de los presentes, hombres y mujeres la veían como si estuvieran perdidos en una alucinación. Entre algunos murmullos escuché que la llamaban "Volpina" así que también tenía fans dentro de Illirya… bueno supongo que un chico que este con chicas tan lindas no pasaría inadvertido, se suponía que iba a mantener un bajo perfil…
—¡Pero que rica te ves! —gritó uno de los capitanes que estaba sentado con Adrien.
—¿Estas coqueteando conmigo? —preguntó indignada Lila.
—Ahm… yo… este… no. —el tipo tartamudeaba y dejo a un lado la seguridad que tenía al estar con todos sus amigos.
—"Ahm… este" —dijo en tono de burla la castaña. —Entiende algo, chicas como yo, que tienen estas —dijo tocándose los pechos, —y un trasero como el mío, —comentó dándose una nalgada —no hablan con tan poca cosa como ustedes. ¿Han visto a mio cuore? —Preguntó en tono de fastidio.
—No… sabemos quién es. —se excusó Adrien.
—Lo expulsaron del Colegio, por que golpeó a unos patanes. Se llama Marion, ¿Lo han visto?
—¡Otra! —exclamó sorprendido Kim.
—Un momento, tu eres… ¿eres la cosplayer Volpina? —preguntó Iván.
—Si, si lo soy. Y estoy buscando a mio cuore Marion. —los chicos señalaron a donde estaba yo, sentada con Alya y Chloé a mi lado, como todo un sugar daddy. —Marion, bebé… ¡te extrañe! —gritó Lila, dejando a todos con la boca abierta.
Me levanté para recibir su abrazo. Me tomó del cuello del blazer y me acercó a ella, me susurró que debía poner mis manos en su parte baja de la espalda… ¡Dios ¿qué estaba haciendo?!
—Bebé, te extrañe tanto. ¡¿Por qué no me dijeron que iban a venir a verlo?! —les gritó a la rubia y a la morena.
—¡Por qué lo ibas a acaparar solo para ti! Y eso no es de amigas. —dijo Chloé.
—Vamos a un lugar más privado, Marion. ¡Anda! ¡Te prometo que nos vamos a portar bien y solo vendremos cuando tú nos lo pidas! ¿Si? —comentó en tono coqueto Alya.
—Chicas, ¿Qué voy a ser con ustedes? Pero es la última vez. Saben que no me gusta que me desobedezcan, además que quiero conocer a más personas. —Les dije en tono seductor… los mangas que leía al fin me estaban rindiendo frutos.
—¡Ay sí! ¡Los cuatro juntos! ¡Cómo el fin de semana que tuvimos en Saint-Tropez! Estuvimos agotadas cuando regresamos.
Eso era cierto, no en la forma como todos creían. Si fuimos las cuatro a la playa un fin de semana. Fue la primera salida que tuvimos como amigas, y fue muy divertida. Aunque ahora todos pensaban que era un tipo que se metía con tres chicas al mismo tiempo… mis recuerdos estarían arruinados.
Íbamos saliendo de la pizzería cuando la figura de un hombre muy enojado, nos detuvo en la puerta.
—¡Te dije que te alejaras de mi novia! —Era Nino en un fingido estallido de celos. —¡Te lo advertí! —Me tomó del cuello de la camisa.
—No, no… yo sólo me lo topé por aquí; no nos seguimos viendo. —Comentó Alya tratando de calmarlo. —Vámonos, de hecho no sé por qué estoy aquí.
—¡Dijiste que no volverías a verlo! —gritó furioso mi amigo.
—Tranquilo, bro. Siempre estaré disponible cuando esta muñeca quiera un poco de acción. —ese tono tan patán, con el que hablé era 100% sacado del cinismo de Claude.
—Otra de estas y…
—¿Y qué? —Lo empujé. —¡¿Quieres que te vuelva a mandar al hospital?!
—Te lo advierto Dupain, ¡Aléjate de mi novia!
Nino se llevó a Alya quien volteó a verme y me lanzó un beso, además que gesticulo la palabra "llámame".
—Este idiota me arruino el humor. —exploté con fingida ira.
—No, no, no te preocupes. Nosotras nos encargamos de ponerte de buenas. —rogó Chloé. —Traje la limosina para llevarte.
—Si mio Cuore, haremos todo lo que nos pidas, no necesitas a esa, para pasar un buen rato. —dijo en tono coqueto Lila y salimos del establecimiento.
Fuimos al estacionamiento, donde Nath, Nino y Alya estaban llorando de la risa. Nos unimos a ellos y las carcajadas sonaron en todo el lugar. Creo que también tenía mi lado histriónico, al parecer lo de ser actor era de familia. Nos pasamos un buen rato riéndonos. Sin duda esa broma duraría por mucho tiempo.
—¡Ya lo escuchaste Dupain! ¡Aléjate de mi novia! —Nino trato de decirlo en tono serio pero la risa era más fuerte.
—Lo siento Nino, ya no te quiero. Ahora me voy a ir con la travesti. —respondió Alya tratando de contener la risa.
—Nath, de verdad. Deja la pintura y dedícate a ser director de cine. ¡Eso estuvo buenísimo! —Lila se destornillaba de risa.
—¡Ya cállense! ¡Me duele el estómago de tanto reír! —dijo Chloé abrazándose a Nath.
—¡No inventen! ¡Hasta estoy llorando de la risa! —Me limpié las lágrimas que salían de mis ojos.
—Marinette si con eso no te aceptan, son unos idiotas. Vamos a dar una vuelta y luego te dejamos en la escuela. Te apuesto que te van a recibir con fanfarrias, alfombra roja y champagne. —argumentó mi amigo tomate.
Perdí la noción del tiempo. Solo había pasado un día lejos de mis amigos y se sentía como si no los hubiera visto en mucho. Me platicaron sobre el horario, los apuntes, los de nuevo ingreso´.
Cuando me di cuenta eran cerca de las nueve de la noche. Les pedí que me llevaran a la escuela y luego debían regresar a París de manera inmediata. Cuando nos estábamos despidiendo, Lila sacó una bolsa. Me dijo que era un cambio de ropa, mi ropa, por cualquier emergencia. Por eso amo a mis amigas, le di un beso en la mejilla y un fuerte abrazo; las volvería a ver hasta el fin de semana.
Entré al campus y me dirigí inmediatamente a los dormitorios. Aún tenía deberes por hacer y con un poco de suerte podría salir como Ladybug, había abandonado mi misión de proteger la ciudad y aunque no estuviera en París, en Aubergenville supongo que también debía haber alguna clase de crimen.
La planta baja del dormitorio era más escandalosa de lo normal, había una clase de junta; pensé en acercarme pues podrían estar diciendo alguna clase de información importante, en cuanto me vieron comenzaron a aplaudirme.
—¡Hey Tigre! Así que estas con tres chicas al mismo tiempo, es el sueño de todos. —dijo un chico colgándose de mí.
—No hay duda los seriecitos son los peores. —comentó otro chico.
—Maestro, necesito consejos. —comentó otro haciendo una fingida reverencia.
—¡Eres un matador! —Kim me dio una palmada en la espalda. —Hermano, perdón si te trate tan mal, te parece si empezamos de nuevo.
¿Y luego dicen que las mujeres somos las comunicativas? Yo era el motivo de esa reunión. Vi en el centro a los capitanes, ellos debieron contar como es que tres chicas habían viajado desde París, hasta ese lugar solo para "estar" conmigo.
Me excuse con ellos, diciendo que estaba muy cansado, a lo que aullidos y otra clase de frases comenzaron a resonar. ¡No señores! ¡Esa clase de cansancio no! Subí al elevador, donde deje libre a Tikki un rato, quien peor la estaba pasando debía ser ella. Suspiré por todo lo vivido y como mi rutina se había cambiado tan drásticamente. Le pedí a Tikki que entrara de nuevo a mi mochila mientras le dejaba un paquete de galletas que compré en el camino.
Tenía mucha tarea por hacer, en cuanto entré, Adrien estaba en su escritorio trabajado. Creo que no es muy social, el grumpy cat. Definitivamente no hará buena pareja con Felicia… ¡Felicia! Olvidé por completo que la iba a ayudar en su stand. Era una traidora con letras mayúsculas. En vez de ayudar a las chicas que les gustaba el arte, me fui a pavonear como un macho sexista. No podía perderlas, ellas tal vez serían mi único contacto que valiera la pena esas dos semanas.
Iba a tomar mi blazer cuando vi la hora… eran las 10 pm, comenzaba el toque de queda. No podía salir del dormitorio. Suspiré pesadamente y me dejé caer en la silla. Por colmo no tenía su teléfono. Sin duda era un asco de persona, ahora entiendo cuando Lila dijo que ser hombre era lo peor, si solo hubiera ido a verlos, me hubiera dado tiempo de regresar con las chicas del Teatro, pero no, quería lucirme con los hombres.
Ya no valía llorar sobre el agua derramada, me puse a hacer los deberes. Adrien, no me dirigió la palabra durante todo ese tiempo. ¿Acaso no era como los otros chicos? ¿No me iba a preguntar lo que hice con dos lindas chicas "en privado"? Recordé todos los mangas, (historietas japonesas), que he leído tratando de formar una historia creíble, pero no… no hubo nada de nada. Cerca de las once y media se fue a dormir.
Me quité el uniforme y me iba a poner el pijama, cuando escuché que roncaba el Grumpy Cat, vi mi oportunidad. Saqué a Tikki de mi mochila, acomodé algunas almohadas en mi cama para que pareciera que dormía y subí sigilosamente a la azotea. Al parecer algunos chicos la usaban para fumar y la dejaban sin candado.
—Tikki, es hora. —comenté dejando que mi kwami volara y nos estiramos para prepararnos.
—¿Estas segura? ¿Si alguien nos ve?
—Nop, la fortuna es que este edificio está en los límites del campus, si estuviéramos a la mitad como el dormitorio de las chicas, definitivamente nos verían.
—Bien, di las palabras mágicas. —Tikki me guiñó un ojo, ella también extrañaba hacer esto.
—Tikki ¡Transformación!
La luz rosa me cubrió y poco a poco la ropa que llevaba fue sustituida por un traje escarlata con puntos negros. De un salto llegué a la barda que medía cerca de cinco metros, con mi yoyo me deslicé entre las farolas de la calle, conforme fui avanzando volví a esa adrenalina que me gustaba tanto.
Me puse a divagar entre las calles y callejones. Todo parecía tranquilo. Sin duda Aubergenville, no era París. Seguí avanzando, sintiendo como la brisa nocturna rozaba mi rostro. En ese instante vi como unos tipos trataban de entrar a una tienda. No perdí el tiempo, no era algo tan complicado, me deslice y con mi yoyo fui deshaciéndome de cada uno de esos ladrones. Los até con una soga cercana y luego hice sonar la alarma para que la policía fuera al lugar.
Salté de edificio en edificio, perdí la noción del tiempo. Abrí mi yoyo que tenía todos los aditamentos de un Smartphone. Nunca supe si ya tenía todo eso desde que nació Ladybug o cómo funcionaba con mis antepasados. Regresando a mi patrullaje, antes me servía para ponerme en contacto con "Lordbug", pero ahora estaba sola. Vi la hora… eran las dos y media de la madrugada. Debía regresar, aprovecharía para darme una ducha y me iría a dormir.
Salté al barandal de un balcón, que estaba más resbaloso de lo que pensé, lo siguiente que vi es que estaba cayendo… de un décimo piso. Tardé en desenredar el yoyo de mi cintura y estaba a punto de tocar el pavimento, pero no fue así.
—Tranquila, mi lady… hay cosas importante por vivir.
Era una voz masculina, que me cargaba como princesa. Nadie podía haberme atrapado de una caída de más de veinte metros, le hubiera roto los brazos y en el proceso yo me hubiera dado un buen golpe que ni los poderes de la mariquita me pudieran proteger.
Levanté el rostro y unos ojos verdes me veían fijamente. Tenía el cabello rubio y ligeramente despeinado, un antifaz negro que cubría parte de su rostro y unas aparentes orejas de gato en la cabeza… ¿podría ser cierto?
—Mi bella dama, no atentes con tu vida. No puedes jugar a ser heroína. —me soltó delicadamente hasta que pusiera los pies en la tierra.
—No intente suicidarme si es lo que piensas; pise mal y no reaccioné lo suficientemente rápido. Falta de práctica, supongo, soy nueva en esto. —contesté tratando de parecer seria.
No mentía, llevaba seis meses como Ladybug, si me prepararon toda mi vida, no es lo mismo entrenar que enfrentarte a las verdaderas circunstancias.
—¿Eres el heredero del gen del gato negro? —pregunté perpleja.
—¿Eres la heredera del gen bug? ¿Eres la descendiente de la chica con poderes de mariquita? —me preguntó con cierta sorpresa.
—¿Cómo sé que no eres un farsante? —estaba un poco temerosa de la verdad.
Seguimos haciéndonos preguntas, optamos por decir al mismo tiempo como nos transformábamos. Él me dijo que era gracias a su anillo y yo por mis aretes. Complementamos a la perfección la leyenda de los amigos guerreros que eran nuestros antepasados.
—Digamos al mismo tiempo como se llama el kwami del otro. —me reto el chico con traje felino.
—Hecho. —si el apellido cambiaba de cada uno de los portadores de las familias, los nombres de nuestros kwamis habían sido los mismo desde la primera generación de héroes.
—Tikki. —contestó él.
—Plagg. —le dije casi al mismo tiempo.
Reímos al ver que estábamos frente a frente de nuestro compañero y complemento, si Kitty Noir y Lordbug eran un todo… él y yo hacíamos el otro.
—Entonces eres nueva en esto. Deberías tener cuidado, mi lady.
—No te burles, aun no me acostumbro. —soné más infantil de lo que esperaba.
—Aprenderás con el tiempo y mucha práctica. ¿Cuántos años tienes? —preguntó estirándose y acomodándose una clase de bastón plateado en su cinturón.
—Dieciséis. Ahora eres el experto. ¿Cuántos años tienes tú?
—Mmm, un poco más. ¿Cómo te haces llamar?
—Ladybug, supongo que tú eres Chat Noir…
—Chat Noir, suena mejor; pensé en llamarme Black Cat o Cat Noir, pero Chat… tiene algo encantador, ¿puedo llamarte Buginette? —dijo en tono tranquilo, era como si estuviera hablando con uno de mis amigos.
—Su-supongo. Es extraño conocerte, nuestras familias han estado cerca por los últimos seis mil años; ¿vives aquí en Aubergenville? —pregunté tratando de sacarle información.
—¿No crees que estas tratando de saber mucho de mí? —cuestionó con curiosidad, lo que hizo que me ruborizara, es sólo que recordé las palabras de Marion, que si él y Kitty se habían enamorado… que podría detenerme cuando conociera a mi contraparte —Tenemos tiempo para conocernos. Te parece si nos vemos todas las noches; pon el lugar y yo llegaré.
—Suena bien… —sonreí tontamente.
¿Cómo cambiaría mis circunstancias la aparición de mi contraparte felina?
Estaba cansada, no alargué la conversación y regresé al internado, con cuidado que Chat no viera hacia donde me dirigía, podía ser Ladybug pero por esas dos semanas también era Marion. Eran las tres de la mañana. El día había acabado pero también estaba empezando mi nuevo reto.
OH sip,
Iniciamos la semana de actualizaciones por aniversario!
¿De qué es el aniversario?
Esta semana, exactamente el 11 de mayo fue cuando en mi mente comenzó a formarse la idea de hacer un fanfic.
NO estaba segura de qué escribir, pero quería algo muy mío que terminara bien...
Así nació Detrás del antifaz,
asi que todo este mes celebraremos el nacimiento de la tía Hanna, es decir, Hanna Asuka Langley se apuntó en la lista de fanfickers.
Nos leemos mañana
