Una de la madrugada, saltaba entre los edificios de Aubergenville. Las nubes de tormenta cubrían el firmamento, la obscuridad estaba por completo dispersa en el lugar, una falla eléctrica por una ventisca, había dejado la ciudad en penumbra. Gracias a mis sentidos que se afinaban al convertirme en Ladybug, podía moverme sin ningún problema.
El viento frío me ayudaba a que mi cabeza tratara e volver a la normalidad. Tenía las mejillas ardiendo, seguía avergonzada por todo lo ocurrido. Volteé desesperada buscando…
—¡Chat!
Observé a la figura masculina con traje felino y me lancé a sus brazos. Yo necesitaba con urgencia un abrazo. Le había pedido que nos viéramos por medio de nuestros comunicadores, al fin habíamos captado señal y podíamos estar en contacto. Soy egoísta, lo sé. Puse de pretexto que con el corto de energía, algunos tratarían de aprovechar para cometer crímenes, la verdad necesitaba a alguien en quien confiara para que me diera un abrazo.
Unas horas antes, dentro del auditorio. Adrien y yo estábamos representando una escena de "Emma", al parecer se tomó la actuación demasiado en serio y me besó. ¿Cómo definiría mi primer beso? Mágico, pero sobre todo al igual que la magia… inexistente.
Sentía la respiración de Adrien, por momentos su lengua entraba a mi boca y jugueteaba dentro de ella, sus dientes mordisqueaban mis labios y yo no podía detenerlo. Una alerta de llamada cortó los suspiros y gritos de emoción de las presentes, era mi teléfono. Adrien me soltó.
Su rostro se notaba ligeramente ruborizado, el mío lo sentía como si estuviera a punto de incendiarse. Felicia y Allegra estaban emocionadas por la "veracidad" de la escena, supongo que pensaban que esa era la forma correcta de hacer una actuación. Regañaron a las otras chicas por no apagar sus teléfonos aún cuando se los habían pedido. Interrumpí con voz temblorosa, que era mío. Traté de fingir compostura, aun cuando las piernas se me doblaban y bajé hasta donde dejé mi bolso. Nadie me llamaba, fue Tikki quien lo hizo sonar para sacarme del apuro.
Me disculpé con ellas, pues debía irme, tomé mis cosas y salí tan rápido como pude. Regresé al edificio de las artes, ocultando mi rostro de las miradas curiosas por mi vestimenta. Entré al baño y usé la bolsa con el uniforme para acallar mi grito.
Me habían dado mi primer beso, pero era un beso actuado. ¿Por qué tanto drama por un beso? Era el primero, sé que a estas alturas muchas chicas de mi edad incluso tienen sexo como si fuera lo más común. Lo siento yo no soy de esas. Sé que incluso Marion rompió la barrera de la virginidad hace algunos meses, pero yo sigo siendo una mojigata que cree fervientemente en que las primeras veces deben ser especiales.
El estúpido del roommate de mi hermano me quitó esa oportunidad, lo peor es que ni siquiera me conoce bien, ni una cita, ni un ambiente romántico… nada fue como me había imaginado.
Me puse el uniforme con todos los aditamentos que debía usar como Marion, si incluso me tallé tan fuerte la boca que casi me sangra. Salí del edificio con rumbo a mi habitación. A esas horas los chicos de mi colegio ya estaban en el autobús a punto de irse a París, además que el dormitorio de los chicos estaba alejado de la entrada. Me encerré en la habitación, aun no llegaba el idiota robador de besos e inocencias.
—Marinette, por favor cálmate. Tú no aceptaste ese beso por lo que no cuenta si tú no lo quisiste. —susurró Tikki dándome palmaditas en la cabeza.
—No tengo las fuerzas de verlo, sin querer cortarle los… venga, hacerle lo mismo que le hice a Claude. —le comenté con un pesado puchero lleno de tristeza. —¿Por qué me hizo esto?
—Bueno si lo piensas… esa escena era para Marion… tú ibas a ser Mr. Knightley tal vez Felicia o Allegra iban a ser Emma o, ¡¿No me digas que te gustan las chicas?! ¡Y yo aquí perdiendo el tiempo viendo yaoi, cuando debí grabar videos yuri entre tus amigas y tú y filtrarlos por internet!
—Tikki ¡cállate! —Le lancé uno de mis almohadas haciendo que mi pequeña kwami, quien sobrevolaba por encima de mí, y terminó en el suelo.
Haciendo un recuento, gané el round para emparejar a Mylene e Ivan, también el de mi profesora buscando a mi "tía", el de ayudar a Felicia con Claude, vengarme de Claude… pero el idiota de Adrien me ganó por knock out al último momento. En cuanto llegara el medio día, sería la primera en salir a buscar el autobús para regresar a mi casa; no sé si quería regresar.
Mi tranquilidad fue deshecha rápidamente cuando Adrien entró a la alcoba. Tikki se escondió rápidamente en el cajón de mi buró y yo quería enterrar mi rostro en la tierra. ¿Cómo se suponía que iba a mirarlo? ¿Cómo se supone que iba a hablarle? Jamás había deseado tanto que una catástrofe ocurriera.
—Tenías razón. —Su tono tranquilo me sorprendió.
—¿Qué? ¿Quién? ¿Cuál? ¿Cómo? ¿De qué hablas? ¿Qué? —Balbuceé como estúpida tratando de engrosar mi voz.
—Sobre acercarme al teatro para llegar a Felicia.
¡Ah! Sobre eso. Espera. ¿Cómo que nada más eso? ¡Y yo qué!
—Te hice caso, hablé con Felicia después de clases y me invitó a participar en la bienvenida a las nuevas del club. Me dijo que ibas a actuar pero ¿por qué no te apareciste? —preguntó mientras se cambiaba de ropa.
—Ahm, porque una llamada de mi hermana me preocupó y salí corriendo a París para atender esos asuntos, luego me dijo que era una broma cuando iba a mitad del camino, para cuando regrese todo se había terminado. —Debía tener congruencia lo que dije en el auditorio.
—Bueno, pues Felicia me pidió que participara en una actuación y lo hice, cuando todo terminó Felicia me felicitó y estuvimos hablando un rato y pues… tu sabes…
No, no lo sé hijo de tu p)&$ ma#$&. No sé a qué demonios se refería, "me pidió una actuación" ¡¿y qué hay con la hermosa e inocente jovencita a la pervertiste? Hijo de la #%&/##$%! No, Marinette. No lo mataría, sería la primera sospechosa, al menos lo haría parecer un accidente.
—¿Seguro que no pasó nada más? —pregunté tratando de "traerme" a la conversación.
—Oh bueno, con quien actué fue con tu hermana. —me contestó mientras buscaba algo en su guardarropa.
—¿En serio? —traté de sonar desinteresada, mientras tomaba un lápiz para garabatear algo en mi cuaderno… era como lo estaba castrando con unas tijeras.
—Sí, no se parece a ti. —¡Qué no me parezco! Hijo de la #%$&%$& ¿estas ciego o que te pasa?. Si "yo" soy yo. —¿No te contó lo que pasó?
—¿Acerca de qué? —pregunté como si no supiera que abusó de mí.
—No sabía que Claude fuera su ex. Creo que lo puso en su lugar bastante bien. Es una mujer con mucho carácter, creo que me caería bien si hablara con ella. —contestó mientras se ponía una camisa, se miró en el espejo y se la volvió a quitar.
—Oh, si lo de Claude. De hecho esa fue la razón por la que me fui a París, pero no sabía que ese idiota estaba aquí. Hubiera aprovechado para darle su merecido. —Sólo porque llegó el profesor si no creo que ahora deberían de estarle cosiendo sus genitales. —¿Pasó algo más?
—Si.
—¿Qué fue? —no pude fingir desinterés, debía saber urgentemente lo que pensó con el beso.
—Felicia y yo tenemos una cita para mañana por la tarde. —dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Nada más? Quiero decir, ¡wow! Bien hecho campeón, te dije que si te interesabas en ella tendrías una oportunidad.
—¡Lo sé! Este día fue perfecto. Al fin podré tener mi momento con Felicia, después de un año. Valió la pena cada segundo.
Se siguió preparando para su cita con Felicia. ¿Dónde demonios quedaba yo? ¿Él podía irse besando con cuanta jovencita se le pusiera enfrente y no pasaría nada? ¿Yo era nada? ¿No tuve un poco de valor?
¿Me debía alegrar por él? Al fin iba a poder estar con Felicia, ella al fin podría abrirse con alguien para sanar un poco su confianza en los chicos… pero entonces… ¿el beso entre él y yo fue insignificante? Porque para mí fue todo. Abrí el cajón de mi buró, saqué a Tikki y la metí en la bolsa de mi sudadera; interrumpí a Adrien de sus arreglos para su cita, avisándole que iría a buscar algo de comer.
Me sentí usada, ¿cómo te sentirías cuando un chico te usa como escalón para llegar a su crush? Exacto, como una perdedora. Él me pisoteó para llegar a Felicia, supongo que con el beso se imaginó que era Felicia… claro, Felicia estaba detrás de mí, abrió los ojos imaginándose que a quien besaba era a ella.
El helado aire que corría y cortaba la tranquilidad, me golpeó sin piedad. Secó mis ojos de las lágrimas que amenazaban por salir. No había llorado en doce años, algo tan "ínfimo" no me afectaría…
¿A quién engañaba? Claro que me afectaba. Ahora cada que leyera mi libro favorito me lo imaginaría a él y recordaría lo que pasó. No iba a ver igual a Felicia, sabría que me usaron para llegar a ella. Todos elijen a las niñas bonitas. Yo sólo era la secundona, la amiga que nadie quiere pero con quien se debían llevar bien para llegar a la niña linda.
Necesitaba hablar con alguien o me volvería loca, pero ¿con quién? Mis amigos estaban a kilómetros de distancia, si se lo decía a Chloé, Lila o Alya primero se emocionarían y después vendrían a empeorarlo, si lo contaba a Nath y Nino, sólo me dirían que eso es privado o que debería consultar a mis amigas… mi madre ni siquiera sabe que estoy aquí, Felicia y Allegra formaban parte de todo mi mal… mi círculo estaba cerrado.
—Cálmate Marinette. Es un idiota. Un idiota que no tiene ni la más remota idea de lo que hizo. —susurró Tikki desde uno de los pliegues del gorro de mi sudadera.
—Lo sé, no debería afectarme tanto, pero lo está haciendo. ¡Me da tanta rabia, que soy la única a quien le importa y los demás no se dan cuenta! Necesito un abrazo…
Estaba a punto de soltarme a llorar. Me di cuenta que no soy tan fuerte como pensaba. Al final sólo soy una adolescente cuya vida es tan volátil.
En la cafetería, todos rumoreaban sobre lo que le pasó a Claude, y la linda chica con vestido azul que cruzaba el campus. Al parecer nadie se había dado cuenta de quién era… o tal vez Marinette es tan invisible que soy como los fantasmas. Todos hablaban de mí, pero nadie me conocía.
Kim me llamó para que me sentara con él y otros chicos, supongo que del equipo de atletismo. Le dije que no. Compré un croissant de zarzamora y un capuccino, después de pagar vi que Felicia y Allegra entraban por una de las puertas… me cubrí con el gorro de la sudadera y salí de incógnita. No tenía las fuerzas de hablar con ellas como si nada hubiera pasado, al día siguiente regresaría a París. Necesitaba tiempo a solas y nada mejor que mi casa vacía para pasar tiempo con la persona que más daño y a quien más amaba: yo.
—Aguanta Marinette, sólo faltan unos días, mañana volveremos a París y si quieres ya no regresamos. Me duele verte tan triste…
Quien diría que la pequeña criatura a quien tanto rechacé al principio era la única que estaba a mi lado en los momentos difíciles, aun cuando yo misma dudaba de todo, hasta de mí.
Tardé un rato rondando por el campus. El viento no me ayudaba pero al menos sentía que me quitaba la pesada carga. Regresé cuando estaba por comenzar el toque de queda. Para mi sorpresa, Adrien ya estaba dormido. Supongo que quería amanecer fresco para su cita. Opté por hacer lo mismo.
Mientras me deslizaba bajo las mantas, noté que una de las marcas de la cabecita de Tikki estaba brillando.
—¿Eso significa un mensaje? —susurré a mi kwami, quien estaba conmigo bajo las mantas.
—Sip, alguien contactó a Ladybug…
—Marion. —Debía ser mi hermano. Tal vez el nexo que compartimos desde el vientre de mamá, seguía ahí…
—Oh… tal vez Chat.
No estaba sola, no del todo. Chat se había comportado como todo un caballero. En ese instante la luz eléctrica se esfumó. Al parecer el viento había sido el culpable. No pasó mucho para que el jefe del dormitorio y el jefe de cada piso pasaran a verificar que cumpliéramos con el toque de queda. Tocaron a la puerta pero como quería "seguir fingiendo" que dormía… no atendí. Usaron la llave maestra y después de verificar que éramos nosotros y que dormíamos… se fueron.
Esperé media hora.
Me escabullí de la cama, salí despacio de la habitación y corrí a toda velocidad a la azotea, dejando mis cosas de baño ocultas en mi lugar secreto, volvería a darme una buena ducha.
—Tikki, ¡Transformación!
Mi traje apareció y con él mi comunicador. En efecto, el mensaje era de Chat, me decepcionó un poco que no fuera Marion, el mensaje decía que le gustaría hablar conmigo y saber si estaba bien. Yo le contesté que con el apagón, los criminales podrían aprovechar y cometer sus fechorías, necesitábamos patrullar.
Le di un punto de encuentro. Estuve dando un vistazo alrededor de la ciudad. Era un medio de matar dos aves de un tiro: patrullaría y vería a Chat. No se veían señales de algo sospechoso como la noche anterior. Esperaba que me enviara un mensaje de confirmación. Atrapé a unos tipos que pretendían asaltar a un pobre despistado que la obscuridad había atrapado, y cada minuto me desesperaba aún más.
Al fin recibí mi anhelado mensaje donde me confirmaba que ya se encontraba en el lugar. Me dirigí tan rápido como pude y me lancé a sus brazos, ni siquiera sé por qué lo hice, no nos conocemos tan bien como para que yo actuara de ese modo.
—¿Qué pasó buginette? —Chat correspondió mi abrazo. Era lo único que necesitaba. Al ser más alto, mi cabeza llegaba a su pecho donde podía escuchar tranquilamente el latir de su corazón, mi respiración arrítmica por tratar de llegar tan rápido. Sentí como colocaba su mejilla en mi coronilla y me estrechaba más en sus brazos. Me tranquilicé, y mucho. —No llores, no sé qué hacer cuando lloran.
Supongo que su visión mejoraba como la mía cuando teníamos el traje. Con sus guantes trató de limpiar mis ojos, aunque la verdad no estaba llorando.
Me tomó del torso, me levantó para estar a su altura y me volvió a abrazar, podría olfatear su colonia, su mejilla rozaba con la mía y mis pies estaban sobre el suelo a unos quince centímetros.
—No sé qué te pasó, pero parecía que querías un abrazo. No te preocupes, todo estará bien.
—Lo siento Chat, perdón por hostigarte. Lo lamento, es que…
—Ya, no pasa nada. —Chat me interrumpió para continuar con su abrazo, no lo sé supongo que me veía tan mal que sólo quería reconfortarme. —Creo que tuviste un mal día, todos lo tenemos; que seas una heroína no significa que debas ser perfecta.
—Tienes razón. Sólo fue un día, no importa lo que pasé… esto ya se acabó. —Esbocé una sonrisa un poco más relajada.
Al parecer el verme feliz y tranquila, también hizo que el estuviera bien. Me agradaba Chat, era como un verdadero gato, se quedaba contigo para reconfortarte… y era la única persona con quien contaba.
Le comenté que fuéramos a echar otro vistazo a la ciudad, tal vez entre más noche fuera, podría haber algunos criminales. Asintió con unos enormes ojos felinos llenos de felicidad, definitivamente era un gato y uno que me agradaba mucho.
Patrullamos la ciudad, por unas dos horas más. Eran las tres de la mañana y no parecía nada fuera de lugar. Nos despedimos, pero algo en el rostro de Chat me decía que había algo que no me había contado. Él me había confortado así que debía ser algo recíproco.
—¿Quieres… que nos quedemos un poco más? —pregunté tímidamente.
—No, no… supongo que debes estar cansada, no… no podría retenerte más tiempo con mis problemas. —su fingida voz despreocupada, decía todo lo contrario.
Me senté en la cornisa del ayuntamiento y le di una palmada, invitándolo a sentarse conmigo. Un poco dudoso al principio, pero al final me imitó.
—Tú eres una chica…
—Pues, biológicamente sí. —intervine.
—No me refiero a eso… es que… hubo, hay… bueno creo que aún está ahí. —suspiro intranquilo. —No lo sé.
—Tranquilo, primero piensa y luego habla, de lo contrario no te entenderé.
—Hay una chica.
Era obvio, si como héroe era un chico tan lindo, como un civil debía ser aún más perfecto y tan atractivo… un momento ¿yo dije eso? ¡¿Yo pensé eso?! Llevaba unos días conociéndolo y yo… Ok, ok debe tener una imperfección.
—Ella es tan linda físicamente, es una belleza, sumamente inteligente, hábil en muchas cosas, a veces es tímida pero siempre enfrenta los problemas con valentía. Desde el primer momento que la conocí me enamoré de ella. No pude dejar de verla pero sólo hice eso… verla. Nunca tuve el valor de hablarle, para mi, cruzar miradas, era lo más impactante que pudo pasar… no sé por qué no pude hacerlo.
Ahí estaba su defecto. Era tímido.
—Pero… —interrumpí tranquilamente su relato, sabía que habría algo que afectaba a esa chica tan perfecta y él.
—Pero, como es obvio, ella se encontró a alguien y yo… bueno; estos días conocí a alguien. —Rodó los ojos tratando de desviar mi mirada —Ni siquiera sé lo que pasó, pero cuando apareció no podía quitarle los ojos de encima, necesitaba saber lo que hacía y por qué lo hacía, comencé a hablarle, las conversaciones eran cada vez más interesantes y siento una inmensa ansiedad de estar a su lado… se convirtió en mi luz y yo en una sencilla mariposa que me dejo guiar por su luminosidad.
—Quédate con la segunda persona. —contesté tranquila.
—¿Por qué?
—Porque si en verdad amaras a la primera no te hubieras enamorado de la segunda. Si esa chica tan perfecta llamara toda tu atención, ¿no crees que ya le hubieras hecho plática?, te hubieras interesado en ella, estarías tan "ansioso" de estar a su lado. Unos días y alguien más está rondando en tu mente. —las cosas eran sencillas, ¿por qué se complicaba tanto? Lo siento Marion, pero creo que mi Chat, tiene a alguien más… sólo tendré una amistad con quien se supone debe ser mi mejor amigo.
De pronto se quedó mirándome como si esa hubiera sido la respuesta que esperaba escuchar. Sus grandes ojos verdes me observaban fijamente y no pude evitar ruborizarme. Nadie me mira tan fijamente, obvio me sentí un poco incómoda.
—¡Gracias Buginette! —Me abrazó efusivamente, por lo que solté un gritito asustado. —Debes tener un sinfín de pretendiente babeando por ti.
—Obvio no. Soy sólo una chica que sabe dar consejos románticos porque soy una forever alone que ve las cosas objetivamente. Mi vida amorosa es inexistente. Me involucré con alguien a quien no quería por quien no sentía nada y terminé causándole y causándome daño… soy un asco de persona. —Mi quejido era bastante desalentador, estaba cansada de mi actitud, fastidiada de todos mis errores… ¡Ay, si soy un asco!
—Buginette, somos jóvenes, que tengamos poderes no nos hace inmunes a cometer errores. Algunos sabemos lo que pasara con solo observar la situación, otros necesitamos experimentar para saber el desenlace. —Chat pasó su mano por mi espalda acariciándome alentadoramente.
—Lo peor es que aún sigo confundida por… esta tarde. —desvié mi mirada, no quería pensar en eso pero de algún modo me asaltaba.
—¿Qué pasó? —El interés de Chat era evidente.
—Hay un chico… lo conocí recientemente, al principio era un grumpy cat, siempre molesto, fastidiado de todo, pero luego de hablar con él, entendí su actitud, comencé a llevarme bien pero esta tarde… me besó sin querer. —susurré.
—Buginette, ¿es en serio? Sin querer tropiezas y caes, sin querer viertes sal en vez de azúcar a tu café, pero un beso… un beso se da por qué quieres darlo. —comentó Chat en tonó coqueto.
—N-no, no creo, yo no lo creo. Él no me conoce, además detrás de mí estaba la chica que le gusta, tal vez se imaginó que estaba besándola a ella, y me usó —mi suspiro seguía doliéndome.
Colocó su rostro frente al mío tomándome por sorpresa, podíamos ver directamente a los ojos del otro, su frente pegaba con la mía, al igual que su nariz.
—Ese chico sería un idiota al usarte. Yo creo más bien, que esa idea que tienes es lo más alejado de la realidad. Si yo… te besara en este momento, ¿cuál sería tu reacción?
No, no él, no… él no podía ser un casanova. Estaba temblando, mi respiración aumentó, mis ojos buscaban algún otro enfoque y no esos ojos que me estaban hipnotizando.
—N-no… yo no…
—Tranquila Buginette, No soy de esos. —Rompió el momento abrazándome.
Estar en sus brazos era tan reconfortante, me calmaba de manera súbita, no sé el por qué. Tal vez era esa sombra de confianza que lo rodeaba y me encantaba.
El momento fue roto por culpa de un rayo que iluminó el firmamento de forma brutal. Había caído cerca, pero eso permitió que las nubes soltaran todo su contenido.
La lluvia era pesada y vasta, era como si constantes baldes de agua cayeran sobre ti. Como pudimos nos despedimos y nos retiramos. Pensé en buscar refugio pero era inútil, esa lluvia duraría hasta el amanecer. No ví a Chat cerca por lo que me dirigí inmediatamente al internado. Rápidamente llegué a la azotea y me deshice de mi transformación en el cuadro de la escalera. No sé cómo funciona la transformación pero mi ropa de civil estaba empapada, tanto mi cabello como el de la peluca estaban escurriendo de agua, la pobre Tikki estaba hecha una sopa.
Bajé con cuidado las escaleras y justo en ese momento las luces se encendieron, la energía eléctrica se había restablecido. Sin perder el tiempo entré a las duchas a darme un caliente baño, Tikki entró conmigo a diferencia de otros días donde ella vigilaba mientras yo rápidamente me bañaba. Tenía confianza que nadie me viera, sin electricidad no gastarían la batería de sus dispositivos, no sabrían a qué hora se restablecería así que todos estaban dormidos y no perdían el tiempo en redes sociales, sin tablets, laptops o smart.
Ese día no me puse el torso, ni siquiera la ropa interior con el bulto. Estaba cansada y mojada, tal vez ni siquiera saldría de esa alcoba en todo el fin de semana y Adrien… Adrien estaría muy emocionado por su cita con Felicia que no me pondría atención.
Eran las cuatro de la mañana cuando regresé a la alcoba. Abrí con cuidado la puerta de la habitación, me dirigí a mi cama y me deslice bajo las mantas, cálidas mantas que me invitaban a dormir, mientras fuera del dormitorio, el cielo se estaba cayendo.
Desperté a las diez de la mañana y eso porque Adrien estaba haciendo mucho ruido buscando un suéter para su cita, recordé que no llevaba "mi ropa de hombre" por lo que me quede bajo las mantas.
—Son las 10, es sábado… ¡Quieres callarte! —grité y le lancé una almohada.
—Lo siento, pero apenas pude dormir. Estaba tan emocionado que me levanté temprano y salí a correr, luego me puse a practicar esgrima, desayuné y bueno… debo ir a ducharme para mi cita, pero no encuentro…
—Si, lo que sea; sólo no hagas ruido. —Me volví a envolver en las mantas.
En dos horas más podría regresar a París, pero creo que la lluvia del día anterior me estaba afectando. Me sentía cansada, me dolía el cuerpo y tenía un fuerte dolor de cabeza. Cambié los planes y preferí quedarme ese fin de semana.
No quería ver lo feliz que era Adrien por su cita, así que cuando él salió de la alcoba, me dispuse a ponerme el torso y la ropa con el bulto, para después ponerme un conjunto deportivo… que me quedaba enorme, pero que era bastante cómodo.
Durante los fines de semana, no había comedor; así que para los pobres que se quedaban en la escuela, debían salir a comer o podían pedir comida a domicilio a los restaurantes cercanos. Me sorprendía la gran cantidad de chicos que se quedaban. Podían hacer reuniones en la planta baja de los dormitorios e incluso podían invitar a personas del género opuesto, pero las horas de toque de queda se respetaban además que la vigilancia para que las parejitas no hicieran de las suyas dándose amor en las habitaciones era sumamente rígida.
Bajé a una máquina expendedora a comprar un jugo y una barra de cereal. En cuanto abrieron las puertas, casi todos los chicos de primero salieron disparados del lugar; en la entrada del colegio había taxis, limusinas, autos, motos… los estaban esperando, otros tantos se dirigieron a la parada de autobús; yo me dirigí a una tienda de telas que había visto cuando estuve con mi tía falsa.
El lugar, a pesar de ser pequeño, estaba bien surtido. Estuve revisando las telas que podría utilizar para mi diseño, y me sorprendió que contaran con una amplia gama que me servirían. Después de realizar mis compras para todo lo que necesitaría, fui a una cafetería cercana a desayunar y les pedí algo para llevar que serviría para mi comida.
Regresé al colegio. Se podía escuchar música y en los jardines había varios grupos de chicos y chicas que tenían una pequeña fiesta con botanas, bebidas y baile. No me sentía con ganas de socializar, así que me encerré en el edificio de las artes, exactamente en almacén pues contaba con la llave.
Me dediqué a trabajar, hacer los trazos en papel, pasarlos a la tela, montarlos en el maniquí, hilvanarlos… cerca de las seis de la tarde regresé a mi habitación. No sabía a qué hora sería la cita de Adrien y Felicia, no es como si me importara.
Justo iba con los restos de mi comida, para terminar de degustarla en la comodidad de mi cama después de haberla recalentado en uno de los microondas de la cafetería…
— Es lindo ¿no?
La voz de Felicia me sorprendió y de algún modo terminé oculta en un arbusto.
—Adrien, si es lindo. —Admitió con un poco de desinterés la voz de la acompañante, era Allegra.
—No, Marion. —comentó Felicia.
—¿Marion? —La sorpresa en la voz de la Allegra no se hizo esperar. —No lo sé, luce un poco… afeminado, al menos no es mi tipo.
Oh, perfecto… hasta con las chicas era un fracaso. Definitivamente era un ser asexual. No le gusto a los chicos y para lo único que me quieren es para ganar una apuesta o acercarse a su crush y con las chicas, les parezco demasiado niña y ellas quieren un "macho", terminaré sola.
—Sé que no es un espécimen perfecto, pero cuando hablo con él… siento como si estuviera con una amiga y me siento bien, aunque sea un chico y juré mi odio al género masculino. —Contestó Felicia. Ambas se sentaron en una banca que estaba frente al arbusto donde yo me escondía.
—Aun piensas en él, Lia. —la voz pesada de Allegra demostrándole pena por la situación de su amiga.
—Fue complicado y sé que tengo que avanzar, además que ya no lo veré. Aunque Marion pareciera un poco menos… proactivo. Bueno, es alguien más tranquilo, como si estuviera más ligado a su lado femenino.
Ok, ni todo el teatro de tener mi harem había servido para hacerme un "macho", no soy niña, no soy niño, tengo cero sex appeal… mi vida es un asco.
—Pero creo que no soy su tipo. —Felicia, lo lamento aunque creo que aún no entro al rubro de experimentación con mujeres, hasta el momento quiero un chico, así que nop, no era mi tipo.
—Bueno, si te interesa; haz lo mismo que cualquier mortal haría: dale celos. —Allegra le dio un sorbo a su café.
—¿Cómo?
—Aprovéchate de Adrien, ¿no se supone que por eso lo invitaste a salir?
La declaración de Allegra me hizo darme cuenta que hasta para invitar a salir a alguien… Adrien era un idiota. Felicia lo había invitado, por eso estaba tan contento; ni siquiera tuvo que hablar, o era demasiado tímido o era un tonto. Aunque quien me sorprendió por lo que hizo, era Felicia.
—No, no lo invité para eso. —interrumpió Felicia. —Marion me aconsejó que debía pasar tiempo con los chicos, tener amigos hombres. Adrien parece un buen prospecto, pero no tengo algún interés maquiavélico en él. Es sólo una salida para ver si puede ser mi amigo.
Esa era mi cuñada. Lamenté haber desconfiado de ella. ¡Ay, la niña bonita no me defraudaría!
—Bueno, pues desde mi punto de vista. Usa a Adrien, Marion no se acerca a ti porque te siente como algo seguro, si tú le das celos con una persona cercana en este caso su roommate, Marion verá que tienes opciones así que se te acercara para que te alejes de Adrien.
Las palabras de Allegra me asustaron, pero era un excelente consejo.
—Pero…
—No te preocupes. —interrumpió Allegra. —Tú ve a hacer migas con Adrien, yo me encargaré que Marion lo sepa, haré que crea que Adrien puede ser tu interés romántico.
—Ally…
—Para que somos las amigas, sino para ayudar a conseguir lo que la amiga quiere.
¿Terrorífico? Por supuesto ¿Cierto? Efectivamente.
He hecho lo mismo para Alya, Lila y Chloé. Mentirle a sus padres, ayudarlas a conseguir a quien o lo que quieran. Si Alya y Chloé estaban interesadas en Nino y Nath, no me importó hacer lo que fuera para que estuvieran más cerca. Movía el cielo, mar y tierra con tal de ver a mis amistades bien… esto sólo lo hace más raro.
Me entró un largo escalofrío por lo que regresé a mi habitación, tratando de esconderme y que ellas no supieran que las escuché. Antes de llegar al edificio, vi a Adrien salir rumbo a su cita, un poco nervioso y con una estúpida sonrisa, en su estúpido rostro.
Regresé a la alcoba que seguía tal como la había dejado; cerré la puerta con seguro, me quité la "ropa de hombre" y me quedé en ropa interior para entrar bajo las mantas. Aunque no tengo mucho pecho… tenerlo apretado, dentro de un torso de plástico y capas de ropa… es bastante molesto.
—¿Qué opinas de lo que dijeron Allegra y Felicia? —me preguntó Tikki mientras sobrevolaba en la habitación, con una galleta entre las manos. Ese día había estado más libre de lo que pasó esa semana.
—No lo sé, y no me interesa. A Adrien se lo puede comer un perro y no me interesaría… más por la salud del perro. —dije en tono de fastidio mientras ingresaba a las cuentas de correo de mis padres para verificar sus movimientos.
—¿Ahora le tienes hastío?
—Por supuesto; ese idiota me quitó algo que no quería, que no necesitaba y sólo me uso para llegar a Felicia quien no lo interesa un perdedor como él. Si tanto le gusta ¿por qué no le pidió la cita? Ni siquiera pudo hacer eso bien —escupí llena de ira.
—Pero no por eso dejas de sentir sus labios, ¿no es así?
La frase de Tikki me dejó con la boca abierta; era como si instintivamente me llevara los dedos a los labios, y mientras los acariciaba con mi pulgar la imagen de Adrien frente a mi besándome… se grababa en mi mente.
Lo detestaba, odiaba que mi tan anhelado primer beso hubiera sido así. No me molestó la escena de Emma, lo que odié fue la actuación. Casi lo había olvidado, o al menos eso esperaba. ¿Era mucho pedir un verdadero beso de amor? Tal vez todas las películas, anime, mangas y novelas románticas me estaban afectando. Pues lo hecho estaba hecho. Ese no contaría como mi primer beso, en este caso lo tomaría como una actuación. Cuando me encuentre con alguien que en verdad me tenga enamorada y viceversa… será ese el momento que recordaré con mucho gusto.
—Ojala no me haya infectado con algo… como su estupidez. —Le contesté a Tikki.
—¿Mañana iremos a París? —preguntó la pequeña criatura.
—No me siento bien Tikki, yo creo que estaremos esta semana, nos vamos el próximo fin; si no regresa Marion iremos a buscarlo… aunque mis padres me maten en el proceso.
La desaparición de Marion me estaba asustando. Ni redes sociales, ni correo electrónico, ni llamadas o mensajes. También busqué a Mercury pero no me contestaba. Sólo esperaba que en verdad hubieran ido a Nueva York y no que Marion lo convenciera de darse un año sabático de mochila al hombro alrededor del mundo. Sentía que no conocía a mi hermano.
Me estaba costando trabajo acoplarme a esta nueva soledad. Mis amigos estaban a kilómetros, haciendo planes para ese fin de semana, mis padres de viaje y Marion… Marion, no sabía qué demonios tenía en la cabeza. Si al menos yo hubiera conocido a Kitty Noir, podría preguntarle directamente y no hacer que mi hermano realizara una absurda búsqueda del tesoro.
Al menos Tikki estaba conmigo, comenzaba a apreciar a esa criatura, era como un alter ego mío. Igual de loca, a veces daba buenos consejos y otras tantas me servía para escuchar mis quejas, era como hablar conmigo pero al mismo tiempo con alguien más… era raro.
Mientras ella jugueteaba con un libro que compramos en el camino, de su tema favorito Boys Love-MPREG, me platicaba de como era su relación con otros elegidos, lo apasionante que habían sido sus aventuras y los desastres que habían detenido. Era sumamente inteligente, una estratega natural que siempre apoyaba a sus portadores.
—Sentí la presencia de Adrien. —murmuró.
—¡¿Qué?! Apenas son las nueve, es muy poco tiempo para una cita.
Me levanté deprisa y comencé a vestirme, ya le había tomado ritmo a esto del travestismo. En menos de un minuto ya era Marion, quité el seguro de la puerta, Tikki se escondió en mi buró y yo me volví a meter bajo las mantas a… "leer" el libro que Tikki había dejado.
¡No me critiquen! Intenten un día hacerse pasar por alguien del género contrario sin ser descubiertos en el proceso y verán que no es fácil. Cometo errores en todo lo que he hecho.
—¡¿Qué tal la cita?! —pregunté, con fingida tranquilidad. Una vez que Adrien entró a la habitación.
—¿Qué le dijiste a Felicia? —se notaba un poco molesto. Al menos no me esperaba que la cita hubiera ido tan mal.
—Nada. No la he visto desde ayer.
—¡Entonces eres un inútil! —Terminó por lanzarme con ira su suéter.
—¡¿De qué demonios hablas?!
—¡No me importa lo que tengas que hacer¡ ¡Mañana vuelves a ir con ella y debes hacer que su maldito corazón de hielo comience a arder por mí!
Me asustó la voz de Adrien, sus ojos estaban inyectados de ira, era tan palpable que no se me ocurrió algún comentario satírico. Sus finos rasgos mostraban enojo, temí preguntar por lo que había pasado.
—Adrien, si no te quiere-
—¡No toleraré tus palabras! —su mirada era un poco intimidante —¡Es una orden!
—¡Pues lo harás! —No me haría para atrás. Me levanté de la cama igual de molesta como él lo estaba, no se iba a desquitar conmigo. —Ella no te quiere. ¡Jamás lo hará! Eres demasiado pasivo, tímido y desconfiado; a ella no le agradan ese tipo de chicos.
—No quier-
—¡No me importa lo que quieras o no! —Interrumpí —Tan poca atención prestas a lo que pasa a tu alrededor. Ella tuvo un año para conocerte y prefirió irse con el idiota de Claude antes de acercarse a ti. Eres débil, no sabes escuchar, quieres imponer tu voluntad, pero solo son tus inseguridades que salen a flote como una defensa. A ella le pasaban cosas horribles y en tu pavor a hablarle, permitiste que algo irreversible casi le pasara. —Se notaba que no tenía un gramo de sentido común o lo que en verdad era ser un amigo.
—Tú no me conoces. ¡No hables como si fuéramos amigos! —escupió con furia.
—Nadie quisiera ser tu amigo por lo falto de decisiones y valor que eres. Mucho menos una mujer aguantaría estar con alguien tan patético como tú.
—¡Cállate!
—¡No lo haré! Tomaste algo que no era para ti, solo para hacerte el interesante delante de ella, queriéndote hacer el galán y terminaste por arruinar la primera experiencia importante e inolvidable para alguien. —De algún modo, lo del beso no era fácil de zanjar para mí. —No conoces el amor que puede sentir una mujer.
—Ja, las mujeres no sienten. Lo de hoy es una prueba, por más que intento acercarme siempre me rechaza; cada que me acercó, se aleja. Las mujeres jamás sentirían una pasión y un amor como el que yo siento. —musitó irascible. —No hay corazón de mujer que lata del mismo modo que el mío. No sabes el amor que yo puedo sentir.
—Sé demasiado bien lo que puede sentir el corazón de una mujer.
Por algún motivo mis palabras no se detenían, no podía evitar el fluir de cada frase con la que traté de pelear contra la ignorancia de Adrien.
—Olvidas que tengo una hermana. Es una mujer que vive enamorada del amor, sabe que su corazón late a la par de alguien más, no es necesario que los ojos lo hayan visto cuando el corazón late y siente el fluir de ese sentimiento. —expliqué.
Yo no necesitaba conocer a la persona de quien llegaría a enamorarme, algo dentro de mi decía que podría estar algún día; sin importar el género o edad. El corazón sabe por quién late aun cuando los ojos no los hayan visto.
Después de traer a colación a "mi hermana", el rostro de Adrien cambió, fue como un balde de agua fría.
—Te sientes orgulloso de lo que hiciste. —su cara al verse descubierto por lo que "le hizo a Marinette" era totalmente de sorpresa. —Claro que lo sé, sé que tú la besaste. No sabes el daño que le causaste.
—Yo… lo siento.
—Eso no borrará lo que le hiciste. Ella vive amando y querer ser correspondida. Tomando decisiones incorrectas por un mal momento, cuando su mundo colapsó estiró la mano para que alguien se convirtiera en su apoyo, sólo se encontró con un idiota y jamás se perdonará por involucrarse con alguien como él. Cree fervientemente en las almas gemelas, y cuando creyó que lo había encontrado, él está enamorado de alguien más.
Ni siquiera entendía por qué le estaba diciendo eso. Le estaba contando por primera vez a alguien mi más ferviente secreto. Así era, vivía con el anhelo que había alguien destinado para mí, alguien a quien amaría y me amaría; alguien con quien compartiría mi vida. Soy una romántica empedernida que piensa que todos merecemos un final feliz o en su defecto construirlo.
Puedo parecer una ilusa e infantil, pero de verdad lo pienso así. Quiero un romance como el de mis padres, que veinte años juntos y siguen enamorados uno del otro. Para papá fue difícil la vida de mamá, sus duros entrenamientos y el hermetismo de su familia pero mi padre de verdad estaba enamorado de ella y aun con todo lo que nos ha pasado a Marion y a mí, él se acopla a las circunstancias por el bien de su amor.
—No sabes lo doloroso que es sonreírle al dolor. Ver a alguien feliz por irse con otra. Los hombres hablamos más, juramos más, y aparentamos más de lo que sentimos pero nuestro amor no está a la altura, lo que prometemos… es algo vacío.
No me entendía, no me comprendía, no sabía lo que quería. Las estúpidas hormonas de adolescente nublaban mi juicio y no me dejaban madurar.
—Entonces creo que me equivoque con… Marinette, lindo nombre. —Sonrió amargamente —Es una chica muy linda, aunque no creí que lo que pasó, le afectara tanto… con razón salió huyendo.
—No sé lo que pasó en tu cita, pero de verdad no hables tan a la ligera de cosas que se nota no comprendes. —Me coloqué frente a mi escritorio guardando algunos de los diseños que se me habían ocurrido para agregar a mi portafolio.
—Iba bien, todo en ella era perfecto. Tan bella, hermosa, una completa y perfecta mujer, tan única como un divino sueño. — La cara de estúpido que ponía me causaba ira. Ya sé que Felicia es una chica sumamente hermosa. No soy ciega, pero mi orgullo como mujer se veía lastimado cada vez que alguien me daba a entender que yo era fea. —Hasta que se la pasó hablando de ti, de lo maravilloso que eras y lo conveniente que sería encontrar más personas como tú en este mundo. La verdad no vales tanto.
Ok, soporté sus berrinches de mocoso estúpido, soporté que me haya robado mi inocencia, soporté que me llamara fea, pero que me llame poca cosa: hijo de su $%&a m"$%?.
Se estaba terminando de desvestir, sólo mantenía el pantalón mostrando su desnudo y perfecto torso al aire. Maldito estúpido con buen cuerpo, hijo de su… ok, ya no me iba a enojar. Es más le ayudaría a Allegra para que supiera que sólo fue una herramienta para que Felicia se acercara a mi… bueno a Marion.
—Bueno, eso te pone en perspectiva. El que no vale eres tú. —dije en tono despectivo.
—¿Qué es lo que sabes, Dupain?
—Que eres un estúpido creído que siente que el mundo no lo merece y no se da cuenta de lo patético que es. —contesté harta de él.
—A mí no me hablas así. —espetó.
—Te hablo como lo que eres, ya te dije que tus problemas me tienen sin cuidados. Pero una cosa es agredir a mi hermana e insultarme. —era el momento de mi jugada. —Acaso no es obvio, Felicia te invitó a salir para darme celos a mí, nunca estuviste en el juego, siempre has sido un mero y patético observador. Ella te usó, para que yo me acercara a ella, piensa que la siento tan segura, y tal vez sí. Sólo fuiste una herramienta para acercarme a alguien más.
Exactamente lo mismo que él hizo conmigo.
—¡Cállate! —gritó aventando su camisa al piso.
—¡¿Duele la verdad, Agreste?! —No sé por qué quería que se molestara, que se enojara al saber que lo usaron como él lo hizo.
—¡Ella no haría algo como eso!
—¡¿Y por qué no?! —grité furiosa. —¡Un año y te ignoró, llegó yo y de repente apareces en el radar! Sabe que somos roommates, quería asegurarse que yo me enterara de la cita, quería que pusieras tu cara de estúpido y que yo fuera capaz de enterarme.
—¡Entonces funcionó!
Lo siguiente que sentí, fue como mi cuerpo cayó sobre la cama, con él encima de mí. Me sujetó con fuerza las muñecas, ni mis años de entrenamiento me permitieron reaccionar. Estaba tan cegada en mi ira que bajé la guardia.
Sentía sus pectorales rozando conmigo, su mirada había cambiado ligeramente. Se sentó sobre mi, colocando las piernas al costado de mis caderas, para después tomar mis muñecas con sus manos sobre mi cabeza. Su rostro estaba tan cerca de mí, justo como el día anterior.
Sus manos eran más grandes de lo que esperaba. Unos segundos después de sentarse sobre mi, liberó y atrapó mis muñecas con una sola mano y con la mano libre delineó mi rostro con sus dedos. No sé qué estaba haciendo con sus pies que de algún modo yo no podía liberarme o darle una patada.
—Entonces si funcionó. —Murmuró en mi oído, mientras sentía como respiraba en mi cuello, como si estuviera olfateándome.
Nuestras respiraciones eran rápidas después de la pelea que tuvimos, apenas podía jalar aire con él encima de mí, no sé qué cara puse pero al parecer le estaba agradando, no me podía mover.
—Si esto es un juego, vale, ya lo entendí. Quita-
—Shhh. —Colocó su dedo índice en mis labios, y después pasó su dedo pulgar. —Quien diría que tendría que hacer todo este drama para que voltearas a verme, eres bastante complicado.
Su cálida mano acariciaba mi rostro y luego fue bajando hasta mi cuello. No soy una experta en esto, pero definitivamente no era como para burlarse de alguien, esas eran caricias e iban aumentando de nivel… eso ya no era una broma
—¿Qu-e, qu-e, que es lo que…? —balbuceé estúpidamente tratando de buscarle sentido a todo lo que estaba pasando…
Recapitulando: fue a una cita con Felicia, le fue mal, se vino a desquitar conmigo, le reclamé, me reclamó, nos gritamos, hice declaraciones que jamás quise que salieran de mis labios y ahora estaba encima de mí… olfateándome y acariciándome… Lila tenía razón, si tenía de compañero a un pervertido.
—¿Qué es lo que pretendo? —preguntó sin quitarme la vista de encima. No eran los mismos ojos de ira de hacía unos minutos, eran parecidos a los que hacia cuando veía a Felicia. —¿No te diste cuenta? Por esto hablaba tanto de ella, para hacerte enojar, para que respondieras, para que reaccionaras, así que después de tanto tiempo al fin lo hiciste.
—¿Qu-é? —no lo podía creer, estaba tan nerviosa que ni siquiera podía hablar, ni siquiera noquearlo, sólo haría falta un movimiento para que fuera capaz de quitarlo de encima de mí y lanzarlo al otro extremo de la habitación. ¿Qué demonios me pasaba?
—¿De verdad lo ignorabas? Entonces déjame explicarte: Yo usé a Felicia para causarte celos.
Eso sólo quería decir una cosa: a Adrien le gustaban los chicos, lo peor era, que le gustaba yo, o más bien Marion… ¡Oh por Dios!
