Esto es demasiado cortito, pero no deja de ser tierno (a mi parecer).


.

.

─ ¡Buenos días, Deku-kun!

Eran las maravillosas y dulces palabras que Midoriya apreciaba escuchar tan pronto llegaba a Yūei.

Ver ese reluciente y hermoso rostro que le regalaba una sonrisa única y especial solo para él, lo hacían enormemente feliz. Y es que Uraraka se había convertido en su persona especial que con un simple saludo a horas de la mañana hacia de él, un completo manojo de nervios.

─B-Buenos días.

Tartamudeaba como el tonto en que se convertía cuando sus orbes la visualizaban y cuando los nervios lo traicionaban cada vez que la tenia cerca. Midoriya deseaba que momentos tan pequeños pero importantes y especiales como esos duraran para toda la eternidad. Porque sabia que en un futuro, cuando sus ojos vieran el claro de la mañana, lo primero que vería seria a la castaña durmiendo a su lado, y cuando ella despertara le sonreiría y le diría "Buenos días".

No era un sueño tan lejano.

Solo tendría que esforzarse para confesarle sus sentimientos, y tan pronto salieran de la preparatoria, comprar un hermoso anillo y propornerle matrimonio.

.

.