Domingo por la madrugada. A diferencia del crepúsculo anterior, este no tenía aire, ni lluvia, y si contaba con energía eléctrica pero contaba con la misma o más confundida Marinette. Eran unos minutos después de la medianoche. No soportaba estar en la habitación, a pesar que Adrien no estaba.
Tenía miedo de permanecer en la alcoba, por lo que sonó el toque de queda y subí a la azotea. Me quedé ahí hasta la medianoche, cuando me transformé y me dirigía al edificio del ayuntamiento.
"Ok, en el capítulo anterior estabas narrando una escena 'yaoiesca', Marinette ¡¿Por qué demonios nos cambias el guion?!" Supongo que eso es lo que estarán pensando. Pues es mi historia y la narró como yo quiera. Claro, como ustedes no estaban a punto de perder…
Bueno, a petición de las/los interesadas/dos, continuaré donde me quedé:
La sorpresa que recibí al enterarme que Adrien aparentemente era gay o bisexual o pansexual; me tomó desprevenida. Podía jurar que era hetero. Le gustaba Felicia, o al menos eso me di cuenta la primera vez que los vi en la cafetería, esa mirada de estúpido con sus enormes ojos verdes.
Su mejilla rozaba continuamente con la mía, parecía como si hubiera anhelado hacer eso durante mucho tiempo. Yo… yo seguía congelada y no sabía cómo demonios reaccionar, estaba… estupefacta, asombrada, no lo sé, googleénlo y les apuesto que verán una cara similar a la que tenía en ese momento. Me había enfrentado a un chico que me utilizó, a una chica que aparentemente estaba enamorada de mi… y ahora un chico. Ese fin de semana estaba arrasando con todo. ¿Pueden creer que estaba temblando? No sé si de miedo o por la sorpresa, pero estaba temblando.
—Tengo una fiesta con el equipo de esgrima. —Adrien esbozó una sonrisa y se levantó de encima de mí y se puso a buscar cosas y meterlas en una mochila. —Para bajar un poco los ánimos, te dejaré dormir a solas… que tengas dulces sueños.
Cerró la puerta mientras yo me quedé en un vacío absoluto. Mi mente, mi cuerpo, mi alma… todo mi ser seguía en una duda tan fuerte que no podía moverme…
—¡Kyaa! ¡Lo sabía, lo sabía, lo sabía! Adrien era un seme, si ya lo había visto, era obvio. Es de esos que aparentan ser ukes pero en el mejor momento demuestra que son semes, esos semes que te pueden romper el ort-
—¡Tikki! —grité una vez que salí de mi estupor. —¡¿Qué demonios acaba de pasar?! —como pude me arrastre hasta la puerta para colocar el seguro y que él no entrara de nuevo a la habitación.
—Pues que no es obvio, Adrien es un seme y tú serás su uke. ¡Kyaaa! ¡Porno gay en vivo! Emoción, emoción, ¡Emoción! —Mi kwami estaba hecha un mar de emoción, agitando vehementemente sus manitas frente a su rostro y sólo escuchaba lo que ella decía.
—¡Olvidas que soy una chica! Olvidas que soy yo haciéndome pasar por mi hermano.
Eso era aún peor, Adrien se había enamorado de Marion, o bueno de mi versión masculina. Eso quería decir que cuando Marion regresara, Adrien trataría de hacerle lo mismo, pero obvio mi hermano lo estamparía contra la pared. ¡Ay Dios! Eso iba a ser aún peor, qué tal si yo era su primera oportunidad de aceptar su homosexualidad y ahora Marion lo echaría a perder. ¡Eso era más grande de lo que esperaba!
Mi roommate era gay, y se había enamorado de mí, pero yo era una chica, pero a él no le gustaban las chicas…o tal vez si ¡¿En qué demonios me había metido?! ¡¿Qué demonios había ocasionado?! ¡¿Qué carajos iba a hacer?!
—¡Ay! ¡Maldición! ¡¿Por qué tenías que ser una chica?! —gimió Tikki en desaprobación. —Si hubieran sido gemelos varones, ahora estaría viendo como Adrien te lo metía por el an-
—¡Tikki! ¡Cállate! No entiendes todo lo que pasó y lo que pasará. —interrumpí a mi excitada kwami.
—Yo sólo sé que mis fans en mi web, mis redes y en yt, estarán felices por el vídeo en livestream. —Tikki sacó de entre mis cosas una Tablet, la cual yo jamás había visto. —"Aloha, mis chic s fiester s ¿alguien quiere el pack de un par de chicos que están a punto de darse duro contra el muro?". —tecleaba en la pantalla del dispositivo mi kwami.
—¡¿De dónde sacaste eso?! —pregunté un poco sorprendida. —y ¿A quién le estas escribiendo?
—Duh, esto me lo regalaste hace unas semanas. Y se lo estoy escribiendo a mis seguidores, digo que más pueden esperar de "Madame fujoshi 8". —siguió escribiendo inmersa en la pantalla.
—¡¿Un momento, entonces tú eres la que publica los "packs" del porno gay, la traducción de los dj, algunos fanfics y los mangas?! ¡Eres una kwami! —grité.
—Ese es el secreto: en internet nadie sabe que eres una kwami. —inmediatamente comenzaron a llegar notificaciones, supongo que varios/as fudanshis y fujoshis esperaban "el evento".
—Entonces ¡¿esas facturas que me llegaban era porque has estado comprando cosas por internet?! —con razón mi tarjeta estaba sobregirada y mi papá me había regañado por comprar cosas que no necesitaba, mi kwami estaba comprando cosas a mi nombre.
—Son inversiones. Ahora soy una influencer en el ramo del yaoi. —Ignoro como llegamos a eso, pero cada palabra dicha por Tikki me confirmaba que había pervertido a mi espíritu guardián con porno gay… no sé cómo le explicaría eso a futuras generaciones.
—Tikki, ¡¿Qué demonios voy a hacer?! Adrien se enamoró de Marion, bueno de mi versión de Marion. Se va a dar cuenta que…
—Actuaste como toda una uke. Supongo que Adrien es de esos semes rudos. Oh ya me lo imaginó, te va a penetrar bien duro, tal vez tiene fetiches y te vestirá de maid o tal vez sea furry, no… lo clásico, lo clásico siempre es lo mejor, te atará de las muñecas a la cabecera y tal vez te cubra los ojos y luego comenzara a usar un dildo para…
Puedo apostar que Tikki estaba babeando… ¡¿Qué le he hecho a mi kwami?! ¡Demonios! Toda la influencia yaoi la estaba dejando mal.
—Te va a dar tan duro que te hará sangr-
—Tikki, ¡Por un demonio! ¡Cállate! Soy una chica y él está enamorado de un hombre. Creo que me falta algo para ser un hombre y me sobran dos pequeñas, pero cosas que están ocultas por este pectoral.
—No te preocupes, la tecnología es sabia. Hay una clínica para cambio de género en París, si quieres puedo hacerte una cita.
—¡Tikki! Piensa lo que estás diciendo. No me voy a cambiar de género. Adrien está enamorado de Marion, Adrien es gay o bi, no lo sé, pero yo soy una chica… un chico se me acaba de declarar a una travesti como yo. —grité tratando de llamar la atención de la criatura que feliz y extasiadamente volaba a mi alrededor.
—Ok, eso sí es grave. —Vaya, hasta que al fin se había puesto en perspectiva. —Adrien está enamorado de tu hermano, tu hermano está enamorado de Kitty, tú estás enamorada de Chat, Chat está enamorado de alguien más. ¡Qué buena historia para un fanfic!
—¡Ay, no me estas escuchando! Un tipo casi abusa de mí, pensando que soy un hombre gay, pero creo que se va a dar cuenta que soy chica. —afirmé bastante molesta.
—Y ¿permitirás que llegue a ese punto? —ahí estaba todo el sentido maquiavélico de mi kwami. —Porque no te vi muy participativa en darle su merecido, no lo detuviste. Cuentas con el entrenamiento, las armas y si hubieras querido lo hubieras hecho… ¿qué pasó ahí, Marinette?
—N-nada, me tomó por sorpresa.
—Lo tuviste encima por más de cinco minutos… ¡qué sorpresa tan larga! —Los ojos de Tikki brillaban en vehemente malicia. —Te está gustando Adrien… ¿no es verdad?
—N-no, claro que no.
—Bueno, porque lo mío no es el hentai hetero, prefiero el yaoi hard. Si sigues así, esta habitación estará llena de caricias y gemidos en pocas horas si no te pones en perspectiva de lo que estabas a punto de dejar que pasara. Creo que es hora que te quedes a solas y veas lo que anhela tu obscuro corazón. Iré a ver como se dan duro contra el muro: la pareja del tercer piso, quedaron en que hoy invitarían a otros dos chicos y ese livestream se tiene que hacer. Son bastante imaginativos, tienen mantequilla, hielos, juguetes, una vez lo hicieron con una gran jeringa… esto me dará muchos likes y views.
Y así como si nada, atravesó el techo llevándose su Tablet, que hizo intangible. Así es como sacaba su material para su página. Mi kwami había caído en un camino… curioso y yo, un momento… ¡¿enamorada de Adrien?!
No, yo jamás estaría enamorada de él. Es bastante pasivo o tal vez no. Después de lo que me acababa de hacer pero él pensaba que yo era otra persona, pero también le gusta Felicia, aunque dijo que la había utilizado para darme celos…
Era un embrollo.
Pero yo no estaba enamorada, no lo conocía. Sí, es bastante atractivo, tiene un cuerpo como de Dios griego, es difícil ignorarlo y cuando entra a algún salón lo primero que busco es escuchar su voz, distinguir su figura en el lugar, desear que él sea más abierto en sus sentimientos…
No, no me gustaba. Tal vez sólo quería que fuera un buen amigo, como lo era Nath y Nino… pero con ellos no me sentía así. No, definitivamente eso no era amor, tal vez atracción, pero no amor.
Ya tenía suficientes problemas en un fin de semana como para querer agrandarlos. Mi hermano, Kitty Noir, la beca Agreste, mis amigos, el imbécil de Claude; el darme cuenta que no soy tan fuerte y valiente como me lo imaginé, que dependo de las personas más de lo que me imaginé. Eran mis sentimientos confundidos. Debía relajarme, estaba abrumada, más de la cuenta. Un paso a la vez Marinette, un paso a la vez.
De pronto la habitación se me hacia más pequeña de lo que pensé. Abriría la ventana para que se ventilara un poco, siempre estaba cerrada, pensé que Adrien no le gustaba pero ahora estaba sola, por lo que un poco de calma y aire me harían bien… a menos hasta que mi kwami dejara de ser una stalker. Levanté las persianas y abrí la ventana, el golpe frío me despertó. La hermosa vista que tenía desde esa habitación era algo más que llamativo, se podía ver todo el campus.
Estaba por sonar el toque de queda y algunos estudiantes ya se dirigían a sus habitaciones. Se podía hacer reuniones, pero sólo con tu mismo género en la planta baja de los dormitorios. Como el caso de esa noche: el equipo de esgrima, el de basquetbol y el de futbol, tendrían una "reunión", aunque más bien parecía una pijamada. Habría botanas, música, videojuegos, bebidas, duraría hasta la mañana siguiente… era una pijamada.
Supongo que las chicas hacían algo similar. Era un colegio extraño, pero trataban de "forjar lazos", sería mejor si dejaran de satanizar el arte y tratar de unir de verdad a los alumnos. Demostrar que los gustos o un género no es algo que debía encasillarte con una etiqueta.
Esperaba que a Marion le gustara el lugar. No tendría que esforzarse mucho, los chicos lo adorarían, haría migas con ellos de inmediato y con las chicas también, aunque una parte de mi, me decía que tal vez, si escuchaba a su razón y dejaba de caer en los juegos de la sociedad de ese colegio, entraría en el club de teatro, podría seguir con su verdadera pasión.
¿Por qué siempre me preocupaba por alguien más? Se suponía que debía hacer una retrospectiva de mi corazón y mi mente, debía pensar en mi, en lo que yo quería, en lo que yo deseaba, pero creo que para evitarlo siempre hacia que mi mente volara al bienestar de alguien más. ¿Acaso tenía miedo de lo que mi corazón llamara?
Por supuesto. Uno mismo es la persona que más amas y a quien más odias.
Escucharme, era…
Ok, iniciemos desde la base. Estoy abierta al amor. Algo como el género, la verdad es que no me molesta, podría ser un chico o una chica, pero la única condición es que me ame y que yo lo/la ame. Deberíamos ser afines en algunas cosas pero también deberíamos tener puntos de vista diferentes. Me gustaría conocer a alguien que me reprenda cuando llego a errar en algo, alguien que me permita crecer y me motive a ser mejor en todos los aspectos.
El físico no me importaría, pero debe tener una linda sonrisa, ese tipo de gestos que de algún modo también te motivan a sonreír y aunque sea muy malo mi día, sé que unos segundos de raciocinio con él o ella me harán comprender que todo lo ocurrido, ya pasara.
¡Ding, ding. ding! A quien yo quiero, es a un Mr. Knightley, a un personaje ficticio. Tal vez mis estándares son muy altos y no estoy ofreciendo nada a cambio.
Ok, sólo me ahogaba en pesadez y malos sentimientos; para una heroína como yo, no debería ocurrir eso… una heroína, eso era yo, una heroína. No todos los súper héroes terminan con alguien, aunque si tengo a un compañero que me gusta visitar y hablar con él. Al menos sé que Chat Noir y yo compartiremos destino, los próximos dieciséis años o menos, pero sé que puedo contar con él y él puede tener lo mismo conmigo.
El día ya era demasiado pesado. No quería seguir pensando.
Apagué las luces, me volví a meter bajo las mantas. No podía conciliar el sueño a pesar de estar sumamente cansada. Volteé a ver a mí alrededor, la cama de Adrien vacía hacia que recordara lo que acababa de pasar.
Debía contarle, debía decirle que yo era Marinette Dupain-Cheng y estaba sustituyendo a mi hermano. Tenía que cortar de raíz ese problema pero ¿qué pensaría? ¿Me delataría? Tal vez en su enojo al saber que lo estuve engañando iría a contarle a los directivos y tanto Marion como yo terminaríamos en un grave problema.
Si le contaba, nos metería en problemas, si no lo contaba lo metería a él en problemas… La disyuntiva era amplia. Me volví a levantar de la cama, rondé la habitación de nuevo. A pesar que había momentos en los que me quedaba sola, jamás había pisado el lado de la habitación de Adrien, me asustaba que llegara en ese momento y tuviéramos una pelea.
Era bastante ordenado, su ropa sucia estaba en un cesto bajo la cama, sus libros, hojas, carpetas, su laptop, e incluso sus cajones estaban organizados y nada estaba fuera de lugar. En su Tablet, tenía como papel tapiz una fotografía con sus padres… casi todos los chicos que conocía tenían una selfie de ellos solos, con sus amigos, o una imagen de sus gustos, en la mía había una pasarela a la que había asistido. En la de él, se podía ver que era reciente, su madre era una bella mujer de cabellos rubios y ojos verdes, su padre un atractivo hombre rubio de ojos azules, los tres sonreían abiertamente, no era la imagen que yo conocía como empresarios fríos y dispuestos a hacer su trabajo. La cara dura que ponían ante los medios era diferente a esa, los tres sonreían y se podía leer el ambiente lleno de cariño.
No quise husmear, pero no me pude detener. Desbloquee fácilmente la pantalla con un solo desliz de ícono. En los archivos había algunos videos de su familia, era como un paseo en algún país de Europa. Yo al menos tenía a mi hermano y a mis amigos incondicionales, él solo cuenta con su familia. No confía en nadie más, de algún modo… es bastante solitario. Yo siempre estoy rodeada de gente, quiera o no, y sé que su cariño es sincero y recíproco, en el caso de él… las personas sólo quieren un favor de sus padres.
¿Cómo reaccionaría si se lo decía? El ser una chica en un ambiente de chicos, me atraería problemas y lo supe en cuanto lo pensé, pero jamás llegué a pensar que se desencadenaría esto. ¿Cómo podría dormir los días siguiente ahí? Debía decírselo, tenía que decírselo.
Tikki regresó… no quise saber lo que había visto y grabado por lo que apagué la luz, acomodé las almohadas como si estuviera dormida y salí despacio hacia la azotea. Me transformé y… bueno así terminé deambulando por la ciudad.
Extrañaba París, de verdad lo hacía. El viento que se sentía en la cima de la Torre Eiffel era algo casi divino, me gustaban los lugares altos, mis pensamientos no llegaban hasta allí. Deambulé entre los edificios, no eran altos, pero al menos era algo. Aubergenville era demasiado tranquila, el disturbio más grande fue el del jueves, y eso no lo provocaron los lugareños.
—¡Buginette! ¿Qué hace un bichito tan perdido? —La voz era de Chat, estaba en un edificio continuo al que yo había aterrizado con ayuda de mi yoyo.
—¡Chat! —salté lo más fuerte que pude y aterricé a su lado, apenas me repuse y me lancé a sus brazos.
—Si sigues con este tipo de bienvenidas, voy a querer verte a todas horas, Buginette. —Correspondió mi abrazo.
Tal vez era dependiente de las personas pero de verdad me hacía falta estar cerca de alguien que de algún modo supiera parte de todos mis secretos que cada vez eran más.
Nos pusimos de acuerdo para patrullar y luego conversar un poco, tal como lo habíamos estado haciendo. Si había algún problema, nos comunicaríamos. Pasaron un par de horas y vigilamos la ciudad, al menos de mi lado no hubo conflicto, todo estaba tranquilo.
Cerca de las tres de la mañana, el sueño comenzaba a vencerme. Tropecé en varias ocasiones. Seis meses como heroína y aun no me acostumbraba a desvelarme. No era lo mismo dormir tarde por que estabas viendo una serie, hacer tareas o por qué estaba en una pijamada con mis amigas o sencillamente porque se me daba la gana pasarme las horas en internet.
Regresamos al edificio del ayuntamiento, pues estaba en el centro de la ciudad y era algo alto, por lo que no teníamos problemas en localizarlo.
—Mira tus ojitos. —dijo Chat en tono de ternura, tomándome por las mejillas y rozando sus pulgares debajo de mi antifaz. —Tienes unas grandes ojeras, ya se te cierran los ojos, tienes sueñito.
—No te burles. —hice un puchero y el me pegó a su pecho, dándome un fuerte abrazo. —Es sólo que aún no me acostumbro a eso de estar deambulando por la ciudad.
—Ve a casa, debes dormir. —Me alejó tomándome por los hombros y despegándome de él. —A menos que tengas algo de lo que quieras hablar.
—N-no, bueno tal vez s-sí, o no, mejor no. No es necesario molestarte.
Debía hablar con alguien, debía contarle a alguien que yo era Marinette y Marion estaba a miles de kilómetros, pero eso sería casi desenmascararme. ¿Debería decirle mi nombre y todo a Chat? Qué tal si estaba dentro de Illirya y trataba de sacar provecho de mí.
No, no, mejor mantendría silencio. Ya no quería cometer más errores, ya tuve muchos.
—¿Segura? Pareciera que quieres contarme un gran secreto. —¡Demonios! ¿Acaso era tan obvia?
—No, bueno. Es que creo que le gusto a alguien.
—No creo que ese sea un problema. ¿A ti te gusta?
—N-no lo sé. —suspiré. —No lo conozco, no me puedo enamorar de alguien tan rápido.
—Qué extraño, yo lo hice a primera vista. —Chat me miró tan fijamente que tuve que desviar la mirada. —Desde el momento que sus ojos se cruzaron con los míos, todo cambió. No esperaba que el amor me llegara así.
—Debe ser lindo, profesar un amor así. Jamás he estado enamorada y es lo que más quiero. Sentir como su voz alerta mis sentidos y un solo roce haga que mi piel se erice, pero…
—¿Pero? —cuestionó el en tono curioso.
—Él cree que soy alguien más, está confundido o más bien lo estoy confundiendo… no sé cómo terminara todo esto. Temo saber cómo reaccionara cuando lo sepa todo.
—Probablemente él está enamorado de tu esencia, de tus sentimientos y actos. No creo que se enoje por saber algo tuyo, al contrario creo que lo considerara un gesto de confianza. —comentó sinceramente.
—Eso espero. Tengo miedo de volver y…
—¿Te gustaría quedarte conmigo un rato más? —sus brillantes ojos felinos brillaron terminaron por convencerme.
Nos sentamos en la cornisa del edificio. No nos contamos algo relevante, sólo estábamos ahí, tarareando canciones infantiles o incluso de los comerciales de televisión. Colocó su brazo alrededor de mi cintura y me atrajo a él. Hacía que el frío de la madrugada fuera más soportable. Curiosamente él fue el primero en quedarse dormido. Lo acomodé en uno de los pilares me marché. Para cuando llegué a la azotea, le mandé un mensaje, creo que lo asusté. Le agradecí el momento y que nos veríamos esa madrugada, no lo dejé hablar, el alba estaba asomándose por el horizonte. Terminé con mi transformación, rápidamente fui a bañarme y regresé a la alcoba.
Tenía tanto sueño, que no me importó nada más. Me enredé en las mantas y caí profundamente dormida.
¿Alguna vez se han escuchado roncar o sentir como babean la almohada? Oh, pues así estaba yo esa mañana, entre sueños escuchaba mis sonoros ronquidos. Tenía mucho sueño, demasiadas preocupaciones, excesivo estrés… quería volver a mi vida tranquila.
A las diez de la mañana, una llamada de mi mamá me despertó. Me pidió que abriera las ventanas para que la casa se oreara y que no hiciera fiestas. Además que quería hablar con Marion. Se suponía que Marion iría a casa todos los fines de semana hasta que ellos consideraran que había aprendido la lección. Le "conté la verdad". Marion no había ido ese fin de semana, me había confirmado que se quedó en el internado. Me colgó y supongo que luego marcó al encargado del dormitorio, pues fue quien golpeó a mi puerta. Aun adormilada me levanté y abrí la puerta. Después de verme el confirmó en llamada que me encontraba ahí.
—Tu mami te habla. —me dijo el chico malhumorado.
Por mi voz se daría cuenta que no era Marion, ¿Qué iba a hacer? ¿Qué iba a hacer? ¿Qué iba a hacer? ¿Qué iba a hacer?
—Marion Dupain-Cheng ¡¿por qué no me contestas el teléfono?! —gritó mi madre por el auricular.
—Hola mamá. —comenté en tono gangoso, como si tuviera la garganta congestionada. —Lo siento, me quedé dormido y mi teléfono se descargó.
—Marion, ¿estás enfermo? Te escuchas como Marinette.
—Sí, ya lo sé. Creo que el cambio de clima de Nueva York a Aubergenville me hizo daño, por eso no fui a París con Mari. —Eso sonaba convincente, espero.
—No me has contestado en toda esta semana, te he enviado mensajes y ni siquiera los has visto. ¿Sabes lo preocupados que estábamos? —La voz de mi padre sonó.
—Me encerraron en esta cárcel, al menos necesito un poco de privacidad. —sí, eso sonaba muy a Marion.
—Está bien, trata de comer algo sano, no comas solo frituras. —dijo en tono conciliador mi mamá. —Regresaremos entre el viernes y el sábado de la próxima semana, tu tío abuelo ya está mejor.
—Ok, salúdenme a la familia. Nos vemos el próximo fin.
Le entregué el teléfono al encargado de dormitorios quien inmediatamente desapareció de mi puerta. Ok, tenía un problema y uno muy grande. Estaba en una presión constante y tenía que hacer un plan.
Primero, Marion no se ha comunicado con mis padres tampoco, nadie sabe nada de él. Si llamaba a sus amigos, no me dirían nada, Mercury tampoco me contestaba. Ese jueves sería la presentación para que la beca Agreste, al menos ese tiempo la "presencia" de Marion estaría cubierta. Mis padres llegarían a París el fin de semana. Así que después de la presentación de la beca Agreste, saldría del internado y me iría al aeropuerto, tomaría el primer vuelo a Nueva York, sabía dónde vivía la familia de Mercury por lo que sería el primer lugar donde buscaría. Si era necesario rondaría toda la ciudad hasta encontrarlo o en su defecto encontrar a Kitty Noir.
Un paso a la vez, un paso a la vez. Lentamente debía encontrar una solución a ese embrollo. Cuando "Marion" no regresara al internado llamarían a mis padres, mis padres lo buscarían, yo lo buscaría… todos buscaríamos al imbécil que tengo por hermano ¿por qué me hace estas cosas a mi?
Sólo quería dormir y despertar cuando todo terminara.
Me dispuse a acomodar la habitación y llevé mi ropa sucia a la lavandería. Mientras usaba la lavadora y secadora, tratando de dejar las cosas lo mejor acomodadas para cuando él regresara. Al medio día, tanto la alcoba, la ropa, sus deberes, todo estaba listo. Lo mantendría así por los siguientes días. Debía mantenerme alejada de todos, para que no se sorprendieran al ver que mi hermano era diferente.
Me dirigí al edificio de la artes para tratar de coser un poco más mi proyecto para la beca Agreste. Lo difícil ya estaba hecho, sólo faltaba unir las piezas con la máquina. A las dos de la tarde dejé todo, no estaba tan concentrada como creí, y si seguía cosiendo de ese modo echaría a perder todo lo que había hecho.
No tenía hambre, no tenía ganas de hablar, de algún modo sólo quería dormir.
Regresé a la alcoba y me acosté a dormitar otro rato, cuando alguien golpeó con fuerza la puerta.
—Dupain, necesitamos que bajes. —La voz de Iván resonó al otro lado de la puerta. —Te esperamos en la recepción de los dormitorios.
Al parecer no era la única que tenía un mal día; me puse los zapatos, la sudadera y me dispuse a bajar, de muy mala gana. Incluso bajé lentamente por las escaleras, no quería saber cuál era el motivo, tal vez era alguien que quería golpearme o alguien con quien desquitarme.
—¿Myléne?
La sonrisa amplia de la chica con adornos coloridos en el cabello fue lo primero que vi al cruzar las puertas de la recepción.
—Hola, Marion. —Saludó risueñamente. —Le pedí a Iván que te llamara, te queremos hacer partícipe de algo muy importante.
—Mylene y yo… somos novios. —comentó ruborizado Iván.
—¡¿De verdad?! —no oculté mi emoción. —Me alegro por ustedes, hacen una hermosa pareja.
—Ayer, salimos en la noche en una cita y bueno, tenemos sentimientos recíprocos, y creo que… para que esperar, así que ayer me lo pidió y acepté gustosamente pero Iván es bastante tímido y no sabe cómo decirlo.
Eso era por lo que vivía. Amaba ver a las personas felices. Ver a esos tórtolos ruborizados, felices por empezar una relación. Ese tipo de cosas me hacían sumamente dichosa, estaba por lanzarme a abrazarlos pero, recordé que era un "chico" y eso se vería raro. Por lo que no dejé de decir palabras de felicitación.
—Se ven muy bien juntos. —admití dichosa y sin dejar de sonreír.
—Gr-gracias Marion. —Iván volteó a ver Myléne y le dio un beso en la mejilla. —Si no nos hubieras dado ese empujoncito, no estaríamos viviendo esto.
—Para eso somos los amigos.
—Con amigos tan buenos como tú, es muy bueno estar en esta escuela. Toma. —Myléne me dio una cajita de cartón con colores rosa y café. —Una de las chicas fue a París ayer y le pedí que comprara esto. Tal vez estar alejado de casa te hace añorar los detalles. Muchas gracias.
Conocía esa cajita, era donde empacábamos los pastelillos en la tienda. Era de la panadería de papá, sabía que él no los había hecho pero tenían un poco de sabor que les impregnaba. Myléne tenía razón, esos pequeños detalles eran los que más extrañaba, estar rodeada de los aromas de la panadería se me había hecho tan común, pero ahora que ya no estaban, era extrañarlos más.
Se despidieron de mi, pues tenían una cita antes que el toque de queda comenzara. Me despedí de ellos y volví un poco más tranquila a mi habitación. Dejé la caja en mi escritorio, tomé mi Tablet y llamé a mis amigos, debían saber lo mucho que los quería.
Afortunadamente todos estaban disponibles e iniciamos una conferencia en Skype. En sus palabras, no era lo mismo si yo no estaba planeando alguna locura. Estuvimos platicando un rato, no les conté del beso, ni de la declaración de Adrien, lo que agradecía es que no se hubiera presentado durante todo el día. Aun no sabía cómo hablar con él. Pero mis amigos si me contaron de como se burlaron de Claude, lo habían subido en redes sociales, e incluso le habían hecho memes, al parecer el entrenador no contó que fui yo quien lo golpeó y él tampoco lo aceptaría, así que se quedó en que una chica linda le había dado su merecido. Mofarme de él, sería fácil, pero no creo que fuera lo correcto.
Le reclamé a Lila por su cosplay, al parecer ella tampoco se había dado cuenta, pues corrío fuera de pantalla y corroboró que lo que ella tenía era un par de jeans, una camisa, y unas botas. Me preguntó por su cosplay, pues se lo habían "patrocinado" en su página de FB, le dije que estaba bien y que se lo regresaría en cuanto volviera a París.
—Oye Marion… —la voz de Kim resonó en mi habitación. Al parecer a este tipo no le habían enseñado a tocar la puerta antes de entrar.
—¡Mínimo toca la puerta! —Quité la conferencia del Cast de la pantalla que estaba en la pared, y la dejé en mi Tablet la cual coloqué a mi espalda. —Estoy ocupado.
—¿Te están enviando nudes? —preguntó interesado. A este chico le hacía falta convivir un poco más con las personas…
—Marion, ¿Quién es ese? Dile que se vaya o me visto. —La voz de Lila se escuchaba desde la Tablet.
—Marion, que se vaya. Aún hay cosas que quiero mostrarte. —Dijo en voz seductora Chloé, aunque en su rostro se mostraba que trataba de contener la risa.
—Marion, que me acabo de comprar un nuevo traje de baño y quiero que seas el primero en verlo. —Alya entendió el juego y lo siguió.
—Ya oíste Kim, estoy un poco ocupado por aquí. Llégale. —Le hice una señal con la mano invitándolo a salir.
—No, yo sólo… ¿sabes dónde está Adrien? —Me preguntó un poco interesado en lo que "estaba viendo".
—No, y no me importa. Estoy ocupado. Llégale, Kim.
Mi muy distraído compañero salió, y yo me morí de risa. Mis amigos a través de la pantalla estaban igual, Nath y Nino incluso se estaban ahogando por lo que hacían mis amigas.
—No inventes, te la debes estar pasando como la puta hostia, Marinette. —comentó Nino ya un poco más repuesto después de su ataque de risa.
—Les apuesto que ustedes dos, —refiriéndome a Nath y Nino. —deben tener el pack de Chloé y Alya.
—N-no, jamás le pediría a mi conejita algo como eso. —la cara tímida y ruborizada de Nath me mataba y era como si algo me incitara a molestarlo aún más.
—Falta de confianza, yo te puedo lo puedo pasar —le contesté.
—¡Marinette! —Chloé se puso igual de roja como un tomate, igual que Nath.
—Ya saben, cuatro chicas a solas…durante las pijamadas, una cosa llevó a otra. —Jamás había pasado nada de eso, ni por curiosidad pero eso no lo sabían mis amigos lo que lo hizo más gracioso pues Nath y Nino se ruborizaron tanto, imaginando lo que "había pasado entre nosotras", mientras Lila y yo moríamos de risa.
Cerca de las seis de la tarde. Terminé de hablar con ellos y fui a comprar algo para cenar pero no fue necesario, los chicos habían pedido una clase de bufet y tenía barra libre por elegir. Al parecer Kim les había hablado de los "nudes" y me estaban pidiendo el "pack" de Volpina, sólo se los prometí, pero jamás se los daría, además que no lo tenía.
Tomé mi plato con un poco de comida y subí a mi habitación, pues "tenía algo que hacer", todos pensaron que tendría cibersexo con mis amigas, pero sinceramente no quería hablar con ellos. Estaba por ponerme a comer cuando vi la caja con los pastelillos. Ni siquiera los había abierto.
Mi sorpresa fue grande cuando me topé con mis favoritos: dos de café, dos de zarzamora y dos de chocolate amargo. Eran menos dulces a los demás, pero por eso me gustaban, no eran tan empalagosos como otros.
Estaba por darle una mordida a un cupcake cuando la puerta se abrió… era Adrien. No supe como reaccionar, los nervios que había mantenido alejados de mi regresaron como si un tsunami se volcara sobre mí.
¿Qué debía hacer?
Actuar normal, eso era lo más lógico. Tal vez el día anterior estaba ebrio, si puede ser eso. Su cita había salido tan mal que quizá bebió unas cervezas y por eso cometió esas tonterías, eso debía ser…
—Hola. —saludó tranquilamente dejando su mochila sobre su cama. —¿Limpiaste la habitación?
—Sí, ¿estuvo mal? —cuestioné.
—No, está bien. Es sólo que huele a desinfectante. ¿Por qué no estas con los demás? —comenzó a desvestirse, este tipo tenía un complejo de exhibicionista.
—Porque creo que me voy a enfermar y preferí comer en cama, quiero decir en la habitación. —No debía mencionar algo donde me pudiera recostar y el pudiera abusar de mí. Me llené la boca con el betún de mi cupcake como tratando de ocultar lo dicho. Volteó a ver mi caja con pastelillos, algo me decía que no había comido en todo el día. —¿Quieres uno?
—Si. —Sin pensarlo se acercó y tomó uno de chocolate.
—También tengo comida, por si quieres. —le dije al ver cómo es que devoraba el cupcake, así que le señalé mi plato donde había un poco de ensalada, lasagna y unos trozos de carne.
—No te preocupes, voy a bajar a comer; es que ni siquiera desayuné. ¡Oh, hacía tanto que no comía uno de estos! Son los de tu familia ¿o no?
—Sí, mi papá hizo la receta de los cupcake y los pâtissière la siguen al pie de la letra.
—Tienes todos mis favoritos. —Apenas se le entendía lo que decía, pues tenía la boca completamente llena. —Pero le hace falta algo, como un poco de sabor.
—No, no lo creo. Yo solía venderlos y a veces entraba a ver como los horneaban; siguen la receta tal cual es, el sabor no cambia. —comenté dándole una lamida a mi cupcake para tratar de encontrar alguna falla.
—Sí, le hace falta, mira.
Con sus dedos le quitó la cubierta a otro de los cupcake y luego me los introdujo en la boca. Con su dedo índice acariciaba mi lengua restregando el betún en mi boca. Con las manos traté de alejarlo, pero con la mano que tenía libre, capturó mis muñecas en el aire, continuando con "la caricia dentro de mi boca".
—Así es, pruébalo más. Mueve tu lengua más para que lo saborees.
Mi lengua se movía más al ritmo que marcaba. Sentir sus largos y finos dedos dentro de mí era algo tan indescriptible, los introducía arriba y debajo de mi lengua; tres de sus dedos eran suficientes para hacerme sentir sumamente nerviosa.
—Adrien. —dije falta de aire cuando sacó sus dedos de mi boca, mis jadeos parecían emocionarlo.
—Vamos, saboréalo, hazlo despacio. Tu lengua se siente muy bien ante mi roce. —Volvió a tomar el betún que quedaba en el cupcake y lo volvió a meter a mi boca.
Sé que he dicho esta frase continuamente en todo este relato pero… ¡No sé qué estaba pasando! No lo sabía. Me sentía extraña. Sus dedos estaban dentro de mi boca, y es difícil decirlo pero era la prueba de pastelillo más erótica que había tenido.
Yo estaba gimiendo y jadeando ante los movimientos de Adrien. Sentía como el calor subía por mi cuerpo y todo estaba en mi cabeza, sentía mis mejillas ardiendo. Apenas si podía respirar.
—Ya ves, le hacía falta un poco más de sabor, tú sabor. —Se metió los dedos a la boca y los chupó; deslizó su lengua entre sus dedos y se limpiaba los rastros de mi saliva y de la cubierta del cupcake. —Tienes un sabor muy dulce. Nos vemos después.
Me dejé caer exhausta en el respaldo, traté de jalar aire lo más fuerte que pude, pero aun sentía los dedos de Adrien dentro de mi boca
Salió de la habitación y por más que traté de recuperar la compostura no pude, de verdad lo intenté pero no pude. No sé, ya no sabía lo que ocurrió. Tikki salió de su escondite y con sus maliciosos ojos me dio a entender lo que cruzaba por su mente: "Eres una uke".
¿Por qué no lo detuve?
Yo tenía todas las de ganar. Tenía las extremidades libres, tenía punto de apoyo, en cuanto vi que se acercó de más, hubiera tomado su cabeza y la hubiera estampado contra el escritorio e inmediatamente lo hubiera reprimido. ¿Qué tenía ese chico que me impedía actuar?
Claude había intentado propasarse varias veces y lo detuve. Incluso con los pervertidos que me encontraba en el camino, a veces me pasaba y terminaba rompiéndoles algo… ¿Por qué no me podía mover cuando él hacía algo?
¡Ay Dios! ¿Me gustaba que me sodomizara? No, no, no, no, no, no, no, no. No, claro que no, me gustaban los chicos tiernos y atentos y- detallistas. Si eligiera a alguien creo que sería a Chat, entre Chat y Adrien, mil veces Chat…
Adrien regresaría esa noche, me libré la noche anterior pero y ¿si trataba de sobrepasarse?… debía poner un freno a eso con carácter de urgente, pero ya.
Esta demás decir que ni pude comer y mucho menos pude saborear mis cupcakes… ahora cada que viera uno de chocolate o café recordaría ese momento y no podría reaccionar. Le diría, eso ya no podía seguir así. Le diría que soy una chica y que no me gustan ese tipo de asaltos.
Pero.
¿Si le gustaban también las chicas? Qué tal si yo le decía que era Marinette, la chica que había besado el viernes y que me estaba haciendo pasar por Marion, mi hermano. Había dos caminos: el primero, se enojaría porque lo engañé; segundo, no le molestaría y me haría cosas más que pervertidas y Tikki tendría razón y yo iba a terminar sangrando por…
—Marinette ¿Qué vas a hacer? —La voz de Tikki me sacó de las imágenes no aptas para menores que creía que me pasarían.
—No tengo idea. Si me acercó y me sincero, puedo tener problemas pero si no digo nada… tendré problemas. —susurré. —¿Qué demonios me pasa, Tikki? No puedo hacer nada cuando se trata de él. Es como si derrumbara todas mis barreras y quedara desnuda, en un sentido retórico. Me asusta lo que hago, yo no soy así. N-no es como si me gustara que me dominara… ¿o sí?
—Bueno, en mis seis mil años de kwami y después de descubrir lo lindo que es el yaoi, puedo decir que estas descubriendo tu sexualidad. Es obvio que estas cotejando lo que te gusta y lo que no, pero lo mejor que puedes hacer es hablar. La comunicación es la base de todo, hay cosas que a la otra persona le pueden gustar pero que no es de tu agrado. Si vas a participar en este juego, lo mejor es que sepa que eres Marinette y las circunstancias de Marion. La respuesta la tendrá él y lo que pase después es decisión de ambos.
—E-eso supongo.
Tikki tenía razón. Tal vez me sentía atraída a él por esa firmeza y doble cara que mostraba. Al parecer ante los demás era un chico tranquilo, pasivo; pero en cuestiones más prácticas era más activo, era diferente como si se quitara un antifaz y de algún modo me agradaba que fuera él quien lo intentara conmigo. Quizá estaba descubriendo lo mismo.
Más que sus avances, me daba miedo mi forma de responder. Me había enfrentado a hombres que eran tres veces más grandes que yo, algunos con armas de fuego y cuando terminé con ellos, estaban ensangrentados y llorando en el suelo. No tenía miedo de enfrentarme a él, es sólo que mi cuerpo… esperaba a lo que el hiciera y al parecer no se oponía.
Pero debía pensarlo bien, ya me había robado mi primer beso, mi primera vez no… eso si no. Se lo iba a decir, tenía que decirle mi verdad, que yo en verdad era Marinette Dupain-Cheng.
Cubrí mi comida y la coloqué en mi buró. Me puse el pijama, que no era más que un pantalón deportivo y una camiseta de algodón. Me quedé recargada en la cabecera y el sueño me venció, para cuando desperté eran las doce y media y Adrien ya estaba dormido. Mi oportunidad de hablar con él, se había ido al demonio. Aunque al menos yo, mantenía mi ropa puesta, por lo que no se había aprovechado de mi, creo que prefería jugar con su presa y yo... era la presa.
Salí de la cama y como ya formaba parte de mi rutina, llevé mi ropa para darme un buen baño cuando regresara de patrullar. Tikki me seguía de cerca, y así nos escabullimos hasta la azotea. Me transformé y comencé a deambular. No tenía ganas de buscar a Chat, me sentía como si lo hubiera traicionado o algo así.
Revisando las calles, callejones, avenidas. Cualquier lugar que pareciera sospechoso y algún tipejo trataran de hacer de las suyas. Todo estaba tranquilo, al parecer que fuera inicio de semana hacia que ese lugar fuera bastante calmado.
Me llegaron varios mensajes de Chat, primero pensé que eran de alguna emergencia, sin embargo en todas preguntaban "Oye, buginette ¿dónde estás? ¿Y mi abrazo?" Por lo tanto no había algo fuera de lugar. Seguí con mi recorrido hasta que vi la silueta felina saltar en uno de los edificios, no tenía el valor de verlo; me escondí en un callejón, rogando que pasara de largo y no verlo esa noche. Pasó por encima pero no me vio, unos minutos después opté por salir y continuar con lo mío.
Cuando ya no lo vi en los alrededores, use mi yoyo para saltar a un edificio.
—¿Estas huyendo de mi? —Chat estaba en el edificio contiguo, cruzado de brazos esperando a que yo saliera de escondite. No tuve oportunidad de dar la vuelta así que pesadamente, volteé a verlo.
—Hola Chat. —mi suspiro desalentador lo deprimió, lo vi en su rostro siempre sonriente.
—¿Ya no me quieres, mi lady? —Su voz me rompía el corazón, pero ¿por qué? A él le gustaba alguien más, creo que era obvio que entre nosotros no habría nada, ¿por qué me sentía así?
—No, es sólo que… he estado abusando mucho de tus consejos, abrumándote con mis problemas. Así que quería darte un descanso. —mi sonrisa no podía ser más falsa.
—Nunca sentiría algo como eso. Me dejaste dormido, esta mañana; sólo quería saber que estabas bien. —su sonrisa se veía triste, supongo que no creyó lo que dije. Era mi compañero, debía darle un poco de confianza.
—Lo siento, de verdad lo siento. —Lo abracé, pero esta vez era diferente, no era como los últimos dos noches. Algo había cambiado.
Lo notó y no siguió con la plática, comentó que iría a revisar otra vez su zona. Sólo se comunicaría conmigo si había una emergencia. No volvió a hablarme por lo que restaba de la noche, a las tres de la mañana regresé al internado.
Después de un baño, volví a la habitación. Ese lunes tenía que decirle la verdad a Adrien, y espero que pasara lo que pasara, los problemas para Marion y para los demás no se ampliaran.
