Recuerdos

Capítulo 3

Kagome caminaba rumbo a la cabaña de la anciana kaede cuando sintió una presencia demoniaca en lo profundo del bosque, en ese momento salieron Sango, Miroku, Shipoo y Kirara listos para el viaje.

— ¿le pasa algo señorita Kagome?

— sentí una presencia extraña por ahí - apuntando al bosque

— pues sería mejor ir por ahí

El grupo caminaba por el bosque hasta llegar a un camino entre rocas, el silencio parecía advertirles algo. De momento a otro la joven miko sintió la presencia de nuevo cuando cientos de demonios llegaban a atacarlos, debido al poco espacio les resultaba difícil acabar con ellos, Kagome saco esferas de su mano hechas de si poder espiritual eliminando a la mayoría de los demonios, cuando sintió otra vez la presencia

— chicos encárguense de los que faltan, tengo que seguir lo que sea que siento

— Kagome no, esperamos - dijo sango, pero ella ya se había ido

Los demonios seguían apareciendo dejando a los chicos exhaustos hasta que un resplandor y un fuerte viento acabo con los demonios, todos voltearon hacia una de las piedras altas y lo vieron


Kagome corría tras una sombra sin poder ver quien era, mientras corría preparaba su arco en ese momento cuando iba a lanzar la flecha vio un resplandor conocido para ella.

— ese resplandor es como...

Kagome lanzo la flecha mucho más adelante de la sombra para detener su huida. Cuando llego hasta ella la cosa volteo.

— quién eres? - cuestiono mientras le apuntaba

— te odio - dijo la cosa con una extraña voz demoniaca doble mientras algo resplandecía en su pecho


Todos peleaban pero los demonios no dejaban de surgir.

— estos demonios son débiles pero muy molestos - dijo shipoo

— tenemos que acabar rápido para ir a ayudar a la señorita

— que señorita dijo el joven blandiendo su espada

— Inuyasha la señorita Kagome está aquí - dijo el monje

— fue a seguir una presencia

— como la dejaron ir sola, ataquemos mientras avanzamos

Así atacaban mientras avanzaban con la esperanza de ver a la miko que tanto había soñado.


Kagome corrió hacia la cosa mientras esta lanzaba su energía hacia ella, esta le costaba esquivarlos, no por falta de habilidad sino por falta de concentración la situación de su abuelo la hacía permanecer mentalmente en su época, un dolor en su brazo izquierdo la saco de sus pensamientos.

Kagome seguía a la cosa que intentaba escapar corriendo hasta llegar a un amplio prado en ese momento lanzó una esfera de su poder estampándose en la espalda del demonio provocando un estruendo y la energía ilumino el lugar, antes de perder la visibilidad alcanzo a ver un cabello negro lacio del demonio, después todo volvió a ser visible, pero no había rastro del demonio.

—diablos se me escapo

— KAGOME - grito shipoo

Esta volteo y vio a todos sus amigos y a alguien que no había querido ver pero que tanto había pensado y soñado.

— Inuyasha - pensó Kagome

Inuyasha la vio conteniendo el aliento, su figura había cambiado ahora era un poco más alta con el cabello sumamente largo y aunque calculaba que tenía 24 se veía de 18 eso era extraño en los humanos, pero aún seguía hermosa igual o más que antes.

Kagome no podía creer que lo tuviera enfrente, esos hermosos y profundos ojos que la embelesaba, su cuerpo un poco más alto y marcado, ahora se veía más maduro, sintió su corazón en sus oídos.

— hola Kagome

— hola Inuyasha cuanto tiempo

— que paso Kagome

— se me escapo

— señorita su brazo

— ah sí me distraje y logró darme

— Tenemos que curarte- dijo Inuyasha

— estoy bien

Montaron un pequeño campamento mientras que Kagome se sentaba en una piedra mientras veía su herida siendo observada por Inuyasha

Kagome observo detenidamente la herida dándose cuenta de algo raro.

— Pasa algo señorita, necesita ayuda - dijo el monje llamando la atención de los demás

— en mi herida puedo percibir poder maligno, pero también espiritual, cuando me enfrente a esa cosa vi un resplandor en su pecho

— tiene idea de algo

— no lo sé, es como cuando existía la perla, sé que no es la shikon pero es extraño

— Inuyasha donde está la señorita Kikyou? - cuestiono el monje

— no lo se hace años que no se de ella

— que no estaba contigo? - pregunto sango

— no, cuando volvió sólo la vi una semana, después me fui de la aldea

— nunca estuviste con ella? - pregunto Kagome

— Kagome no pasó nada entre Kikyou y yo

— Pues entonces Kikyou les tendió una trampa - dijo sango

— una trampa

Sango le contó lo que Kagome les había dicho, provocando enojo en el hanyou.

— Kagome

— no pude hacer nada, muchas veces intente pasar pero no pude, ahora lo logre gracias a mi entrenamiento

— si dices que Kikyou tenía algo extraño en su pecho puede que tenga algo que ver con el demonio que está provocando tanto caos

—Pues sigamos adelante investigando, había escuchado de un nuevo demonio que había causado muchos problemas en la aldea y ahora me dirigía para allá cuando los vi –dijo Inuyasha

—podemos continuar para llegar al anochecer a la aldea siguiente ahí podemos conseguir posada –dijo el estafador monje


El grupo caminaba hacia la aldea mientras que de vez en cuando Inuyasha y Kagome se miraban mientras que ésta nerviosa apartaba la mirada. Cuando estaban por bajar la pequeña colina para llegar a la aldea vieron a lo lejos que una horda de demonios atacaba la aldea, todos habían corrido para ayudar a los aldeanos que eran atacados, Kagome que se había quedado en la colina preparo su arco y flecha y apunto hacia el centro de la horda, cuando la flecha llego hasta los demonios tan sólo un roce o la cercanía de su flecha eliminó a todos los demonios, tanto el grupo como los aldeanos quedaron sorprendidos.

—Ha cambiado mucho –pensó Inuyasha en voz alta

—Ha madurado mi amigo –contesto el monje

Kagome bajaba la colina mientras que los aldeanos la veían sorprendidos, cuando llego vio a muchos aldeanos heridos por lo que el grupo comenzó a ayudar. Kagome purificaba heridas con su poder espiritual cuando una mujer se acercó con un niño en brazos llorando.

—por favor excelencia ayude a mi hijo –dijo la afligida mujer

Kagome vio al niño y su brazo que estaba roto podía verse su hueso fuera de lugar.

— ya está en condiciones su cabaña

— si

Kagome cargo al niño seguida por Inuyasha y la madre del niño hasta llegar a su cabaña acostando al niño en su futon.

—voy a acomodar su hueso, no se asuste se lo que hago y te prometo que no va a doler solo va a ser un poco molesto pequeño pero en un mes vas a estar mejor. En ese momento de un movimiento rápido acomodo el hueso del niño provocando el llanto y la sorpresa de la madre e Inuyasha.

—lo siento tenía que hacerlo rápido

Kagome le puso unas tablillas en su brazo una inyección para el dolor.

—mi hijo se va a poner bien?

—claro solo tiene que estar en reposo por lo menos en un mes, darle estas pastillas una cada 12 horas para el dolor si ya no hay dolor deje de dárselas, yo vendré dentro de un mes para ver cómo sigue, es importante que no mueva el brazo para que soldé bien

—gracias excelencia

— sólo dígame Kagome

Kagome caminaba por los escombros al lado de Inuyasha.

—como aprendiste a hacer eso

—en mi época soy doctora, acabo de graduarme

—veo que eres alguien importante en tu época

—en realidad soy una doctora mas

En ese momento un hombre bastante guapo le hablo a Kagome desde el suelo.

—señorita por favor ayúdeme

Kagome se arrodillo junto a el mientras los revisaba.

—dígame donde es su casa

—Es esa –apuntando una gran casa

Inuyasha llevo al hombre hasta su cama seguido por todo el grupo. Kagome desnudo el torso del chico para poder curarlo mientras que los demás veían sentados en el suelo de la gran habitación.

—usted es la sacerdotisa que derroto a ese monstruo Naraku verdad

—si, como sabe

—había escuchado que era una miko del futuro y que era realmente hermosa, si no es indiscreción cuantos años tiene?

—24 años

—pero si se ve de 18 años, yo tengo 26 y soy el terrateniente de esta aldea, soy Takuma y sería un honor que se quedaran aquí en agradecimiento de su labor

—Gracias le tomaremos la palabra –dijo el monje

—dígame señorita Kagome usted está comprometida, porque sería un honor que se quedara en esta aldea ya que no tenemos sacerdotisa y yo aún no tomo a nadie por esposa y…

—ahora estamos en una misión y no podemos perder el tiempo mañana a primera hora partiremos –dijo muy molesto Inuyasha

Todos dormían plácidamente mientras que Kagome se removía agitada en su futon, en su sueño era arrojada al pozo por Kikyou y antes que todo se volviera oscuro la cosa aparecía en el lugar de Kikyou con ese resplandor en su pecho, en ese momento despertó sudando por lo que salió al patio a tomar un poco de aire cuando una voz le hablo asustándola.

—se encuentra bien señorita?

—ah sí solo salí a tomar un poco de aire

En ese momento Takuma puso una de sus manos al lado de la cabeza de Kagome mientras que ella se encontraba acorralada contra la pared.

—eres la mujer más hermosa que he visto

Kagome de un movimiento brusco quito su brazo y camino dándole la espalda.

—no sé cómo este acostumbrado a tratar a las mujeres, pero no me interesa como hombre y no me voy a quedar aquí ni como sacerdotisa ni como su prometida si eso está planeando

Kagome se fue dejando a un sorprendido hombre. Al día siguiente todos se despidieron amablemente del terrateniente menos Inuyasha y Kagome.

— chicos necesito ir a mi época a hablar con Tamaki y ver a mi abuelo

—quien es Tamaki ?- pregunto Inuyasha

—es la sacerdotisa que me entrenó

— yo te puedo llevar mientras los demás se van en kirara para llegar rápido

— por mi está bien dijo el monje

Inuyasha se puso de espaldas para que Kagome subiera, cuando ya estaba arriba corrió desapareciendo en el bosque.

— ojala arreglen su situación - dijo sango


Los dos iban en silencio hasta que llegaron al árbol sagrado. Inuyasha bajo a la chica viéndola fijamente, Kagome sintió nervios, pero se calmó después de sentir los brazos de Inuyasha rodeándola.

— te extrañe tanto, sufrí mucho cuando Kikyou me dijo que me habías dejado

— lo siento tanto Inuyasha yo también te extrañe mucho

— Kagome me sigues amando?

— más que antes

Inuyasha beso a Kagome como si la vida se le fuera en ello, ella apretaba sus manos contra su fuerte espalda para que nadie se lo arrebatara, no otra vez.

—nunca más nos van a separar, te lo juró Kagome

— Inuyasha

— ahora vamos a ver a tu familia

Los dos se arrojaron al pozo, cuando salieron Yato recibió con una mirada de amor a Kagome que enseguida se apagó al ver al Inuyasha.

— hola Yato

— hola Kagome

— mira Inuyasha él es Yato amigo de la familia

— hola

— hola

Kagome entro a la casa, su familia estaba cenando, cuando vieron a Inuyasha gritaron del gusto, para la familia él era el hijo de la familia, el abuelo lo miro y luego a su nieta.

— bueno tal parece que seguiste mi consejo hija

Kagome se sonrojo ante el comentario de su abuelo.

— Ven a comer ramen Inuyasha- dijo la mamá de Kagome

— ve Inuyasha mientras voy a hablar con Tamaki

Kagome marco el teléfono cuando contesto.

— hola Kagome

— hola Tamaki

— dime en que te puedo ayudar

— sabes si una sacerdotisa se puede convertir en demonio?

Listo, esperen el siguiente capítulo, por favor díganme que les parece.