Nota del Autor.


¡Hola a todos! Aquí me tienen de vuelta, muy rápidamente he de decir además. Por suerte esta vez no me han bajado la historia, así que decidí publicar este capítulo que ya estaba listo desde ayer. Estoy trabajando en el cuarto todavía, así que no prometo nada que vaya a salir mañana. Pero haré lo posible. Recuerden que en el siguiente se cubrirá el arco inicial de BNHA.

Así mismo, quería agradecer el apoyo de todos los que pusieron esta historia en favs y en follows, así como también a todos los que dejaron reviews en ambos capítulos. Todos sus comentarios me ayudan a continuar escribiendo y no desalentarme, y me tomo el tiempo de leer cada uno de ellos.

Por otro lado, y como dije anteriormente, el Harem va a estar compuesto de 3 chicas. Mina será la primera, por supuesto, y las demás pueden elegirla ustedes.

Hasta ahora he recibido votos por:

Kyoka = 2

Tsuyu = 1

Momo = 1

Todavía hay tiempo para seguir votando si quieren, la que tenga más apoyo entrará en el Harem. Si bien es cierto que dije que tenía la segunda chica decidida, a decir verdad, lo estoy pensando bien. ¿Por qué? Porque era alguien de otro anime, y tiene que incluirse en la historia y tener su tiempo también; aunque eso se puede ir viendo.

En cuanto al traje, he recibido opiniones diversas jaja. Aizakku, por ejemplo, me sugería usar el traje del Saiyaman, y gianato, por otro lado, me comentaba que si lo llegaba a usar lo hiciese sin capa. Creo que hasta ahora va quedando ese traje, probablemente podría hacer algo con ese estilo pero mejor. Aún así, cualquier sugerencia es bienvenida.


Disclaimer: Ni Naruto ni My Hero Academia me pertenecen, así como tampoco los personajes de ambas series.


Capítulo Tres : Alumno vs Maestro


El sol subió desde el horizonte muy temprano aquella mañana. Como era costumbre, en las alturas el amanecer podía verse incluso en horas de madrugada, iluminando todo con rayos dorados y anaranjados que se extendían por la tierra debajo y los frondosos bosques nevados en la lejanía.

Lentamente, la luz tocó la entrada de una cueva en la montaña, donde un pequeño niño de 7 años apenas abría los ojos. Su mata de cabello rubio alborotado podía verse asomando desde debajo de su cobertor grotescamente confeccionado a base de pelaje animal, pero que aún así cumplía su trabajo perfectamente, manteniendo su calor corporal.

El leve crepitar del fuego que aún seguía ardiendo a algunos metros de su refugio lo invitaba a seguir durmiendo, pero Naruto Uzumaki no iba a permitirse dormir hasta tarde en un día tan especial:

Hoy terminaba su entrenamiento de supervivencia.

"¡Yatta!", con un grito, el rubio se levantó de su improvisada cama para luego emerger de su refugio hecho con troncos y leña seca a fin de protegerlo a la noche.

Inmediatamente, su sentido de la vista le otorgó la imagen de Pikoro Daimao sentado de brazos cruzados frente al fuego. Sus ojos estaban cerrados, y en su rostro no había más que tranquilidad y paciencia.

Aunque para Naruto aquello último era justamente lo que le faltaba en ese momento. "¡Pikoro-san! ¡Lo logré!", una enorme sonrisa pobló sus labios, y el guerrero sentado más allá abrió lentamente los párpados para mirarlo de reojo.

"Eso parece."

Mientras su nuevo aprendiz saltaba de entusiasmo y hacia preguntas sin parar cómo '¿Cuándo podemos empezar? ¿A dónde iremos? ¿Le patearemos el trasero a algún villano?', el otrora Rey Demonio se tomó su tiempo para observar los alrededores. Aquella era la segunda vez que entraba a la cueva, siendo la primera ocasión al iniciar el entrenamiento de supervivencia para proveerle de algunos elementos básicos para que el muchacho pudiese sobrevivir a la primera noche.

En dos meses, Naruto se había adaptado perfectamente a la vida en solitario, y por lo que parecía, había usado su ingenio para solventar sus falencias — siendo una de ellas al principio que todos los restos de comida que el rubio dejaba tirado en la cueva atraían a bestias de la montaña. Ubicarlos estratégicamente en ciertos puntos de la ladera le permitía al chico todas las mañanas revisar los lugares y hasta poner alguna piedra filosa que lastimara al animal, ya que no sabía hacer trampas muy buenas.

Pikoro notó que la cara del muchacho estaba sucia, así como la ropa que llevaba debajo de las pieles de zorro albino que cubrían gran parte de su cuerpo. Las traía puestas como podía, sin hilo ni nada que las uniese como para crear un atuendo.

Pero aquello, y la construcción del pequeño refugio para dormir, eran un trabajo decente para un niño de 7 años.

"No te adelantes tanto Gaki. No nos iremos a ningún lado", el rubio detuvo su celebración para mirar a su nuevo maestro, confundido. "Antes de que empieces a pensar en esa tontería de ser Héroe y pelear contra villanos, tienes mucho que aprender."

Sorpresivamente Naruto no se quejó ante aquello, aunque la idea de permanecer en ese lugar no le gustara mucho, aquella cueva se había convertido en un mejor hogar que el jamás había tenido en el orfanato. En vez de eso, asintió. "Hai, Pikoro-sensei."

"Acércate", el pequeño se acercó con obediencia, tomando asiento a un costado del guerrero. "Háblame de tu individualidad y del nombre que le dieron."

Naruto puso una mano debajo de su mentón con aire pensativo. "¿Nombre? Bueno... el doctor del orfanato dijo algo como 'manipulación de energía' pero que era débil por si sola...", al concluir, una mirada de determinación ocupó su rostro. "¡Pero yo sé que se equivoca! ¡Y lo probaré!"

Había algo en su tono de voz que daba a entender su esperanza y la fuerza de su convicción para demostrarle a Pikoro que era un digno aprendiz y futuro Héroe, algo que no pasó desapercibido por el guerrero a su lado. Era claro que no muchos le daban la oportunidad a Naruto de probarse a sí mismo, de mostrar su potencial.

"Heh, en algo tienes razón niño, ese doctor se equivocó. Tu 'Individualidad' o como se llame es más poderosa de lo que cualquiera pueda imaginar", ante aquello, una brillante y enorme sonrisa iluminó la cara del pequeño.

"¿¡De verdad!?"

"Sí... Pero eso depende de ti", la mirada de Naruto se tornó confusa. "Tu poder, al que de donde yo vengo se conoce simplemente como 'Ki', es muy bajo ahora, pero crecerá con entrenamiento. Quizás hasta podrías llegar a darle problemas en una batalla a ese tal All Might cuando termine contigo."

Nuevamente, sus ojos se encendieron de emoción. Su corazón latía con prisa ante la imagen suya, vestido con un increíble traje de superhéroe y combatiendo frente a frente contra All Might; la escena culminaba con su victoria, y todos los espectadores aclamando su nombre como el mejor héroe de todos.

Por otro lado, lo que Pikoro mencionó antes lo hizo pensar... ¿Provenía de algún lugar cerca de aquellas montañas? ¿Y por qué conocía su poder? ¿Acaso él—?

"En este entrenamiento aprenderás a controlar tu Ki, mejorando esa técnica tuya y algunas más que te enseñaré. Así mismo, crearemos una rutina de ejercicios básicos para mejorar tu estado físico y tu resistencia, esenciales para una pelea. Por último, y para cuando terminemos, serás capaz de adoptar una postura de batalla adecuada. ¿Alguna pregunta?"

"¡Sensei!, ¿A qué te refieres con que me enseñarás nuevas técnicas? ¿Acaso tu Individualidad es parecida a la mía?"

Pikoro sonrió con malicia, "Se puede decir que sí", y apenas dijo eso, su mano derecha se alzó levemente en el aire y creó una esfera de energía, parecida al Rasengan del muchacho. Sin embargo, y aunque la tonalidad era de un azul brillante similar al de su aprendiz, esta esfera no rotaba en un dirección, sino que exhumaba energía constantemente. "Puedo hacer mucho más que eso, por si querías saber."

"W-Wow..."

Aquella era una suerte increíble. ¡Ahora entendía todo! Que su nuevo sensei dijese que su Individualidad era muy poderosa para luego demostrar que tenía una similar a la suya explicaba la razón por la que lo tomó de aprendiz de la nada, sin conocerlo. Así mismo, que dos personas sin relación sanguínea compartieran una individualidad igual o parecida era algo raro.

Muy raro en verdad.

Pero a Naruto eso sólo le provocaba más emoción. ¡Ahora sí que se volvería muy fuerte!

"Espero que eso sea todo", anunció Pikoro para luego desaparecer la esfera. "Hay mucho que hacer, y te explicaré lo demás a medida que sigamos."

El rubio asintió; tenía demasiadas a decir verdad. Sin embargo, decidió no cuestionar a su maestro hasta que avanzaran un poco más... La ansia de comenzar era demasiada como para retrasarlo aún más.

"¡Estoy listo, sensei!"

"Heh, si piensas que superar este pequeño desafío fue un gran logro estás equivocado", el otrora Rey Demonio hizo una mueca tenebrosa. "Lo difícil vendrá ahora."


Naruto observó sus nuevos alrededores con sorpresa, respirando una gran bocanada de aire fresco que ingresó en sus pulmones.

Ya no estaban en las montañas... sino en algún sector de unos de los bosques lindantes, o eso supuso el rubio; las copas de los árboles estaban recubiertas de nieve así como también el suelo, así que no podía ser muy lejos de su punto inicial.

Al estar tan frío, no era ninguna sorpresa el no encontrar pájaros o vida animal presente en los alrededores. O se encontraban invernando, o tenían madrigueras en algún lugar del bosque. Aún así, el cambio de escenario le produjo una sonrisa al rubio, quien agradeció por un momento no tener que encontrarse en aquella ladera solitaria, dónde sólo habían algunos árboles muertos.

"¡PONTE EN GUARDIA GAKI!"

Atrapado como estaba en sus pensamientos, Naruto no pudo evitar que una patad directamente en su torso lo empujara varios metros hacia atrás, colisionando contra el tronco de un árbol. Una sensación aguda de dolor inundó su cuerpo a un ritmo alarmante, y el rubio comenzó a toser al sentir cómo la patada le había pegado en las costillas.

"Nunca bajes la guardia o tu oponente aprovechará para acertar el primer golpe", explicó Pikoro, cruzándose de brazos mientras lo miraba con evidente desinterés. "Ponte de pie y enséñame tu postura."

Dolía. Dolía mucho. Pero aún así el camino para convertirse en héroe sería extremadamente duro, y Naruto lo sabía. Parándose no sin dificultad, el chico alzó los puños en una posición que él creyó sería correcta, pero sólo para recibir un golpe en la cara que lo volvió a tirar al piso.

"¡Con esa postura tan tonta cualquier niño jugando al héroe podría golpearte! ¡Párate otra vez!"

"H-Hai..."

Esta vez Naruto escupió algo de sangre, aunque logró volver a pararse sobre sus pies. Su maestro pegaba fuerte... aunque lo que el chico no sabía era que se estaba conteniendo demasiado.

"Esta es la postura de un guerrero. Trata de imitarla."

Pikoro dio algunos pasos hacia atrás y adoptó un kata de combate. Su cuerpo se ladeó hacia un costado, ofreciéndole a Naruto una vista lateral del mismo; Su brazo izquierdo se estiraba hacia delante, con la palma de su mano enfrentando el suelo y a la altura de su pecho. El segundo brazo lo mantuvo cerca de su cintura, y la mano entrecerrada. Ambas piernas se mantenían semi flexionadas y abiertas, y el guerrero distribuía el peso acorde.

El Uzumaki no tuvo más que algunos segundos para copiar lo que había visto y realizar su versión de la misma, ya que en unos instantes Pikoro estaba de vuelta encima suyo, usando el revés de su palma para golpear su cara; en vez de caerse, el rubio fue capaz de conservar el equilibrio y dar un paso atrás, tratando de esquivar el siguiente ataque.

Pero su oponente era un héroe entrenado, y uno muy rápido. El pequeño no era capaz siquiera de ver sus movimientos antes de recibir algún impacto, pero ahora estaba comenzando a ver un patrón en sus ataques. La adrenalina corriendo por sus venas hizo que, inconscientemente, el rubio lograse esquivar un siguiente ataque apuntado a su mentón.

Sin embargo, su pequeña victoria duró la milésima de un segundo, ya que Pikoro había girado su cuerpo para patear su pie de apoyo, volteándolo de espaldas contra la nieve. "¡A-Agh!", un gemido de dolor escapó de la boca del joven, quien sintió como la cabeza impactaba contra el suelo. '¡Esto es imposible!'

"Lograste esquivar un ataque tan lento que no debería alegrarte. No estoy usando ni el 1% de mi poder", ante aquello Naruto ensanchó los ojos en completa sorpresa. Entonces... ¿¡Ni siquiera peleaba enserio!? "Si usase todo lo que tengo te volaría en mil pedazos Gaki. ¡Ponte de pie! ¡Esto no se ha terminado!"

Cada vez era más duro levantarse y seguir recibiendo golpes, pero Naruto volvió a pararse, provocándole cierto orgullo al guerrero. Ese era el espíritu que estaba buscando en un aprendiz.

Pero no significaba que sería más suave con él.

"¡Prosigamos!"


"¡Duele Duele dueleeee!"

Naruto repetía aquellas palabras como si de un mantra se tratase, mientras tocaba algunos moretones e hinchazones en su cuerpo. De hecho, su cara estaba prácticamente irreconocible por los enormes cortes y marcas que habían quedado en ella; nada que dejara rastro permanente, pero no era una vista demasiado agradable.

Tanto él como Pikoro se encontraban de vuelta en la cueva dentro de la montaña, sentados a la fogata. Dos liebres de montaña se cocinaban sobre el fuego lentamente, y si no hubiese sido por los quejidos del muchacho, el guerrero a su lado hubiese cerrado los ojos para meditar.

'Debería haberlo dejado sólo como en estos dos meses. Aunque sea tendría un poco de paz...'

Los pensamientos del guerrero fueron interrumpidos por la voz del muchacho, quien ya no parecía estar aullando de dolor. "¿Eh? ¿Qué dijiste Gaki?"

"Y-Yo me preguntaba...", comenzó el chico, desviando la mirada con vergüenza. "¿De donde dijiste que venías sensei?"

Pikoro lo examinó por un momento, la sospecha estaba escrita en cada centímetro de su cara. Sin embargo, no vio el daño en satisfacer parte de su curiosidad. Después de todo, iban a pasar un largo tiempo entrenando. "Vengo de un lugar muy lejano."

"Oh... ¿Y cómo se llama?"

"No tiene nombre, pero allí hay dos clases de personas", el guerrero alzó dos dedos en el aire. "Están los humanos normales, cuyo poder es el de aquellos que no tienen lo que ustedes llaman Individualidad alguna, y los otros, quienes son luchadores muy fuertes. Yo era uno de estos últimos."

Naruto no podía dejar de notar la forma en la que se refería a las individualidades como algo ajeno al lugar del que provenía. Allí, según su maestro, a tal habilidad se la conocía como Ki.

"Wow... ¿Eran héroes? ¿Cuáles son sus nombres? ¿Acaso eran famosos como All Might o Endeavor?"

Pikoro se encogió de hombros. "No eran héroes como los que ves en la televisión. Eran guerreros, los protectores de la Tierra; pero aunque te dijese sus nombres no los reconocerías nunca."

"¿De verdad?", pero el rubio no terminó ahí, ya que una nueva pregunta asaltaba su mente. "Siempre quise saber otra cosa, ¿Cuál es su nombre de héroe sensei?"

"No tengo."

"¿¡Qué!? ¡Ah vamos sensei! ¡Digamelooooo!"

"Te he dicho que no tengo", repitió el guerrero, portando una vena hinchada en la mejilla. "Y ya basta de preguntas, ya hablaremos más adelante."

"¡P-Pero—!"

"Tu comida ya está lista, come."

La manera en la que evadió el tema frustró un poco al chico, quien ahora realmente quería averiguar la misteriosa identidad no sólo de su sensei sino de su pasado y sus ex compañeros a los cuales Pikoro llamó "protectores de la Tierra".

Mil preguntas continuaron llenando su mente mientras comía la liebre, pero ninguna respuesta lograba formularse. Así, Naruto se dio cuenta de lo poco que conocía a su maestro; algo que lo motivó a averiguar más cosas en el futuro.

"A partir de mañana empezaremos la rutina de ejercicios que seguirás de hoy en adelante. Después de almorzar, entrenaremos combate cuerpo a cuerpo hasta la tarde y luego te enseñaré a controlar y potenciar tu Ki. La primera técnica que aprenderás será el Masenko, uno de mis movimientos especiales."

Naruto había escuchado a su maestro comentar parte del entrenamiento antes, pero escuchar la rutina de vuelta lo llenaba de más emoción. Estaba seguro que en muy poco tiempo se volvería increíblemente fuerte y podría volver a su escuela a darle una paliza a ese Kaito y sus esbirros.

'¡Seguro que Mina-chan se sorprenderá con todo lo que aprenderé! ¡No puedo esperar a mostrarle los resultados!'

El pobre muchacho creía que en algunas semanas, quizás meses, regresaría para compartir su progreso con su nueva y única amiga. Lo que ni él, ni Mina ni nadie imaginaban era que su entrenamiento tardaría mucho más de lo esperado...


(8 Años Después...)


En lo alto de una enorme montaña se encontraba un extraño ser de piel verde, flotando por encima del pico más alto. Su postura era relajada, y todo su cuerpo estaba contraído en una posición de meditación profunda. Detrás, la capa adjunta a su túnica se mecía con la brisa, produciendo un distintivo sonido.

Pikoro Daimao exhaló un suspiro, para luego mover rápidamente una mano hacia su derecha, bloqueando un impacto que podría haberle arrancado la cabeza a cualquiera. Otro golpe fue dirigido al instante hacia su rostro, forzando al guerrero a inclinar su cabeza hacia delante para esquivarlo.

El otrora Rey Demonio aprovechó aquella chance para contraatacar, desapareciendo antes de que una patada pudiese impactar contra su pecho y reapareciendo detrás del enemigo. Su oponente era rápido, sin embargo, y pronto usó el mismo truco de desaparecer antes de recibir el ataque y quedar atrás de Pikoro.

Un puñetazo casi logra darle, sino fuese porque el guerrero había alzado su brazo para bloquearlo, decidiendo crear un poco de distancia entre ambos al usar un poco de su Ki para golpear a su contricante y mandarlo varios metros hacia atrás.

Apenas se produjo una pausa en el combate, Pikoro sonrió. "No te vayas a contener... Naruto."

El joven, cuyo cabello era dorado como el Sol, sonrió ante aquello. Su maestro se había quitado su capa, la cual no sólo cayó con fuerza contra la montaña, sino que reveló su traje morado por completo y parte de su cabeza calva, dónde dos antenas yacían estáticas. "Como si alguna vez lo hubiese hecho, sensei."

"Heh."

Unos segundos transcurrieron en los que ninguno hizo un sólo movimiento. El Sol brillaba detrás del rubio, resaltando sus facciones juveniles; estaba vestido de igual manera que su maestro, pero sin la capa ni el gorro blanco. Sus ojos azul zafiro no se despegaban de la figura del guerrero, y su cuerpo tenso pero relajado a la vez en la postura de batalla aprendida tantos años atrás dejaba entrever su experiencia como peleador.

Finalmente, no fue uno ni el otro quien tomó la iniciativa — sino ambos al mismo tiempo. Desapareciendo completamente, ambos guerreros comenzaron su contienda con ataques poderosos y rápidos, pero sin darse chance alguna a parar. Eran tan rápidos que cualquiera presenciando el intercambio de golpes sólo hubiese visto un par de ondas invisibles que se producían sobre el pico de la montaña, con un sonido seco pero fuerte.

Las ondas provocaron que parte del terreno comenzase a desprenderse y luego se desintegrara al instante con una nueva ráfaga de golpes y patadas que intercambiaban ambos peleadores, pero ni eso los detendría.

Naruto agachó la cabeza para esquivar un codazo de su maestro y un revés de su otro brazo que casi logra tomarlo por sorpresa; inmediatamente después, puso toda su fuerza en su pierna derecha para impactar el pecho del Namekusei, quien no pudo evitarlo y se vio lanzado hacia atrás con bastante velocidad.

Masenko!", sin perder el tiempo, el rubio colocó las palmas de sus manos por encima de la cabeza y reunió una considerable cantidad de poder, expulsándola rápidamente en un halo de energía que, al hacer contacto con Pikoro, provocó una gran explosión, sacudiendo los alrededores.

'¿Le—?'

Una mano apareció de la misma dirección en la que la nube de humo aún continuaba presente luego del ataque y, cerrándose en un puño, impactó en su abdomen, forzándolo a encorvarse de la sorpresa. Ahí mismo, su oponente reapareció delante suyo, pateándolo en la cara.

Naruto fue forzado por el impacto a retroceder varios metros, para luego fijar nuevamente sus ojos en la figura de su sensei.

'Tch. Bajé mi guardia', pensó, notando la mueca aburrida en la cara de Pikoro.

"¡Oi! ¡Si no piensas usar todo tu poder entonces este combate no tendrá sentido Gaki!"

"Hai hai, sólo realizaba mi precalentamiento", el rubio estiró sus músculos mientras continuaba flotando en el aire, haciendo sonar los huesos de su cuello a medida que lo movía. "Ahora, pelearemos enserio."

Ante aquel anuncio Pikoro sonrió, adoptando su instancia usual de combate. "De acuerdo, peleemos bien."

"¡AHHHHHHHHH!"

AHHHHHHHH!"

Ambos combatientes comenzaron a elevar sus ki, y tanto Naruto como su maestro se cubrieron de un aura que parecía llamear por el poder de pelea que tenían. La tierra debajo empezó a temblar, provocando un terremoto en los alrededores; pero ninguno se detuvo, ni siquiera cuando la cima de la montaña se deshizo por completo y parte de la montaña cerca de ellos se moldeó ante la onda expansiva de su Ki.

El poder del rubio era increíble. Años y años de entrenamiento habían dado sus frutos y ahora podía darse el lujo de decir que casi igualaba a su maestro; quizás hasta lo superaba en velocidad, algo en lo que el Uzumaki se destacaba. Pikoro tenía más fuerza, pero tampoco se quedaba atrás en términos de rapidez.

Al estabilizar sus niveles, los peleadores desaparecieron una vez más para luego reaparecer frente a frente, esta vez repartiendo golpes y patadas al tiempo que cada uno defendía o contraatacaba. El otrora Rey Demonio tenía que reconocerlo: su alumno era muy habilidoso. En su estado de poder casi máximo, Naruto fue capaz de mantenerlo a la defensiva por algunos segundos, acertando un golpe que le produjo un corte en la cara, de donde un poco de sangre salió.

Pikoro sintió como una emoción que sólo sentía al pelear con Naruto se apoderaba de su cuerpo, dándole la ventaja una vez más. Esta vez, su puño logró impactar contra el Plexo Solar del rubio, quien escupió sangre ante aquello y fue forzado a detener sus ataques por un momento.

Aquello fue la oportunidad perfecta para mover el tablero a su favor.

El guerrero verde encadenó una serie de golpes seguidos en su oponente que concluyeron en una patada al cuello, algo que envió volando al chico en un descenso frenético hacia el suelo. Naruto, aturdido, no pudo evitar detener su caída hasta que impactó contra varios árboles de un bosque aledaño, partiéndolos a la mitad y creando un pequeño cráter.

Su maestro aprovechó el momento para acumular Ki en sus manos. Pequeñas esferas doradas comenzaron a brillar en las palmas, las cuales expulsó momentos después; a aquellas le siguieron una decena más, que cayeron justo en el área dónde yacía el Uzumaki. Una explosión se desencadenó, y la misma fue creciendo con cada esfera que tocaba el suelo hasta que toda el área fue devastada, dejando sólo destrozos y cenizas.

Pero Pikoro no bajó la guardia, ni siquiera para detenerse a contemplar los resultados. El Ki de su discípulo seguía ahí abajo, más fuerte que nunca; aquello no debería ser na—

Makankosappo!"

Dos rayos de energía dorada entrelazados entre sí aparecieron de la nada a un costado suyo, y Pikoro no tuvo tiempo para reaccionar del todo: parte de su brazo quedó expuesto al ataque, y la técnica le perforó parte del antebrazo.

Gah!"

Pikoro se alejó un poco mientras un poco de sudor recorría su frente. Ante él, un Naruto con la ropa chamuscada y quemada por los anteriores ataques sonreía victorioso, jadeando levemente. Una línea fina de sangre descendía por su cabeza hasta el costado derecho de su mandíbula, pero parecía que podía continuar batallando.

"Heh, parece que te atrapé, sensei."

Su maestro estaba impresionado. Naruto había logrado por fin dominar sus técnicas principales y no sólo eso, sino que había conseguido lastimarlo enserio por primera vez en 8 años. "Eso parece", Pikoro gruñó sonoramente para luego ver cómo el agujero en su brazo se cerraba sólo, sin dejar nada más que un rastro de sangre que chorreaba hasta la punta de sus dedos.

Ambos continuaron observándose en silencio, el aura del rubio seguía envolviendo su cuerpo, preparado para cualquier sorpresa. Pero su maestro, aún si estaba deseoso de seguir peleando, relajó su cuerpo e hizo retroceder su Ki.

Algo que sorprendió al joven de 15 años.

"¡Oi! ¿Qué ocurre sensei?"

La cabeza del Namekusei se sacudió a los costados en señal de negación, para luego comenzar un descenso hacia el bosque completamente destrozado. Naruto lo imitó con una mirada confundida, y no lo perdió de vista mientras el guerrero volvía a colocarse la capa sobre sus hombros. "Por mucho que me gustaría seguir, es hora de movernos."

"¿De movernos?", Naruto no dijo nada más por algunos segundos en los que pensó en las implicaciones de aquellas palabras. "¿Acaso finalmente volveremos?"

"Así es", Pikoro se cruzó de brazos. "¿Sigues queriendo ser un Héroe mejor que All Might?"

Ante aquello Naruto no pudo evitar asentir lentamente, dubitativo porque no sabía a dónde quería llegar su maestro. "¡Por supuesto! ¡Yo jamás me rindo en lo que persigo!"

"Heh, eso creí."

Y con una seña de su dedo, el hombre verde le indicó al rubio que pusiese una mano en su hombro, con intención de abandonar el territorio que por muchos años había sido testigo del crecimiento y progreso del Uzumaki.

Pikoro creía que su discípulo estaba listo para perseguir su sueño y, eventualmente, cumplir con su destino. Y el primer paso para hacer eso, ambos sabían, era regresar a Japón para que el chico pudiese ingresar en la Academia de Héroes, la más famosa a nivel nación. En reiteradas ocasiones a través de los años el rubio había tocado el tema, repasando el plan en conjunto que ambos habían ideado.

Naruto, por su parte, se dio media vuelta, admirando el paisaje que lo rodeaba. 8 años. 8 largos años viviendo en la montaña y el chico jamás se había tomado realmente el tiempo para contemplar la belleza natural de la montaña que se alzaba imponente en la lejanía, las llanuras que se extendían a sus alrededores y la nieve que coloreaba parte de todo.

Pero ahora era momento de volver a su ciudad, a dónde todo comenzó. Era hora... de empezar su camino como Héroe.


(To be continued...)


And... ¡Cut!

Acá se termina este capítulo, así como también el entrenamiento de Naruto. Varias partes de lo que no se narró van a aparecer en los recuerdos del Uzumaki en capítulos posteriores, cosas que arrojarán más detalles sobre la vida de Naruto con Pikoro.

En el siguiente capítulo, se producirá el reencuentro con Mina y la prueba para ingresar a la Academia. Cualquier duda me pueden preguntar, aunque tengo la mayor parte de las cosas cubiertas.

Con eso, me despido hasta la próxima.