Nota del Autor.


¡Hello Hello everyone! Acá vuelvo de regreso con un capítulo bastante extenso que al final decidí cortar un poco porque sino se iba a mucho. Destiné todo el capítulo al regreso de Naruto a su ciudad, así como a narrar una parte de Mina y su reencuentro con Naruto. Así mismo, explico un par de cosas que no quería obviar en este capi.

Por eso, decidí cortarlo antes de iniciar la prueba de ingreso. Se hizo demasiado extenso, y prefiero actualizar rápido y darles un capítulo más corto de leer que uno ultra largo que me tome uno o dos días más. El próximo no sólo cubrirá el examen, sino otras cosas que... bueno, ya verán jaja. Vamos a ver más momentos de Naruto/Mina.

Como siempre, agradezco el apoyo que continúa teniendo este fic. A todos, muchas gracias.


Quiero pasar a responder a un review en el que un lector me preguntó algo importante:

Aizakku: Muy buen capitulo, tengo una duda, ¿Naruto sera igual que Goku?, no en terminos de personalidad si no en combate, Goku era considerado un genio del combate, podia aprender tecnicas o estilos de combate sobre la marcha, ¿Naruto sera asi?

Un saludo

Respuesta: A decir verdad, esa era una de mis ideas. Aprenderá algunas cosas de sus oponentes, y otras técnicas que ya tengo en mente de DBZ. Tampoco quiero darle tantas técnicas que después no va a usar, sólo las esenciales para poder llevar esta historia a donde quiero que llegue. Naruto será un genio de la batalla, y continuará madurando a medida que luche contra sus oponentes.

Por otro lado, quiero ver a un Naruto que si bien sea un poco ignorante con respecto a algunas cosas, no sea completamente inocente con todo lo que le rodea. Después de todo, la diferencia con Gokú es que su abuelo murió cuando era más pequeño y debió vivir sólo por un tiempo hasta que llegó Bulma; Naruto vivió en la ciudad hasta los 7 años, y después vivió con Pikoro los siguientes 8 años de su vida. Sus situaciones son distintas y creo que explican bien el contexto.


Por otro lado, y como dije en capítulos anteriores, el Harem va a estar compuesto de 3 chicas. Mina será la primera, por supuesto, y la votación por las demás casi está concluida. Vuelvo a actualizar la cantidad de votos por cada una debajo. Y tienen tiempo de votar hasta el siguiente capítulo, pero ya imagino cómo estará compuesto el harem.

Hasta ahora el recuento de votos es:

Tsuyu = 4

Momo = 3

Kyoka = 2

Por mayoría, Tsuyu-chan va a ser la segunda chica de este harem. Aparece en este capítulo, pero tendrá más participación en la vida de Naruto a medida que avancemos en la historia. La tercera chica estará entre Momo y Kyoka, y por ahora entra Momo, aunque pueden seguir votando hasta que suba el siguiente capítulo.

Por último, pasemos al asunto del traje de héroe, algo sobre lo cual he recibido diversas opiniones. Varios lectores me recomendaron en contra de usar el traje de Saiyaman, y 0megachaotic, en concreto, me propuso la idea de que Naruto usara o el traje de Rikudo Sennin de Ashura o su traje de modo Bijuu en Naruto the Last. No sé que opinen los demás; ya que aún no lo decido, pueden continuar brindándome sus sugerencias. ¡Todas son bienvenidas y serán tomadas en cuenta!


Disclaimer: Ni Naruto ni My Hero Academia me pertenecen, así como tampoco los personajes de ambas series.


Capítulo Cuatro : Regresando a Casa


La ciudad era absolutamente increíble. Con rascacielos enormes que se extendían hasta tocar el cielo, carteles luminosos que portaban imágenes móviles de héroes como Endeavor o All might, tiendas por doquier, y, por sobre todo, una gran cantidad de personas que transitaban por las abultadas calles del lugar, a Naruto Uzumaki no le alcanzaban los ojos para contemplarlo todo desde su posición encima del techo de un complejo de apartamentos.

Su lugar de origen había cambiado bastante en aquellos 8 años de ausencia — el rubio notaba la ausencia de varias cosas, como el centro de juegos Arcade que solía visitar de pequeño en el centro, cuando decidía ausentarse de clases para batir su récord personal en Street Fighter 2. En su lugar, ahora había una tienda de realidad virtual, una aparente nueva tecnología de la que Naruto no tenía la más mínima idea acerca de su funcionamiento.

"Ahhh... ¡Es bueno estar de vuelta!", el rubio colocó sus manos en la cintura mientras apreciaba el soplar de la brisa sobre sus cabellos dorados. "Ha pasado tanto tiempo..."

A su lado, Pikoro se mantuvo en silencio, absorto en sus pensamientos. En 8 años, Naruto había incrementado sus poderes enormemente, pero... ¿sería suficiente para cuando el enemigo llegara? El otrora Rey Demonio no sabía con exactitud cuándo ocurriría eso, pero había algo en su interior que le decía que no podía faltar mucho.

Era importante entonces que su discípulo aprendiese a colaborar con otros de su edad, cuyas Individualidades podrían ser muy útiles para asistirlo en una batalla por el destino de la tierra. Ésa, principalmente, era la razón por la cual el rubio debía ingresar a la Academia Héroe y continuar su entrenamiento en otras áreas.

Y para que aquello último ocurriese... Habían algunos asuntos de los que Pikoro debía hacerse cargo.

"¡...Y no puedo esperar a comer algo de Ramen! Espero que el viejo Tenzo siga abierto..."

"Oi, Naruto", con esas simples palabras, su discípulo hizo silencio y concentró toda su atención en su viejo maestro. "Sabes que día es mañana ¿cierto?"

"Por supuesto", el rubio produjo una enorme sonrisa, una que denotaba completo entusiasmo. Luego, alzó un puño en el aire para después exclamar: "¡Mañana comienza mi vida como héroe!"

Pikoro asintió. "Antes de eso, tengo una reunión con el director de la Academia a la que asistir. Debería estar esperándome en este momento", de inmediato, el guerrero verde extrajo de los adentros de su mano un papel para entregárselo a su alumno.

"¿Sensei?", Naruto contempló por unos momentos las palabras y el número escrito en el trozo de papel, sin saber bien qué podría ser.

"Es la dirección del lugar en el que nos quedaremos por ahora. Puedes recorrer la ciudad antes de dirigirte allí, pero mantén un perfil bajo. No es conveniente llamar la atención antes de tiempo", ante un asentimiento de su aprendiz, Pikoro no perdió el tiempo y comenzó a desvanecerse en el aire.

Pronto, el rubio se había quedado sólo en aquel techo, volviendo a observar lo que lo rodeaba. ¡Había tantas cosas que quería hacer ahora que estaba de regreso! Recorrer los lugares que solía frecuentar de niño, comer ramen, entrenar un poco, comer ramen...

Naruto finalmente decidió dirigirse hacia su restaurante favorito a pie. De esa manera no sólo se mantendría incógnito, sino que se tomaría su tiempo para caminar por la ciudad — de inmediato, saltó del techo y aterrizó en el pavimento, llamando la atención de las personas que se encontraban a su alrededor. Luego de pasar una mano por su cabello y alborotarlo más, el Uzumaki optó por caminar en dirección a dónde creía recordar estaba Tenzo, preparando tazones humeantes y deliciosos de miso.

Sin prisa, sus piernas lo condujeron a través de las ajetreadas calles de la ciudad, su traje inusual atraía la mirada de todos, en especial de las chicas de su edad que pasaban cerca suyo; al estar vestido como Pikoro, parte de los músculos de su pecho y brazos eran visibles, lo cual provocaba suspiros y sonrojos en la población femenina.

"¡Mira mira! ¿Es un nuevo héroe?"

"No sé, Tori-chan, no creo haberlo visto en las noticias ni en los rankings..."

"Pues debe serlo, ese traje parece el de un héroe... y es muy lindo..."

Naruto, mientras tanto, continuaba ajeno a la atención que seguía atrayendo, no sólo con su vestimenta, sino también con su apariencia juvenil e imponente. En 8 años, había pasado de ser un pequeño niño con cara redonda a convertirse en un adolescente bastante alto, con un cabello ligeramente más largo y un cuerpo perfectamente entrenado.

Sin saberlo, el rubio también atrajo las miradas de las diferentes patrullas de héroes que caminaban por las calles, realizando sus deberes rutinarios. Algunos simplemente le asentían al pasar, pero otros se quedaban observándolo más tiempo de lo usual, como vigilándolo. Para operar como héroe y utilizar individualidades en público se necesitaba una licencia, algo que el chico (claramente) no parecía tener.

Pero al no estar infringiendo aquello último, las patrullas no tenían más remedio que continuar, no sin antes reportar lo visto a sus bases.

Luego de un rato caminando, Naruto se alejó de la zona más poblada de la ciudad en el centro para pasar a una zona algo más cercana a dónde solía estar su escuela primaria. Varios niños con sus padres pasaban correteando por su lado, saludándolo con sonrisas.

El rubio devolvía cada saludo, sin saber realmente por qué aquella gente parecía conocerlo. Como si fuera... un héroe.

Una sonrisa se abrió paso hasta su rostro mientras continuaba su camino, recorriendo las calles que tantas otras veces había transitado en su niñez. En su memoria, cada casa, cada tienda y cada señal de tránsito que pasaba le otorgaba una sensación de familiaridad, como si todo estuviese tal y como lo recordaba.

'Este lugar no ha cambiado en absoluto', Naruto se detuvo por un momento en la intersección antes de las vías, dónde dos señales parpadeaban constantemente para indicar que un tren pasaría por ahí. 'Recuerdo cuando usaba este paso como distracción para escapar de Kaito. Heh, siempre caía en mis trampas...', mientras comenzaba a sumergirse en sus recuerdos, sus ojos se giraron hacia la izquierda, dirección por la que se acercaba un tren a toda velocidad.

Y entonces, lo oyó.

Un grito, un simple grito que resonó por sólo un instante para luego desaparecer de la misma forma en la que había resonado en los entrenados oídos del Uzumaki. Sin embargo, y aunque las personas esperando alrededor suyo no lo oyeron, él sí, y había sido bastante claro como para pensar en que fue una equivocación.

'Alguien está en problemas', el rubio desapareció de la escena al instante, sorprendiendo enormemente a todos los presentes.

Era hora de actuar.


"Por favor, tome asiento. ¿Le gustaría algo de té?"

El director de la Academia, conocido como Nedzu, era una especie de ratón blanco con una cicatriz en su ojo derecho que había manifestado una Individualidad, un caso extremadamente raro en la sociedad ya que eran usualmente humanos los que desarrollaban habilidades especiales. Lo más destacable de su apariencia, además de su elegancia y modales refinados, era su vestimenta, la cual consistía en un traje negro con corbata roja y zapatos marrones.

Así mismo, era poseedor de una gran inteligencia, la cual superaba incluso al estándar humano.

"De acuerdo."

Nedzu tomó la tetera de la bandeja y le sirvió un poco de té a su invitado, quien tomó un sorbo con tranquilidad. Varios segundos transcurrieron en los que ambos permanecieron sentados frente a frente, en silencio. Sin embargo, fue el director aquel que decidió romper el hielo: "Muy bien, Pikoro-dono, ¿a qué debo su visita?"

Pikoro, sin mover un sólo dedo, hizo aparecer un sobre color café sobre el escritorio, llamando la atención del héroe profesional. Luego de un "¿Puedo?", el ratón abrió el sobre y comenzó a examinar los documentos que en él se encontraban almacenados, sus pequeños ojos analizaban cada dato con interés.

"Así que... Naruto Daimao, ¿no?"

"Sí. Digamos que es mi hijo adoptivo."

"Interesante...", el director dejó los papeles sobre la mesa para apoyar su espalda contra su silla. "Y quiere que el muchacho ingrese a esta prestigiosa Academia... ¿verdad?"

El guerrero asintió lentamente, cruzándose de brazos. "Quiero que le permita tomar el examen de ingreso."

"Hmm, entiendo", Nedzu, antes de proseguir, puso un dedo sobre la pila de papeles con la foto de Naruto en ellos. "Aquí dice que tanto usted como Naruto estuvieron fuera del país 8 años... En las zonas montañosas al sur de Nepal, ¿cierto?", ante una afirmativa del hombre enfrente suyo, el director sonrió. "¿Puedo preguntar por qué elegir un lugar tan alejado para marcharse?"

"Asuntos familiares."

La poca respuesta no satisfajo al ratón, quien era demasiado perspicaz como para dejarse contentar por esas escasas palabras. Al "héroe" enfrente suyo no se le movía un músculo de la cara para contestar a sus preguntas, y no podía determinar si estaba mintiendo o no.

Sin embargo...

"¿Y qué hay de su educación? Aquí no se especifica a qué escuela asistió durante su ausencia..."

"Le he enseñado yo mismo", contestó Pikoro secamente. "Y le he provisto de todo así como también de entrenamiento para su momento en la Academia."

Ahh, ahí estaba la razón. Sin saberlo, o eso pensaba el director, el tal Pikoro le había dado la respuesta que tanto esperaba obtener; el hombre había llevado al pequeño a otro país a entrenar (lo cual, sin embargo, no era ilegal para nada), privándolo de una buena educación en Japón que le habría dado la oportunidad de tomar el examen como a cualquier otro alumno en la Academia U.A.

Por otro lado, estaba el tema del hombre sentado frente a él. En la documentación se disponía que Pikoro Daimao, un héroe retirado que en su momento prefirió trabajar fuera del foco de los medios, como EraserHead, por ejemplo, había adoptado a Naruto Uzumaki a los 7 años, algo totalmente legal y que no requería mucha atención.

Lo que le llamaba la atención al director... era la razón de semejante acto con un pequeño sin familia. Es decir, tomarlo como discípulo e hijo adoptivo, así como también llevarlo a una zona completamente inhóspita sólo para entrenarlo era llamativo y curioso. ¿Por qué ir tan lejos? ¿Qué había visto el tal Pikoro en aquel muchacho?

"Pikoro-dono", comenzó el ratón, girando su silla hasta enfrentar el único ventanal en su amplia oficina. "Lo que me está pidiendo es algo muy difícil de aceptar. Cualquier postulante debe entregar su solicitud, por lo menos, dos semanas antes de la fecha del examen de ingreso a fin de reservar un cupo. Como sabe, esta prestigiosa institución recibe muchos ingresantes año tras año, pero sólo unos pocos logran ingresar..."

"Heh, eso se aplicaría si se tratase de un estudiante normal."

Ante aquello, el director volvió a colocar su asiento hasta quedar frente a su invitado. Esa era la conversación que le interesaba tener. "¿Le importaría explicarse?"

"Naruto es alguien cuya... Individualidad ha sido entrenada hasta el punto que su nivel está por encima incluso de los mejores héroes actuales", Pikoro remarcó con bastante énfasis la palabra individualidad; sinceramente prefería el término Ki, o poder de pelea. Era lo mismo al fin y al cabo. "El tener a alguien así en la Academia probaría ser un desafío para sus compañeros y los alumnos de otras clases que tratarían de superarlo, dando el máximo esfuerzo."

Las orejas del ratón se alzaron en repentino interés, una sonrisa disimulada ocupaba su hocico ante la implicación. Si eso era cierto... lo que el hombre frente a él afirmaba le traería aún más prestigio a su academia y no sólo eso, sino que la clase dónde el muchacho entrase sería una de las más competitivas del campus.

Por otro lado, y si todo aquello realmente no resultaba ser una exageración, Naruto Daimao podría suponer una clara desventaja para todos sus compañeros de participar en torneos como el Festival Deportivo. Aunque medidas para eso último podrían ser conversadas y acordadas con los profesores y el staff educativo en caso de admitirlo... Hmmm, decisiones...

"De ser cierto todo lo que usted dice, entonces su hijo adoptivo sería un alumno cuya progresión deberíamos monitorear de cerca. Sin embargo, sus palabras necesitan un sustento que las pruebe y revalide... ¿Está de acuerdo?"

Pikoro esbozó una sonrisa maléfica. Aunque Nedzu, por su parte, no se dejó intimidar; él ya había predicho la respuesta que estaba a punto de recibir:

"Permita que el Gaki tome ese examen. Él le demostrará todo lo que quiera ver."


"¡O-Oh! ¡Naruto! ¿Realmente eres tú?"

El aludido esbozó una enorme sonrisa mientras se disponía a sentarse en uno de los bancos del restaurante, apoyando los codos sobre la barra. Enfrente suyo se encontraba el viejo Tenzo, un hombre en sus 50 con cabeza calva, delantal blanco cubriendo una camisa azul y un pantalón oscuro, y ojos marrones. En uno de los mismos portaba una casi imperceptible cicatriz, probablemente de sus tiempos como ayudante de héroe profesional.

"¡Ey, Tenzo-ojiisan! ¿Cómo va el negocio?"

"No me puedo quejar. Pero la verdad es que desde que dejó de venir mi cliente favorito nada ha sido lo mismo", Naruto rió ante aquello mientras el viejo Tenzo se limpiaba una lágrima, recordando aquellos tiempos en los que un pequeño Naruto traía muy poco dinero y él le vendía ramen a mitad de precio. Ah, la nostalgia... "¡Pero has vuelto! Me imagino que te sigue gustando el Miso, ¿no?"

Eso último tuvo al rubio más alegre que aprendiendo una técnica nueva con Pikoro. "¡Sabes que sí ojiisan! ¡Dame un tazón extra grande!"

"¡Enseguida!"

Mientras Tenzo comenzaba a preparar el tazón, y Naruto le comentaba brevemente lo que había estado haciendo en sus años de ausencia, el lugar permaneció siendo el único restaurante abierto del barrio, con algunos transeúntes pasando de vez en cuando por la acera de enfrente.

Aquella había sido la primera parada del Uzumaki luego de su incursión heroica en el tren asaltado. A decir verdad, volar hacia un tren cuya velocidad superaba los 300 kmh, entrar por una de las ventanas y, sin descubrir su identidad, atacar a los maleantes había sido más fácil de lo que el rubio esperaba. Ni siquiera había tardado un minuto en ocuparse de ello, pero se sentía bien poder cumplir con el trabajo que estaba destinado a realizar en el futuro.

Sin percatarse realmente de la magnitud de sus acciones, Naruto había evitado que los delincuentes escaparan con las pertenencias de los pasajeros, lo cual traería ciertas... repercusiones en los medios. Aún si había cumplido su cometido sin revelar su identidad a nadie, también había atraído la atención de los medios, y su identidad oculta comenzaba a discutirse en las noticias.

Aunque él lo ignoraba en absoluto.

'Esos tipos tenían individualidades débiles, ¿por qué arriesgarse tanto por un poco de dinero?', pensó el rubio para luego deshacerse de esa línea de pensamientos al dejar que el aroma de la pasta cocinada invadiera sus sentidos.

Con hambre y en su lugar favorito sólo importaba el ramen. Un enorme tazón de humeante y delicioso ramen con salsa de soja, fideos largos, y mucho cerdo y Narutomaki.

"¡Aquí tienes Naruto! ¡Come todo lo que quieras, hoy va por mi cuenta!"

"Woooo, ¡realmente eres el mejor Tenzo-ojiisan! ¡Itadakimasu!"

Naruto no perdió el tiempo. Después de chocar sus manos juntas y tomar dos palillos, el rubio se dispuso a devorar el manjar que se le había presentado, comiendo a velocidades inhumanas. Cualquiera que lo hubiese visto así (excepto el dueño del restaurante), habría perdido el apetito al instante para luego escaparse rápidamente de allí.

Pikoro, por otro lado, apenas se inmutó por el espectáculo que transcurría en ese momento. Aún si su nuevo alumno no lo había visto llegar hacía dos segundos, él permanecía inmóvil sentado a su lado; guerreros como Gohan, Gokú e incluso Goten y Trunks solían comer de esa manera a diario.

Era normal. Después de todo, el entrenamiento que realizaban requería grandes ingestas de carbohidratos, proteínas, vitaminas y todo lo que una buena comida podía ofrecer.

"¡Sugee na ojiisan! ¡No sabes lo que extrañé tu ramen! ¡Dame otro!"

"¡De inmediato!", respondió el hombre, terminando de preparar la que sería la segunda ración de su comensal favorito. Naruto se relamió los labios mientras aprovechó el momento para observar bien el lugar,

Y dirigirse a su maestro, quien continuaba esperándolo pacientemente.

"Sensei", por supuesto que Naruto se había percatado del Ki de su maestro apenas apareció junto a él, pero eso no lo alarmó en lo absoluto como solía hacerlo de pequeño. Después de todo, su Ki era tan familiar par él que podría reconocerlo en cualquier parte, aún sin tener que verlo con sus ojos. "¿Cómo fue todo?"

Pikoro se cruzó de brazos mientras el viejo Tenzo le servía otro tazón a su pupilo, para luego percatarse de la presencia del guerrero verde y tomarle la orden, la cual consistió de un tazón de ramen Tonkotsu. El dueño no le dio mucha importancia a la apariencia de Pikoro; en su época de actividad había visto héroes más raros que ese.

Lo que sí le llamó la atención fue la forma en la que estaba relacionado con Naruto, quien lo llamó "sensei" al entrar. ¿Acaso un héroe profesional lo había tomado como aprendiz? De eso habían estado hablando hacía un rato con el chico, mientras le preparaba su platillo favorito; sin embargo jamás, y hasta ese momento, había mencionado el nombre de su sensei.

"Está hecho. Mañana temprano tendrá lugar tu examen."

Una sonrisa llena de entusiasmo fue visible en un rubio que, al oír aquellas palabras, tragó lo que tenía en la boca y giró su mirada hacia su maestro. "¡Gracias sensei!"

"Hm, sólo asegúrate de aprovechar tu oportunidad. Al director de U.A. le gustaría ver un poco de lo que puedes hacer", antes de proseguir, Tenzo colocó un tazón de ramen con un caldo blanco y espeso, junto con un poco de cerdo y fideos anchos y largos que sobresalían por encima de la sopa. El guerrero se tomó su tiempo para observar cada detalle del platillo para luego probarlo con calma, disfrutando cada sabor que ingresaba en su boca. Estaba ciertamente delicioso. "Sin embargo, es conveniente que te contengas. Por lo que he oído la prueba no debería suponer un desafío para ti..."

Naruto se encogió de hombros al oír aquello, pero no lo discutió. "Entiendo, sensei."

"Lo mejor, como dije antes, es mantener las apariencias todo el tiempo que sea posible. Al entrar en acción nuestros enemigos tomarán interés en ti, y que no conozcan tu verdadero poder antes de combatir nos dará cierta ventaja", Pikoro hizo una pausa al darse cuenta que no sólo su alumno había dejado de comer para prestarle toda su atención, sino que el viejo Tenzo había parado la oreja mientras permanecía de espaldas. Aquel no era el lugar para hablar. "Pero sólo demuestra lo que sabes hacer mañana y todo irá bien."

"H-Hai, Pikoro-sensei."

Un repentino silencio se hizo presente en el restaurante. El Namekusei disfrutaba de su tazón de ramen y Naruto trataba de hacerlo, ahora afectado por los turbulentos pensamientos que invadían su mente. Sinceramente, aquel era un tema que habían tocado pocas veces en el pasado.

Pikoro le había advertido que, en el futuro, se harían presentes unos enemigos muy poderosos, incluso más poderosos que All Might. ¿Cuando exactamente? Su maestro no sabía la fecha con precisión. ¿Cómo? Nunca le explicó la razón o la manera en la que había descubierto semejante información.

Sin embargo, aquellos años que pasó con su sensei le daban infinitas razones para confiar en su palabra y para seguir entrenando, preparándose para una batalla que —según el otrora Rey Demonio— sería inevitable. Entonces, si su destino era enfrentarse a tales enemigos para proteger aquel mundo, su hogar y a todos en él entonces daría lo mejor.

Y para aquello... tenía que convertirse en un gran héroe y ayudar a los demás, cómo lo había hecho con su amiga pelirosa en el pasado.

'Mina-chan...'

La imagen de Mina Ashido apareció en su mente por primera vez en aquel día y en bastante tiempo, siendo ella una de las razones por la que siempre había ansiado regresar a aquella ciudad. Con todo el entusiasmo por su retorno, Naruto había acabado olvidándose de visitarla o, aunque sea, saber qué fue de su primera amiga en la infancia.

Seguramente, la chica se había hecho muy fuerte en su ausencia y había logrado convertirse en una gran aspirante a heroína... si es que ya no estaba en la Academia U.A. A Naruto le entusiasmaba pensar en poder tener un combate de entrenamiento con ella y observar por cuenta propia lo mucho que había cambiado.

Quizás, y sólo quizás, el rubio podría verla al día siguiente en el examen de ingreso.


Un nuevo día había comenzado,

Aquella mañana, el tren se encontraba semi vacío, con personas de todas las edades viajando hacia destinos aleatorios. El murmullo de varias conversaciones podía oírse a lo largo del vehículo, atenuado un poco por el constante sonido de los motores eléctricos trabajando a máxima velocidad.

Los que se mantenían en silencio se encontraban con sus celulares, chequeando las nuevas noticias del día o el clima que deparaba para la semana. La mayoría, sin embargo, comentaba o leía la noticia que tenía a toda la ciudad intrigada desde su publicación, observando las misteriosas imágenes adjuntas de lo que parecía ser un borrón dorado atravesando los pasillos de un tren aleatorio.

Una chica en particular de piel rosada, ojos amarillos con escleróticas negras y cuernos alargados sobre una mata de pelo rosa desordenado observaba con atención la pantalla de su teléfono, la cual mostraba en grande la cabecera de un sitio web de noticias.


MISTERIOSO HÉROE SALVA A PASAJEROS DE UN TREN

Ayer por la tarde, un tren de la línea J-2 se dirigía al centro de la ciudad, realizando su recorrido usual.

Al llegar a la estación de la calle Chitza, en las afueras del bloque central, tres individuos cuyos nombres no han sido

revelados por la policía, lograron asaltar el tren y a los pasajeros dentro de cada compartimiento, controlando rápidamente la situación.

El jefe del departamento de policía, Hachiro-san, otorgó un breve reporte sobre lo ocurrido: "El plan de los criminales, luego de

robar dinero, joyas y otros elementos de valor a los pasajeros, era escapar en la próxima estación a toda velocidad,

antes que alguien pudiese alertar a las autoridades. Sin embargo, y según los relatos de los pasajeros, un héroe no identificado fue capaz de detenerlo."

Varios presentes fueron interrogados por los medios acerca de lo vivido, entre ellos, una mujer que viajaba en el tren con su hijo de 2 años, declaró:

"¡Fue demasiado rápido! Nos ordenaron mantenernos en nuestros lugares y no hacer ruido, y en el momento menos pensado vimos... algo, un destello dorado

que provenía del primer compartimiento y desapareció en el último, dónde me encontraba [...] no sé quien pudo haber sido, pero si está leyendo esto, ¡Gracias!"

Dos estudiantes de secundaria que viajaban juntas no podían contener su emoción al ser preguntadas por la identidad del misterioso héroe, "[...]¡Imposible!

No se parecía en nada a ningún héroe que hayamos visto. Nos emociona pensar que quizás sea alguien nuevo, trabajando de incógnito."

El clamor popular no se hizo esperar, y pronto, la audiencia concordó en un nombre para la misteriosa figura: "Golden Hero", por el destello dorado.


Mina Ashido no pudo despegar los ojos mientras continuaba leyendo el artículo, y mucho menos cuando descendió hasta las imágenes y el video adjuntos, tomados por las cámaras HD del tren. Éste último, así como las imágenes (extraídas del clip) mostraban cómo, efectivamente, lo que parecía ser un borrón de tonos amarillos oscuros, casi dorados, pasaban por encima de los transgresores, dejando inconscientes a cada delincuente apostado en un compartimiento diferente.

Así, y en tan sólo unos segundos, el video terminaba con los pasajeros poniéndose lentamente de pie, atónitos, para luego comenzar a acercarse con cautela hacia las figuras inertes de los villanos.

La manera en la que se había resuelto el asunto era rara... aún más considerando el prospecto de que, y según intuyó Mina, el héroe poseyera una Individualidad de super velocidad o similar, lo cual desde ya lo convertía en alguien poderoso. Por otro lado... la amalgama de color dorado entremezclado con verde y marrón que otorgaba la imagen al detenerla en ciertos momentos del video le resultaba un tanto familiar a la joven, sin saber exactamente por qué.

Cómo si ya lo hubiese visto antes...

Aquello último, además de su fuerte personalidad que siempre la obligaba a cumplir su objetivo y no detenerse hasta alcanzarlo, sólo la llenaba de determinación por tratar de averiguar la identidad del misterioso personaje o, al menos, tener una idea de su apariencia. Cualquiera que la conociese diría que tal caso no era raro de verse en la joven de 15 años, cuya forma de ser era alegre y descuidada la mayor parte del tiempo, pero decidida y centrada cuando el momento lo requería.

Su bondad estaba casi a la par con su entusiasmo permanente, lo que según afirmaban su Okaachan la llevaría a convertirse en una gran heroína.

'¿Quien podrá ser?', la chica volvió a ver el video una y otra vez, analizando con atención cada minúsculo detalle al pararlo en ciertos minutos. '¡Tengo que averiguar su identidad!'

La pequeña tarea que se había propuesto en aquel momento también la distraería de sus nervios actuales. Hoy Mina Ashido trataría de entrar en la mejor academia de héroes en Japón, la Academia U.A, y para eso la esperaba un duro examen de ingreso. Lo único que sabía del asunto era que la evaluarían por sus aptitudes físicas en el campo de acción; los exámenes teóricos no se incluían en él, por suerte.

Era un poco vergonzoso admitirlo para ella, pero a la joven aspirante a heroína no se le daba muy bien la teoría. Ella era más de la acción, algo que había sido así desde que logró convertirse en la alumna más popular y querida de su escuela secundaria, cambiando su destino anterior, cuando la mayoría se burlaba de su apariencia.

Mina adelantó el video hasta una escena donde uno de los criminales sujetando una lanza con punta afilada en su mano era elevado en el aire para casi inmediatamente después ser violentamente derribado boca abajo contra el piso del tren. Atrasándolo, la pelirosa detuvo el video en el momento en el que el transgresor casi terminaba su caída — en esa escena, el clip revelaba un nuevo color, aparte del usual dorado:

Azul. Dos puntos azules que se asemejaban a un par de ojos de la tonalidad más única e inconfundible en el mundo: el zafiro.

'¡Ajá! ¡Entonces el héroe tiene ojos!', inmediatamente, su propia línea de pensamientos se detuvo al percatarse de algo que en realidad había notado antes:

Esos ojos los había visto antes en algún lado... Pero...

En un parpadeo la imagen de un niño rubio sonriente le vino a la mente, provocando que pegara un salto en su asiento. "¿¡N-NARUTO!?"

El grito atrajo la atención de todos los pasajeros, quienes se quedaron mirándola como si estuviese loca. Los que conversaban se giraron en su dirección, así como también aquellos que estaban absortos en sus cosas, provocando un silencio tan incómodo como la reacción de Mina.

Tratando de ignorarlos lo mejor que pudo, la joven cerró el portal de noticias, puso un poco de música y centró su atención en la ventana, sonrojándose levemente. Los demás volvieron a sus asuntos, muy para el agradecimiento de la chica quien se encontraba vistiendo el uniforme de la que a partir de aquel día se convertiría en su anterior escuela secundaria a la Academia U.A.

Eso, claro, si conseguía aprobar el examen de ingreso.

Mina apoyó su mentón en la palma de su mano mientras contemplaba el paisaje a su alrededor. Externamente su expresión estaba tranquila, pero por dentro...

'¡Ese podría ser Naruto! ¡No puedo creer que haya vuelto!', eran algunos de sus pensamientos mientras una versión chibi de ella misma sacudía la cabeza con una sonrisa y alzaba un dedo en el aire. 'Nop, no lo creo. Si fuese él nos habría visitado o, por lo menos, avisado de su regreso...'

Pero a decir verdad la joven pelirosa no estaba satisfecha con ninguna de las respuestas que lograba formular a su incógnita. Algo dentro suyo la llenaba de incertidumbre y emoción al mismo tiempo.

En 8 años, Mina jamás había olvidado al pequeño rubio que solía ir por su antigua escuela gritando cómo superaría a All Might y se convertiría en el mejor héroe de todos. Aquel, el primer chico que intercedió por ella y le había hecho frente al tonto de Kaito, siempre había permanecido en la memoria de la Ashido — y en su corazón.

Por mucho tiempo la joven manipuladora de Ácido soñó con volverlo a ver, y contarle cómo su vida había cambiado completamente luego de aquel día gracias a sus palabras y apoyo. Su madre, Rika, la avergonzó en innumerables ocasiones afirmando que aquel era el chico que había robado su corazón y que volvería eventualmente a reclamarlo... y aunque siempre bromeaba, Mina tenía la leve esperanza de poder verlo de nuevo.

No por lo que decía su Okaachan, en absoluto, sino porque quería ver cómo había crecido y, además, hacer con él lo que los amigos hacen.

Quizás, sólo quizás, Naruto había regresado y aquel día lo vería en la Academia U.A. Era algo improbable, sí, pero... en el mundo en el que vivían, todo podía pasar.


El tren por fin había llegado a su destino, la estación cercana a la Academia, dónde una nerviosa Mina Ashido bajó. La plataforma, llena de personas absortas en sus rutinas diarias, exhibía distintos carteles con indicaciones a seguir para salir o tomar un tren con una estación de destino en específico.

Con una sonrisa brillante, la chica ascendió por un par de escaleras dobles, tarareando la melodía de su canción favorita. Tanto los guardias como los que pasaban por su lado la miraban con sorpresa y, algunos, hasta con intriga; su apariencia + su personalidad activa y alegre siempre la convertían en el foco de las miradas, pero hacía tiempo que eso no la afectaba en absoluto.

Había aprendido a no dejarse sugestionar por ello, y eso la llevaba a ser ella misma.

Mina emergió a la calle luego de un rápido desvío en una intersección, tornando hacia la derecha dónde se alzaba imponente el edificio de la Academia U.A en la lejanía. "Sugee~", la chica observó con mucho entusiasmo cómo una gran cantidad de alumnos vistiendo uniformes diferentes caminaba tranquilamente hacia la entrada, algunos conversando entre sí y otros más nerviosos y callados. "¡Llegó la hora Mina-chan!", se dijo a sí misma, para luego adelantarse a algunos alumnos que transitaban por la acera y continuar su avance a paso alegre.

Pronto, y quizás más pronto de lo esperado, se encontró frente a una serie de grandes arcos que se abrían a ambos costados de un camino, conduciendo hacia el edificio central. A la derecha, un cartel con las palabras: "Secundaria U.A, sede de examen de ingreso" daba la bienvenida a la gran cantidad de postulantes que intentarían formar parte de la institución.

Todo lo que la rodeaba era impresionante, más si consideraba el hecho que héroes de la talla de All Might habían estudiado en aquella Academia. Por tal motivo, no podía fallar; la vara estaba alta, pero Mina probaría a todos que tenía lo necesario para ser una gran heroína.

Nueva determinación inundó su ser, y la chica no pudo evitar alzar un puño en el aire con decisión. "¡Sin importar qué, voy a lograrlo! ¡Yosh~!"

"Ne... ¿Te encuentras bien?"

Una voz algo rara la sacó de su ensimismamiento, haciéndole ver que —otra vez— la mayoría de la gente a su alrededor la estaba mirando por el pequeño espectáculo que acababa de brindar con su grito.

Dándose media vuelta, Mina posó sus ojos en la figura de una chica con cabello lacio de un color verde oscuro que portaba una especie de lazo a la altura de su espalda. Sus orbes negros grandes con pestañas alargadas debajo la observaban detenidamente con curiosidad, mientras la chica ponía un dedo debajo de su boca, la cual se encontraba alargada hacia los costados. Sobre sus mejillas se encontraban dos círculos rosados, y vestía un uniforme oscuro con un listón en la zona del cuello.

La chica en cuestión era sólo un poco más pequeña que ella, llegándole hasta el mentón.

"¿E-Eh?"

"Que si te encuentras bien", repitió la pelinegra sin perder la paciencia. A su alrededor, había algunos que miraban en la dirección de ambas con curiosidad.

"Oh... ¡Claro! Perdón, suelo entusiasmarme mucho, tee-hehe~", una sonrisa brillante volvió a adornar el rostro de Mina. "Soy Mina Ashido. ¡Futura heroína N°1!"

"Mi nombre es Tsuyu Asui, pero dime Tsuyu-chan."

Mina asintió, poniendo ambas manos detrás de la espalda mientras cerraba los ojos. El conocer a una futura compañera en el ingreso era algo que la ponía feliz y calmaba un poco sus nervios. "¡De acuerdo, Tsuyu-chan!"

Su nueva conocida hizo una seña con el dedo y ambas se encaminaron al edificio cubierto de ventanas, pasando por un Hall para luego ingresar en la sala de conferencias — un enorme salón levemente iluminado con una gran cantidad de asientos dispuestos verticalmente que se alzaban sobre un pupitre. Encima, una gigantesca pantalla mostraba el mensaje de "U.A", seguido de "Aguarden al instructor."

Ambas chicas tomaron asiento en uno de los tantos lugares a la mitad del salón, aprovechando para observar a aquellos que recién ingresaban y a los ya presentes. Tsuyu Asui con simple curiosidad de alumna nueva y Mina con la ligera esperanza de distinguir entre los que entraban una mata de cabello rubio alborotado y un par de ojos zafiro, así como las inconfundibles marcas en la cara de Naruto Uzumaki.

Sin embargo, lo único que se acercó a su recuerdo de Naruto fue un chico con un cabello amarillo de puercoespín y expresión malhumorada, seguido de un chico con pelo verde oscuro despeinado, cuya expresión era la de un niño asustado. El primero, al darse cuenta que la pelirosa lo estaba mirando, le dedicó una mueca desagradable y tomó asiento lejos de ella, gritándole a un tal "Deku" que lo dejara sólo.

Aquello decepcionó un poco a la joven aspirante, pero pronto concluyó que no había por qué sentirse así. Después de todo, era muy improbable que el Uzumaki eligiese ese momento para regresar, quizás aquel que lo adoptó (quien Mina seguía creyendo había sido ese tal Pikoro) no quería que ambos volviesen.

Una y mil teorías, cada vez más alejadas de la realidad, comenzaron a formularse en su pobre mente hasta que finalmente decidió rendirse. No podía distraerse, ¡ésta era su oportunidad de cumplir su más grande sueño!

Pronto, eran muy pocos los alumnos que seguían ingresando, y los lugares sobraban. Uno de los tantos lugares libres se encontraban junto a ella y también a la derecha de Tsuyu, quien por momentos emitía un "Giru", como de sapo.

"Ne ne, Tsuyu-chan, ¿sabes de qué se va a tratar el examen? ¡No puedo esperar!"

La aludida observó por unos momentos a su compañera rosada para luego encogerse de hombros. "Touchan me dijo que pelearemos contra algo, quizás robots, y que nos darán puntos por eso."

Aún si corta la respuesta satisfajo la curiosidad de Mina, quien sonrió ante la posibilidad de usar su ácido contra enemigos metálicos. De ser el caso, su individualidad sería perfecta para ganar aquella prueba o conseguir los suficientes puntos como para ingresar a la Academia.


Sin que nadie lo esperase, las zonas al costado de la enorme pantalla se iluminaron progresivamente al encenderse unas luces en el techo en orden. Un halo de un reflector arriba descendió hasta resaltar la figura de alguien que antes no se encontraba en su lugar detrás del escritorio al frente de los asientos en el salón.

"Para todos los que nos sintonizan... ¡Bienvenidos a mi show en mi vivo!", dándose media vuelta, la figura dejó ver su extravagante apariencia y sonrisa, extendiendo los brazos hacia los costados. "¡EVERYBODY SAY HEY!"

Un silencio sepulcral irrumpió en el salón en el que todos se miraron, preguntándose en silencio si se suponía que debían responder a eso. Lo único que se podía oír era el murmullo entusiasmado del mismo chico de pelo verde que había entrado antes, quien claramente estaba en modo fan-boy y decía cosas cómo "¡E-Es Present Mic! ¡Lo escucho todos los días en su programa de radio! ¡No lo puedo creer!"

Pero nadie le prestó demasiada atención. Sin embargo, y ante la falta de respuesta, el héroe frente a los ingresantes, un hombre de cabello rubio largo y puntiagudo, bigote, chaqueta de cuello alto y gafas de sol se encogió de hombros, aunque siempre conservando la sonrisa.

"Que respuesta más deprimente", dijo, fingiendo decepción, para luego apuntar un dedo hacia la pantalla gigante detrás suyo. "Meh, no importa. ¡ALRIGHT, LISTEN UP! ¡Ahora pasaré a explicar cómo será—"

Justo en ese momento, la puerta de entrada se abrió de par en par, cortando en seco a Present Mic. "Ah... Perdón. Llegué tarde, ¿cierto? Sabía que tendría que haber entrenado un poco menos hoy."

Todos los presentes se giraron en dirección de la voz juvenil y masculina, cuyo portador era un chico de cabello rubio alborotado y ojos zafiro. Su vestimenta consistía en una camisa escolar abotonada hasta antes del cuello, un pantalón negro y zapatos marrones. Los varones lo miraron sin mucha importancia, excepto el tal Deku quien ensanchó los ojos en confusión y el rubio con expresión malhumorada de antes, cuya reacción fue rodar los ojos con molestia.

Las chicas del salón, o la gran mayoría, miraron al recién llegado con interés. En especial la forma en la que sus músculos se notaban ligeramente tras la camisa, y lo alto y atractivo que les resultaba. Todas lo admiraron en silencio, excepto Mina Ashido, quien apenas clavó su mirada en él sintió como una sensación de vértigo se apoderaba de su estómago.

Ese cabello... Esas marcas en las mejillas... Esos ojos...

No podía ser cierto, ¿acaso...?

"¿¡N-Naruto-kun!?", Mina se puso de pie, girando su cuerpo en la dirección del que parecía ser Naruto Uzumaki.

El recién llegado entornó los ojos hacia la pelirosa y, luego de examinarla con confusión por un momento, su boca se abrió en sorpresa. Un dedo apuntó en su dirección para luego preguntar: "¿Hah? ¿Mina-chan? ¿Realmente eres tú?"

La sensación de antes, aquella que le había hecho pensar a la futura heroína que podría encontrarse con Naruto en el examen de ingreso, se había hecho realidad. Y ahí estaba él, con sus ojos azul zafiro, su cabello dorado que parecía desafiar a la gravedad misma y esas marcas en las mejillas que lo hacían aún más distinto en su opinión.

Al observarlo, Mina sintió un agradable escalofrío que recorrió su columna: El Uzumaki había crecido en altura, y su cuerpo a simple vista daba la sensación de estar sometido constantemente a grandes entrenamientos. La misma mirada determinada que solía ver en su cara durante la infancia seguía presente, pero ahora había algo más, como si estuviese viendo a un héroe experimentado.

Un sonrojo se apoderó de sus mejillas al percatarse que todo el salón estaba en silencio... y que el joven esperaba una respuesta de su parte. Sin quererlo, se había quedado mirándolo más de la cuenta, y eso la intranquilizó por un momento. Pero no pudo evitarlo, Naruto se había convertido en alguien atractivo.

'Muy atractivo...', al percatarse de la dirección que tomaban sus pensamientos, Mina sacudió la cabeza para eliminar esas nuevas imágenes que jamás había tenido en su cabeza con otro chico antes. '¿Qué estoy haciendo? ¡No puedo pensar esas cosas!'

"P-Pues claro que soy yo", la Ashido se cruzó de brazos con nerviosismo, desviando la vista hacia cualquier parte que no fuese el rubio. A su lado, una confundida Tsuyu colocaba un dedo debajo de sus labios, sin dejar de notar que el tal Naruto parecía conocer a la pelirosa. "¿Te ausentas 8 años y al regresar ni siquiera recuerdas el rostro de tu amiga?", una nueva confianza se apoderó de ella y le dio más convicción para sobreponerse a su shock inicial. "No sólo eso, sino que nunca me avisaste que volverías. Pensé que jamás te olvidarías de tu promesa..."

Naruto negó con la cabeza rápidamente aquella acusación al tiempo que sacudía los brazos delante de su cuerpo. "¡N-No es así Mina-chan! ¡Sólo no te vi al llegar!", y sin saber qué más decir, de su boca se escapó un suspiro arrepentido. "¡Realmente lo siento! Quería decírtelo..."

Pero antes de que su amiga de la infancia pudiese contestarle, uno de los alumnos presentes se puso de pie, elevando su mano en el aire mientras adoptaba una postura rígida y muy correcta. "¡Present Mic-sama! ¿Puedo preguntar algo?", y sin esperar la respuesta de un héroe que parecía no poder reaccionar aún, el alumno, cuyo nombre era Tenya Lida, acomodó sus gafas con las yemas de sus dedos. "¿No debería existir una penalización para el tipo de cabello loco que llegó tarde? No sólo eso, su comportamiento inadecuado ha provocado que usted, sensei, no pueda concluir con la explicación", el chico apuntó su mirada gélida en dirección del Uzumaki. "Este lugar es para convertirnos en héroes, y la puntualidad y el respeto son muy importantes. Si no lo entiendes, entonces este no es el sitio correcto para ti."

Tenya ignoró debidamente una mirada enfadada y desagradable de Mina, y otra confundida de Naruto, quien no entendía por qué debería ser castigado por llegar un poco tarde.

"¡No way!", exclamó el héroe apenas su mente terminó de analizar la situación imprevista. "¡Nunca es tarde para acudir a mi show! ¡Toma asiento estudiante 9554 y disfruta del espectáculo!"

Lida y todos los presentes sintieron cómo una gota de sudor recorría sus nucas. Present Mic había ignorado completamente las acusaciones de Tenya (algo que reflejó vergonzosamente al decir "¡perdón por la interrupción!" y sentarse) para dirigirse sólo a Naruto, quien asintió con una enorme sonrisa y tomó asiento junto a Mina. "Ey, Mina-chan."

La chica le devolvió el saludo con nerviosismo y un sonrojo leve en las mejillas, acomodándose en su lugar con algo de vergüenza. Después de 8 años, y al tenerlo más cerca, Mina pudo observar por un momento las facciones varoniles y adolescentes del rubio en todo su esplendor; sin embargo, las nuevas sensaciones que llenaban su ser eran absolutamente inesperadas... ella no era tan tímida para relacionarse con los demás, y lo mismo debería aplicarse al chico sentado a su lado.

En especial con alguien tan bondadoso y parecido a ella como Naruto. Pero entonces, ¿por qué se ponía nerviosa?

"Mina-chan", una mano tiró de la manga de su uniforme, rompiendo sus pensamientos turbulentos. Sus ojos amarillos se movieron hasta encontrar los negros de la chica a su lado, quien portaba un ligero rubor en su rostro. "¿No me vas a presentar a tu novio?"

"¡N-NO ES MI N-NOVIO!", la cara de Mina podría haber dejado en vergüenza a un tomate morado y reemplazarlo sin ningún problema; con sus manos sujetando fuertemente el apoya brazos de su asiento, y mirando de reojo a un confundido Naruto que parecía no haber entendido lo anterior, afirmó: "Él es un amigo de la infancia a quien no veía hace años. Su nombre es Naruto Uzumaki."

Algo en el tono de la pelirosa indicaba cierta aversión a la idea de ser sólo "amigos", y Tsuyu lo notó —aún si la propia Mina lo ignorase conscientemente— pero decidió no avergonzarla más por el momento. Ya tendría tiempo después.

"En realidad ahora mi apellido es Daimao", dijo Naruto, llamando la atención de una todavía avergonzada Mina Ashido, quien hizo una nota mental para preguntarle acerca de eso más tarde.

Al parecer su teoría de que había sido adoptado por ese tal Pikoro Daimao no había sido tan errada como su madre pensó en un principio.

"Un placer conocerte Naruto-chan. Soy Tsuyu Asui, pero dime Tsuyu-chan."

El Uzumaki esbozó una de sus sonrisas de marca registrada, algo que hizo sonrojar por un instante a Tsuyu. Cuando estaba por decir algo más, una nueva voz lo detuvo:

"¡Oi! ¡Bakas! ¡Si no se callan los mataré con mis propias manos!", aquello había provenido de Bakugo Katsuki, el chico rubio y con cara de malhumorado que Mina había visto al entrar. En su frente, una vena se hinchaba con prominencia, lo cual asustó al chico a su lado, el de cabello verde desordenado.

Los 3 adolescentes se percataron que nuevamente su intercambio había atraído la atención indeseada de todos a su alrededor. Mina, en especial, trató de tapar su cara con las manos, deseando que la tragara la tierra; prácticamente había estado gritando a los cuatro vientos que Naruto Uzumaki (o Daimao) no era su novio.

Igualmente, ¿no había estado bien en dejar eso claro?

Present Mic contempló en silencio cómo los tres asentían con vergüenza y dejaban de hablar. Al ver solucionado el problema, una mueca de victoria se abrió paso hasta el rostro del héroe vocalista. "Ahora, si no hay más interrupciones... pasemos a las explicaciones. ¡YEAHHHH!"

De inmediato, y ante el inminente silencio que una vez más llenó la sala, el héroe profesional comenzó con la explicación del examen, apoyándose en el monitor detrás suyo para ilustrar las condiciones y partes del examen con imágenes y secuencias de video.

'Hmm... al parecer tendremos que destruir cosas para aprobar. Será sencillo.'

El Uzumaki/Daimao sonrió internamente mientras examinaba su tarjeta de estudiante, una especie de boleto de admisión que le permitía participar de la prueba. En él se describía su ficha como alumno, su número y el lugar dónde se llevaría a cabo el examen: Centro de Batalla C. Mina y Tsuyu acudirían ambas a un sitio diferente al suyo, pero, y tal como lo explicó Present Mic, no se permitía formar equipos.

Era una lucha por ver quien conseguía mayor puntaje.

En cada centro podían aparecerse cuatro enemigos diferentes; cada uno otorgaba puntos diferentes. Básicamente, los aspirantes debían usar sus Individualidades o habilidades físicas para destruir a los robots y acumular puntos, esquivando al mismo tiempo a aquellos que arrojaban un total de 0p los cuales eran, irónicamente, los más difíciles de destruir.

Tanto Naruto como los demás observaron en la pantalla la forma de los robots, tratando de recordarla para cuando pelearan contra ellos. Todos parecían confiados, a excepción del chico con cabello verde oscuro, Izuku Midoriya, quien tragó saliva sonoramente. En su interior, el que Bakugo había llamado "Deku", rogaba ser capaz de hacer uso del poder que All Might le había traspasado antes de ingresar a la sala de conferencias.

"¡...Y eso es todo lo que tengo para decirles!", concluyó finalmente Present Mic, observando satisfecho a los estudiantes. "El héroe Napoleón Bonaparte dijo una vez: 'un verdadero héroe es aquel que sobrepasó innumerables infortunios'", sus brazos se extendieron en ambas direcciones mientras sonreía abiertamente. "Ese es el lema de la Academia: ¡PLUS ULTRA!"

Y cómo si sus palabras hubiesen activado la pantalla detrás suyo, un mensaje con la misma frase mencionada antes se mostró en el monitor gigante, iluminando todo el salón.

"¡Buena suerte a todos!"


(To be continued...)


Vamos a dejar el capítulo acá. Quería publicarlo lo más pronto posible y, además, no quería que fuese demasiado largo. Por eso dejaremos el examen para el próximo capi. Voy a tratar de escribirlo para pasado mañana.

Por fin Mina y Naruto se reencontraron jaja, y el rubio conoció a Tsuyu. Espero haber estado fino con las reacciones de los mismos. Quiero mantenerme fiel a la serie, y sé que Mina es una chica alegre y extrovertida, pero como en esta historia le cree una infancia algo turbulenta hasta que nuestro héroe la rescató... pensé en que el rubio causase una fuerte repercusión en Mina.

El romance no empezará de inmediato, no se preocupen. Tampoco va a ser ultra lento, pero no será de la nada. Vamos a leer más momentos entre ellos y entre Naruto y las chicas que destine al Harem.

Con eso me despido hasta la próxima.