Sentía su presencia detrás de mí, acercándose. No podía moverme, sentí que mi cuerpo se paralizaba y cerré los ojos sintiéndome impotente por no poder reaccionar, solo sentir la interminable confusión en forma de un torbellino demoledor lleno de emociones contradictorias luchando en mi interior.
No quería moverme porque me gustaba sentirle cerca. A él, solo a él. Una conexión que no había sentido con nadie más en mi vida, una que deseaba que hubiera sido real.
Es real.
Me dijo una voz conocida a mi espalda, una voz que no quería escuchar pero que echaba de menos. A cada instante, sentía más cerca su presencia junto a los acelerados latidos de mi corazón. Dejé de tener los pies clavados en el suelo cuando sentí el roce de su mano sobre mi cadera, me giré en un movimiento brusco antes de dar un salto hacia atrás, como si ese contacto me hubiera quemado.
Le vi. Ya no era su voz, ya no eran susurros escondidos en la oscuridad. Estaba viendo a Kylo Ren delante de mí con el dolor reflejado en sus ojos por mi reacción a su contacto.
No quiero que te alejes de mí, Rey.
También había un reflejo de dolor en su semblante pero, de una forma que no terminaba de comprender, también era un rostro totalmente sereno. Algo que me sorprendía después de haber visto algún que otro estallido de su parte.
¿Qué le había ocurrido para alcanzar esa serenidad?
Tú, Rey. Has sido tú.
—¿A qué te refieres? —dijo en voz alta, cosa que me arrepentí ya que a Kylo Ren solo podía verle yo y no sería bueno que me vieran hablando sola. Mire a mi alrededor para asegurarme de que nadie se había dado cuenta de ello.
Rey.
Mis ojos volvieron a posarse en él pero, antes de que pudiera decir algo más, le interrumpí.
¿Qué quieres? Pregunté mentalmente de mala gana.
Lo que te he dicho antes es cierto, quiero ser un amigo para ti.
Sentía la profundidad de sus ojos oscuros mirando con intensidad los míos. Podía notarlo, había mucho que deseaba decirme pero no terminaba de atreverse, podía sentir su incertidumbre y también su temor pero, por encima de todo eso, percibía algo más; verdad. Sus palabras eran sinceras. La sorpresa de esa nueva revelación me dejó desconcertada el tiempo suficiente para que Kylo Ren intentara acercarse de nuevo a mí sin apenas percatarme, solo cuando sentí el suave y delicado contacto de su mano desnuda sobre mi mejilla.
¡No! exclamé de forma interna y dando de nuevo un paso hacia atrás. No volverás a engañarme. Le eché una dura mirada antes de darme la vuelta y salir de allí tan deprisa como me era posible.
Me escondía. Me arrepentía admitirlo pero era cierto, huía de él. Fui corriendo hacia mi habitación. No era una persona que se iba corriendo para esconderse, no era una cobarde, nunca lo había sido. Prefería adentrarme en el peligro que preocuparme por encontrar un lugar seguro.
¿Por qué? ¿Por qué me comportaba de una forma que era tan distinta a mi persona?
Me apoyé en la puerta recién cerrada y dejé escapar esas lágrimas de frustración y de incertidumbre, sin saber qué más hacer. Mis piernas temblaban y parecían que no podían seguir aguantando el peso de mi cuerpo, terminé por caer poco a poco hacia el suelo y sin importarme si quiera.
Me sentía cansada, muy cansada de estar siempre de pie, siempre luchando y que solo sirviera para perder a las personas que empezaban a importarme. Demasiadas esperanzas rotas. Demasiadas personas que me habían abandonado.
Era como si me estuviera partiendo en dos. La guerrera seguía alzándose con fortaleza y así lo haría en el momento indicado pero, la otra parte de mí, la sentía cada vez más débil.
Me estaba derrumbando y no sabía qué hacer para detenerlo.
