Que tal chicos, va un poco lento el Fanfic pero es que necesito concentrar la historia para que no se vayan a perder.
Cap 3. Kagome.
Encontrados.
Dejen sus comentarios. Saludos!
En cuanto salí de ese exasperante lugar me encontré en el pasillo con Doroty y otros dos hombres más me detuvieron el paso, les anexe todos los detalles desde que salí de la oficina corriendo hasta que me encontré con "Bankotsu".
Y eso fue todo, no tengo algún detalle extra de lo que paso- dije ya con la voz cansada.
Entiendo, muchas gracias por avisarme el joven Bankotsu no tiene familia alguna a la cual recurrir .- afirmo Doroty de lo mas normal mientras yo me quede sin reaccionar, enserio dijo Bankotsu... -Le pasa algo señorita Kagome?- interrogo preocupada, estaba en shock.
Reaccione momentos después con todos viéndome extraño.- N-no es nada Doroty- sonreí amable. - Hay algo mas que pueda hacer por ustedes?-
Es todo señorita ya se puede retirar- Menciono un hombre alto y canoso, su voz me era familiar así que asimile que fue quien me contrató.
Hice una reverencia y me retire.
Cuando por fin salí del Hospital respire aire puro, unas gotas gordas bajaron de mi frente, de pronto sentí que se tuvo el tiempo entonces poco entendí que la impresión que tenía era absurda y las preguntas seguían formulándose sin alguien que me las respondiera, como extrañaba a la anciana Kaede con sus sabios consejos.
Suspiré varias veces antes de tomar camino a casa, tenía muchas cosas que explicarle a mi familia.
Kagome, cariño- me abrazo mi madre al recibirme en la puerta pues mis visitas ya no eran tan frecuentes como antes. -Por que tardaste tanto, llame a tu celular pero no respondías... Kagome?-
He...si dime mama?- reaccione.
Pareces dispersa te ocurre algo?- hizo ojos de angustia.
Nada- sonreí cambiando de tema al instante - Mmm huele riquísimo- entre esquivando y dirigiéndome a la cocina. El abuelo leía apacible el periódico, lo abrace y ayude a mi madre a servir la cena, quise preguntar por Souta pero todo indicaba que no estaría en casa, ya tenia novia y era normal verlo como tonto tórtolo en la ciudad, mall o el cine.
Kagome cuéntanos como te fue en la entrevista, conseguiste el trabajo-
Así es abuelo, mañana sera mi primer día-
Que gusto Kagome, estoy orgullosa de ti hija- sonrió mi madre como usualmente lo hace.
Momentos después agradecimos la comida durante la cual les platique a detalles de que trataba mi nuevo trabajo y como siempre, todos felices, claro que omití detalles sobre Bankotsu y las teorías que tenia sobre si era una reencarnación o no puesto que decirles algo acerca de la época antigua es avivar recuerdos que no quería que tocaran.
Al terminar de cenar me despedí de mi familia no sin antes un típico "Visitanos mas seguido hija" de mi madre y un "Ya es tiempo de tener novio Kagome" del abuelo.
Pase por el paisaje de la casa, la noche anterior que llovió hizo el roció en las plantas para destellar con el naranja del sol casi apagado donando un panorama nostálgico que ponía la piel de gallina. Observe entonces al árbol sagrado con sus raíces enormes sobresaliendo la tierra y esa cicatriz en el medio que provocó Kikyo al sellar a InuYasha y donde yo lo libere.
Que hubiera pasado si me hubieras elegido a mi.- Una mueca de desprecio me volvió, cerré el puño. Qué absurdo era todo esto.
Antes de llegar al departamento fui por algunas compras para llenar el frigorífico, solo contaba con atunes en la alacena, un montón de galletas diferentes y un litro de leche casi a vaciar, de hecho comía en los puestos de comida rápida así que no le daba la importancia a las compras.
Una vez "aterrizando" en mi cueva acomode las compras y llene la bañera para agraciarme con un buen baño relajante.
Desnuda frente al espejo contemple mi persona, hace cuanto deje de verme fijamente?, hace mucho. Miraba en mi la misma Kagome, capaz de amar, perdonar todo al mismo tiempo pero aquello se esfumo para siempre y es que vivir una aventura como la viví jamas se volvería a repetir, creo que valió la pena cada segundo estar entre demonios y monstruos.
Que estas haciendo Kagome...- resigne metiéndome en la bañera hasta quedar completamente cubierta por la deliciosa agua caliente, cerré los ojos y aguante la respiración.
Bankotsu... sera posible que tu estés de nuevo en este mundo?- Me interrogue recordando su rostro en mis piernas, la piel morena, sus ojos azules cerrados por completo pero sin una cruz en la frente...si esto es verdad entonces el mundo nos otorga nuevas oportunidades para rectificar el pasado.
Salí del agua cuando no pude mas y desvanecí mi sentido filosofo, recline la cabeza mirando la ropa en el piso y note pequeñas manchas de sangre en ella, sonreí triunfante, esta iba a ser mi nueva aventura, averiguar si se trataba del mercenario. Cuando al fin logre relajarme y el baño hizo si efecto fue tiempo de dormir, sin meditar, solo dormir.
Las cosas puede que se vieran de mejor pinta el día de mañana...
Al amanecer no perdí ni un momento, incluso había adelantado un poco el reloj para llegar a tiempo y dar una buena impresión, ser impuntual era algo en mi ya normal.
Buenos Días Srta Kagome, como amaneció hoy?- Pregunto Doroty amablemente.
Excelente, gracias por preguntar- sonreí. - Como siguió mi jefe?- pregunte por inercia ella se conmociono.
De hecho, quiere verla en la oficina ahora.- cubrió la mitad de su rostro con unas carpetas amarillas, su expresión me lo dijo todo, acaso yo estaba en problemas? y si era así que caso tenia? aquí la pregunta real era que hacia trabajando, no debería de reposar?. Hombres.
Pase como indico Doroty y llegue a la oficina que estaba en el fondo, toque y nadie respondió. TOC TOC, una vez mas y nada. Entonces rodé los ojos de aburrimiento.
"Bankotsu Kusao" decía el letrero en la puerta seguido de "Jefe de la Academia Judo".
Vaya, quien iba a decir que de verdad tiene el mismo nombre...- gire sobre mis talones molesta, por que?, no lo se. Cuando escuche la manija de la puerta abrirse instantáneamente para el paso y me incorporé a mi posición inicial.
Pasa Por favor- Dijo sin la más mínima pizca de interés, siguió hasta su enorme escritorio sacando dos vasos de Whisky.
Dígame, para que me cito.- afirme con el tono de voz normal, el mejor que podía hacer.
El evito responder y lleno los vasos, me parece que era de un The Yamasaki de 50 años, el Whisky mas caro de toda Japón. Admito que me sorprendí.
Es para darte las "Gracias" y una "Disculpa" por mi actitud, no es algo que me interese la opinión de mis empleados, pero te lo mereces.- Alzo el vaso triunfante haciendo un ademan como si fuera El Gran Gaspy, ridículo.
Tome el vaso del escritorio y apenas le di un pequeño sorbo sin afirmar lo que dijo. -Gracias por tratar de ser amable, pero no tiene que serlo.-
Imaginas que estoy tratando, he?- alzo una ceja, me inspecciono acercándose con malicia. Sentí miedo luego de mucho tiempo, ahí estaba tal y como era, el mercenario. No tenía ni un rasguño a excepción de unas puntadas a un lado de su cien izquierda. Mordí mi labio.
A unos escasos centímetros de separación rozo con la punta de sus dedos gruesos mi labio inferior, me ruborice como una colegiala ingenua.
La amabilidad jamas va de la mano con el tratar señorita Kagome; menos en mi, tiene que tenerlo claro si pretende trabajar aquí, si yo ofrezco algo se acepta y ya, me entiende?- tomo mi mentón para obligar a verlo directamente en sus zafiros, había fuego puro y confusión. Se quedó esperando algo de mi que no llegó y después volvió a sonreír con burla para regresar a su escritorio dejándome ruborizada...yo era un simple chiste para el.
Ya puede irse, eso era todo.- tomo unos papeles para leerlos haciendo como si no estuviera ahí. -Oh tiene algo mas que agregar?-
Si tengo algo mas que agregar o mas bien preguntar.- el corazón me palpito desenfrenado.
Al escuchar aquello observe que tenia sorpresa, no pensaba que lo fuera a desafiar pero así fue, quizás tenia tanto nervio como yo.
Siempre trata así a las personas?-
Digame que no es enserio su pregunta Higurashi- rió de forma hiriente, supongo que la pregunta fue demasiado estúpida para el. -Soy el jefe y por lo tanto hago y deshago en mi empresa-
Me quede callada.
Con eso basta? o tiene alguna absurda petición más-
Con la poca paciencia brotando de mis poros me fui sin contestar tratando de no azotar la puerta. Si eso implicaba despedirme que así sea.
Doroty y algunos mas me miraron por el rabillo del ojo, cuchicheando cosas de mi, pase de largo con la frente en alto directo a mi oficina y me encerré.
Caray... tenía mis mejillas ardiendo por el nervio que ese hombre me provoco, moje las bragas al recordar sus dedos acariciando mis labios y ese porte de tomarme por la barbilla hizo que todo se distorsionara. En la época antigua admití que el mercenario era un chico guapo pero al estar enamorada impedía ver a alguien mas que no fuese InuYasha, ahora todo estaba cambiando, no es amor a primera vista, el tipo es recio, gallardo, guapo también. Pero esa actitud tan soberbia, prepotente y mirar a los demás con burla me hacia tener un nudo en el estómago, viejos recuerdos.
Regrese a mis actividades comenzando por revisar los patrones de los uniformes y rediseñarlos, la verdad era que tenia la idea adecuada en la cual trabajaría para impresionar a la empresa. Me había tomado unas cuantas horas buscar medidas estándar de los estudiantes y ver sus complexiones adecuando el uniforme perfecto, perdi mi hora de comida y quizas no recuerdo si haya probado un bocado mas en todo el horario de trabajo.
Doroty se despidio de mi al atardecer ofreciéndose para quedarse y ayudarme en algo, pero yo ya había avanzado así que no fue necesario.
Llameme si se le ofrece algo señorita Kagome.-
Descuida Doroty, Por cierto y el jefe ya se fue?- asome mi rostro por la puerta para ver su oficina, seguía cerrado y si el había salido ni cuenta me di.
No señorita Kagome el se va hasta que no hay nadie, es una costumbre que tiene.-
Que extraño.-
Si yo fuera usted no investigaría tanto su persona el joven no habla demasiado y tiene un carácter difícil-
Por que me dices eso.- la mire sorprendida, era tan obvia.?
Los rumores corren fuerte a juzgar por lo que paso hoy...-
Ya entendí Doroty no necesitas explicarlo- corrió una gota graciosa por mi cien, que verguenza el espectaculo que monte.
Nuestra solterona favorita se despidió de mi y me quede solo un poco mas, faltaba agregar color en las telas para dar la impresión que deseaba.
7:35 Pm
El reloj de pared indicaba que ya se había pasado la hora o el "momento" que me quedaría, como estábamos en el mes de Noviembre el sol se ocultaba rápido jamas pasaba a olvidar una gabardina para usarla, en Japón ya comenzaba a calar el frío y por las constantes lluvias se aceleraba mucho mas.
Mire a la derecha con despiste, seguía cerrada la oficina.
Al salir del edificio un viento helado me acaricio las piernas, justamente tenia que haberme puesto guapa en un dia tan cambiante como este. Pase por los restaurantes y me evite detener, prometí que no comería más en lugares asi por eso justamente ayer fui por las compras.
La estúpida emoción que me dio al diseñar los uniformes y quedarme hasta estas horas hizo que me arrepintiera al pasar por algunos lugares peligrosos que me obligaba a cruzar el camino de mi nuevo trabajo a la oficina. Escuché silbidos, piropos y cosas obscenas de los hombres que salían de no se donde, no me entro panico, ignorarlos y pasar sin ver era mi mejor arma hasta ahora.
Que tenemos aqui, una linda jovensita.-
En un abrir de cerrar de ojos aquel tipo se me monto frente. Alto de apariencia grotesca de esos que no salen mas haya de un tugurio o alguna prostituta.
Permítame pasar porfavor- esquive su presencia.
Dos más aparecieron en los lados formando un circulo, esto estaba ya caótico. Visualice en que tanto peligro me encontraba notando que había metido la pata.
Nos vamos a divertir un rato cariñito, te importa?.- el otro tipo alto y delgado me toco el trasero sin restriccion.
Déjame!- alcance a golpearlo con mi bolso, como deseaba que mis poderes espirituales sirvieran en esta época. Hice un forcejeo que no sirvió, el sujeto grotesco me tomo por las muñecas para ajustarlas detrás de mi observando como sus cómplices tocaban mis senos y me recorrían ya listos para meter mano debajo de mis prendas, quise llorar pero en cambio grite pidiendo auxilio, claro que nadie me escuchó.
Comprendí que de hacerlos incomodar solo provocaba en ellos excitación, les gustaba ver a mujeres como yo sometidas.
Dios estaba metida en un lío descomunal.
Porfavor! Sueltenme! Suéltame!- grite a pulmón, un puño en el estómago me sofoco.
Calla mujer eres muy gritona, ya te dijimos que no te va a doler, ademas que te vez una putita insaciable bajo esa ropa de mojigata.- se burló.
Vamos Kazuno, si vas hacer hazlo no tenemos mucho tiempo- apresuró uno de ellos. Aquel que me golpeo se desabrocho el jean.
No hay nada mas asqueroso que ver a un par de inútiles aprovecharse así de una mujer-
Aquella voz me provocó escalofrío y un alivio, todos nos dirigimos a Bankotsu, estaba parado como si nada con las manos en los bolsillos.
Si no tienen dinero para un par de putas, se los puedo prestar.- sugirió divertido.
Los hombres se lo tomaron personal, quien me tenía sujeta no dejó escapar, pensaba quizás que sus cómplices se encargarian de Bankotsu y por un momento pensé lo mismo, puesto que no era el mercenario de hace 500 años atrás.
Bankotsu en ningún momento se vio alterado, al contrario parecía que se iba a divertir tan seguro de una victoria. Los mandriles en montón se balancearon sobre el, Bankotsu esquivo sus ataques con simples movimientos ágiles y sin mucho esfuerzo con puntos estratégicos de golpe acabó con ellos.
Definitivamente era como ver al antiguo mercenario.
Te crees muy fuerte maldito mocoso- saco un cuchillo apuntando a mi cuello, sentía el filo de la punta enterrarse por unos cuantos milímetros, sudaba exasperada si Bankotsu hacia un falso movimiento sin dudar aquel hombre por salvar su pellejo, me mataría.
Eres tan patético, crees que me importa que hagas con ella- enarco una ceja, ahi estaba su típica sonrisa arrogante.
Me indigne - Pero que te pasa! eres un maldito arrogante!- Estaba enojada y sorprendida.
El opresor se canso de la absurda pelea así que aprovecho empujándome contra la pared para correr, su empuje fue tan fuerte que el golpe me hizo ver estrellitas...
Trate de no azotar peligrosamente pero incluso al poner mis manos contra el pavimento hizo que estas se rasparan, era eso u otro golpe en el cráneo.
De verdad que eres torpe...- acaricio mi mejilla con suavidad, su voz era tranquila pero yo lo escuchaba lejos, se desvanecía su rostro con esos ojos azules a distancia, Fue lo único que recordé.
FLASH BACK
Kagome de verdad piensas regresar a tu época?- preguntó la anciana Kaede en una oportunidad para conversar, parecía seria con su porte frágil y sus manos detrás de la espalda.
Ya no tengo que hacer nada aquí anciana Kaede, la misión fue completada...además ya sabemos que InuYasha eligió a Kikyo-
La anciana Kaede me observaba con tristeza, estaba conciente del corazón roto pero aquella vez me dijo algo que hasta hoy creo que comprendí.
Encontrarás a alguien Kagome, todos volvemos alguna vez.- Fijo sus ojos en el maravilloso atardecer. - No lo vas a comprender en este momento, pero asi como eres la reencarnación de la misma Kikyo y que apareció para conocer a InuYasha liberandolo de su conjuro, puedes tener seguro que alguien mas atras, esta época o en la tuya, volvera para conocerte y quedarse, tenemos un destino poco común alguno-
No articule nada, solo guarde mi comentario y espere.
FIN FLASH BACK.
La cabeza me dolía, punzaba y hasta los sonidos se conformaban por ecos despacios y ahogados como el efecto de tomar una botella completa de Vodka.
Abrí los ojos al instante cuando fui completamente consciente de estar viva, la vista la tenía nublada pero reconoci que no me encontraba en mi chico departamento, estaba en un Hospital?, tampoco, no tenía su olor característico, la habitacion olia a mezcla de pino y madera, todo muy masculino.
Porque a mi- pensé unos minutos. Desde que me hablaron para este trabajo todo se ha vuelto de cabeza.
Momentos más tarde me comenzaba a sentir mejor, menos aturdida y más despierta, la luces se encontraban encendidas en el pasillo, la habitación era amplia con toques modernos y casuales, un departamento de lujo era obvio, todo tenía un exquisito toque. Esta vez si logre incorporarme, mire a los lados poniendo atención en escuchar ruidos pero nada extenuante se escuchó.
Solo el sonido y el vapor pasando por el pasillo, alguien tomaba una ducha al otro lado de la habitación.
