Una vez mas me tienen aquí escribiendo para ustedes fanáticos del BanKag.
Muchas gracias por sus estupendos comentarios! me motiva demasiado.
Disfruten este cap. Saludos!
Cap. 5 Lucha interna.
Bankotsu.
Llegue dando un salto en la cama, abracé la almohada y pensé lo ocurrido en la ducha.
Si le explicaba esto a las personas o los profesionales seguro que me ganaba un boleto al manicomio y no me podía dar ese lujo, mi empresa estaba creciendo como mi futuro, era muy arriesgado.
Diablos! Necesito saber que pasa conmigo- pronuncie con palabras melancólicas, por primera vez sentía pena por mi mismo.
En la mañana y como de costumbre seguí la rutina fitness, quise llegar un poco más temprano al trabajo asi me evitaria las preguntas tontas de Doroty, pero oh sorpresa...
Entre al elevador y ahí estaba Kagome, endemoniadamente guapa con un traje formal color vino y una coleta alta.
Buenos Días- saludo amigable. -Cómo se siente?-
Regresamos a los formalismo he?- alce una ceja observando por el rabillo del ojo, la diferencia de estatura me hacía sentir como un monstruo a un lado de ella.
Recuerdo que ayer mencionó que los formalismos no le iban fuera de la oficina, bien... estamos en la oficina- sonrió triunfante, me encanto.
Salimos sin conversar, pase de largo evitando saludar a mi secretaria solterona y Kagome se quedo en la plática.
Por fin!- dije sentandome en el amplio escritorio, serví un vaso de sake y encendí el monitor encontrándome en la bandeja del correo electrónico un e-mail de Kagome.
Diseño prototipo?- seleccione el correo, unos trajes con diseños antiguos que me extraño, pero eso no fue lo que mas llamo mi atención, fue un cinturon naranja y otro azul cielo con lo que parecían plumas más fuertes o helechos. -No puedo creerlo- pase las manos por mi cabeza y traté de controlarme, los diseños eran exactamente iguales a la armadura de aquella visión mía de anoche, saqué unas impresiones de los diseños y marche molesto rumbo a la oficina de Kagome, me tenía que explicar que pasaba, quizas solo fue coincidencia pero era exageradamente demasiada coincidencia para dejarlo en el aire. Se que ella tiene algo que ver conmigo, lo presiento y no me quedaré a esperar volverme loco.
Necesitamos hablar- entre sin tocar y cerré la puerta con boton. No me miró y siguió fija escribiendo en el monitor. Algo que hay que saber de mi es que no espero a nadie por algo soy el jefe, apague el monitor.
Pero qué le pasa?!- elevo la voz molesta, miro desafiante.
De donde sacaste esto?- avente las impresiones sobre su escritorio, les dedico una mirada sin saber de lo que hablaba.
Obviamente son diseños mios, que hay con eso, no le gustaron?-
Dejemos el formalismo y hablemos. Donde sacaste este diseño?- apunte a uno en especial, aquel azul de plumas color rey.
ah, ese...- se quedo pensando - No lo se, me recuerda a los helechos.- dijo no muy convencida, note su voz llena de mentira e intriga.
Me quieres tomar el pelo- sonreí autoritario. - Se que sabes algo, y lo voy averiguar, desde que llegaste... Hag! Olvídalo - le di la espalda para salir, justo en eso, escuche su petición.
Espera...- trago fuerte - No tengo nada que confesar, solo es lo que te explique y nada mas, no se que quieres escuchar mucho menos de lo que estás hablando- sonó preocupada.
Cerré el puño, estaba actuando esta vez como un verdadero loco, que iba a pensar de mi? al diablo. Sali azotando la puerta, nadie se atrevió a decir nada y volvieron a sus actividades.
Doroty-
S-si señor-
Quiero un reporte de la señorita Higurashi con diseños adelantados de un mes.- autorice.
P-pero señor la señorita...-
Pero que?, A quién obedeces Doroty?- Pregunté inútilmente solo para ver su expresión, mi plan era que Kagome se quedara, quizas asi meditara un poco mas al respecto de lo que paso.
A usted señor..-
Bien, hágame ese favor.- demande como un ultimátum. Kagome me estaba jugando sucio y yo también lo iba hacer, abuso de poder?, efectivamente.
Tomé durante las horas restantes un par de Whiskys, no me puse ebrio sin embargo no estaba en mis cinco sentidos, tampoco tenia hambre, solo quería estar solo.
Visualice el reloj de muñeca. -8:00 pm, se abra ido?- abrí la puerta, todo estaba oscuro a excepción de su oficina que destellaba con la luz del monitor, hasta aca escuche el sonido de las teclas, se que me odiaba en este momento pero los arranques de arrebato que tengo son instantáneos, rara vez pienso las cosas antes de hacerlas.
Tenía unos vasos encima de mi de Whisky pero eso no impedía a ver que tal iba el trabajo, acomode mi chamarra de cuerpo negro y avance hasta ella, seguía tecleando sin parar a pesar de saber que estaba ahí enfrente. -Que tal vas de trabajo?- le dije con tono sarcástico.
Le dio un toque final al teclado con odio y sonrió sardónica - Calculo que me faltan unas horas más, con suerte voy a salir hasta las doce, Gracias.- dictaminó sarcásticamente queriendo decir "Gracias maldito idiota, no voy a salir por tu estúpida culpa".
Me le quedé contemplando y ose por ir hasta su lugar girándola de la silla bruscamente para quedar cara a cara, me tenía miedo y no sabía que iba a pasar pero yo no aguantaba mas, me atraia por una estupida razon, la odiaba por una estúpida razón y fue quien puso de cabeza la situación.
Q-que haces... Bankotsu- Pronunció espantada, sentía sus vibraciones corporales conforme avanzaba a su boca, la tome de la barbilla y aspire su aroma floral.
Carajo!.
Adivine el sabor de sus labios carnosos, tardó en responder pero lo hizo sin reparo, profundice el beso hasta meter mi lengua y explorar su cavidad, su saliva mezclada con un sabor a menta creó un extenso beso apasionado. La posición era incómoda y la tome de los hombros para levantarla, ella me rodeo el cuello y seguimos en lo nuestro. El pequeño sillón a un lado de la ventana que Doroty había puesto accidentalmente cuando la tonta encargo muebles demas para adornar la oficina, porfin sirvio de algo.
Recoste como aquella vez a Kagome, alzo sus piernas y me dio acceso a una libertad continua para seguir con lo mio, le seguía besando, no quería irme, la pasión desenfrenada con los whiskys hizo una reacción de contactos y caricias subidas de tono, pase mis labios por el lóbulo de su oreja, baje al cuello y succione dejándole un pequeño moretón, gimió de placer.
Bank...yo..espera- puso la palma de sus manos en mi pecho y me detuvo - Esto no es correcto..- dijo con las mejillas ardiendo y su boca hinchada palpitaba por mi.
Quien dice que es incorrecto, es mi empresa- susurre y segui besando.
No es eso es...- tanteo sus palabras -Eres tu.-
Por que Kagome?- pare los besos y retire los mechones de su flequillo para verle mejor sus ojos reflejando placer. -Dime que tengo de malo?, dime por qué me miras de una forma tan confusa- mi voz era seria, esperaba su respuesta con ansias pero no tuvo el valor de decir nada, solo desvió la mirada en dirección opuesta.
Bien- me puse de pie dándole la espalda de inmediato, de pronto el calor corporal que sentía en mí se desvaneció, me estaba viendo como un tonto, pero es que ninguna mujer provocaba en mi lo que Kagome hizo en dos detestables días. -Olvida lo que pasó- recupere mi postura prepotente y fría.
Escuche decir algo pero poco me importo, marche de la oficina para dirigirme al bar más popular de toda japón donde se reunían usualmente mis socios de la academia, esta era la ocasión perfecta para distraerme no quería saber del trabajo, las obligaciones, de mi y sobre todo Kagome.
Bankotsu! Viejo amigo! tenias tiempo sin aparecer- Saludo y hablo con ganas de un tono alebrestado, se notaba que tenía tiempo bebiendo.
Pasado de copas como siempre Takeo.-
Deja la broma Bank, siéntate aquí con nosotros, en unos momentos llegaran unas hermosas compañías, toma!- me sirvió un vaso del mejor fuerte Whisky - Deja la cara larga-
Acepte el primero trago y así las siguientes horas como en el trabajo bebí, el ambiente estaba animoso y luego de un pasado rato llegaron las famosas compañías, cuatro exuberantes rubias inglesas de cuerpos increíbles.
Preciosas! les presento a la cabeza de toda la academia de Judo, Bankotsu Kusao.-
Todas las chicas se me quedaron viendo y no dudaron en rodearme, una se dedicaba a besarme el cuello y la otra en los labios, sentía sus jugosos senos en mi pecho sin embargo una azabache se me cruzaba por los pensamientos.
Queridas!- interrumpio Takeo -Déjenlo respirar, hay Bankotsu para toda la noche- mencionó salvándome el pellejo retirándome a las hermosas rubias, me conocía muy bien pues era una de las personas mas cercanas que me vio crecer, sabia que no me encontraba bien aunque fuese muy contiguo no lograba decirle la verdad del por que mi estado.
Y como parte de algo inesperado ahí estaba ese dolor de cabeza otra vez, masaje el puente de mi nariz para controlarlo y no lo logre.
El ambiente se me distorsiono por unos instantes, todo la música se volvió lenta y las luces distorsionaban el bar reflejando a ese sujeto saliendo entre la multitud de la gente.
Mírate, jamas pensé que llegaría hacer una escoria así- sonrió victorioso, burlándose de mí. - Ya vi que conociste a la sacerdotisa-
De que hablas, cual sacerdotisa-
No puedo que creer que seas tan ingenuo- eludió - Necesitas de mi ayuda y yo de la tuya- toco mi frente otra vez y un recuerdo cruzo mi cabeza.
FLASH BACK
Oye eres muy veloz, supongo que es por los fragmentos que llevas en tus piernas- sostuve mi alabarda firmemente para pelear contra un demonio lobo.
Tu no sabes nada!- grito cerrando su puño.
Naraku también nos pidió que te quitáramos esas piezas.- apunte y lance el primer ataque, casi lo parto en dos pero aquellos fragmentos le dieron la posibilidad de salir con vida. -Oigan muchachos! no lo dejen escapar con vida- ordene y sin mas obedecieron atacando al ser lobo, no tenia escapatoria estábamos a punto de aniquilarlo.
Aun lado!- detuvo mi ataque aquel híbrido de traje rojo.
Ya los encontré, guerreros del infierno- me observo contento, una batalla nueva se iba a disparar y seguí en mi posición siguiéndole el juego.
Oh! InuYasha!- grito melosamente mi confiable hermano.
Así que tu eres InuYasha, tus fuerzas son sorprendentes -
Y tu eres el ultimo de los siete guerreros- apunto firmemente .
Si soy el líder, Bankotsu-
No les parece cobarde de su parte maltratar a un lobo sarnoso?-
A ti quien te invito, aquí nadie estaba siendo maltratado- el lobo golpeo la cabeza de la bestia.
No empieces si hace un momento iban a quitarte los fragmentos que llevas en las piernas-
Que?! crees que soy tan lento como tu?!-
Luego de esa disputa tan patética, apareció detrás ella... la mujer que puede ver los fragmentos, la que nos robo la atención y en lo mas profundo de nosotros deseábamos tenerla... la entrometida que le salvo varias veces el pellejo a la bestia que termino una vez mas con nuestros hermanos y con nuestra vida...
FIN DEL FLASHBACK (Cap 110 y 111 de InuYasha).
Ban! Ban!- escuche subiendo de tono la voz de Takeo - Que te pasa muchacho?!- toco mi hombro preocupado.
Haste a un lado!- Lo tome de la corbata y lo empuje cayendo sobre la mesa, las rubias y los demás se alejaron unos pasos con miedo, los guardias se dieron cuenta del asunto y caminaron sobres de mi.
Tranquilízate o te vamos a sacar de aquí-
Inténtalo- ordene proyectando una personalidad diferente, era de nuevo otra vez yo, el mercenario...
Kagome.
"Pero ese maldito infeliz que se cree?! definitivamente mañana voy a renunciar, tiene el descaro de besarme y comportarse de una manera muy bipolar, pareciera que le intereso y a la vez no, que coraje...sin embargo pareció muy afectado con los diseños que le mostré, entonces estoy en lo correcto, si es la reencarnación de Bankotsu, pero no puedo llegar a contárselo seria muy peligroso"- pensaba con el ceño fruncido.
Aquí es señorita?- pregunto el taxista indicandome si era el lugar correcto, asentí y saque de mi bolso la paga, por consiguiente de lo que ocurrió en los barrios bajos no volvería caminar sola a altas horas de la noche.
Entre al departamento, encendí las luces y acomode mi enorme abrigo en el perchero, tumbe mi cuerpo en el sofá encendiendo el televisor, pase canal tras canal sin nada interesante que ver hasta que el canal de noticias local demostró unas imágenes de mi lugar favorito, el bar mas popular de japón.
Aquí estamos transmitiendo en vivo en el bar Shinjuko donde una pelea se llevo a cabo con varios hombres lesionados de gravedad, las autoridades desconocen por el momento quien lo provoco pero...- apague el televisor, lo que me faltaba, ahora ese divertido lugar estaría cerrado por un buen tiempo gracias a ese tipo.
El timbre sonó, me pille al escucharlo, quien puede ser a estar horas?, no dude que fuera Yuka, dijo que llegaría de sorpresa en esta semana pero no figure que de noche.
Me levante desganada -Ya voy!- el timbre sonaba constantemente. -Enseguida!- grite ahora yo disgustada.
Pavor que lleve al ver quien era. -Bankotsu?, que haces aquí.-
camino de largo y entro sin permiso.
Si, adelante, pasa- cerré la puerta con una tonalidad resignada. -Ahora que se te ofrece-
Ha pasado mucho tiempo- me admiro con una ojos distintos al chico que conocía.
Pero que dices, si solo fue hace unas horas que nos vimos- sonreí ingenua y camine hacia el para estar de frente -Que te paso? estas todo lleno de escombro y sangre en la ropa-
Una larga historia- tomo mis manos, se sentían calientes aunque el frió del invierno fuera crudo.
Te vez diferente pero sigues igual de hermosa- acaricio mi rostro y bajo a mi escote obsequiándome una morbosa sonrisa.
El corazón me palpito a mil hora, de ningún modo un hombre me dijo tales cosas en un pasado, no conocía al hombre que estaba a punto de besarme, mas sin embargo jamas había tenido la extraña sensación de que el corazón se me aceleraba de tal manera, una vez creí que aquel mitad demonio lo hacia, pero fueron cosas de quinceañera, no! en este preciso momento algo mágico embriagaba una sensación que cuesta describir, puede ser que este ante un amor fugaz y no lo sentía así, no... era íntegramente distinto.
Otra vez sentí sus labios, ya no había preocupación, ya no había dudas ni temor, solo el.
Me deje llevar esta vez, que me guiara a un camino de perdición, estaba frente a un cuerpo reencarnado que una vez fue mi enemigo pero dudaba si su alma estaba ahí o era alguien diferente, sea como sea, ya estábamos aquí. Sus besos eran tan exquisitos como en la oficina con un toque genuino y salvaje que comenzaba a subirse de entonación.
B-ban me lastimas- pronuncie bajo, sus manos apretaron fuertemente mis antebrazos provocando un quejido de dolor.
Vas hacer mía- murmuro en mi oído, abrí los ojos de sorpresa y temor, comencé a temblar tratando de zafarme pero nada funciono, entonces lo vi directo a los ojos, el azul claro ya no estaba, ahora era un tono mas fuerte. -No sabes como espere este momento-
Giro mi cuerpo apresando mis muñecas detrás de la espalda llevándome directo a la cama, sin mucha fuerza me aventó y enseguida el no dejo pasar la oportunidad para elevarme las manos con una sola de el, con la otra rasgaba mi fino vestido sin dificultad dejándome expuesta y delgadas marcas rojizas a causa de su arrebato, el no decía nada y yo me removía nerviosa bajo el, unas lagrimas se asomaron resbalando por mis mejillas, ennegreciendo aun mas mis pestañas.
Por favor para...así no quiero Ban.-
sonrió con sorna y lamió mis lagrimas, todo se salio de control. Apretó mas fuerte mis muñecas y esta vez si me queje, estaba ya casi por completo desnuda a excepción de mi lencería negra, desabrocho hábilmente el sujetador y enseguida siguió con la pantaleta.
Una vez desnuda recorrió mi cuerpo con su mano libre, desesperado por tenerme, me cogió con la pura mirada y beso mis labios con impaciencia salvajista, mordió tanto mi labio inferior que me hizo una herida deslizándose un hilo rojo de sangre que con gusto volvió a lamer.
No me dio tiempo de reaccionar y lo vi escupiendo su mano para lubricar mi zona, metió un dedo, después dos, luego tres con una fuerza brutal, mas que placer estaba sintiendo dolor pero Bankotsu se le veía lo contrario, disfrutaba la escena que estaba montando.
Basta!- grite, hice fuerza y otra vez no logre nada, solo hice que se enfureciera y jalara un poco EL cabello para quedarme quieta.
yo decidiré cuando es suficiente, escuchaste- dijo exaltado sin dejar de mover sus dedos dentro de mi.
Estaba mojada y no sabia por que, quizás eran las sensaciones masoquistas inundando mi piel virgen a esas experiencias.
Saco sus dedos y los llevo a mi boca -Prueba- ordeno, me negué - Vamos, solo vas a prolongar esto-
cerré los ojos y saque mi lengua para chupar mi excitación mezclada con su saliva, no estaba mal me estaba gustando y quito sin aviso sus dedos, siguió recorriendo mi piel, apretando y mallugando mis senos, bajo para mordisquear uno y con el otro estrujarlo.
De verdad para, ya!- grite, solo cree que soltara mis muñecas y enseguida tapando mi boca, me sofocaba pero no lo suficiente.
Desabrocho su pantalón y saco su enorme erección, pero jamas dejo de taparme la boca y las lagrimas seguían corriendo.
Me penetro tan fuerte que ardió hasta mi entrepierna, aun con los fluidos saliendo de mi no lograba llevarle el ritmo, me tenia atrapada en la cama, arrinconada y saciándose de mi. No decía nada, solo gemía de placer sin dejar de estrujarme, mordía mi cuello, mis hombros y mis senos tan fuerte que el día de mañana dejaría marca en mi y en su persona.
Todo se lo llevo el demonio, al carajo, al detrito!
Siguió, penetrándome, me estaba quedando agotada de forcejear sin éxito.
B-ban...- choque mis ojos como ultimo intento de hacerlo recapacitar y de que algo mas pasara, suplique con la mirada, suplique...
Kag...- dijo con un hilo de voz apenas audible de culpa, cerro los ojos, se detuvo y los abrió demostrando heridas internas en su alma, pareciera que acababa de salir de una lucha interna donde el a duras penas fue el ganador, observo mi cuerpo mallado, mordisqueado, moretes y con algunas manchas de sangre, yo ya tenia los ojos entrecerrados del agotamiento y resignación. -Kag...yo lo siento, no se que me paso- oculto su rostro detrás de mi cuello, al fin había reaccionado.
Quiero, que te vayas...vete-
Hizo caso omiso a mi petición hasta después de unos segundos se puso de pie y se acomodo las ropas, yo seguía desnuda con la vista en algún punto de la habitación, comprendí que alguien que renace de las cenizas jamas cambiara y es nuestro destino final, así como me tomo tiempo entender que de alguna forma Kikyo y yo eramos iguales.
Discúlpame Kag...de verdad-
No tienes que disculparte, solo vete- mencione proponiéndome a la vez erguirme, me dolía cada musculo, agarre la sabana mas próxima de mi cama y me cubrí la anatomía.
Bankotsu dio unos pasos al frente pero se detuvo y sin decir nada mas, salio deprisa...
