Como estan mis mercenarios favoritos! cap 6. Esto va para largo, no olviden dejar sus comentarios
En el último capítulo vimos a un Bank que trata de solucionar sus problemas internos con su antiguo yo. Vamos a ver si Kagome lo perdona y como se van a enfrentar en esta nueva aventura que esta por iniciar.
Disculpen algunos errores de ortografía que se me van por ahí haha.
Saludos!
CAP 6 PERDON, LAGRIMAS Y ENCUENTROS.
Kagome.
Sonó el despertador pero no tenía ganas de levantarme, la entrepierna me ardía y mis ojos estaban hinchados de tanto llorar anoche, no es que fuera una clase de chica débil, no era eso, era más bien el hecho de saber que ayer Bankotsu se fue a los extremos, me decepciono tanto su comportamiento que le volvi a tomar coraje, trate de compadecerme pero no pude, el ayer no hizo lo mismo por mi, porque yo por él si?, alomejor la chica del Sengoku lo hubiera hecho pero ya no era esa chica.
Decidí presentarme a trabajar, no iba a dejar el trabajo a medias ademas tenia cosas que pagar como la renta del departamento, simplemente no le dirigiría la palabra a ese hombre por nada del mundo si no era por trabajo, claro, primero tenía que saber si no fui despedida, ya después me encargaría de conseguir otro empleo. Mantuve la calma y la compostura cuando llegue a la oficina, me fui vestida con una gabardina café ajustada de la cintura que llegaba un poco mas abajo de las rodillas, una bufanda negra cubriendo el cuello, guantes y unos tacones del mismo tono, así con este atuendo Doroty ni nadie de mis compañeros notaria que tenia todo el cuerpo lacerado, demostré la mejor cara que podía tener para pasar desapercibida pues la simpática Doroty suele ser algo entrometida.
Señorita Kagome, le pasa algo?- pregunto curiosa.
Me detuve en seco, parece que no funciono mi super plan.- Me encuentro excelente- sonreí con una fuerza fingida.
Doroty graciosamente tembló, le dio escalofríos la sonrisa que le regale,-Parece que anda más feliz de lo normal- una gota gorda bajo de su cien y yo entre a la oficina sin más interrupciones, ahora en adelante si alguien quería entrar ya fuera Doroty y sobre todo Bankotsu, primero tenían que tocar la puerta, no quería mas "sorpresitas" como la de ayer.
Deje escapar un suspiro sentándome enfrente del monitor para proseguir con mi trabajo, diseñando y perfeccionando los uniformes, me llevo tiempo agregarle y quitarles detalles, no quería que tuviera otro arranque de pánico el jefe. Pasó un momento libre en el cual fui hacerme una taza de café y visualize la oficina de Bankotsu. -Estará ahi?- pero qué demonios decía, a mi me importaba un bledo, le di un sorbo al café y entré otra vez a proseguir con el trabajo, manos a la obra.
Mire mi reloj cuando sentí los ojos cansados. -6:45 PM-. Estire mi cuerpo de cansancio y me dirigí a recepción lista para retirarme.
Oye Doroty, el jefe Bankotsu no ha llegado?- interrogue curiosa mientras ella leía entretenida alguna revista.
No señorita el Jefe Bankotsu no se ha presentado el dia de hoy- respondió normal - Así es el, a veces se toma los días, es un hombre difícil-
Ya veo- pronuncie, si supiera todo lo que se sobre el seguro a la pobre mujer le daba un infarto -"Más bien lo hace porque es un cobarde"- cavile.
Ya casi pasa su hora de salida, piensa quedarse otra vez mas tiempo?-
Bromeas! hoy pienso ir a casa de mi madre para quedarme unos días - dije graciosa, parecía una esclava en vez de una empleada, ojala que me pagaran horas extras.
Doroty sonrió como respuesta y me despidió.
Acomode mi gabardina para que todo se viera en su lugar y sostuve firmemente el pequeño bolso que lleve, tenía ganas de visitar a mi madre y quedarme unos días allí, no importaba si tenía que tomar el taxi constantemente para llegar hasta el trabajo, pero quería sentir compañía, pensé que jamas me volvería a sentir así de sola con ese hueco en el estómago y una vez más con un hombre ocupando mis pensamientos, pero ya no era el chico peli plata, ahora era el mercenario.
Justamente todo comenzaba bien en mi vida y retrocedí como los cangrejos cuando lo conocí, me gustaba ese chico malo, sexy y atractivo no lo negaría, aquellas caricias que me regalo me hicieron despertar deseo en el, un enamoramiento prematuro pues a pesar de todo se que en el fondo no es tan malo como lo pintan, solo hay que alcanzar a comprenderlo y distinguir su amabilidad, aunque yo la verdad no estaba en posición de perdonar lo que hizo. No soy orgullosa ni la mala del cuento, mucho menos una chiquilla llorona, simplemente algún día todos tenemos que tomar decisiones duras y si es cuestión de amor propio así iba hacer...
Bankotsu.
Bankotsu, he tratado de llamarte varias veces pero no respondes y no regresas las llamadas.- Pauso y suspiro preocupado- Muchacho, necesitamos hablar sobre lo que pasó en el Bar y descuida que yo y los demás no vamos a decir nada...-
Fruncí el ceño molesto después de escuchar el mensaje y golpe el teléfono, si bien ayer me importo una mierda que me buscara la policía en el departamento, me quede confortado al saber que nadie abrió la boca por que de ser así no dudaría en descuartizarlo.
Maldición...- dije sirviendo otro vaso de Whisky, tenía aproximadamente todo el día bebiendo, no estaba ebrio pero tampoco en mis mejores sentidos, quería evitar pensar en todo momento respecto a lo que pasó, negarlo unos instantes. -Que época tan aburrida- hable frustrado y me eche en el sillón, recargue la cabeza dejando que los recuerdos me llegaran aunque yo quisiera evitarlos era difícil detenerlos.
FLASHBACK
Al recuperar totalmente los recuerdos de mi vida pasada, me sentí pleno listo para cualquier batalla, aquel peso que cargaba en mi conciencia de imaginar que estuviese loco se difumino, comprendí que solo una parte de mi estaba atrapada en el infierno y que nunca deje de ser yo, tan simple los recuerdos era lo único que me faltaba para estar completo.
Deje a los tipos casi muertos en el Bar, sacie mi sed de sangre y escape entre toda la multitud de gente despavorida que corría directo a la salida, la pelea que provoque parecía casi monumental pues llegaron policías, reporteros sin olvidar a las personas entrometidas de tal escena.
Carajo! las putas llaves del auto.- escupí molesto buscando entre mi ropa, seguro las había perdido en el bar. Pense en ir a mi departamento pero tenia la impresión de que los socios me delatarían y seguro ahí era el primer lugar donde me buscarían, quizás un hotel fue la mejor opción para pasar la noche pero recordé que alguien vivía mucho mas cerca.
Kagome- mencione melancólico, no era factible aparecerme frente a ella ahora que que soy el mercenario de hace quinientos años, sin embargo tenia deseo de verla y tenerla cerca de mi, inexplicable sentimiento.
Estaba ya frente a la puerta, nervioso sin saber que decirle, sin hacer nada tratando de luchar conmigo mismo cediendo por completo. La ultima vez que estuve en vida en el monte hakurei fue la única ocasión que recordé su rostro antes de morir en manos de esa bestia. Cerre los puños con furia, y es que hasta hoy podía compararla y saber quien era, pues el yo de antes solo tenia la impresión de haberla visto antes sin saber que aguardaba deseo y sentimientos por la sacerdotisa desde tiempos de guerra.
Dispuse armarme de valor, toque el timbre.
Ya voy!- grito a lo lejos -Enseguida- levanto la voz y abrió la puerta. -Bankotsu, que haces aquí?- pregunto mas sorprendida de lo que yo estaba, la observe de largo y pase sin pedir permiso.
-Si adelante, pasa- dijo en tono frustrado y resignado - Ahora que se te ofrece?- cuestiono molesta, casi se me había olvidado el pequeño incidente del beso en la oficina.
Ha pasado mucho tiempo- le respondí firme, ahogado con conmoción. Estaba frente a mi la mujer que me robo la atención, la sacerdotisa locamente enamorada que protegía al híbrido a capa y espada y de la cual no pude sacar de mis pensamientos jamas ni reencarnando en una época diferente, ahí estaba... distinta a la chiquilla de un uniforme escolar verde, aquellos ojos de inocencia se perdieron y su cuerpo delgado abrió paso al de una dama, cabello mas largo, facciones refinadas y un carácter sagaz. si no hubiera vuelto por completo nunca me habría dado cuenta de Kagome y la seguiría viendo como algún recuerdo perdido en la historia.
Pero que dices, si solo fue hace unas horas que nos vimos- me sonrió graciosa acercándose a mi curiosa de mi aspecto. -Que te paso?! estas todo lleno de escombro y sangre en la ropa- abrió los ojos como platos dejándome observar el intenso café de su mirada, aquellas pestañas negras eran suficientes para resaltarlos.
Una larga historia- tome sus finas manos buscando calor, pero estaban mas frías que las mías, era evidente que nos necesitábamos. -Te vez diferente pero sigues igual de hermosa- hable sofocado, acariciando el terso rostro bajando al escote que pronunciaban sus senos, formulando mil preguntas por hacerle que por el momento ninguna se menciono, solamente quería estar ahí, hacerla mía al fin, tenerla...
Acerque mi rostro y me incline por la diferencia de alturas, entonces fue cuando me perdí al tocar sus labios, la desesperación broto con facilidad, la mezcla de pretensión, capricho y pasión se apodero de todo mi ser, trate de controlarlo pero era demasiado tarde, me deje llevar por mis instintos salvajes, ya no podía mas, el cuerpo me estaba ardiendo de deseo, de pronto todo se nublo, solo razonaba en mi y en calmar esto que jamas me dejaría en paz.
El tiempo se congelo, su voz me hizo reaccionar solamente para hacerme ver mi suerte, lo había arruinado.
B-ban...- pronuncio en un quejido, tenia mi mano tapando su boca para que evitara hablar y yo me sentí como el sangano mas grande, abrí los ojos sin evitar los de Kagome, estaban llenos de lagrimas, asustada e indefensa.
Kag...- nombre a mitad su ser, culpándome y eludiendo la culpa que se asomaba en mi corazón, eche un vistazo a su cuerpo mordido, moretes rojos y manchas de sangre que solo sirvió para hundirme mas de lo que ya estaba, escondí mi rostro detrás de su cuello, buscando el perdón. - Kag, yo lo siento, no se que me paso- le dije explicando algo que no tenia explicacion.
Quiero que te vayas, vete- respondió lo que era obvio, su voz estaba impregnada de decepción y odio. si alguna vez ella sintió algo por mi, ahí lo perdí.
Discúlpame Kag ...de verdad- Demonios! los perdón no eran suficientes! que mas puedo hacer! que paso conmigo?! nunca tuve la piedad para matar a mis contrincantes ni sentido de la culpa para derramar la sangre, y ahora ella me ponía a prueba, yo, Bankotsu el líder de los siete.
No tienes que disculparte, solo vete- tenia la vista perdida cuando me dijo aquellas palabras.
Quite mi peso de su cuerpo acomodando mi ropa, mire al suelo y su hermoso vestido estaba en el suelo desgarrado.
Como su fragilidad se lo permitió alcanzo a cubrirse avergonzada de su desnudes y adolorida.
convencido de usar una consolación para aliviar lo que ocurrió calcule que no iba a funcionar, retrocedí pasos dispuesto a irme, dejarla sola y lejos de mi era lo mejor, no tenia ni idea de como amarla, no tenia idea de como hacerla sentir bien y cuidarla, no tenia idea de nada. Quien iba amar a este mercenario? si incluso mi propia madre fue capaz de abandonarme. Y si Kagome iba hacer la mujer que me amara, lo había arruinado, por que? por que personas como yo no entran en los cuentos de hadas ni tienen el privilegio de ser felices, la sacerdotisa se merecía que le prometiera el cielo pues era mas que un ángel, pero yo solamente sabia de infiernos.
FIN FLASHBACK
Pase las manos por la cara y sobe el puente de mi nariz, tuve otro arranque y lance el vaso de whisky para estrellarlo contra la pared, tenia que aprender a controlar este temperamento tan trastornado. Mire algo metálico por enzima de la repisa que llamo mi atención y me di cuenta que eran las llaves de la motocicleta, apenas en la mañana me la habían entregado como nueva, pudiese haber comprado otra pero esta era especial. Conté hasta tres para calmarme y tomar la chamarra de piel negra junto con las llaves, no estaría mal dar un paseo y despejarme de toda esta absurda situación.
De pronto escuche el sonido de la puerta, -Largo!- grite, no estaba de humor para recibir a nadie y yo ya iba de salida.
Los toques de la puerta se intensificaron provocando enojo, dispuesto abrir para partirle la cara quien fuera que estuviese molestando a estas horas.
Bankotsu, hasta que te encuentro-
Ha solo eres tu Takeo, adelante- lo invite a pasar, pretendía no charlar mucho con el para despacharlo pronto de aquí y largarme. - quieres un trago?- alce la ceja y lo mire detenidamente, parecía inquieto.
Si claro, tu siempre tienes el mejor Whisky- tomo asiento, cruzo las piernas y encendió su puro como usualmente lo hacen los gangster.-Puedes explicarme que paso anoche?- soltó el denso humo, le ofrecí el vaso e igual tome asiento, tenia la sensación de que esta charla no pintaba para nada bueno, así que, Adiós viaje en motocicleta.
No tengo por que darte explicaciones, ayer tuve un arranque es todo.- dije normal.
Es todo, he?, no lo creo Bankotsu no soy idiota, te conozco desde que eres un chaval-
Ya te lo dije, si quieres una explicacion no la vas a tener.- insistí irritado.
Déjame aclararte una cosa Bank, recuerdas que cuando iniciaste este negocio tuviste que asociarte conmigo por que no tenias capital?-
Solté una carcajada sarcástica - Piensas echarme en cara tu préstamo?, entonces déjame a mi aclararte la mente, todo ya lo pague, no te debo nada y si esperas una disculpa por el golpe, bien, ahí la tienes- apunte a su vaso de Whisky.
Muy gracioso muchacho, pero no es eso, quiero que sepas de donde proviene todo mi dinero, ahora que ya eres un sustento independiente y no necesitas de mi, creo que es buena idea decirlo- bebió el trago de un jalón. -Soy uno de los traficantes de armas mas grandes de japón-
Nunca fui ciego, te llegue a ver en los barrios bajos de donde salí-
Vamos bien, pero no has escuchado la mejor parte- sonrió con malicia dando otro sorbo a su puro. -Como dije, tu empresa ya es independiente y perfecta para utilizarla como mascara para mi negocio, es decir, ya no me sirves-
Vaya, lamento informarte que no te voy a conceder ese deseo- termine mi trago y cruce los brazos.
Sabia que dirías eso, dime una cosa Bank, que tan relacionado estas con la diseñadora que contratamos hace poco.-
Achique los ojos en defensiva, no dejaría que metieran a Kagome en esto. -Nada especial, por que?- fingí desinterés.
Oh rayos muchacho, como eres difícil, te estuve espiando estos últimos días, quien crees que mando a los tipos a casi violar a esa mujer?, lo se todo desde el día que la trajiste a tu departamento hasta el día de ayer que te fuiste a refugiar con ella, que por cierto te vieron entrar y salir, que paso realmente?-
Eres un imbécil, te advierto que soy capaz de cortarte la cabeza si algo le pasa a Kagome, mas vale que te largues de una vez- fruncí el ceño, estaba a dos pasos de asesinarlo. Por dentro estaba mas que sorprendido, aquel hombre que casi me trato como a un hijo me engaño, algo que jamas tolere fue la traición, aquello lo viví cuando Renkotsu fue capaz de matar a Jakotsu en aquel entonces por los fragmentos de Shikon.
Me temo que no va hacer así- carcajeo seguido de un silbido, cuatro hombres armados entraron al departamento con pistolas de corto alcance, apuntaron a mi cabeza, sentí dos atrás y dos a los lados, gran error para ellos, contuve la calma, esto se iba a poner interesante.
-Tu eliges Bank, tienes que ceder ante mi petición de dejarme tu empresa y considerar dejarte vivo, morir, o puedes conservar tu vida a cambio de la linda mujer de la cual estas enamorado.-
Me entretuve con la estúpida amenaza de mi socio, no me quedo que responder algo simple. - Vete al demonio-
Con unos movimientos ágiles recupere la postura y sostuve el arma del sujeto de lado izquierdo para disparar al de enfrente, una vez hecho los otros dos de atrás trataron de disparar, los apuñale en el rostro tan fuerte que hice de sus narices y mandíbulas un asco brotando sangre a borbotones, dejándolos al instante inconscientes, Takeo se quedo en la misma posición sin hacer nada, por alguna razón no le sorprendía que pudiese eliminar a esa escolta tan fácil, sabia que necesitaba mas de seis hombres para hacerme frente.
Yo mismo me mofe en ese instante, solía haber peleado con monstruos y demonios en la época antigua, por que no iba a terminar con estas escorias?, troné mis nudillos listo para matarlo, el siguió desafiándome a muerte con la mirada - Te propongo algo Bank, sabes que no puedes tu solo ante toda esta mafia, te doy tres días para pensarlo, tu decides, pero yo que tu...- miro su reloj de muñeca. - Me iría corriendo a salvar a la chica-
Antes de hacer algo escuche a mas hombres correr por los pasillos y pensé rápido, tenia que salir de aquí, no importaba que pasara conmigo, sabia que moriría de todas formas al cumplir el plazo de Takeo, a mi en realidad me interesaba dejar a salvo a Kagome, era lo único que en realidad me importaba en esta época, no volvería a descansar ni estar en paz si supiese que fue dañada por acciones que yo mismo provoque, por ella es que tal vez tuve una segunda oportunidad de renacer no con un pedazo de Shikon, si no con una nueva vida y si no era así, seria mi acto de redención.
Espero que estés bien Kagome...- Pense exaltado, corriendo en dirección a la motocicleta la cual monte fácilmente escapando de algunos disparos..
Kagome.
Llegue a la casa y toque varias veces, nadie abrió así que tome la llave secreta que mi madre suele ocultar debajo de una maceta, entre frotándome las manos del frió, todo se encontraba oscuro, encendí las luces y visualice perfectamente que nadie se encontraba, quizás solo fueron de compras pero cuando me acerque al refrigerador estaba una nota en letras rojas.
"Kagome, si vez esta nota nos fuimos a un crucero hasta Nagasaki que tu abuelo se gano en un juego de Shogi, No te avisamos por que sabemos que estas muy ocupada, dejamos raciones y el gato esta con la señora Ukyo. Te amamos hija"
Se fueron a un crucero sin mi- dije en tono triste como una niña, mas sin embargo no los culpaba, mi vida ya era muy aparte de la suya aun así agradecía que mi madre me tomara en cuenta en todo momento, siempre tan precavida.
Prepare algo de cenar y llame a las chicas, pero ninguna se encontraba en casa, tenia tantas ganas de charlar y de quitarme a Bankotsu de la cabeza pero no podía, ahí estaba como una espina de rosa en el dedo. Deje escapar un suspiro de fracaso.
Termine la cena y el cansancio me invadió, había pensado muy bien en charlar mañana con Bankotsu respecto a su impulso y contarle todo lo que yo sabia acerca de su pasado, si resultaba que yo era la demente e imaginaba que si era el mercenario quedaría como una tonta, pero el que arriesga no gana. Por que después de todo merece una buena explicacion, entender que no siempre se puede tener el control de las cosas y que debemos conocer el don de la compasión, si Bankotsu hubiese querido hacerme daño de verdad se evitaría el drama y traspasaría mi cuello con un cuchillo, y aquellos diálogos de perdón que emitió una y otra vez no hubieran sonado tan sinceros.
Cansada y resignada subí a mi antigua habitación, estaba igual de confortante con la cama de sobrecama rosa, el escritorio de mis estudios, y la repisa con el despertador, varios instantes la melancolía me llevo abrir la ventana y recargarme sin importar el frió viento de noviembre, el hermoso árbol no tenia sus hojas pero ahí estaba la marca de InuYasha, mis ojos estaban perdidos en recuerdos, sobre todo la primera vez que mire al mercenario, me sonroje.
Bankotsu, me hubiera gustado que las cosas marcharan diferente entre nosotros.- exhale afligida, imaginando a Bankotsu con un ramo de flores o tal vez alguna cena, pero era mucho pedir, no fue hasta que mi fantasiosa mente reacciono luego de unos instantes de estornudar varias veces a causa del frió ,así que era hora de dormir o posiblemente mañana pescaría semejante resfriado, selle la ventana con fuerza.
Me hice un ovillo en la cama y entre en calor, no paso mucho tiempo para caer en sueño, en realidad cuando duermes no sabes cuanto tiempo ha pasado, solo pasa hasta que después dejas de sentir y pensar, pero aquello me resulto incomodo, una ventisca ligera y colada acaricio las mejillas, trataba de abrir los ojos y lo conseguí sin éxito, unas manos pasaron por las mismas y al final abrí los ojos adormilada, una silueta muy familiar se discernió.
InuYasha...?-
