Lamento el retraso tremendo chicas pero es que se me atravesaron muchas cosas y no pude continuar, pero aqui esta otro cap.
En el capítulo anterior todas nos quedamos sorprendidas por que Bankotsu se metió en un lío y al parecer InuYasha, regreso?, en este Cap no hay Lemon porque necesitaba desarrollar la historia, no se desanimen en el sig cap estará cargado de Lemon.
No olviden dejar sus comentarios! Saludos!
Cap. 7 Necesitas de mi como yo de ti.
Bankotsu.
El frío invernal a mediados de Noviembre era insoportable, tenía los dedos entumecidos a pesar de traer puestos los guantes, pero con aquella adrenalina asomándose por todos los poros de mi piel hacía que me importara de aquí una yarda al carajo si hacía frío o no, solo hay una cosa que importa y es la mujer que ocupa casi toda mi ridícula existencia.
Estacione si derrapar y tome una madera con clavos que estaba tirada entre algunos escombros de construcción, no era la mejor arma pero iba hacer útil por lo menos, camine con cuidado entre los pasillos hasta llegar al departamento, las luces estaban apagadas y avente la puerta de una patada, como predije estaban dos tipos esperándome en la entrada, uno con un arma blanca y otro con arma de fuego. Me mofe con burla, enserio que Takeo era un idiota si pensaba que con eso me iba a detener. Acelere el primer golpe al tipo del arma de fuego, los clavos dieron justo en la parte de la cien izquierda provocando que se le saliera el ojo de su órbita salpicando sangre por todos lados, desplomándose en el suelo gritando de dolor, aquello era una vista magníficamente sádica, el segundo sujeto de arma blanca se quedó sorprendido y no trato de huir mas sin embargo su rostro de miedo me lo decía todo, era de aquellos hombres chupamedias que se ganaban el pan a costa de los demás, - De verdad piensas que con esa navaja insignificante me vas a matar?- alce una ceja.
Porfavor, no me hagas daño- soltó el arma y se puso de rodillas, patético, estas escenas me recordaron viejos tiempos.
Donde esta la chica?!- lo tome de la camisa hasta alzarlo, aquel dudo en decir algo y le regale un puñetazo tan fuerte en el rostro que hasta su madre le daría asco verlo.
N-no lo se...no estaba cuando llegamos, piedad porfavor...- suplico el miserable, no me faltaban ganas de asesinarlo pero no podía estar perdiendo el tiempo, lo hice a un lado y limpie mis manos manchadas de sangre sobre la chamarra de piel para minimizar la evidencia, si salía a la calle de esta manera llamaría la atención, en la época antigua estar manchado de sangre fuera algo normal pero aquí era algo insólito.
Kagome dónde te metiste- pense alterado buscando una solución, podia estar en cualquier parte, en la plaza, en una cena, donde fuera! además era arriesgado buscarla, que tal si en unos momentos llegaba y se encontraba con todo eso?, ni hablar. -Ya se- asentí con una idea y le di una patada al tipo que gritaba para que se callara, me acerqué al teléfono y como último recurso me propuse hablarle a la mujer más comunicativa de toda Japon, Doroty.
Tecle unos cuantos números, seguro respondería a estas horas, dudaba mucho que estuviera algo mejor que hacer.
Si, diga?-
Doroty, habla Bankotsu- Hable serio recuperando la postura fría.
Ha..Dígame señor en que lo puedo ayudar- contestó temblorina, que le pasaba a esta mujer que me tenía miedo?, ha, ya recordé, era un Jefe hijo de puta, deberia de tener mas de consideracion con los empleados.
Sabes donde esta Kagome?-
E-este...- pauso oscilando, una de las tantas reglas que le había encargado a Doroty era no hablar de los empleados o pasar información fuera del plano laboral, nunca imagine que rompería la primera regla que impuse.
Doroty.- afirme duro. -Necesito que me lo digas, ahora.- dialogue enojado.
Dijo que iba a estar en casa de su madre- soltó el enredo.
Bien, sabes donde vive su madre?-
No, pero...-
Pero que?-
Recuerdo que ella presentó en su contrato a su madre como aval, mmm por aquí tengo aun los registros..- se escuchó por el telefono papeles removerse a montones.
Doroty sigues en la oficina?- estaba sorprendido, esta mujer no tenia vida social.
He?-
No nada, solo dame la dirección- resople ya cansado tocándome el puente de la nariz.
Doroty me paso la información de inmediato y colgué el teléfono, corrí lo más rápido directo a la motocicleta y me fui como demonio, estaba en pleno riesgo salir de aquí pero qué más opción tenía, si seguía sin hacer nada Kagome podía estar en peligro, quién sabe si ya la habían secuestrado o enviado a otro país, no sabía y lo peor de todo es que no podía ni imaginarlo, me aterraba aquellas ideas tan estremecedoras, me costo tiempo reconocer que me había cautivado y enamorado, como para volver a la vida y perderla.
El recorrido en motocicleta tardó más de lo esperado, al parecer Kagome vivía casi a las afueras de la ciudad donde se ubicaban los templos sagrados, estacione la motocicleta con cuidado y me baje sin apuros siempre con la guardia en alto, todo estaba tranquilo, solo el sonido de los grillos y algunos copos de nieve que comenzaban a caer acompañaban a un panorama atribulado, no había señales de saqueo ni marcas de automóviles, absolutamente nada, sólo silencio con las luces de la casa apagadas...
Kagome.
InuYasha estaba frente ami, no cabía duda, me había puesto de pie de un solo salto con el alma totalmente despierta y pasmada, aun no reaccionaba ante tal impresión, sin embargo en ningún momento sentí aquel deseo que solía tenerle hace diez años atrás, en cambio el me estiró del antebrazo y me regaló un estrujón acogedor, como si se guardara miles de palabras y cosas por decirme, anhelos y suspiros que fueron demasiado tarde para obsequiar, el arrepentimiento de una bestia a flor de piel, ese era InuYasha en estos momentos.
Kagome, creí que nunca te volvería a ver.- hablo estrujando mi rostro contra su pecho fornido, estaba algo cambiado el cabello lo tenía atado en una coleta y su traje típico de rata de fuego se fundió con una ligera armadura, tenía que reconocerlo estaba más imponente que nunca.
Cómo es posible que estés aquí- analize la situacion luego de unos instantes de trance temporal, tome distancia y se me quedó viendo sin saber cómo iniciar una historia hasta que suspiro y me sonrió.
No lo se Kagome, capte tu olor a través del pozo y pude cruzar, pero lo importante es que estas otra vez de regreso, vamos con los muchachos, estoy seguro que se van alegrar.- dijo apresurado, con una emoción sin igual llevándome de la mano, pero me detuve en seco. -Que pasa?- se extraño de mi comportamiento.
Es que yo...- vacile en hablar, quería ir con InuYasha, estaba plenamente agradecida en volver a tener esta oportunidad de viajar pero algo o mas bien alguien me detenía en mi partida, Bankotsu. Además que deje de conservar aquel resplandor en mi interior que me hacía vibrar cuando cruzaba el pozo devora huesos, estaba feliz de verle a InuYasha una vez mas y ver a mis amigos, pero no de aquella manera que solía ser. Unos crujidos de madera que provenían de abajo se escucharon sonoros y sospechosos evitando aquel cuestionamiento que InuYasha estaba por hacerme.
Ese olor...- frunció el ceño moviendo su nariz al mismo tiempo, su molestia era indiscutible.
Baje junto con el a duras penas por las escaleras, no alcanzaba a ver nada, solamente el reflejo de la luna colándose por la ventana haciendo juego de sombras con los objetos, parecía escena de sherlock holmes.
Maldito..- gruño InuYasha y yo retrocedí unos pasos pues se lanzó como fiera a un rincón más oscuro, escuche puñetazos por todos lados, era evidente que alguien estaba luchando contra el.
Encendí las luces en medio de la desesperación y ahora si me lleve increíble sorpresa.
Bankotsu estaba sobre InuYasha a punto de darle un puñetazo y aquel jaloneando la larga trenza de mi moreno oji azul.
Capte la atención de ambos hombres al instante, no me apartaron la vista por ninguna circunstancia esperando mi veredicto -Bankotsu?- pregunte confundida, qué rayos estaba haciendo aquí.
InuYasha se quedo con los ojos abiertos como dos platones de ambar, sin saber que decir y Bankotsu rápido se incorporó, en su rostro tenía algunas pequeñas manchas de sangre y raspones, porque casi siempre que lo miraba tenía sangre o alguna clase de escombro?, aun asi me preocupe y me acerque acariciarle el rostro, unos minutos después de haber chocado miradas un odio me invadió y le meti una bofetada no tan fuerte, solo para desquitar el desprecio que le tenía por el simple hecho de maltratarme aquella vez.
Se sobo la mejilla -Supongo que me lo merecía-
Que diablos haces aquí Bankotsu, te dije que no quería volver a verte- cruze los brazos, estábamos discutiendo sin tomar en cuenta a quien se encontraba presente.
Vine a sacarte de aquí, estamos en peligro.-
Disculpa?!, estamos?, más bien tu estas en serios problemas- recrimine apuntando con el dedo índice, el se le noto una cara de agotamiento y giro su rostro para ver a InuYasha.
Así que volviste guerrero del infierno, quién lo diría- dijo con tono irónico, lo visualizaba como aquella vez que lucharon.
No me digas que quieres pelear de nuevo- entrecerró los ojos haciendo una especie de reta visual.
Kef! para volver a matarte?, no gracias- se burló y al no ver alguna respuesta abrupta del moreno, se limitó a oler de nuevo en el aire.
Yo me quedé perpleja, cómo era posible que recordara todo Bankotsu?, entonces comprendí muchas cosas... siempre fue el, solo le hacía falta recordar su vida pasada, se encontraba incompleto en este mundo no obstante no lo iba a justificar por todo lo que hizo o mas bien me hizo, exagero?.
Burlate todo lo que quieras, sabes que si no fuera por los fragmentos que me mantenían con vida, te hubiera asesinado- respondió victorioso y seguro de si, y claro que era verdad todo aquello, Bankotsu fue un rival duro para InuYasha.
Qué es ese olor...- olfateo de cercas a Bankotsu , abrumado y pensativo. Su rostro cambió de asombro a preocupación.
Quitate, que sandeces haces?!-
Es un olor a demonio, donde rayos te has metido- afirmó sujetándolo del brazo con brusquedad.
Demonio? estás seguro- safo su agarre con la misma fuerza que InuYasha, evidentemente molesto por la reacción. -Le di golpes a unos cuantos nada más, no eran demonios, bestia estupida-
Estoy seguro y a juzgar por aquel olor, es un demonio bastante fuerte, en que carajos te has metido Bankotsu- alzó el puño y me puso detrás de el. -No se que este pasando en esta época, pero el hecho de que regreses a la vida y tengas ese olor en el cuerpo me hace pensar que no te queda mucho tiempo- frunció el ceño listo para desenvainar a colmillo, la situación se estaba poniendo tan densa que se podía cortar con un cuchillo, tenía que hacer algo.
Basta los dos- me hice a un lado interfiriendo en ambos, parecía el estúpido referí de una pelea. -Dime porfavor que está pasando Bankotsu- lo mire y le suplique con la mirada, me estaba preocupando y poniendo los nervios de punta.
Lo que pasa es que...- titubeó.
Abajo!- gritó InuYasha cubriéndome con su cuerpo. Una explosión en la cocina hizo que la casa comenzara a temblar, algunos pedazos de madera cayeron, todo se nublo y un humo denso inundó por completo el lugar, parecía una clase de miasma como el de Naraku pero mucho menos tóxico, la explosión hizo que mis oídos retumbaran y un molesto chirrido apareció, InuYasha me gritaba y Bankotsu se puso enfrente de mí, no los alcanzaba a escuchar absolutamente nada, estaba aturdida.
Como pudimos salimos de la casa y entonces mi mente se aclaró, varios hombres vestidos de negro nos rodearon, en medio uno de ellos apareció, fue el mismo hombre que me tope aquella vez en el hospital cuando ayude a Bankotsu, alto, canoso y de voz gruesa, nos miraba sin sorpresa y en sus ojos note algo extraño, un color rojizo.
Vaya, que tenemos aqui, despues de todo si pudiste llegar antes que nosotros muchacho- Aplaudió de forma irónica, - Y no solo eso, me trajiste a un hombre mitad bestia-
Maldito...- dijo InuYasha entre dientes, dispuesto atacar desenvaino a colmillo pero un tentaculo salio de aquel hombre de forma inesperada atravesándolo por el pecho.
InuYasha!- grite asustada, Bankotsu me tomó entre sus brazos y logró saltar conmigo de una manera veloz para evitar que me hicieran daño y aunque fue astuto no logró del todo escabullirse, caímos a unos metros de distancia donde el demonio lanzó a InuYasha sobre Bankotsu.
Es una lastima que tenga que matarles, mi único consuelo es que esta mujer se ve apetitosa- movió su lengua de lado a lado como si se saboreara mi carne, yo hice una mueca de repugnancia.
InuYasha se incorporó con ayuda de Bankotsu y me alegro saber que los dos se encontraban bien pues aquel golpe fue duro, otro tentaculo trato de rodearme la cintura pero puse mis manos sobre el para liberar energia espiritual, un resplandor rosado brillante iluminó la zona, me sentí tan plena de volver de alguna manera a utilizar aquella energía que se concentraba en mi ser.
Una miko?- arqueo una ceja disgustado, su tentaculo se comenzo a regenerar con lentitud. -Esto se va a poner interesante- sonrió.
Hizo una seña con la barbilla y aquellos hombres se transformaron en distintos monstruos cargando diferentes armas, Bankotsu me hizo una señal con la mirada de correr hacia el mientras dejaba a Inuyasha recostado en el árbol, cuando llegue me incline y observe la sangre que no paraba de brotar de su pecho, arranque una manga para hacer presión sobre esta, una vez hecho trate de hacer un campo de fuerza que lograba sin éxito.
Bankotsu se miraba grandioso al luchar con ellos, logrando hacer tiempo necesario para que yo creara la barrera, jamas me percate de que fueran tan fuerte aun sin su alabarda, simple humano capaz de tener la sangre más sanguinaria para aniquilar con sus propias manos a unos cuantos demonios, no podía quitarle la vista de enzima, con cada golpe temía por el, temía que le hicieran daño, temía perderlo y no sabia porque ese sentimiento de protección se desarrolló.
Cuando pude proporcionar un campo de energía, jale a Bankotsu de su ropaje y lo traje hacia mi, aquellos demonios no pudieron cruzar más.
Un simple campo no me va a detener-
El demonio de canas platinadas se transformó en su totalidad, aquellos tentáculos grisáceos me causaron pavor, soltaban espinas para atravesar el campo de energía, pero el sentido reprimido en mi me hizo despertar, admitía que no estaba en condiciones para soportar tanto pues deje mi oficio de sacerdotisa años atrás, ahora era una simple diseñadora, no obstante me tocaba protegerlos, ser de ayuda y no huir más de las peleas escondiendome a sus espaldas, no señor, era tiempo de hacerme notar y demostrar que la reencarnación de Kikyo era más que solo el nombre, me concentre.
Aquel demonio en su desesperación utilizó una fuerza deslumbrante que ocasionó la explosión de mi campo de energía, me gire a Bankotsu y lo abraze tan fuerte buscando su protección, sus brazos me rodearon y me cubrieron en su pecho, todos salimos volando en diferentes direcciones pues al demonio le importo un comino que sus camaradas murieran, estaba dispuesto a terminar con nuestra vida a pesar que se encontraba algo herido y cansado, InuYasha tomo la fuerza del orgullo que le sobraba más su altanería para hacer un ataque que llevó a una especie de desintegración del demonio, desapareciendo en el aire.
El hueco en su pecho que aun sangraba hizo doblarlo hasta recargarse sobre colmillo de acero, me separe de Bankotsu y corrí hacia el para auxiliarlo pero a cambio me miró con desprecio. -No te acerques.- hablo con dificultad, se puso de pie y guardó su espada.
Pero qué te pasa InuYasha, estás herido - camine unos cuantos pasos, me dio la espalda y yo seguí con mi característica terques. - No te voy hacer caso- lo tome del antebrazo dispuesta a retarlo, me empujo con odio y Bankotsu entro en acción golpeándolo en la mejilla, este no se quedó atrás iniciando una disputa.
Tranquilos! Porfavor!-
Los golpes de cada uno fueron imparables y ni mis palabras de súplica los pudo separar hasta que InuYasha cedió, estaba muy agotado.
Ya vi por quien te preocupas y de que lado estas, Kagome- limpio el hilo de sangre que bajaba por la comisura de sus labios, sus palabras estaban cargadas de odio sin compresión, me le quede viendo sin saber qué decir, estaba claro que mi preocupación era por Bankotsu, no lo podía negar ni ocultar mas, me hacia sentir la mujer más protegida del mundo y al mismo tiempo mojarme entre las piernas, a pesar que eso no tenia nada que ver, tenia que aceptarlo.
Bankotsu guardó silencio, tenía en claro que era una discusión en la cual no podía opinar, todo estaba en mi.
Y que si es así InuYasha?, Qué piensas hacer?, tú elegiste a Kikyo, no entiendo cual es el problema- cerré los puños, se estaba comportando peor que un niño de secundaria y yo le recriminaba todo, años sin vernos y cuando por fin aparecía solo era para echarme en cara decisiones que aportó por su propia cuenta.
Como sea- desvió la mirada hacia Bankotsu- Este maldito demonio no se ha muerto, solo huyo, pero ese ya no es mi problema- comenzó a caminar en dirección contraria directo al pozo, pasó por nuestro lado.
Seguía con los puños cerrados del coraje con el flequillo cubriendome la vista, si quería largarse por mi bien.
A donde crees que vas Bestia- habló Bankotsu autoritario sin dejar de cruzar los brazos. -Este asunto no es por mi, es por Kagome, tan poco te interesa?-
A pesar que Bankotsu se mostraba tan frío como podía era obvio que necesitaba la ayuda de InuYasha, no era el mismo guerrero de la antigüedad ni tampoco portaba a la infernal Banryuu, había que ser realistas.
Ya se los dije, no es mi problema- Sin mas que decir escuche la puerta del pozo abrirse, supe entonces que había regresado a la época antigua para no volver en definitiva ni yo tenía porque ir a buscarlo.
La nieve seguía cayendo apacible y un frío viento sopló para recordarme que estaba envuelta en un embrollo, una parte de mi casa destruida y mi corazón estrujado por el abandono del idiota de InuYasha, pero tenía a Bankotsu a pesar de estar molesta y tratar de quitarle la culpa por lo que estaba sucediendo o a punto de suceder.
Estornude.
Te encuentras bien?- alzó mi barbilla y observo mis ojos llenarse como dos charcos sin bajar ni una lagrima. Me abrazo y recargo su cabeza sobre mi hombro, el calor incremento y aspire su aroma varonil, me perdí en aquel pecho bajo su resguardo, mientras más seguiamos aumentaban las ganas de no irme, de dejar pasar de largo todo este absurdo asunto pero teníamos en cuenta que los problemas no iban a ceder, me guste o no, estábamos juntos en esto.
Disculpame por todo Kag.- su voz se escuchó queda sin perder su toque viril.
Te disculpo, aunque seas un tozudo- susurre. Escuche escapársele un suspiro de alegría y me acerco para besarme apasionadamente.
Su lengua recorría mi boca, exquisito y caliente con una pasión de amor que no comprendía, muy diferente aquellos besos que solía darme en la oficina o aquel dia en mi departamento, no... este se volvio lento, tomándome por la nuca para profundizar y terminar de perderme en el.
No supe cuánto duramos unidos de aquella forma, pero se que mi boca se encontraba hinchada y mis mejillas ardían.
Hay que entrar a tu casa para que te cambies, no podemos estar más tiempo aquí es peligroso, si?-
Asenti decidida, puso un mechón detrás de mi oreja y me sonrió como solo el puede hacerlo. -Te prometo que vas a estar bien, no se como voy a eliminar a Takeo, pero lo voy hacer...-
Entramos a mi casa o bien dicho lo que quedaba de ella, menos mal las escaleras y mi habitación estaban intactas, elegí mi típica chamarra de piel negra, unos jeans ajustados sin olvidar mis botines de tirón alto, una vez lista corrí a mi viejo armario para sacar el arco y las flechas que por años mantuve resguardadas.
Por qué hiciste esto InuYasha...- susurre con pesadez, tome el arco decidida, admire cada detalle, recordé cada encuentro y baje de mi habitación dispuesta a todo.
Lista?-
Asentí sonriente.
Salimos de la casa y lo seguí hasta su motocicleta, eche un último vistazo y no pude evitar pensar que diría mi familia cuando regresaran de sus vacaciones, pero estaba agradecida de saber que estaban muy lejos y fuera de peligro en lo que resolviamos este embrollo.
Voy a pagar para que reconstruyan tu casa Kagome, sube- me dio su mano y subí. Me aferre fuertemente a su fornido pecho y aceleró la motocicleta, ni idea a dónde nos dirigiamos sin embargo confíe en él, esquivaba los autos con facilidad y yo seguía tratando de no caer, sentía la adrenalina a flor de piel.
Sabes una cosa Kagome, después de todo esta época no es tan aburrida!- Elevo su tono de voz para que lo alcanzara a escuchar contra el sonido del motor, carcajeo.
Eres un loco sabes?!- grite y acelero mas la motocicleta.
Al fin llegamos a un hotel modesto que parecía "seguro" pues se encontraba en el centro de la ciudad, si aquellos demonios aseguraban su identidad al menos evitarian armar escándalo en lugares como este, Bankotsu pago y me tomo de la mano siempre a la delantera hasta llegar a la habitación.
La estancia era muy reconfortante, tenia dos camas individuales, un baño y una alcoba que dejaba ver el centro de Tokyo, sin mencionar que la chimenea integrada destilaba un aire reconfortante y cálido, justo lo que mis manos entumecidas necesitaban. Me acerque al fuego buscando calor mientras los copos de nieve se derretía, observe a Bankotsu quitarse la pesada chamarra y vi sus bien formada espalda a través de esa licra ajustada, me sonroje cuando me pilló de golosa.
Voy...a crear un campo de protección para al menos despistar nuestra ubicación- dije con voz temblorosa.
Esta bien. - suspiro cansado. -Tomaré una ducha, quieres venir?- alzo una ceja, yo negué con la cabeza nerviosa. -Como quieras.- dijo sin interés cuando no acepte su propuesta y se encerró en el baño.
Que fantoche- fruncí el ceño, sabía que así era su naturaleza, pero no podía engañarme, era jodidamente guapo y estaba loca por el.
Dispuesta a colaborar con mi trabajo me puse frente a la puerta y rece unas cuantas palabras, alcé las manos y un campo comenzó a rodear la habitación hasta la alcoba, al menos las clases de Kaede sirvieron de algo, sería suficiente para dejar pasar a los humanos y a los demonios les repelerá aunque sea nuestro olor, así el demonio "Takeo" no nos encontraría por lo menos para descansar lo suficiente por esta noche.
Cuantos suspiros no difame en la habitación, estaba agotada, preocupada y con cierto miedo, desde hoy desconocía mi camino, todas las emociones se arremolinaban en mi pecho, si no fuera por tener a Bankotsu a mi lado no se que pasaria.
Recapacite antes de meterme a la cama, seguía el sonido del agua corriendo y el vapor colándose por las orillas de la puerta, ya me sentia mas tranquila asi que despoje la fria chamarra, mis jeans y me cribe entre la esponjosa cama...
Bankotsu.
Bien, me he reservado los comentarios e ideas durante toda esta infame trayectoria, solo puedo decir una cosa y es que a pesar de todo lo que está ocurriendo una parte de mi se siente feliz de tener la oportunidad de estar con ella, de protegerla, tener un motivo de seguir en este depravado mundo.
Toque la fría pared del baño con la frente, el agua caliente se tamizaba por mi cuerpo relajando hasta el punto exacto, tenia que deshacerme de la sangre y calmar los golpes, fue una dura batalla, solo el comienzo de una pelea, necesitaba pensar rápido en un "plan B", no contaba con mi poderosa Banryuu para hacerle frente al enemigo, pero en esta época tenía a la única persona que se que podía ser capaz de destruirlo, Kagome, solo habría que mantenerla a salvo de todo, tenía que reconocer que me impresionó desde aquel dia hace quinientos años atrás cuando me lanzo una flecha en el antebrazo, claro era una mocosa en aquel entonces, ahora era mucho más poderosa solo le hace falta reconocerlo...
Espere unos cuantos minutos antes de salir, -Se habra quedado dormida?- pensé, sin otros apuros o cosas que me detuvieran simplemente abrí la puerta, todo se encontraba oscuro, calmado y la luz de la chimenea reflejando el panorama, me entere que se encontraba en un profundo sueño, estaba hermosa, su mano descansaba ligera a un lado de su rostro, en posición fetal cuidando su postura, ese cabello largo sobresalía entre la cobertura de la cama, me preguntaba cuánto es que no sufrió Kagome, tener el corazón roto por amar inocentemente a la persona equivocada y todavía enzima la dejaron sola cuando más lo necesitaba, juraría que mataría a esa infernal bestia si se volviera aparecer, desde hoy me encargaría de hacerla feliz, ella lo valía.
Acaricie su blanco y terso rostro resistiendo la tentación de meterme bajo las sábanas y estrujarla, pero por el momento cualquier contacto de ese tipo no era buena idea, no después de lo que le hice en su departamento, tenía miedo de lastimarla y que me instinto mercenario emergiera de nuevo.
Mire a la ventana para enderezar mi postura y evitar malos pensamientos, la nieve no dejaba de caer y eso solo significaba malos augurios.
FLASH BACK
Hermano Bankotsu, estás seguro de esto?- pregunto ingenuo.
Claro, hay que esperar, los días nevados no son buenos, ya sabes lo que lo opino- le di un sorbo al sake con la mayor paciencia del mundo, nuestra búsqueda se iba a detener hasta que pasara la tormenta, nos encontrábamos en una cueva con una buena fogata.
Puedo hacerte una pregunta hermano.- afirmó serio.
he?- me extrañe.
Piensas seguir este camino siempre?- me miro con unos ojos que jamas imagine, Jakotsu era sanguinario por naturaleza, esas cuestiones no le iban.
Vi la fogata por un buen tiempo, no estaba seguro, siempre fui asi, no conocía otra parte de mi que fuera lo contrario, en el fondo quisiera que todo hubiese sido diferente, pero ya no podía remediarlo, las cosas estaban hechas. Me reserve el derecho de darle esa respuesta a mi confiable hermano, no si quería que siempre me vieran como una figura imponente. -Bromeas, jamas lo dejare- conteste despreocupado con aires de altanería.
Supuse que dirías eso- sonrió, aunque en el fondo sabía que me conocía bastante bien.
FIN FLASHBACK
Como ha pasado el tiempo viejo amigo...- dije con un aire desolado y me cribe en la cama, procurando tomar un descanso, que por cierto no llegó, no podía agarrar el sueño, siempre estaba al pendiente de cualquier ruido extraño, escuchaba a las señoras de la limpieza caminar con la ruidosa carretilla de los productos, me acomode en todas las posiciones habidas y por haber y nada!, le dedique miradas rápidas Kagome, parecía que ella la pasaba muy bien y con eso me bastaba.
Cuando logré relajarme, deje caer mi peso por completo, los párpados me pesaban y entonces cierta personita se coló entre mis cobijas.
Ban, Ban, Ban- Me movía ligeramente del hombro tratando de despertarme pero ya estaba demasiado relajado y cansado, así que solo le respondí con un sonido de flojera.
-mmm-
Puedo dormir contigo Ban?- sonaba a súplica su pregunta, me pareció sumamente divertido, aunque no le respondí de nuevo y me hice a un lado para dejarle un espacio dándole la señal de un si, pronunció con voz baja algo que no escuche bien y en un dos por tres ya la tenia en mi pecho.
Ban...si estas despierto?- su voz se escuchaba triste.
Que paso- conteste algo irritado con voz adormilada.
Disculpame por ocultarte la verdad, hice los diseños de los uniformes para comprobar si eras tu...- pronunció aquello con palabras cargadas de sueño y tristeza -Pero más que nada quiero decirte que te quiero...- fue lo último que dijo antes de caer dormida.
Descuida Kag.- la abraze y aspire su rico aroma floral, estaba sorprendido por su confesión, a pesar de eso no me hice ilusiones, quizás el cansancio la hizo decir cosas que no eran.
Le di un beso en la frente después la arrope mejor con los edredones, su pequeña nariz fría rozaba mi pecho, sentía su respiración caliente y la conformidad de un resguardo seguro, su figura delicada con curvas y unos hermosos pechos sobresaliendo sobre la blusa querían provocar que perdiera el control , Kagome se había convertido en una hermosa y deseable mujer, observaba como mis empleados la miraban con deseo, como hoy InuYasha transmitió deseo por ella, así es, no fui tonto simplemente lo reconocí aunque las ganas de arrancarle la cabeza nunca se desvaneció, al fin de cuentas somos hombres y la carne es débil, pero aquello no era lo relevante en Kagome, ella es una mujer que necesitaba a un hombre que fuera su igual, estaba conciente que mi infierno no cabía en su cielo, estaba consciente de estar lejos de mis posibilidades ser el hombre delicado que soñaba, aún así, aquí estábamos los dos.
Gracias Kag, yo tambien te quiero- susurré, era mi secreto, mi postura varonil no me iba a permitir rebajarme a cosas tan ridículas. Que me lleve la muerte antes de portarme débil frente a ella!, se que le debía un pedazo o muestra sincera de mi parte ante sus enorme ojos chocolate pues fue quien de una manera u otra hizo que volviera en sí, si no jamás hubiera recuperado los recuerdos, Kagome es para mi, nació para conocerme y yo conocerla, el destino era cruel con nosotros pero no tenía otra manera de asimilarlo, iba hacer fuerte en todo momento y demostrarle que no necesitaba a nadie más que yo... que me perdonen mis hermanos, no se que clase de hombre soy ahora, simplemente he vivido las cosas en otro panorama y es hora de darle vuelta a la página y soltar al mercenario, ajustarlo a la nueva existencia, a la nueva persona sobre todo a una persona.
