Hola! Ya se! todas tienen ganas de asesinarme por tardarme mil años en actualizar, pero es bien difícil cuando no tienes una computadora en casa.

Les dejo aquí el Octavo capitulo, disfrutenlo. Aquí es algo de relleno pero vi algunas sugerencias de mis seguidoras que les gustaría ver a Sesshomaru y que Bankotsu pase más tiempo con Kagome, bueno! aqui esta!

FELICES FIESTAS! (Super tarde haha). Gracias por sus comentarios! para mi significan mucho.

Saludos!

CAP 8. FRÍA DESTRUCCIÓN PART I.

Kagome.

Desperté en cuanto los rayos del sol tocaron mi rostro, apenas tenues por el invierno pero aun así lograban calar los ojos. Me sonroje al ver que me encontraba acurrucada bajo el pecho de Bankotsu, escuchaba su atenta tranquilidad y respiración, aquel flequillo de cabello tan negro como el mio cubría una cicatriz casi notoria de la marca tan distinguida del líder de los siete. Pasaron muchas cosas por mi cabeza en pequeños instantes, teníamos un problema que resolver y aqui estaba yo...tan agusto bajo sus brazos.

Me acerque con curiosidad a su rostro, aspire su aroma y me deje llevar, olia tan fresco y yo me preguntaba como era posible, arriesgue lo que quedaba de cordura y le deposite un tierno beso que no duró más de unos cuantos segundos y antes de separarme hizo una fuerza para evitar la separación. Correspondió mi beso sin temor alguno, duramos rosando nuestros rostros con paciencia, fervor. Bajo su brazo para acariciarme la espalda provocando escalofríos para que mis pezones se endurecieran, sonrió con perversión y abrió sus ojos azules solo para ver los míos, quise evitar el sonrojo en mis mejillas pero estaba ardiendo de pasión, cosa evidente que no dejó pasar por alto.

-Buenos dias...- alzo una ceja. -Como me gustaría despertar todos los dias asi- sonrió con burla.

-Calla.- puse el dedo índice en sus labios evitando que hablara mas, estaba como pleno tomate. -Creo que ya es hora de levantarnos- dije nerviosa tratando de ponerme de pie, pero me tomó del antebrazo para atraerme hacia el, no supe como pero maniobró bastante bien para posicionarse encima de mi, cada brazo a un lado de mi cabeza, me inspeccionó de arriba a bajo con lividio, mi respiración se aceleró y todo intento por evitar ponerme nerviosa se esfumó, era tremendamente sexy este hombre.

-Eres hermosa Kag...- acercó su rostro lo suficiente para respirar sobre mis labios. -Y eso para mi es la perdición- susurro estas últimas palabras en mi oido y se puso de pie dejándome alterada y exitada.

-Estás desnudo!- apunte a su miembro y le lancé una almohada, me senti tan tonta parecia una chiquilla de secundaria.

Bankotsu rolo los ojos, camino al sanitario y antes de cerrar la puerta hablo de forma sarcástica - Eso no te importo anoche- y cerro. Me quedé fría con los ojos en blanco sin saber que responder e hice un puchero.

Una vez listos nos preparamos para partir, estaba dispuesta a seguir los pequeños rastros de aura maligna que habia dejado Takeo, teniamos que ser discretos pues en la época actual iba hacer un poco más difícil pelear contra un demonio aunque ya encontraríamos la manera de hacerle frente.

-Estas bien Kag?- pregunto Bankotsu con tintes de preocupación, yo estaba mirando al cielo y contemplando los copos de nieve.

-Si- baje el rostro y le dedique una sonrisa.

El no se quedó conforme con mi respuesta y se acercó tomándome de la barbilla para que lo mirase - Sabes que eres la única que puede destruir a Takeo, verdad?- dijo serio, yo me hice pequeña ante tal afirmación pero asentí decidida. -No tienes que temer Kag, te voy a proteger- y me deposito un tierno beso. -Así que vamonos-

Comencé a concentrarme conforme avanzabamos por la ciudad, recorrimos kilómetros y kilómetros, pasando por Suidobachi, Shiyoda y Chuo hasta que al final de la noche cuando el rastro se intensifico un poco más decidimos descansar en la ciudad de Koto, estabamos agotados apenas y habiamos probado alimentos y andar en motocicleta definitivamente con estos climas no era la mejor idea sin mencionar que ninguno de los secuaces de Takeo habia osado por atacarnos.

Nos hospedamos en el hotel cerca de Tatsumi, mientras yo me acercaba a la puerta para comenzar a crear el campo de energía, Bankotsu se concentraba en tachar el mapa todos los lugares que recorrimos para crear algún tipo de pista, seguir el rastro no parecia ser suficiente.

-Estas preocupado Bankotsu?- dije mirándolo por encima del hombro sin descuidar el campo que estaba creando.

-No- respondio tajante, yo suspire.

Una vez terminada mi labor me dispuse a sacar de mi mochila un cigarrillo, lo prendi y le di un jalon fuerte para luego soltarlo en la ventana más próxima, no me importaba si el frio me calaba, lo necesitaba. Fumar no era un hábito común en mi, pero mirando la situación creo que lo merecia. A Bankotsu le llamó bastante la atención y enarco un ceja. -Que haces?-

-Fumando- hable con poco interés. -No es obvio- di otro jalón y exhale.

-Eso lo se, pero creo que no es lo tuyo- puso su sonrisa burlona y se acercó a mí dejando el estúpido mapa.

Me arrebató el cigarrillo -Oye!- replique.

-Así es como se fuma- jalo expulsandó de la nariz y boca el hipnotizante humo. Kami, parecía una escena sacada de una pelicula erotica.

Tiró el cigarrillo por la ventana y apago el interruptor de la luz, sus ojos azules brillaban de lujuria y yo me quede quieta aguardando al depredador, me beso con fervor dándome pequeños mordiscos en los labios, pasando al lóbulo de mi oreja y descendiendo al escote de mis ardientes pechos que aclamaban por el, mis pezones se pusieron duros y lo sujete de la nuca para que siguiera succionando mas de mi, mas de mi piel... sin embargo pude sentir su arrepentimiento cuando dejó de hacerlo y me miró a los ojos, depositando un beso en la frente.

-Es hora de dormir Kag- giró sobre sus talones, lo jale del antebrazo, esta vez no iba a dejarme así.

-Bank, por que me tocas y luego te arrepientes, crei q-que..-

-Que Kag? que me gustabas?- afirmó con voz tajante.

Asentí a su respuesta.

- Me gustas, me vuelves loco y es justo por eso que evito tocarte- safo su agarre y lo deje irse directo a la cama sin saber aquello que menciono, un suspiro se me escapó y lo acompañe, le di la espalda. Era evidente que estaba molesta hasta cierto punto, quería a Bankotsu, despertó en mi sentimientos que creía perdidos pero nuestro caracter no iba a dejarnos avanzar en nada. Pero polos opuestos se atraen no es así?.

Pasaron unos minutos y comencé a cerrar los ojos, estaba exhausta y parece ser que Bankotsu se habia quedado dormido, no escuchaba que hiciera ruido, solo estaba su respiración pasiva. Cuando por fin estaba cediendo se escucho que alguien tocaba, Bankotsu rápido se puso de pie.

-Aguarda aqui- murmuro.

-No creo que sea un presencia maligna Bankotsu, la barrera no fue modificada- proteste de igual forma. Hizo caso omiso, tomo un arma que tenía sobre la mesilla y la cargo, miró por la mirilla de la puerta. -Es un hombre de traje negro- volvió a murmurar.

Me puse de pie para detenerlo, estaba segura que no era una presencia maligna. -Pero qué haces- me miro expectante. La puerta no dejaba de sonar y los dos estabamos cada vez mas histericos.

-Confia en mi- dije finalmente y el cedio sin bajar la guardia.

Abrí la puerta con mi corazón latiendo a mil por minuto -Puedo ayudarlo?- pregunte de lo más normal, aquel hombre de mediana edad con tez muy blanca y grande estatura no me parecia una amenaza, su rostro reflejaba tranquilidad.

-Disculpe la hora tan tardía, mi nombre es Yukio. Vengo en nombre del Señor del Oeste.-

-Señor del Oeste?- no sabia de quien se trataba, el hombre sacó un sobre con un sello de cera azul con una insignia de luna menguante. -Aquí tiene- me lo entregó y luego hizo una reverencia. -Y otra cosa, por favor dígale al joven que deje de apuntarme con esa arma- concluyo caminando directo al elevador sin decir otra palabra. Cerré la puerta y camine a la mesilla, Bankotsu encendió las luces.

-Quien rayos era ese!- grito - Y eso?- miro el sobre con curiosidad.

-No lo se, solo dice que es del Señor del Oeste, no tengo idea de quien sea- rompí el cello. -Pero con estos sellos debe de ser alguien muy importante.- Abrí el sobre, contenía un mapa con una dirección marcada y una descripción arriba. "Nos vemos en dos horas".

-Tenemos que ir Bank.- afirme.

-Estas loca? no sabemos de quien se trate, que tal si es una trampa?- dudoso se cruzó de brazos

-O puede que sea una pista del paradero de Takeo-

-En definitiva no-

-Si fuese alguien malvado mi campo no lo hubiese dejado acercarse, ademas no se te hace que sea muy formal la "trampa"-

Bankotsu cerró los ojos como respuesta de meditación hasta que vi en su rostro molestia, sabía que tenia razón sin embargo no lo iba a reconocer.

-Andando-

Nos propusimos asumir la consecuencia de esta invitación, Bankotsu por su parte dejó de emitir palabra alguna durante el camino, lo se, estaba molesto pero no teníamos tiempo para peleas tontas por diferencias. Llegamos a la dirección indicada y solo era un viejo edificio abandonado, Bankotsu se volvio a cruzar de brazos y se burlo. -Vaya, y ahora que Kagome-

-Debemos esperar y estar atentos a cualquier cosa- hable con calma para mantener a Bankotsu despreocupado.

Dos autos de reciente año color negro llegaron sin llamar mucho la atención, apunte con mi arco y Bankotsu hizo lo mismo con el arma. Cual sorpresa me lleve al mirar bajar a un hombre de cabello tan platinado atado con una coleta, traje blanco, con su porte tan frío y distinguido.

-S-sehomaru..?-

-Veo que vienes acompañada- Me recorto de arriba abajo, luego deslizó su mirada hasta Bankotsu.

-Vaya, si eres el medio hermano de InuYasha- dijo Bankotsu, no sin dejar su carácter alardeante.

-Tanto tiempo sin escuchar ese insultante nombre-

-Para que nos citaste- pregunte evitando una discusion futura.

-Siganme- y se dio la vuelta haciendo un ademán seguido de sus colegas.

Bankotsu me miró esperando una respuesta, yo hice los hombros hacia atrás, sabía que Sesshomaru era de pocas palabras. -Tenemos que seguirlo.-

Subimos a la motocicleta y transitamos unos cuantos kilómetros hasta llegar a una enorme mansión escondida en alguna de las montañas de Shin Kiba. Sin duda Sesshomaru sabía guardar muy bien su identidad como demonio ademas que solía conservar parte de su existencia. Por un momento al llegar comencé a revivir viejos recuerdos, las aventuras de reunir los fragmentos, destruir a Naraku y como me gané la amistad de personas extraordinarias , pero sin duda quien más sintio la nostalgia fue Bankotsu, el reencarno en esta época y vivió como alguien normal, pero su verdadero ser y existencia no era mas que de un simple mercenario, el líder de los siete guerreros.

Estas bien?- lo mire de reojo mientras caminabamos a la mansion seguido por los guardias de Sesshomaru.

Claro, porque la pregunta- respondió de mala gana.

No lo se, es que... este lugar es algo nostálgico no lo crees-

Tonterías, es solo un monton de arboles y montañas.-

Si claro- rolé los ojos -No se por que te es tan dificil aceptar algo-

Bankotsu no dijo nada y seguimos adelante.

El hombre que nos había visitado al departamento nos esperó junto a la gran puerta de madera tallada con perros youkai. -Gracias por aceptar, en nombre del Señor Sesshomaru les doy la bienvenida.- hizo una reverencia y nosotros pasamos a la mansión. Aquello parecía sacado de un sueño feudal, varias reliquias en las repisas, una chimenea colosal y una decoración antigua con el estilo moderno y exquisito de la actualidad.

-Asombroso- hable sin pensar, como diseñadora que era no podía dejar pasar una oportunidad como esta.

Sesshomaru bajo de las escaleras y ordenó despejar el lugar, ahora solo estabamos nosotros tres.

-Dime para que nos citaste Sesshomaru- fije mis ojos en el demonio y este seguía mirando caer la nieve por la ventana, frunció el ceño y sonrio sarcasticamente.

-Se metieron en un embrollo bastante irritante- metio las manos en los bolsillos del fino traje y caminó hasta una repisa que soportaba un enorme baul de madera. Con sus garras rompió un sello esparciendo un aura demoniaca que hizo que mi piel se erizara por completo.

Sesshomaru saco una espada parecida a Tenseiga. -Esto servira por lo menos para matar a esa escoria- se la ofrecio a Bankotsu, -Claro, siempre y cuando soportes su energía maligna- hablo con tonos de despreocupación, cosa que no me sorprendía, este tipo siempre fue frivolo.

Bankotsu agarro fuerte la espada y esta emitió un brillo que cesó luego de unos instantes. -No es mi preciosa Banryu pero bastara- dijo Bankotsu tan feliz como un niño con nuevo juguete.

-Por qué nos ayudas?- pregunte, todo esto era demasiado extraño.

-Los tiempos cambiaron y no estamos en guerra, lo hago para mantener protegidos a los nuestros- frunció el ceño. -Y quiero que arreglen lo que provocó su imprudencia- metió de nuevo las manos a los bolsillos y caminó hasta una cabina donde se sirvió de un whisky.

-Sesshomaru, parece que conoces mucho del tema- alegó Bankotsu recargando la espada sobre su hombro, yo me le quedé viendo perdiéndome en su grandioso porte y Sesshomaru solo le dedicó otra de sus miradas matonas.

-La espada se llama Toshiiesaiga, realizaras ataques cuando lo creas conveniente- bebió sin darle más importancia a las declaraciones de Bankotsu.

-Bueno, en todo caso no daré las gracias, acepto esto por que tengo a alguien a quien proteger- hablo seguro y me miro, mis mejillas ardieron y Sesshomaru tomo sus intenciones como algo cursi y banal pues era claro que no le importaba por que lo hacia, solo queria ver muerto a Takeo.

-Una cosa mas Sesshomaru- Hable como si de un favor se tratara, y en todo caso así era. -Podemos hospedarnos esta noche en tu mansión?-

Bankotsu casi se hecha atras cuando escucho mi pregunta, pues cómo podia ser capaz de pedirle tal cosa. Sesshomaru omitió palabra y bebio el ultimo trago de su caro whisky con su compostura formal e indiferente. -Yukio los llevará a ala este, solo por esta noche.- camino hasta la puerta y seguido entró la persona que nos llevaría a nuestra habitación, Sesshomaru no se despidio, simplemente se fue sin decir nada mas.

Mientras caminábamos por los lúgubres pasillos, diferentes pinturas adornaban las paredes de fina madera, me detuve unos instantes cuando reconocí un cuadro en particular, era una linda mujer delgada de cabello negro y piel blanca, vestía un hermoso kimono y a su lado sin duda Sesshomaru. Acaricie la pintura con delicadeza y sonreí.

-No hay duda que es la pequeña Lin- dije feliz.

-Que haces Kag, nos vamos a retrasar- Levanto la voz Bankotsu a unos cuantos metros de distancia, asenti y les alcance. El sirviente iba delante de nosotros sin mencionar otra palabra y como me conozco bien mi curiosidad pico la cresta.

-La joven del cuadro es Lin verdad- afirme. Bankotsu estaba atento a la siguiente conversación y el "Alfred" de Sesshomaru, no detuvo el paso.

-Si, la gran señora del Oeste- respondió orgulloso. -Una hermosa mujer sin duda, murio joven y mi amo no volvió hacer el mismo-

-Vamos! el mismo?, ese sujeto lo conocí hace quinientos años y no le veo diferencia- alardeo Bankotsu con sarcasmo, tenía algo de razón, aunque a decir verdad yo había visto la evolución de Sesshomaru mas de cerca y podía afirmar a capa y espada que si cambio, al menos un poco.

-Por ella es que mi señor hace todo por mantener un equilibrio, en donde los humanos, demonios y monstruos se conserven a una gran distancia pero siempre juntos, de lo contrario, no los ayudaría.-

-Si el sabia de esto por que no hizo nada por detenerlo- Argumento Bankotsu, yo le mire con ojos de una asesina serial, si bien no decía más que la verdad, Bankotsu era peor de imprudente que el mismo InuYasha.

-Aquí es, que pasen buena noche. Cualquier cosa estoy a sus órdenes- hizo una reverencia y se alejó por otro enorme pasillo. Sabrá Kami si esta mansión era una especie de laberinto.

Entramos a una enorme habitación que fácil era el doble de mi departamento, la cama bastante amplia con una colosal ventana para ver el magnífico paisaje de invierno. Me dejé caer en la esponjosa cama, Bankotsu apagó las luces y se despejo de sus botas de motocicleta dejandose caer también sobre la cama.

Estabamos exhaustos.

-Oye Kag.- pauso y lo escuche tragar duro.

-Dime-

-Creí que estaba loco antes de conocerte-

Solte una leve risa que le demostraba que esa confesión superaba mis expectativas, era gracioso. -Enserio?- me gire de su lado para quedar frente a frente, recargando mi peso sobre el hombro -Cuando has estado cuerdo?- le dije a modo sarcástico y gracioso, él me dedicó una de sus sonrisas reconfortantes, me sentía tan bien a su lado, mi corazón comenzo acelerarse y mis odiosas mejillas arder con un sonrojo de oreja a oreja, aquellos zafiros penetraban mi alma y odiaba a Bankotsu por eso, ningún hombre había logrado calarme en tan poco tiempo como lo hizo el, no tenía que rendirle cuentas ni mortificarme por ser el "segundo plato" como solían llamarme mis amigas, solo eramos nosotros dos solos en esta época actual con un recuerdo antigua en común, viejos enemigos de batalla y ahora este hombre que formó su vida a base de sangre estaba acostado a mi lado, amándome y tal vez sin saber amarme, porque yo lo deseaba tanto como el a mi, y eso era peligroso.

Se acercó colmado a mi rostro que no le quedó más remedio que tomarme de la nunca y atraerme hasta el, nos comenzamos a besar de una manera intensa, sus leves mordidas tan elocuentes de su persona hinchaban mis labios, su lengua recorría cada espacio de mi boca, no habia rincón que no quisiera que él recorriera, la sangre de mi cuerpo acelerada por la excitación que me brindaba me hizo perder la razon, queria que me tomara y me follara...

-Kag...yo.- vacilo y esta vez lo calle con el dedo índice.

-Porfavor Bankotsu, no tengas miedo- lo mire directo a los ojos, le brillaron de la lujuria y me sonrio socarronamente.

Quito los mechones de mi estorboso cabello para besar mi oreja hasta bajar por el cuello y morder mi clavícula, leves mordiscos eróticos dignos de un mercenario. Deslizó lentamente la fina blusa de manga larga hasta dejarme en sostén, acaricio mi mejilla, se que aun tenia miedo de perder el control.

-Quiero que seas tu, solo tu Bankotsu- brillaron mis ojos sensualmente, estaba lista, tenía que aprender a ser amada por un soldado del infierno.

Con manos ágiles rompió el sostén, no tuve tiempo de replicar. Mis pechos brotaron como botones de cerezo para el, comenzo a lamer y morder, succionando sin despegar su vista de la mía.

-Ha!- gemi.

Aquello fue una señal morvosa que le dio acceso a la libertad de su salvaje alma, mordio tan intensamente mi pezon que el dolor se convirtió en una especie de placer. Con movimientos ágiles terminó por quitarme las botas y el pantalón de mezclilla, todo se perdió entre la alfombra, estaba casi desnuda a excepción de mi ropa interior.

Abri las piernas incitandolo a no detenerse, sonrió con malicia y me tomo por el cabello. -Te gusta Kag?- dijo serio, asenti exitada y de un jalon retiro mis pantaletas. Bajo lentamente depositando besos húmedos haciendo un recorrido de saliva hasta frenar en mi intimidad. Lo mire aspirar mi zona y beso el monte de venus, arquee la espalda del placer y el me bajo haciendo presión en el vientre. Metió su dedo índice y comprobó que mi jugo era exquisito, su lengua paso por el pliegue de mis labios, succionando el botón del clítoris con brusquedad, quería culminar en su boca...

Apretó mis nalgas para profundizar su lengua en mi cavidad vaginal, comencé a desprenderme y de pronto mi espalda no podía volver a la normalidad por mas que me aferraba a las almohadas y ahogar los gemidos, finalmente culmine, senti correrme como nunca.

-Eres deliciosa.- hablo sobre mi oido y despues me beso transmitiendo mi propio sabor, aquello no era más que erotismo puro a flor de piel, era jodidamente guapo y peligroso.

Yo estaba extraviada de la realidad.

Mordi mi lengua para evitar cualquier otra accion, Bankotsu se desnudo en cuestion de nada y me giro para brindarle una vista de mis nalgas y coño húmedo entre su saliva y mis fluidos. Me Nalgueo tan fuerte que hasta Sesshomaru quizás escucho en alguna parte de la mansion. Sentí su glande en la entrada y yo me hice hacia atrás para penetrarme yo misma ante su colosal pene, el se quito. -Oh! deja algo Kag.- volvió a nalguear.

Poco a poco me penetro hasta empalarme, una vez hecho esto desearía que aquello no terminara, inicio tan fuerte y rapido. Una y otra vez azotandome y yo ahogando mis gemidos en la almohada, escuchaba su agitada respiración y las gotas de sudor resbalar por mis nalgas.

Tomo parte de mi cabello para jalarlo durante cada penetracion, mis senos subian y bajaban a su ritmo. Termine varias veces sobre su pene, no podia estar mas lubricada la zona hasta que al fin se vino, su semen corrio por labios de mi vagina hasta la entrepierna, Kami..me deje caer otra vez sobre la cama, el se alejo y me acomodo entre sus brazos para después taparnos con la extensa colcha pesada evitando que el calor se escapara.

No pronunciamos palabra, solo escuchabamos nuestras aceleradas respiraciones.

-Bank...- murmure, el siguio en silencio. -Soy tuya, lo sabes verdad?-

-No Kag, no lo sabia- Me estrechó aun más contra su cuerpo. -No está bien que seas mia .- fue lo último que dijo antes de cerrar los ojos y dejarse entregar por el cansancio. Yo por otro lado no podía sincronizar lo que dijo, "No esta bien que seas mia", aquello sin duda alguna había quebrantado mi espiritu, no entendia que demonios estaba pasando, quizas tiene razon, no era de el, ni de nadie.