Disclaimers: "Kaijudo, el Ascenso de los Maestros del Duelo" no me pertenece sino a Hasbro, así como "Final Fantasy" pertenece a Square Enix, solo uso los personajes para mi fanfic, que es por diversión sin paga
Guerra de los Totemas
Capitulo Dos: Liberando al Totema, Parte Dos
Recién habían pasado quince minutos desde que el grupo de jóvenes habían seguido al par de mujeres, escapando del grupo de criaturas viscosas, viendo con curiosidad que al parecer ellos eran los únicos que reparaban en la pareja, pues a pesar de lo llamativo de la ropa de las dos mujeres, nadie parecía fijarse ni en las mujeres ni en los adolescentes. Finalmente, tras varios minutos de correr, llegaron a lo que parecía un lote baldío, y fue cuando las dos mujeres decidieron detenerse, siendo imitadas por los chicos.
-¿También lo notaste?-preguntó la mujer de negro, que ahora que los chicos la veían bien era alta, de pelo negro, peinado en gruesas trenzas decoradas con cráneos en las puntas, con un cráneo y huesos a modo de peineta, ojos marrones, piel pálida con varios rasgos de que era una mujer de edad, con un vestido morado con los hombros y clavícula descubiertos, con un elegante estilo gótico, a su compañera.
-Si, esas criaturas, sean lo que sean, están hechos de magi, pero había algo que no había bien-declaró la otra mujer, que era de pelo pelirrojo peinado más suelto que su compañera, salvo por varios rizos en la parte superior de su cabello, piel más tostada que la otra mujer, ojos verdes, y vestía con un elegante traje blanco, que la hacía parecer uno de los personajes de los comics de fantasía que le encantaban a Allie y Gabe.
-La Energía Magi que irradiaban esas criaturas no es normal, había algo raro-declaró la otra mujer. Fue cuando Ray, sabiendo que hablaba por él y por los otros, decidió que ya era hora de obtener algunas respuestas.
-¿Disculpen? Agradecemos que nos ayudaran con esas… cosas, pero ¿quiénes son ustedes?-preguntó Ray confundido.
-Les explicaremos mejor adentro-propuso la mujer de blanco con una sonrisa misteriosa, que confundió al medio japonés y al resto.
-¿Adentro? ¿Adentro de qué? Esto es un lote baldío, tierra vacía nada más-declaró Portia, empezando ésta a dudar de la sanidad mental de las dos mujeres.
La pareja sólo ensanchó sus enigmáticas sonrisas, antes de alzar la de negro la mano derecha y la de blanco la izquierda, que empezaron a brillar con auras negra y blanca respectivamente. Para sorpresa de los chicos, frente a ellos el lote baldío comenzó a desaparecer, o mejor dicho en donde antes había estado dicho lote ahora se materializaba una mansión que parecía datar del siglo XIX, con paredes color café claro, un tejado verde claro, y varias ventanas repartidas por las paredes y el tejado, destacando un gran vitral en el centro del tejado que miraba a la calle. Casi a los pocos segundos de aparecer, las puertas dobles empezaron a abrirse, como dando bienvenida a las personas en su pórtico. Ray y los demás quedaron boquiabiertos, mientras las mujeres subían por la escalinata que daba a las puertas, antes de fijarse que los chicos no las seguían.
-Vamos, entren-dijo la mujer de negro con una sonrisa de medio lado, y los chicos tuvieron que aceptar la invitación.
-Bienvenidos al Sanctum Sanctorum-declaró la pelirroja cuando los cinco jóvenes cruzaron las puertas, que casi de inmediato se cerraron.
Volviendo al parque, Alakshmi estaba que retozaba de ira, pues su intento de recuperar el Colgante del Ogro fracasó miserablemente. Ella, naturalmente, culpaba del fallo a los Engendros, que habían sido demasiado débiles para dejarse apalear por un montón de chicos, y luego por un par de señoras mayores. Hasta agradecía que su maestro no hubiera estado para ver el vergonzoso desempeño de las tropas. Ahora sólo le quedaba como opción usar el guante que el señor Choten le había dado para convertir a algún pobre diablo en un Daimon. Y justo frente a ella pasaba un candidato perfecto, el Entrenador Harper.
-Disculpe, señor, necesito un favor-empezó a decir la muchacha, haciéndose la victima, llamando la atención del hombre.
-¿Qué necesita, señorita?-preguntó el maestro de Deportes, dispuesto a ayudar a la jovencita. Alakshmi sonrió con malicia.
-Que se quede quieto y no se mueva-declaró mientras le apuntaba con el guante que su maestro le había dado. Las garras en las puntas de los dedos, al parecer aún unidas a estos por lo que parecían cables de energía, salieron disparadas al pecho del maestro, quien sólo pudo observar como lo atacaban mientras comenzaba a brillar con una luz morada.
Cuando la luz se disipó, el Entrenador Harper se había convertido en un monstruo humanoide, luciendo como un hombre de piel plateada, con una sonrisa eterna en la cara, lentes oscuros, un peinado a lo Johnny Bravo, vestido con ropa deportiva ajustada, y puños grandes color rojo, destacando una marca amarilla en su pecho que parecía unas garras (N/a: es este wiki/Corrupted).
-Coachguy reportándose al deber-declaró el monstruo que solía ser el entrenador, haciendo pose de fisicoculturista.
-Debe ser una broma-declaró Alakshmi mientras se llevaba una mano al rostro con pena ajena-bueno, me tendrás que servir, quiero que causes disturbios y atraigas al chico que lleva el Colgante del Ogro-le ordenó la muchacha al Daimon.
-Si, señora-declaró Coachguy, mientras se lanzaba a cumplir el mandato.
-Sé que me acabaré arrepintiendo de esto, pero no quiero averiguar cuándo-declaró la muchacha hindú.
Mientras tanto, en las Industrias Cadmus, el señor Choten se encontraba firmando algunos documentos, aunque la verdad era que lo hacía casi automáticamente, pues su mente se hallaba más meditando en cuánto parecía tardar Alakshimi en recuperar el amuleto, pues ella incluso había llevado todo un regimiento de Engendros para la misión. De pronto sus cavilaciones se vieron interrumpidas al oír un ruido proveniente de afuera de su oficina.
-¡Señor Choten!-gritó un hombre de pelo negro, firmemente peinado y engominado, piel blanca, ojos marrones, y con bigote, vestido con camisa blanca, pantalones y zapatos negros, lentes, corbata y bata de laboratorio, seguido por un hombre de pelo castaño claro, ojos de igual color, piel blanca y vestido de forma similar al que había entrado de forma abrupta a la oficina, siendo seguidos de cerca por la secretaria del señor Choten.
-Doctor Anton, Doctor Salisbury, ¿qué puedo hacer por ustedes?-preguntó el hombre, como si el doctor Anton, el del bigote y pelo engominado, no hubiera entrado gritando a su oficina.
-Señor Choten, le juro que intenté evitar que entraran a su oficina-se intentaba excusar la mujer sumamente angustiada.
-Vinimos a exigir una explicación de su parte ¡inmediatamente!-declaró el doctor Anton, con un tono que denotaba verdadera molestia.
-Por favor, Charles, tranquilízate-pidió el doctor Salisbury a su compañero.
-No se preocupe, Doctor Salisbury, lo que el Doctor Anton quiera preguntarme con gusto lo responderé-declaró Choten con aparente afabilidad-Lucrecia, tú puedes retirarte, es más, si gustas retírate a almorzar, querida-dijo con amabilidad a su secretaria.
-Si, señor-declaró la mujer, con sumo alivio, haciendo una reverencia antes de salir de la oficina. Una vez solo con los científicos, el hombre se puso de pie y se puso delante de su escritorio, apoyándose en éste.
-Muy bien, caballeros, ¿qué desean que les explique?-preguntó con una sonrisa de medio lado.
-Queremos saber en qué ha estado usando nuestras investigaciones-dijo el Doctor Anton con voz que denotaba ira contenida.
-Charles…-empezó a pedir el científico más joven.
-No, Horace, tanto tú como yo merecemos saber qué hace éste hombre con nuestros trabajos-atajó el mayor de los dos-¿acaso tú no te sentiste molesto al saber que había demasiadas omisiones en las directrices de tu investigación de células creadas por bioingeniería?-preguntó a su colega, entrecerrando los ojos.
-Bueno… sí-admitió Salisbury. Su investigación se dedicaba a poder utilizar la bioingeniería para crear células útiles para reparar daños en la piel o cuerpos de personas con distintos males, desde cáncer de piel hasta la perdida de un miembro u órgano propiamente dicho, y la idea de no saber realmente todo el cuadro del por qué su investigación se le hacía honestamente preocupante.
-Además de que, curiosamente, descubrimos que de la energía autosustentable que usted creó para su edificio, la mayor parte va para esta oficina, pero no veo nada que amerite semejante cantidad de energía, así que explíquenos, señor Choten, ¿qué hace realmente con nuestros estudios? ¿Para qué necesita semejante cantidad de energía para esta oficina? Hable ahora o hágalo con la policía-declaró el doctor Anton sumamente molesto, enfado que pareció aumentar cuando oyó al señor Choten reírse por lo bajo.
-Muy bien, Doctor Anton, si tanto insiste, más que decirles se los mostraré-declaró mientras volvía a ponerse detrás de su escritorio, y extraía de uno de los cajones un guante idéntico al que le dio a Alakshmi, salvo que éste era color plateado con detalles azules.
-¿Qué rayos es eso?-preguntó Salisbury preocupado.
-Ya verán-declaró el empresario mientras apuntaba las garras del guante hacia Doctor Anton. Las garras salieron disparadas hacia el pecho del científico, tomándolo por sorpresa, y envolviendo al hombre en una luz plateada antes de desplomarse al suelo, y antes de que el Doctor Salisbury pudiera hacer algo o pudiera escapar, las garras se clavaron en su pecho, envolviéndolo en la misma luz que a su colega.
Cuando la luz plateada se disipó, donde hacía un momento se hallaba el Doctor Anton se hallaba un Daimon con apariencia de mayordomo, con piel gris, ojos tapados por lentes grises, bigote de villano de película antigua, pelo negro engominado de forma que parecía tener cuernos, una sonrisa en el rostro, vestido de elegante esmoquin y guantes blancos; donde el Doctor Salisbury había estado un momento antes ahora había un Daimon que parecía usar una armadura azul claro con detalles en azul oscuro, con un rostro azul que mostraba una eterna expresión de tristeza, además de varias máscaras trágicas decorando su armadura. Lo único que ambos tenían en común era la marca al parecer típica de los Daimons.
-Jinxer, reportándose al deber, Amo-se presentó el Daimon sonriente que había sido el Doctor Anton.
-Wrench a su servicio, Amo-se presentó el Daimon trágico que antes era el Doctor Salisbury.
-Bien, creo que todo ya quedo resuelto-declaró el hombre con tranquila diversión-ahora, síganme-declaró, mientras se dirigía a su retrato.
-Sí, Amo-dijeron ambos Daimons al mismo tiempo.
De vuelta al Sanctum Sanctorum, los cinco jóvenes miraban sorprendidos que el lugar, que aún los tenía sorprendido por el hecho de que pudiera esconderse a la vista de la gente, más al ver que al parecer más que una casa fuera un museo, pues sólo en el recibidor había reliquias que daban la pinta de tener mínimo un cuarto de siglo de antigüedad. Siguieron a las dos mujeres hasta otras puertas dobles, que resultaron dar a un salón bellamente decorado con antigüedades y retratos, por no decir los hermosos vitrales en las ventanas.
-Seguramente se preguntaran quiénes somos y qué es éste lugar-empezó a decir la mujer de blanco-bueno, mi nombre es Udonna-dijo, presentándose a sí misma.
-Y el mío es Jaha-se presentó la mujer de negro-y éste, como dijimos, es el Sanctum Sanctorum, la Casa de los Misterios-explicó, haciendo un ademán de referirse a la enorme mansión-creo que la pregunta que queda es, ¿cómo se llaman ustedes, jóvenes?-preguntó, mirando a los muchachos.
-Mi nombre es Ray Pierce-Okamoto-se presentó el medio japonés.
-Yo soy Allie Underhill-se presentó la rubia.
-Gabe Wallace-se presentó el muchacho de color.
-Portia Rocca-se presentó la otra rubia, con una mueca prepotente.
-Yo no veo por qué debamos presentarnos…-empezó a decir Carny, cuando un codazo de parte de Portia en sus costillas lo calló-Carny Carnahan-dijo casi inmediatamente, mirando enojado a la muchacha mientras se sobaba el lugar golpeado.
-Su verdadero nombre es Linus-dijo Portia con una sonrisa burlona, usando su mano derecha para "evitar" que el muchacho a su izquierda la escuchara.
-¡No me llames así, Rocca!-vociferó el muchacho molesto. Ignorando el ataque de ira del rubio, Ray dio un paso al frente.
-Agradecemos que nos ayudaran con esas criaturas pero…-no supo como hacer la pregunta.
-¿Por qué los trajimos aquí, Raiden?-preguntó Udonna por él. Ray no sabía qué lo sorprendió más, si que Udonna supo lo que preguntaría, o que sin que él se lo dijera supiera cuál era su nombre completo.
-Para eso, hay varias cosas que los cinco deben oír, algo de lo que depende tal vez el destino de la Humanidad-explicó Jaha-como por ejemplo, ¿alguno de ustedes ha oído el termino "Energía Magi"?-preguntó a los jóvenes,.
-¿"Magi"? ¿Cómo Magia?-preguntó Gabe con curiosidad.
-Exacto, Gabriel, de hecho, la palabra "magia" tiene una de sus varias fuentes, precisamente, en la palabra "magi"-explicó Udonna.
-La Energía Magi, o magi para abreviar, es la energía que todos tenemos en nuestro interior, también conocida como Energía Vital, Maná Chi, Chakra, Ki, Quintaescencia, y otras docenas de nombres, y que nosotros los humanos somos capaces, en cierta medida, controlar a su antojo-explicó Jaha, poniendo las manos tras su espalda.
-Esperen, esperen, para resumir, ¿nos están diciendo que la magia es real?-preguntó Allie confundida.
-Se podría decir, Allison-dijo Jaha encogiéndose de hombros.
-Verán, lo que los humanos comúnmente denominan "magia" no es sino la habilidad de ciertas personas de controlar su magi o incluso el de otras personas, pero como casi todo en la vida, tiene sus trampas-explicó Udonna.
-Ya sabía yo que había una trampa-declaró Portia con algo de sarcasmo.
-Verán, para poder controlar el magi es necesario tener cierta cantidad en uno mismo, y no todos tenemos la suficiente energía magi para tener la habilidad de controlarlo-explicó Udonna.
-Se puede aumentar la energía magi propia mediante la meditación y el entrenamiento, pero hablamos de algo que puede llegar a tomar años e incluso décadas, no es algo que se puede lograr de la noche a la mañana-explicó Jaha.
-Así fue como hicieron algo como hacer aparecer el Sanctum Sanctorum de la nada, ¿no es así?-preguntó Gabe.
-O también para evitar que la gente en la calle reparara en ustedes-agregó Ray.
-Correcto-declararon ambas mujeres.
-Pero repito, ¿para qué nos hicieron venir?-preguntó Allie, ya algo harta de que no les dieran las respuestas que buscaban. En respuesta, Udonna y Jaha fijaron su vista en Ray, cosa que hizo que el medio japonés se tensara.
-Raiden, ¿alguna vez te preguntaste de dónde salió tu colgante?-preguntó la mujer de negro al jovencito.
-Yo… la verdad, no lo sé, según mis padres me lo compraron de niño, pero el anticuario al que se lo compraron no supo decirles su origen o algo parecido-explicó el de pelo bicolor, tomando su collar con una mano.
-Hay una historia que deben oír, algo que les explicará plenamente por qué pedimos su presencia aquí-explicó Udonna con una sonrisa.
Mientras todo hablaba, Jaha había tomado un libro de apariencia gruesa, con apariencia de tener, como mínimo, mil años de antigüedad, de cubierta de cuero dura, y con paginas amarillentas, pero aun con la dureza de tomos modernos. La mujer de negro llevó el libro a un atril alto, y los chicos inmediatamente fueron al atril para mirar el enorme tomo que Jaha había tomado. En la cubierta tenía un grabado que parecía tan bello como complicado.
-¿Qué es éste libro?-preguntó Allie.
-El Xenotome, el Libro de lo Desconocido-explicó Udonna, mientras su compañera abría el libro. En la primera pagina del tomo, había un dibujo de lo que parecían ser cinco figuras, rodeadas por escritos en una lengua extraña.
-¿Qué lengua es esta?-preguntó Gabe al darse cuenta que el libro parecía estar escrito en una lengua que él no reconocía.
-Se llama taliano, un lenguaje olvidado por la humanidad por miles de años, cuando las Historias se volvieron Leyendas, y las Leyendas en Mitos-explicó Jaha mientras pasaba las paginas-pronto la aprenderán-aseguró mirando al joven de color.
-Hace miles de años, los Occuria, los Dioses Olvidados, crearon trece entidades poderosas a través de su magi infinito, los Totemas, encarnaciones mismas de las Fuerzas de la Naturaleza, realzadas con el Magi Ancestral-empezó a narrar Udonna. Al pasar la página, los muchachos vieron con sorpresa que en la siguiente página, que parecía en blanco, los chicos vieron sorprendidos cómo en esta aparecían trece dibujos con estilo tribal, acompañados por un texto en la misma lengua de la primera página.
-Cada Totema en sí es único, cada uno poseyendo poder sobre el Fuego, el Viento, la Muerte, la Gravedad, la Tierra, la Luz, el Éter, el Veneno, el Alma, el Trueno, el Agua, el Hielo, y la Oscuridad-relató Jaha, señalando un glifo diferente conforme mencionaba cada elemento que, según ella, cada Totema controlaba.
-La tarea de los Totemas era enseñar a los Hombres a usar su energía magi y fungir como guardianes de la Naturaleza, pero su poder se volvió incontrolable, y los Occuria se vieron obligados a encerrarlos en Ivalice, un mundo fantasma, encerrados en prisiones que ni ellos mismos podrían romper-prosiguió Udonna, mientras cambiaba la página, y en la nueva en que se enfocaba aparecía la escena de una batalla tórrida y casi fantástica.
-Pero los Occuria, confiados en que los Totema todavía tenían potencial para proteger y enseñar a la humanidad, crearon un grupo de artefactos místicos, llaves, que le permitían a los humanos invocar el poder individual de los Totemas, así como liberarlos devuelta en el plano físico-explicó Jaha, mientras que en la página en la que había marcado el libro aparecía la ilustración de varios objetos.
-Y es justo lo que nos reúne aquí y ahora-completó Udonna.
-¿Qué quieres decir, Udonna?-preguntó Gabe con curiosidad.
-Raiden, quiero que veas esta página, y me digas si reconoces algo de ella-pidió Jaha enigmáticamente, y Ray solo obedeció.
Para sorpresa del de pelo bicolor, en la página que la mujer de negro le pidió que viera había no solo un dibujo fiel de su medallón, sino que también una ilustración perfectamente fidedigna de la criatura semi-humana con la que se veía acompañado siempre en su eterno sueño recurrente. Igual que el resto de las páginas, las ilustraciones se veían rodeadas por palabras escritas en el idioma que Jaha había llamado tailano. Ante la expresión de sorpresa de Ray, Udonna y Jaha sólo sonrieron con complicidad ante el descubrimiento.
-Pero, ¿qué significa esto?-preguntó Ray confundido.
-Significa, Raiden, que tú tienes en tú poder uno de los objetos utilizados por los Antiguos para invocar a los Totemas-explicó Udonna.
-Para ser más precisos, se trata del Colgante del Ogro, usado para invocar a Belias el Ogro, el Totema del Fuego-agregó Jaha.
Ray, ante la revelación de las dos mujeres, sólo pudo mirar su medallón. Colgante del Ogro, así lo había llamado Jaha. Al comparar las letras grabadas en la plata del medallón alrededor del rubí del centro con las letras escritas en el Xenotome, pudo comprobar que, en efecto, estaban escritos en el mismo idioma, cosa que confirmaba la teoría de Udonna y Jaha de que era uno de los objetos relacionados con los Totemas.
-Oigan, acabo de pensar-dijo Gabe de pronto-¿y si las criaturas que nos atacaron en el parque iban precisamente tras el collar de Ray?-preguntó mirando preocupado a los demás.
-Entonces los mandó alguien que sabe lo que es el collar, y sabe que Ray lo tiene-secundó Allie.
-¿Pero que tiene que ver con nosotros cuatro? Es Ray el que tiene el colgante ese-declaró Portia, arqueando una ceja con gesto desdeñoso.
-Crean en el destino o no, en la suerte o no, fue una fuerza misteriosa la que decidió que ustedes cinco estuvieran juntos en el mismo lugar cuando esas criaturas atacaran a Raiden intentando robarle el Colgante del Ogro-explicó Udonna.
-Y si nuestro presentimiento es correcto, si están aquí, es porque ustedes cuatro, al igual que Raiden, están destinados a poseer una de las reliquias ancestrales-explicó Jaha con seriedad.
-Oh, no, lo siento, pero en locuras místicas yo no me meto-declaró Portia, agitando las manos en negación.
-Y ustedes de verdad están locas si creen que dejaré que me vean en público con el Mutante y éstos tres-declaró Carny con desdén.
-Lo siento, pero si tenemos razón, ustedes no pueden negarse a algo tan importante-dijo Udonna con tono maternal.
-Por no decir que de todas formas, ambos ya saben demasiado para negarse-secundó Jaha. Carny y Portia no tuvieron más elección que aceptar las palabras de ambas mujeres.
De pronto, para espanto de los cinco jóvenes, empezaron a oírse gritos en toda la habitación, y Jaha y Udonna se dirigieron a un espejo montado en una pared cercana al atril en el que habían puesto el Xenotome. Cuando la mujer de blanco pasó la mano enfrente del objeto reflectante, la imagen dejó de reflejar la imagen del cuarto, y de ahí pasó a mostrar lo que parecía el centro de la ciudad, ahí, causando destrucción y miedo, había lo que parecía un sujeto de piel y pelo metálicos de enormes sonrisa y puños.
-¿Qué se supone que es esa cosa?-preguntó Portia entre confundida y extrañada.
-Udonna…-dijo Jaha por lo bajo.
-Lo sé, Jaha, yo también lo siento-declaró la mujer de blanco a su compañera.
-¿Qué pasa? ¿Qué sienten, Udonna?-preguntó Allie preocupada.
-Esa cosa… es un Daimon, un ser sin magi-explicó Jaha.
-¿Un ser sin magi?-preguntó Ray.
-Allison, justo hace un momento, mencionaste que seguramente a las criaturas que los atacaron en el parque los envió alguien que sabe que Raiden tiene el Colgante del Ogro, ¿no es así?-preguntó Udonna a la rubia.
-Sí, Udonna-respondió la chica.
-Si tienes razón, la presencia del Daimon significa que quien mandara a esas criaturas es alguien de poder y conocimientos, porque el procedimiento para crear Daimons es sumamente complicado, ya que hablamos de extraer todo el magi de un ser vivo-explicó la mujer pelirroja.
-¿Dónde se encuentra ese Daimon?-preguntó Ray con seriedad, viendo la destrucción que la criatura causaba en la ciudad.
-En el centro, creo que cerca de la Principal-dijo Jaha, analizando la imagen que el espejo mostraba.
Sorprendiendo a todos, salvo al parecer Udonna y Jaha dadas sus sonrisas enigmáticas, Ray enfiló a toda velocidad hacia la puerta del salón, tomando en su carrera un antifaz blanco con rayas ondulantes rojas que se hallaba en una mesa. Sabiendo que no tenían más opción que seguir al otro muchacho, los otros cuatro decidieron seguirlo, aprovechando para tomar cada uno un antifaz de los que estaban en la mesa, idénticos al de Ray salvo por el color de los detalles, decidiéndose Allie por uno con negro, Gabe tomando uno con amarillo, Portia eligiendo uno que tenía dorado y Carny optando por el único que quedaba que ostentaba detalles morados. Tan acarrerados estaban por seguir al medio japonés que ninguno se detuvo a analizar que, cuando entraron, donde se hallaba la mesa de la que tomaron los antifaces no había nada, y si alguno hubiera vuelto se hubiera dado cuenta de que ésta había desaparecido.
En el centro, Coachguy se encontraba causando devastación por la ciudad, divirtiéndose entre causar daño a los edificios, torturar a las personas con su habilidad de, mediante un rayo que disparaba por sus puños, obligarlos a ejercitarse hasta el cansancio, o ver huir a aquellos que lograban escapar de su ataque. La señorita Alakshmi le había dado órdenes de causar disturbios hasta que apareciera el chico con el Colgante del Ogro, pero en lo personal Coachguy esperaba que el muchacho no apareciera hasta pasadas un par de horas.
-¡Oye, bobo!-escuchó una voz a sus espaldas, y al voltearse se encontró con un muchacho vestido con camisa verde, jeans, botas negras, una chamarra roja, un antifaz blanco con detalles rojos y, lo más importante, el Colgante del Ogro en el cuello.
-Miren nada más, justo el chico al que me pidieron atrapar-declaró Couchguy divertido-muy bien, mocoso, si sabes lo que te conviene, me entregaras ese lindo collar que traes ahí-amenazó el monstruo, amenazando con un puño a Ray.
-Ya crees tú que te lo daré-desafió el muchacho.
-¡Ray!-oyó una voz a sus espaldas, y al girarse vio a sus amigos, a Carny y Portia, los cuatro con antifaces parecidos al suyo salvo por los detalles a colores.
-¿Chicos? ¿Qué hacen aquí?-preguntó el de pelo bicolor confundido.
-¿Qué crees que hacemos, tonto? Venimos a ayudarte-declaró Allie como si la pregunta de Ray fuera estúpida.
-Lo siento, señorita, pero ésta es una fiesta privada, pero tranquilos traje compañeros para que ustedes entrenen ¡Engendros!-exclamó, y varias de las criaturas que los habían atacado en el parque aparecieron de todos lados, lanzándose a atacar a Allie, Gabe, Portia y Carny.
-El lado positivo es que ya sabemos qué son-declaró el chico de color.
-Cállate, Gabe-le regañó Allie.
Ray iba a lanzarse a ayudar a sus amigos, pero de pronto tuvo que esquivar los enormes puños rojos de Coachguy, quien si no intentaba golpear al chico con sus enormes puños, trataba de alcanzarlo con su rayo, haciendo que los Engendros que alcanzaba en vez fueran afectados por su efecto. Mientras los golpes y rayos de Coachguy eran esquivados por Ray, el Daimon se enojaba cada vez más y más. Lo único que frustraba a Ray era ver que, aparentemente, de momento sólo podía esquivar los golpes de Coachguy, pues sus intentos de golpearlo o patearlo de regreso sólo habían resultado en que le dolieran los puños y las piernas, además de arriesgarse a ser blanco fácil de los puños del Daimon.
-¡Se acabó!-declaró Coachguy finalmente, y dio un puñetazo en el suelo, causando un temblor que tanto a Ray como a los demás, los Engendros incluidos, cayeron al piso-muy bien, esto se acaba aquí, mocoso, entrégame el Colgante del Ogro ¡ahora!-exigió el Daimon, incluso habiendo perdido su eterna sonrisa de la cara. Ray, habiéndose recuperado de la sacudida y empezando a levantarse, miró con enojo al Daimon, mientras fijar tomar su collar y mirarlo fijamente antes de volver a mirar al Daimon, ésta vez con una mirada determinada.
-¿Quieres el Colgante del Ogro? ¡Lo tendrás!-declaró Ray con determinación, mientras unas llamas salidas del piso empezaron a rodearlo, tomando por sorpresa a los demás chicos.
-Ray…-dijo Allie casi muda de la sorpresa.
-¡Belias el Ogro, dame tu poder!-exclamó, y las llamas que lo rodeaban tomaron mayor intensidad, básicamente atrapando al medio japonés en un torbellino de fuego.
Cuando las llamas se disolvieron, Ray usaba un atuendo distinto al que usaba cuando las llamas lo rodearon: ahora usaba una camiseta sin mangas de cuero roja con detalles dorados (N/a: como la que usa Damian Wayne pero sin el logo de Robin), guanteletes rojos que llegaban a medio antebrazo, pantalones ajustados negros, botas de combate rojas con agujetas doradas, y un antifaz de cuero rojo (N/a: también el mismo diseño que la de Damian Wayne). Cuando el cambio se completó, Ray se puso en posición de combate. Todos los demás vieron impresionados el cambio que había sufrido el chico, y eso incluía al propio Ray.
-Wow, esto si que es increíble-dijo Ray emocionado al ver su nuevo atuendo.
-No te acostumbres, porque no durarás mucho con él-declaró Coachguy antes de atacar al menor. Pero para sorpresa tanto del Daimon como de los demás del grupo, Ray detuvo el puño de Coachguy con solo una mano, antes de que, con el mismo movimiento de judo con el que derribó a Carny, tiró al Daimon al suelo.
De ahí, la batalla ahora volvía a estar nivelada a favor del medio japonés, pues no sólo cuando Coachguy intentaba golpearlo él esquivaba sus golpes con mayor facilidad que antes, sino que cuando Ray se los devolvía sus puñetazos y patadas ahora si surtían efecto contra el Daimon musculoso, pues éste retrocedía cada que el muchacho le daba un puñetazo o una patada. Y fue cuando el Daimon decidió hacer trampa para asegurarse el triunfo.
-Toma esto-dijo Coachguy disparándole su rayo, seguro de que atrapando a Ray en una rutina de ejercicios sin fin tendría la ventaja suficiente para derrotarlo, pero para su sorpresa el medio japonés con un puñetazo bloqueó su rayo sin que éste le afectara siquiera.
-Creo que me toca-declaró Ray, mientras unas llamas envolvían sus puños-Baningu Saramanda (1)-anunció mientras daba dos feroces puñetazos, disparando dos bolas de fuego que a medio camino hacia su objetivo se juntaron y formaron la forma de una salamandra de fuego, que impactó por completo en el pecho de Coachguy, derribándolo y dejándolo fuera de combate.
Lo que sorprendió a los chicos fue lo que pasó a continuación: la marca de garras que Coachguy tenía en el pecho se disolvió como si fuera cristal rompiéndose, el cuerpo del Daimon empezó a brillar y a cambiar de forma, y cuando la luz se disolvió vieron que no era el Entrenador Harper.
-¿Entrenador Harper?-preguntó Ray sorprendido, mientras unas llamas salían del suelo envolviéndolo, y al disolverse se hallaba usando su ropa de siempre, incluido el antifaz que había tomado del Sanctum Sanctorum.
-¿Él era Coachguy?-preguntó Allie sorprendida.
-Bueno, siempre dije que tenía un lado monstruoso-declaró Portia por lo bajo.
-Oh, no, se está despertando-declaró Gabe al ver que el maestro empezaba a reaccionar-más vale que digan aquí corrió que aquí lo regañó-declaró, y acto seguido los cinco chicos emprendieron la retirada, mientras el hombre se despertaba, sobándose la cabeza adolorido.
-Dios, siento que me pasó un camión por encima-declaró el profesor. Mientras tanto, una figura, que no era otra más que Alakshmi, miraba lo ocurrido desde la seguridad de las sombras.
-Ya sabía yo que acabaría arrepintiéndome-declaró con desdén antes de retirarse.
Devuelta en el Sanctum Sanctorum, Jaha y Udonna recibían a los cinco jóvenes, quienes apenas cruzaron por la puerta del salón, en el que al parecer las mujeres estuvieron mientras los chicos fueron a enfrentar a Coachguy, fueron quitándose los antifaces.
-Debieron verlo, Ray estuvo increíble-declaró Allie emocionada.
-De un golpe derribó a Coachguy y lo obligó a volverse el Entrenador Harper-secundó Carny.
-Y yo debo decir que se veía muy bien con ese traje-terció Portia con una sonrisa de medio lado.
-Pero, ¿por qué Coachguy volvió a ser humano a recibir el ataque de Ray?-preguntó Gabe.
-Las técnicas de combate que obtendrán al usar el poder de sus Totemas involucran el uso de su magi elemental, así que cuando golpeó al Daimon le influyó suficiente cantidad de magi para regresarlo a la normalidad-explicó Udonna.
-Como sea, a mí me da gusto que haya terminado-declaró Allie.
-Oh, ahí te equivocas Allison-declaró Jaha, llamando la atención de los chicos-lejos de terminar, nos faltan objetos que recuperar, y alguien los busca también por su poder… esto recién empieza-declaró con una sonrisa misteriosa…
Continuara…
(1)- Es japonés para Salamandra Ardiente
Segundo capítulo de mi nuevo fic, tratando de agregar más fanfics a éste fandom que me gusta tanto y que me entristece saber no fue gustado por los que se merecía aquí en Latinoamérica, y espero que aliente a más personas a escribir fics de esta serie, como sea, no se confíen trataré de subir otros, ojala les guste, y me dejen review.
