Disclaimers: Kaijudo, el Ascenso de los Maestros del Duelo, ni Final Fantasy me pertenecen, sino que pertenecen respectivamente a Hasbro y Square Enix, sólo uso los personajes y conceptos de éstos para éste fanfic escrito meramente por diversión sin esperar más paga que sus reviews y leídas.
Guerra de los Totemas
Capítulo Tres: Luz Celestial
Mientras el resto del grupo, nuevamente, enfrentaba a los Engendros, Ray se encargaba de combatir a un Daimon con apariencia de mujer de piel lila, orejas de elfo, pelo rosa en pesados bucles, ojos completamente azules oscuros, que vestía con un vestido azul a juego con sus ojos con encaje rosa en la falda, zapatos y guantes blancos, e iba armada con un violín de madera y plata, además de llevar el símbolo de los Daimons en su pecho. Su nombre era Lady Loretta, y era la quinta Daimon que enfrentaban en la semana.
-¡Ríndete, nunca vencerás al Poder de la Elegancia! ¡Acorde Malévolo!-declaró Lady Loretta mientras, con su violín, conjuraba un poderoso acorde sónico, que Ray esquivó saltando hacia un lado.
-¿Si sabes que eres como el cuarto Daimon que me dice más o menos eso esta semana?-preguntó Ray con ironía-muy bien, hora de ver quién eres en realidad ¡Majikaru Fureimu! (1)-anunció mientras dibujaba un aro de fuego azul en el aire, antes de golpear la palma de su mano izquierda con su puño derecho, tomar aire y soplar con fuerza. De pronto, una ráfaga de fuego azul salió del aliento del medio japonés, cruzando el aro, que se descompuso en varios aros a lo largo de la llamarada, hacia la Daimon, quien apenas pudo esquivarlo de un salto antes de disparar otro acorde con su violín, que Ray nuevamente llegó a esquivar.
-¡Ray, date prisa y regrésala a la normalidad!-pidió Allie mientras ella y los demás terminaban de derrotar a los Engendros.
-Es más fácil decirlo que hacerlo, Allie-declaró el medio japonés, mientras esquivaba otro ataque sónico de Lady Loretta-¡Majikaru Fureimu!-declaró mientras conjuraba su llamarada de fuego azul, que Lady Loretta esquivó, pero acabó siendo su error-¡Baningu Saramanda!-declaró, lanzando sus puños de fuego que formaron a la salamandra que impactó contra el pecho de Lady Loretta, impactándola contra un muro antes de desplomarse en el suelo.
Como pasó con el resto de los Daimons, mientras yacía en el suelo el símbolo en el pecho de Lady Loretta se destruyó, envolviéndola en una luz, y cuando esta se disipó se mostró la verdadera apariencia de la Daimon: una muchacha apenas un par de años mayor que ellos, vestida de un traje sencillo negro, camisa blanca, de pelo castaño oscuro y piel cara, los ojos obviamente cerrados dado el hecho de que estaba inconsciente tras recuperar su forma humana. Ray, mientras éste regresaba a la normalidad, y el resto se reunieron alrededor de la chica desmayada. Cabía agregar que, de la primera misión que habían tenido enfrentando a un Daimon, sólo seguían usando los antifaces que habían conseguido de Udonna y Jaha.
Ray ahora utilizaba una camiseta blanca, pantalones negros ajustados, tenis rojos con cierre de velcro y una chaqueta de cuero rojo; Allie usaba una camiseta a tirantes blanca bajo una negra de tirantes más delgados, jeans blancos y botas negras, además de muñequeras a cuadros blancos y negros; Gabe vestía una camisa de botones blanca de manga corta con detalles amarillos, pantalones cortos negros, tirantes amarillos, crocs amarillos con blanco, una fedora amarilla y guanteletes de cuero amarillo con blanco, Portia usaba un vestido babydoll con un cinturón y un cuello blancos, leggins blancos y botas doradas con blanco; y Carny usaba camiseta de cuello v a rayas grises y moradas, jeans azules, tenis morados y una muñequera de cuero morado en el brazo derecho. Lo único que tenían en común era que cada uno tenía un brazalete de metal en la muñeca izquierda, sólo distintos en que el de Ray tenía un rubí, el de Allie un ónix negro, el de Gabe un topacio amarillo, el de Portia un citrino dorado, y el de Carny tenía una amatista.
-Y con ella ya son cinco Daimons que regresamos a la normalidad-declaró Portia con algo de ironía. Fue cuando los brazaletes de los cinco empezaron a brillar, y en respuesta los cinco se los acercaron al rostro.
-¿Qué pasa, Udonna?-preguntó Ray a la mentora de blanco, a través del sistema de comunicación que funcionaba a través de las gemas de los brazaletes, que los conectaban con el Sanctum Sanctorum.
-Jóvenes Guerreros, deben volver al Sanctum Sanctorum, es urgente-declaró la voz de la pelirroja, que se oyó a través de las cinco gemas.
-Vamos en camino-declaró Ray.
-De todas formas, creo que deberíamos irnos antes de que despierte-señaló Gabe, refiriéndose a la chica que yacía inconsciente en el suelo, y los demás estuvieron de acuerdo, antes de emprender la retirada.
Ninguno se dio cuenta que, en las sombras, Alakshmi apretaba los nudillos furiosa al ver que el Daimon que había creado había perdido, otra vez, contra los cinco chicos. Llevaba poco más de una semana buscando quitarle al chico de pelo bicolor el Colgante del Ogro, durante la cual había creado cinco Daimons, contando a Coachguy, y el enano seguía ganándole a sus Daimons. Sabiendo que era inútil seguir rabeando por haber perdido, emprendió el camino de vuelta a Empresas Cadmus; su maestro no estaría satisfecho.
En el Sanctum Sanctorum, los chicos entraban en el lugar que habían aprendido a reconocer como la Biblioteca, que era donde Udonna y Jaha guardaban el Xenotome, y apenas ponían un pie en el salón sus ropas empezaron a brillar de los colores de sus antifaces, y al disiparse la luz, cada uno usaba ropa diferente a la que había usado cuando combatían a Lady Loretta y a los Engendros. Ahora Ray utilizaba una musculosa roja, jeans azules y sus botas de siempre, además de una gorra roja con negro, además de por supuesto el Colgante del Ogro al cuello; Allie vestía una blusa a botones negra, shorts rosas y tenis blancos; Gabe usaba una camisa amarilla de manga corta con detalles negros, jeans blancos y tenis amarillos con blanco, además de su gorra amarillo mostaza; Portia vestía una blusa blanca con holanes dorados en el pecho, falda blanca con detalles dorados y botas negras; y Carny usaba una camiseta polo morada, pantalones negros y tenis morados con blanco, además de que ya ninguno usaba su antifaz, más conservaban los brazaletes casi idénticos.
-Enserio, me gusta la idea de comprar ropa nueva y todo, pero con esta ropa no puedo evitar sentir que parezco una Power Ranger-declaró Allie viendo su atuendo en que destacaba el negro.
-Ya sabes que a veces el estilo tiene sus precios, Allie, además las dos lucimos fabulosas-declaró Portia, mientras presumía su atuendo que combinaba el blanco y el dorado-aunque los chicos tampoco están nada mal-declaró mientras veía a los chicos, en particular a Ray, sonriendo de medio lado.
La ropa nueva la habían comprado ella, Allie y, por obligación de ambas chicas, Carny, a los pocos días de haber empezado a entrenar con Jaha y Udonna. Cabía decir que, para que el padre de Allie, el de Carny y los padres de Portia no sospecharan por los repentinos gastos de sus hijos, se repartieron entre los tres la compra de la ropa nueva de Ray y Gabe. La verdad a los tres chicos se les hacía raro la insistencia de las chicas en comprar ropa nueva, y más que fuera ropa en la que destacaban los colores de sus respectivos antifaces.
En la Biblioteca, Jaha y Udonna se encontraban esperando al grupo. Cabía agregar que, mientras los chicos entraban en el cuarto, la pareja de hechiceras se encontraban revisando los estantes de la Biblioteca y el Xenotome, respectivamente, sin al parecer dar cuenta de que los cinco jóvenes habían regresado a la mansión, pues parecían muy ensimismadas en sus tareas.
-Oigan, no esperábamos fanfarrias, pero mínimo un hola, ¿no creen?-preguntó Carny con sarcasmo. Esto llamó la atención de ambas mujeres.
-Disculpen, Elegidos, ¿cómo les fue enfrentando al Daimon?-preguntó Udonna, levantando la mirada del tomo.
-Yo diría que bien-dijo Allie con tono medio aburrido mientras se dejaba caer en uno de los sillones del salón.
-¿Sucede algo, Allison?-preguntó Jaha desviando la mirada de los estantes para mirar a la rubia.
-Creo que Allie está frustrada porque llevamos una semana enfrentando Daimons y aún no sabemos quién los envía-explicó Gabe.
-Pues tiene razón para estar molesta, ya hemos enfrentado un Daimon violinista, otro fisicoculturista, otro que era un perro…-enumeró Portia, recordando a los Daimons que habían enfrentado en la semana.
-¿Quién diría que un schnauzer podría ser tan rudo?-preguntó Ray con ironía al recordar al Daimon perro.
-Y aún ni sabemos quién manda a los Daimons y a los Engendros por el colgante de Ray, ni siquiera sabemos si también están buscando los otros amuletos o si ya sólo les falta el de Ray-mencionó Allie con voz derrotista.
-Hasta ahora, todo lo bueno de aceptar meternos en esto es que nos enseñan a usar el magi como ustedes y a leer ese libro, de lo que me sirve a mí que no me gusta ni leer nada que no sean cómics-declaró Carny molesto, enfado que aumentó al ver que las dos hechiceras los ignoraban-¿siquiera nos están escuchando?-preguntó más enfadado.
-Udonna, Jaha, ¿pasa algo?-preguntó Ray curioso al ver a las dos mentoras distraídas.
-Que creemos que ya hemos encontrado la siguiente llave de los Totemas-explicó Udonna mientras revisaba el Xenotome.
-¿Están seguras?-preguntó Gabe sorprendido.
-Acérquense, Jóvenes Elegidos-pidió Udonna, y los cinco jóvenes obedecieron a la dama de blanco, agrupándose alrededor del atril donde descansaba el Tomo de lo Desconocido.
Tras pasar varias páginas en blanco, la dama de blanco llegó a una que, tras iluminarse, mostró la imagen de una criatura que parecía un ángel de piel azul, seis alas amarillas, un casco con alas, protectores en los codos, un vestido blanco con detalles amarillos, y subida en lo que parecía una especie de satélite o arma de oro bruñido. Junto al dibujo del Totema aparecía el dibujo dos plumas de cobre con puntas amarillas, como si fueran topacios.
-¿Artema el Ángel?-preguntó Allie, mostrando utilidad a que Udonna y Jaha les enseñaran a leer taliano. Udonna asintió con la cabeza.
-El Totema de la Luz, cuyo poder se invoca a través de las Plumas del Ángel-concordó Udonna.
-¿Y dónde hallamos al Angelito?-preguntó Portia, mirando el dibujo del Totema.
-Es justo lo que intento averiguar, Portia-declaró Jaha, mientras seguía revisando los estantes, hasta que se dieron cuenta de que uno de los libros en las estanterías empezó a brillar con una luz amarilla, haciendo que la dama de negro tomara el libro que se había iluminado y lo abriera.
-Alejandro III, elegido papa en 1159, fue el 170° hombre en ocupar el papado, pasó a la historia, entre otras cosas, por ser uno de los candidatos a haber sido quien puso la piedra angular de la catedral de Notre Dame du Paris-leyó la mujer en voz alta.
-Espera, Jaha, ¿estas diciendo que las Plumas del Ángel están en París?-preguntó Allie.
-Tal parece, Allison-aceptó la mentora mientras cerraba el libro.
-Ah, si, claro, como podremos llegar a París en un suspiro-declaró Portia con sarcasmo-tal vez pueda reservar un avión-declaró mientras sacaba su celular, pero Allie rápidamente la detuvo cuando estaba por marcar el primer botón.
-¿Un avión? ¿Hablas enserio, Portia?-preguntó Allie con molestia.
-¿Qué tiene de malo, Allie?-preguntó Portia con enfado, mientras bajaba su teléfono.
-¿Además del cómo podríamos explicar a tus padres que reservaste un avión a Francia?-preguntó la otra rubia con sarcasmo.
-Allie tiene razón, además un avión podría tomar mucho tiempo, durante el cual alguien podría adelantársenos y conseguir el amuleto-señaló Udonna meditativa.
-Pero si por avión no se puede, ¿cómo esperan que lleguemos hasta París?-preguntó Carny, apoyándose en una de las columnas de madera, mientras se cruzaba de brazos. Lo que lo extrañó, a él y a los otros, fue la sonrisa misteriosa que compartieron Jaha y Udonna.
Mientras tanto, en las Industrias Cadmus, Alakshmi ponía un pie en el laboratorio oculto en el piso donde era la oficina del señor Choten, y justo en dicho lugar se encontraba el empresario, revisando lo que parecía el lote más nuevo de Engendros creados. Mientras el hombre revisaba a los soldados fabricados, Jinxer y Wrench parecían pelearse por manejar la computadora con la que estaban buscando las reliquias, cuando el Daimon sonriente reparó en la presencia de la chica hindú.
-Vaya, la hija pródiga a regresado, dime, Alakshmi, ¿cómo te fue con Lady Loretta?-preguntó Jinxer con burla.
-Cierra la boca, Jinxer, o te juro que te quitaré esa sonrisa de tu feo rostro-declaró la muchacha con enojo.
-Quisiera verte intentarlo, querida, después de todo es la forma de mi boca-dijo el Daimon burlón.
-Por favor, Jinxer, no empieces-pidió Wrench angustiado a su compañero-discúlpelo, señorita Alakshmi, ya sabe que él suele ser demasiado honesto-pidió a la muchacha, mostrándose sumiso con ella.
-Eres un lambiscón, Wrench-declaró Jinxer con desprecio hacia su compañero. Alakshmi en respuesta sólo miró con desdén a Jinxer una última vez antes de caminar hacia el señor Choten, apoyándose en uno de los tubos en los que las masas de tejido vivo con las que creaban a los Engendros flotaba en un liquido viscoso.
-Aún no entiendo por qué los convirtió en Daimons, hubiera sido más fácil acusarlos de espionaje corporativo y enviarlos a prisión, o mejor, a un psiquiátrico-declaró con desdén a su maestro mientras veía al par.
-Necesito algo de ayuda para manejar el laboratorio mientras tu intentas recuperar el Colgante del Ogro, querida, no puedo esperar que tú hagas ambas cosas a la vez-declaró el rubio sin quitar la mirada de los tubos-hablando del tema, me alegra decirte que, al parecer, tengo un trabajito para ti-declaró mientras se daba la vuelta y se dirigía a la computadora.
-Creí que ya tenía un "trabajito", quitarle el Colgante del Ogro al chinito-declaró Alakshmi mientras seguía al mayor.
-Japonés-la corrigió el hombre casi de forma automática-sí, y sigue siendo un menester, querida, pero resulta que la computadora ha detectado la firma de Energía Magi de otra de las reliquias-explicó el señor Choten-por lo que dice la computadora, ha encontrado nada menos que las Plumas del Ángel, y se encuentran en París-explicó el hombre de negocios.
-Sonará increíble, pero espero que no se refiera al París que tengo en mente-declaró la chica con sequedad. Con una sonrisa de medio lado, el señor Choten tecleó unos comandos en la computadora, y en la pantalla se mostró un mapa que, tras hacer algunos acercamientos, terminó señalando un punto en Francia.
-¿Tenías en mente París, Francia?-preguntó el hombre con ironía. El gruñido molesto de Alakshmi fue una afirmación para él.
-Disculpe, maestro pero, ¿cómo se supone que llegaré hasta París? No está que se diga a la vuelta de la esquina-declaró Alakshmi a su maestro, quien sonrió de medio lado.
-¿Y si te dijera que creo haber descubierto una manera para hacerte llegar a París en cuestión de minutos?-preguntó Choten, dirigiéndose a una de las tantas máquinas en el laboratorio.
-Diría que ya ha perdido la cordura, con todo respeto-confesó la morena, cruzándose de brazos.
-En absoluto, querida-declaró el hombre mientras tecleaba unos comandos en una de las máquinas, que lucía como una especie de arco. Esta empezó a generar una fuerte corriente eléctrica, como su fuera un disco de plasma, y para sorpresa de la chica hindú, se formó lo que parecía un agujero de gusano-si puse bien la información, éste portal te llevará a París-explicó el genio, al parecer más que satisfecho por la expresión sorprendida y boquiabierta de su protegida.
Mientras tanto, de vuelta en el Sanctum Sanctorum, los muchachos, Udonna y Jaha se encontraban de una puerta bellamente labrada, con el mismo complejo diseño que ostentaba la portada del Xenotome, al parecer de madera maciza. Si bien la puerta no parecía la gran cosa, los chicos intuían que la puerta era mucho más de lo que parecía.
-Les presentamos la Puerta Trasera, un anexo entre las dimensiones, que básicamente nos permite cruzar por cualquier puerta del mundo-explicó Udonna.
-Para poder usarla, solo es necesario pensar en el lugar deseado, y luego se debe girar la perilla en el sentido opuesto a las manecillas del reloj-agregó Jaha.
-¿Y qué pasa si la giramos en el sentido de las agujas?-preguntó Gabe. Mientras el muchacho negro hacía la pregunta, Carny decidió ser más activo y giró la perilla en la dirección opuesta a la que la dama de negro había indicado. Para su sorpresa, al abrir la puerta un montón de escobas, trapeadores y otros objetos de limpieza le cayeron encima.
-Se abre la puerta del armario de escobas-declaró Jaha encogiéndose de hombros.
-Hubiera servido saber eso hace un minuto-declaró Carny enfadado.
Decidiendo seguir las indicaciones de las mentoras, Allie, luego de que los chicos volvieran a acomodar las cosas del armario de escobas, cerró de nuevo la puerta, cerró los ojos con algo de fuerza, y la volvió a abrir girando la perilla como Jaha había indicado. Para sorpresa suya de los demás, al abrir la puerta no se hallaron con el armario de escobas, sino con lo que parecía un callejón, y un poco alejadas podían escuchar voces que hablaban en un idioma que, tras esforzarse un poco, reconocieron como francés.
-No inventes-declaró Portia sorprendida mientras cruzaba la puerta, seguida del resto. Para sorpresa de los cinco, apenas cruzaron la puerta, usaban de nuevo los trajes que habían elegido para sus misiones (N/a: para hacer memoria de cómo son dichos atuendos, ver lo que llevaban puesto luego de la pelea del principio).
-Ahora, jóvenes, busquen las Plumas del Ángel y recupérenlas antes de que lo haga otro-declaró Udonna, quien junto con Jaha se había quedado de lado de la puerta que seguía en San Campion, antes de empezar a cerrar la puerta. Fue cuando Allie pensó en algo que no se les había ocurrido antes.
-Esperen, ¿cómo se supone que volveremos a…?-empezó a preguntar la rubia de negro pero fue demasiado tarde, pues la dama de blanco había cerrado de todo la puerta.
-Ya nos dejaron varados-declaró Carny molesto pegándose la frente.
-Bueno, ya resolveremos cómo volveremos, primero que nada tenemos que buscar la llave-declaró Ray, caminando hacia afuera del callejón.
-Oh, si, claro, Mutante, ¿y cómo esperas que encontremos las plumas esas en semejante ciudad?-preguntó Carny con sarcasmo.
Ray, mostrando indiferencia ante el insulto del rubio, se puso a meditar la cuestión que éste, sarcásticamente claro, había planteado. La ciudad tenía más de ciento cinco kilómetros cuadrados, y las Plumas del Ángel podrían no sólo en cualquier parte de la ciudad, sino que incluso podrían estar separadas, dado que sabían, por la imagen mostrada en el Xenotome, que eran dos plumas de las que hablaban, y por tanto podían haber sido separadas.
Gabe, por su parte, meditaba lo mismo que su amigo, pues a él también se le había pasado por la cabeza que hablaban de dos piezas que podían haber sido separado en algún momento, lo que podría dificultar más localizarlas, cuando de pronto recordó algo importante de lo que Jaha había leído en el libro que leyó sobre Alejandro III, sobre todo la parte en que mencionaba…
Antes de que los demás supieran qué pasaba, Gabe echó a correr por las calles parisinas, siendo rápidamente seguido por sus compañeros. La verdad era que Ray y Allie se hallaban preocupados por su amigo, pues conocían a Gabe, y sabían que si el afroamericano había echado a correr sin siquiera dar aviso era que se le había ocurrido algo, pero también sabían que Gabe no era de tener esos arranques repentinos, él primero hubiera compartido su idea. Finalmente, tras una larga persecución, el muchacho estudioso del grupo los llevó a ni más ni menos que la famosa Notre Dame, la icónica catedral francesa.
-Ray, ¿esa es…?-empezó a preguntar Allie.
-Sí, sí es-fue la rápida respuesta del de pelo bicolor.
-Tal vez el arranque de locura de Gabe nos salga beneficiosa-declaró Portia sonriendo de medio lado.
-Gabe no está loco, Portia, no te atrevas ni a insinuarlo-rebatió Allie molesta ante el desagradable comentario de la otra rubia.
Mientras tanto, en un callejón no lejos de la mítica catedral, Alakshmi surgía de un agujero de gusano abierto por la máquina del señor Choten. Cabía decir que la muchacha hindú lucía como si en cualquier momento fuera a vomitar, pues la sensación de la transferencia de materia la había dejado por demás mareada, como si en vez de un túnel de gusano hubiera subido a un juego de feria de los violentos.
-Espero que estas molestias se reflejen en mi paga-declaró la muchacha de pelo platinado, y fue cuando vio a los cinco chicos dirigirse a la catedral, cosa que hizo que olvidara sus nauseas y las reemplazara con una sonrisa arrogante antes de seguirlos.
De vuelta con los chicos, habían seguido a Gabe hacia el interior de Notre Dame, donde el muchacho afroamericano se puso a meditar sobre dónde podría encontrarse la llave, cuando se puso a pensar en algo, si Alejandro III en algún momento poseyó las Plumas, debió considerarlas un objeto angelical, y en tal caso debió ponerlas en un lugar especial, y fue cuando pensó en el legendario campanario de la catedral.
-¿Cómo estando tan gordo corre tan rápido?-se quejó Portia.
-Y no lo has visto en la Convención de Ciencia Ficción-declaró Ray divertido, antes de reemprender la marcha tras Gabe.
Mientras tanto, cerca de la puerta de la catedral, Alakshmi espiaba al grupo mientras estos se dirigían a la escalinata, y antes de seguirlos decidió que era momento de procurarse un aliado. Y precisamente un cardenal regordete que se acercaba hacia ella parecía lo más prometedor que tenía a la mano. La muchacha saltó enfrente del clérigo, tomándolo por sorpresa, y ni le dio tiempo de reaccionar antes de lanzar las garras de su guante contra el pecho del hombre santo.
Al ponerse de pie, se había transformado en un Daimon con apariencia de gárgola, de piel de piedra, ojos rojos, rostro como de demonio, alas de murciélago y amenazadoras garras en manos y pies, los cuales parecían los de un simio, e iba utilizando una armadura romana que parecía de metal oxidado y corroído, en cuyo pecho aparecía la marca de los Daimons. El Daimon gárgola lanzó un rugido al hallarse listo.
-Garghoul listo para hacer daño-declaró la criatura de piedra. Alakshmi sonrió con malicia al ver al Daimon.
-Bueno, al menos tú eres más impresionante que los otros, ¡Engendros!-dictó conjurando un grupo de Engendros-estos te deben servir para acabar con esos mocosos, tomar las Plumas del Ángel y el Colgante del Ogro-dictaminó la muchacha.
-Como usted ordene, mi lady-declaró Garghoul antes de empezar a subir las escaleras hacia el campanario, seguido de los Engendros.
Mientras, en el campanario, los chicos recién llegaban al mítico lugar que los cinco conocían principalmente por El Jorobado de Notre Dame, y no pudieron sino maravillarse por la belleza de las campanas, tanto las antiguas como las modernas, así como los bellos vitrales que, por lo que sabían, habían decorado las ventanas del campanario desde su construcción hace casi mil años. Se hubieran quedado admirando la belleza del lugar de no recordar que tenían que buscar la llave, por lo que Gabe se dedicó a revisar tanto las campanas antiguas como las estatuas que se hallaban en el campanario.
-Gabe, ¿qué buscamos precisamente?-preguntó Allie.
-Se ha creído que Alejandro III pudo haber sido quien puso la piedra angular de Notre Dame, ¿no es así?-planteó el muchacho inteligente-¿y si él puso las Plumas en algún lugar digno de lo que creyó un objeto divino?-preguntó a sus amigos.
-¿Y por qué no en donde guardan las cosas para la Eucaristía?-preguntó Ray con curiosidad.
-Muy buena sugerencia, pero no creo-dijo Gabe pensativo.
-¿Y por qué no, Sherlock? Tú dijiste que el Papa creyó las Plumas del Ángel como un objeto divino-recalcó Carny con voz desdeñosa.
-Exacto, Carny, lo bastante divino para colocarlo en una parte alta de la catedral-explicó el genio.
-Como el campanario-declaró una voz a sus espaldas.
-Correcto, el campanario-concordó Gabe, cuando se dio cuenta que ninguno de sus amigos había dicho nada.
Al darse la vuelta, los chicos se encontraron con Garghoul, quien terminaba de subir las escaleras al campanario, seguido de un pequeño regimiento de Engendros. Casi inmediatamente, Portia, Allie y Carny se pusieron en guardia para enfrentar a los Engendros, Ray tomó su medallón con su mano y lo apretó suavemente, mientras su cuerpo empezaba a emanar una luz roja brillante.
-¡Belias el Ogro, dame tu poder!-invocó Ray, cambiando casi instantáneamente de su atuendo para las misionas a su traje de combate, poniéndose en pose de combate.
-Muy bien, mocosos, ríndanse ante Garghoul, Garghoul vino por las Plumas del Ángel y no se irá sin ellas-declaró la gárgola con voz furiosa, hablando en tercera persona.
-Pues Garghoul se tendrá que ir con las manos vacías-declaró Allie, imitando con burla la manera de hablar del Daimon.
-Gabe, nosotros distraeremos al Daimon y a los Engendros, tú ve y busca las Plumas del Ángel-le dijo Ray por lo bajo a su amigo, quien asintió con la cabeza antes de correr-¡Majikaru Fureimu!-exclamó, invocando su ráfaga de fuego azul, que Garghoul esquivó a echar a volar.
-¿Llamas a eso un ataque? Garghoul te mostrará un verdadero ataque ¡Impacto de Gárgola!-declaró Garghoul, tirándose en picado mientras era envuelto en un aura de energía eléctrica, que Ray apenas pudo esquivar.
Mientras Ray combatía a Garghoul, y Allie, Portia y Carny combatían a los Engendros, Gabe se dedicó a revisar por las estatuas y vitrales que se hallaban guardados en el campanario. Veía desde hermosas estatuas de santos y de la Virgen, murales y vitrales de ángeles y arcángeles, y ninguno parecía llamar su atención hasta que, de pronto, la vio. Una estatua de madera con detalles de metal, de un bello ángel, lo que llamó la atención de Gabe fueron las alas, que eran de cobre con topacios amarillos tallados en las puntas. Gabe acarició las alas con cuidado, pues las plumas eran idénticas a la imagen descrita por el Xenotome. Para su sorpresa, dos plumas, puestas una en cada ala, empezaron a brillar, cosa que hizo sonreír a Gabe al ver que había encontrado la llave, la cual rápidamente tomó y fue a ayudar a sus amigos
Volviendo a la pelea, Ray la tenía difícil contra Garghoul, pues cada que intentaba alcanzarlo con su espiral de fuego azul o su salamandra de fuego, a la bestia sólo le bastaba echar a volar para esquivarlos, y mientras a él se le estaba haciendo complicado esquivar el Impacto de Gárgola de Garghoul, y mientras la pelea se daba entre el medio japonés y el Daimon gárgola, Allie, Portia y Carny estaban ocupados manteniendo a los Engendros a raya.
-No importa cuanto luches contra Garghoul, mocoso, Garghoul barrerá el suelo contigo ¡Impacto de Gárgola!-declaró Garghoul, mientras lanzaba su ataque en picado contra Ray, quien apenas pudo esquivarlo, pero al hacerlo se chocó contra una pared, dándose cuenta que había quedado entre la espada y la pared.
-Rayos-dijo el muchacho por lo bajo al darse cuenta de su error.
-Veo que la suerte ahora le sonríe a Garghoul, muchacho-declaró la gárgola burlona-Impacto…-empezó a decir el Daimon, alistándose para lanzar su ataque final contra el medio japonés, cuando de pronto…
-¡Alto!-dijo una voz de pronto, y al darse vuelta vieron a Gabe, quien tenía en sus manos las Plumas del Ángel.
-¡Las Plumas del Ángel! Muy bien, mocoso, entrégale esas plumas a Garghoul, o Garghoul se verá obligado a lastimarte-declaró el monstruo con tono amenazador. Gabe sonrió confiado.
-¿Garghoul quiere las Plumas? Garghoul las tendrá ¡Artema el Ángel, dame tu poder!-declaró Gabe, apretando ligeramente las plumas en su mano, mientras una luz amarilla lo envolvía.
Cuando la luz se disipó, Gabe usaba lo que parecía ser su traje de combate: una túnica medieval amarilla con líneas blancas en las mangas y los bajos de la túnica, ceñida con un cinturón amarillo mostaza, pantalones anchos blancos, botas cafés y brazaletes medievales de cuero negro en las muñecas, decoradas en el dorso por las Plumas del Ángel; para terminar el conjunto, un antifaz de tela amarilla estilo zorro.
-Esto es increíble-declaró Gabe emocionado.
-Ni te acostumbres, que Garghoul te quitará las Plumas del ángel y se las llevara junto al Colgante del Ogro ¡Impacto de Gárgola!-declaró Garghoul, preparando su ataque contra Gabe, quien lo esquivo al dar un salto alto.
-Ray, ¿acabamos con Garghoul?-propuso el muchacho listo a su amigo.
-Yo te sigo, Gabe-declaró el medio japonés con una sonrisa, antes de mirar al Daimon-¡Baningu Saramanda!-declaró Ray, lanzando a Garghoul sus puños de fuego, que la gárgola esquivó.
-¡Cristales Séfirot!-citó Gabe, extendiendo los brazos. Diez cristales de luz, formados como las diez séfirot, aparecieron enfrente del muchacho, quien rápidamente juntó sus manos aplaudiendo con fuerza, lo que causó que, uno por uno, los cristales salieran disparados contra el Daimon, quien hizo varias piruetas para esquivarlos.
-No funcionará si sigue esquivando nuestros ataques-declaró Ray frustrado, acercándose a su amigo para planificar con él.
-Ray, creo que sé cómo vencerlo, sólo es cosa de atraerlo al suelo y no darle tiempo de esquivar uno de nuestros ataques-le explicó Gabe.
-Tú mandas, Gabe-declaró Ray mientras se ponía frente a Garghoul y empezaba a dibujar su anillo de fuego-¡Majikaru Fureimu!-exclamó, liberando su ráfaga de fuego azul contra el Daimon, el cual la esquivó al volar en picado.
-Necesitarás algo más para vencer a Garghoul, muchacho-declaró la gárgola con burla.
-Sólo era para distraerte, cabeza de roca-declaró Ray sonriendo de medio lado.
-¿Qué?-fue todo lo que pudo decir Garghoul antes de que…
-¡Séptimo Cielo!-dijo la voz de Gabe, y cuando el Daimon fijó su vista en el muchacho lo vio mover sus manos como si las moviera alrededor de un balón mientras las acercaba a su cuerpo, donde en el espacio en sus manos se formaron siete esferas de luz brillante, y que rápidamente movió sus manos apuntándolas hacia él, cosa que hizo que las esferas salieran disparadas al mismo tiempo contra Garghoul, impactándolo y empujándolo contra una pared.
Los muchachos se acercaron al Daimon cuando éste cayó al piso, en el caso de Ray y Gabe mientras lo hacían eran envueltos en un remolino de fuego y un resplandor de luz respectivamente, regresando ambos a sus atuendos de civiles, la marca en su pecho se destruyó, envolviéndolo en una luz brillante, y cuando esta desapareció, vieron en lugar de Garghoul a un eclesiástico inconsciente, que al mostrar signos de estar por despertar fue su señal para marcharse, por lo que sin hacer mucho ruido se dirigieron hacia la escalera que daba a la catedral.
Mientras tanto en la nave de la catedral, Alakshmi se encontraba revisándose las uñas mientras que esperaba que Garghoul regresara con las Plumas del Ángel y el Colgante del Ogro, y fue oír varios pasos lo que llamaron su atención, haciéndola llevarse la desagradable sorpresa de ver a los cinco muchachos bajar como si nada, y más ver que el gordito moreno llevaba en su fedora las Plumas del Ángel. Aunque su rostro se mostró sereno, el cómo le bastó con apretar el respaldo de una de las bancas para romper el pedazo que apretó, evidenciando cuanto le enfadó comprender que había perdido nuevamente.
De vuelta con los muchachos, Ray, Allie, e incluso Portia y Carny, aunque éste último de forma mucho más discreta, se encontraban felicitando a Gabe por haber conseguido las Plumas del Ángel, las cuales ahora el muchacho negro llevaba en la banda de su fedora. Fue cuando Allie recordó algo que ni Udonna y Jaha no les habían dicho cuando usaron la Puerta Trasera.
-Oigan, ¿cómo regresaremos a San Campion?-preguntó la muchacha, haciendo que sus amigos se detuvieran en seco al darse cuenta que tampoco pensaron en eso.
-Saben, ahora si podemos intentar lo del avión…-empezó a ofrecer Portia, pero las miradas irónicas de sus amigos la hizo recapacitar-ah, claro, no sabríamos explicar cómo llegamos a Francia para empezar-recordó la chica, mientras guardaba su celular avergonzada.
-Podríamos intentar ponernos en contacto con Udonna y Jaha-propuso Gabe.
-Buen punto, Gabe-reconoció Ray antes de acercar su brazalete a su rostro, tras fijarse que no hubiera transeúntes cerca-Udonna, Jaha, ¿me escucha alguna?-preguntó a través de la gema.
-Jóvenes, es bueno oír de ustedes-oyeron decir la voz de Udonna surgiendo del rubí en el brazalete del medio japonés.
-Queremos asumir que tuvieron éxito recuperando las Plumas del Ángel-siguió la voz de Jaha.
-Pueden apostarlo-declaró Carny con una sonrisa arrogante.
-Si, pero se les olvidó decirnos cómo se supone que volveremos a San Campion-señaló Allie con enfado.
-Pero si es sencillo-declaró la voz de la dama de negro.
-Sólo tienen que acercarse a cualquier puerta, acercar la gema del brazalete de cualquiera de ustedes y luego abrirla-declaró la de Udonna.
Ray miró al resto y, decidiendo probarlo, se acercó a una puerta cercana, acercó su brazalete y luego de que el rubí resplandeciera un par de segundos, agarró la manija y abrió la puerta. Para su sorpresa, al abrirla se encontraron con el Sanctum Sanctorum, con Udonna y Jaha mirándolos entre orgullosas y con expresión de diversión.
-Enserio, empiezan a gustarme estas cosas-declaró Allie divertida mientras ella y los demás pasaban por la puerta, que se cerró apenas Carny cruzó por ella…
Continuará…
(1): Es japonés para Fuego Místico o algo parecido
Finalmente luego de tanta ausencia ya pude subir el siguiente capitulo de mi historia, lamento haber tardado tanto pero he tenido varios asuntos que atender y que no podía posponer, como siempre digo espero que lo hayan disfrutado y me dejen review, además de recomendarlo a sus amistades y alentarlos a leer el fic también.
