Disclaimers: Kaijudo, el Ascenso de los Maestros del Duelo, ni Final Fantasy me pertenecen, sino que pertenecen respectivamente a Hasbro y Square Enix, sólo uso los personajes y conceptos de éstos para éste fanfic escrito meramente por diversión sin esperar más paga que sus reviews y leídas.

Guerra de los Totemas

Capítulo Cuatro: Fantasmas Ónix

Era una tarde en la Secundaria San Campion, era ya la hora del almuerzo, y Ray, Allie y Gabe estaban sentados juntos como acostumbraban, mientras Portia se encontraba almorzando con su amiga Maribel y Carny estaba con sus amigos, o mejor dicho secuaces. Los cinco habían acordado que, si bien sabían era inevitable ser vistos juntos en algún momento, lo harían con suma discreción para no llamar la atención, pues no querían que se en la escuela preguntaran por qué el matón y la chica engreída de la escuela de la nada se juntaban con sus mayores rivales.

Ese día, Ray estaba vestido con una camiseta roja de cuello v con jeans negros y botas negras de suela gruesa; Allie con una blusa de botones negra, pantalones pescador blancos y tenis negros con blanco; Gabe vestía una camisa amarillo opaco, pantalones de lona cafés, tenis blancos y gorra de golf blanca; Portia estaba vestida con una blusa blanca con detalles dorados, jeans negros ajustados y tenis dorados; y Carny usaba una camiseta morada, jeans anchos azules y tenis morado con detalles blancos. Ray y Gabe usaban sus Llaves Totema en el cuello y en su gorra, respectivamente.

De pronto, las gemas de los brazaletes de los cinco empezaron a brillar, y con mucho disimulo se miraron entre sí antes de levantarse y salir de la cafetería, en el caso de Portia y Carny disculpándose con sus respectivas amistades. Una vez reunidos, Ray acercó su brazalete a su rostro.

-¿Qué sucede?-preguntó a Udonna y Jaha, quienes se hallaban al otro lado de la línea.

-Elegidos, deben venir al Sanctum Sanctorum, acabamos de encontrar otro objeto de los Totemas-oyeron decir a al pelirroja.

-Para allá vamos-respondió Ray, pero antes de dar un paso hacia la salida Gabe los retuvo.

-Esperen, ¿no nos meteremos en problemas si nos escapamos de la escuela?-preguntó el muchacho a sus amigos.

-Tiene razón, si Derceto se da cuenta de que me fui de la escuela me mata-declaró Carny.

-Y si no lo hace ella lo hará tu papá, ¿no, Carny?-preguntó Portia con algo de burla. El rubio la miró con ganas de matarla.

-Descuiden, Elegidos, ya tenemos una solución, sólo es cosa de que apunten las gemas de sus brazaletes hacia adelante y digan Reflexionem-oyeron decir a la voz de Jaha. Los chicos se miraron unos a otros y sólo se encogieron de hombros antes de levantar sus brazos y apuntar las gemas hacia adelante.

-Reflexionem-citaron los cinco chicos, y para su sorpresa cinco clones, copias exactas de ellos, aparecieron frente a ellos, primero como hologramas pero luego haciéndose sólidos.

-Okey… esto es espeluznante-declaró Portia viendo a su doble.

-Entonces, ¿Cuándo necesitemos fugarnos de la escuela o de cualquier compromiso sólo usamos éste hechizo y nos libramos?-preguntó Allie con una sonrisa de medio lado, viendo a su doble quien le devolvía la sonrisa.

-Correcto, amiga-le respondió la doble sonriente.

-Pero claro, lo mejor es que lo hagan sólo para recuperar reliquias o cualquier otra misión-señaló el doble de Gabe. Acto seguido los Ray, Allie, Gabe y Portia reales miraron a Carny con ojos acusadores.

-Me ofendería si no me supiera capaz de hacerlo-dijo el chico encogiéndose de hombros.

-Mejor váyanse, no querrán que les ganen el objeto Totema-aconsejó el doble de Ray.

Sabiéndose librados de lo que la escuela, Ray usó el rubí de su brazalete para abrir la Puerta Trasera a través de la puerta del cuarto de limpieza y entrar a la mansión mágica. Aunque los dobles mágicos no se percataron de que Lucy, amiga de Allie, Ray y Gabe, una linda chica de pelo castaño largo, tapándole uno de sus ojos cobalto, piel canela y un lunar cerca de la boca, veía con extrañeza que sus amigos salían del pasillo estando acompañados de Portia y Carny. Al entrar en la Biblioteca, los chicos vieron a Jaha leyendo el Xenotome, abierto en una página en concreto, mientras Udonna revisaba los libros entre los estantes como buscando alguna pisa de dónde se encontraría la siguiente llave.

-¿Alguna noticia?-preguntó Allie mientras ella y los otros se acercaban a la dama de negro. Al revisar por sobre los hombros de Jaha, vieron como en la página en blanco en que el libro estaba abierto empezaba a iluminarse y llenarse, apareciendo la imagen de un ser esqueletal, con lo que parecía un alma en pena de aspecto femenino en lugar de su brazo derecho.

-¿El Totema de la Muerte?-citó Portia arqueando una ceja.

-Zalera el Sepulcral, y la llave para liberarlo son los Aretes del Sepulcral-agregó Jaha con seriedad, traduciendo las palabras en taliano en el libro.

-Imagino que esta llave es para ti o Underhill, Portia-declaró Carny con una sonrisa irónica.

-¿Según tú por qué?-preguntó Allie enfadada, mientras ella y Portia fruncían molestas el ceño.

-Bueno, son un par de aretes, y a mi no se me van ese tipo de cosas, como que esas cosas de niñas les quedarían mejor a ustedes-declaró el rubio con seguridad, sin darse cuenta de lo horriblemente machista que sonaba su comentario, haciendo enojar cada vez más a las féminas del grupo, hasta que las dos chicas, en una de sus inusuales treguas, le dieron entre las dos unos fuertes golpes en la cabeza.

-Lo que te ganas por bocón-declaró Ray mientras leía la entrada del Xenotome.

-Cierra la boca, Mutante-declaró Carny molesto.

-¿Y dónde se encuentran los Aretes?-preguntó Gabe queriendo calmar a sus compañeros. Finalmente, la respuesta llegó cuando Udonna se acercó al grupo con lo que parecía un voluminoso libro sobre castillos europeos.

-El Catillo Hunyadi, también llamado Castillo Corvin, es una reliquia de la dinastía Hunyadi, entregado en el siglo XV a John Hunyadi por parte de Sigismund, rey de Hungría y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, el castillo fue restaurado entre 1446 y 1453 por John Hunyadi, y se sabe que fue la inspiración de Bram Stoker para el Castillo de Drácula, en parte porque otro famoso habitante fue Vlad III, mejor conocido como Vlad el Empalador-leyó la mujer de blanco en voz alta.

-Esperen, ¿quieres decir que los Aretes del Sepulcral está en el castillo que inspiró al de Drácula?-preguntó Ray sorprendido.

-Yo no sabría decir si eso es poético o irónico-declaró Allie arqueando una ceja.

-Como lo quieras llamar, Allison, es hora de que partan-declaró Jaha, y los cinco chicos no podrían estar más de acuerdo.

Mientras tanto en las Industrias Cadmus, Alakshmi se encontraba esperando a que el señor Choten, Jinxer y Wrench terminaran de encontrar la siguiente reliquia de los Totemas, y la verdad se empezaba a aburrir. Empezaba a pensar que debía haber aprovechado el tiempo que parecía el trio se tardaría en localizar la llave para ir de compras o a arreglarse, algo para no estar pasando el aburrimiento que pasaba en ese momento. Finalmente, en la pantalla apareció el mapa satelital, que tras varios acercamientos marcó un punto en Rumania.

-Interesante, sumamente interesante-declaró Jinxer al ver el mapa en la pantalla.

-¿Se puede saber qué te fascina tanto, cara de chiste?-preguntó Alakshmi.

-Que aparentemente, Alakshmi, la siguiente reliquia de los Totemas, cuya firma de Energía Magi coincide con los Aretes del Sepulcral, se encuentran en Transilvania-explicó el señor Choten.

-Hablando de ironías-declaró Alakshmi con una sonrisa sardónica-sólo falta que digan que se encuentra precisamente en el castillo de Drácula o algo así-agregó divertida.

-No precisamente en el de Drácula, más bien en el que inspiró al de Drácula-explicó el seño Choten con una sonrisa que hizo desaparecer a la de la muchacha.

-¿Quién dice que los que escondieron las llaves no tenían sentido del humor?-declaró Alakshmi con sarcasmo.

-Su transporte, mi lady-declaró Jinxer burlón, mostrándole a Alakshmi el agujero de gusano que la llevaría a su destino. La chica hindú miró al Daimon con ojos furiosos y venenosos.

Mientras tanto, en Transilvania, los chicos recién aparecían por la Puerta Trasera al mítico castillo rumano, cada uno con su respectivo atuendo de misión, sólo que para evitar levantar sospecha, pues sabían que se vería extraño que un grupo de jóvenes con antifaces entraran al castillo, con un chasquido de dedos convirtieron los antifaces en lentes de sol de cristal de espejo de sus respectivos colores. Buscando actuar con normalidad, los jóvenes entraron al castillo, viendo que al parecer en ese día, o al menos a esas horas, no había visitas, por lo que el castillo estaba casi desierto.

-¿No les parece que siempre corremos con la suerte de que no haya mucha gente cerca cuando vamos por un objeto Totema?-preguntó Allie con algo de ironía.

-Eso es tener suerte-concordó Gabe.

-Para mí, suerte sería no encontrarnos ni con los Engendros y ni con ningún Daimon mientras recuperamos esta llave-declaró Portia con una mueca de desagrado.

-Hablando del tema, ¿no les parece raro que en Notre Dame nos encontráramos con los Engendros y con un Daimon también?-preguntó Gabe a sus compañeros.

-¿Qué intentas decir, Wallace?-preguntó Carny alzando una ceja.

-Creo que yo sé, Gabe dice que quien esté buscando las reliquias Totema tenga también una forma de localizarlas, como nosotros tenemos la Biblioteca-explicó Allie.

-Y una forma de llegar a donde se hallan las llaves, como nosotros tenemos la Puerta Trasera-agregó Portia, habiendo captado el tren de pensamiento del par.

-Explicaría cómo es que le hacen los Engendros y los Daimons para estar en el mismo lugar que nosotros-declaró Gabe.

-¿Es tu forma de decir que deberíamos esperar encontrarnos con un Daimon nuevo, Wallace?-preguntó Carny enarcando una ceja con escepticismo.

-Es lo más probable-dijo el muchacho de color, encogiéndose de hombros.

-Bueno, primero pensemos en dónde podríamos encontrar los Aretes del Sepulcral y luego nos preocupamos por que aparezca algún Daimon-declaró Ray-así que, ¿alguna idea de dónde podrían estar?-preguntó a sus amigos.

-Bueno, con las Plumas del Ángel, la Biblioteca nos dio como pista que estuvieron relacionadas con el papa Alejandro III, así que tal vez el hecho de que Vlad Tepes o John Hunyadi tienen que ver con el castillo signifique que alguno tuvo en su poder los aretes-razonó Gabe.

-Tal vez sus esposas los usaban-declaró Carny cruzándose de brazos, ganándose un codazo en el estomago de parte de Allie.

-Y dale con eso, ¿sí sabes que los hombres usaron aretes por siglos?-le señaló la chica enfadada.

-De hecho, los hombres usaron aretes ANTES que las mujeres, tarado-agregó Portia, igual de ofendida que la otra chica, cosa evidenciada porque enfatizara el antes en su oración, antes de darle un codazo en la espalda al rubio mientras éste permanecía doblado de dolor por el recibido de la otra chica rubia.

-Chicas, tranquilas, a éste paso nos dejarán sin quinto Elegido-declaró Ray en broma, intentando calmar a las dos chicas.

-Está bien-declaró Allie, aún matando a Carny con la mirada.

-Sólo porque aún lo necesitamos en el grupo-secundó Portia con desdén.

-Bien, porque necesitamos toda la ayuda posible para encontrar los Aretes del Sepulcral-declaró el de pelo bicolor, mientras comenzaba a andar.

-Oigan, ¿y si nos separamos?-propuso Gabe.

-¿Separarnos?-repitió Allie.

-Sí, piénsenlo, Ray acaba de señalar que necesitamos hallar la llave Totema, ¿no?-preguntó a sus compañeros, quienes asintieron-bueno, si nos separamos cubriríamos más terreno del castillo-explicó, y los demás aceptaron que el chico negro había dado un buen punto.

-Yo pido con Ray-declaró Portia de pronto, rodeando el brazo del medio japonés con sus propios brazos antes de llevárselo básicamente a rastras, para sorpresa de los otros chicos y de Ray.

-Bueno, Gabe, creo que somos tú y yo-declaró Allie apoyándose en el hombro de su amigo, quien sonrió ante el comentario de la rubia, antes de irse caminando juntos.

-¿Y a mí qué? ¿Que me parta un rayo?-preguntó Carny ofendido.

-Sí-dijeron las dos chicas al mismo tiempo. El rubio sólo suspiró pesadamente.

-Éste será un día de los largos-se lamentó.

Mientras tanto, Alakshmi arribaba al castillo luego de media hora de caminata a pie. Estaba segura de dos cosas: una, que Jinxer había alterado las coordenadas para enviarla mucho más lejos del castillo de lo que debería; y dos, que apenas volviera a San Campion le remodelaría al Daimon su boca sonriente de un puñetazo por la bromita, pues a apenas unas dos semanas que su maestro había creado a Jinxer y Wrench, el Daimon sonriente ya la tenía harta.

-Ya me encargaré del cretino de cara sonriente, por el momento, ¡Bathory!-declaró, dirigiéndose al Daimon que había creado en el camino hacia el castillo.

Era de género femenino, de piel mortalmente pálida, cabello negro hasta la cintura, ojos rojos como de serpiente, colmillos, orejas puntiagudas, y un atuendo rojo que parecía basado en una vampiro femme fatale. El cuadro se cerraba con el símbolo de los Daimons que ostentaba en su pecho.

-Señorita Alakshmi-respondió Bathory, haciendo una reverencia a la chica hindú.

-Quiero que en cuanto entremos al castillo, busques a los chicos y los entretengas, no debes permitir que hallen los Aretes del Sepulcral antes que yo, ¿entendido?-preguntó la chica a la criatura sin Magi.

-Claro como la noche sin luna, mi señora-declaró la vampiresa con una reverencia. Alakshmi en respuesta se llevó una mano a la frente con enfado.

-Una noche sin luna no es clara, tonta-destacó a su monstruo-¡Engendros!-invocó, y un grupo de los soldados aparecieron ante ella-andando, tenemos un par de aretes que robar-antes de empezar a caminar hacia el castillo. Sólo esperaba que la misión terminara pronto, pues sentía que esta Daimon si bien se veía intimidante era tan tonta como los otros.

En el castillo, Portia y Ray estaban revisando una de las muchas habitaciones del castillo, en el caso de la chica más interesada en ver el elegante estilo con el que estaba decorado el cuarto que en buscar algo que los llevara a dónde se hallaban los Aretes, caso opuesto al de Ray que revisaba hasta en las paredes todo lo que pudiera tener una pista.

-No sería increíble tener una habitación así-declaró la rubia con una sonrisa soñadora.

-Sí, creo que sí-declaró el chico, mientras revisaba debajo de una mesa.

-¿Y tener una cama así sería increíble, es más grande que la mía?-dijo la chica impresionada.

-Me hago una idea-concordó el de pelo bicolor.

-Sabes, ganarías más propinas del club de parte de las chicas si trabajaras en ropa interior, ya sabes, mostrar mercancía-declaró la rubia, entrecerrando los ojos mientras miraba al chico.

-Sí, yo también lo creo-dijo el chico.

-Y diciendo eso me confirmas que ni me estás escuchando-declaró la chica molesta poniendo los brazos como jarra, llamando la atención de Ray.

-Perdona, Portia, me quedé pensando dónde se podría hallar cualquier cosa que nos diga dónde hallar la llave Totema-se disculpó el medio japonés.

-Me consta, acabas de decir que has pensado trabajar en el club en calzoncillos para ganar más propinas-señaló la rubia divertida, haciendo sonrojar al chico.

-Oye, Portia, ¿puedo preguntarte algo?-preguntó el chico con algo de pena.

-¿Qué pasa?-preguntó la rubia confundida.

-No te vayas a ofender pero, ¿qué te traes conmigo?-preguntó el chico con curiosidad.

-¿De qué hablas, Ray?-preguntó la chica.

-En un momento me fastidias porque tengo que trabajar en el club del que tu familia y la de Allie son miembros para ganarme mi propio dinero, incluso, y te consta, te has metido conmigo mientras trabajo los fines de semana, y al siguiente, y perdóname que lo exponga así, parece que buscas la primera oportunidad para bajarme los pantalones y bóxer, y no en el sentido en que Carny lo haría-explicó el chico incomodo.

-Oye, es mi forma de ser meterme con las personas, es mi forma de mostrar que no dejo que nadie se meta conmigo, y ni me ofendes, yo misma sé que soy desagradable, y que Maribel de hecho sólo anda conmigo porque siente que es más popular al hacerlo, pero tampoco es que te odie, ni a los que molesto, otra vez, es mi forma de mostrar mi fuerza-explicó la chica, encogiéndose de hombros.

-Eso en cierta forma lo entiendo, pero eso no explica por qué…-empezó a decir el medio japonés antes de ser interrumpido.

-¿Me porto contigo como si quisiera aprovechar que tienes las hormonas al tope?-preguntó la chica divertida, y cuando Ray asintió ella rió divertida-¿te has visto en el espejo, Pierce-Okamoto? Eres sin duda el mejor partido en la escuela, puedes no serás de familia adinerada, pero si estás para considerar olvidar ese detalle-declaró la chica guiñándole un ojo a su compañero, haciéndolo sonrojarse-bueno, se nota que aquí no hallaremos nada, así que mejor seguimos-dijo la chica, antes de salir del cuarto, dejando a Ray apenado porque que una chica rica básicamente lo llamó guapo.

Fue el grito de la rubia lo que llamó la atención de Ray y lo animó a correr al pasillo, donde halló a Portia peleando muy apenas contra un grupo de Engendros, así que rápidamente corrió a socorrer a la rubia. Lo que le preocupaba era que sentía que entre él y Portia no podrían vencer a los Engendros, sólo para sorprenderse cuando, al golpear a uno, éste salió disparado contra una pared cercana, llevándose consigo a varios de sus compañeros.

-¿Cómo hice eso?-se preguntó Ray confundido.

-No lo sé, pero sería útil que lo volvieras a hacer-replicó Portia, señalando hacia los Engendros que seguían de pie y se habían lanzado al ataque.

Siguiendo el consejo de la rubia, el medio japonés se lanzó a pelear contra los Engendros, aprovechando que al parecer ahora era súper fuerte, lo cual le daba una gran ventaja sobre los soldados de Magi artificial, pues ahora podía protegerse de sus armas y mandarlos a volar de un golpe, incluso cuando lo atacaban en grupo, acababan estrellándose en las paredes. Finalmente, ya no quedó ningún Engendro de pie, y Ray y Portia, para asco de la rubia, vieron cómo estos se derretían como cera al calor mientras se retorcían en el piso.

-Conque eso les pasa cuando los vencemos-declaró el chico sorprendido por lo que veía.

-Te sorprende eso, ¿y no que ahora parezcas ser Superman asiático?-preguntó Portia con ironía. De pronto, se oyó un grito que ambos no tardaron en reconocer.

-Es Carny, está en problema-declaró Ray al reconocer el grito del rubio.

-Y por desgracia no podemos dejar que los Engendros lo hagan pedazos-señaló Portia, aún molesta por el machismo del bully.

Mientras tanto, Alakshmi se encontraba en otra de las vastas habitaciones del castillo, buscando en el propio cuarto algún indicio que la llevara a los Aretes del Sepulcral. Ya había movido o bien tirado el amueblado de la habitación, pues ninguno de los muebles, todos con aspecto de haber sido comprados en años recientes, le servía para saber dónde se hallaría la reliquia. Fue el grito del que reconoció como uno de los chicos lo que llamó su atención, haciéndola sonreír con malicia.

-Creo que Bathory halló a uno de mis amiguitos-declaró la chica hindú con malicia, empezando a pensar que la Daimon vampírica no resultaría tan inútil como había pensando en un principio, antes de retomar su búsqueda.

En uno de los tantos sótanos del castillo, Gabe y Allie buscaban tanto en la propia construcción del sótano como en los antiguos muebles que se hallaban guardados ahí alguna pista que los llevaran a la reliquia Totema que buscaban. Ambos ya habían convertido sus anteojos de sol de vuelta a sus formas de antifaces, sabiendo que en ese ambiente oscuro les estorbarían. Finalmente, Allie soltó un gruñido molesto y, incapaz de hacer otra cosa, dio un puñetazo en la pared, lo que preocupó a Gabe.

-¿Todo bien, Allie?-preguntó el chico negro preocupado.

-No, no está todo bien, llevamos aquí poco más de una hora y no hemos hallado nada que nos lleve a los mendigos aretes-declaró la rubia, recargándose en la pared mientras se cruzaba de brazos.

-Entiendo tu frustración, también me gustaría tener aunque fuera alguna ayuda para hallar los Aretes del Sepulcral-declaró el chico estudioso, antes de llevarse una ligera sorpresa.

De pronto, los topacios en las Plumas del Ángel en su gorra empezaron a brillar con una luz brillante, haciéndole cerrar los ojos, y cuando Gabe abrió los ojos, todo en la habitación se veía con un extraño resplandor amarillo, y con una nitidez que lo hacía sentir que estaba usando anteojos de visión nocturna. Y eso le permitió ver que Allie lo miraba preocupada.

-Allie, ¿todo bien?-preguntó Gabe.

-Eso te lo debería preguntar yo-declaró la rubia, pues desde su punto de vista, los ojos de su amigo, si bien los rasgos aún seguían siendo distinguibles, ahora brillaban con un resplandor amarillo nada natural.

-Sé que suena raro, pero es como si pudiera ver incluso a través de las paredes-declaró el muchacho negro, viendo que, en efecto, parecía ahora poder ver a través de los muros en el sótano.

Y lo confirmó fue ver, en una de las paredes, un objeto que parecía destacar por un resplandor negruzco, incluso detrás de el cuadrado brillante tras el que se veía el objeto. Con algo de curiosidad, Gabe se acercó hacia la pared, presionó el cuadrado brillante, cuyo tacto le permitió saber que era un bloque de ladrillo, y presionó. Se escuchó un chasquido, el cuadrado se movió, y Gabe escuchó a Allie soltar un gritillo. Inmediatamente, los ojos de Gabe dejaron de brillar, lo que le permitió ver que lo que vio detrás de la pared era la reliquia Totema.

-Gabe, los encontraste-declaró Allie emocionada, mientras su amigo sacaba los aretes del compartimiento secreto. Gabe sólo le sonrió, orgulloso de sí mismo, antes de extenderle los aretes que tenía en su mano, confundiéndola de sobremanera.

-Creo que lo mejor es que tu los tengas, Allie, de todas formas yo ya tengo el mío-señaló el muchacho. Allie sólo sonrió agradecida mientras aceptaba los aretes. En eso oyeron un grito que no tardaron en reconocer como el de Carny, haciendo a Allie resoplar molesta.

-¿Ahora qué habrá hecho ese tonto?-preguntó la chica molesta, antes de que ella y Gabe corrieran a ver qué tenía su compañero rubio.

Cuando arribaron al lugar del que había provenido el grito, vieron a Ray, ya transformado a su forma de guerrero, combatiendo a una Daimon con aspecto de vampiresa con sus técnicas de fuego, mientras la Daimon lo atacaba mandando murciélagos contra el muchacho, mientras que Portia y Carny se hallaban combatiendo a un grupo de Engendros. Se veía que Ray parecía tener problema contra la Daimon, pues ésta no tenía problemas para esquivar los ataques de fuego del medio japonés, quien parecía ya estarse agotando.

-Gabe, ve a ayudar a Portia y Carny, yo me encargó de ayudar a Ray contra la prima perdida de Portia-declaró Allie lanzándose al combate.

-Eso lo oí, Underhill-se quejó la otra rubia.

-¡Artema el Ángel, dame tu poder!-citó Gabe, transformándose a su forma de guerrero, antes de ir a ayudar a los dos rubios.

-Bueno, es mi turno-declaró Allie mientras se ponía los Aretes del Sepulcral-¡Zalera el Sepulcral, dame tu poder!-declaró la rubia, mientras una nube de humo negro la envolvía.

Cuando la nube de humo se disipó, Allie usaba un nuevo traje: un vestido baby doll negro con mangas cortas de diseño de telaraña color morado, medias de igual diseño y color de las mangas, botas bajas negras de tacón de aguja, guantes de cuero negro y un antifaz negro que parecía hecho de encaje.

-Me encanta éste traje-declaró Allie emocionada.

-Pues no te durará mucho el gusto, niñita ¡Ola de la Oscuridad!-citó Bathory, y a su orden una jauría de murciélagos aparecieron y atacaron a Allie y Ray.

-¡Allie!-avisó Ray a su amiga, quien asintió con cara de seriedad-¡Majikaru Fureimu!-exclamó, disparando su ráfaga de fuego azul contra el enjambre de murciélagos.

-¡Síndrome de Pesadilla!-secundó Allie, juntando sus manos a centímetros de su pecho como su sostuviera un balón. En el espacio entre sus manos se formó una esfera de energía oscura, la cual salió disparada como una ráfaga y, junto al Majikaru Fureimu de Ray, sirvieron de bloqueo contra el ataque de murciélagos de Bathory.

-¿Quieres terminar con ella, Allie?-ofreció el medio japonés a su amiga.

-Claro-aceptó la chica con una sonrisa algo malévola en su rostro-¡Látigo Sangriento!-anunció la rubia, mientras en su mano empezaba a brillar un destello rojo, al describir un círculo con el brazo del destello surgió un látigo de energía rojiza, con el cual atrapó a Bathory y la estrelló contra un muro cercano.

Cuando la Daimon vampírica cayó al suelo, la marca de Daimon en su pecho desapareció, y ella se convirtió en una muchacha con aspecto de ser una turista europea, naturalmente inconsciente por el golpe propinado por el Látigo Sangriento de Allie. Decidiendo que su trabajo ya había terminado, decidieron regresar a San Campion, aunque claro si hubieran visto en un pasillo oscuro, hubieran visto a Alakshmi mirando con rabia la escena.

En la Biblioteca, los jóvenes habían regresado de Rumania por la Puerta Trasera, impresionando a Udonna y Jaha cuando Allie no dudó en mostrarles orgullosa que traía los Aretes del Sepulcral en sus orejas. Fue cuando la chica ahora portadora del poder del Totema de la Muerte recordó algo que era importante.

-Oigan, ¿saben? Cuando Gabe y yo buscábamos los Aretes del Sepulcral, pasó algo muy extraño: las Plumas del Ángel empezaron a brillar, y entonces los ojos de Gabe también parecían brillar con una luz amarilla-mencionó la chica Underhill, recordando lo ocurrido en la bodega.

-Es verdad, era como si tuviera lentes de visión nocturna-señaló Gabe recordando lo ocurrido en el almacén.

-¿Y eso les parece extraño?-preguntó Portia con ironía-cuando Ray estaba enfrentando a los Engendros, básicamente mandó a volar a varios de un puñetazo-declaró la rubia, recordando la fuerza exhibida por el medio japonés. Y los cinco se extrañaron más al oír las enigmáticas risas de las mentoras.

-Perdonen, Elegidos, fue un error nuestro olvidar señalar un detalle importante-empezó a decir Jaha.

-Resulta que las llaves no sólo les dan habilidades de los Totemas, sino que, para ocasiones en que no tengan tiempo de invocar el poder de los Totemas, les dan habilidades, cada uno diferente, que podrán resultarles muy útiles-agregó Udonna.

-Esperen, ¿básicamente también tenemos súper poderes?-preguntó Gabe emocionado.

-Más o menos-dijeron ambas mentoras.

Allie, por mera curiosidad por saber qué poder le darían los Aretes del Sepulcral, sencillamente se concentró en averiguar su habilidad, y para sorpresa de sus amigos y compañeros se convirtió en una nube de humo negro, que viajó un par de metros por la habitación antes de acumularse en un punto y retomar su forma humana, quien sonrió satisfecha al ver las caras sorprendidas del resto de los jóvenes.

-Algo me dice que disfrutaré ésta habilidad-declaró la rubia sonriente.

-¿Pero nosotros?-preguntó Ray a Gabe por lo bajo.

Continuará…

Finalmente luego de tanta ausencia ya pude subir el siguiente capitulo de mi historia, lamento haber tardado tanto pero he tenido varios asuntos que atender y que no podía posponer, como siempre digo espero que lo hayan disfrutado y me dejen review, además de recomendarlo a sus amistades y alentarlos a leer el fic también.