"Entre el amor y el poder"

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Capítulo 4: Apagón


Luego de un par de horas curando todo y cambiando de rato en rato las toallas de la frente del muchacho, este se quedó dormido.
A lo que Briefs sonrió orgullosa de haber podido ayudarlo.

Colocó otra toalla en la frente de su compañero, y se sentó en el escritorio que tenía a su costado.
Producto al cansancio se quedó dormida cuidando de él.

Pasaron las horas y fué levantada por el dolor de estómago, obviamente no había comido nada y esas eran las consecuencias.

—Ay... — se quejó, pero al ver a Ouji durmiendo bajó la voz — Supongo que cuando despierte tendrá hambre — Miró su celular y se dió cuenta que eran más de las nueve de la noche — ¿Tan tarde es?

Al bajar las escaleras, para llegar a la cocina, observó una nota en la refrigeradora.

"Bulma, tu madre y yo hemos viajado por cosas de la empresa. No vamos a volver dentro de una semana porque iremos a una convención tecnológica, la cual ayudará a la empresa. Si necesitas comer, en la repisa hay Ramen, o también puedes pedir comida.
Te queremos"

Arrugó la notita totalmente frustrada.

—Siempre es así — susurró — ¿Por qué tengo que quedarme sola? — suspiró y se dispuso a preparar el Ramen.

Luego de unos minutos se le metió la loca idea de preparar un pastel, ya que había visto en internet uno que se podía hacer en menos de media hora.
Claro, con un microondas.

Así que siguió cada uno de los pasos que había en el vídeo y, aunque había cometido varios errores, en especial con el huevo, pensó que pudo haberle salido peor.

...

POV Vegeta:

Sueño:

Por más que me esforzaba por poder ver algo aparte de ese fondo negro no podía lograrlo.
Empezé a correr tratando de hallar una salida.

Mientras más corría las risas de un hombre se hacían más fuertes, pero lo realmente sorprendente era que esas risas sonaban idénticas a las de Freezer.

—¡Vegeta! — reconocí de inmediato la voz de mi madre y dejé de correr para mirar por todos lados — Vegeta, ¿Dónde estás? — todo era tan confuso.

—No te veo — me animé a responder, aunque no sabía si ella podía escucharme.

No se escuchó ninguna respuesta, más que una fuerte ráfaga de viento.

—¡Ayúdame! — chilló ella — ¡Por favor!

—¡Vegeta! — la voz de mi progenitor se hizo presente.

Los gritos de mi madre no hacían más que desesperarme.

—¿¡Dónde están!? — comencé a correr nuevamente.

Los gritos y risas se combinaron mientras más rápido corría.

De pronto, entre toda la obscuridad, divisé una luz y me apresuré para llegar allí.
Me detuve abruptamente al ver a mi antiguo hogar, se estaba incendiando, pero los gritos provenían de ahí.

Cerré los ojos para armarme de valor e ingresar a la mansión de una vez por todas.

Pero de un momento a otro un golpe me dejó tirado en el suelo y mi hogar desapareció.

—¡Vegeta! — la voz de mi madre seguía sonando.

Intenté ponerme de pie, pero no podía ni siquiera mover un dedo.

Sabía que ella estaba en ese lugar, estaba muriendo... Y yo no podía hacer nada.

Esta vez ella ya no me llamaba, sino gritaba de dolor, mientras mi padre comenzaba a insultar.

Sus gritos me comenzaban a romper poco a poco.

Hubo silencio dentro de unos minutos y una risa me sacó del trance, pude mover mi cuello para ver de quién se trataba.

—¡Freezer! — exclamé — ¿Qué mierda haces aquí? — intenté moverme — ¡Dame explicaciones maldito!

Aún en el suelo, no pude divisar quién fué el que me lanzó una patada en el rostro.

Escupí sangre y alcé la mirada, era Zarbon.

—¿Te refieres a tus padres? — me preguntó Freezer — Ellos están muertos — sonrió — Es culpa tuya

Apreté los dientes y sentí que la sangre se escurría de mis labios.

—Y ahora esto también — dijo Zarbon, al verlo pude ver que traía a una niña de cabellos azules sujetada de su brazo, la cual estaba llorando.

Reconocí de inmediato a la pequeña, era una vieja amiga de la infancia.

—Bulma... — su nombre salió de mis labios sin mi permiso.

—¡Cállate! — gritó Zarbon tomándola del cabello.

Todo se volvió oscuro y no pude ver nada, más que escuchar los gritos de Bulma.

—¡Basta! — grité.

Y como si mi pedido hubiera sido escuchado los gritos cesaron y pude verla de nuevo, pero esta vez adulta.
Ella seguía llorando, pero se cubría la boca.
Ya no estaba Freezer ni Zarbon.

Bulma me miró y me dijo débilmente:

—Lo siento

Fin del sueño.

Fin del POV de Vegeta:

Ouji se levantó agitado de la cama e intentó asimilar lo que tenía a su alrededor.

-Estoy en su casa... - pensó.

Gracias a su sueño pudo recordar a Bulma, aquella chiquilla que jugaba con él cuando eran pequeños.
La parte mala fué que no sabía si creer todo lo de su sueño, ¿Qué tenía que ver Freezer con sus padres?

Se puso de pie, se sentía mucho mejor que antes, y caminó por la mansión para de una vez irse.

Al pasar por una habitación pudo ver unos planos, con el nombre de: "Gravedad"
Por lo que había analizado, aquel invento era para tener mejor condición física.

Llegó a la cocina y pudo ver a Bulma saltando de felicidad frente a dos tazas con una especie de Chantilly.

Le restó importancia y caminó hacia la salida.

—¡Eh, Vegeta! — llamó la muchacha — ¿Ya te vas?

—¿Qué crees que estoy haciendo?

—Uh — rió — Quédate a cenar, ya está todo, no tienes porqué esperar

Sin decir ni una palabra Ouji caminó hacia el comedor a lo que Briefs corrió con las dos tazas.

—Sé que el postre es después... Pero quiero que lo pruebes — le extendió el contenedor con un cubierto — Yo lo hice — sonrió.

Vegeta hizo lo que ella le pidió, comió un poco de ese extraño pastel. Pero al masticarlo sintió la cáscara de huevo.

Miró a la peliazul, quien lo miraba emocionada, como si fuera una niña pequeña; suspiró y pasó lo que tenía en la boca.

—¿Qué tal estuvo? — preguntó impaciente ella.

—¿Por qué no lo compruebas tú? — dijo mirando la otra taza que tenía su compañera.

Briefs comió un poco de lo que había hecho y por poco escupe lo que tenía en la boca.

—¡Sabe asqueroso! — chilló una vez que pasó su postre — ¡Lo siento tan- — se quedó en silencio al ver que Ouji ya se había practicamente acabado todo.

—Tenía hambre — mintió él, pues la verdad era que lo había hecho por complacer a aquella muchacha que lo ayudó sin pedir nada a cambio.

La peliazul le sonrió dulcemente y se puso de pie.

—Voy por nuestra cena

Una vez con el Ramen en frente de cada uno, por fin comenzaron a comer.

Ouji intentaba no gritar de cólera, pues cada vez que tocaba los palillos sentía una punzada de dolor producto a la herida que tenía.
Además, que no dejada de pensar en su sueño.

Terminó de comer y se puso de pie dispuesto a irse.

—De nada, Vegeta — habló de forma irónica Bulma.

—Hmph

—¡Eh, espera! — llamó antes que él se vaya.

—¿Hasta qué hora crees que me quedaré contigo? — gruñó.

—Es que... — dudó — Mis padres no están... No quiero quedarme sola

—Ese es tu problema

—¡Espera!

—No estoy de humor Bulma — amenazó mirándola de reojo.

—No es eso — mintió — Ahora que recuerdo no hiciste la tarea de Historia

—¿Eh? — volteó a verla.

—Sí, el profesor la dejó minutos después de que te salieras del salón

—¿Y qué?

—Si quieres le decimos que lo hicimos en grupo, solo me falta un poco para terminarlo

—¿Me darás tu trabajo así de fácil? — se burló — ¡No me veas con lastima! — gruñó molesto.

Sólo bastó eso para que ella pierda la paciencia:

—¡No seas estúpido! — exclamó — ¡Así que mueves tus pies hacia mi biblioteca para terminar la tarea! ¿¡Bien!?

Ouji abrió ligeramente los ojos, ¿Desde cuándo se había vuelto costumbre que ella le alzara la voz?

—¡Tú a mí no me ordenas nada! — amenazó acercándose a ella.

—¿Por una vez en tu vida puedes ser amable con alguien que te ayuda? — preguntó ofendida.

Luego de gritos y gritos por fin estaban en la biblioteca de la muchacha.

—¡Terminamos! — exclamó feliz ella tirada en el piso con su laptop al lado.

—Por fin — celebró — Estaba harto de oír tu voz

—Yo igual — respondió.

—Tu voz es chillona

—Y tú eres un imbécil

—¡Cállate!

—¡Cállate tú! — chilló sentándose para verlo — Oh sí, — cambió de tema — Por lo que ví Freezer ni Zarbon están en tu casa — afirmó.

—¿Y?

—Por favor... ¿Podrías quedarte a dormir? — pidió al oír los truenos más la fuerte lluvia — Te daré una buena habitación, será muy cómoda — trató de convencer.

—Bah, yo quería tú habitación — provocó divertido.

—¿¡Cómo crees!? — chilló avergonzada.

Briefs tomó eso como un , así que se puso de pie para guiar a su compañero hacia su respectiva habitación. Luego se fué a la suya, más tranquila al estar acompañada, para tomar un baño.

Una vez lista, se envolvió con una toalla y caminó hacia su cama dispuesta a cambiarse con su pijama.
Pero de un momento a otro un trueno sonó y las luces se apagaron.

Soltó un gritó e intentó buscar su celular para poder alumbrar, de pronto un fuerte ruido se escuchó en su habitación y saltó del susto.
Una vez con su celular, pudo alumbrar qué había sido, y no era nada más que un pequeño cuadro.

—Mierda — se quejó asustada — No quiero, no quiero estar aquí — se cambió rápidamente y recordó cuando era niña.

Sí, le tenía miedo a la obscuridad.

Millones de cosas aterradoras se formaron en su habitación producto a la poca luz que había.

—Mierda — se quejó de nuevo caminando a paso rápido hacia la salida.

Recordó las palabras de Ouji, cuando le dijo lo que había leído en ese libro:

/— Por lo que leí en este libro, se dice que esa tribu si creían en los espíritus, ¡Bah! Eso no existe… Pero esos imbéciles afirman haberlos visto/

—Vegeta... — susurró una vez frente a la habitación de este — ¿Estás ahí? — abrió la puerta y alumbró su camino.

—¿Ahora qué quieres? — gruñó desde la enorme cama.

—¿Estabas durmiendo?

—¿Tú qué crees? — se sentó en la cama para verla mejor — ¿Qué haces con esa linterna?

—Se fué la luz — explicó.

—¿Y?

—Sé que sonará ridículo, pero sentí que había algo bajo mi cama

—Son estupideces, vete a dormir

—¿Puedo dormir contigo? — preguntó.

—¿Ah? — se sorprendió.

—Esa cama es grande, como mínimo caven tres personas — gruñó — Yo duermo en una esquina y tú en la otra

—Bien — accedió — Solo espero no pases el límite

—¡Eso tengo por seguro! — exclamó aliviada — Muchas gracias

Luego de unos minutos Bulma pudo conciliar el sueño; pues el haber cuidado de Vegeta, preparado algo para él y además terminar su tarea, la habían dejado agotada.

Pero esa noche Ouji no pudo dormir, no quería tener esa pesadilla nuevamente. Observó a Bulma desde su extremo de la cama y sonrió tranquilo.

Su celular vibró en la mesita de noche sacándolo de sus pensamientos.

Lo tomó y leyó el mensaje:

Desconocido: Mañana nos vemos


Continuará...


¡Yay!
Sólo espero este capítulo les haya gustado tanto como a mí, mi parte favorita de escribir fué la pesadilla de Vegeta (?)

¿Qué parte les gustó más de este capítulo?

¡Gracias por leer!

Recuerden que pueden encontrarme en Wattpad como: AndyOuji