Disclaimers: Kaijudo, el Ascenso de los Maestros del Duelo, ni Final Fantasy me pertenecen, sino que pertenecen respectivamente a Hasbro y SquareEnix, sólo uso los personajes y conceptos de éstos para éste fanfic escrito meramente por diversión sin esperar más paga que sus reviews y leídas.
Guerra de los Totemas
Capítulo 7: Alma de Heroína
Una mañana como cualquiera en la Secundaria San Campion, hasta que uno tomaba en cuenta que Ray Pierce-Okamoto, Allie Underhill, Gabe Wallace, Carny Carnahan y Portia Rocca se encontraban en la misma mesa, charlando las chicas de moda y maquillaje, y los chicos de comics y videojuegos.
Ese día Ray iba vestido con una camisa a botones roja con las mangas remangadas hasta los codos, jeans negros y converse rojos con negro; Allie vestía una camiseta negra con detalles morados, jeans blancos y zapatos planos negros; Gabe con una camisa blanca bajo un suéter color mostaza, pantalones blancos, gorra de golf color arena y zapatos del mismo color; Portia con un vestido blanco con detalles dorados, leggins negros y tenis blancos con dorado; y Carny con una camiseta de cuello v morada, jeans cafés y tenis negros con morado, además de usar los Gemelos del Impuro engarzados en muñequeras de cuero negro.
El hecho de que el grupo de adolescentes estuviera charlando y comiendo en completa paz hacía que fueran el blanco de todas las miradas, sobre todo de una. La chica en cuestión era Lucy Díaz, una joven de pelo castaño largo, tapándole uno de sus ojos cobalto, piel canela y un lunar cerca de la boca, que había sido amiga de Allie desde que su familia se había mudado a San Campion hacía unos años, y la verdad le causaba curiosidad por qué su mejor amiga ahora comía en paz con la chica que la molestaba por ser de una familia más humilde. Y pensaba averiguar qué pasaba ahí.
Terminando las clases, el grupo de adolescentes se encontraban camino hacia el Sanctum Sanctorum, pues junto con el entrenamiento del día, esperaban que Udonna y Jaha hubieran encontrado el siguiente amuleto Totema, además de aprovechar el camino para hablar sobre sus estrategias de combate contra los Daimons.
-Saben, podríamos combinar el Humo Venenoso de Carny con el Golpe de Thor de Portia, o el ataque de fuego de Ray, con el que lanza bolas de fuego con los puños-empezó a sugerir Gabe.
-¿Mi Baningu Saramanda?-preguntó Ray, recordándole al otro chico el nombre de su ataque.
-Ese mismo, creo que aún tengo problemas para recordar los nombres de tus movimientos-agradeció Gabe por el gesto.
-Al punto, Gabe, ¿para qué combinar el ataque de humo de Carny con el eléctrico de Portia o el de fuego de Ray?-preguntó Allie, queriendo que el chico inteligente fuera al punto.
-Las toxinas contenidas en el Humo Venenoso de Carny seguro son altamente explosivas, así que incluyendo una chispa, ya sea por electricidad o por fuego…-empezó a explicar el morocho.
-Mandaríamos a volar al Daimon-dijo Carny con una sonrisa maliciosa.
-Sí, y a nosotros y al lugar donde estuviéramos peleando con él-señaló Ray-no niego que la idea de Gabe es brillante, pero tomen en cuenta que no sabemos qué tan volátiles son las toxinas de Carny, lo que vuelve peligroso usarlo en una pelea, sobretodo en un lugar habitado-explicó.
-Además, ¿para qué combinar ataques? Sólo basta con atinarle al Daimon con uno para obligarlo a volver a la normalidad-señaló Portia.
-Exacto-concordó Allie.
-Bueno, era una idea-explicó Gabe.
Tan ensimismados estaban en su plática camino a su lugar de entrenamiento que ninguno notaba que, a unos metros de distancia, Lucy los seguía, procurando no perderlos de vista pero para frustración de ella no lo suficiente para oír de lo que hablaban, pues estaba segura de que si se acercaba demasiado se arriesgaría a que la vieran. Finalmente, vio que el quinteto de adolescentes se había parado frente a un lote vacío y, para mayor sorpresa de la chica, conforme cada uno daba un paso al frente iban desapareciendo en el aire.
Lucy, se acerco a donde se suponía que debían estar su amiga y los chicos, pero por más que viera no hallaba sentido que pareciera que se hubieran desvanecido en el aire, así que se armó de valor y dio un paso al frente. Fuera lo que Lucy esperaba, no era para nada lo que se encontró: Una mansión con estilo gótico, que si bien tenía una capa de polvo en casi todos los muebles, tampoco daba aspecto de estar deshabitada.
Unos ruidos y sonidos como gritos y exclamaciones llamaron su atención, y al ir al salón que parecía ser de donde salían, asomó la cabeza por la puerta, y si verse entrando a una misteriosa mansión cuya entrada parecía estar en el aire era extraño, lo que vio lo fue todavía más.
Sus tres amigos y los bullys de la escuela se encontraban peleando unos contra otros, Portia contra Allie y Ray, Gabe y Carny unos contra otros. Pero lo impactante no era que Gabe pudiera seguirles el ritmo a Carny y Ray, ni que la señorita "nunca hago nada que me arriesgue a romperme la uña" pudiera combatir bien contra Allie, que por cierto ambas cosas ya impactaban mucho, era lo que hacían cuatro de ellos durante el combate: cuando Ray iba a mandarle un puñetazo a Carny, éste se defendió con uno de sus brazos, que se vio cubierto de forma que parecía tener piel morada de reptil, y aún así Ray lo hizo retroceder varios metros; Portia y Allie estaban enfrascadas en una pelea en la que la peliámbar se volvía un humo negro y la rubia desaparecía en destellos de electricidad.
-Suficiente, terminó el entrenamiento-dijeron dos voces femeninas al mismo tiempo, y los cinco detuvieron sus combates. Dos mujeres mayores, una pelirroja vestida de blanco, y una pelinegra vestida de negro, se acercaron al grupo de jóvenes.
-Muy bien, jóvenes guerreros, la práctica de hoy fue sumamente satisfactoria-declaró la mujer de blanco con orgullo.
-He visto peores, debo decir-señaló la de negro con simpleza.
-Y debo decir que cada día a cada uno se le hace más fácil controlar su poder particular-señaló Ray con orgullo en su voz.
-Para ti es fácil decirlo, Pierce-Okamoto, a mí me duele el brazo-señaló Carny, quien no dejaba de frotarse el brazo con el que había bloqueado el golpe de Ray.
-Y eso que alcanzaste a recubrirte con tu piel blindada, Carny-secundó Allie divertida.
-Emmm, chicos-dijo de pronto Gabe, y al fijarse en él, Lucy notó que sus ojos brillaban con un resplandor amarillo bastante fantástico-tenemos compañía-declaró el moreno, y no supo cómo pero Lucy estaba segura de que la había visto.
Su idea se vio confirmada cuando, de pronto, la puerta se abrió por completo, y quedó ante la mirada sorprendida de sus compañeros de escuela y las miradas interesadas de las dos mujeres. Cabía decir que la que más parecía sorprendida de verla ahí era Allie.
-Lucy, ¿qué haces aquí?-preguntó Allie sorprendida.
-¿Qué hago aquí? Una mejor pregunta es qué está pasando aquí, ¿cómo hicieron todo eso que hicieron?-preguntó Lucy, decidida a conseguir respuestas.
-¿Hacer qué?-preguntó Gabe, haciéndose el inocente.
-Tal vez el que Carny cubriera su cuerpo con una especie de coraza protectora y Ray lo mandara a volar varios metros, y que Allie y Portia básicamente parecieran un tributo a Harry Potter contra los Mortifagos-señaló la muchacha, evidenciando que había presenciado la pelea de entrenamiento. Los chicos se miraron preocupados al verse atrapados.
-¿No podemos sólo noquearla y dejarla a fuera bañada en alcohol y con una botella al lado?-preguntó Carny con simpleza, ganándose miradas que entre aburrimiento y reproche de parte del resto. Allie incluso le dio un zape por su propuesta. Ray finalmente suspiró.
-Creo que no tenemos otra opción más que contarte todo-dijo finalmente, llamando la atención de la chica morena.
Mientras tanto, en las Industrias Cadmus, el señor Choten se hallaba en su laboratorio secreto, revisando con ayuda de Jinxer, Wrench y Hexuba el mapa satelital queriendo encontrar una señal del siguiente amuleto Totema.
La verdad el Augustus se sentía bastante frustrado de que, a estas alturas, el misterioso grupo de jóvenes ya lo hubiera ganado cinco de las reliquias, mientras que incluso con los esfuerzos de Alakshmi él sólo tenía la Gargantilla del Verdugo. Le tenía aprecio a su ayudante y protegida, pero empezaba a fastidiarle que sólo se hallaba todavía un paso cerca de su objetivo. Finalmente, un pitido llamó su atención, sacándolo de sus pensamientos.
-Amo, encontramos el siguiente amuleto-anunció Jinxer.
-¿Cuál?-preguntó el elegante hombre. Fue Hexuba la que le respondió.
-Según el escáner, la firma de energía Magi concuerda con el Brazalete de la Susurrante-confirmó la Daimon Hechicera.
-¿Dónde se encuentra?-preguntó el señor Choten.
-Sí los instrumentos están en lo correcto, el amuleto se encuentra en Londres, Inglaterra-sentenció Wrench, viendo la pantalla.
-Ah, la bella Inglaterra-declaró Choten con satisfacción-¿dónde se encuentra Alakshmi?-preguntó.
-La niña viene en camino, ya me tomé la libertad de contactarla, amo-respondió Jinxer, haciendo a Augustus sonreír de medio lado; resultaba evidente que Alakshmi y Jinxer seguían sin mostrarse respeto el uno al otro.
-En cuanto llegue, quiero que la manden a Londres, quiero que sea la primera en la ciudad-declaró el empresario, antes de dirigirse al túnel que lo llevaría hacia su oficina.
De vuelta en el Sanctum Sanctorum, los chicos ya le estaban terminando de contar todo sobre la búsqueda de los amuletos Totema a Lucy, quien durante todo el relato se había quedado sentada en uno de los sillones de la Biblioteca, con las piernas juntas y las manos apoyadas en las rodillas, viendo con los ojos como platos a sus amigos, Portia y Carny mientras terminaban de contar.
-Entonces, deben recuperar estos amuletos Totemas, antes que esa chica, Alakshmi, se los gane, ¿hasta ahora todo bien?-preguntó la chica morena.
-Justamente-comprobó Allie.
-¿Y también por eso empezaron a juntarse con Carny y Portia?-preguntó, mirando al par de rubios.
-La verdad, sí-confirmó el rubio, encogiéndose de hombros.
-Pero, ¿por qué no sólo me desmemorizan y me dejan fuera de la casona?-preguntó la chica, confundida de que no intentaran silenciarla o algo por el estilo.
-Porque eres nuestra amiga, y por tanto eres de confianza-declaró Ray, poniéndole una mano en el hombro a la chica, sacándole una sonrisa sincera.
-Eso y que no estamos del todo seguros si hay algún hechizo para eso-confesó Portia encogiéndose de hombros, ganándose miradas molestas del resto.
-¿Y qué hacen exactamente ellas?-preguntó Lucy, viendo que Udonna y Jaha se habían ensimismado en leer el Xenotome y revisar los libreros.
-Suelen hacerlo seguido, revisan el Xenotome queriendo ver si hay indicios del siguiente amuleto Totema, y si hay alguna pista de dónde se halla-explicó Allie.
-Y antes que preguntes, sí, lo hacen diario-secundó Portia.
-Jóvenes Elegidos, Lucía, observen, se ha revelado el siguiente objeto de los Totemas-anunció Udonna, y los siete se pusieron de pie para acercarse al atril.
-¿Cómo supo que mi nombre completo es Lucía? Yo nunca lo mencioné, ¿y ustedes?-preguntó Lucy a Gabe.
-Lo supo de la misma forma que ella y Jaha supieron que me llamo Raiden sin que yo se los mencionara-señaló Ray con una sonrisa divertida.
-Contemplen, Elegidos, a Shemhazai, la Susurrante, Totema del Alma-anunció la mujer de blanco, mientras en unas páginas del tomo, halladas entre las que hablaban del Impuro y el Iracundo, se materializaba el texto y la imagen de un ser femenino de cabello blanco, rostro negro cubierto con una máscara roja, pies que parecían pezuñas, iba armada con lo que parecían dos cañones, e iba al parecer acompañada con la mezcla entre una armadura y un kimono.
-Yo no entiendo esta letra-señaló Lucy confundida.
-Es taliano, un antiguo idioma olvidado-explicó Gabe a su amiga.
-Una de las primeras cosas que nos enseñaron Udonna y Jaha fue a leerlo, así podemos leer el contenido del Xenotome y otros libros escritos en taliano-agregó Allie.
-Gracias a eso sabemos que para invocar el poder de esta Totema se usa el Brazalete de la Susurrante-terció Portia, señalando la ilustración de un brazalete de oro con incrustaciones de cuarzo rosa, destacando cinco que formaban una flor de sakura.
-¿Y el libro dice dónde se encuentra el brazalete?-preguntó Lucy, viendo interesada la ilustración del brazalete en el libro.
-No, es ahí donde entro yo-declaró Jaha, acercándose con un libro que emitía una luz rosa, el cual procedió a abrir y leer-Terminado de construir en 1677, y conocido comúnmente como "El Monumento", esta colosal torre, el Monumento al Gran Incendio del Londres, como su nombre lo indica, fue construido como recordatorio de la tragedia de 1666, que junto al Niño Dorado de Pye Corner marcan la distancia del incendio-citó la hechicera.
-O sea que el amuleto se halla en Londres-declaró Portia emocionada, chocando manos con Allie.
-Y ahora hasta nos tocó una clara idea de dónde se halla esta vez el amuleto-señaló Carny con una sonrisa de satisfacción.
-Pero, y esto es pura curiosidad, ¿cómo se supone que irán a Londres?-preguntó Lucy confundida por la tranquilidad que los demás mostraban ante la idea de tener que ir a otro país para obtener una de esas reliquias de las que hablaban. Los otros adolescentes se miraron los unos a los otros, con sonrisas que confundieron más a la recién llegada.
En la ciudad de Londres, Alakshmi, ya vestida con su atuendo de guerrera y acompañada de un grupo de Engendros y un par de Espantajos, iba por la calle mientras los soldados de campo espantaban a los civiles que buscaban diversión nocturna, decidida a encontrar la siguiente reliquia Totema. Sabía que el amuleto debía encontrarse en algún lugar cercano, por lo que debía encontrarlo antes que llegaran los mocosos; no pensaba volver a San Campion sin el brazalete. Vio satisfecha cómo un par de Engendros le llevaban a rastras a un Beefeater de aspecto joven, quien veía aterrorizado a la joven peliplata.
-Lo te preocupes, amor, esto no dolerá-declaró la muchacha, con un burlón acento inglés, mientras apuntaba con el guante extractor de Magi hacia el guardia.
Mientras esto pasaba, los chicos salían de un callejón, vestidos con sus atuendos para las misiones, y con sus antifaces ya convertidos en lentes sol de cristal de espejo, el detalle era que no sólo ellos cinco salieron del callejón, pues al final, con un antifaz blanco decorado con líneas de color rosa, salió Lucy, aún sorprendida sobre el cómo habían llegado a Londres tan rápido, aún tomando en cuenta que ya era de noche.
-¿Enserio llegamos aquí a través de una puerta?-preguntó todavía confundida.
-Sí, lo mismo nos pasó luego de usar la Puerta Trasera la primera vez-señaló Allie, acercándose a su amiga y, pasando su mano por el rostro de Lucy, convertir su antifaz en un par de lentes de cristal de espejo color rosa.
-Y sólo para que lo sepas, el rosa es tu color sin duda-declaró Portia, antes de empezar a andar, aunque Lucy detuvo a Allie al tomarla suavemente del brazo.
-Oí mal, o Portia Rocca enserio acaba de hacerme un cumplido-declaró la morena confundida.
-Yo empiezo a creer que esto de salvar al mundo la vuelve mejor persona-declaró Allie, y las dos chicas fueron a alcanzar al resto entre risillas.
El momento alegre entre amigas se vio interrumpido cuando se oyeron los gritos de los civiles, y al acercarse a investigar el grupo vio a un grupo de Engendros persiguiendo a los transeúntes, liderados, por un ser de piel pálida y un rostro demasiado anguloso para ser humano, de ojos amarillos, nariz y orejas puntiagudas y una gran boca sonriente, que además de ir vestido con un uniforme parecido al de los Beefeaters, sólo que de un rojo intenso y detalles amarillos y naranjas, e ir armado con una alabarda negra con cuchillas rojas, y en el pecho un símbolo que los chicos salvo Lucy reconocieron.
-Es un Daimon-declaró Ray entrecerrando los ojos.
-¿Un qué?-preguntó Lucy confundida.
-Un ser, humano o animal, al que le fue extraída toda la energía Magi para convertirlo en… algo como eso-explicó Gabe, haciendo un gesto con la mano hacia la criatura.
-Y les apuesto que su nombre es una especie de juego de palabras-señaló Allie, haciendo que todos se le quedaran viendo-ay por favor, si se detienen a pensarlo casi todos los Daimons que hemos enfrentado tenían nombres que eran juegos de palabras-señaló la peliámbar, y los cuatro que también habían combatido Daimons no pudieron evitar darle la razón.
-Bueno éste es el plan: Carny, Gabe, Portia, ustedes y yo combatimos al Daimon, Allie, tú con Lucy vayan al Monumento y recuperen el Brazalete de la Susurrante, Alakshmi debe estar por ahí-sentenció Ray, y el resto apoyó su plan.
-¡Antiguos Totemas, Denos su Poder!-sentenciaron los cinco chicos, transformándose a sus trajes de guerreros y lanzándose a la acción.
Dicho y hecho, la Guerrera de la Muerte fue con Lucy a la torre, mientras el resto del grupo se dedicaba a combatir al Daimon y al ejército de Engendros, usando fuego, electricidad, luz y toxinas para abatir a los soldados de campo e intentar alcanzar al Daimon en turno, quien esquivaba o bloqueaba sus técnicas de combate.
-Ahora verán porqué me llaman Beefheater, ¡Corte de Fuego!-gritó, mientras lanzaba un corte con su alabarda, lo que lanzó una ráfaga de fuego contra los chicos.
-¡Baningu Saramanda!-gritó Ray, lanzando dos puñetazos de fuego que paró en seco el ataque del Daimon-¡Majikaru Fureimu!-continuó, lanzando una ráfaga de fuego azul contra el guardia Daimon, el cual apenas alcanzó a esquivar el ataque.
-Necesitarás algo mejor para vencerme, muchacho-declaró Beefheater.
-¿Qué te parece algo como esto? ¡Séptimo Cielo!-declaró Gabe, lanzando su septenio de esferas de luz contra el Daimon, el cual logró bloquear con su alabarda.
-¿Alguien más se da cuenta que Allie tenía razón? Otro Daimon con nombre de juego de palabras-mencionó Portia-¡Golpe de Thor!-continuó, lanzando su puñetazo de electricidad.
-Luego le damos una medalla, ¡Bomba de Fango!-declaró Carny, lanzando su bomba de mugre.
-¡Corte de Fuego!-replicó Beefheater, usando su ataque para bloquear los de Carny y Portia, causando una explosión que mandó a volar tanto a los chicos como al Daimon.
-¿Creen que con eso el volvió a la normalidad?-preguntó Gabe a sus compañeros.
-¡Corte de Fuego!-oyeron decir, y de milagro pudieron esquivar otra ráfaga de fuego.
-Creo que no-declaró Carny con pesadez.
Mientras esto pasaba, Lucy y Allie corrían hacia el Monumento por el Gran Incendio, procurando que nadie viera cómo entraban a la torre, y vieron que tendrían que subir mucho para llegar a la cima, donde Allie estaba casi segura que se hallaría el Brazalete de la Susurrante. Aunque cabía decir que la escalada hasta la cima no fue para nada placentera.
-¿Cómo cuánto nos falta?-preguntó Lucy a su amiga, jadeando después de un rato de haber subido escaleras.
-Creo que vamos por el piso veinte-declaró Allie igual de agotada, arriesgándose a mirar abajo.
-Avísame cuando lleguemos al treinta-pidió Lucy, queriendo sonar graciosa-creo que voy a vomitar-agregó casi al instante, y la verdad es que ella sabía que podía pasar.
Finalmente, y con mucho esfuerzo, las chicas llegaron a la cima de la torre, donde se pusieron a buscar cualquier indicio que indicara en qué parte se encontraba escondido el amuleto; una piedra suelta, una palanca, lo que fuera que revelara dónde podrían hallar la joya. Fue cuando Allie notó algo que la puso a pensar.
-Sabes, es raro que no hayamos encontrado a Alakshmi-dijo Allie pensativa.
-¿La chica con pelo de anciana de la que me hablaste?-preguntó Lucy con interés.
-Sí, con lo mucho que nos tardamos en subir, pensaría que ya estaría buscando el amuleto…-pero su razonamiento fue cortado cuando pensó en algo.
-¿Qué pasa, Allie?-preguntó la morena preocupada.
-¡Qué tontos! ¡Debimos pensar que el Xenotome no sería directo!-dijo la peliámbar, dándose golpes en la frente con la palma de la mano.
-¿Qué sucede?-preguntó Lucy confundida.
-El Brazalete de la Susurrante no se halla aquí, se halla donde se encuentra la estatua, el Niño Dorado de Pye Corner-explicó la chica peliámbar.
-Pero entonces esa chica de la que hablas ya habrá encontrado el brazalete, y para cuando bajemos de aquí será muy tarde-dijo Lucy preocupada.
-Creo que hay un modo, pero créeme, no te gustará mucho-declaró Allie mirando a su amiga, quien la miró confundida.
Mientras tanto, en el lugar donde se hallaba el Niño Dorado de Pye Corner, Alakshmi ya había movido uno de los ladrillos del pedestal donde se encontraba la estatua, y tras buscar un poco, vio victoriosa su premio: el Brazalete de la Susurrante.
-Es curioso que no me haya encontrado con uno de esos mocosos metiches, pero bueno, creo que Beefheater si está haciendo un buen trabajo-dijo la muchacha con satisfacción, contemplando la joya.
Y su victoria duró hasta que notó otra cosa: una chica, latina si debía adivinar, vestida con overol, tenis y camisa a cuadros envuelta en una nube de humo negro, el cual tras poner a la chica en el suelo se materializó como la que había conseguido los Aretes del Sepulcral.
-Pues esto no te será tan fácil, ¡Síndrome de Pesadilla!-declaró la chica peliámbar, lanzando una ráfaga de energía fantasmal que catapultó a Alakshmi, haciéndola soltar el brazalete el cual cayó al suelo. Girando en el aire, la hindú pudo aterrizar de pie, fulminando a la menor con la mirada.
-Ahora verás, ¡Gravitón!-sentenció, lanzando a Allie una de sus esferas de energía gravitacional, el cual la chica de negro apenas logró esquivar.
Lucy, viendo la pelea de su amiga contra la chica de pelo plata, por primera vez se alegró de haber quedado invisible, porque significaba que mientras la mayor centrara toda su atención en Allie, no la notaría, lo cual era una ventaja pues ella pudo acercarse sigilosamente hacia donde había caído el brazalete cuando la muchacha lo soltó, y asegurándose de que la chica seguía distraída en su pelea contra Allie se acercó y lo recogió, y acto seguido se lo puso.
-Muy bien, espero haber entendido bien lo que Allie me contó, ¡Shemhazai la Susurrante, Dame tu Poder!-declaró la chica, y en cuanto lo dijo una niebla rosada salió del piso y se arremolinó alrededor de ella.
Cuando se disipó, ella usaba un nuevo conjunto: un kimono rosa con detalles blancos con un estampado de flores de sakura en magenta, con la falda hasta las rodillas, obi blanco y cordón magenta, zapatos rosas de tacón bajo, medias blancas, el cabello recogido en una cola de coleta baja, cubriendo su identidad con una elegante máscara de porcelana con rasgos gatunos, con detalles pintados de rosa.
-No puede ser, otra mocosa que me gana el amuleto-maldijo Alakshmi por lo bajo-no importa, sólo necesito vencerlas a las dos y me llevaré sus amuletos-declaró molesta, antes de alistarse para atacar a las dos niñas.
-¿Quieres darle una probada a tus poderes, Lucy?-preguntó Allie a su amiga morena.
-Tú sabes que sí, Allie-declaró la chica contenta; aún con la máscara, a Allie no le costó imaginar que bajo ésta su amiga estaba sonriendo, antes de que ambas chicas se pusieran en posición.
-¡Golpe de Gravedad!-anunció la peliplata, dando sus saltos para golpear a las chicas, de las cuales sólo Lucy pudo esquivar y eso porque tuvo tiempo, por lo que Allie rodó por el suelo.
-¡Látigo Sangriento!-nombró Allie con esfuerzo, intentando golpear a la Guerrera de la Gravedad con su látigo de energía roja.
-¡Golpe de Gravedad!-volvió a usar Alakshmi, usando su salto gravitacional para esquivar el ataque, y alistándose para asestarle otro golpe a la peliámbar.
-¡Golpe del Alma!-declaró la chica, lanzando un golpe con la mano completa y rectamente abierta hacia la chica de traje aguamarina, disparando con esto un golpe de energía rosa contra la chica; Alakshmi apenas y pudo esquivarlo, mirando con desprecio a la chica del atuendo color rosa.
-Ahora verás, pequeña malcriada, ¡Gravitón!-exclamó, mandando varias esferas de energía gravitacional contra Lucy.
-¡Aura Esfera!-citó Lucy, mientras un aura de color rosa se formaba a su alrededor, antes de concentrarse en sus manos en forma de esfera, y en el acto estirando la mano hacia la mayor, lanzando varias esferas de energía aural hacia ella. Las esferas áuricas chocaron contra las gravitacionales, parándolas en seco, haciendo gruñir a la peliplateada.
-¡Golpe de Gravedad!-declaró Alakshmi, saltando para golpear a Lucy.
-¡Látigo Sangriento!-declaró Allie, atrapando con su látigo de luz roja el tobillo de Alakshmi, y haciendo a la mayor caer al piso.
-Malditas mocosas, ahora sí que voy a…-empezó a decir, pero por desgracia no pudo terminar.
-¡Aura Esfera!-declaró Lucy.
-¡Síndrome de Pesadilla!-secundó Allie.
En cuanto las dos niñas invocaron sus ataques, un grupo de esferas de energía rosa se arremolinaron alrededor de la ráfaga de energía oscura, que para espanto de Alakshmi impactaron contra su pecho sin que se pudiera defender, catapultándola varios metros y obligándola a volver a la normalidad. La chica hindú miró con odio a las dos niñas.
-Recuerden mis palabras, par de malcriadas, como que me llamo Alakshmi Verma, las despedazaré y recogeré los amuletos Totema de sus restos-declaró la chica con veneno, antes de activar el aparato con el que creaba los agujeros de gusano para transportarse y poder escapar.
-Creo que le agradamos-dijo Lucy una vez que Alakshmi hubiera desaparecido.
-Debemos apurarnos para ir a ayudar a los chicos-declaró Allie, y ambas chicas se pusieron en camino para ayudar a sus amigos a pelear.
Volviendo cerca del lugar del combate, Ray y el resto seguía combatiendo e Beefheater, cada uno con su poder elemental, pero para su frustración el Daimon era demasiado rápido, ni siquiera los ataques basados en electricidad de Portia ni los basados en luz de Gabe lograban alcanzarlo. Y la verdad los cuatro chicos empezaban a cansarse.
-Rayos, a éste paso no podremos vencerlo-gruñó Ray viendo cómo sus ataques y los de sus amigos no surtían efecto en el Daimon. Beefheater rio con burla.
-Es hora de terminar con ustedes, mocosos, ¡Corte de Fuego!-declaró el Daimon de fuego, alistando su ataque, cuando de pronto…
-¡Síndrome de Pesadilla!-.
-¡Aura Esfera!-.
Sin que el grupo de chicos lo previera, el ataque de energía fantasmal de Allie, rodeado de un grupo de esferas de energía rosa, salió de la nada e impactó de lleno en el costado del Daimon, estrellándolo contra un muro cercano y haciéndolo regresar a su forma humana, quien tras recuperar su humanidad quedó inconsciente. Cuando los chicos vieron el origen del ataque, vieron a Allie y a una chica con un vestido rosa estilo japonés, que usaba una máscara blanca con rasgos gatunos pintados en rosa. No tardaron en reconocer a la chica aún con la máscara puesta, el cabello era inconfundible.
-¿Lucy?-preguntaron Ray y Gabe sorprendidos.
-Sorpresa, parece que soy la nueva integrante del grupo-declaró la latina orgullosa, mientras una neblina rosa la cubría, y al disiparse volvía a usar su ropa de siempre.
-Nada mal, Díaz-alabó Carny con un tono ligeramente burlón, mientras él y el resto también revertían su transformación.
-Y algo me dice que Alakshmi se fue enojada-declaró Ray.
-Si por enojada dices que prometió recuperar nuestros amuletos de nuestros cuerpos muertos, yo diría que sí-señaló Allie.
-Bueno, terminada la misión, ¿qué tal si nos vamos a casa?-propuso Gabe.
-Pero, ¿cómo regresaremos a casa? La Puerta Trasera se encuentra en el Sanctum Sanctorum-señaló Lucy.
-Tranquila, te mostraremos el método-declaró Ray, mostrando su brazalete con un rubí engarzado en éste…
Al día siguiente, en sábado, Lucy recién despertaba de haber estado en su primera misión para ayudar a recuperar los Amuletos, y veía con suma fascinación el brazalete de metal, con un precioso cuarzo rosa engarzado, que ahora decoraba su muñeca, regalo de Udonna y Jaha cuando vieron que ahora ella portaba el Brazalete de la Susurrante. Sus meditaciones se vieron interrumpidas cuando sus padres la llamaron a bajar al comedor.
-¿Ocurre algo, papá?-preguntó la chica confundida al ver a sus progenitores por demás emocionados, al grado de que su madre, con sonrisa y todo, se limpiaba lagrimas del rostro.
-Cariño, tu sabes que aunque trabajo de conserje para cubrir gastos, tengo un titulo en contabilidad, ¿no es así?-preguntó su padre.
-Sí, lo recuerdo perfectamente-dijo la chica por lo bajo. Portia siempre se la pasaba molestándola porque su papá trabajaba como conserje mientras que su madre era empleada domestica para una familia mejor acomodada.
-Bueno, hoy en la mañana me llamó un tal señor Rocca, diciéndome que están buscando un contador para su empresa, y me dijo que quedó impresionado con mis estudios, y me ofreció el puesto, más que ofrecérmelo, dijo que puedo empezar el lunes, y no es todo, un tal señor Underhill ofreció darme un préstamo sustancioso para poder comprar una casa propiamente dicho-declaró el hombre emocionado, antes de abrazar a su esposa e hija, de las cuales la mayor ya había vuelto a soltar lagrimas de felicidad.
Lucy no podía creer lo que estaba escuchando, pues no terminaba de creer que su padre finalmente había conseguido un trabajo apropiado a sus estudios. Y fue cuando se dio cuenta en un detalle: el hombre que había ofrecido a su padre su nuevo empleo, se apellidaba Rocca, y el que le había ofrecido el préstamo para comprarse una casa nueva se apellidaba Underhill y ella precisamente conocía a una Rocca y a una Underhill.
Fue cuando sonó el timbre de su casa, y cuando la propia Lucy se ofreció a abrir, se encontró con la sorpresa de ver a Allie y Portia, ambas con una sonrisa en el rostro y por lo menos tres o cuatro bolsas en cada brazo cada una. Y cabe decir que fueron precisamente las bolsas lo que llamaron la atención de Lucy.
-Sorpresa-dijeron las dos chicas a la vez.
-Allie… Portia… ¿qué hacen las dos aquí?-preguntó la latina a las dos chicas.
-Queríamos ver si tu padre ya te había dado la buena noticia-declaró Portia con una sonrisa de medio lado.
-¿Ustedes tuvieron algo que ver?-preguntó la chica sorprendida.
-Bueno, Allie me contó que tu papá tenía titulo de contador, y resulta que mi padre necesitaba un nuevo contador-explicó Portia, mirándose las uñas como con desinterés.
-Y le hablé a mi padre que tú y tus padres tenían problemas para conseguir una casa más grande, y me propuso ver cómo ayudarlos-explicó Allie con una sonrisa.
-Pero, ¿y esas bolsas?-preguntó, volviendo a reparar en las bolsas.
-Es nuestra segunda sorpresa, ahora que tendrás una habitación más grande, creo que te permitirás tener más ropa-señaló Portia, poniendo sus bolsas en el suelo y acercándoselas a Lucy, quien no resistió revisar algunas y encontrándose con vestidos, blusas a botones, chaquetas, todo de un fabuloso color rosa en distintos tonos.
Lucy no pudo evitar apretar sus nuevas ropas contra su pecho, mientras veía a las dos chicas con llorosos ojos agradecidos por semejante favor, siendo respondida por sonrisas sinceras de parte de las dos chicas. Definitivamente, la vida de Lucy acababa de mejorar…
Continuará…
Finalmente luego de tanta ausencia ya pude subir el siguiente capítulo de mi historia, lamento haber tardado tanto pero he tenido varios asuntos que atender y que no podía posponer, como siempre digo espero que lo hayan disfrutado y me dejen review, además de recomendarlo a sus amistades y alentarlos a leer el fic también.
