#Rota

Deshace la maleta cuando tocan al timbre del piso, gritaría que abriera gwen o heather pero ambas siguen en las maldivas de vacaciones. La presión y la mala conciencia pudieron con ella, ver que Alejandro hacia como si nada y que cuando heather volteaba ese canalla le lanzaba una mirada lasciva...una cosa era segura, si seguía ahí, caería en un vicio y ¿Quién sería el próximo? Cuando empieza no para y va a más, a peor.

-¿hola? -dice abriendo la puerta de la entrada del piso.

-hola! Soy carrie –se presenta una chica rubia de rulos con melena corta -. somos tus nuevos vecinos.

-yo soy Devin, un gusto, estamos presentándonos a todos los vecinos del edifició -sonríe este.

-bien, claro...y bienvenidos.

-estamos aquí al frente –dice carrie -. vecinas de puerta jajaja.

Intentan caer bien, la típica parejita de enamorados piensa Courtney con envidia, sería una pena que alguien hiciera bajar de las nubes a esa chica tan mona y simpática, una pena...

-soy Courtney, cualquier cosa, una taza de azúcar, una bombilla,etc.

-que amable –dice carrie.

-no sabes tú cuánto –dice ella.

-nosotros nos despedimos aún quedan los de arriba –dice devin -. un gusto Courtney.

Y con eso se van. Al caer la noche, sobre las siete decide salir eh ir al cine. Es mejor estar distraída y no tener contacto con nadie del sexo opuesto. Cuando está haciendo cola para comprar entradas alguien la llama por su nombre, cuando se gira ve a una chica de coletas de pelo rojo que enseguida recuerda, su vieja amiga Zoey y no está sola. Mike. Son novios. Prometidos de echo porque ella le enseña un anillo. Courtney intenta poner buena cara. Que fácil resulta para los demás ser felices, que fácil resulta vivir para ellos sin sentirse en caída libre todo el tiempo...

-deberíamos quedar un día de estos y ponernos al día -le dice la chica.

-algún día, quizás...

Nunca. Hoy es el día de las parejitas felices, hoy es el día en el que el mundo le restriega por la cara que ella nunca será como los demás, que nunca tendrá lo que tienen los demás, que ella no pertenece a ese círculo, esta fuera, siempre. Esa semana, como siempre por las noches baja para lavar la ropa y se encuentra con la chica nueva, Carrie. Carrie es una chica agradable y por como habla y se expresa deduce que tuvo una infancia perfecta, una pubertad corriente, casi aburrida hasta que conoció a su novio Devin. Se le llena la boca en alabanzas cuando habla de él y le brillan los ojos. Amor. Seria hermoso experimentar lo que siente Carrie, seria hermoso ser ella, no ser Courtney la chica jodidamente rota. Por eso, por eso cuando el domingo quien baja hacer la colada de la ropa es Devin y no Carrie se le ocurre que saboreara ese amor ajeno.

-¿te gusta mi camisón?

-¿disculpa? -dice sonrojado eh intentando no mirarle los pechos.

-son cómodos ¿sabes? Es como si no llevara nada –se contonea coqueta -. a decir verdad...no llevo nada, es más...ya sabes –le sonríe.

-c-claro, mi novia también los usa, sí –dice carraspeando la voz -. ¿no hace calor aquí de repente?

-sí, como esta tan cerrado, en verano siempre hace más calor de lo habitual –dice ella -. también está insonorizado, si alguien decide echar un polvo aquí abajo no se oiría nada.

-jajajaja

-no es broma.

-¿no?

-no. Quieres que te lo ¿enseñe?

-p-ppues...

-obsérvame, no me quites los ojos de encima...Devin.

Se sube encima de la lavadora que lleva minutos apagada, frente a él y le enseña que no lleva bragas, el chico se raspa la nuca nervioso, pero curioso, excitado cuando ella empieza a masturbarse ante sus ojos. Continúa dándose placer una media hora hasta que se corre exagerando quizás un poco demás.

-¿ves? -dice bajándose de la lavadora -. buenas noches Devin.

El chico intenta murmurar algo, pero no logra entenderlo. El lunes por la mañana toca a su puerta, sabe que Carrie ya se ha ido trabajar y que pronto lo hara Devin. Lleva puesto lo de anoche y al chico le brillan los ojos cuando la ve.

-interrumpí tu baño, lo siento –dice fingiendo pena.

-¿querías algo?

-solo disculparme por lo de anoche, pensaras que soy una...

-no, no que va, cada persona es un mundo y yo respeto eso.

-entonces...¿no estas enfadado conmigo?

-¿por qué iba a estarlo?

-carrie tiene mucha suerte, la envidio...

-bueno...

Ella empieza a tocarle el pecho desnudo...

-oye, yo amo a mi...

-se te está parando.

Él se deja acariciar, sigue con los ojos como los dedos de ella bajan hasta colarse dentro de la toalla y cogerle el pene erecto. Ni el mismo se lo cree, lo de anoche lo dejo confundido. Ambos escuchan el ascensor y Devin en un acto reflejo mete a Courtney dentro.

-mierda ¿nos abra visto?

-¿has estado con otra mujer aparte de tu novia? -dice arrastrandolo del pene hacia la primera puerta abierta que ve, el dormitorio -. relájate.

Lo empuja y se sube encima, el chico se cubre la cara, como si hacer eso lo hiciera menos culpable.

-esto está mal...muyyyy...

-Mmmm...te tengo dentro –gime -. y se siente bien, ¿a qué sí? -dice balanceando la pelvis.

Ella se mece, se mece, se mece, las paredes de su vagina aprietan el miembro de Devin, lo nota duro. Al fin el empieza a empujar hacia arriba, van lento, despacio...tan despacio que oírle pedir perdón la pone muy cachonda. Se ríe de él entre gemidos, siguen moviéndose ahora hacia arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo una y otra, y otra vez. Cuando la coge de las nalgas para moverse más deprisa se escucha a alguien entrar.

-Devin me eh dejado las llaves del coche ¿estás en casa?

El chico palidece y eso divierte a la morocha.

-no pares, todo está bien, se ira...-susurra muerta de deseo.

Se oye cerrar la puerta.

-¿ves?

El chico sonríe aliviado. Empieza a embestir hacia ella, le coge las nalgas con fuerza, las tetas de ella botan eh hipnotizan al chico. Courtney empieza animarle, a decir cosas sucias y...mierda. Devin perdido o concentrado en empalarse en su coño húmedo no se percata de que Carrie entra a la habitación completamente petrificada. Ambas se miran, la pobre chica ya llorando, y Courtney gimiendo a causa de Devin. No es cuando el hombre se corre dentro que se da cuenta de la cagada que acaba de cometer. Devin deja caer la cabeza hacia atrás y en ella se ve lo satisfecho que está, pero se le borra enseguida cuando ve a su chica de pie. Por supuesto que Carrie sale corriendo, por supuesto que él va corriendo tras ella, y por supuesto Courtney se marcha.

-¿Qué pasa contigo? Maldita sea –se dice frente al espejo del baño.

Suena el teléfono del piso y va a cogerlo.

-¿diga?

-soy yo, heather.

Por unos segundos se le cae el alma a los pies. Lo sabe, piensa Courtney. Pero no se trata de eso, más bien de un favor. Llegará un paquete a casa ese día o posiblemente mañana y cuando eso ocurra el hermano de Alejandro ira a recogerlo.

-tranquila, yo me ocupo de eso –le dice.

-eres la mejor gracias amiga, besos, no vemos pronto...

El dichoso paquete llega al día siguiente, y el dichoso hermano lo recoge a eso de las ocho de la noche. José. Su belleza la golpea, es aún más guapo que Alejandro...el hombre tiene unos pómulos envidiables, una sonrisa que solo existe en las películas y...el sujeto tiene un cuerpazo muy follable. Por supuesto que él intenta ligar con ella, y absolutamente ella acepta cenar con él. Es un hombre con acento fascinante, ropa cara, coche caro y trabaja en la empresa de su padre. El hombre no para de lanzarle directas, ella se insinúa coqueta porque conoce a los de su calaña y este José es un salido de la leche! La última copa se la toman en su ático. Una cosa lleva a otra y el sujeto ya la tiene. Sobre un sofá largo de cuero marrón. Ella recuesta su espalda en su pecho, él la penetra y le acaricia el clítoris. Terminan en la cama de él más tarde. No duerme con él después de terminar, se va a casa. Cuando llega Carrie la está esperando frente a su puerta y en cuanto la ve, ella acepta de buena gana la bofetada que le llega.

-zorra!

Ve largase a Carrie llorando como una magdalena, después entra a su piso y busca en la nevera una bolsa de guisantes congelada para ponérselo en la cara. Esa semana evita encontrarse con la pobre Carrie. Ya el martes por la tarde llegan sus dos compañeras de piso, ambas con un bronceado muy bonito. Después de contarse cotilleos de esto y lo otro de las maldivas, Heather dice que su novio le dará una fiesta en la casa mansión de sus padres, una fiesta de compromiso y que están invitadas. Courtney intenta excusarse, pero por alguna razón Heather sabe que José y ella se han estado viendo así que no le queda más remedio que ir. Lo bueno después de todo es que vuelve a ver a Duncan. Está tan irresistible de traje de gala, oh si pudiera correr y abrazarle como lo hace gwen.

-hey hola, ¿me permites?

-¿el que? -dice ella mirándolo confundida.

Duncan extiende la mano y ella acepta, entonces la hace dar una vuelta.

-qué suerte tiene ese chico josé.

-lo dices como si fuera de él y no lo soy.

-Courtney no sale con nadie, le gusta centrarse mucho en sus estudios –dice gwen.

-la limusina ya está aquí -informa heather -. venga a subirse ya que no quiero llegar a mi fiesta de compromiso.

Todos obedecen, la limusina los lleva a la zona rica de la ciudad, donde las casas son grandes y familiares. A courtney le recuerda un poco a su barrio de clase alta. Cuando bajan del vehículo alejandro y josé están esperándolos en la amplia entrada. Hay bastante gente, familiares supone Courtney. Cuando josé la presenta frente a sus padres después de la parejita que pronto se casará, ve de donde viene la buena genética de los hermanos. No le presta mucha atención a la esposa, que desborda elegancia, si no en el padre. Le gusta su barba a lo Antonio banderas de la película del Zorro. Es aún más arrebatador cuando le besa la mano.

-está casa es preciosa –le dice a josé.

-ten cuidado con mi padre.

-¿disculpa?

-ahora vuelvo, espérame aquí.

No le espera, se va y tropiesa con Alejandro.

-si buscas a gwen y a heather están en el tocador.

-gracias.

-de nada y si quieres algo más...solo pídelo, ya sabes.

Menudo cerdo piensa asqueada, ¿y heather piensa casarse con él? No sabe la de cuernos que le espera en ese matrimonio. En su busca del dichoso tocador se pierde y entra a una habitación donde hay dos mesas de billar. En su casa tienen una, recuerda que una vez su padre le enseño a jugar, tenía solo seis años y fue divertido. Se acerca para tocar las bolas y el tapizado de la mesa distraídamente.

-¿juega usted?

La voz que la sobresalta es del padre de José.

-la verdad es que no –dice.

-¿desea aprender? -se pone delante de ella.

-podría tomarnos toda la noche...

-¿no suena tentador?

-su hijo me ha advertido de usted...señor Diego.

-¿así? Y ¿Qué le dijo para que huya de mí?

-no estoy huyendo...

-¿a no?

-no, y usted no quiere enseñarme a jugar, usted quiere enseñarme otra cosa...

-¿Qué cosa señorita?

-para empezar...quitarme las bragas, subirme el vestido y demás.

-¿así?

El señor diego se arrodilla delante de ella, sus manos callosas suben por las piernas de ella como serpientes hasta sus bragas y lentamente se las quita. Después ella le da la espalda apoyándose en la mesa de billar cuando él le sube el vestido hasta dejarla desnuda de cintura para abajo.

-¿seguirá usted indicándome señorita? -le susurra en la oreja.

-oh señor digo...puede usted hacerme lo que quiera –dice con un deje felino.

Le sube la pierna izquierda a la mesa para tenerla abierta. Lo siguiente que nota en su portal de deseo es la polla del hombre que se restriega perezosamente contra ella. Las nalgas de ella se mueven hacia él, está ansiosa, mira por encima de su hombro como el hombre escupe en su mano y se lubrica el miembro, vuelve hacerlo y lo extiendo sobre el sexo de ella. Le desabrocha el botón de la parte de arriba del vestido y este cae mostrando los senos que codiciosamente el hombre llena con sus dos manos. Juega con sus pezones un rato, después deja una mano sobre su hombro mientras que con la otra guía su pene hacia el agujero de ella.

-ah!

-¿se ha revolcado ya usted con mi hijo señorita? -retira la pelvis y la embiste duro.

-sí!

El señor diego se retira y entra de golpe, repite ese movimiento brusco a cada pregunta.

-¿Alejandro?

-sí!

-por esa razón le mira tanto el culo, entiendo, ¿su amiga lo sabe?

-noooo...ah!

-eres una mala perra –gruñe.

-ah!

-dilo! -embiste.

No lo dice porque alguien entra por la puerta, cuando intenta moverse el hombre empuja más fuerte para que se quede quieta.

-quédate en tu sitio –le gruñe en la oreja.

-pero...

-querido no sabes como me aburro ahí abajo...¿a quién te estás empotrando?

La esposa. Cuando la tiene delante y está se ríe la deja muy confusa ¿acaso no ve que su esposo le está metiendo la polla hasta el fondo?

-pensé que te estarías tirando a la prometida de nuestro hijo –le sonríe abiertamente.

-se me hizo más apetitosa esta –empuja.

-ah!

-mírala...si está gozando como una perra –la voz del hombre suena ronca.

-ya lo veo querido.

Observa como la esposa se muerde los labios, se está poniendo muy cachonda con ver como su espeso se la está tirando. De locos.

-quiero ver como se corre –dice después.

-claro –le responde encantado su esposo.

Le coge del pelo con fuerza para que su esposa le vea bien la cara.

Embiste.

Embiste.

Embiste.

Courtney cierra los ojos mientras grita al ser penetrada bruscamente.

Embiste.

Embiste.

Embiste!

El orgasmo le llega fuerte, no sabe si es debido a que la esposa está ahí mirando y disfrutando de lo lindo con todo lo que le hace su esposo. Abre los ojos cuando bruscamente cambian de posición, ahora esta recostada sobre la mesa mientras el señor diego vuelve a penetrarla.

-no tardes mucho –le dice su esposa morreandolo en la boca -. Que disfrutes de él niña -le dice a ella.

Y la esposa se va tan tranquila.

-¿va en serio? -jadea Courtney.

-ya la has oído.

Cuando terminan, el señor Diego se despide de ella cariñosamente pero antes de que se vaya le pregunta por los tocadores porque necesita refrescarse la cara antes de volver a la fiesta. Muy caballero se lo indica y se marcha. Espera un minuto antes de salir por si acaso. Menuda familia de locos piensa cuando encuentra la puerta del tocador. Al abrir un poco la imagen de heather y José la golpea. Él tiene la cabeza metida entre sus piernas y heather gime como una vaca, si una vaca tal como suena. Vuelve a cerrarla sin hacer ruido y se va, encuentra una terracita pequeña que da a unas vistas del jardín de la casa. Se queda ahí, respirando, pensando...

-¿por qué tan solita?

-Duncan...

-¿no te gusta la fiesta? Normal es un muermo –se coloca junto a ella.

-jajajja

-¿por qué...por qué te fuiste?

-ya lo has dicho...

-no la fiesta, de las vacaciones –dice.

-es que...

-se te echo de menos.

-mentiroso ¿Quién iba hacerlo?

-yo, me caíste bien, me agradas.

-ya dije por qué -se sonroja.

-hay algo que no cuentas, que intriga ¿eh? ¿Que escondes?

Lo dice bromeando pero...

-ya estás poniendo esa carita otra vez –le sujeta la barbilla -. ¿por qué? -dice ahora serio.

-no pongo ninguna –se suelta de él.

-mentirosa –la acusa.

-yo no miento –responde enfadándose.

-uh, tranquila fiera solo me metía contigo.

-eso es cruel.

-jajaja

-¿y ahora te ríes de mí, pero de qué vas?

-gwen tiene razón, te ves adorable cuando te enfadas.

-¿gwen?

-sí.

-eres un imbécil -se le escapa una sonrisa.

Y se queda con él ahí, ambos se sumergen en una charla banal, de esto y de lo otro. Sus hombros chocan en un momento dado, hablan tan cerca el uno al otro...pero no sucede nada. Se conforma con eso, de momento. De momento...