#Rota

El verano llega a su fin y las cosas son raras. Aún tiene muy presente el rechazo del novio de gwen y cada vez que se le atraviesa por la mente le entran unas ganas terribles de llorar. Después de ese día...

-No, Courtney no.

Jamás volvió a ser lo mismo con él...cada vez que estaban en una misma habitación la tensión se los comía y no era de las cómodas precisamente. Al principio era algo cortante por todo lo sucedido y pronto un fastidio. No lo soportaba así que empezó a tratarlo mal y eventualmente con él paso de los días ambos se portaban mal el uno al otro. Gwen no entendía ese cambio entre ellos y simplemente asumió que eran polos totalmente opuestos. Era una verdad dolorosa pero el trasfondo era mucho más complicado de lo que se veía y eso dio paso a ignorar por completo a Duncan. Courtney había tomado la decisión después de riñas insalvables, infantiles y totalmente estúpidas. Era un incordio cuando Duncan intentaba desenmarañar el secreto que llevaba consigo durante mucho tiempo, él parecía olerse que algo no encajaba y Courtney entraba en pánico. Quería gritarle que parara, que dejara de husmear, de que si daba con la respuesta y mirara dentro de ella...vería lo rota que está. Una parte de ella no quería contaminarlo y gritaba...por favor, no me encuentres. No me mires. Y la parte necia le decía...por favor no me olvides, acuérdate de mí. Había momentos en los que a veces simplemente dejaba a su quebrado corazón ser libre, le daba permiso para suspirar por su imposible.

-gwen ¿por qué no hay agua?

-¿eh...? Oh mierda! Olvide hacer el pago, sé que me tocaba a mí pero se me paso –dice nerviosa y apenada.

-gwen...

-perdón Courtney.

-¿y ahora? -dice en toalla.

-¿te urge?

-me gusta bañarme después de un día largo de universidad –dice molesta.

-entiendo, arriba vive una ancianita muy simpática si le explicas lo que sucede quizás te deje su ducha ¿eh?

-vale.

Resignada va al piso de arriba pensando en lo absurdo que es confiarle la tarea al alguien tan irresponsable como gwen o heather, ambas son unas despistadas y si no recuerda mal está no es la primera vez que pasa...

Toco la puerta de en frente y me abre un chico afrocanadiense bastante joven y atlético. Me presento y le explico lo que sucede con mi piso. Lightning me dice que puedo usar su baño y yo me alegro. Me tomo mi tiempo en su ducha, después salgo y entreabro la puerta del baño para que salga el vapor como hago siempre en mi piso. Me seco el pelo cuando veo por el reflejo del espejo que Lightning está detrás de mí, me sobresalto un poco y me doy la vuelta.

"preciosa, tienes un coño apetecible "

Y me lo dice con la polla fuera. Quiero decirle que no es mi tipo y que se guarde a su amigo pero me hace una llave y me dice que me calle. Le dejo hacer más por el placer de que acabe que por otra cosa, pero por sus embestidas me doy cuenta de que no ha echado un polvo en semanas y los tipos como él así hinchados de esteroides suelen darlo todo. Un buen rato dándome por detrás, me coge y me lleva fuera hacia una mesa para seguir con la labor. No llego a correrme lo cual es frustrante así que me lo quito de encima cuando él si lo logra. Odio a los hombres como él porque solo se preocupan de su propio placer. Vuelvo a la ducha para quitarme cualquier rastro de sus fluidos.

Con ese mal recuerdo se estremece, el peor polvo, menos mal que ese sujeto ya no vive aquí piensa aliviada. Toca al timbre y la anciana la censura con la mirada.

-buenas tardes, vera en nuestro piso no hay agua porque una de mis compañeras no hizo el pago en la fecha... –dice muy avergonzada -. ¿sería tan amable de dejarme usar su ducha? no tardare se lo aseguro.

-No.

La anciana le cierra la puerta en la cara.

-que amargada –dice entre dientes.

Gwen dijo que era una anciana simpática, menuda trolera piensa disgustada bajando por la escalera de vuelta a su piso cuando ve la espalda de un hombre frente a su puerta. Es él...

-¿Duncan?

-Hol...-si lo conociera bien diría que se ha quedado sin aliento -. ¿por qué te paseas semidesnuda por el edificio? -le dice inesperadamente molesto.

-bueno... -se calla abruptamente.

-bueno ¿Qué? -le insiste.

-…..

-oh ya sigues con esa estúpida actitud de ignorarme, lo pillo –frunce el ceño -. por cierto, bonitas piernas.

Ella espera a que él se haga a un lado para llamar a su puerta y cuando toca varias veces al timbre se desespera porque gwen no abre. Siente la pesada mirada de Duncan sobre ella y eso la mata.

-deja de mirarme –le espeta aferrada a su toalla, gesto que hace que el chico se fije más en ella.

-voy a llamarla al móvil -dice mirando el busto de Courtney -. ¿gwen?

Cuando abre Courtney entra echando fuego por la boca y se encierra en su habitación con un portazo. Se viste porque la idea de quedarse mientras esos dos están juntos en el piso le provoca migrañas. Como aún hace calor se pone una falda de cintura alta y una camisa blanca corta.

-¿A dónde vas? -le dice gwen en el sofá con su novio.

-a tomar algo frio –dice y se va sin despedirse.

Cuando regresa a casa tarde él ya no está. Se tumba en su cama y rumia en si debe mudarse de piso y vivir sola. Le pediría el dinero a sus padres y ellos no se lo negarían, pero...pero ya no volvería a ver a Duncan. Pensar en no verlo la hace sentir desgraciada ¿le había pasado esto alguna vez? No. Con él todo es diferente, lo siente, pero sabe que se está autoengañando ¿Qué haría Duncan si supiera que ha estado con tantos hombres? Seguramente la miraría con asco y no lo culparía. Pero ahora que lo piensa no ha vuelto a estar con nadie desde lo sucedido en el hotel donde la citaron los hermanos y él padre de estos mismos insiste en invitarla a su casa con escusas absurdas y las ha rechazo todas. No es que no le gustara la experiencia, todo lo contrario, son sementales dispuestos a complacerte aunque muy arrogantes y presuntuosos. Lo habitual habría sido aceptar, desbordarse de sexo hasta los topes y no regodearse en su miseria a solas. Lo que había hecho era pensar mucho en sus sentimientos ¿lo había hecho antes? No con mucha frecuencia pero ahora todo le resultaba aún más difícil. Ella es una chica sobresaliente, de buena familia, correcta y siempre ávida por ser la mejor en todo. Esa es la capa de afuera, la que quiere que todos vean, lo perfecta que es, pero luego está la parte rota, la destrozada que oculta, la capaz de tirarse al prometido de una compañera, dejar que el mejor amigo de su padre la utilice como juguete sexual, la que hace trios con hermanos, la que se folla al vecino de enfrente...¿quién de esas dos Courtney es en realidad? O si le dieran la oportunidad de elegir quien ser ¿Cuál de ellas desearía ser? A estado comiéndose la cabeza todo el verano hasta que termino. Se hace siempre la misma pregunta ¿quién es en realidad? Pensó saberlo, una adicta al sexo...pero ¿y si eso no es todo? O si está equivocada ¿si lo estuvo todo el tiempo? Que locura! Nunca estaría pensando así si ese chico no se hubiera cruzado en su vida, él es el culpable de esta crisis. Ya no sabe quién es, es agotador fingir ser dos personas, una feliz y otra destrozada ¿Por cuánto tiempo? Vale la pena...¿sufrir? ¿por qué? ¿para qué o quién? Se está muriendo en vida ¿Qué ha hecho para merecer algo tan horrible como eso? Solo estaba estudiando hasta muy tarde porque quería sacar un diez en el examen, solo quería ser la mejor eso es todo y que sus padres la quisieran nada más.

-solo deseaba amor...

Pero nadie la escucho, lo único que quería era el amor de alguien, lo único que necesita para un día más. Se me hace difícil quedarme cuando te miro, Duncan. Entonces se quedó agotada y se durmió intranquila.

Cuando llega el viernes decide que necesita un respiro y se va sola a una disco. Baila y baila con cualquiera que pueda seguirle el ritmo, no bebe mucho solo sorbos pequeños para animarla y que esa sensación achispada haga el resto. Está bailando con un rubio muy atractivo cuando alguien tira de ella y pierde a ese chico tan guapo que la había invitado a su piso. Habría aceptado de buena gana.

-¿estás borracha? -le recrimina.

-¿Qué? No! -lo fulmina con la mirada -. ¿Qué estás haciendo? -lo empuja.

-gwen me dijo que estabas aquí y me pidió que te echara un vistazo.

-la buena de gwen -pone los ojos en blanco -. estoy perfectamente o lo estaba hace un segundo.

-¿Qué, con él? -frunce el ceño -. no sacaras nada bueno de ahí a menos que seas una de esas chicas.

-¿disculpa?

-ya me has oído.

-vete a la mierda.

-no eh dicho que tú lo fueras Courtney espera... espera! -le grita cuando se escapa de él.

Se seca los ojos en el callejón, ese cretino siempre logra hacerla llorar ¿por qué le afecta lo que diga ese tipo? Ya calmada se despega de la pared y al dar un paso alguien le pone algo filoso en el cuello.

-hola preciosa ¿por qué tan solita y triste? -el mal aliento de perro le repugna.

-no tengo nada, no llevo dinero encima, suélteme -consigue decir a pesar del pavor.

-¿qué? Menuda mierda –grita.

-por favor...

-tendrás que darme otra cosa a cambio bonita, hoy no es mi noche pero tú puedes hacer que eso cambie ¿verdad? -le besa la mejilla y ella se queda petrificada.

Cierra los ojos ¿Qué puede hacer? Nada. Le entran ganas de vomitar, ese hombre asqueroso...

-hijo de puta.

Siente que cae al suelo y se lastima las rodillas y aun así no quiere abrir los ojos. Se hace un ovillo en el suelo sucio, se aferra a sus rodillas y tiembla cuando escucha golpes. Alguien grita muy feo o son dos, todo se mezcla y quiere que se callen. Alguien ordena que se largue y aturdida por un momento piensa que se lo dicen a ella. Se retrae cuando alguien la toca y le sale la voz muy débil como de niña.

-soy yo, tranquila –dice con calma -. levanta –le pide, pero ella se niega -. ¿no puedes? -tiembla en respuesta y él lo nota -. vamos a casa...

A casa, ha dicho a ¿casa? Imposible. Le deja que la levante como a una princesa como en los cuentos y se aferra a él, se oculta como si eso bastara para estar bien. Le escucha maldecir, parece furioso pero no se atreve a mirarlo y cuando él intenta dejarla en la parte de atrás de su auto ella se niega a dejar sus brazos quizás por miedo o por egoísmo propio. Él le susurra que todo está bien, su voz es tan bonita, tan amable que desea que siempre le hable en ese tono tan bonito y apaciguador. Al final cede.

-no... -dice despacio.

-¿Qué? -dice el sentado delante del volante.

-no me lleves al piso, no quiero que nadie me vea así.

-¿y a dónde quieres que te lleve? Es mejor si hay alguien contigo...

-no, llévame a un motel barato no quiero que nadie me vea así -dice caprichosa y asustada.

-no pienso llevarte a un motel –dice seguro.

-por favor...-prueba con una voz dulce -. por favor, Duncan...

Él la mira por el espejo retrovisor pero no dice nada. No la lleva a un motel, tampoco a la casa de él como estaba pensando, no, la lleva a su estudio un lugar que conoce y que ya ha estado. Las piernas ya le responden así que sale por su propia cuenta mientras él la conduce hasta arriba. El lugar sigue igual, poca cosa más que latas y lienzos. Duncan se dirige a un armario que no había visto antes y de él saca una colchoneta de gimnasia. La coloca en el centro justo delante de un ventanal grande por el cual la luz de la luna se cuela y le entrega una manta de lana a Courtney.

-puedes quedarte aquí nadie te molestará.

-¿ni siquiera tú? –se aleja y se sienta en la colchoneta.

-si ocurre algo, llámame -dice serio -. que duermas bien.

-adiós.

Pero no se va, solo cuando lo mira por encima de su hombre y sus ojos se encuentran él parece darse cuenta avergonzado así que emprende pasos hacia la salida. No le pregunto por qué tenía una colchoneta en su estudio pero no quiere saberlo y en cuanto a la manta no la quiere tampoco por varias razones, la más importante es por el calor. Se quita la ropa y se queda en bragas. No sabe cuánto tiempo pasa pero algo la despierta, el ruido del viejo ascensor y luego los pasos que se detienen junto a ella. No dice nada, él tampoco, así que finge estar sumida en sueño mientras él se acuesta junto a ella. No pasa nada, no hace nada y él seguramente ve que está en pelotas ¿la estará mirando si quiera o se abra dormido? Molesta le da la espalda, no piensa seguir regalándole las mejores vistas a ese idiota. Entonces cuando el sueño empieza apoderarse de ella...siente como los dedos de él recorren su espalda y no puede evitar gemir.

-¿Courtney...? -dice en voz baja como si no quisiera despertarla.

No responde así que deja que sus dedos viajen por donde le de la gana y parece ser que encuentran refugio en su pelo. Oye como él esnifa, está oliendo su pelo y por el gruñido intuye que le gusta.

-Courtney...deja de fingir que estás dormida.

-y tu deja de fingir que no te pasa nada conmigo, Duncan -se da la vuelta y lo mira.

-me...-se queda callado.

-¿por qué me tocas? -le brillan los ojos, sus bonitos ojos azules cielo.

-no lo sé -dice él cobarde.

-entonces vete.

-no quiero.

El corazón empieza a palpitarle.

-Courtney, dime la verdad...

-¿Qué verdad...?

-sé que escondes algo, algo triste...y quiero que me lo cuentes.

-vete.

-no.

-vete...

-no.

-vete! -se incorpora de rodillas.

-solo dime la verdad –la confronta cara a cara.

No, no quiere. Tiene miedo y él no para de acorralarla. Además él tampoco es sincero ¿por qué tendría ella que serlo? Eso la enfurece tanto. Antes de pensarlo siquiera su mano viaja hasta chocar con la mejilla de Duncan y este se queda muy quieto. Se da cuenta del error y cuando quiere disculparse...este hunde los dedos en su pelo y la atrae hacia su boca. Es arrollador, es bestial, es todo lo que siempre quiso de él. Pero tan pronto como viene se va y se aparta de ella confuso como un animal nervioso.

-lo siento...

¿Qué lo siente? Vuelve abofetearlo.

-lárgate... -le dice con la voz ahogada.

No lo ve marchar, se ovilla en la colchoneta y rompe a llorar. Le duele tanto el pecho, le duele tanto...que desea desaparecer para dejar de sentir. Le ruega que regrese, que vuelva y se quede con ella aun sabiendo que jamás sucederá. Si antes estaba rota ahora solo es más que polvo.

No es hasta la media tarde que se viste y se va del estudio al día siguiente.

-menuda juerga te has pegado, estás echa una mierda –le dice heather desde la cocina.

-gracias...

-déjala en paz –oye que es gwen.

Se mete en su habitación y no sale hasta que escucha que alguien se va del piso. Se levanta para tomar un baño pero decide que mejor una ducha bien fría. Heather esta holgasaneando en la sala cuando sale del baño.

-Brandon quiere que vayas a su fiesta este domingo –dice heather mirando una revista de moda -. le gustas y me suplico que te lo dijera.

-no me fío de él -gruñe.

-como quieras –se encoge de hombros -. has pasado la noche fuera ¿con quién?

-con nadie.

-oh venga, suéltalo no me creo que seas una santa todo el tiempo.

-jamás eh dicho que lo sea –le dice molesta.

-ya, pero vas por ahí pavoneándote como si lo fueras.

Vuelve a su habitación y se queda ahí estudiando hasta el domingo por la tarde. Heather se va a las siete con alejandro, gwen dice que ira a la bolera con Duncan y la invita para que no se quede sola en casa. Ella dice que no, que se quedara en casa tranquila y que dormirá temprano. A las nueve se siente inquieta y decide dar un paseo. No puede dejar de pensar en lo de ayer noche, en Duncan, en como la salvo y en cómo después la beso y se fue. Puede que por eso sin pensarlo llega a la bolera y entra. Ve a Duncan feliz...con gwen. Ambos completamente felices en su burbuja de amor así que da media vuelta y se marcha amargada. Le llega un mensaje, una foto de una fiesta en la casa de alguien, no quiere volver al piso y pensar en Duncan y gwen juntos. Decide ir un rato, solo estará media hora en esa fiesta y luego a casa. Se mira la ropa, tejanos, una blusa simple y el suéter ligero...Heather tiene razón, va por ahí pavoneándose como una chica puritana. Pone los ojos en blanco y se va a la fiesta. Cuando llega se encuentra con algunos compañeros de clase, les saluda y se escabulle para no tener que entablar conversación. Mala idea venir piensa diez minutos después y se va caminando a la salida cuando un chico la detiene.

-ey ¿te vas? Pero si acaba de empezar –le sonríe Brandon un chico mulato muy sexy.

-es que no me siento bien –se excusa.

-pues tomate esto –le ofrece un vaso con liquido -. te animara –le guiña un ojo.

-es que no me apetece beber –se niega.

-vale como quieras ¿un abrazo? -lo mira con el ceño fruncido, pero le deja.

-aay! -se queja -. ¿Qué ha sido eso?

-¿el que? -le dice confundido.

-eh sentido un pinchazo en el...-se marea y él la sostiene -. ¿Qué, que...pasa?

-deberías sentarte.

-no, no es nada, me quiero ir a casa.

-ven conmigo.

Todo empieza a dar vueltas, como a cámara lenta...y empieza a sentirse muy caliente, demasiado. Las piernas le fallan y todo es borroso pero no pierde el conocimiento, es extraño...muy extraño. Siente que la deja caer sobre algo mullido.

-oye, que...-le cuesta hablar.

-todo está bien ¿quieres quitarte la ropa?

-sí...me quemo –lloriquea.

-te dije que funcionaria, mira lo cachonda que está -dice alguien más.

-¿es seguro? -otra voz.

-tranquilos, no recordara nada.

-esto está mal...

-pues lárgate.

-ni de coña, solo digo que está mal.

-vamos a quitarle la ropa.

Intenta resistirse, pero siente que no tiene fuerza para ello y sea lo que sea que le hayan metido es potente. Le arde todo, solo quiere que desaparezca, cuando alguien le besa en el cuello tiembla por lo sensible que siente el cuerpo y sabe que no es natural.

-Duncan...

Lo llama para que la salve otra vez, pero sabe que él no vendrá y llora en silencio por ello. Lo bueno de todo eso es que no lo recordará y lo malo es que es consciente de eso. No sabe cuándo empiezan o cuando acaban pero cuando despierta lo hace sola. Debería estar en clases tomando notas de todo. Sus compañeras no están cuando entra en el piso y lo primero que le urge es quitarse la mugre de encima. Se lava dos veces hasta que la piel se le enrojece de tanto estrujar. Intenta recordar que paso ayer y por qué despertó sin la parte de abajo en una casa de unas de las fraternidades de su universidad. Recuerda que fue y se aburrió, que se estaba yendo pero algo la detuvo y todo lo demás es una laguna borrosa. Pero no es estúpida, sin bragas y con algunos condones por el suelo...voces. No puede más, siente que la cabeza le va a estallar si sigue así y siente que ya es suficiente. Deja el grifó abierto para que la bañera se llene y se dirige a su habitación. Se sienta en su escritorio y abre su ordenador. Abre el word y empieza a escribir...

Para: ¿?

Por favor, dime...dime cómo se supone que es este lugar ¿sabes quién está dentro de mí? Estoy rota, rota en este mundo. Tu ríes pero yo no puedo verte pero eso no importa, estoy rota de todos modos así que eh decidido detener mi aliento. Ni siquiera la verdad me puede desentrañar, soy frágil pero todos creen que soy irrompible, cuando la verdad es que enloquezco y pierdo la razón. Siento que estoy de pie en un mundo retorcido y nadie puede ver mi verdadera forma. No quiero herir a nadie, pero ya no soporto que los demás sí, así que por favor no me olviden. Llevo años envuelta en soledad, apenas me acuerdo de mis risas con inocencia. No puedo ser libre. No dejare que me corrompan, estoy paralizada por el hecho de haber cambiado tanto... -c jhwjsvdbnsmdkmkdmsmm,dfxjkfdgxjkjmhn

Golpea el teclado y llora porque es injusto, no seguirá escribiendo semejante estupidez ¿a quién le importa? A nadie. Basta, basta, basta. Coge un cuchillo antes de entrar a la bañera. Coge aire con fuerza y ni siquiera tiene el valor de mirar cuando se raja el brazo, duele un horror, le cuesta hacerlo con el otro pero lo hace. El agua se tiñe, es feo...cierra los ojos impaciente por dejar atrás esa mala vida. Es una chica que siempre está en el momento equivocado y en la hora equivocada. Ya no más. Lo último que se le cruza por la mente son unos ojos azules cielo muy hermosos. Mi último recuerdo...serás tú.