#Rota
Morir duele y ni siquiera en eso obtiene paz. Algo anda mal, muy mal…porque se siente cansada ¿sentir? No tiene sentido. Entonces el pitido de una máquina, la pesadez de su cuerpo y el incómodo aparato de la nariz que le da oxígeno. Esto está mal…esta despertando, se sobresalta de la impresión pero aún más cuando Duncan acude para calmar la con su particular voz llena de promesas amables.
-tranquila, court, tranquila estas a salvo….
-¿qué? ¿Dónde…donde estoy? -dice nerviosa y confundida.
-en el hospital…te cortaste, intentaste morir -frunce el ceño disgustado -. ¿Por qué? -le dice inesperadamente enfadado y lo nota -. Perdona.
-¿qué has hecho? ¿qué….? Te odio, te odio, ¡Te odio! -le grita al borde del llanto.
-por favor, por favor cálmate -dice él cuando el aparato empieza a pitar -. Me estás asustando, por favor…tranquilízate courtney -dice con la voz teñida de angustia.
Lo ve, lo ve suplicarle con esos dos ojos cielo y el pecho se le contrae y la hace sentir culpable. Aparta la mirada y hace el intento por él. Pero está muy enfadada ¿con qué derecho la salvo? ¿Cómo? No le importa, que más da ¿ahora Que?
-eres malo.
- no digas eso.
-eres un peligro para mí, te odio -dice apretando los puños.
- eso no es verdad.
-vete.
-Oye…
-eh dicho que ¡vete!
-no -dice firme.
-¿Por qué me haces esto? ¿Acaso no me has lastimado ya suficiente? -llora.
-¿esto es por mi? -le dice incrédulo -. No, hay algo más…hay algo más y lo sabré – la mira fijamente -. Lo sabré.
-de todos ellos tu eres el peor… –no lo mira cobarde -. El peor -finaliza.
Y él se va, entonces las cosas se vuelven más complicadas. Sus padres no tardan en recibir la mala noticia y ella debe responder a un montón de preguntas que no quiere. Hay detenidos, hay un juicio, hay un psiquiatra y ella volviendo a reiniciar. Las cosas parecen mejorar, hay reglas, hay atención, normas por su seguridad y no se ve con ganas de escapar. Pierde un año para recuperarse, pero le sirve para estar sobria y conocerse a sí misma, su verdad. No era quien pensaba ser, simplemente la falta de afecto a veces nos impulsa a buscar desesperados el calor de otro, los traumas distorsionan la realidad o en casos la personalidad y se mal acostumbran. Para las personas como ella no es fácil, nunca se recuperan, es algo que les marca para toda la vida pero hay maneras positivas de sobrellevar las. El verano se instala otra vez y con ello la visita de alguien inesperado. Duncan, y dice que está ahí para cuidar y vigilar. Pidió a sus padres ir a la casita de verano para continuar con su rehabilitación y descansar. Pero la sorpresa de él ahí con ella la perturba y además algo que creía haber olvidado regresa. El primer reencuentro con él y las palabras son…
-no te necesito -se cruza de brazos -. Estoy bien sola ¿en qué están pensando mis padres? Los llamaré ahora mismo.
-hazlo porque no cambiará nada, les caigo bien -sonríe de lado presumido.
-dudoso ¿Por qué ellos…?
-te salve la vida.
-una historia que no quiero oír, gracias -dice sería.
-si me necesitas…estaré en la caseta.
-jamás te necesitaré Duncan -lo dice lo bastante alto para que lo oiga.
Los días se turnan de playa, jardín, casa y también ignorar la presencia del intruso. Sea cuáles fueran las intenciones de él y la de sus padres las ignora. Hay algo que se perdió y sólo lo sabrá si se lo pregunta pero eso no es una opción. Quizás sólo sea una deuda de sus padres hacia Duncan pero ¿Por qué aceptar? ¿Por que ese chico insiste en estar ahí?
-no tienes por qué hacerlo -le dice sentada en la arena dándole la espalda -. No me debes nada y…
-pero tu sí –la corta.
-no te quiero a ti o a tu caridad, pena, lastima o lo que fuera -se levanta y lo enfrenta -. Vete.
-¿no te cansas te echarme? A mi si -dice chulo.
-te odio -dice con berrinche.
-te repites -le pones los ojos en blanco.
-oix…eres tan, eres tan…
-¿lindo?
-cansino.
-me han dicho cosas peores, princesa.
-no te soporto cerca y borra esa sonrisita chula de tu cara o si...¿princesa? -se sonroja.
-te ves linda cuando te pones colorada, pero enojada aún más…uau.
-cállate.
-venga, dame un respiro…desde que eh llegado me tratas mal y yo sólo quiero cuidart…
-cállate -piensa en dejarlo en la playa pero él la sigue.
Entonces los días pasan de playa, Duncan siendo amable, jardín, Duncan intentando hacerla reír, casa y otra vez Duncan siendo paciente con ella a pesar de que lo maltrata de mil maneras. Y sin darse cuenta los días se vuelven como una canción, llenas de color y de su coqueto humor verde ¿alguna vez tuvo días así? No, pero ahora sí. Nunca debió ser así, nunca debió decir las cosas tan feas que le dijo en el hospital y nunca debió intentar alejarlo de ella con la muerte. Verlo partir siempre se siente morir. Hay una voz dentro de ella que dice que no le deje que se vaya, no la puede ignorar, no la deja pensar, no la puede callar y es más fuerte que ella. Hay una voz.
-me gustan las tormentas de verano -dice ella rompiendo un silencio muy largo.
Están en el salón de cara al ventanal con las vistas al jardín.
-¿Por qué? -dice sentado al otro lado del sofá.
-no me suelen gustar las cosas inesperadas, pero está sí -se encoge de hombros con una risita tonta en los labios avergonzada de confesarlo.
-pueden llegar a ser peligrosas -sonríe.
-lo sé, pero está me gusta.
-a mi me gustan las cosas inesperadas y peligrosas.
-ya…-se pone roja.
-¿qué?
-nada…sólo deja de coquetearme, me pones muy nerviosa -frunce el ceño.
-no quiero ni puedo evitarlo, princesa.
-debería darte vergüenza porque tú, tu estás con…
-ya no, hace mucho que ya no.
-¿no?
- no.
-pues no lo contaste cuando llegaste.
-¿debía?
-no, bueno…no sé, olvida lo.
-tu tampoco me contaste nada sobre….-se miran -. Olvídalo.
-¿cómo iba? Es repugnante, yo…
-era, eso ahora es el pasado pero de todos modos me habría gustado oírlo de tu boca.
-¿para qué? ¿en serio quieres oír toda esa mierda?
-Courtney….
-me violaron, ellos me violaron y me rompieron en mil pedazos….fin de la historia.
Silencio.
-a la mierda -se levanta y va hacia ella -. Vamos -le extiende la mano.
-¿qué quieres decir, a donde?
-¿tu que crees? -le sonríe juguetón borrando la situación anterior.
-estas loco!
-lo sé ¿quieres contagiarte?
Y se ríe y acepta su locura. Van dando saltos y gritos por el jardín con la lluvia mojándoles por completo pero ella jamás había sentido la felicidad que ahora la embarga. No sabe en qué momento cae en los brazos de él que la levanta y dan vueltas como dos niños extasiados de emoción y pura dicha. Todo es diversión pero cuando él la desliza por su cuerpo y la aprieta a él siente que su mundo vuelve a temblar.
-suéltame -hace un intento flojo por empujarlo.
- No.
-déjame -dice acercándose a su rostro.
- No.
-bésame…
Él sonríe enormemente porque sabe que tiene que decir que no, pero las palabras no salen y quedan calladas por sus labios. Es el beso inocente que llega tarde pero que al fin llega y eso la hace llorar de miedo y felicidad.
-Courtney…
-ahora es cuando me rechazas ¿verdad?
-solo los tontos persiguen la felicidad.
-explícate...
-a ti es a quien deseo perseguir.
-no quiero palabras bonitas, sólo la verdad Duncan porque….eres el amor que siempre eh soñado. Debió ser así. Hay una voz dentro de mi que dice que tu me amas, que no deje que te vayas. Quiero que seas mi refugio y mi calma. No descansas si algo me hace sufrir. No eres como los demás, no debí tratarte igual, juro no herirte más…no quiero estar en otros brazos, no quiero fingir que no me importas. Quiero que me tomes muy fuerte y que me digas temblando que no puedes vivir sin mí…te eh extrañado tanto. No quiero que jamás vuelvas a dejarme.
-Courtney…me partes el alma.
-soy una tonta, pero si no puedes…dilo ahora y suéltame porque creo que no soporte la idea de que tu otra vez me..
-Courtney mentí, todo este tiempo estuve mintiendo a gwen, cuando te conocí…la primera vez que te vi me entraron ganas de arrastrarte a un rincón y follarte a lo bestia sin parar -él cierra los ojos como si algo le doliera -. Pensé que se me pasaría y que era normal, que con los días desaparecería pero hay que joderse no fue así y ya no pude sacar de mi cabeza tu bonitos ojos tristes. Si no éramos amantes entonces me conformaba con ser tu amigo pero no me lo ponías fácil mujer –la mira sediento y eso la estremece -. Y luego quisiste morir…cuando te encontré en la bañera yo…-ve que sus ojos lloran -. Jamás vuelvas hacer una cosa así ¿me oyes?
-Duncan no llores -le coge el rostro -. No llores…lo siento.
-juro por dios que voy a cuidar de ti porque con sólo imaginar que alguien te pueda lastimar otra vez, me enfurece y pierdo la cabeza. Odio a esos bastardos, los odio…
- yo te quiero a ti, siempre te eh querido a ti…
Entonces la besa como siempre quiso y la lleva dentro para quererse como siempre quisieron desde la primera vez que se encontraron. Él le dice que tan hermosa es su desnudez, que tan perfecto es sentirla profundamente, que su respiración y los sonidos que ella emite son música celestial. Ella rompe a llorar y él la sostiene sin dejar de quererla con su cuerpo. La amabilidad y el tacto que tiene él la conmueven. Se entrega a él como nunca, se abre a él como nunca jamás con otro y la llena hasta el punto de sentir que no es fácil, pero no imposible de a cogerlo en su interior. Después de un largo tiempo finalmente ambos son arrollados por el fuego de sus corazones.
-nunca me eh sentido satisfecha en muchos sentidos pero ahora estoy que no quepo –dice enredada entre su cuerpo.
-pues yo no, yo no estoy satisfecho y quiero más – la besa en la boca y después en la sien con ternura.
-jajaja que ridículo.
-oye! Que mala eres conmigo -se ríe.
-Duncan ¿por qué?
-¿por qué, qué?
-conoces lo que hice y lo que fui, lo que me hicieron ¿tú…?
-cuando fui a ver a tus padres les pedí hablar con tu psiquiatra y con el permiso de tu padre lo supe todo. Se que no encontraremos a esos bastardos, pero saber que tu padre se encargará de destrozar a los últimos me alivia muy poco la verdad. Le conté a tu padre donde trabajo y al puesto que espero tener en un futuro. Quiero ayudar a personas, tu me hiciste tomar la decisión. No me interesa quien o que hiciste en el pasado, lo que ahora me importa es quien serás de ahora en adelante y quiero estar a tu lado en todo tu proceso.
-no tengo mucho que ofrecer, me da miedo que…
- eso es mentira, si tienes miedo de lo que sea no me importa, ofréceme tus miedos. Yo los quiero.
-¿si un día te arrepientes de mi?
-¿después de lo que acabamos de hacer? Imposible. A mis ojos te veo dulce, inocente ala vez tan salvaje y te vez tan vulnerable que me dan ganas de protegerte, cuidarte, pero también eres fuerte y decidida.
-¿ves todo eso?
- si y siento que de verdad puedo descansar en tus brazos, para mi también esto es raro porque nunca eh sentido tanto por una chica.
-¿gwen?
-le dije que tenía metido en la cabeza a otra, se molestó claro y rompimos.
-¿sabe que soy yo?
- no lo sé pero no es tonta. Estuve pendiente de ti desde el hospital hasta hoy sin que te dieras cuenta.
-pensé que te habías olvidado después de tanto tiempo, yo lo hice o al menos lo intenté sin éxito.
-que bien.
-jajaja.
- no tenía pensado acabar así.
-¿asi como?
-así…-la penetra -. ¿crees que tus padres o tu psiquiatra estarán de acuerdo con lo nuestro?
-me has salvado la vida…¡oh!
-¿Courtney?
-¿Mmmm…?
- No puedo vivir sin ti…
Hay una voz que dice que ahora y por siempre puede ser feliz, así que se ahoga en ese mar de amor. Tienen sexo mañana, tarde y noche. Lo hacen en la orilla del mar, en el jardín, el salón, el baño, en el garaje, en la cama, en la mesa del comedor repetidas veces…tantas hasta caer rendidos. Ella nunca pensó que amar fuera una tarea tan placentera, y que alguien como Duncan le haga el amor todos los días es un regalo maravilloso.
Mis pies tocan la arena al igual que los suyos que son más pequeños. Nos sentamos, ella entre mis brazos mientras le peino el pelo y ella me sonríe pero yo me quedo perdida por esos ojos azul cielo como los de Duncan.
-¿puedo unirme? -ambas lo miramos a él -. El abuelo te busca, ve y no lo hagas esperar -le dice a ella.
- es tan mona…-digo viéndola marchar de saltito en saltito hasta la casa de la playa -. Tiene tus ojos.
- la amo pero es un bicho…menos mal que no es mía -dice de su sobrina.
-que malo -le reprendió mientras se sienta y me cubre entre sus brazos.
- que bonita noche, mira – me dice apuntando a las estrellas -. Una vez me dijiste que los mejores recuerdos que tienes son estando en la playa.
-sí…-descanso la cabeza en su pecho.
Y me quedo ahí, respirando su aroma pensando en todo lo que hemos vivido en estos tres últimos años juntos. Duncan trabaja como agente de libertad Vigilada. Cuando dijo que fui yo quién lo inspiró a ayudar a otras personas no pensé que fuera a criminales pero si eso lo hace feliz a mi también. Yo estoy en un bufete de abogados muy solicitado y prestigioso así que no me puedo quejar. En cuanto a nosotros tenemos días buenos y días como cualquier pareja normal, bueno casi porque siempre terminamos haciendo las paces con sexo. Ambos estamos locos el uno al otro, ambos sentimos una dependencia tan fuerte que al principio me asusto perderlo o arruinarlo por mi pasado. Gideon volvió aparecer en ni vida el verano pasado, siempre ha estado ahí pero intenté que Duncan no lo descubriera y falle. Quedé con él en una cafetería para ponerle fin a su continuo acoso y que dejará de enviarme flores o cualquier presente. Gideon quería lo de siempre, que volviera y me dijo algo que jamás pensé oír de su boca.
-Courtney, te amo…
- si pero ella no te quiere – me quedé muda cuando mi novio intervino de la nada ¿de dónde a salido?
Duncan estaba matándolo con los ojos y lo habría echo si supiera lo que gideon y yo fuimos. Se lo conté todo más tarde en nuestro piso y se volvió loco, literalmente salió echo una furia y volvió a casa muy tarde con sangre en los puños y la ropa. Más tarde descubrí que fue a casa de mi padre a preguntar por gideon y que interrumpió en una reunión para golpearle. En casa le limpie la sangre y con alivio vi que no tenía ningún rasguño. Aun sigo sin saber como supo que quede con Gideon pero a lo mejor mi nerviosismo me delató ese día.
-por esto no quería contarte lo, quería solucionarlo yo, terminar yo Duncan.
-no me gustó nada verte con ese Gideon -aun podía sentir su irá.
-déjame que te expliqué…
- no, déjame que te expliqué yo a ti – me dijo cortante -. No me gusta que te sientes a tomar un café con él, no me gusta que te mire como lo hizo, no me gustó que te agarrara de la mano y no me gusta que te declare su amor ¡no me gusta nada!
-vale, cálmate…
-se lo conté a tu padre.
-oh Duncan…
-se encargará de hundir a ese malnacido.
Y desde ese día no supimos más de Gideon Grey. Las risas de la casa me vuelven a la realidad. Nuestras familias compartiendo mismo techo y relacionándose.
-¿crees que les caigo bien a tus padres? -le pregunto.
- es imposible no quererte Courtney.
- me da vergüenza que un día sepan…
- no tienes que decir nada si no estás cómoda nena, ¿cuántas veces te tengo que decir que eso ya no importa? Es pasado.
-vale…
En eso escuchamos que tocan el piano.
-es mi padre…y esa es mi madre. Hace años que no cantan juntos, vaya…
-suena bien -se para -. Ven –me ofrece su mano.
-¿qué? -le digo con una sonrisita tonta.
-abrázame, rodéame el cuello con tus brazos – me pide tiernamente.
Sin querer me viene a la mente cuando hicimos el amor anoche en la piscina del jardín cuando todos salieron a cenar fuera menos nosotros, en la mesa de la cocina está tarde cuando todos estaban en la playa y una oral en..
-se lo que estás pensando, princesa.
- no es verdad, cállate –ocultó la cara en su pecho porque se que tengo las mejillas rojas.
Cuando la lluvia caiga sobre tu cara y todo el mundo este en tu contra podría ofrecerte un cálido abrazo para hacerte sentir mi amor.
-¿por qué esa canción? ¿lo sabes? -pregunta él haciéndonos bailar muy lento.
Cuando las sombras del atardecer y las estrellas aparezcan y no haya nadie ahí para secar tus lágrimas podría abrazarte por un millón de años para hacerte sentir mi amor.
-creo que se conocieron escuchando esa canción, algo muy romántico, cuando eran muy jóvenes -digo pegándome más a él.
Iría hasta los confines de la tierra por ti para hacerte sentir mi amor.
-es como si nos cantarán a nosotros ¿no crees? – me dice basándome en la sien.
Ya se que todavía no lo has asumido pero yo nunca te haría daño. Supe desde el momento en que nos conocimos que indudablemente nos pertenecemos.
-¿sigues sintiéndote rota?
- no, contigo nunca Duncan.
Pasaría hambre, estaría sombrío y triste. Me arrastraría por las calles, no, no hay nada que yo no haría para hacerte sentir mi amor.
-algún día volveremos a esta playa y ese día será como mi mujer…
-¿me convertirías en tu mujer?
-ya eres mi mujer. Te quiero. Te amo. Quiero estar siempre a tu lado…soy tuyo. Eres mía -me acaricia el rostro.
-Duncan…-se me humedecen los ojos.
-anímate mujer que no es tan grave lo que digo ¿ o si? -me levanta en volandas.
-jajajaja ¿Cómo haces para hacerme llorar y luego feliz?
- es mi secreto.
-¿ya le has pedido permiso a mi padre?
-¿Qué tal ahora? -dice llevándome hacia casa -. Vamos a ver que cara pone el suegrito -me besa la frente -. Busca en mi bolsillo princesa.
-¿aquí? -lo noto.
-quiero ver como te queda.
Es un anillo de compromiso de plata con diamantes incrustados.
-voy a llorar…- me caen por las mejillas.
-¿no te gusta? Te prometo que ahorraré para comprarte uno más bonito, ya lo verás brillara tanto que te quedarás ciega cada vez que lo veas.
- no quiero otro, este me gusta…
-¿entonces por qué lloras? No me des esos sustos mujer.
- Es que siempre me haces feliz y no acabo de acostumbrarme amor.
-amor…cuando lo dices me entran ganas de arrancarte la ropa y hacerte el amor.
-hazlo.
-más tarde, te lo prometo.
Le abrazo y le digo al oído que lo amo y él también me lo dice otra vez. Si alguna vez pensé que no existía un final feliz para mi estaba muy equivocada. A veces tienes que ser fuerte, paciente y no desesperar. Hay amores que llegan hacia el final pero cuando menos los esperas aparecen de la nada como una tormenta de verano…intensas y peligrosas. La mía no será breve ni corta, será para siempre porque ya no estoy rota.
Fin
