#RotaExtra
Ella tenía metido en la cabeza que nadie podía preocuparse por ella y menos poder enamorar a alguien ¿Quién se fijaría en unos ojos tristes, una sonrisa rota y un corazón echo pedazos? Yo, yo lo haría, yo lo haría mil veces. Es curioso como pasan las cosas, en como las personas llevan caretas para ocultar un secreto doloroso y en que un día llega alguien para descubrir los y a pesar de eso se enamoran. La primera vez que la vi no pude evitar advertir lo hermosa que era. Era la chica con ojos de niña triste, me atrapó, me tenía en vilo y me sentí irremediablemente atraído por todo el conjunto. Nunca olvidaré el primer beso ni el segundo, ni todos los que vinieron después. Pensar que me negué a ella y que eso la llevo a querer morir es algo que jamás me perdonare. En ese entonces quería una oportunidad que no podía tener, tenía a gwen, no podía perseguirla y decidí disolver, mirar para otro lado lo que empezaba a sentir por la chica rota. Pero cada vez que hablábamos, cada momento breve o corto tenía que convencerme a mi mismo de que no quería esto incluso si de verdad lo quería. No sabia que tan partido tenia el corazón si en dos o en mil pero una vez sanado latiría nuevamente. Quería abrazarla cuando se suponía que no debía porque ya estaba con alguien más, la tenia atrapada en mi mente y no podía ni quería sacarla de ahí. Si pudiera hacerlo todo de nuevo se que volvería de vuelta con ella, en la playa confesando mis miedos, coquetear, preguntar por esa mirada triste, llevarla a mi estudio, dejar que me basará, salvarla, dejarle abofetearme, besarla y nuevamente dejar que me abofeteara, salvarla de si misma ¿qué sentido tenía escondernos el uno del otro? La dejaría menospreciarme, la besaría debajo de la lluvia, la llevaría dentro y nos haríamos el amor no una ni dos sino varias veces, interrumpir y amenazar a golpes al hijo de puta que se aprovechó de ti, viviría con gusto los años y por supuesto te pediría matrimonio en la playa, si pudiera hacerlo todo de nuevo se que volvería de vuelta contigo, siempre. Estoy tan nervioso y al mismo tiempo tan emocionado que creo que podría llorar en cuanto la vea atravesar la puerta con su vestido blanco. Quiero verla ya, el cura me sonríe porque no paro quieto y todos los invitados me miran y murmuran apartes iguales. Le sonrío por tercera vez a mi madre y la veo limpiarse con un pañuelo. Tanto ella como mi padre tienen un brillo de orgullo en sus ojos, nunca creí verlo de mi padre y eso me pone muy sentimental. Siempre eh querido una mínima señal de su aprobación, se que en mi época más rebelde se las hice pasar fatal, esas canas que tiene son gracias a mi y espero que…
-ahí viene -dice el cura con regocijo.
En efecto, ahí está, de blanco con su padre al lado y muy, muy preciosa…Uau. Me encuadro y saco pecho orgulloso y listo para tomarla como esposa delante de todos. Ella me está sonriendo, nunca la eh visto tan feliz, es contagioso, y viene hacia mi con todo su esplendor. Entonces, de pronto la veo titubear, se detiene con un mareo y al instante se desploma.
-¡Courtney!
Corro hacia ella, su padre me ayuda a cogerla en volandas.
-necesitamos un médico -grito al gentío de gente.
Uno se presenta y salimos en busca de una habitación para atender mejor a mi princesa. Nos instalamos en un despacho de la Iglesia con un sofá lo bastante grande para ella, y el médico me pide que ponga cojines debajo de sus piernas y le afloje el corsé del vestido para que pueda respirar. Luego al ser un lugar pequeño nos pide que salgamos y esperemos. El padre de Courtney, el señor Roland me saca casi a la fuerza y me pide que me comporte.
-va a estar bien, seguro son los nervios, cosas de mujeres – me dice.
-pues menudo susto me ha dado, sólo quiero que este bien.
- lo estará, te tiene a ti ahora.
-gracias.
- no, gracias a ti muchacho, por todo lo que has hecho y harás por ella. Todos le hemos fallado y ahora tu estas para encargarte mejor de lo que yo hice.
- no debería echarse la culpa, usted no sabía nada, nadie…
-pero es mi hija y no preste atención -veo que los ojos se le ponen rojo -. Lo siento tanto.
- señor….
-le falle como padre, pero tu no lo harás.
-por supuesto que no, le doy mi palabra.
-lo sé, te creo muchacho, te creo.
- nos llevará tiempo sanar señor Roland, a todos pero lo conseguiremos – me abraza y por un segundo me quedo quieto pero le correspondo finalmente.
-deja de llamarme señor muchacho y dime papá.
-papá -le digo y ambos nos reímos.
-algún día me perdonare – se jura a si mismo.
-ella lo hizo y usted lo hará un día de estos.
-pronto espero que muy pronto.
No decimos mas y espero de corazón que así sea, el es un buen hombre a pesar de todo.
-ha despertado, pueden entrar – nos interrumpe el médico.
-pasa tu, es a ti a quien querrá ver primero, yo avisaré a los invitados y a mi esposa de que todo está bien. La ceremonia debe continuar.
-si, por supuesto y gracias señor, digo papá.
El médico y el se van. Entro y la encuentro de pie frente a la ventana abierta mirando perdida en su mundo. No me cansaré de pensar que es la criatura más hermosa que eh visto nunca. Se gira cuando cierro la puerta.
-¿estas bien? ¿Cómo te encuentras? ¿te duele algo? -le cojo la cara.
- No, estoy perfectamente, más que perfectamente – me dice bajando la cara y mirando su tripa.
-¿qué pasa, que te ha dicho el médico?
-a dicho que…-rompe a llorar.
-¿Qué? – me pongo nervioso -. Por dios mujer dilo ya, me estás matando -le limpió los ojos.
-Duncan, me ha dicho que aquí dentro está creciendo mi bebé…
-¿Qué? – Se me empañan los ojos -. ¿qué, como, como...?
-¿cómo que como? ya sabes como – Se ríe, me coge la mano y me la pone en su vientre plano -. Aquí, aquí…tu hijo, nuestro.
Me caigo de rodillas y empiezo a pegar la oreja en su tripa para escuchar a mi bebé, no oigo nada pero igualmente me entra la risa de la felicidad y le beso la tripa.
-¿estas segura? Voy a hacer papá…
-si, sí….-dice entre lágrimas.
Entonces me levanto y la tomo en mis brazos.
-me tenías muy preocupado.
- lo siento amor, perdóname.
- no te disculpes -le beso la frente.
-Duncan, se que ya me lo has prometido, pero prométeme que también ahora cuidaras de los dos, no quiero que nada malo le pase a este bebé. Siempre estaré pendiente de esta cosita…lo único que me aterra es la idea de que crezca y le pasen cosas malas, cosas terribles como a mí…
-no le pasará nada, nada que no pueda el o ella solucionar, no puedo prometer que no le pase algo malo, Courtney debemos confiar en que lo educaremos en un entorno de amor, amistad y confianza. Y cuando algo malo le pase vendrá a nosotros.
-tienes razón, que tonta…
- no digas eso, pero entiendo tu miedo.
-gracias amor.
-de nada amor.
-oh! Cielos Duncan!
-¿qué pasa? -digo poniéndome en alerta.
- ¡la boda tenemos que casarnos! Todos deben estar esperando.
-ah, sólo era eso -digo más calmado -. Pueden esperar un poquito es que quiero besarte.
-vas a tener toda una vida para hacerlo – se sonroja -. Una boda en cambio no.
-pero es que me muero por besarte.
-Duncan…- me reprende sin más.
Pero yo lo hago de todos modos, la beso estrechándola a mi cuerpo y tomándome todo el tiempo en saborear el momento.
-¿ya estás contento? – me dice aún cerca de mis labios.
-¿yo? Siempre amor.
Entonces me sonríe como siempre suele hacerlo por merito mío. Le tomo la mano y salimos devuelta al altar donde todos nos esperan.
Alguien dijo que le faltaba un epílogo a esta historia y a mi también. Espero que les guste, me tomo tiempo ya que lo dejaba y lo retomaba y finalmente lo borre casi todo porque no me gustaba y al fin quedo como si me gustaba jajajja. Me ha gustado mucho escribir esta versión de Courtney y de Duncan. Ella muy vulnerable y el más fuerte mentalmente, más maduro pero sin dejar a un lado lo Duncan que es. Los finales son muy difíciles. Saludos.
