-Oye, me di cuenta que en el libro no hay nada de información sobre los Furia Nocturna ¿Hay otro libro, una secuela o un panfleto sobre los Furia Nocturna?- hablaba Hicca, con su mirada verdosa clavada en su instructor. Mas su curiosidad fue eclipsada por una veloz bola de fuego estampándose violentamente contra la pared, a solo centímetros de su rostro. Incluso podría jurar que le quemó algunos pelos sueltos. Aunque del hacha que portaba solo quedó el palo de madera, la hoja recién afilada se encontraba en algún lado cerca de ella.

Ni siquiera tuvo tiempo para fijarse donde. Pues los grandes cominillos del dragón estaban frente a ella.

En medio del entrenamiento, metida en medio de un laberinto improvisado con un Nader corriendo por encima de su cabeza quizás no era el mejor momento ni lugar para resolver una duda.

Se echó a correr.

-Concéntrate Hicca, ni siquiera lo estas intentando- le reprochó su instructor, con un rostro cansado tras las rejas- Los Nader son veloces y ágiles de pies, su trabajo es ser mucho más veloces y ágiles.

Pero claro era mucho más fácil decirlo que hacerlo. Sobre todo cuando estabas seguro y cómodo fuera del podio. Sin recibir espinas asesinas como proyectiles.

Esquivando como podía los ataques de la bestia, la castaña solo deseaba terminar con esto lo más rápido posible. Sus pies se movían mucho más lento aunque ya no estaba cargada con su hacha. Recién empezaban y ya estaba completamente agotada. Y sabía muy bien la razón. Una vez más se despertó antes que nadie, los grandes charcos de agua y los ríos de lodo eran prueba de la enorme tormenta que se había desatado el día anterior, sigilosamente se fue directo al lugar más despreciado por muchos de sus vecinos: La biblioteca. Y ni siquiera en ese montón de libros polvorientos había encontrado información relevante sobre su búsqueda. ¿Es que acaso en serio ella era la primera en ver a un Furia Nocturna?

Ese pensamiento le hizo sentirse un poco orgullosa y a la vez desgraciada.

Un grito se atoró en su garganta al ver como el Nader seguía sus pasos, su cuerno frontal no estaba muy lejos de rozar sus ropas.

-¿Por qué tenía que ser un maldito laberinto?- gritó ella, tratando de acelerar lo más que podía. ¡Mierda! ¡La estaba alcanzando!- ¡¿Acaso estás loco?!

-¡Deja de correr y busca su punto ciego piernas de pollo!- gritó el hombre. Estaba realmente harto de la falta de voluntad que la niña ponía en sus clases. Aunque, no podía decir mucho en defensa del resto pues casi todos sus alumnos corrían despavoridos. Dejó salir un bufido de frustración ¿Acaso él había sido igual de insoportable cuando empezó su carrera?- ¡Todo dragón tiene un punto ciego! ¡Búsquenlo y escóndanse en él!

- Es mucho más fácil decirlo cuando estás seguro – se quejó en voz baja, soltando un suspiro al ver que el dragón había dejado de perseguirla para entretenerse con los gemelos, aun así no detuvo su andar hasta estar a una distancia prudente, es decir, más cerca de Bocón- Y hablando de los Furia Nocturna ¿Cómo…se puede acercar uno a ellos?

Si, quizás esa sea la idea más descabellada e idiota que podría haber pensado en toda su maldita vida.

Pero no podía evitarlo.

Cada vez que intentaba alejarse, de olvidar lo que pasó, la imagen de aquel vulnerable dragón de ojos jades se colaba en sus pensamientos. Dándole una sensación que nunca antes había experimentado. Que ya iba más allá de la curiosidad.

Quería cuidarlo.

Sanar las heridas que ella provocó.

Volver a ver esos ojos inusualmente bellos.

Y hacerle saber que no haría nada malo.

Una mueca se dibujó en el rostro de Bocón en una forma de demostrar lo que solo podría considerarse como fastidio.- Nadie nunca ha vivido para contarlo ¡Entrena ya!

-Pero si, hipotéticamente hablando…- y antes de que pudiera terminar su oración, alguien la tomó de la muñeca y tiró fuertemente de ella. Un pequeño grito iba a escapar de su garganta cuando vio unos preciosos zafiros a pocos centímetros de su rostro.

Ash la soltó de inmediato, sabiendo bien que ella mantendría silencio. Los Nader tenían un punto ciego, no un punto sordo. No podían descuidarse cuando este solo estaba a un par de metros incinerando a los gemelos.

Con un pequeño gesto de cabeza, le dijo que le siguiese. Hicca podía ver a un no tan contento Patán sosteniendo el arma de los dos. Su ceño fruncido estaba clavado fijamente en ella, sus nudillos ya estaban blancos de tanto apretarlos contra la madera. Si, él chico no estaba para nada de acuerdo con su compañía, pero no haría nada.

Claro, a menos que de la nada se le haya dado por cuestionar los pedidos del ojiazul.

Hicca realmente dudaba que eso algún día llegará a pasar.

Había que reconocer que el chico rubio era mejor que Patán en muchas cosas, por no decir en todas. Quizás no era más fuerte pero si más rápido y ágil. Por donde se viera, cada cualidad de la que Patán caricia, Ash la tenía. Liderazgo, astucia, agilidad, destreza, entre otros que no vale la pena nombrar.

Pero lo que debió haber iniciado por una rivalidad, se volvió una extraña especie de amistad. Ella no sabría poner una fecha exacta a cuando esto pasó, lo único que sabía y podía afirmar era que a cualquier lugar donde iba el rubio, la alimaña lo seguía como una sombra. Sin objeción alguna.

Aunque, más bien, parecía una especie de "asociación". Patán siempre lo buscaba y Ash no hacía nada para librarse de él. Ni siquiera cuando el maldito se burlaba de ella. Se mantenía como un espectador sin mover ni un solo dedo.

Aún seguía preguntándose cuál era la diferencia entre ese chico y un tempano de hielo.

Si así era, entonces, ¿Por qué le gustaba tanto? ¿Por qué cada vez que podía terminaba pensando en él? ¿Por qué sus ojos buscaban los suyos sin razón alguna? ¿Por qué siempre imaginaba como sería ver su sonrisa por primera vez?

Estúpida lógica del primer amor.

Indecisa, trató de seguir los pasos de los chicos al frente. El sonido de sus pisadas era fuertemente opacado por los gritos de la bestia que los acechaba. Se aferraba inconscientemente al escudo, sin saber cuándo exactamente cubrirse con él.

Hasta que sus pasos se detuvieron.

Contuvo el aliento, igual que los otros dos. El Nader estaba a unos cuantos metros de ellos, hasta podían ver el vapor caliente salir de sus orificios nasales. La chica ni se dio cuenta cuando la arrastraron detrás de una pared.

-Te dije que sería un estorbo- escuchó que susurraban. ¿Hace falta decir quién?

El rubio lo ignoró deliberadamente, centrando su atención en su objetivo procurando no revelar su ubicación. Como un depredador a su presa.

Sin despegar la vista, movió la cabeza asintiendo. Patán hizo lo mismo. Y ella no podía estar más perdida.

Y lo estuvo aún más cuando ambos pasaron rápidamente hacia el otro lado, apoyando sus escudos en el piso y girando sobre sí mismos como una rueda. Ni un sonido se oyó en el acto. Parecía tan sencillo, como si lo hubieran practicado miles de veces, Hicca tenía la ligera sospecha de que era así.

Tratando de imitarlos, hizo lo mismo. ¿Pero cuando las cosas resultaban ser sencillas para ella?

Siendo las cosas así, ella se quedó atascada, sometida por el peso del escudo y cayendo bruscamente sobre sí misma. Provocando moretones que seguro dolerían mañana.

Y ruidos en un momento poco oportuno.

Su pulso aumentó considerablemente ante la mirada ambarina del Nader.

Un rugido clamó en sus oídos.

Y rogó que los dioses se apiadaran de su alma.

Pero justo cuando se daba por perdida, el vuelo de un mazo cortó el viento. Desviando la atención hacia el que lo había tirado y fallado patéticamente.

Exacto, el castaño que corría solo con su escudo y guiado por su amigo de la bestia escamosa que ahora los perseguía.

Para variar, desde el punto de vista de un espectador, la escena resultaba bastante divertida. O eso pensaba la joven mientras corría nuevamente hacia su objetivo.

Bocón puso los ojos en blanco al ver a su pequeño tormento acercársele otra vez. ¿Es que acaso debía atarla al domo para que aprendiera algo?

¿Acaso se daba cuenta de que el laberinto que exquisitamente había preparado se derrumbaba a sus espaldas?

-¿No hay algún momento en el que descansen? Después de aterrorizarnos todas las noches…deberían tomarse el día libre ¿no?- No podía sacarse eso de la cabeza. Cada vez que lo intentaba, volvía con más fuerza.

O quizás…

-¡Hicca!- oyó que clamaban su nombre.

Muy tarde.

Todo se derrumbó. Como un castillo de naipes derrumbado por una ligera brisa. Las paredes le cayeron encima, atrapándola en una improvisada jaula de madera. Las pupilas de Hicca se movieron frenéticamente por todos lados, puede que haya aberturas por encima de su cabeza pero no era lo suficientemente alta para llegar a ellas.

Estaba atrapada.

Y lo peor llegó cuando se dio cuenta de un aliento cálido calentando su espalda. Sus músculos se tensaron, incapaces de moverse. Giró para ver el susodicho, y unos ojos amarillos le devolvieron la mirada.

El Nader estaba atrás de ella.

Ahogando un grito en su garganta, inconscientemente empezó a retroceder.

-Oye, tran…quilo.- habló ella, tratando de no espantarse por como la bestia se acercaba más y más- No vas a querer comerme…soy puro hueso…no tengo… ¡Ah!- tropezó con sus propios pies, cayendo de bruces al suelo por segunda vez en el día. Arrastrándose como pudo, se alejó y su corazón dio un repentino vuelco al sentir una superficie solida chocando su espalda.

No podía huir más

Las brillantes escamas turquesa y los filosos dientes estaban a centímetros de su rostro. Su respiración acelerada con cada segundo. Su rostro espantado se reflejaba perfectamente en sus ojos.

"La tercera es la vencida" dicen y ella concordaba. No podía tener tanta suerte como para salir bien librada tres veces de la misma situación.

Pero no hubo nada.

No hubo un rugido bestial ni una luz palpitante amenazando con calcinarla.

Solo el cálido aliento soplando sobre su cara.

Abrió los ojos, el desconcierto brillando en sus pupilas. ¿Qué era lo que estaba pasando? Debía salir corriendo. Buscar una salida. Sin embargo, estaba encantada con esa mirada apacible. No hacía nada, ni un solo ruido. Solo se dedicaba a olfatearla. El cuerno de su nariz casi rozándole la frente.

Una sensación de calma la invadió.

No percibía amenaza alguna.

Y eso le extraño.

Y a la vez le provocó una irrevocable dicha.

Alzó su mano, que ya había dejado de tocar. Su piel vibraba por el anhelo de tocar esas brillantes escamas.

Pero…

Un grito barbárico retumbó entre las paredes. El dulce momento se acabó. Una sombra saltó desde arriba, un borrón que la capacidad visual de la chica no pudo definir. El dragón empezó a moverse frenéticamente barriendo con las enormes paredes a su alrededor. Hicca puso se cubrió con el escudo aun enganchado a su brazo, a pesar de le escaza posibilidad de no morir aplastada.

La chica soltó un respingo al sentir unos brazos que la alzaban con poca delicadeza. Su cerebro dejó de funcionar al ver de frente unos preciosos zafiros, sus mejillas se encendieron ante su cercanía. La cargaba como una pluma y a la vez maniobraba a la perfección su hacha para buscar una salida. El balance, la fuerza, la ferocidad; parecía que la pieza de metal era una extensión de su propio cuerpo.

El encanto se marchó cuando vio que corrían directo hacia el Nader.

-¡No! ¡No! ¡Espera! ¡Espera!- trató de detenerle. Pero nada. Sus palabras fueron en vano. Y antes de que pudiera reaccionar el rubio blandía su arma directamente hacia la piel dura del animal.

Su cuerpo tembló ante los alaridos. Trató de librarse de su agarre pero la sujetó con más fuerza.

Grande fue su sorpresa al ver que el chico solo trepaba por el lomo del dragón.

Y de un saltó, se libraron de las paredes que los aprisionaban al culmen del derrumbe. Volviendo a pisar tierra segura.

-Auch- se quejó Hicca. El idiota la lanzó al suelo con la misma consideración con la que la salvó- Ten más cuidado.

-Linda forma de dar gracias- dijo él sin siquiera verla. Un nuevo temblor sacudió la arena, los estruendos se hicieron más potentes. Ninguno de los dos pudo prevenir que uno de los muros iba a caer sobre ellos.

Pero uno si fue lo bastante rápido como para actuar.

La joven castaña se paró y saltó sobre Ash, alcanzando a derribarlo y empujarlo fuera del alcance del daño. La chica se encontraba recostada sobre su pecho y el chico mantenía los brazos en su cintura. Podía sentir su ritmo cardíaco en su oído y su acelerada respiración en su coronilla.

Tragó en seco.

-Supongo que ahora estamos a mano- dijo ella, viendo fijamente esos ojos azules que la observaban con irritación y sorpresa. Ahora si podía decir que nunca antes había estado tan cerca de él.

Rugidos alarmantes la despertaron de su ensoñación. El Nader corría hacia ellos furioso.

¿Dónde diablos está Bocón cuando uno lo necesita?

Trató de incorporarse pero Ash afianzó más su agarre en su cintura e invirtió la posición, parándose justo en el instante en que quedó arriba. Tomó su hacha dispuesto a enterrarla en su maldita yugular.

Y casi se disloca el hombro tratando de hacerlo.

Su arma estaba enterrada en el escudo de la chica.

-Mierda- soltó inconscientemente, tirando con más fuerza. Los pasos del animal se oían cada vez más cercanos y sus intentos cada vez más fuertes. Su frente estaba completamente arrugada por el esfuerzo.

Sentía el dragón acercarse.

Se quedaban sin tiempo.

Hicca, con su brazo hábil pero igual de dolorido, hizo lo que pudo para desatar el escudo aun sin ver.

Y justo cuando el ser de ojos ambarinos se encontraba a un paso de devorar sus cabezas, Ash golpeó fuertemente la suya con el escudo. Quebrando el hacha que había servido a modo de mástil.

El dragón estaba aturdido, sus pupilas corrieron veloces por la arena. Agrandándose, achicándose y volviéndose a agrandar. Hasta que cayó como un tronco en el frío suelo.

Ella no pudo evitar mirarlo con pena.

El ni siquiera había tratado de herirla. Estaban encerrados en un pequeño espacio, estaba acorralada, tenía su cena servida en bandeja de plata y no le tocó ni un pelo.

Un dragón la había dejado ir.

De nuevo.

Y solo había recibido un golpe como premio.

Un estruendo la alejó de sus pensamientos. Ash había tirado los restos de su hacha cerca de ella. Sus ojos azules la miraban furiosos, como las grandes olas del mar en medio de una tormenta.

Se encogió sobre sí misma. Intentado desaparecer.

-¿Te crees que esto es un juego? La guerra de nuestros padres se va a convertir en nuestra y te portas como una niña. ¡Madura de una vez!- su gritó resonó entre los oídos de la muchacha. Quiso decir algo, cualquier cosa que sirviera en su defensa pero nada salió de sus labios. Nada más que un movimiento entrecortado. La mirada azulada se endureció.- Si no eres capaz de elegir un bando, entonces mantente al margen y no estorbes.

Y se fue.

Así sin más.

Sin dirigirle una última mirada.

Ahí es cuando pudo distinguir los ojos de todos sus compañeros en ella, quienes se habían mantenido fuera de esto. Algunas burlonas, otras furiosas, otras preocupadas. Y otras increíblemente decepcionadas.

Bocón soltó un suspiró, y sin decir nada arrastró al dragón hasta su propia residencia.

Hicca se hecho hacia atrás, recostándose por completo en el suelo. Podía sentir los pelos de su trenza medio deshecha a un costado de su rostro, haciéndole cosquillas en su mejilla. De pronto ya no quería pararse, no quería moverse. No quería ver a nadie.

Y no quería volver a esa casa vacía.

"No eres como nosotros" eran las palabras que su padre siempre le decía. Empezaba a pensar que tenía razón.

Frunció el ceño ante unos repentinos toques en su pierna.

-¿Esta viva? – oyó la voz de Brutilda a un lado de ella.

- Con una humillación así, yo no lo estaría- Hicca bufó. Realmente no era la primera vez que deseaba cerrarle la boca con una estaca al gemelo rubio. Y si la seguía picando con su arma iba a dejar de considerar eso como una opción lejana.

-Estoy viva. Gracias por preocuparse- abrió los ojos encontrándose a tres de sus compañeros rodeándola. No se sorprendió de no ver a Patán, seguro habrá salido corriendo tras Ash- Oigan, si siguen así de cerca probablemente muera asfixiada.

-Oye. No te desquites con nosotros solo porque Ash te cantó tus verdades.- rodó los ojos ante el comentario despectivo de la chica.

Le lanzó una mirada suplicante a Patapez, quien enseguida le ayudo a levantarse.

-No me estoy desquitando solo que…- "estoy frustrada" iba a decir, mas esas palabras se negaron a salir. Soltó un suspiro- Solo creo que sigo en shock

- Y deberías. ¡Estuviste encerrada con un Nader! Sus mandíbulas podrían destriparte en tan solo cinco segundos, y estabas completamente desarmada. Yo no sé qué haría si…

-Espera, espera, espera. ¿Qué fue lo que dijiste?- algo en la mente de la castaña se encendió. Una vela cuyas chispas empezaban a brotar.

Patapez la miró con duda- que es sorprendente que hayas sobrevivido con un dragón estando completamente desarmada.

Y listo.

La vela ahora brillaba esplendorosamente con llamas anaranjadas que se alzaban por los cielos.

Su encuentro con el Furia Nocturna. Su encuentro con el Nader. Como reaccionó uno y como reaccionó el otro. Las piezas del rompecabezas se estaban uniendo. ¡Era todo tan simple! ¿Cómo es que no lo vio antes?

-¡Patapez eres un genio!

Tan!Tan!TANNNNNNN. (adivinen la referencia)

He aquí otro capitulo damas y caballeros. Lamento la demora y lamento aun más no tener una excusa mejor que no sea por falta de tiempo. Este mes fue un completo caos para mi, al parecer todos mis profesores se pusieron de acuerdo para mandar muchos trabajos en grupo y toneladas de exámenes. Actividades, actos, concursos, torneos deportivos.

Ahhh. Estoy cansada física y mentalmente.

Este fin de semana largo fue la cosa más preciosa que me pudo haber pasado.

Feliz día del trabajador desconocidos no tan conocidos! Espero que se hayan podido tomar un tiempo para descansar de su alta rutina diaria.

Este capitulo me emocionó mucho escribirlo. Quizás no sea de los mejores pero me encantó hacerlo. Quiero hacer un Ash frío y déspota, como un príncipe de hielo bastante irritante que mantiene una "amistad"con Patán. Ya veremos como se va desarrollando esto a medida que pasa la historia y como interfieren sus personalidades en la trama. Y obviamente deben esperar más intervención de otros personajes más adelante. Los dejo con la intriga.

Que les parece mi AshxHicca?. Dejenlo en los reviews.

SakuraLi-Taisho: Gracias a Dios! Ya pensaba que había alguien que los iba a shippear, me daba un poco de pavor. Tenes razón, es demasiado extraño. Quiero que tengan una buena amistad, porque considero que tienen muchas cosas en común. Gracias por decir que puedo tardarme lo que quiera pero en serio preferiría no hacer esperar demasiado a nadie, nunca me gustó que me lo hagan a mi y no quiero seguir con la cadena. Es tan difícil encontrar un poco de tiempo! Estoy pensando seriamente en mandar todo a la mierda y ganar plata siendo niñera. Aunque ahora que lo escribo eso suena más como una pesadilla. Gracias por seguir leyendo.

Hana No Lotus Black: linda elección de nombre, demasiado complicado pero ya me acostumbraré. Que bueno que ya te hiciste una cuenta, me gustaría ver como escribís y considerando la calidad de tus reviews presiento que no voy a aburrirme ni un poco. En serio me maravillaste con lo que pusiste, y la PD me hizo muy feliz. Estoy muy contenta al haberme ganado una lectora tan fiel y buena, me haces el día con cada comentario que haces. En serio te lo agradezco y quiero que sepas que de la misma forma en que me mostras tu apoyo, pienso hacer lo mismo. Bienvenida al mundo de Fanfiction. Ahora somos compañeras, esforcémonos juntas para ganar sonrisas, ok?

Atentamente, tu nueva lectora JinxMZ

Y para todos los lectores silenciosos quiero que sepan que les agradezco un montón por seguir la historia. Y que los adoro aunque no me dignen con sus palabras.

Gracias a todos por leer!

Hasta el próximo capitulo.