Una pila de papeles se encontraba desparramada por el amplio escritorio de madera apenas iluminado por el tenue resplandor de las velas. El cuarto- quizás un poco grande para pertenecer a un barco- estaba solo adornado un par de muebles que se mecían levemente por las olas. Pieles de todo tipo y cabezas de feroces bestias colaban orgullosamente de la pared.
Un hombre de gran barba roja caminaba de lado a lado con un mapa en su mano y una brújula en la otra. El suelo crujía bajo sus pies y con ello aumentaba la posibilidad de crear un agujero en la superficie. Su ceño fruncido fijo en los suaves contornos del mapa, tratando de trazar con su mente rutas alternativas, en caso de alguna emergencia.
En caso de alguna otra emergencia.
Ya eran tres días desde que zarparon, y más percances de los necesarios. Criaturas extrañas, dragones que intentaban robar sus provisiones, implacables monstruos ocultos bajo las profundidades. Entendía que un viaje tranquilo era demasiado pedir, y eso lo amaba. La búsqueda constante del riesgo es el camino del vikingo. Incluso él mismo se arrojaría con los ojos vendados por el camino duro para enfrentarse a lo desconocido. Pero la cosa era distinta ahora, no solo era él. Tenía una serie de barcos rodeando y esperando sus órdenes, llenos de bravos guerreros que querían volver a su hogar.
Si, un hogar.
Un hogar al que no podía garantizar su regreso.
Su gente se sujetaba a la incertidumbre. Siempre fue y será así. Uno nunca sabe lo que se le espera luego que elevan el ancla. El alta mar siempre fue un juego peligroso. Y por todos los dioses ¡Como lo amaba! Pese a todo, la sensación de viajar y explorar tierras nuevas siempre lo llenaba de gozo.
Pero, no en esta ocasión.
No cuando quizás los estaba guiando a una muerte segura. Si, es un gaje del oficio pero no era ningún ingenuo. Era consciente de la cantidad de vidas que llevaba a cuestas y siempre velaba por su seguridad.
Era el jefe. Ese era su deber.
Y haría lo que sea por cumplir su misión.
Aún si eso consistía en meterse en la boca del lobo.
Dejando de lado el mapa, fijó su vista en la brújula. Mas bien la imagen que se encontraba en ella. Una preciosa pintura de una mujer de largos cabellos castaños y una sonrisa deslumbrante. Un bosque florecía en sus ojos y una mirada de paz atravesaba el papel. Su esbelta figura reposaba sobre una silla de madera, abrazando un pequeño bulto contra su pecho. Un bulto con rizos castaños sobre su cabeza escondida en la manta.
Su esposa e hija.
Delicadamente, pasó sus dedos por el rostro de porcelana de su mujer. Un suspiró se escapó de sus labios, juró poder sentir su suavidad.
-Valka- susurró su voz con anhelo.- ¿Qué voy a hacer con ella?
¿Y a quien más se referiría si no fuera el desastre andante que era su hija?
Aunque intentara no pensar en eso, la pequeña le preocupaba.
Más de lo que iba a admitir.
¿Cómo le irá en el entrenamiento? ¿Bocón será un buen entrenador? ¿Habrá sido demasiado duro? Preguntas como esas lo perseguían en las noches, y ni siquiera llenándose la cabeza de planes y estrategias podían hacerle conciliar el sueño.
Yo no puedo matar dragones.
¿De dónde había salido eso?
Pues sí, ese comportamiento era otro tema que lo mantenía en un constante estado de insomnio.
¿Qué eso no era lo que quería? ¿Lo que le había pedido por tanto tiempo? Justo cuando estaba dispuesto a soltar la cuerda, ella volvía a jalar. ¿Acaso se puede ser más terca?
No estaba en total desacuerdo con lo que ella había dicho. Se lo había repetido durante años y años. Pero esa era la voz de un padre en vez de la de un jefe. Quizás no tuviera la habilidad ni el talento de un vikingo, pero lo era. En el mundo en que vivían, uno no podía sobrevivir sin luchar. Tenía que entenderlo de una buena vez.
No puedes protegerla para siempre.
Porque él ya no podía pelear sus peleas por ella.
Pero entonces ¿Qué se supone que debería hacer? Sale por un par de segundos y ya todo se envuelve en caos. Porque no podía prevenir sus acciones. Era como una ruleta en la cual no sabía dónde iba a parar y aunque intentara adivinarlo, la única certeza que podría tener era que iba a equivocarse.
Un espacio en blanco. Una criatura extraña, al borde de la extinción.
Esa era su hija.
-¿Qué debo hacer?- resopló molesto y miró de nuevo la imagen, perdiéndose en el brillo de los ojos de su esposa- ¿Qué harías tú?
Pero nada salió de esa tierna sonrisa.
Ni una palabra. Ni un gesto de consuelo.
Absolutamente nada.
Seguía siendo una sonrisa muda, fácil para confortarlo pero no para darle una respuesta.
"¿Qué haría ella?"
Otra respuesta que no podía predecir.
Soltó un suspiro de frustración al aire, apretando la brújula contra sí. Como si quisiera sacarle las palabras de su amada.
-No puedo hacer esto solo- musitó, un susurro salido de su corazón.
Quizás fuera el más fuerte, el más valiente, el líder de vastos guerreros cuya determinación arde más que el fuego… pero era humano. Un humano que había perdido a la mujer que amaba. Y ahora estaba solo, tratando de criar a una hija.
Era un padre.
Y ni siquiera sabía lo que eso significaba.
-Ustedes dos son tan…parecidas.
Los mismos ojos llenos del mismo brillo curioso, la sonrisa risueña, la cascada de hebras castañas que caía por sus hombros. Bellas y delicadas, siempre con la necesidad de querer tener el mundo en sus manos…y siempre incomodas con su propia piel.
Siempre lo notó, aunque fingiera que no le importaba. La amaba. Su esposa era valiente, fuerte como ninguna, nunca dudaba en defender a su pueblo… salvo por esas asquerosas pestes.
Dragones.
Nunca lo entendió, nunca supo porque su mirada se llenaba de tristeza al ver la sangre en su hacha. ¿Por qué defendía a bestias asesinas? Eran amenazas, animales rastreros. Y sin embargo, ella se esforzaba en hacerles creer a todos que eran buenos.
Esos monstruos… ¿buenos? Vaya, que estupidez.
Aun así lo respetó, aunque abrieran discusiones entre ellos, nunca fue capaz de hacerla cambiar de parecer… nunca fue capaz de hacer que cazara.
Yo no puedo matar dragones
Su mundo dejó de tener sentido cuando la oyó decir esas palabras. Años después, las mismas salieron de la boca de su hija.
Realmente eso lo dejó sorprendido.
Era casi como verla de nuevo.
Y su pecho escocía con el simple hecho de pensar que pasaría otra vez.
No. No lo permitiría.
No lo soportaría de nuevo.
Verla partir, verla víctima de esas bestias que ambas eran incapaces de dañar. Sin poder hacer nada al respecto, pues no tenía colmillos, ni garras, ni fuego para proteger a sus seres queridos.
Aun cuando lo diera todo, solo hacía falta un descuido para volver a cometer el mismo error.
Porque él no era suficiente.
Nunca lo sería.
Miró esa cara preciosa, las pecas salpicaban su rostro como un montón de estrellas. Sus ojos, sin saberlo, estaban fijos en él. Era tan pequeña, sus pequeñas manitas ni si quiera podían terminar de rodear su pulgar. Pero nunca sintió una calidez igual. Nunca se sintió tan en paz.
Tan completo.
Podía ser el más fuerte. Pero nunca tan fuerte para soportar perderlo todo una segunda vez.
A su hija.
Su hogar.
-No voy a dejar que le pase nada, Valka- dijo el, acariciando con delicadeza el marco de metal. Mirando con devoción a sus dos más grandes tesoros. Recorriendo cada trazo de sus facciones, cada milímetro de sus sonrisas.
Nunca vería nada más perfecto.
Besó dulcemente la imagen, sin llegar a transmitir su cariño por completo. Recordando la dulce sonrisa de Hicca, esperando verla sonriente al llegar de su viaje.
Porque iría hasta el mismo Hel ida y vuelta solo para verla de nuevo.
No importaba el precio, no importaba su seguridad… con tal de que esa sonrisa pudiera brillar una vez más.
-Lo juro.
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Lo que prometo, lo cumplo señoras y señores. Este es mi primer especial, basado en los pensamientos de Estoico en su viaje. Ya todos sabemos y conocemos bien el osito que es este hombre tras esa capa de jefe, es un líder nato pero también es un padre y un esposo. Sus sentimientos son más inseguros y complejos de lo que alguna vez pensé cuando vi la película por primera vez.
En lo personal, es un personaje que siempre ame. Es dulce, valiente y fuerte, con muchas imperfecciones encabezadas por su enorme orgullo, supongo que eso lo hace más humano. Tiene sus inseguridades y arrepentimientos, se preocupa por todo, y hace lo que sea para salir de una mala situación. Tiene un temple impresionante, te hace admirarlo de alguna manera.
Cómo iba a resistirme a hacer un especial de él?
Tengo pensado hacer muchos de este tipo, con distintos personajes, para adentrarme más en sus historias y maneras de ser (aunque quizás sean futuras escenas ficticias que yo me invente).
Qué les pareció? Sugerencias? Algún personaje en específico en el que estén interesados?
Siempre estoy abierta a críticas- mientras no incluyan demasiados tomatazos o amenazas de muerte-.
Reviews:
MakoriTBZ: En serio me alegro que te haya gustado. Y espero que sigas pendiente de mis actualizaciones, voy a tratar que sean lo menos lentas posibles. Pero si no te doy todo el derecho de bailar sobre mi tumba cuando muera XD. Jajajaja. No. Tampoco exageremos. Un gusto Makori, si tienes alguna sugerencia soy toda oídos.
HanaNoLotusBlack: sinceramente, me haces el día con tus reviews. Me alegro mucho que te haya gustado. En serio agradezco tu paciencia y tu opinión. Esa escena siempre fue de mis favoritas y pensar que pude llegar a transmitir esas emociones me pone muy feliz. Pero no nos engañemos, siempre se puede mejorar. Y este es un proyecto a largo plazo. Espero contar con vos en lo que sigue y que te siga gustando como hasta ahora.
PD: Lo estoy leyendo justo ahora. Me encanta. Lo amo. Te voy a hacer un altar en algún momento.
JinxMz
SakuraLi-Taisho: La mejor historia jamás contada! Traje el especial, señorita. Espero que lo haya disfrutado y como siempre, sepa que estoy abierta a cualquier sugerencia.
DiamanteLunar: Primero que nada...gracias. Gracias! Después de leer tu review me pasé imaginando escenas Hiccstrid hasta que...TINTINTINTIN...se me ocurrió una muy buena escena que quien sabe cuando subiré cofcofcofproximocapitulocofcofcof. En serio gracias, y me alegro de que te guste mi historia. Espero seguir contando con tu apoyo.
Gracias a todos lo que siguen esta historia, nos vemos en el próximo capitulo.
PD: Vieron el trailer de HTTYD 3? Casi me muero! Diganme que no soy la única que está contando los segundos para que salga.
