Me encuentro solo en mi casa, hace 1 hora que mi madre fue a trabajar al este de Pueblo Primavera.
Mientras tanto yo me quedé en casa arreglandome para visitar la tumba de mi abuela. El camino al panteón es un poco largo, como a 40 min. a pie, pero es un trayecto recto asi que no tiene pierde.
A mitad de recorrido pase por la casa de Clara, una amiga de hace tiempo, hace años se convirtió en entrenadora cuando ambos teniamos 12 años, cada cierto tiempo vuelve a visitarnos y nos la pasamos muy bien entre todos, muy a diferencia de mi padre que ya no lo hemos vuelto a ver.
A decir verdad, si la extraño, nos la pasabamos muy bien jugando en la entrada del bosque en nuestra infancia.
Cerca de ahí había una florería de la que una amiga de mi mamá era dueña, por lo tanto, me conoce.
-Hola Dil, buenos días. -Me saludó tan alegre como siempre ha sido.
Su pelo estaba recogido por una diadema color verde lima, su cabello es largo y castaño, era de piel blanca, sus ojos son color café oscuro, traía puesta una blusa rosa y encima un mándil blanco, también llevaba puesto un pantalón de mezclilla color crema y unas sándalias cafes oscuro.
-Buenos días, me puede dar unas 6 flores rojas porfavor. -Le pedí amablemente.
-Claro, vas a visitar a tu abuela ¿no? Por ser su aniversario luctuoso, esas flores van por la casa, no te preocupes, saluda a tu madre de mi parte. -Muy gentilmente me las obsequió.
-Gracias. -respondí algo frío como siempre y me fuí.
Pasó un rato y por fin llegué al panteón.
El paisaje es muy tranquilo, esta soleado, con algunas nubes, una pocas personas visitan a sus seres difuntos al igual que yo, también hay gente de intendencia que riegan las flores y el pasto.
Mientras caminaba hacia la lápida de mi abuela, que se encontraba al final del sendero principal, me percaté que la mayoría de las lápidas tenían flores naturales y frescas como ofrenda a los difuntos, como las que yo le estaba llevando a mi abuela.
Era como si todos acabarán de ser visitados.
Tambien se podía escuchar sonidos de Pokémon riendo como si estuvieran jugando alegres, pero no había movimiento al rededor, más el sonido de un pokémon con una voz chillona que solo decía: ¡Til, Til!
Llegué a la lápida de mi abuela, tenía unas flores artificiales sucias y maltratadas, el vidrio de la pequeña puerta estaba muy sucio, tanto que no podia verse dentro, pero no lo hiba a dejar así, claro que no, dejé las flores dañadas a un lado y las reemplazé por las que le llevaba, arranqué los hierbajos que crecieron al rededor, limpié toda la lápida y, al último, quité la suciedad del vidrio, que me dejó ver por dentro una foto de mi abuela con su pokémon, una Petilil.
Recordé que esa Petilil la capturó Clara en un viaje familiar, fue el primer pokemon que capturo, a la edad de 9 años, antes de hacerse entrenadora, ese Petilil se lo dió a mi abuela para hacerle compañía, ya que fue la época por la que mi papá nos abandonó y mi mamá debía pasar más tiempo conmigo que con mi abuela para cuidarme, siendo yo solo un niño.
A dicho Petilil mi abuela le puso el mote de Lilli, que se pronuncia como "Lili".
Cuando mi abuela falleció, mi mamá llevó a Lilli al bosque, donde quedó en libertad.
Aquella foto parecia intacta, abrí la puerta pero por alguna razón, no tenía puesta el seguro de candado, se me hizo raro pero como no faltaba nada, no le tome importancia, retiré la foto para darle una ligera pasada con un trapo y contemplarla mejor, pero al sacarla, noté que había una hoja verde oscuro un poco seca, pero muy grande para ser de árbol.
De nuevo ese ruido se escucho, pero ahora solo era un pokémon, y esta vez se escuchaba triste, tampoco fui capáz de ver nada, pero no hacia falta, era un Petilil.
Me puse algo nervioso, se supone que el Petilil fue liberado en el bosque cerca del lago de la furia ubicado al norte de Johto, es un amplio trayecto desde allá hasta aquí.
Puse más atención y los ruidos provenían de un arbusto a mi izquierda.
Dejé la foto encima de la lápida, ya que no hacia viento, y me le acerqué a ese arbusto, pero al inspeccionar en el, no había nada.
Escuche ese pequeño llanto detrás de mi, y volté hac8a la lápida y si, ahí estaba, una pequeña petilil que lloraba al ver la foto que dejé encima de la lápida la cual contemplaba estando perdida en el espacio de sus recuerdos y memorias.
Derramaba una cascada de lágrimas que se deslizaban por su mejilla y se dirigían al corazón de la lápida.
A Lilli le faltaba una hoja de su cabeza, y ella, estaba algo sucia.
Me acerqué a ella, ella notó mi presencia y volteó a verme, logró reconocerme, esta me observó por última vez hace ya 5 años, igual yo a ella, dió un paso hacía mi.
-¿Lilli? Le pregunté solo para confirmar que es la misma.
-¡Tilil! Exclamo expresando alegria y felizmente corrió hacia mi, aún derramaba lágrimas.
Yo me inqué y la recibí en mis brazos, mientras a ella le ganó el sentimiento y empezó a llorar, un llanto desgarrador pero a la vez con un poco de alegría, es dificíl de describir.
Dejé que se desahogara un poco y cuando empezó a calmarse giré mi cabeza hacia ella.
¿Quieres venir conmigo? Le pregunté con una sonrisa en el rostro.
Le dí espacio y se paró en frente de mi, al pensarlo solo unos segundos, ella aciente a mi petición con emoción, con sus 2 hojas de la cabeza apunta hacia la izquierda y empezo a correr hacia ese lugar.
Se supone que los Petilil tiene 3 hojas en su cabeza, y Lili solo poseía 2 en su cabeza.
Yo la seguí y me llevó a un pequeño pozo entre 2 arbustos ubicados en el extremo izquierdo del panteón, Lilli intentaba entrar pero le resultaba difícil, así que la saqué de ahí y agrande la entrada del pozo, pues claro, la fuerza física de un hombre de 15 años es mayor a la de una pequeña Petilil.
Ahora Lilli pudo entrar con mayor facilidad al pozo y para mi sorpresa fue aborbida por una luz rosa con brillos blancos.
Supuse que fue alguna Pokebola, metí mi mano al pozo y no tuve difícultad en encontrar y sacar una Love Ball, una pokebola originaria de Johto, fabricadas en Ciudad Encino, que esta al Sur de la región.
La Love Ball resultaba muy sucia pero era por estar enterrada, la limpié con mi camisa y entonces estaba reluciente, y además, en perfecto estado, sin una rasgadura.
Mientras tenía esa Love Ball en mi mano, Lilli salió a su voluntad de ella y se colocó en mi hombro derecho, me hizó señas queriendome decir que quería ver de nuevo la tumba de mi abuela, a lo cual accedí.
Ahí segui la foto, encima de la lápida, la puerta abierta, como la dejé.
Guardé la foto pero al hacerlo el pétalo de Lilli que le faltaba volvio a crecer de golpe, cosa que hasta a Lilli le sorprendió, al parecer se había arrancado ese pétalo a modo de ofrenda a su difunta dueña, su difunta hermana.
Justo después de eso, el pétalo semi seco que estaba de ofrenda, salió de ahí por el viento y se elevó en el cielo, luego, tanto yo como Lilli escuchamos una voz inconfundible que dijo dulcemente: Lilli.
Lilli no podía creer que la voz que se escucho fue la de su antigua dueña.
Mientras Lilli lloraba en mi pierna yo me agache para abrazarla mientras mire al cielo, a la unica nube que quedaba en este, la cual, nos cubría y daba sombra y dije:
-Ahora yo cuidare de Lilli, gracias abuela.
-A ti -dijo esa voz muy débil.
La nube formo el rostro de mi abuela mostrando una sonrisa, fue algo complicado darle la forma, pero pude distinguirla solo por un segundo, segundo en el que varias flores crecieron alrededor de la tumba de mi abuela, seguido de eso, la nube se exparció por el cielo hasta el punto que desapareció por completo mientras nos dejaba recibir los rayos del sol.
Una nueva corriente de aire, con un poco más de intensidad, volvió a acaricisr nuestro cuerpo.
Lilli dió un grito al aire, como que queriendo evitar que esa nube desapareciera, pero fue en vano, sin embargo, Lilli entendio el mensaje, ahora que su pokémon esta de nuevo bajo cuidado, el espiritú de mi abuela al fin puede descansar en paz, despues de 5 años.
Al comprender esto, Lilli mostró una sonrisa, y estaba lista para abandonar el panteón.
Mi abuela falleció por causas naturales, mientras dormía, nadie lo esperaba ya que no padecía de alguna enfermedad, pero esa sorpresa nunca le dejó a mi abuela despedirse de nadie, hasta hoy.
Ella buscaba que alguien, quien fuera, pudiese y quiziese cuidar a Lilli y hoy, nos encontramos Lilli y yo después de esos 5 años, he de admitir que extrañaba a Lilli.
Estoy seguro que no fue una coincidencia que nos hayamos encontrado, hasta siempre abuelita, nos volveremos a ver algun día.
Como ofrenda a mi abuela, y para que tenga un mejor recuerdo que una fotografía, introduje la Love Ball dde Petilil en la tumba.
Mi nombre es Dil, y escribo esta "novela" porque gracias a esto tome una decisión, seré un entrenador pokémon, junto a Lilli, sé que ese era el deseo de mi abuela, e hice de ese su deseo uno propio.
No se que tan bueno llegaré a ser, si ganaré fama o no, ni siquiera se hasta donde llegaré, pero, si logró algo, quiziera que todos sepan como fue que inicie mi viaje.
