La mente de Connor era un completo desastre, la imagen de su hermanito llorando por las cosas horribles que le había dicho se combinaba cada vez más con el horrendo lugar en el que despertó, y en medio de esa confusión fue que mente pudo comenzar a unir los puntos. La piedra brillosa de su brazalete, el destello, sus palabras. . . No, definitivamente no estaba soñando. El había causado todo aquello, estúpidamente había pedido un deseo y este se había cumplido. Demonios, el debió saberlo, debió haber previsto que en el mundo en que él y su familia vivían, esa clase de cosas podían llegar a pasar.

— Debí— Debí saberlo. – murmuraba mientras se sacudía bruscamente, ante la mirada atenta de las personas con las que le habían encerrado.

— Está despertando, denle un poco de espacio. – dijo uno de los hombres, haciendo que el resto del grupo de personas retrocediera de inmediato. El chico se sacudió un poco más antes de comenzar a abrir los ojos, primero lentamente y luego muy abrupto. — ¿Te sientes mejor, hijo? – pregunto el mismo hombre.

Connor tardo un segundo en reaccionar.

— ¿Que? – pregunto, retrayendo sus piernas para mantenerse lejos de aquellos desconocidos. Algo que todos ellos interpretaron como miedo de su parte, algo que sin duda no le importaba para nada que pensaran. — Donde. . . ¿Dónde demonios estoy? – exigió saber. Pues debía de haber por lo menos 15 personas frente a él.

— En el calabozo. El mismo Alec te capturo. – explico el hombre.

— ¿Qué Alec? ¿Calabozo? Eso no. . . – Connor recordó entonces el dolor que le había sacudido la espalda antes de perder el conocimiento. Pero fue rápidamente distraído por un dato inusual. Todas las personas que tenía delante iban vestidos con el mismo uniforme gris de cuerpo completo, uno muchísimo más feo que cualquiera que hubiese visto antes en alguna película de presidiarios. — ¿Por qué usan todos esa ropa? – exigió saber, pero nadie le prestó atención. Pues todos susurraban cosas y compartían miradas que no entendía.

Una mujer rubia avanzo entonces hacia él. — Los guardias dicen que mataste a uno de ello. ¿Es cierto? – pregunto.

Connor le miro sin entender porque debería darle explicaciones a una simple extraña pero supuso que sería mejor hacerlo, así mas tarde el podría preguntar cosas también.

— Si, algo con tentáculos no. . . No estoy seguro. – dijo. Todos le miraron entonces, como si fuese un delicioso cerdo que quisieran comerse y eso le molesto mucho. — ¿Que? ¿Nunca vieron a alguien como yo? – exigió saber.

— Pues. . . No – respondió el mismo hombre de antes, a quien Connor miro realmente por primera vez, sintiendo una enorme curiosidad en la desaliñada barba que este poseía. — Eres la primera persona en asesinar a uno de ellos en mucho tiempo. – dijo.

— ¿Cuanto? – Connor supuso que si quería poner de vuelta las cosas a como estaban antes, debía entenderlas primero.

— Por lo menos dos años. – aseguro el hombre.

— ¿Que? – sonando mas sorprendido de lo que hubiese querido, pero es que imaginarse a su casa y a todo el pueblo quemado no era para nada bonito. — ¿Me están diciendo que las cosas han estado así desde hace dos años? – continuo.

El hombre de la barba negó con la cabeza.

— Chico, creo que te golpearon muy fuerte en la cabeza. Las cosas han estado así por casi 5 años. — declaro.

Connor abrió mucho los ojos — 5 años. – murmuro para sí mismo, ni siquiera estaba seguro de en qué año se encontraba, pero cinco años sonaban demasiados para cualquier época que fuera.

— Aquí vienen. – dijo alguna voz y todas las personas que Connor tenía delante comenzaron a desperdigarse.

El hombre de la barba se inclinó y le apretó el brazo.

— Se fuerte. Fue un gusto conocerte. – dijo y se fue.

— ¿Qué? ¿Porque lo dice como sí. . .? – Connor no tuvo oportunidad de terminar su pregunta, pues un grupo de 3 hombres altos, vestidos con ropa de cuero negra, se abrió paso entre las asustadas personas, hasta llegar a él.

— Pero miren nada más quien decidió despertar. – exclamo el sujeto que iba en medio del pequeño grupo. Un tipo delgado, con un fleco de cabello castaño perfectamente acomodado y el único que usaba una gabardina negra de seda en lugar de chaqueta de cuero como sus acompañantes. — Tengo que admitir que pensé no lo harías. Esos voltios que te di no suelen ser amigos de tu especie. – continuo.

Connor fingió una sonrisita, aun cuando esos 3 parecían ser nada más que chicos salidos de un catálogo de modas. Su aspecto no era suficiente para engañarle.

— ¿Si? Pues entonces ha quedo claro que pensar no se te da bien. Vampiro. – dijo con toda la firmeza posible, pues aun cuando no supiera del todo lo que estaba pasando, no iba a permitir que un maldito monstruo le intimidara. Cosa que no resulto muy bien, pues apenas las palabras dejaron su boca, el vampiro le soltó el puñetazo más fuerte que alguien le hubiese dado nunca.

— ¡Insolente! ¡¿Con quién crees que estás hablando?! – grito enfadado el vampiro.

Connor se llevó la mano a la mandíbula, temiendo que el golpe se la hubiese roto o algo, pero no, solamente le dolía bastante pero ni eso fue suficiente para amedrentarlo. — Con un cadáver andante. ¿O prefieres Carne muerta? – respondió.

— ¡Grr! – el vampiro se lanzó sobre él, tomándole por cuello con una fuerza increíble y azotándolo contra el muro de la prisión. Connor sintió como se sacudió su cerebro, y aun cuando quiso darle un puñetazo, el vampiro le tomo el puño en el intento y le sometió. Obligándole a ponerse de rodillas, y haciéndole gritar.

— ¡Alec no! ¡Tu padre lo quiere vivo! – grito uno de los vampiros, y de no ser por su intromisión, seguramente el vampiro le habría arranco el brazo a Connor.

Alec tiro de Connor, poniéndole cara a cara con él. — Tienes suerte de que mi padre quiera verte, pero te prometo que en el segundo que dejes de importarle, yo mismo te cortare en pedazos. – advirtió.

A pesar de su dolor en la mandíbula, Connor se las arregló para sonreír.

— No puedo esperar. – le dijo.

Alec fingió la misma sonrisa y lo arrojo directo hacia sus compañeros vampiros. — ¡Llévenselo! – ordeno y los vampiros no perdieron tiempo para sujetarle cada uno por un brazo, ponerle una especie de costal encima de la cabeza y arrastrarlo fuera de las celdas. Connor no pudo ver nada, pero estaba seguro de que no solo había estado encerrado con 12 personas, si no con muchas más y que todas ellas le habían seguido con la mirada mientras le sacaban.

Aun sin su vista, Connor fue capaz de sentir el frio del lugar por el que le llevaban y luego, lo que claramente era la sensación de subida de un elevador. Aun se estaba preguntando a donde le estarían llevando, cuando el sonido de parada se escuchó y le retiraron la capucha de la cabeza, para arrojarlo sin más esperas al interior de una habitación. Connor no pudo controlar sus piernas y termino cayendo de bruces contra el suelo cubierto por una suave alfombra vino.

— ¡Eh! ¡Cuidado con la mercancía! – grito, pero nadie le escucho, pues el elevador con los vampiros se había vuelto a marchar. — Desgraciados. – murmuro para sí mismo, y se levantó cuidadosamente del suelo para echar un vistazo al lugar en donde estaba. Parecía ser una sala de estar como las de los grandes hoteles, solo que esta debía de tener unos 5 metros extra de espacio y ningún decorado más que el horrendo tapiz de rombos de las paredes. También había una gran mesa colocada en la última esquina de la habitación, y sobre ella había una enorme torre de fruta y un gran cuenco con agua. Así que pensarlo más, Connor se dejó conducir por su necesidad y corrió hacia las cosas. Tomo el cuenco de agua con ambas manos y se apresuró a beber como si no hubiese mañana, pues quizás no lo habría. Entonces tomo una pequeña fresa y la mastico en la boca, sin poder evitar hacer todo de tipo de muecas con el rostro. Aquella pequeña cosita era lo primero que comía en. . . Bueno realmente no estaba seguro de cuanto tiempo había pasado desde que se despertara, pero debían de ser por lo menos 15 horas desde su última comida. Se terminó la fresa y tomo otra, cuando se dio cuenta de que estaba siendo observado. Así que metió la fresa en su bolsillo y giro lentamente la cabeza para contemplar al hombre trajeado, y cabello castaño (a decir verdad, muy parecido al vampiro de antes) que yacía recargado al otro lado de la habitación.

— Por favor. Sírvete lo que quieras. – dijo el hombre, pero por su expresión burlona se podía decir que no estaba buscando ser Cortez, sino todo lo contrario.

— ¿Quién demonios eres tú? – exigió saber Connor.

El hombre rio cínicamente, sin poder creer que hubiese una sola persona en la tierra que no lo reconociera con tan solo verle o que no conociera su nombre, Viktor Blackthorn. Así que al inicio pensó que aquello no era más que una treta estúpida de ese muchacho para salvar su vida, sin embargo, luego de unos segundos de profundo escrudiño se dio cuenta de que no era así. Si alguien fuese a intentar engañarle para salvarse, seguramente mostraría una actitud estúpida o de desconcierto, no la actitud firme y desafío que odia mirar en los ojos de ese chico.

. — Enserio no lo sabes, ¿cierto? – inquirió, Connor negó con la cabeza y antes de que pudiera siquiera parpadear, ya tenía al tipo a escasos centímetros de su rostro. — ¿Cómo es posible? ¿Quién eres tú? – exigió saber.

Connor se encogió de hombros, estaba harto de que los malditos vampiros siguieran tratándole como un idiota. Si el resto de las personas en ese mundo, realidad, o lo que fuese, se los permitían, era su problema, pero él jamás lo haría.

— El sujeto que te pateare el trasero. – dijo, aun cuando se movió lo más rápido que pudo para tratar de golpearlo, el vampiro le tomo el puño y tiro de su brazo con tanta fuerza, que hizo que su hueso humero se desprendiera del omoplato. — ¡Argg! – grito desesperado por el dolor de la dislocación. — ¡Bastardo! – intento golpearlo con el otro brazo, pero el vampiro le sometió en una llave.

— Te mueves rápido para ser un simple humano. – dijo Viktor, muy impresionado de la habilidad y la resistencia que le estaba mostrando. Lo cual, no hacía más que aumentar su mal presentimiento sobre él.

— Y tú para un muerto. – respondió Connor, usando toda su fuerza para usar la llave del vampiro en su contra lo levanto del suelo y lo arrojo de vuelta al frente de la habitación. Entonces empezó a correr de vuelta hacia el elevador (con la idea de abrirlo y escapar), pero no llevaba ni medio metro recorrido cuando el vampiro le dio alcance y enterrándole los dedos fuertemente en su garganta la levanto varios centímetros del suelo.

Connor pataleaba por liberarse, lo que probablemente no fue una buena idea, pues no había logrado más que cerrarse aún más el paso del aire por su tráquea.

— Esto no necesita ser más doloroso para ti. Solo dime quién eres – repitió el vampiro. Y a pesar de todos sus intentos, Connor no podía luchar con él. Era por mucho el vampiro más fuerte contra el que hubiese luchado nunca y eso le hizo sentir como todo un perdedor.

— No. . . No soy nadie importante. – dijo con dificultad. No recordaba de qué película saco eso, pero estaba seguro de que en cualquiera que fuera, había funcionado de verdad.

— ¿No? – Viktor apretó más su agarre, haciendo que Connor comenzara a jadear, pues el aire ya no llegaba a sus pulmones. — Me parece que alguien que puede asesinar a una bestia Vemtropica. Es alguien muy importante. – agrego con ironía. — ¿Quién eres? – volvió a preguntar.

Connor no pudo formar palabra ni pensamiento alguno, la vida escapaba ya de sus manos y no había nada que pudiera hacer. Sin embargo, en ese momento la puerta de la habitación se volvió a abrir y. — ¿Papá? – escucho preguntar a una voz muy familiar.

Viktor le soltó de inmediato, dejándole caer estrepitosamente al suelo, donde continuo jadeando y luchando por volver a respirar.

— ¿Qué te he dicho sobre entrar sin preguntar? – pregunto Viktor hecho una furia y girándose para ver a su impertinente hijo menor, quien de inmediato dirigió la mirada al suelo para evitar verle.

— Que no lo hiciera. – murmuro muy arrepentido, pero con la confianza de que su padre no le castigaría por algo tan pequeño, así que levanto la cara. — Pero es que Alec va a salir de nuevo y yo. . .

Connor tardo un segundo en identificar esa vocecita y en cuanto lo hizo, levanto la cabeza con un brusco movimiento y sus ojos se abrieron de una forma antinatural.

— ¿Demian? – pregunto con la voz llena de confusión. Quiso convencerse a sí mismo de que a quien estaba viendo no era nada más que un producto de su imaginación, pero ni con ese traje de seda negro puesto y ese perfecto peinado, podría dejar de reconocer a su propio hermano jamás.

El chico le miro por un segundo antes de contraer su expresión.

— ¿Y este quién es? – pregunto indignado. No le gustaba que su nombre anduviese en boca de todo el mundo, en especial en extraños como aquel.

— ¿Cómo sabes el nombre de mi hijo? – exigió saber Viktor, completamente desconcertado por la forma tan extraña en que ese chico miraba a su pequeño.

Connor parpadeo varias veces antes de procesar lo que acababa de escuchar. — ¿Tu hijo? – titubeo al preguntar. — De qué estas. . .

— ¡Silencio! — interrumpió gritando el vampiro y dándole una fuerte patada en el rostro para que se callara. Pero aun cuando Connor se desplomo en el suelo, con la nariz sangrante, no dejo de mirar nunca al chico, y este lo noto.

— ¿Quién es él, papá? – pregunto de nuevo.

— Nadie por quien debas preocuparte.

— Pero sabe mi nombre. – protesto, Connor quiso sonreír, pues aun cuando Demian lucia completamente diferente con esa ropa, seguía sonando como el mismo mocoso mimado que adoraba.

Viktor fingió una sonrisa y le puso las manos en los hombros a su hijo. — Todo mundo sabe tu nombre hijo, eres el rey ¿recuerdas? – le dijo, tratando de sonar calmado para no alarmarle, pues aun cuando era bastante duro con él. No le gustaba agobiarle con cosas que podrían resultar complicadas.

— Cierto. – murmuro Demian, aun sin quitarle del todo a la vista al muchacho que yacía en el suelo. Para él, no era más que un extraño pero podía sentir algo diferente en él.

— ¿Querías pedirme algo? – pregunto Viktor para atraer su atención y lo logro.

— Si, yo uh. . . ¿Puedo salir con Alec y los otros a cazar?

Viktor suspiro, por supuesto que era eso. Su hijo menor había encontrado su pasatiempo favorito en acompañar a su hijo mayor (vampíricamente hablando) y a sus amiguitos vampiros a las cacerías de humanos que estos celebraban cada fin de semana. Y aunque eso no le molestaba al inicio, comenzó a hacerlo luego de que unos meses atrás, uno de los humanos hubiese golpeado a su pequeño hasta casi romperle la nariz a puñetazos. Por supuesto, eso no había pasado y él mismo le había roto dos dedos como castigo por no haberse defendido adecuadamente ante alguien inferior. Era justo eso lo que no quería tener que repetir, pero en ese caso, supuso que era mejor mantenerlo alejado de aquel otro muchacho.

— Esta bien, puedes ir. – dijo, el niño sonrió muy emocionado. – Pero dile a tu hermano que no se aleje de ti. No quiero que vuelva a pasar lo de la última vez.

— Bien. – Demian comenzó a salir entonces.

— ¿Y Demian? – le llamo, el chico le miro desde la puerta. — Es la última vez que te repito lo de llamar antes de entrar. – advirtió.

Demian asintió, por supuesto que sabía a lo que se enfrentaría si eso pasaba.

— Lo siento. No lo hare de nuevo. – aseguro y antes de que su padre pudiera decirle algo más, salió corriendo en busca de su hermano mayor.

Viktor negó con la cabeza, impresionado por la vida con la que su hijo llenaba aquel lugar. Entonces se giró de nuevo para ver al chico que tenía el suelo, quien por alguna razón miraba devastado en la misma dirección en la que su hijo se marchó. — Ahora, ¿Dónde estábamos? – se preguntó a sí mismo y antes de que Connor pudiera reaccionar, le levanto por el cuello de su camiseta, poniéndole frente a su casa. — Vas a decirme quien eres ahora o juro que la palabra dolor adquirirá un nuevo significado cuando acabe contigo. – advirtió.

Connor le sostuvo la mirada y se las arregló para sonreír. Luego de lo que acababa de ver con su pequeño hermano, estaba seguro de que si no podía poner las cosas de vuelta a la normalidad, entonces preferiría estar muerto.

— Adelante, no. . . No soy nadie. – le reto.

Viktor frunció el ceño y su rostro comenzó a tornarse vampírico, sin embargo, no lo hizo y simplemente termino tirándole de nuevo. — Ah, ¿Qué más da? De todas formas vas a morir. – dijo, Connor se llevó la mano izquierda a su hombro roto. — ¡Guardias! – grito y pronto dos vampiros más aparecieron y levantaron bruscamente a Connor del suelo. Sin siquiera tener en cuenta la lesión de su brazo. — Llévenlo de vuelta a las celdas. Lo ejecutaremos en un par de horas. – indico.

— Sí, mi señor. – dijo uno de los vampiros.

Connor les miro con odio a todos, pero solo duro un segundo pues su cara fue nuevamente cubierta mientras le llevaban al ascensor y luego de vuelta por el mismo camino de antes. Connor no opuso resistencia, pues se sentía tan confundido y sobre todo, culpable por la forma en que ese maldito vampiro y su hermano se hablaban. No tenía que ser un genio para saber que en ese mundo su hermano no tenía a un buen padre, si no a alguien que probablemente abusaba de él y eso. . . era inaceptable. Si algo le pasaba a Demian, sería su culpa y jamás se lo perdonaría. Jamás.

El ruido de la puerta de la celda abriéndose se escuchó, y los vampiros retiraron la capucha a Connor para arrojarlo de vuelta a su interior.

— Duerme bien, será tu última noche en la tierra. – dijo uno de ellos antes de romper en carcajadas y retirarse con su compañero.

Connor comenzó a arrastrarse para levantarse, pero el dolor en su brazo era ya muy insoportable para siquiera pensar. Por suerte (o algo así) un grupo de personas se acercaron para levantarlo (incluido el tipo de la barba de antes) y sentarlo en algún lugar.

— Deprisa, denme un poco de agua. – ordeno el tipo de la barba y pronto una mujer le paso lo que parecía ser un ánfora vieja. El hombre se sentó junto a Connor y se la puso sobre los labios. — Toma, bébela. Te ayudara. – dijo.

Connor no dudo en tomar un sorbo del líquido.

— Gra-Gracias. – dijo con dificultad.

— Vaya que el Señor Blackthorn te dio una paliza, pensamos que te mataría.

— Si, bueno. . . – Connor hizo una mueca de dolor. — No es tan fácil acabar conmigo.

— Eso parece. No te muevas. – indico el hombre.

— ¿Qué? – Connor no reacciono lo suficientemente rápido y término gritando desesperado, pues el hombre ya había tirado fuertemente de su brazo para ponerlo en su lugar. Lo cual, ciertamente se sintió realmente bien luego de unos segundos.

— Tu. . . Tu. . . Yo. . . Gracias. – murmuro Connor.

El hombre sonrió, y asintió complacido. — ¿Necesitas algún vendaje?, no tenemos mucho pero podríamos romper alguna camisa y. . .

— No, estoy bien. Gracias. – dijo, pasándose la manga de su propia camiseta por el rostro para limpiarse la sangre que tenía. — Solo necesito saber en dónde estoy.

— La mansión Blackthorn.

— No, no me refiero a eso yo. . . – Connor abrió mucho los ojos, aquello le sonaba bastante familiar. — Espera, ¿Dijiste Blackthorn? – pregunto muy intrigado.

El hombre se encogió de hombros. — Si, ya sabes. La familia Blackthorn, la realeza de los monstruos. Estamos bajo su servicio. . . Todos lo estamos. – admitió con pesar.

— ¿Qué? – pregunto más indignado de lo que en realidad quería. No es como si tuviese pensado quedarse mucho tiempo en ese mundo o dimensión o lo que fuera, así que quizás no era una buena idea juzgar a los demás.

El hombre soltó un bufido. — ¿En dónde has estado los últimos 5 años, chico? ¿Cómo no puedes saber esto? – exigió saber.

Connor cerró los ojos, pensando una buena excusa para ello.

— Lo siento, yo. . . Creo que me golpee muy fuerte la cabeza hace rato. No recuerdo mucho sobre. . . pues nada. – dijo.

El hombre le echo una larga mirada y luego asintió.

— Puedes apostar a que sí. – dijo.

Connor intento recordar de donde le sonaba el apellido Blackthorn, pero no lo tenía muy claro y decidió indagar un poco más.

— Entonces. . . ¿Esta familia Blackthorn tiene un niño?, me pareció ver a uno mientras estaba en. . . Bueno, donde quiera que estuviera antes.

El hombre asintió

— Demian, el hijo menor del Señor Blackthorn. Él es el culpable de todo esto. – declaro.

— ¿Qué?, pero si solo tiene 15 años. – dijo, sin poder sonar ofendido porque un extraño estuviese hablando de esa forma de su pequeño hermano.

El hombro frunció el ceño. — ¿Cómo sabes eso? – exigió saber.

Connor se dio un golpe mental, de verdad que no era para nada bueno tratando de no llamar la atención y tenía que serlo si quería salir de ahí.

— ¿Eh? Pues yo. . . No sé, solo lo supuse por su estatura. Ya sabes, demasiado bajito para ser un adulto como nosotros. – dijo.

El hombre soltó una carcajada. — Yo soy un adulto, tu solo eres un chico. ¿Cuántos años tienes? ¿20? – pregunto.

Connor frunció el ceño, odiaba que la gente le hablara así.

— Tengo 22, pero ese no es el punto yo. . .

— Se lo que vas a decir. Un niño no sería capaz de hacer esto ¿cierto? – Connor asintió de malos modos. — Pues en nuestro tiempo aquí abajo hemos aprendido muchas cosas. Por ejemplo, que ese mocoso fue la clave para que todo esto pasara. . . – el hombre miro a su alrededor, asegurándose de que los guardias no anduviera cerca de la reja para escuchar lo que diría o seguramente, él terminaría siendo el siguiente desayuno. — Los guardias no hablan mucho de ello, pero una vez escuchamos a un par hablando sobre un consejo secreto de demonios que usaron el poder del chico para apoderarse del mundo. Oscurecieron el sol para que los vampiros pudieran andar libres todo el tiempo y a nosotros. . . nos encerraron en prisiones como estas en todo el mundo, no somos más que comida para alimentar al resto de los demonios. – explico.

Connor asintió, horrorizado y apenado por todo lo que las personas en ese mundo habían tenido que pasar. Pero él solo tenía una única preocupación. Su hermanito.

— ¿Demian él. . .? ¿Cómo pudo provocar todo esto? – pregunto.

El hombre se sentó junto a él, después de todo también estaba muy cansado de la vida que llevaban todos. — No sabemos mucho sobre él, los demonios tienen prohibido hablar de él pero. . . Suponemos que no es un vampiro como su padre pues cuando esto comenzó no era nada más que un pequeño niño sentado en las rodillas de Viktor, mientras daba su discurso de terror en las noticias de las 9:00 PM. . . Y ahora es un adolescente, así que está creciendo. – comento.

— ¿Viktor? – se preguntó Connor, ese debía de ser el hombre de aquel miserable hombre trajeado, pero sobre todo, era el nombre del hombre al que su hermanito solía referirse como "Mi tío vampiro antiguo, mentiroso", lo que significaba que. . . Las cosas comenzaban a tener sentido y no uno bueno. — Oh Dios ¿Qué fue lo que hice? – se preguntó a sí mismo.

El hombre de la barba se encogió de hombros, malinterpretando sus palabras.

— Mataste a un demonio, es el crimen numero 1 por aquí chico, yo. . . Lamento decírtelo, pero no creo que tu amnesia pueda salvarte de la pena de muerte. – dijo con pesar, pero Connor ni siquiera la escucho. Estaba tan perdido con las últimas relevaciones que simplemente se levantó de donde estaba sentado y se alejó.

— ¿Qué fue lo que hice? – continuaba preguntándose y sabia la respuesta. Había pedido un deseo que había cambiado todo, un deseo que destrozo a su familia y puso a su pequeño hermano bajo la tutela de un monstruo. Eso había hecho.

¿Y ahora que iba a hacer para arreglarlo?

* Hola de nuevo, vengo con buenas noticias.Esta semana que paso milagrosamente encontré mucha inspiración (y tiempo) y ya he avanzado hasta casi el final de esta historia así que las actualizaciones por lo pronto VOLVERÁN A SER SEMANALES (los lunes o martes) cuando empece este historia no tenia muy claro a donde iba pero ahora si, y aun que no va a ser una historia demasiado larga (unos 12 o 13 capítulos) les prometo que cada momento estará cargado de emoción =) Quizás mi visión de un mundo dominado por los monstruos no sea muy grande pero estoy haciendo lo mejor que puedo para dar vuelta a un mundo que apenas comprendo (el mundo "real") así que espero que me apoyen y que les este gustando.

Como ultimo, recuerden que pueden conocer al cast imaginario de esta historia. Solo entren a You tube y busquen "Demian Dark Universe Opening Credits" y listo, podrán ver el opening que hice (y que contiene spoilers) de esta historia y de algunas mas.

Por favor Review!