CAPITULO 9 (Donde todo comenzó para mi)
Cuando Hope dijo que irían a "un lugar demasiado concurrido" Connor nunca se esperó que irían a un club nocturno de demonios. En realidad que conocía solían haber muchos de esos (sobre todo en Los Ángeles) pero nunca espero que siguieran existiendo, no con el estado en que el mundo entero parecía encontrarse. Mucho menos, esperaba que fuera uno tan grande y pomposo, con un millón de luces de neón que francamente desentonaban con el resto de la atmosfera triste que había.
Ambos jóvenes estaban subidos en un la azotea de lo que solía ser un edificio de renta, estaba muy alto pero aun así los dos eran capaces de ver a todos los demonios que entraban o salían del establecimiento. Ningún particularmente interesante la verdad.
— Todos los demonios en la ciudad vienen aquí. Si tú demonio de los deseos esta en algún sitio, es aquí. – aseguro Hope, que estaba muy concentrada en revisar que ningún demonio peligroso estuviese ahí dentro esa noche.
— ¿Cómo es que el mundo termino pero los clubs nocturnos siguen existiendo? — Connor no pudo evitar hacer la pregunta.
— Los malditos demonios los aman. – explico. — Escogen a los humanos más apuestos y los hacen trabajar aquí, algunos apenas y son adolescentes. Hago lo que puedo para matar a los demonios más perversos pero. . . siempre llegan más.
Por su tono, Connor pudo deducir que la joven no era tan fuerte como siempre aparentaba y no estaba sorprendido pues aunque ella fuese la cazadora, seguía siendo una humana y ver su mundo, su hogar convertido en aquel infierno debía de dolerle.
— Lo siento, seguro haces lo mejor que puedes. – le dijo.
Ella sonrió con tristeza.
— Lo mejor nunca será suficiente. Soy solo una, ellos un millón. – declaro.
Connor encontró entonces la oportunidad de conocer otra de las muchas respuestas que le atormentaban desde que despertó en esa oscura realidad.
— ¿Y eso. . . eso como paso? – pregunto.
Hope tomo un fuerte respiro.
— Es una profecía muy larga, yo. . .
— La profecía de la elegida. Una en cada generación. Si, la conozco. – interrumpió Connor, pero por la mirada que la joven le dirigió supo que no debió de haberlo hecho, pues solo la estaba confundiendo. Así que trato de remediarlo. – Pero es que escuche que solía haber un ejército de ellas. – agrego.
Hope asintió.
— Lo hubo pero. . . Viktor Blackthorne encontró la manera de quitarles ese poder. No se cómo lo hizo pero un día todas volvieron a ser normales, frágiles chicas que no pudieron defenderse del asedio de la oscuridad. Algunas murieron otras fueron capturadas como esclavas, incluso nuestra líder.
— ¿Buffy Summers? – inquirió
— ¿La conocías? – pregunto a la defensiva.
— No, pero escuche de ella. – y no era mentira. Desde que regresara a la tierra (luego de ser secuestrado por Holtz cuando era un bebe) el jamás había tenido la oportunidad de conocer a la que estaba seguro, era el amor de la vida de su padre. Eso le hizo pensar por un momento lo que este sentiría si ella ya no estaba. — ¿Ella también esta. . .?
— Muerta. Si, lo está. – declaro.
Connor hizo su mejor esfuerzo por no lucir culpable, que no la conociera y a veces le desesperara demasiado escuchar las historias de su padre donde pintaba a Buffy como "La campeona del mundo", no significaba que la quisiera muerta.
— Murió salvándome la vida. – continuo Hope. — Estábamos en Italia cuando Viktor nos encontró. Buffy trato de acabar con él pero es demasiado fuerte y yo no. . . No pude ayudarla y ella murió. Lo siguiente que supe es que yo era la única cazadora.
— El poder te escogió. – murmuro perdido pero de todas formas fue escuchado.
— Es lo que Spike piensa también. Pero no estoy segura, es decir. . . Seguro había alguien mucho mejor que yo.
— Si, seguramente sí. – respondió Connor a modo de bromo, y resulto pues Hope volvió sonreír de manera natural.
— Como sea. Viktor Blackthorne es responsable por esto. Y tu hermano le ayudo.
— Oh, ¿Escuchaste todo eso? – pregunto muy sorprendido, lo cierto es que todo ese tiempo había pensado que Hope solo le ayudaba por deber u honor, pero ahora se sentía completamente avergonzado con ella también y tenía la necesidad de darle alguna explicación. — Escucha yo lo. . .
— Si dices que lo sientes, te arrojare a la calle y son 15 metros. – advirtió ella para callarlo y funciono, pues Connor simplemente asintió. — Mira, eres un idiota. Pero no puedo juzgarte, no si tenemos una oportunidad de arreglarlo todo. Porque el mundo del que vienes es mejor que este ¿Cierto?
— Definitivamente – se apresuró a decir. — Digo, la contaminación es una mierda pero al menos podemos salir libres a pasear.
— ¿La semana de la moda en NY todavía ocurre? – exigió saber.
Connor hizo una mueca, lo cierto es que jamás le habían interesado ese tipo de eventos. — Uh, sí. Creo que sí. – respondió.
— Entonces es suficiente razón para mí. – declaro ella.
...
Hope y Connor se quedaron en el tejado del edificio de rentas por un rato más. Hasta que Hope estuvo segura de que no tendrían compañía peligrosa aquella noche y decidió que era hora de bajar para actuar.
- Bien, esto es lo que haremos. – comenzó. - Entraremos ahí y fingiremos a ver estado todo el tiempo dentro. Es muy sencillo, solo debes bailar, evitar contacto visual con los demonios a menos que ellos te hablen pero sobre todo, debes parecer asustado.
Connor asintió a todo lo que dijo ella y finalmente torció una sonrisita.
- No será problema. Estoy muy asustado. – declaro.
- Es fácil. Podrán ser unos pervertidos pero siguen siendo unos idiotas que ni siquiera miran a la gente que trabaja aquí. No realmente.
- ¿Has entrado muchas veces? – pregunto Connor.
- Solo un par. Cuando es necesario. – dijo, y sin querer dar más detalles, se apresuró a llegar al borde del edificio y salto. Connor corrió también hacia allí, esperando encontrarla hecha puré en el suelo de la calle, pero no. Simplemente descubrió que se tenía que saltar para llegar a un piso más abajo, desde donde la escalera de incendios comenzaba. Así que negó con la cabeza y pego el salto.
Ya en la calle, Hope se dedicó a acomodar su ropa y luego hizo lo mismo con la de Connor, pero sobre todo, con su cabello.
- ¿Qué haces? – exigió saber Connor, pues lo que más le molestaba en el mundo era que alguien se atreviera a tocarle el cabello como si fuese un perro.
- Debes parecer interesante. – dijo ella, sin dejar de arrojar los mechones rubios de Connor de un lado a otro. – Ok, ya estás bien. – puso ambas manos sobre sus hombros. Quédate cerca de mí y no te mataran ¿sí?
- Ok – titubeo Connor al responder, pero finalmente la siguió al interior del club.
El lugar era mucho más despampanante por dentro de lo que era por fuera. Luces de neón que lastimaban la vista estaban colocadas en cada rincón al que se mirara, había jaulas colgando del techo, y dentro de ellas había chicos y chicas semidesnudos, bailando o mejor dicho, temblando de miedo por los horribles demonios que tenían debajo, gritándoles y lanzándoles cosas para que se movieran más. Más allá, había un escenario con chicas bailando en tubos al ritmo de una canción de Rihanna cuyo nombre Connor no podía recordar, pero iba del tema del sexo también. Como fuera, decidió concentrarse en la misión y comenzar a buscar algún indicio del rostro de su amiga Maya por ahí, aun no podía creer que un maldito demonio se aprovechara de su cara dulce para engañarle y solo esperaba que la maldita no hubiera herido a la verdadera Maya porque de lo contrario, no solo le cortaría la cabeza por enviarle ahí, sino que además partiría todo su cuerpo en pedacitos y se lo daría de comer a los leones (si es que podía encontrar alguno)
Debía de haber unos 30 demonios diferentes ahí, la mayoría con aspecto horrendo así que Connor supuso que no sería muy difícil encontrar a una chica rubia, y pequeña pero desgraciada entre la multitud. Sin embargo, al poco rato de búsqueda, Connor pudo sentir un azote un trasero, giro rápidamente para ver al responsable. Encontrándose rodeado entonces por los asquerosos tentáculos de un demonio Gorniatch.
— Ugh, que asco. – dijo para sí mismo, y listo para hacer puré de demonio. Sin embargo, una sola mirada de Hope basto para recordarle que en ese lugar no era una persona con derechos, sino una simple posesión que cualquiera de esos bastardos podría tener con solo quererlo. Así que tuvo que calmarse y resistir el asqueroso toqueteo de los tentáculos.
Hope no pudo evitar reírse al ver a Connor en aquel predicamento, y aun que le encantaría haberlo dejado sufrir un poco más, fue lo suficientemente inteligente para recordar que estar ahí por mucho tiempo era peligroso y que Connor debía darse prisa en encontrar alguna pista. Así que recurrió al plan B, la seducción.
La canción de Rihanna termino, y algo de música electrónica comenzó a tocar. Así que Hope se deshizo rápidamente de su chaqueta negra, revelando su gran escote y su entallada falda plateada. A los demonios les gustaba mucho ese tipo de conjuntos así que no fue sorpresa que todos ellos la miraran como si fuera carne fresca, pero ella ni se inmuto, simplemente mantuvo el estilo mientras se habría paso hasta el escenario y hacia suyo uno de los tubos que había ahí.
Los demonios corrieron a ver su espectáculo, incluso el que acosaba a Connor, quien tampoco pudo evitar ver a la joven cazadora haciendo su espectáculo. Una parte de él quería sentirse asqueado por sentirse excitado por ella, pero era inevitable. Hope era una de las chicas más hermosas y sensuales que jamás hubiese visto y verla bailando, moverse como lo hacía en ese momento era todo un deleite para la vista. Sin embargo, aun cuando quería quedarse ahí para disfrutar del show, tuvo a bien recordar el objetivo de su visita y continúo recorriendo el local discretamente, hasta que finalmente el destello de una cabecita rubia le llamo la atención.
Si, era ella. Sentada ahí como si nada, bebiéndose una margarita (o algo parecido) en una de las mesas esquinadas del bar. Connor solo quería saltarle encima y arrancarle la cabeza a puñetazos, pero tuvo que conformarse con imaginarse haciéndolo e ir a hablar con ella.
— ¿Puedo sentarme? – pregunto.
La demonio dirigió su atención a él, y contrario a lo que Connor esperaba, ni siquiera se inmuto Simplemente le sonrió.
— Tardaste demasiado – le dijo, por su tono era evidente que estaba ebria.
— ¿Me estabas esperando? – ahora sí que Connor era el sorprendido.
— Sip – y tomo otro trago de su bebida. – Sabia que – estaba tan ebria que no estaba siquiera apuntando al rostro de Connor, si no al lado contrario. — Sabia que vendrías, tu bastardo malagradecido. Te cumplí tu deseo y ahora ya no lo quieres. Eres igual al resto.
— ¡Pues claro que no! – Connor estaba flipando. – ¡Yo no quería esto!
— ¡Claro que sí! ¡Tú lo dijiste! – ella también gritaba ya
— ¡Si pero no era enserio! – Connor daba gracias de que la música del bar estuviera tan alta que ninguno de los otros demonios se daba cuenta de su discusión. Aun así, prefirió calmarse y hablar civilizadamente. – Escucha. . . Lo que dije no era enserio, solo lo dije porque estaba molesto. Tú no debiste hacerme caso.
La chica se burló. – Claro que era enserio. – dijo. – Los deseos solo funcionan así, tú querías que pasara maldito niño rubio jajaja – su risa era verdaderamente desesperante, mucho más que verla tambalearse mientras se levantaba del asiento. – Tú lo deseaste y ahora te lo quedas. Esto. – extendiendo los brazos para simular todo el espacio. – Es lo que querías, de verdad lo querías y yo no voy. . . no voy a. . . – la mujer escupió. – No voy a deshacer nada más, nunca, nunca, nunca más. – y comenzó a tambalearse mientras trataba de dar un simple paso para irse.
Connor se pasó una mano por el rostro, buscando en su mente la mejor manera de lidiar con esa ebria. En otras circunstancias la golpearía y obligaría a hacer lo que quería, pero en ese momento no necesita violencia si no. . . Eso era.
— Espera. – le llamo, la joven ebria con los ojos ya cada vez más cerrados, giro a mirarle o mejor dicho, a mirar a los 4 Connor producto del alcohol. Lo cual favoreció un poco al joven, pues así ella vio sus lágrimas a una escala mucho mayor. – Por favor snif snif no me quiero quedar aquí. Fui un estúpido snif snif extraño a mi familia snif snif – Connor encontró mucho más fácil fingir el llanto de lo que había pensado. Quizás ver a su hermanito haciéndolo tantas veces le habían enseñado a lograrlo.
La chica tardo un segundo pero al final ella misma se soltó a llorar y se sentó de vuelta. Azotando su cabeza contra la mesa de forma muy graciosa. – Esta bien, no podría dejar. . . dejar a un chico tan guapo como tu aquí.
— Gracias, gracias. – Connor volvió a sonreír. De hecho se habría levantado para besarla pero realmente le daba asco su hedor a bebida.
— Sip, solo—solo un problema. – continuo ella. Alguien se acercó y dejo otro vaso de líquido verde (asqueroso realmente) sobre la mesa. Ella lo tomo y bebió un gran sorbo, o al menos lo intento, pues gran parte del líquido escurrió bajo las comisuras de la boca. – No podemos volver. – agrego entonces.
— ¿Qué? ¿Por qué? – exigió saber Connor.
El demonio azoto su rostro de vuelta contra la mesa y se soltó a llorar desconsolada. – No está mi amuleto. Snif Snif El. . . Esta con El. . .
Connor se levantó entonces y corrió a su lado de la mesa para sacudirla fuertemente y tratar de hacer que reaccionara. — ¿El? ¿De quién hablas? – exigió saber.
La mujer sonrió, como cualquier otro ebrio.
— Deseo. . . Objeto de. – murmuro.
— ¿Objeto del deseo? – pregunto Connor, pero no necesito de ninguna respuesta pues de alguna manera su mente lo descifro, y era quizás el peor descubrimiento que podría haber hecho. El objeto del deseo no podía ser nadie más que. . . su propio hermano.
...
El colgante verde que para Demian no era nada más que una esmeralda que su padre le había regalado, resaltaba sobre su pecho gracias a la luz del lugar en el que se encontraba. Y vaya que era un lugar bastante especial. Cuando empezó a seguir a Ángelus, jamás creyó que este le llevaría a un bar de putas de demonios, pero entre más lo pensaba, más se daba cuenta de que era el lugar adecuado para asesinarlo sin ser notado. Debía de haber unos 30 demonios ahí dentro, y en caso de que las cosas no salieran como quería siempre se podría culpar a cualquiera de ellos por la muerte del nuevo juguete de su padre. Si, era perfecto a decir verdad. Así que comprobó que la guadaña en su espalda estuviera bien enganchada a su correa y procedió a seguir a Ángelus al interior del sitio.
El vampiro parecía saber exactamente la dirección que seguir, y el chico solo esperaba que no lo estuviera guiando a alguna orgia de sexo con otros demonios pues todos los que estaba viendo en ese momento superaban con creces la definición de asqueroso y no quería siquiera imaginárselo teniendo relaciones con alguno o varios de ellos. Se sacudió la idea de la mente y rápidamente tomo asiento en una mesa vacía. Ocultándose así de los ojos curiosos que pudieran verlo mientras esperaba a por su oportunidad.
Ángelus sin embargo, no se detuvo ni un segundo. Arrebato una bebida del tentáculo de algún demonio estúpido, se la tomo e hizo una mueca de desagrado al comprobar que el pomposo idiota de Viktor había tenido la razón. Connor, el pequeño bastardo que había procreado con Darla estaba vivo y mucho más grande y fuerte que la última vez que lo había visto. A decir verdad ahora más que nunca se pareció mucho a su madre, y por eso disfrutaría el doble cuando le quebrara el cuello. Tomo la bebida de alguien más y se la volvió a beber para entonces contemplar el vaso vacío con una horrible idea en mente.
Connor estaba tan ocupado tratando de abrirse camino para llegar a la cazadora, que ni siquiera noto que le estaban siguiendo hasta que algo golpeo con fuerza su espalda. Entonces se giró rápidamente, pensando que algún otro demonio idiota lo habría golpeado y en efecto, así era. Pero no era un demonio cualquiera, sino su propio padre a quien tenía enfrente en ese momento.
— ¿Papá? – pregunto en apenas un murmuro, estaba tan sorprendido de verle que por un momento se olvidó de la cruel verdad y solo pudo pensar en correr para abrazarlo y decirle que lo sentía. Por suerte, o no tanta, su miedo por enfrentarle le hizo quedarse inmóvil, mirándole profundamente.
Ángelus sonrió como si estuviera feliz de verle. – Miren nada más. – exclamo, avanzando peligrosamente hacia el chico. – Pero si es mi muchacho, mi pequeño Connor en vivo y a todo color.
— Qué. . . ¿Qué estás haciendo aquí? – pregunto Connor, tratando de no sonar conmocionado pero sin ningún éxito real.
— Eso mismo debería preguntarte yo, hijo. Es que. – Ángelus soltó una carcajada pero no una feliz. – Cuando uno explota en pedazos, por lo general se queda. . . pues en pedazos. Así que imagina mi sorpresa cuando me contaron que andas por ahí, haciendo travesuras al gran jefe.
— ¿El gran jefe? – Connor hablaba más calmado ya. – ¿Ahora eres la perra de Viktor Blackthorne? ¿Tu precisamente?
— Tch, tch, tch pero que grosero. Parece que papi te la tendrá que lavar la boca. – dijo y Connor reacciono justo a tiempo para esquivarlo cuando este salto para golpearlo. – Buen truco chico. Pero la fiesta ya se acabó. – agrego, poniendo su rostro en modo vampiro.
Connor realmente no quería enfrentarlo pero no tenía ninguna otra elección, no si realmente pretendía componer lo que arruino. Así que se cerró los puños y se lanzó de lleno a la pelea. Connor intentaba dar puñetazos en cualquier parte del tórax del vampiro pero este se movió tan rápido que fue imposible siquiera rosarlo. Luego, en un rápido movimiento Ángel detuvo su brazo en el aire y le dio un puñetazo tan fuerte en el pecho que lo hizo retroceder y le derribo.
El alboroto hizo que alguien detuviera la música y los demonios girasen para ver el espectáculo.
— ¡¿Ustedes que miran?! – grito Connor enfurecido. Se levantó para contratacar, pero Ángelus esquivo los golpes a su rostro de la misma manera que antes. Ambos giraron en el mismo espacio, hasta que Ángelus le tomo el brazo, tiro de él hacia el frente y luego lo arrojo hacia atrás con tanta fuerza que le hizo atravesar medio bar, hasta caer justo detrás de la barra.
— Jajaja – Ángelus soltó una enorme carcajada y se aproximó a la barra. – ¿Lo ves hijo? Ahora papi te tendrá que castigar. – exclamo, dando un enorme golpe a la barra mientras asomaba la cara hacia abajo, solo para comprobar que Connor ya no estaba ahí.
Connor apareció a su lado en un segundo y le dio un fuerte puñetazo en la cara. — ¡Tú no eres mi padre! – le grito, trato de darle otro puñetazo igual de fuerte pero Ángelus le tomo el brazo con ambas manos y le derribo. Tirando fuerte de su agarre, haciendo a Connor gritar mientras su clavícula se separaba del hueso radio.
El brazo de Connor se habría roto por completo de no haber sido porque alguien enredo un látigo en el cuello de Ángelus y tiro de él. Obligándolos a ambos a arrastrar por el suelo hasta quedar separados finalmente. Ese alguien, no había sido nadie más que Hope quien en ese momento salto desde el escenario hasta llegar con los chicos.
— ¿Quién demonios eres tú? – exigió saber Ángelus con dificultad, pues la joven seguía tirando del látigo con demasiada fuerza.
— Soy la chica que te pateara el trasero. – dijo, luego se dirigió hacia Connor. — ¿Estas bien? – le pregunto, pero esa distracción le valió para que Ángelus usara sus piernas y la derribara de una patada. Entonces él se libró del látigo y se levantó.
— Las perras como tu son el mejor almuerzo. – dijo, listo para lanzarse sobre la chica y despedazarla, sin embargo no contaba con que un nuevo contendiente saldría de la nada y se le subiría en la espalda. Ahorcándole con una mano mientras que con la otra tiraba de su cabello con una fuerza sin igual.
— Aahahahaha – gritaba Demian sin dejar de golpearlo, lo que hizo que Ángelus le reconociera en un instante.
— ¡Quítate de encima mocoso! ¡Quítate! – gritaba, pero el niño estaba tan perdido en su propia sed de sangre que no solo no escuchaba razón alguna, si no que ni siquiera pudo prever que el vampiro se dejara caer hacia atrás. Aplastándole.
— ¡Arg! — rugió Demian.
Ángelus no tardo ni un segundo en levantarse de vuelta.
— ¿Tu qué demonios haces aquí? – exigió saber.
— Vine a matarte. – exclamo Demian, y con un rápido movimiento se levantó del suelo. Ángelus intento encajarle un puñetazo pero fue rápido para esquivarlo y usar la parte de la cuchilla de la guadaña para rajarle el pecho.
Ángelus rugió como una bestia herida y retrocedió.
— Maldito mocoso, ¡ya verás! – grito.
Connor, que había estado tirado en el suelo debido al dolor de su brazo, reacciono justo a tiempo para lo que estaba pasando. Su hermanito estaba ahí, en peligro y sin pensarlo más se arrojó hacia Ángelus y lo golpeo la cara. — ¡Aléjate de él! – le grito.
Demian retrocedió, sin entender porque ese extraño le defendía.
— Hijo de verdad que. . . – Ángelus se masajeaba la mandíbula, ese último golpe de verdad le había dolido. — ¡Sacas lo peor de mí! – dio un puñetazo en cada lado del rostro de Connor, pero este ni siquiera se inmuto, no cuando perder significaba dejar que su hermano continuara en riesgo, así que al tercer puñetazo, Connor le sostuvo el puño y le quebró la mano de un tirón.
— ¡Argg! – rugió el vampiro justo antes de que Connor le quebrara el cuello con un simple movimiento.
— Y tú sacas lo peor de mí. – comento Connor. Lo único que quería hacer en ese momento era clavarle una estaca y terminar con el asunto, pero no tenía la suficiente fuerza para hacerlo. Después de todo, ese hombre seguía siendo la viva imagen física de su padre. Así que mejor se giró para ver al conmocionado niño que tenía ahí a lado. — ¿Estas bien? – le pregunto.
Demian miro a Ángelus y luego al chico, y asintió. — Si, pero tú no lo estarás. – dijo, Connor le miro sin entender pero luego le vio levantar esa cosa roja y afilada sobre su cabeza, y entendió que estaba por atacarle.
— ¡Espera! – le grito, levantando sus manos para protegerse instintivamente, sin embargo, en ese momento un sonido resonó en el club y Demian cayó de bruces contra el suelo. Pues Hope acababa de noquearlo con una charola de bebidas. — ¡¿Estás loca?! ¿Porque le pegaste? – exigió saber Connor. Ahora pensaba que Hope estaba completamente loca, golpear demonios estaba bien ¿pero a niños? Eso jamás.
— De nada – exclamo ella llena de ironía.
Probablemente los dos habrían seguido la discusión de no haber sido por la siguiente nueva interrupción. — ¡Ustedes! – se escuchó gritar a alguien. Los dos giraron y encontraron a un demonio Serparvo (con sus horribles y afilados dientes de fuera) apuntándoles con un arma. — ¡No se muevan! – indico
— Tenemos que irnos. – dijo Hope, y le lanzo la misma charola con la que había golpeado a Demian, mientras salía corriendo sin más. Connor ni siquiera lo pensó, simplemente se agacho y recogió al niño del suelo para correr fuera también.
— ¡No los dejen escapar! – grito el demonio, pero solo un par de ellos salieron corriendo para perseguirlos pues todos los demás estaban ya demasiado ebrios o simplemente no tuvieron ningún interés en ayudar a detener a los criminales humanos.
Una vez en la calle, Hope se apresuró a abrir el portal para escapar, giro para decirle a Connor que saltara primero pero se llevó una enorme sorpresa al ver que llevaba cargando al inconsciente chico en sus hombros.
— ¡¿Qué demonios haces?! – exigió saber
— No lo voy a dejar aquí.
— ¡Es el hijo de Viktor! ¡Harás que nos maten! – grito ella.
— ¡Es mi hermano maldición! – le grito Connor, estaba comenzando a desesperarse de que la gente olvidara que ese pequeño niño era su hermano. — Es mi hermano y no lo dejare ¿entiendes? – reafirmo con su mejor tono de "no está a discusión."
— ¡Ahí están! – se escuchó gritar a un demonio de los que les perseguían.
Hope no estaba para nada de acuerdo en lo que sucedía, pero no tuvo más opción que vivir para pelear otro día. — Como quieras. – dijo, cruzando el portal. Connor aferro el agarre alrededor de las piernas de su hermano y la siguió.
* Gracias a todos los que han continuado pendientes de esta historia, lamento mucho estar tardando en publicarla. La historia hace tiempo que termine de escribirla y ahora trabajo en la siguiente parte que esta resultando ser. . . bastante emocional. Tengo que confesarles que no la estoy pasando bien, lucha contra una depresión y una ansiedad muy grande que a veces me jode los días pero lo intento, de verdad me vendría bien tener algunos amigos si alguien quisiera, pueden encontrarme en facebook con mi nombre real "Efren Soto" alias Jeff, pero si no. . . igual les agradezco mucho por leer esto, por dejarme compartir un poco de mi con ustedes. Son geniales chicos.
Por favor Review!
