CAPITULO 10
Spike se sintió muy aliviado cuando vio la luz del portal abrirse en uno de los muros. Dejo el libro de magia en el que había estado investigando una forma de rastrear demonios, y se apresuró a llevar su silla hasta la apertura. Llegando justo a tiempo para ver a su chica cruzar, sana y salva.
— Han vuelto, empezaba a creer que. . . – las palabras se le fueron de la boca en cuanto se dio cuenta de lo que Connor llevaba cargando en un hombro. — ¡Bloody hell! ¡¿Porque trajiste a ese mocoso a mi casa?! ¡¿Es que eres un idiota o que te pasa?! – exigió saber, pero el chico ni siquiera le volteo a mirar, simplemente continuo caminando en otra dirección. Algo que Spike no permitiría, así que le siguió con la silla.
— ¡Connor! – le grito más enfurecido que nunca.
— ¡Ya te oí, demonios! – le grito de vuelta, mirándole por fin. — Lo traje porque aun que ustedes lo haya olvidado, el sigue siendo mi hermanito. – explico.
— No lo es.
— ¡Si lo es! ¡Claro que lo es! – Connor no recordaba haber estado tan enojado antes.
— ¡No grandísimo idiota! – Spike también había perdido el temple ya. — En este mundo no es más que el hijo del gran villano y tanto como es seguro que tienes mierda en el cerebro es seguro que ese sujeto lo vendrá a buscar aquí.
— ¡Me importa una mierda que venga! Es más, ansió que lo haga y así podre hacerle pagar lo que le hizo a él. – y se dio la vuelta y continuo avanzando. Entre más lejos estuviera en ese momento de esas personas, estaría mejor.
Spike miro a Hope en busca de respuestas.
— A mí no me mires. No soy su niñera. – dijo y también se fue.
Spike estaba flipando, ¿pero qué demonios le pasaba a la juventud en esos días?
...
Aun con todo el pesar, Alec había obedecido al pie de la letra las órdenes de su padre. Entro a la habitación de este y accedió a un pequeño cuarto que su padre mantenía oculto a un costado de su habitación. No era muy grande, pero lo suficiente para que su padre se entretuviera castigando a cualquier súbdito que lo mereciera en completa privacidad. La pared norte estaba llena de varas, palas, cepillos y otros artefactos con los que su padre podía implantar un castigo en la espalda o posaderas de cualquiera. Era curioso, pero en más de 100 años a su lado, jamás le había preguntado a Viktor porque escoger un castigo tan mundano cuando era el hombre más viejo y poderoso de la historia. Un hombre que sin duda podría hacer más que golpearte en el trasero.
Estuvo contemplando la pared de instrumentos por unos minutos, hasta que estuvo finalmente listo para despojarse de toda su ropa y asumir la posición indicada. Ósea, hincado en el suelo de la esquina con las manos sobre la nuca. No estaba seguro de si alguna vez su pequeño hermano había sido llevado ahí para ser castigado, pero esperaba que no, pues imaginarlo en su puesto era por mucho peor que estar ahí.
Alec no llevo la cuenta de cuánto tiempo transcurrió, pero no pudo evitar estremecerse un poco al escuchar el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose tras él. No tuvo que mirar, pues sabía muy bien que era su padre.
Viktor contemplo a su hijo por un momento, recordando la primera vez que lo había visto en la vida. Cuando no había sido nada más que un chico guapo, de cabellos cobrizos que se moría por una patética infección humana durante una de las guerras más grandes que el mundo hubiera conocido. En ese entonces pensaba haber elegido bien, a un soldado digno de continuar con su nombre por generaciones pero en ese momento, no podía sentirse más que equivocado y defraudado. Así que se despojó de su saco negro, lo colgó en una percha y procedió a aflojarse la corbata y a remangarse las mangas de la fina camisa gris que llevaba puesta. Luego estiro los brazos y tiro de un cable de soporte que había mandado colocar especialmente para aquellas ocasiones.
— Levántate y ven aquí. – ordeno seriamente. Alec tomo una última respiración profunda, dejando el pudor de estar desnudo aun lado y obedeció. Avanzando lenta, pero firmemente hacia su padre. — Extiende las manos. – ordeno Viktor. El chico lo hizo de inmediato, dejando que su padre enredara la cuerda en sus muñecas, entonces no pudo evitar soltar un pequeño grito. Viktor sonrió. — Quema ¿no es verdad? – pregunto orgulloso por su gran hazaña de bañar las cuerdas en agua bendita, pero el joven estaba muy concentrado en mantenerse tranquilo ante aquel inesperado dolor. — Te hice una pregunta. – presiono el vampiro. Alec apretó los labios y se esforzó por darle la respuesta.
— Si, padre. Quema.
— Bien, es la idea. – termino de anudarle las muñecas y tiro del extremo opuesto de la cuerda, subiéndole los brazos y dejándole parado en apenas las puntas de los dedos de sus pies. Una posición bastante incomoda a decir verdad.
Viktor se dio la vuelta entonces, avanzando hacia la pared norte y pasando las manos sobre algunos instrumentos. No era la primera vez que castigaba a Alec de aquella forma, pero si era la primera en que se planteaba enseñarle una verdadera lección. — Como vamos a pasar mucho tiempo aquí por los próximos días, tendremos tiempo de usar muchas de estas cosas. Pero por ahora. . . – estiro la mano hacia la parte superior y tiro de una gruesa pero bien formada pala de madera oscura. — Esta servirá
Alec entre cerro los ojos un momento, por si sola, aquella pala lucia verdaderamente rígida y mucho más dolorosa que las varas con las que su padre solía disciplinarlo. Pero al ver que Viktor la mojaba con el agua bendita, se dio cuenta de que la palabra "dolor" probablemente se quedaría corta para lo que estaba por sufrir.
— Hoy voy a asegurarme de que entiendas que la palabra fracaso no debe existir en esta familia. – exclamo el hombre.
— Si, padre. Lo hare. – murmuro nervioso, mientras le veía colocarse tras su espalda.
Viktor hecho una rápida mirada al trasero expuesto de su hijo, buscando el punto medio en el que comenzaría a azotarle. — Mejor que si – le dio una fuerte palmada con la mano primero para que relajara los músculos. — Porque hijo. Esto no va a ser bonito. – aseguro, dejando entonces que la pala cayera con fuerza sobre el centro de sus nalgas.
El sonido de la madera contra la piel fue opacado por el gruñido de su hijo, quien ese momento comenzaba a sentir un horrible ardor en la piel. El agua bendita era como acido para la piel de los vampiros, pero ni siquiera eso fue suficiente para obtener un poco de misericordia de su creador.
SWAT SWAT SWAT SWAT
— ¡Arggg! – el rugido de Alec fue mucho más grande que el primero.
— Lo siento, ¿demasiado suave? – Viktor levanto la pala un poco más que antes, aumentando la fuerza del siguiente golpe. Alec grito entonces, intentando que su cuerpo se moviera pero no podía, sus músculos estaban paralizados por el dolor. – Te dije que ibas aprender una lección hoy, hijo. . . – Viktor levanto la pala aún más alto, buscando darle un monumental azote pero tuvo que detener su mano en el trayecto, debido a que la puerta de su preciado cuarto fue abierta bruscamente.
— ¡Tu! ¡Maldito estirado! – entro gritando un enfurecido Ángelus
— ¿Qué demonios haces tú aquí? — exigió saber Viktor, también enfurecido pues desde siempre había dado la orden a su personal de no dejar entrar a nadie a sus aposentos sin previo anuncio. Entonces, un vampiro más vestido en traje negro entro corriendo.
— Lo siento, señor. No pudimos detenerlo. – dijo.
— ¡Largo! – grito Viktor, arrojando la pala de madera hacia Ángelus, pero este la esquivo con un rápido movimiento.
— ¡No! – grito el otro vampiro.
— ¿Osas desafiarme? – Viktor mostró su rostro de vampiro, pero lejos de asustarse, Ángelus le hizo frente con una sonrisa desafiante.
— ¿Que vas a hacerme? – pregunto entre dientes. — ¿Colgarme de las pelotas y azotarme como a este niño bonito? – se giró y dio un fuerte azote en el trasero del ahora muy avergonzando Alec, pero se llevó una sorpresa al sentir el dolor de vuelta en su propia mano — ¡Argg! – grito, mirando su palma quemada y luego de vuelta al vampiro. — ¡¿Es agua bendita?! ¡Eres perverso! – exclamo muy ofendido.
Viktor dio un amenazante paso hacia él, pero lo único que logro fue que su otro sirviente saliera corriendo de la habitación.
— ¿Qué demonios quieres aquí Ángelus? tienes un trabajo que hacer.
— Y casi lo logro ¡Pero el malcriado de tu hijo lo jodio todo!
— ¿Que? – Viktor miro desconcertado entonces a Alec, sin poder entender como podría haber causado algún otro problema cuando llevaba buen tiempo encerrado en esa habitación.
Ángelus puso los ojos en blanco, notando su confusión.
— No hablo de este, idiota. Si no del mocoso. – aclaro.
El rostro de Viktor paso por varias emociones, pero la confusión seguía prevaleciendo. — Eso no es posible. Demian jamás sale de aquí sin mi permiso. – dijo muy seguro de tener un control total en al menos uno de sus hijos.
Ángelus sonrió, disfrutaría mucho hacerle ver su error. — Pues suma eso a su lista de travesuras. – dijo, mostrándole entonces un colgante con una gema verde muy llamativa que había logrado quitarle del cuello al muchacho durante su pelea.
Los ojos de Viktor se abrieron como platos al verla, por supuesto que siempre reconocería la gema que una vez había regalado al amor de su vida, y luego cuando murió, entrego a su hijo. Así que se la arrebato de un jalón.
— ¿De dónde lo sacaste? – exigió saber, resguardando la gema en su bolsillo.
— Se le cayó al mocoso, mientras jodía mi plan. – hizo un gesto con las manos de simular estrangular a alguien. – ¡Arg! Estuve tan cerca de arrancarle la cabeza a mi bastardo hijo cuando el tuyo salió de la nada y me golpeo con esa. . . – hizo una mueca, tratando de recordar el nombre del arma pues estaba seguro de que durante su tiempo con la estúpida alma, la había visto antes. Pero no pudo recordar más que la persona que la sostenía. — Esa cosa de la cazadora.
— ¿Que? – Viktor no hubiera creído en eso tampoco, pero la piedra en su bolsillo le demostraba que su hijo era mucho más ingenioso de lo que pensaba. — ¡Ese mocoso! ¡Lo voy a matar! – grito enfurecido.
— Ja pues si no lo haces tú. Lo hare yo. – murmuro con gracia.
— ¡Cállate! – le grito, pues sabía que era bastante capaz de cumplir su amenaza, luego tomo un respiro, buscando calmarse. — ¿Sabes en donde está ahora?
Ángelus se encogió de hombros.
— Seguramente con mi bastardo y su sucia cazadora.
— ¿Cual cazadora? no existen más. – dijo con un poco de miedo en su voz, pues de ser cierto. No solo implicaba que su hijo estaba en peligro, si no todo su plan. Una cazadora era suficiente para acabar con todo lo que había trabajado.
Ver ese nivel de conflicto en el vampiro más antiguo de la historia, hacía sentir a Ángelus como el amo del mundo. — Seguro que querrás asesinar a quien te dijo eso porque me tire a una demasiado tiempo como para no reconocer otra cuando la veo. – comento.
— Cazadora, zorra o lo que sea. Estará muerta. – se escuchó decir a otra voz. Viktor se giró entonces para ver a Alec, quien había roto la cuerda que le sostenía ya buscaba su ropa para volver a vestirse.
— No te dije que podías soltarte. – dijo con enfado.
— No me importa – exclamo Alec, empezando a ponerse de vuelta los pantalones. — Mi hermano está ahí fuera con nuestros enemigos. Puedes golpearme más tarde, ahora tenemos que ir a por él. – dijo con tanta decisión en su voz, que Viktor no solo estaba sorprendido y molesto, también un poco orgulloso.
— Uh. El niño tiene agallas. – se burló Ángelus, pero todos lo ignoraron.
— Oh claro que te seguiré golpeando, niño insolente. . . – advirtió Viktor, aceptando en su fuero más íntimo que él muchacho tenía la razón aquella vez. — Pero será después de traer a tu hermano de vuelta a casa. – concluyo.
— Bien. – Alec se puso de vuelta la camisa y los zapatos. — Reuniré algunos vampiros para que nos acompañen. – dijo, saliendo rápidamente de la habitación para arreglarlo todo. Ahora no le importaba ni el dolor, ni la muerte, solamente le importaba que la única persona que amaba en el mundo estuviera a salvo y haría sufrir a aquellos que lo impidieran como nadie jamás había sufrido.
— ¿Crees poder encontrar a tu hijo de nuevo? – pregunto Viktor a Ángelus.
— Ja por supuesto. ¿A caso tú no eres capaz de encontrar al tuyo? – pregunto con cierto reto en la voz, pues algo le decía que por muy poderoso que Viktor parecía ser, no compartía la misma conexión estúpida que el compartía con el bastardo de su hijo. Esa sería otra cosa en la que el siempre sería mejor que un antiguo.
...
Contrario a lo que Hope y Spike pensaran, Connor no era un idiota y sabía que ese chico al que había encontrado no era su hermano. Al menos no en forma de ser, pues físicamente (aun con todo ese gel en el cabello y ropa cara) seguía siendo el mismo chico tonto que se reía de las mejores escenas en las películas de acción, pues las creía "demasiado fantasiosas para ser algo real" oh, lo que daría Connor en ese momento por tener a ese chico ahí atado, por escuchar sus quejas y comentarios de niño inmaduro. Le extrañaba y ahora más que nunca estaba seguro de que perdería la razón si jamás lo volvía a ver. Así que para aliviar ese sentimiento, se quedó sentado en la orilla del viejo salón de carpintería, contemplando al chico que ya hacia atado en una silla para protección de todos.
El problema vino cuando Demian finalmente comenzó a despertar, y Connor ni siquiera supo que decir o cómo reaccionar.
— Ho— Hola. – titubeo.
El niño levanto la cabeza, haciendo una mueca de dolor antes de pasar a la de confusión. — Quien. . . donde. . . – entonces se dio cuenta de que no conocía ni al sujeto ni el lugar que tenía delante y entro en pánico. — ¿A dónde demonios me trajiste? ¡¿A dónde?! – exigió saber.
Connor se arrodillo junto a él. — Shsh está bien. Estas a salvo aquí yo. . .
— ¡Y una mierda! – Demian se dio cuenta entonces de que estaba atado a una silla y comenzó a tirar de sus ataduras con fuerza. — ¡Me secuestraste! ¡Maldito Magurrian! ¡Suéltame! – exigía.
— ¿Que? – pregunto Connor, pues no estaba seguro de estar entendiendo todas las palabras en el léxico de su hermano.
El niño frunció el ceño, era lo más enfadado que Connor le había visto nunca.
— Suéltame en este momento o te juro que mi padre vendrá y te hará pedazos. – dijo.
— ¿Si? Dudo mucho que pueda. – reto Connor, levantándose de su lado.
Demian levanto la silla en un arranque de furia, pero no pudo liberarse de sus amarras y eso le hizo rabiar. — ¡Arggg! ¡Déjame ir! ¡Te matare! ¡Te matare! – gritaba.
Connor no puedo evitar soltarse a reír, pues era como estar viendo un berrinche de grandes proporciones frente a sus ojos. Lo que comprobaba su teoría, Demian podía lucir como todo un estirado con aquella ropa, pero en el fondo seguía siendo un niño.
— ¿De qué te ríes? ¿Osas reírte de mí? – exigió saber el niño, su odio por ese chico rubio aumentaba con creces a cada segundo.
Aun así, Connor no pudo dejar de reír. — Disculpa es que jajaja escucharte hablar así de. . . Creído, es muy gracioso
— ¡No soy creído! – exclamo muy ofendido. — Soy el hijo de. . .
— De un mentiroso psicópata. – le interrumpió de inmediato. Era hora de ser serios.
— Calla, tú no conoces a mi padre. – demando. Era muy obvio que estaba acostumbrado a que todo mundo le obedeciera, pero Connor no se lamentaba en lo más mínimo por ponerlo en su lugar.
— Oh lo hago. – afirmo. — Es un mentiroso, Demian. Solo te ha manipulado para conseguir lo que quiere en este mundo y lo siento, porque fue mi culpa que lo hiciera pero voy a arreglarlo.
— ¿Estás loco? – El niño le miraba como si de verdad lo estuviera. — ¿Porque hablas como si yo tuviera que entenderte? – cuestiono.
— No tienes. Pero lo harás. Pronto. – dijo, no pudiendo evitar sacudirle el cabello como solía hacer su padre muy a menudo. La diferencia fue que el chico movió la cabeza con brusquedad para evitarlo.
— ¡Deja de tocarme pervertido! – exigió.
— ¿Pervertido? – Connor se sintió ofendido con dicha insinuación. — No yo no soy. . .
— Quieres abusar de mí. ¿Cierto? – continuo diciendo.
— ¿Que? – Connor estaba flipando. — ¡No! ¡Claro que no! – se apresuró a decir.
— Entonces suéltame. ¡Suéltame! – continuo gritando el chico. Lo hacía tan fuerte que Connor no tuvo ninguna otra opción más que buscar un trapo viejo y amordazarlo para que se callara. Y dado los últimos temas que quería tocar, quizás fue lo apropiado para los 2.
* Gracias a todos los que me han enviado mensajes, ya me siento mejor =) y tratare de seguir en la linea.
Espero que les gustara este capitulo, a mi me encanta personalmente escribir las escenas entre Demian y Connor porque son tan diferentes que su dinámica es muy especial. Incluso en este otro mundo.
Por favor Review!
