CAPITULO 12
Hope y Connor no habían esperado a ver movimiento en la calle para comenzar a moverse por su cuenta. Ambos habían comenzado a tener un mal presentimiento en sus entrañas lo que significaba que Viktor Blackthorne era un enemigo mucho más peligroso de lo que alguno había podido pensar, pero eso a Connor no le importaba, no mientras tuviera el hacha que sostenía en ese momento.
— Tienes que usar uno de los portales para sacar a Spike de aquí. – murmuro.
Hope, que estaba buscando a por una espada en el viejo baúl de armas, le miro como si estuviera completamente loco. – No puedo dejarte solo. – le dijo.
— Tienes que hacerlo. Esta es mi batalla, ni Spike ni tú pidieron estar en el medio. Y yo no pienso hacer que los maten, ya tengo suficientes de esas en mi consciencia. . .
— Pero Connor. . . – Hope trato de sujetarle el brazo, pero él no se dejó.
— Solo vete Hope, si no es por ti al menos hazlo por Spike. El ya perdió demasiado. – declaro. Ella frunció el ceño, molesta por que tuviera el atrevimiento de decirle que hacer pero al final, toda esa rabia se convirtió en compasión. Ahí estaba ese chico extraño, preocupándose por ella y un vampiro bueno para nada cuando incluso su vida era mucho más valiosa que la de cualquiera de ellos. Así que ni siquiera tuvo que pensarlo para lanzarse sobre él y besarlo.
Fue solo un corto momento, pero Connor estaba seguro de que era al menos el segundo mejor beso que alguien le hubiese dado nunca. — Eso fue. . . – decidió seguir el estándar de su "relación" y responder con ironía. – No tan asqueroso.
Ella sonrió
— Lo mismo digo. – respondió y finalmente dejo la habitación.
Connor tardo un segundo en darse cuenta de que quizás era la última vez que la había y que quizás debería haber dicho algo mejor para despedirse. Así que salió para buscarla en el pasillo pero lo único que encontró fue al vampiro que le había aprisionado antes, estorbándole el paso.
— Tu otra vez. – murmuro enfadado y avanzando peligrosamente hacia él.
El vampiro también avanzaba, listo para enfrentarlo. No era necesario que dijera nada, pues en sus ojos se podía notar la cantidad de odio que sentía por Connor quien encontró necesario seguir hablando.
— Mi pelea no es contigo, puedes irte y te perdonare la vida.
El vampiro soltó una carcajada.
— Lastima que tú no puedas tener la misma opción. – dijo, lanzando el primer golpe pero Connor fue mucho más rápido para esquivarlo y darle su propio puñetazo. El vampiro rugió y comenzó a lanzar patadas a lo ninja, obligando a Connor a ir retrocediendo en el pasillo para esquivarlas.
...
Hope se encargaba de empujar la silla de Spike a la salida más próxima que encontraran pues supuso que abrir un portal dentro de la escuela sería algo demasiado arriesgado, pues cualquier enemigo podría fácilmente cruzarlo con ellos. Así que lo mejor era alejarse y hacerlo discretamente.
— ¿Por qué cargas esa cosa? Es basura. – dijo la chica al darse cuenta de que la enorme ¿Hacha? Que el chico cargaba antes en el bar, ahora iba bien sujeta entre los brazos de Spike.
El vampiro no se había podido resistir a tomarla, al principio había pensando que era una ilusión de su mente pero tras tocarla con sus propias manos, se dio cuenta de lo equivocado que estaba en realidad y no pudo dejarla atrás. No cuando quizás era el último recuerdo existente de la mujer que amo. Sin embargo, no le mostro su dolor a Hope, solo su confiada sonrisa.
— No tienes idea de lo que estás hablando, pequeña. Esto es. . . – iba a explicarle rápidamente lo poderosa que era el arma cuando un par de vampiros saltaron frente a ellos. Hope se movió rápido para patear a uno y golpear al otro, luego y sin pensarlo demasiado, tomo el arma de las manos de Spike y uso la afilada punta para asesinarlos.
Hope miro a Spike, muy impresionada.
— Es perfecto. – dijo, sin comprender del todo de donde había salido aquella repentina sensación de poder y euforia que sentía en el interior.
— Fue hecho para la cazadora, para ti. – explico Spike.
Hope tenía un millón de preguntas en ese momento, pero realmente ninguna respuesta le importaba. Jamás antes se había sentido tan poderosa y eso era lo único importante, en especial ahora que el resto de grupo de vampiros se abalanzaba sobre ellos para asesinarlos. Con esa arma en sus manos, sabía que no podrían hacerlo así que sin ningún temor, comenzó a darles batalla, estacando a unos y partiendo a la mitad a otros.
Spike no era un cobarde, pero sabía que le daría más problemas que ventajas a la chica y por eso se alejó de la batalla lo más que pudo. Sin embargo, pronto fue levantado de la silla y arrojado contra un contenedor apestoso de basura.
— ¡Bloody Hell! ¡Apesta a carne podrida aquí! – exclamo muy ofendido.
— Jajaja – la risa de Ángelus era muy peculiar. – Pues entonces podríamos decir que estas en casa. Tu también eres un pedazo de carne podrida ¿no crees, Willy?
— Es Spike. – rugió enfadado. – Y si has venido aquí para matarme. . .
— Jajaja ¿matarte? – lleno de ironía. — Querrás decir, hacerte un favor porque amigo, lo que tú tienes aquí no es vida, digo, ni siquiera tienes un pene ¿o sí?
— Pues en eso estamos iguales. – respondió con odio.
Pero Ángelus lejos de encontrar ese comentario ofensivo, lo encontró como la respuesta más estúpida que pudiera haberle dado. – Oh, vamos Willy. Hasta un adolescente retrasado tendría mejores insultos.
— ¿Si? ¿Y qué te parece si dejamos los insultos de lado y pasamos a la acción?
— Seria genial, pero ¿Qué tipo de acción podría ofrecerme tu? ¿Un paseo en tu sillita? Jajaja
— ¡Spike! – Hope llego corriendo para apoyar a su amigo en la emboscada en la que parecía encontrarse, pero Spike le extendió una mano para que no se acercara.
— ¡No! – indico. – Regresa adentro y ayuda a Connor.
— Pero él. . .
— Hazlo, estaré bien. – aseguro, y aun que Hope no quería hacerle caso realmente y partir a la mitad a ese maldito vampiro. La mirada que Spike le dirigió le dejo ver que tenía un plan y que era lo mejor confiar en él y seguir sus instrucciones, así que simplemente asintió con la cabeza antes de salir corriendo de vuelta a la lucha que nunca debió de haber abandonado.
Spike le sostuvo la mirada al vampiro.
— Estas muerto. – exclamo Ángelus.
— No. – Spike sonrió. – Los dos lo estamos. – agrego.
Ángelus le miro sin entender pero luego sintió que no podía mover un solo musculo.
— ¿Qué demonios? ¿Cómo haces esto? – exigió saber.
— La brujita. – Spike se quitó el parche de la cara, revelando la cuenca vacía de su ojo, la cual ahora brillaba incandescentemente. – Ella me dio un regalo antes de que tu nuevo amo la asesinara y ahora es tiempo de que lo use.
Ángelus comprendió por la picazón en su piel que ese rayo creciente en el cuenco de Spike no era luz mágica, si no luz solar.
— ¡Idiota! ¡Morirías si lo haces! – expreso.
Spike extendió aún más su sonrisa. – Si es el precio para cavar con tu miserable, existencia. Estoy bien con ello.
— ¡Espera! ¡No! – fue lo último que Ángelus pudo gritar antes de que la luz se extendería por completo y su cuerpo se viera en vuelto en las abrazadoras llamas.
...
Viktor pudo ver todo lo acontecido en el perímetro pero no intervino. Supuso que al final todos y cada uno de los demás eran desechables, incluso Alec, a él no le importaba realmente si vivía o moría, no cuando en los últimos tiempos se había vuelto una gran decepción. Lo único que en verdad le importaba en ese momento era el otro, el único hijo que siempre contaría para su juicio así que se abrió paso por la escuela sin ningún problema y lo encontró. Atado en una silla como si fuese un simple mortal indefenso y no la criatura más poderosa que el mundo había conocido.
— Papá. – murmuro el niño apenas verlo. Su voz era una combinación de sorpresa, alegría y temor.
Viktor asintió y se apresuró a quitarle las amarras de las manos. — ¿Estas bien? ¿Esos simios te hicieron algo? – pregunto.
— No, estoy. . . estoy bien. – murmuro y apenas estuvo libre se levantó de la silla, con intención de darle un abrazo a su padre pero lo único que recibió fue una fuerte bofetada que resonó en todo el instituto.
— Padre, yo. . . – Demian se esforzó por no sonar quebrado por el dolor que el golpe le estaba causando en la mejilla, pero Viktor no le dejo hablar, y le dio otra bofetada en la mejilla contraria esta vez.
— No tienes idea de cuan decepcionado estoy de ti ahora. No solo te pusiste en peligro a ti mismo, sino a todos nosotros. ¿En qué demonios pensabas? – preguntaba Viktor sin dejar de sacudirlo con fuerza.
— Solo. . . Solo quería impresionarte. – logro decir el niño sin poder controlar más sus lágrimas, que empezaban ya a escurrir bajo sus mejillas.
— Pues fue todo lo contrario, hijo. Solo me has demostrado que eres un estúpido niñito que por lo visto necesita mejor límites y voy a empezar a ponerlos ahora. – dijo, desabotonando el broche de su cinturón para entonces sacarlo de sus pantalones.
— Papá, por favor yo no. . .
— Shsh – le mando a callar de inmediato. Una vez que tomaba una decisión, no era un hombre fácil de cambiar de opinión. Castigar al chico en ese lugar en lugar en vez de esperar a llegar a casa, reforzaría el mensaje de quien tenía el control. Así que busco una silla sin reposabrazos y se sentó. – Ahora ven aquí. – le ordeno.
El niño no se movió, solo se cubrió el rostro con ambas manos en un débil intento de cubrir su desesperado llanto. Su padre jamás le había golpeado con la correa, pero sí que lo había hecho con su hermano y realmente no quería imaginar cuanto dolería esa experiencia.
— No me obligues a ir a por ti, jovencito. Porque eso será mucho peor. – advirtió.
Demian no se podía creer la crueldad con la que su padre le trataba y eso llevo a su mente a considerar por primera vez la posibilidad de que ese chico extraño de antes tuviera la razón y que Viktor no fuese en realidad su padre. En su mente de niño, eso era la única explicación viable a por que era tan cruel y no lo pudo callar.
— Tú no eres mi padre. – murmuro.
Viktor por supuesto que lo escucho, y estaba más que sorprendido. Escuchar aquellas palabras eran el peor temor que por 15 años espero nunca se hiciera realidad.
— ¿Qué estás diciendo, jovencito? – pregunto en su mejor tono de ofensa.
— Es. . . ¿Es cierto? ¿No lo eres? – titubeo Demian al preguntar.
— Por supuesto que lo soy. – Viktor encontraba todo el sentido en seguirle mintiendo. Después de todo, ambos tenían la misma sangre corriendo por sus venas y sobre todo. . . él le amaba, a su propia y dura manera pero lo hacía. — ¿Qué clase de insolencia es esta? – se levantó de la silla y fue a por el chico, dándole otra bofetada pero mucho más leve que las anteriores. Luego lo tomo por los hombros y lo sacudió. – Yo soy tu padre, y vas a dejar de cuestionarme y desobedecerme. No importa cuántas veces tenga que hacer esto. – Lo arrastro de vuelta a la silla y lo puso sobre sus rodillas, azotándole fuertemente con el cinturón en las nalgas.
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— ¡Paraaaa! ¡Por favoooooor! ¡Papá! ¡Paraaaaa! – rogaba desesperado y lloroso. Sin duda, aquella era la peor paliza que su padre le había dado en la vida y no estaba completamente seguro de que este tuviera la intención de detenerse alguna vez.
Lo que Demian no sabía, era que sus gritos hicieron eco en todo el edificio. Llegando así hasta los oídos de los 2 jóvenes que aun pertenecientes a dos realidades diferentes, le consideraban un hermano y tenían el instinto de protegerlo.
— ¡Demian! – grito Connor desesperado, empujo al vampiro contra el que luchaba con sus fuerzas para quitárselo de encima y correr, tratando de volver a su hermano pero el vampiro se recompuso rápidamente y se lanzó sobre él, abrazándose a sus piernas y derribándolo en las escaleras al segundo piso.
— ¡Suéltame Bastardo! ¡Suéltame! – Connor gritaba y pateaba pero sus esfuerzos eran inútiles para lograr soltarse.
— ¡Secuestraste a mi hermano! – grito el vampiro, subiéndose encima de Connor y golpeando en el rostro con todas sus fuerzas. — ¡Bastardo! ¡Te hare pagar! – gritaba.
Connor logro subir las manos para proteger su cara hasta que se lo quitó de encima. Entonces se levantó de un brinco y le pateo la cara con todas sus fuerzas.
— No tengo tiempo para seguir con esto. – dijo, pues los gritos de su hermano seguían escuchándose, como si ese malnacido de Viktor lo estuviese torturando o peor matando.
— ¡No te acercaras a mi hermano otra vez! – grito el vampiro, trato de saltar para volver a capturar a Connor pero esta vez no pudo, pues el látigo de Hope se enredó en su tobillo y ella tiro fuerte de él. Derribándolo.
Connor compartió una mirada con la joven. Confundido, pero sobre todo agradecido.
— ¡Ten! – Hope le lanzo la guadaña a Connor, quien no tuvo ningún problema para atraparla mientras giraba en el aire. No sabía porque, pero el mismo podía sentir que no era un arma común. — Acaba con ese malnacido. – agrego ella.
Connor asintió y continuo corriendo arriba.
— ¡Suéltame perra! – grito Alec
Hope sonrió y le pateo el rostro de nuevo antes de soltarle. Había esperado demasiado para partirle la cara a ese maldito. A uno de los vampiros más sádicos de los que había escuchado hablar. . .
...
Connor corrió lo más rápido que sus piernas le dejaron, y se sorprendió mucho al llegar a la puerta del salón de carpintería y ver a su hermano siendo azotado (y no torturado como pensaba) sobre las rodillas de ese sujeto. Y aun cuando no estaba en completo desacuerdo en que ese malcriado tuviera lo suyo, su lado sobreprotector prevaleció a su consciencia y sin pensarlo más se lanzó sobre Viktor Blackthorne. Derribándole (y a su hermano) con un sorpresivo empujón.
El vampiro impacto contra el suelo pero se enderezo rápidamente, con su verdadero rostro de vampiro en todo su esplendor. — ¿Cómo te atreves a tocarme? – rugió.
— ¡No! ¡¿Tu como te atreves a tocar a mi hermano?! – exigió saber Connor.
Viktor frunció el ceño.
— Que locuras estas. . . – no pudo terminar su frase debido a que Connor le dio un golpe en el rostro con la parte plana de la guadaña. Rugió, y trato de saltar para golpearlo pero Connor estaba tan enfadado que no dudo ni un momento en usar la cierra del arma para cortarlo en cualquier parte que pudiera.
— ¡Es solo un niño! – grito, rasgándole el pecho al vampiro. — ¡Y tú lo has usado! – rasgándole ahora desde el otro extremo, creando una X sangrienta en la carne del tórax. — ¡Y maltratado! – volviendo a la cara y partiéndole la mejilla por la mitad antes de soltar la guadaña y tomarlo por el cuello para acabarlo con sus propias manos. — Eres un miserable. – seguía gritando, dándole los puñetazos más fuertes y rápidos que había dado en toda su vida. — ¡Bastardo! ¡Hijo de perra! – y finalmente le dejo caer al suelo.
Viktor tenia tantas heridas en el cuerpo, que el piso rápidamente se llenó de un charco de su sangre. En miles de años de vida jamás se había puesto a pensar en el día que moriría, pues siempre había visto a cada criatura como algo inferior. Pero en ese momento sí que temía, pues aquel mocoso rubio era por mucho el oponente más formidable y fuerte que hubiese conocido nunca, era la clase de joven en la que su propio hijo seguramente se habría convertido si él le hubiese podido enseñar.
Connor sonrió, complacido por la paliza que le había dado.
— Espero que disfrutes tu final. – dijo, empuñando entonces un pedazo de madera que la pelea había dejado tras de sí.
— Es—Espera. – titubeo Viktor, pues la guadaña le había cortado la mandíbula y aun no se curaba por completo. Estiro la mano para defenderse del último ataque y entonces la piedra verde que guardaba el bolsillo de la solapa de su saco cayó al suelo y reboto.
Connor rápidamente se percató de lo que era.
— El amuleto. – murmuro, inclinándose para recogerlo y apenas lo tuvo entre sus dedos, un dolor punzante aquejo su costado izquierdo. Bajo la mirada y vio la punta de una estaca saliendo de su propia carne, entonces a Demian frente a él, sosteniendo la guadaña que acababa de clavarle. El niño tiro del arma para sacarla del cuerpo de Connor, haciendo que este casi se desplomara al suelo.
— Soy tu— tu hermano. – dijo Connor con pesar, no solo por el dolor físico si no por el dolor que le causaba ver que sin importar que, su hermano era leal a la oscuridad.
El niño sonrió.
— No, no lo eres. ¡Solo eres mentiroso! – dijo, y antes de que Connor pudiera reaccionar, le empujó hacia atrás con todas sus fuerzas. Haciendo que rompiera una ventana y continuara en caída libre hasta la acera de la calle.
Demian asomo su cabeza hacia abajo, comprobando que efectivamente aquel extraño se encontrara destrozado en el pavimento. Entonces su padre, con las pocas fuerzas que tenía en ese momento, se acercó y le abrazo.
— Buen chico. – murmuro Viktor.
Demian correspondió el abrazo. — Lamento lo que dije antes. Sé que eres mi papá. – dijo, el hombre tomo su cabeza y la pego con fuerza contra su pecho.
— Shsh claro que lo soy y estoy orgulloso de ti. – y le beso la cabecita antes de apartarlo definitivamente del borde de la ventana.
...
Abajo, en la calle. Connor sentía cada hueso de su espalda y pierdas completamente roto. Había trato de moverse para levantarse pero no había tenido ningún éxito, estaba muy herido y la sangre de su costado no dejaba de fluir, justo como sus lágrimas ahora. Pues estaba seguro de que ese era el final, de que jamás tendría la oportunidad de decir cuanto lo sentía ni mucho menos, de decirle a su familia cuanto los amaba realmente. Jamás tendría esa oportunidad y lo peor de todo, es que con su muerte su padre y hermano se quedarían atrapados ahí, en un mundo horrible sin saber que la felicidad existía. Jamás lo sabrían.
Un sinfín de imágenes corrieron por su mente en solo momento, desde la primera vez que vio a Ángel tras regresar de la otra dimensión, la vez en que este le ayudo a redactar un currículo para la universidad, hasta la vez en que Demian se cayó de la patineta la primera vez y le dijo que jamás lo volvería a hacer, pero luego de alentarle lo había vuelto a hacer y conseguido. Ese día fue la primera vez que Demian le abrazo y le demostró que tenía la familia con la que tanto había soñado.
— Lo-Lo lamento. – Dijo con la voz quebrada por el llanto y el dolor agonizante de sus últimos momentos. Sin embargo, el mismo no pudo prever que su cuerpo reaccionaria al dolor y que su puño se cerraría con tanta fuerza que el amuleto entre sus dedos se convertiría en nada más que polvo.
Entonces el mundo entero se volvió oscuro para su consciencia.
* ¿Y ahora que pasara?
No se pierdan el próximo =)
Por favor Review!
