El Rey, La Nube Carmín, El Caballero Escarlata y La Araña

Advertencia: Esta historia se desarrolla en un semi-universo alterno y los personajes de Fairy Tail tienen distintas personalidades. Eventualmente será un harén y habrá tiempo de calidad con alguna mujer, pero eso será eventualmente, falta mucho para eso.

Disclaimer: Todos los personajes, excepto los OC (si es que pongo) son de Hiro Mashima creador de Fairy Tail.

Reviews: ¡Nueve comentarios! ¡Hurra! Y cada uno ya lo respondí por mensaje privado.

—Dialogo.

"Pensamientos".

«Técnicas, títulos nobiliarios».

[Notas del autor]

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ECE II: El tonto más grande del mundo

Magnolia - 13:15 PM

Zeref decidió acabar con Fairy Tail, destruir a los que consideraba culpables por lo sucedido con su hermano. Esas personas que impidieron el crecimiento, aquellos que estropearon al menor de los Dragneel; esos que echaron sus planes al garete, y por eso él todavía seguía con vida mientras el otro Dragneel había muerto. Y los Escudos agacharon la cabeza aceptando las órdenes del Emperador.

En menos de cinco minutos, August reparó el Mapa Continental y lo modificó con tal de que mostrara más detalles de los magos. En ese tiempo, los Escudos se prepararon para aplastar al enemigo. Todos estaban repartidos, por lo que antes fue la sala del gremio, mientras preparaban estrategias y afinaban detalles para terminar la guerra.

—¡Listo! —dijo Irene con una sonrisa radiante; no pudo regenerar el tejido carbonizado, así que no le quedó de otra que encantar dos brazos artificiales para Invel—. Tendrás que conformarte con estos, ya cuando tenga más tiempo y mejores herramientas, entonces te haré algo mejor.

El albino asintió tranquilamente. —Gracias por tomarse la molestia, Lady Irene, pero creo que estos son perfectos —para él, esto era una especie de retribución por su descuido.

A unos cuantas mesas lejos de Irene e Invel, Ajeel abrió los ojos. Él estuvo meditando para poder recuperarse y forjar su temple: ya no volvería a menospreciar a su oponente, iría con todo desde un principio. —Parece que estamos listos —afirmó. Ya en ese momento, August había fijado varias coordenadas y terminaba los preparativos para trasladar a los Doce a diferentes lugares.

DiMaria se tronó los dedos; sus ojos se tornaron mortalmente fríos y desapareció ese toque travieso que siempre mantenía. "Tendré que ir enserio, Fairy Tail tenía a alguien capaz de vencer al Emperador así que habrán más personas fuertes". —Por supuesto, volveré a tomar Hargeon. ¿Randi?

La chica de cabello verde entrecerró los ojos. —Te he dicho que no me llames así —suspiró con pesadez—. También estoy lista; Sol, la ciudad de los gigantes, caerá.

DiMaria sonrió, ahora estaba segura que todo iba a salir bien. No por nada, su amiga, era llamada la Demoledora de Naciones.

En el lado opuesto, God Serena miraba todo con cierto aburrimiento. Él era el mago más fuerte de todo Ishgar, y aun así, no se dio cuenta que había alguien mucho más fuerte que él, y lo peor de todo, es que ese sujeto era un dragónslayer. "Es una lástima que haya muerto —paseó la mirada por toda la sala, exactamente donde las cenizas se esparcieron—. Me tendré que conformar con mis antiguos compañeros". Se puso de pie, y se dejó envolver por varias lenguas de fuego verde.

August negó. —Este chico es bastante molesto —se masajeó las cienes. Desde que God Serena se unió al Imperio, siempre mantuvieron cierta tensión antagónica—. Aunque, he de admitir, que tiene un poder decente.

August siguió con las transferencias y envió a Ajeel contra los Strauss; luego a Invel contra Gray; DiMaria hacia Hargeon, a diezmar los restos de tropas enemigas; a Brandish contra Sol y la tribu de gigantes; Neinheart y Bradman a reunir todo el ejercito que sobrevivió del feroz ataque de Natsu; Jacob recibió la misión de terminar con la vida de los E. Fiore. Al final, sólo quedaron los más fuerte, aquellos que sobresalían entre los Doce, como guardias del Emperador.

—Les concederé la paz a todos los que se acerquen —declaró con solemnidad Rahkeid Dragneel, heredero al trono de Álvarez.

Irene y August asintieron. Y Zeref, sentado sobre un trono improvisado, miró todo con cierto desprecio. —Detesto este lugar —y acto seguido, el edificio del gremio estalló, bañando la ciudad con restos de madera y piedra. El símbolo de la esperanza se perdió en una estela de polvo y astillas.

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ECE II: El tonto más grande de la historia.

Natsu abrió los ojos y tuvo que parpadear varias veces con tal de acostumbrarse al lugar extraño y sin igual; todo era de un blanco tan pulcro que resultaba molesto e incómodo. "¿Qué hago aquí?" se cuestionó. Su cuerpo recuperó su forma natural, aunque él nunca se dio cuenta del cambio cuando se volvió END. Un par de segundos después, recordó lo que sucedió. Ese último momento de lucidez y el golpe certero atravesando a Zeref; con ese recuerdo, también regresó a su memoria la sensación de la sangre fresca y tibia escurriéndole entre los dedos, sangre de su fiel amigo.

—¡Happpppyyyyyy! —Rugió dolorosamente—. ¡¿Dónde estás?!

Natsu corrió tanto y tan fuerte, zigzagueó, retrocedió, saltó pero nada cambió. El entorno seguía del blanco pulcro y en un silencio mortal y sin más presencia que la suya. Le tomó varios minutos calmarse y luego comenzar a pensar, hasta llegar a una conclusión. —Así que he muerto —admitió, talvez se equivocará pero algo en el interior le decía que no. Que realmente estaba muerto, bien muerto, tan muerto que era fácil aceptar ese hecho—. Pero, ¿Qué es este lugar? Una especie de cielo o la antesala al infierno.

A donde quiera que mirara, todo estaba lleno de blancura, tanto así que se creyó que en cualquier momento sería engullido por el entorno hasta formar parte de lo blanco. No importaba cuanto avanzará, el entorno parecía no cambiar. Y eso que corrió por más de una hora. —¡Esto debe ser una maldita broma! —Cerró los ojos y nuevamente revivió los últimos sucesos: Happy traspasado por flechas negras; la sangre de su amigo, fresca y cálida, escurriéndole entre los dedos; cómo se perdió en la locura y al final el ultimo atisbo de lucidez, la sensación placentera de matarlo. Ese último pensamiento le dio escalofríos—. ¡¿Quién sea, el maldito bromista, me las pagarás?!

No tenía prueba alguna que afirmará su pensamiento, pero tampoco había algo que negará su conclusión. Y, además, tenía que mantener la mente ocupada en algo y dejar de pensar en lo que estaba dejando atrás. Dejar de preguntarse cómo le estaba yendo al gremio, si ellos ya estaban al corriente o si Erza lloraría su partida, dejar de cuestionar porque Zeref no estaba con él (después de todo lo mató).

—Enserio, sal ahora y enfréntame. Puede que no sea tan brusco, un par de golpes y ya. Nada más, lo prometo.

La frustración se apoderó de él, y de un salto estaba otra vez de pie. En esta ocasión, en vez de correr, se puso a lanzar olas de fuego a diestra y siniestra, asegurándose de no dejar un espacio que no fuera acariciado por sus llamas. En cuestión de dos horas llegó a su límite, y la deficiencia de poder mágico lo obligaba a tomar un descanso. Se tambaleó y profirió unas cuantas maldiciones. Poco a poco, pero seguro, su mente comenzó a jugarle mal.

—¡Happy! —Vociferó y corrió cuando a lo lejos vio al minino, un par de pasos y cayó de bruces aunque no se hizo daño. Gruesas lágrimas surcaron su rostro cuando el espejismo desapareció, maldijo y finalmente cerró los ojos. El sueño lo abrazó como una cálida amante y él no se resistió.

Natsu, por estar haciendo tanto alboroto, no se percató de que se cansaba, de que podía usar magia, de que tenía hambre, de que podía llorar, en fin, no se dio cuenta de cosas importantes. Cosas que los muertos no podían hacer. —Fufufufu~ —la blancura comenzó a tomar forma, lentamente se transformó en una mujer desnuda. Las partes más importantes estaban guarecidas por largos mechones de cabello azul nocturno, incluso de su rostro sólo se vislumbraba una sonrisa coqueta.

Al mismo tiempo en que la figura misteriosa se materializaba, el entorno cambió: rápidamente se elevaron paredes, gradas, pisos, muebles y muchas cosas más hasta formar un castillo enorme y singular. Un castillo pintado de un blanco pulcro, sin mancha alguna, tan raro y único que resultaba divinamente antinatural. Natsu ahora reposaba sobre una cama, cubierto por algunas mantas y por la mujer misteriosa; ella lo acariciaba con delicadeza. —Natsu Dragneel —dijo cándidamente—. Estuve durmiendo y siempre soñé contigo, paciente fui y esperé tu llegada. ¿No crees que merezco una recompensa?

Al no obtener respuesta, sonrió traviesamente y se encaramó sobre Natsu, su cuerpo desnudo se acopló contra él y bajo un velo arcoíris, lo besó. Ella sufrió un espasmo ligero y ronroneó felizmente mientras sus labios apenas se rozaban. El velo, hecho de su cabello largo, cambió a un color oscuro como el ébano y luego a un rosa, como el melocotón. —Oh, mi campeón —volvió a besarlo, sólo que esta vez fue más profundo y prolongado—. Tus labios son tan calientes como el fuego, y tu saliva tan dulce como el vino. Quiero más~.

El velo cambió a un rojo profundo y luego a un amarillo intenso como los rayos del sol; ella besó el cuello, el tórax y volvía a ascender. La mujer con características divinas soltó un gemido cautivador cuando su intimidad rozó la entrepierna del hombre. —Vaya, vaya. Hasta aquí eres todo un campeón —palpó el tamaño y silbó de asombro—. Es una pena que tengamos que terminar esto antes de empezar, pero así deben suceder las cosas.

Volvió a besarlo, ahora fue un beso más profundo. —¡Jah~! —Por cada beso y por cada roce, se producía una estela brillante como un arcoíris, armonizando los dos cuerpos—. Con esto, ya te entregué la Avaricia de Mammón y la Sabiduría de Zhamuel. —Su voz tenía una fuerza espectral y una seguridad divina, que nunca se encontraría en nadie más que ella.

Natsu se removió incómodo y daba señales de que despertaría en cualquier momento; ella sonrió ampliamente y de alguna manera dejó reposar la cabeza de Natsu en su regazo, colocó sus manos alrededor de la cabellera rosa y su sonrisa se llenó de tristeza. —Lo siento cariño, pero hay pruebas que debes superar —Natsu se retorció y después suspiró agónicamente—. En serio, perdona amor mío, pero debes ser fuerte.

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Mente de Natsu

Natsu abrió los ojos y quedó totalmente confundido, y como no, si primero estaba en un lugar eternamente blanco, creyendo estar muerto. Y ahora estaba en una pradera verde llena de vida donde el viento formaba olas de hierba fresca y olorosa. Un lugar donde el sol estaba en lo alto y ardía intensamente; todo le indicaba que todavía seguía con vida. —¿Tal vez todo sea un sueño?

Después de meditar por varios minutos, concluyó que no llegaría a nada si seguía en el mismo sitio. Entonces, saltó cinco metros y al norte divisó una cadena montañosa, al oeste un enorme lago y al sur y norte parcelas, aldeas y ciudades con señales de vida—. Es mejor caminar hasta encontrar a alguien. —Y eso hizo, caminó y caminó hasta el aburrimiento, a pesar de todo no se cansaba ni sudaba. —¡Por fin!

Natsu, desde lo alto de un acantilado, observó la primera ciudad que encontró y aunque hizo memoria, no recordaba haber encontrado lugar semejante en sus aventuras anteriores. La ciudad no tenía murallas ni estructuras defensivas, las construcciones predominantes eran de piedra o madera, y las calles adoquinadas con estatuas y arboles vadeando el camino. Un hermoso rio cruzaba en medio de la ciudad y puestos de venta discurrían en las orillas; la gente caminaba por doquier y las grandes carretas se paseaban por las calles adoquinadas. "Este lugar me parece conocido —pensó y antes de profundizar más, algo por el rabillo del ojo llamó su atención—. Hay humo, talvez alguien necesite ayuda".

Después de correr a través de un bosque espeso, lleno de árboles raros y extraños, árboles que nunca había visto (a pesar de vivir en un bosque) llegó hasta una cabaña en las afueras de la ciudad. —Que tonto —dijo cuando vio que el humo salía de la chimenea acompañado de un aroma exquisito de carne a la parrilla—. Y ahora tengo hambre.

Mientras Natsu se preguntaba si debía o no interrumpir la morada para pedir algo de caridad, dos chiquillos y un adulto interrumpieron la escena. Los tres vestían ropas griegas: togas blancas y sandalias, pulseras doradas y collares de oro.

—Natsu, estate quieto —dijo un hombre con el cabello rosa y el rostro curtido—. Si no, te vas a caer.

El niño de unos cuatro años o menos rió alegremente; estaba sobre la nuca del padre y ese tiempo era cuando se sentía grande, tan grande como para superar a su hermano. —Pero, ya huelo la cena de mami —respondió con un puchero característico de un niño mimado.

La otra presencia, un niño de cabello negro y un par de años mayor que el pelirrosa suspiró cansado. —Natsu, debes madurar un poco. Ya estás por cumplir cuatro años.

El padre sonrió ampliamente. —Y tú, Zeref, debes ser más niño. Apenas si tienes siete y ya te salen arrugas en la frente.

Natsu (el joven), por otro lado, estaba boquiabierto. La escena que se estaba desarrollando frente a él resultaba inverosímil e imposible de creer; por las pocas veces que se vio a un espejo, podía decir que el niño pelirrosa realmente se parecía a él. Y lo peor de todo, era que el pelinegro era una versión más joven de su autoproclamado hermano mayor. —No puede ser —musitó recordando las palabras de Zeref cuando estaban peleando—. Él no pudo haber dicho la verdad, tiene que ser una maldita broma.

Ajenos a la presencia de Natsu, los Dragneel siguieron discutiendo sobre lo inmaduro de Natsu y lo demasiado maduro de Zeref. —Ya era hora —desde la puerta una mujer de cabello negro y buen físico los saludó con un cucharón en la mano; ella lucía una toga de cuadros azules y blancos, el cabello lo tenía amarrado en un moño y una diadema coronaba su cabeza—. La cena ya casi está lista.

A Natsu (el joven) el labio inferior le tembló terriblemente, negándose a soltar lo que iba a decir. La familia se reunió y no notaron su presencia, a pesar de que él estaba a campo abierto y a la vista de todos.

—Mami~ —el infante de cabello rosa ya estaba corriendo y se lanzó a los brazos de su madre—. Mami~ te extrañé.

Ella sonrió maternalmente y mimo a su niño. —Yo también —miró a Zeref y también lo abrazó—. A ti también, Zeff.

Natsu cayó arrodillado y con un fuerte dolor oprimiéndole el pecho. —Él no pudo haber dicho la verdad —repitió en un vano intento de convencerse. Quería salir corriendo y así evitar que el mundo se le cayera a pedazos, que esa mentira se volviera verdad—. Él mintió, no es mi hermano. —Lágrimas amargas le escurrían por el rostro al ver la felicidad de ellos cuatro; una felicidad que le causaba añoranza y dolor.

La escena siguió su curso, sin apiadarse de Natsu, y la familia Dragneel cenó y compartieron las vivencias de un día de trabajo duro y agotador. Las aventuras de los pequeños explorando el bosque y las cercanías del acantilado; las discusiones en el senado que precedía el padre y las reuniones de las señoras de toda la ciudad. Definitivamente, ellos eran una familia feliz y dichosa, llena de vida y alegría. Una familia que era diferente a su familia en Fairy Tail; Natsu nunca se dio cuenta, hasta ahora, del poder de los lazos sanguíneos.

Para Natsu, esta escena era sumamente difícil de aceptar, ya que con la aceptación venia el remordimiento, el desprecio y el dolor; él siempre valoraba el concepto de familia y era creyente de la reivindicación, de la segunda oportunidad, tal era el caso de Laxus y Jellal. Y ahora que era consciente que se había manchado las manos con sangre de su sangre, que negó esa segunda oportunidad, no podía evitar sentirse asqueado.

Le tomó horas calmarse y aceptar (verdaderamente) lo que había hecho, porque lo había hecho y para qué. "Protegí a mi familia —las risas en el hogar se apagaron lentamente—. Hice lo correcto, él me puso en esa situación. No me quedo de otra". Con el rostro entre las piernas y en una pose lastimera, se sumió en un sueño profundo.

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Mundo Blanco

En el exterior de la mente de Natsu, la mujer con el cabello arcoíris derramó unas cuantas lágrimas. —Lo siento mucho, amor mío. Pero este dolor es necesario —procedió a besarlo en la frente y reconfortarlo—. Demuestra que mi larga espera no fue en vano. Enséñale al Destino que nuestro amor triunfará y que mi prisión será destruida. —Su voz dulce y melodiosa, que no podía ser comparada con la de un humano, resonó en la habitación. Ella cantó «Luz de Luna» y luego «Sol de mi vida», prosiguió con «Amanecer eterno» y terminó con «Ocaso efímero». Cada canción era bellamente entonada y llena de sentimientos de un amor profundo y sin igual; un amor divino, inquebrantable y tan profundo como un abismo.

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Mente de Natsu

De vuelta con Natsu; ya había pasado una semana desde que descubrió su origen y durante esos días se dedicó a seguirlos por toda la ciudad. Él era semejante a un fantasma y nadie notaba su presencia, así que no se preocupaba por ser visto como un acosador. —Casi me parezco a Juvia —rió ante lo irónico de la situación. Durante su rutina descubrió lo que hacían los pequeños durante el día; que hacia el padre para sostener a la familia y como la madre los mantenía unidos y en consonancia.

Hoy los pequeños estaban en la Academia, un edificio con largas columnas de mármol y el techo abovedado. Un edificio que bien podría ser considerado el epitome del saber y la ciencia, tenía salones llenos de documentos e investigaciones que nunca antes se habían visto; académicos sin igual. Y, contrastando con ese ambiente del saber sublime…

—Estudiar es aburrido —se quejó el niño de cabello rosa y rápidamente fue reprendido por Zeref. Ambos estaban en un salón de clases, rodeados de libros y ellos dos como únicos alumnos—. Estos libros no tienen ningún dibujo.

Zeref suspiró cansado por enésima vez. —Contigo no se puede —se le ocurrió algo y formó una sonrisa—. Si aprendes esto, iremos al Valle de Zen.

—¿En serio? —Él, desde que escuchó la historia del dragón durmiente, deseaba ir a ese lugar y aunque escéptico, cuando Zeref asintió, aceptó el trato—. ¡Bien! ¡Tenlo por seguro, aprenderé Inventario Infinito!

Por otro lado, Natsu (el joven) soltó un bufido. —Realmente los libros no eran lo mío desde pequeño —recordó con cierta nostalgia el tiempo de aprendizaje con Erza, Mirajane y Lissana—. Y siempre fui muy fácil de manipular. —Lissana le ofrecía comida y él aceptaba fácilmente; Erza le ofrecía caramelos y no había modo de negarse; Mirajane le daba recompensas 'para chicos grandes' y él ya era un chico grande.

En las tardes, en el edificio semejante a un auditoria, se llevaban a cabo encuentros de práctica donde Zoldeus (el padre) les instruía formas de combate; continuamente corregía posturas y elogiaba el rápido aprendizaje de los dos. Los hermanos Dragneel prevalecían sobre cualquier otro y eso enorgullecía a Zoldeus; después del entrenamiento, ya cuando estaban exhaustos por completo, regresaban a casa o pasaban realizando las compras. —Realmente me gustaba pelear —dijo Natsu con cierto interés en el entrenamiento—. Incluso a Zeref. ¿Qué sucedió para que termináramos luchando a muerte? —La semana había servido para despertar su curiosidad sobre muchas cosas.

Por las tardes, los Dragneel se reunían y convivían como la verdadera familia que eran. Esos momentos eran los que más añoranza le provocaban; cierto, Fairy Tail era su familia, pero ésta era una verdadera familia. Padre, madre y hermano. Natsu cerró los ojos y apretó los dientes. "¿Qué sucedió? ¿Dónde se torcieron las cosas?". Sin previo aviso, el paisaje se distorsionó y comenzó a despertar.

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Castillo blanco

Mientras tanto, ella se alejó de Natsu, tomó una pose digna de cualquier reina sentada en un trono; un trono blanco y etéreo. Cuando Natsu abrió los ojos, ella no pudo evitar esbozar una sonrisa ante lo tontuelo que resultaba el joven. Se aclaró la garganta para obtener la debida atención, después de todo, tiene un papel que cumplir. —Jajajajajaja —la risa fue suficiente para llamarle la atención—. ¡Eres demasiado tonto, tontuelo, tontazo!

Natsu estuvo desconcertado por un segundo, pero al comprender que ella se burlaba de él, apretó los dientes. —Hey, maldita, metete en tus asuntos —momentáneamente olvidó el sueño o reminiscencia que había tenido.

—Vaya, vaya, parece que este invitado imprevisto no sabe de buenos modales. Definitivamente eres un gran tonto.

Natsu cayó en la cuenta de que su entorno había cambiado y a pesar de estar siendo llamado tonto continuamente, tuvo que admitir que la mujer tenía un punto. —Perdón por la intromisión —dijo masticando bien cada palabra, tal como le había enseñado Erza—. Buen día… o buenas noches, la verdad no sé qué momento es.

—Pfffttt —la mujer intentó aguantarse la risa por el comportamiento tan antinatural del hombre—. Jajajajajajajajaja~. ¡Que tonto!

Natsu rechinó los dientes. —¡Túúú, maldita! —Natsu totalmente cabreado se lanzó con la intención de asestarle un puñetazo, él no discriminaba a las mujeres, después de todo en Fairy Tail había mujeres que podían darle una paliza—. ¡Ya verás!

Ella ni se preocupó en lo más mínimo, con un pensamiento simple y veloz, del techo y del suelo surgieron cadenas que rápidamente sellaron cualquier movimiento del chico e incluso terminó amordazado, dejándolo en una situación incómoda e inusual. —Ves, eres un grandísimo tonto. Diría que eres el tonto más grande del mundo. Atacarme sin siquiera darte cuenta de la diferencia abismal entre nosotros —cada palabra ejerció una presión inusual en el pelirrosa. Ella comenzó a negar con el dedo, como si fuera una madre corrigiendo al hijo—. Escucha atentamente, que estas palabras se graben en tu corazón: Piensa antes de hablar y antes de actuar, no sea que eso te lleve a la tumba.

Natsu no respondió, sólo se retorció en un vano intento por liberarse. Las cadenas no cedieron sin importar la fuerza abismal que aplicaba, y ni siquiera el fuego fue capaz de surtir efecto.

Ella volvió a negar con un gesto divertido. —En serio, es que no entiendes algo tan simple —la sonrisa en ningún momento abandonó su rostro—. Estarás amarrado hasta que pienses un poco, déjame aclararte, el tiempo aquí no significaba mayor cosa. Después de todo, ya estás muerto.

Esa declaración impactó a Natsu, una cosa era suponer sin tener pruebas, y otra muy distinta era que alguien te lo dijera claramente. Se volvió a mover, y después de comprender que la lucha seria infructuosa se tranquilizó.

—Bien, ya vas aprendiendo —ella aplaudió efusivamente y lo liberó—. Alguna pregunta, y no te olvides de lo aprendido.

Natsu respiró profundamente mientras se sobaba las extremidades. —¿Quién o qué eres? —La mujer en vez de sentirse ofendida, soltó una carcajada mientras Natsu retrocedía un par de pasos—. ¿Qué quieres?

La desconocida pegó su espalda contra la de Natsu, demostrando una velocidad inverosímil. —Joderte la vida —a pesar de que Natsu se dio la vuelta casi al instante, falló el golpe. La chica estaba en una posición de flor de loto mientras flotaba al revés, o era Natsu quien estaba de cabeza—. Quien soy, que soy, que quiero. Tengo muchos nombres; mi existencia se encuentra más allá de la tuya y sólo quiero divertirme. Para ello es necesario iluminarte un poco ya que eres corto de luces. ¿Qué tal tu familia? ¿Te gustó ese entorno? ¿Quieres verlos de nuevo?

Natsu tragó sonoramente y en sus ojos se vislumbró el pesar. —¿Cómo —en ese momento, fue consciente de lo aterradora que era esta mujer— lo sabes?

Entre las hebras verdes, se vislumbró un inquietante color carmesí. —Ya te lo dije, es necesario quitar esa venda que cubre tus ojos y para eso tuve que enlazar tu mente con tu pasado. No fue nada difícil, hasta resultó sencillo y aburrido. Toma asiento. ¿Algo más por preguntar?

Natsu, sentado en una silla blanca, se rascó la cabellera y organizó su mente. —Has dicho que estoy muerto, entonces, supongo que esto es el más allá. Pero, no veo a Happy ni a Zeref —Natsu se asustó por su proceso de pensamiento, era más veloz y perceptivo—. ¿Qué negocios tienes conmigo?

La sonrisa de la mujer se extendió al comprender que «Sabiduría de Zhamuel» estaba haciendo efecto. —Fufufu~ Sí, estás muerto, pero Zeref, tu hermano, no murió. Vamos, no pongas esa cara agria de que el sacrificio fue en vano; aunque sí que lo fue —ella jugó con su cabello mientras no perdía ni un ápice de la expresión perpleja de Natsu.

Natsu la fulminó con la mirada, apenas si llevaba un par de minutos de conocerla y ya le caía mal. —Zeref murió —afirmó—. Y no me sacrifique en vano, mis amigos han de estar bien.

—Ese 'han de estar bien' es incorrecto. Ya te lo dije, Zeref no murió, no tuviste el poder suficiente para matarlo pero si el necesario para destruir cierto libro-importante-que-no-debías-destruir-ni-abrir —negó con un gesto divertido—. Eres el idiota más grande del mundo; solo a ti se te ocurriría hacer algo que te dijeron que no hicieras.

Natsu se llevó las manos a la cabellera rosa, se sentía impotente y a la vez esperanzado. "Tal vez Zeref recapacite y no le haga daño a mis amigos".

—Ves, te lo dije. Sólo a un idiota se le ocurriría pensar de esa forma; los humanos cuando tienen en mente algo, es difícil que cambien de opinión —al ver la expresión perpleja de Natsu, ella no pudo evitar destornillarse de la risa—. Jajajajaja. Tonto, tonto, tontísimo, tontuelo.

La ira de Natsu rebasó el vaso, y estalló. Era consciente de que esa mujer estaba más allá de sus capacidades, pero tenía orgullo y no se dejaría insultar por nadie. —¡Guren Bakuenji!

El ramalazo de fuego y relámpago bañó a la mujer, pero ella ni se inmutó, demostrando así que su poder estaba en otro nivel. Chasqueó los dedos y el fuego desapareció, dejándola intacta, mientras él nuevamente, a pesar de que intentó esquivar y huir, fue aprisionado.

—Desde ahora serás conocido como el idiota más grande del mundo. Jajajaja. Oh Dios… ah, sí Dios soy yo. Talvez lo idiota sea contagioso

Natsu se retorció y se inmoló pero nada funcionó. Después de varios minutos, se dio por vencido. La chica se acercó hasta que sus narices se tocaron, ella lo miraba como se mira a un ser inferior. —Bien, ahora que ya estás más tranquilo quiero mostrarte algo —para Natsu no pasó desapercibida la sonrisa maliciosa de la mujer—. Me divertiré mucho contigo. Para que sepas, la eternidad es aburrida.

"Maldita sea, maldita sea —pensó Natsu totalmente furioso ya que no podía siquiera hablar para soltar su rabia y frustración—. ¡No cambió!"

Natsu tenía los brazos, piernas y torso atados contra un trono blanco y llameante ya que él ningún momento dejó de pelear. Él y la mujer que se autoproclamaba Dios estaban a unos metros de Zeref y los Doce, ellos observaron la decisión que tomó el pelinegro y como los leales vasallos juraban cumplir con la orden.

—Ves~ te lo dije. Tú has muerto y él no; e inevitablemente tus amigos morirán —ella mantuvo su sonrisa maliciosa al ver que sus palabras hacían que Natsu se retorciera desesperado—. Idiota~ tus llamas no sirven~. Vamos, vamos~ no todo es malo. Aún falta por ver lo más divertido.

A pesar de todo, las llamas aumentaron su intensidad y le otorgó a la mujer una mirada furibunda.

Ella lo ignoró y se trasladaron a otra parte; para la autoproclamada diosa no había imposible. Ella podía moverse a través del tiempo y el espacio como si se tratara de respirar. Ahora, ellos aparecieron cerca de unas montañas donde se estaba llevando a cabo una batalla feroz y sin cuartel; donde no se permitía pestañear ya que cualquier descuido le costaría la vida a cualquiera de los luchadores. Laxus golpeaba y esquivaba al hombre máquina, tratando de mantener una pelea a corta distancia.

Natsu sonrió triunfalmente cuando Laxus se impuso contra Wahl Icht, claro que el rubio no salió indemne de la lucha, pero lo que contaba es que seguía con vida y dispuesto a seguir luchando por el gremio.

—Idiota~, idiota~, idiota~. Eres el idiota más grande del mundo~ —el escenario volvió a cambiar y de nuevo estaban en la sala blanca. Ella aún seguía usando su cabello multicolor como ropa para cubrir las partes importantes. Ella le permitió hablar pero él siguió restringido.

—Y esa sonrisa de menosprecio —Natsu no dejó pasar el momento para devolverle las burlas—. Ahora, quien es la idiota. Mis amigos ganarán.

"Lo siento cariño —pensó con cierto pesar—. Pero tengo que destruir ese idealismo tonto que tienes. Hacer trizas tu positivismo y sembrar la semilla del raciocinio". —En serio, puede que tengas razón —aceptó a regañadientes o eso fingió—. Mejor veamos otro encuentro.

La euforia lo invadió; Bradman fue derrotado por Gajeel. A pesar del pésimo estado en que quedó el mago de hierro, Natsu sonrió animándolo a continuar, después de todo, Levy estaba con él para sanarlo. Los dos magos se las arreglaron para vencer a un oponente difícil que podía usar las maldiciones de los eterias. Y, estuvo más animado cuando vio la declaración de amor por parte del pelinegro. —¡Genial! ¡Ves, maldita, Fairy Tail ganará!

—¿En serio?

La sonrisa de Natsu desapareció al ver que la mujer se divertía a costa suya.

—Sabes, el momento en que sientes más desesperación sucede después de que sientes que todo saldrá bien —antes de permitirle hablar, quería hacerle entrar en razón un par de cosas. "Lo siento querido, realmente espero que me perdones algún día"—. Eso es lo que te estoy enseñando. La desesperación. Aún falta mucho por ver.

Ellos se trasladaron hasta Hargeon, o lo que antes era Hargeon. La ciudad estaba patas arriba, algunos barcos estaban anclados en las calles y las casas flotaban en la playa. En ese lugar, sin interrupciones de Natsu, observaron el desarrollo de la batalla por liberar la ciudad portuaria. El corazón del pelirrosa se comenzó a llenar, lentamente, de desesperación. Dimaria Yesta arrasó con las tropas aliadas y masacró a todos los magos de Mermeid Heel y Lamia Scale, la rubia de mirada fría y comportamiento sádico no dejó ningún sobreviviente. El poder de detener el tiempo era algo aterrador.

Natsu aún no se recuperaba del shock, cuando el siguiente lugar fue la villa de los gigantes. Por un momento se permitió mantener la esperanza, pero la batalla que se desarrolló, acabó con cualquier ilusión. Para Natsu quedó claro, más claro que el agua, que los Doce Escudos tenían seres con un poder monstruoso y anormal. Sol, la villa de los guerreros más fuerte fue reducida a escombros y los gigantes aplastados sin misericordia. La chica de cabello verde, Brandish, uso su magia para neutralizar la ventaja de los gigantes y luego procedió a dejar bajo varias montañas toda la aldea.

—Y dime, ¿a dónde fue toda esa seguridad?

—¡Maldita, suéltame! —Luchó con más fuerza por liberarse, pero obtuvo con el mismo resultado.

Ella respiró resignada, cambiarlo no sería un trabajo fácil. —Y qué sucede si te suelto, estás en mis dominios y aquí no puedes hacer nada. Además, ya has muerto y tu oportunidad de hacer algo ya pasó. Resígnate y sigue divirtiéndome.

—Nunca, siempre pelearé aunque esté muerto. Encontraré la forma de volver y salvar a mis amigos.

Ella negó. En el interior quería morirse por lo que estaba haciendo con su amado, pero en el exterior demostraba una expresión fría y llena de desprecio. —Los humanos son idiotas, seres con un pensamiento absurdo —con el índice, le pegó en la frente—. Metete esto en la cabeza. Si fueras en contra de la naturaleza de la vida y la muerte te sucedería lo mismo que a tu hermano… ¡Ah! ¡Ya recuerdo, tú no sabes la razón de la maldición!

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Hace 600 años

Natsu tuvo una mala sensación, como si su vida fuera a dar un giro de ciento ochenta grados. Y sí que estaba en lo correcto ya que no volvió a ser el mismo. En esta ocasión no fue un viaje al mundo de los sueños, no, esta vez fue un viaje al pasado. Natsu, el chiquillo de cuatro años, se divertía con su madre, jugando y correteando por toda la casa. Ella lo estaba bañando y él intentaba escapar, llenando de espuma y agua todo la estancia.

Los ojos de la mujer divina, que parecían dos piedras preciosas a través de las hebras de oro, nunca se despegaron de la expresión de Natsu, ella sabía todo así que no prestaba atención a esa escena tan dulce y rosa. —Ya es momento, observa bien.

Todo fue lento y a la vez rápido, algo extraño pero verdadero. Las llamas bajaron desde el cielo como una cascada y se extendieron como agua sobre la piedra; los aldeanos más cercanos fueron calcinados casi al instante, mientras que los más lejanos sufrieron quemaduras terribles pero todavía permanecían con vida. El dragón de alas negras con entramado rojo descendió aplastando los escombros que aún estaban de pie. Lentamente, como si disfrutara de ello, dio caza a los que aún estaban con vida mientras se engullía a aquellos que ya eran carbón. —La carne de humano es deliciosa~ —canturreó el dragón; en ese momento Natsu estaba sin palabras.

Natsu y Natasha (la madre) murieron por un coletazo fuerte y certero, que arrasó con gran parte del bosque. Zoldeus (el padre) que estaba de cacería a varios kilómetros de la ciudad, regresó al escuchar el enorme estruendo que hizo temblar la tierra. Zeref, por otro lado, era ajeno a la situación ya que no estaba en la ciudad. —¡Maldición! —Rugió el padre lleno de rabia; le tomó casi una hora regresar y lo primero que hizo fue verificar el estado de su esposa e hijo—. ¡No, no, no, no!

Natsu no lloró por su muerte, ni siquiera pensó en lo extrañó de la situación, después de todo, él creció y vivió. Las lagrima que derramaba eran por su madre y por el sufrimiento de Zoldeus; ni siquiera podía imaginarse cuan doloroso era lo que estaba pasando. —¡Detente, no vayas! —Gritó impotente cuando su padre tomó las armas, inservibles, para ir y vengar a su familia—. ¡No puedes ganarle!

La diosa negó moviendo la cabeza de un lado a otro. —Ves, padre e hijo son igual de idiotas; sólo a un idiota se le ocurriría pelear contra un ser superior.

—¡Suéltame, maldita! ¡Suéltame!

—No.

Los ojos de Natsu se ensombrecieron mientras derramaba infinitas lágrimas amargas; Natsu observó como su padre luchaba en vano contra el dragón, el lagarto negro se tomó el tiempo para jugar con el hombre y después de aburrirse lo devoró. Definitivamente, la imagen que Natsu tenía de los dragones se comenzó a destruir y el odio se implanto en su corazón, aunque una parte de su mente recordaba la vida al lado de Igneel.

—Y tú te criaste con una de esas bestias —la malicia no se hizo esperar y ella empezó a susurrarle todo lo que un dragón hacía con los humanos—. Les gusta calcinarlos y luego comerlos, algunos disfrutan cazarlos y esperanzarlos antes de aplastarlos, otros prefieren comer sólo niños recién nacidos; algunos optan por criarlos como ganado y cuando están fuertes los devoran para fortalecerse…

—¡Igneel nunca haría eso! —Respondió con contundencia.

—Sí~ —respondió ella sin perder su ánimo—. Él y muchos más pensaban en la coexistencia con los humanos, y estas diferencias iniciarían una guerra, aunque esto sucedería un par de siglos después de tu muerte. Supongo que en este punto ya estás consciente de que todo lo que dijo Zeref es verdad, pero ¿Cómo llegaron a ese punto? Si te digo no creerías así que lo mejor es que veas lo que hizo tu hermano.

Aunque Natsu se negó ella igual siguió con lo propuesto y él pelirrosa fue testigo de cómo su hermano lentamente se obsesionaba con traerlo de entre los muertos; el camino del pelinegro estuvo lleno de adversidades, muertes y soledad hasta que logró cumplir su propósito. —Ahora lo entiendes, la idiotez es hereditaria. Tu hermano jugó con las leyes de la vida y la muerte y fue castigado; pero aun así se empecinó y nunca se detuvo a pesar de todas las muertes que generó con tal de recuperarte. Tal vez no lo recuerdes, pero la aldea de Gray fue arrasada por una de esas creaciones; Erza fue esclavizada por un culto que seguía al mago oscuro; Simón, el hermano de Kagura fue asesinado por un fanático de Zeref. Hace no mucho tiempo, tus amigos batallaron contra Tartaros; el padre de Gray fue revivido y obligado a pelear contra su hijo; Erza fue torturada; Lucy obligada a despedirse de una gran amiga; Laxus casi muere.

Natsu desde hace rato que permanecía callado y cabizbajo, incapaz de articular palabra alguna. Sólo escuchó todas las atrocidades que sucedieron por culpa de Zeref. "No. La culpa la tiene ese dragón".

—Tonto, ¿es que aún no aprendes? Supongo que debo hacerte ver lo que pasó por las decisiones del tonto de tu hermano.

Natsu levantó la cabeza, y con un murmullo expresó su oposición. Pero, pese a la negación, ella continuo con el proceso de cambio, reconstrucción y creación de un nuevo Natsu, aunque éste no supiera nada de dichos cambios.

—Levanta la cabeza y mira bien —tuvo que obligarlo a que mirara lo que estaba sucediendo con Makarov y compañía.

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En algún punto de Ishgar 13:20 PM

Makarov estuvo por unos segundos desorientado; el cambio de escenario fue abrupto y aterrador, lo aterrador era que alguien tuviera el poder para cambiar la topografía. Luego de superada la sorpresa, reordenó a los magos que estaban con él e intentó comunicarse a la base, cosa que resultó infructuosa. Sin otra opción, dirigió a los magos hacia el este, la dirección contraria a donde tenía planeado ir, y se prepararon para la batalla. No paso mucho tiempo para que se vieran en un ataque de pinzas por el enemigo y siendo superados cien a uno. Estando contra las cuerdas, tomó su decisión y se sacrificó por el bienestar de sus hijos.

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Mundo blanco

Natsu volvió a llorar y ella lo dejó, por primera vez, en paz. Lo liberó y permitió que él se desahogue libremente, sin juzgarlo y sin molestarlo. Por un momento quiso abrazarlo y reconfortarlo, decirle que todo saldría bien y que sólo era una pesadilla. Pero se mantuvo firme, aunque eso la destruyera.

—Y aún no has visto lo peor —Natsu agachó la cabeza, dejando que su mirada se perdiera en el suelo—. Juvia y Gray son obligados a pelear entre ellos y ambos trágicamente mueren; Elfman se sacrifica con tal de vencer a Ajeel, y salvar a sus hermanas; Sabertooth y Blue Pegasus son destruidos por Bradman y Neinheart; Jacob asesina a la princesa Hisui; Erza no resiste las heridas que Irene le infringe; Wendy lo da todo con tal de vencer a DiMaria; Brandish cumple su venganza; Cana ve morir a Gildarts; y cosas similares siguen pasando. Al final, Ishgar es conquistado y los sobrevivientes son esclavizados.

Aunque no viera lo que ella estaba diciendo, él tenía la certeza de que todo eso no era mentira. Por primera vez, sintió lo que era la desesperación y la impotencia de no poder hacer nada; además, ya no tenía las fuerzas para ponerse de pie y luchar. Esta tortura psicológica mermó por completo su mente, corazón, voluntad y espíritu dejando a alguien indefenso y susceptible.

Ella se agachó hasta estar a la misma altura. —Todo eso ya sucedió, pero aún hay algo que puedes hacer para ayudarlos —ella esperó hasta que él asimilara las palabras y cuando sus ojos se encontraron, le mostró una sonrisa cálida—. Soy Dios, después de todo, y no hay imposibles para mí. Pero debes pagar el precio, no todo es gratis. Quiero a Igneel.

Natsu comenzó a verla bajo una luz diferente; tan débil de mente que no pudo vislumbrar el error. Si es Dios, entonces porque necesitaría algo a cambio, o porque necesitaba pedir permiso si supuestamente era todopoderosa.

—Sé que está muerto, pero dentro de ti aún hay algo de su alma —Natsu dudó que responder—. A él le hubiera encantado serte de ayuda, después de todo es alguien que ama a los humanos. ¿Por qué se negaría si puede salvarte y también a tus amigos?

El tiempo pareció eternamente largo, casi como si hubieran pasado años, en todo ese instante Natsu recordó como era el dragón. Lo bondadoso, fuerte, leal y el sacrificio que hizo. Al final, tragó sonoramente y selló su destino, y el de Igneel también. —Está bien. Te doy a Igneel.

Ella junto las palmas en un único aplauso. —Genial, genial, genial —tocó el centro de Natsu y sacó la semilla del dragón—. Listo, tu tercera oportunidad fue concedida.

Natsu no sintió nada cuando ella lo tocó, y antes de que pudiera pronunciar sus dudas, recibió un beso húmedo y extraño. En ese momento sintió algo que le fue transmitido, y luego le siguió una somnolencia fuerte. Se tambaleó pero se mantuvo de pie. —¿Cómo —la cabeza le pesaba enormemente y los miembros le parecían de plomo— te llamas?

Debajo de Natsu se abrió un agujero, oscuro y sin final aparente; él fue incapaz de escuchar lo que ella dijo, sólo vio un movimiento de labios y cayó. «An-kh-se-ram».

Ankhseram vió como Natsu descendía en el abismo, y al mismo tiempo lo blanco empezó a rajarse y la oscuridad ganó terreno. —Al final, Knight de Allmyght fue transferido con éxito —al final la gran vastedad blanca fue consumida, hasta que la oscuridad comenzó a invadirla—. Mi tiempo ha terminado, es hora de volver a dormir. Te espero con ansias, mi amado.

En ese momento, en el que su cabello se tiño de negro y sólo sus ojos rojos refulgían, tuvo una visión: ella y él estaban en una cama grande y cómoda, uniéndose en cuerpo y alma, besándose y compartiendo un amor intenso. El encuentro amoroso era salvaje y pasional, casi como si fueran animales, lleno de necesidad y deseo. Lo más curioso, o tal vez ni tanto, era que estaban rodeados por muchas mujeres que también lo amaban. Ella las conocía a todas y sabía, que aunque se uniera al final, ellas lo protegerían. —Se los encargo, sirvan y guíen al futuro Señor de Todo —finalmente, la oscuridad la consumió.

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En algún punto de Ishgar - 27 de enero del X775

Natsu abrió los ojos grandemente, él estaba tendido sobre un lecho de hojas y ramas dentro de una cueva oscura. En el exterior silbaba el aire entre las ramas de los árboles, jugando con las hojas y susurrando secretos entre las rocas. Natsu se incorporó lentamente y examinó su entorno, Se estiró y muchas articulaciones le tronaron, estaba horriblemente cansado.

—Que horrible pesadilla —dijo, atribuyendo todo lo de la guerra como un horrible y espantoso sueño. Ni siquiera pasó por su mente que estaba en una cueva cuando supuestamente debería ser el camastro de su casa en el bosque. Mientras volvía a recostarse para seguir durmiendo, se miró las manos y notó algo tremendamente raro. Sus manos eran pequeñas y sus brazos cortos, además, empezaba a notar que sus piernas también eran pequeñas… justo como si fuera…

Natsu salió corriendo de la cueva y corrió y corrió hasta adentrarse entre un bosque, luego llegó hasta un rio cenagoso. Lo que vio lo dejó totalmente sin palabra, ¡era un niño! ¡Un jodido niño!

FIN DEL CAPITULO

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¡Sí, Natsu regresó en el tiempo! ¡Ajá, esta es la historia de Natsu y las aventuras que atravesará con tal de evitar la tragedia futura!

¡¿Ankhseram?! Joder, esto se puso interesante. Sí, desde un principio tenía previsto que ella participaría en la historia, aunque lo del romance surgió a lo último (y por eso me tardé, ya que tuve que rehacer todo el capítulo) y me encantó la idea. En fin, esta historia tiene mucho por decir ya que, a pesar de ser inconsciente, Natsu liberara a esa diosa. ¿Quién la selló, por qué o para qué? Eso será respondido a su debido tiempo, se imaginan una pelea contra dioses. ¡Wow!

Se dieron cuenta de lo que Ankhseram le pasó a Natsu, si no, pues se los recuerdo. Avaricia de Mammón (sí, uno de los siete señores demonio); Sabiduria de Zhamuel (sí, uno de los siete arcángeles) y Knight de Allmyght (que traducido sería: Caballero del Todopoderoso). En fin, estás habilidades son de rango divino y Natsu todavía no las controla, ni siquiera sabe de su existencia, así que las descubrirá y dominará poco a poco.

El título, Historia de un tonto, significa eso mismo, la historia de Natsu. Las malas decisiones y errores que vuelve a cometer; un tonto que baila en la palma de Destino y no se da cuenta. Por otra parte, El Caballero Escarlata, da a entender a la habilidad Knight y otras cosas.

Aclaró de una vez:

Muchos reviews = Mucha inspiración + Mayor motivación + Más tiempo para escribir.

Así que depende de ustedes

Saludos y antes de despedirme, nombraré a todos los que les debo las gracias ya sea por añadir a favoritos, marcar como seguidores o, lo más importante, comentar.

Muchas, muchas gracias por comentar. Cuando veo un review nuevo, los vuelvo a leer todos y me emocionó.

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