El Rey, La Nube Carmín, El Caballero Escarlata y La Araña

Aclaraciones: Esta historia se desarrolla en un universo alterno donde Natsu muere combatiendo contra Zeref, Fairy Tail es destruido, diezmado y esclavizado por el Imperio Álvarez. El pelirrosa queda en el limbo y después de encontrarse con una diosa peculiar, acepta volver al pasado y evitar un futuro tan atroz. ¡Vuelve de la muerte por segunda vez! Sólo que tuvo que pagar un alto precio. ¿Natsu estará preparado para enfrentar el reto más grande de su vida?

Disclaimer: Todos los personajes de FT pertenecen a Hiro Mashima. Los escenarios, trama e ideas en que ponga a los personajes salen de mi imaginación retorcida y cruel. En el futuro distante habrá un par de personajes invitados de otras series. ¿Quiénes son? Bueno, Haruzafiro me dio la idea de algunas chicas que son muy interesantes. Vuelvo a recalcar, será en un futuro distante.

—Diálogos.

"Pensamientos".

-Notificaciones de Ciel-

«Títulos nobiliarios, Nombres de armas, de organizaciones y de lugares»

[Información. Contenidos de pergaminos y papeles]

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Tiempo antes de que Natsu apareciera en «Fukai Mori», antes de que él aceptara el trato con la «Diosa Cautiva», el «Continente Mágico» se vio mancillado por las manos siniestras del «Imperio Álvarez». La «Legio Nona Triumphalis», bajo el mando de Maximiliam Köhler, el «Noveno Escudo», desembarcó al oeste del «Reino Celeste»; en las tierras que después se llamarían el «Cabo de la Matanza» y la «Playa Sangrienta». Fueron más de doscientos barcos los que hicieron llover fuego sobre las aldeas de pescadores, sin previo aviso y sin dejar que alguien pidiera piedad. Y, luego de la masacre inicial, cuatrocientas mil tropas, entre soldados mágicos y máquinas de combate, comenzaron la marcha de la muerte.

—¡Sólo tenemos un objetivo! —Proclamó Maximiliam, ese fatídico día, ante la legión de soldados portando el estandarte del «Imperio Alvaréz»—. ¡La gloria será para el Imperio! ¡Éstas tierras, desde ahora, son del Emperador!

No pasaron muchos días para que el ejército del «Reino Celeste», uno de los cuatro reinos que existían en el «Continente Mágico» en ese momento, hiciera frente a la invasión. La caballería, los arqueros y los soldados de primera línea se volvieron carne de cañón ante la fuerza mágica de los invasores. El resultado fue inevitable, no había modo alguno de que un ejército sin pizca de magia pudiera hacerle frente a un poder de semejante magnitud. Además, los invasores estaban preparados para la guerra mientras que el «Reino Celeste» sólo contaba con jóvenes inexpertos. Escaramuza tras escaramuza, en menos de dos meses, el «Reino Celeste» dejó de existir.

Antes de la caída del «Reino Celeste»; el «Consejo Mágico de Era» junto al «Reino de Fiore», el «Reino Iliav» y el «Reino de Belgaen» se reunieron para determinar el nivel de amenaza de los extranjeros. Trazaron el plan de acción y sacrificaron, arbitrariamente, al «Reino Celeste». ¡Ellos ignoraron la llamada de auxilio!

La «Legio Nona Triumphalis» siguió su avance y la destrucción y tragedia sólo aumentaron; miles de muertos y heridos quedaban a su paso. Familias separadas, huérfanos sin hogar, discapacitados e Incontables personas comenzaron un éxodo en busca de la seguridad que proveían las tierras del este. Al final, el «Ejército Aliado» chocó contra los invasores. Y, después de diez largos meses de grandes batallas, sólo la activación de diecisiete «Armas Continentales: Face» fueron capaces de detener la guerra. A parte de la inconmensurable pérdida humana, el resultado de la primera incursión del «Imperio Álvarez» fue el siguiente:

[Destrucción del Reino Celeste]

Al ver la inminente caída del Reino, muchos de los nobles tomaron sus riquezas y buscaron refugio en otras tierras.

Mientras los nobles huían en desbandada, la familia real se quedó a presentar lucha hasta el final y coordinaron la evacuación de tantas personas como pudieron.

Al final, sólo dos personas de la realeza sobrevivieron y, actualmente, se encuentran desaparecidos.

Con el motivo de fortalecerse, los tres reinos sobrevivientes se dividieron las tierras del aniquilado «Reino Celeste».

[Destrucción del Marquesado de Dumont]

A pesar de ser un estado independiente de cualquier «Reino», el Márquez Dumont fue el único en brindar su ayuda al «Reino Celeste».

Lastimosamente, toda la estirpe Dumont pereció. Y, después de finalizada la guerra, sus tierras pasaron a formar parte del «Reino de Fiore».

[Daños al Reino de Fiore]

Después de la destrucción del «Reino Celeste» y del «Marquesado de Dumont» el ejército invasor se desplegó como un abanico y destruyeron «Lily Town»

«Blue Rose», «Sun Flower» y «Tulip White» a medida que luchaban con el «Ejército de la Alianza».

[Daños al Reino Iliav]

Maximiliam Köhler, al ver que sería superado en número, dio órdenes especiales a la cohorte bajo el mando de su hijo.

«Nyer», «Heilem», «Tempa» y «Argos» sufrieron grandes daños. La estrategia de la cohorte fue desviar la atención del verdadero objetivo.

La capital del «Reino Iliav», «Aeros» fue destruida. Esto obligó a que el Comandante General del «Reino Iliav» retornara con gran parte del ejército.

[Daños al Consejo de Era]

Las bases en «Blue Rose», «Lily Town», «Nyer», «Heilem» y «Aeros» fueron destruidas.

[Sin daños al Reino Belgaen]

[Daños al Imperio Álvarez]

La total destrucción de la «Legio Nona Triumphalis».

La muerte del «Noveno Escudo».

La pérdida de toda la flota naval de Maximiliam Köhler.

Lo que desconoce la Alianza es que la guerra comenzó como una simple apuesta entre Maximiliam y Octavius, el «Séptimo Escudo»; apuesta que no le agradó al Emperador. Zeref decretó que nadie intervendría en la decisión arbitraria de Maximiliam, incluso castigó severamente a Octavius. Pero, no ordenó el retorno de las tropas ya que eso sería un signo de debilidad y no permitiría algo semejante. Se cruzó de brazos y estuvo atento al desarrollo de la guerra hasta la inminente derrota. Al final, comprendió la magnitud de «Face »y mentalmente trazó algunas estrategias, que llevarían varios años, para terminar lo que empezó Maximiliam. Además, desplegó toda la flota naval con el simple propósito de defender el «Océano Negro» e intimidar a la «Alianza».

La advertencia a la «Alianza» fue clara.

El «Imperio Álvarez» tiene el suficiente poder como para destruirlos.

A pesar de que ya han pasado cuatro años desde que terminó la guerra, la amenaza de una segunda invasión es latente, y la «Alianza» se está preparando para la revancha.

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ECE IV: El precio que el tonto pagó.

20/ENE/x775

Shiro Fujimoto calculó que faltaba menos de una hora para que amaneciera y hoy tenía mucho por hacer. Ese tiempo era valioso. Cambió la sotana por un traje más adecuado para las actividades de hoy. A pesar de su edad, casi los sesenta años, Shiro se encontraba enérgico y de muy buen humor. Ni siquiera necesitaba estirarse para desperezarse, bastó la caminata desde su cuarto hasta el altar para tenerlo al cien por ciento. Se arrodilló y se entregó por completo a la oración; empezó agradeciendo, luego bendijo el día, pidió por la protección y alabó el nombre de Dios. Cuando salió de la catedral, de un tamaño modesto, se encontró con una multitud que no pasaba de veinticinco personas. Fue bien recibido a coro de 'Buenos días, Padre Shiro'. Él sonrió afablemente y devolvió los saludos, luego continuó con lo que tenía planificado. —¡Dios los bendiga! ¡Como bien saben hoy se celebran cuatro años desde del cese de la guerra! —Continuó con un breve recordatorio del calvario del cual los sacó la divina misericordia del Señor; la oportunidad que ahora tenían de ser mejores personas y de lo agradecidos que debían de estar—. ¡Qué comience el Festival de la Paz!

[Shiro Fujimoto es personaje de Ao no Exorcist]

Ante la orden del sacerdote, todos los que estaban congregados frente a la «Iglesia de la Salvación» respondieron, al unísono, con un gran 'Sí~'. Todos eran hombres de mediana edad y de constitución ancha, acostumbrados a trabajar arduamente. Tomaron todas las herramientas que iban a necesitar y se fueron, comandados por el viejo sacerdote, hasta la plaza.

Esta aldea, que está expandiéndose continuamente, se llama «Ash Flower» y está habitada por los exiliados de la guerra. Hace tiempo, Shiro Fujimoto y algunas personas fundaron la aldea y construyeron varias casas derredor y luego una pequeña iglesia. En menos de cuatro años, la aldea tenía como veinte mil habitantes y más de dos mil casas. La noticia de que había una aldea que daba la bienvenida a los exiliados, se extendió como la pólvora y el progreso, en pro de una mejor vida, avanzó sin parangón alguno. Tal vez no tenía el tamaño de una gran ciudad, como Clover por ejemplo, pero es cómoda para vivir y bastante vivaracha.

Mientras tanto, detrás de la «Iglesia de la Salvación», los niños del orfanato aún duermen profundamente. Hay tres habitaciones grandes y llenas de literas. Niños y niñas, de entre dos a doce años, están suspirando de manera pausada. Algunos, están con las piernas colgando de la orilla y con las sábanas tiradas, mientras otros permanecen bien tapados. ¡Todos estos huérfanos son los restos de la guerra! Sin duda alguna, los más desafortunados ya que no hay quien se preocupe por ellos, a excepción de los párrocos y monjas del lugar, si algo llegará a sucederles no muchos los extrañarían. Además, muchos de ellos tienen secuelas de la guerra que jamás podrán olvidar: las muertes de sus padres; de sus hermanos; correr mientras son perseguidos; aguantar hambre hasta desfallecer… hay muchas situaciones que siempre vuelven como pesadillas.

En el pasillo, una niña sollozaba quedamente mientras su hermano trataba de calmarla. Tuvo pesadillas y terminó orinando la litera. —Ya, ya, nena, no pasa nada —la abrazó, transmitiéndole un sentimiento de seguridad. El niño de cabello oscuro y ocho años, le acarició la espalda hasta que ella dejó de sollozar. Era lo único que le quedaba de su familia y había prometido, a sus padres, que siempre la protegería—. Ves, todo está bien.

La niña dejó de sollozar gracias a la sonrisa radiante del hermano. —Mu-y bien, Simón —Kagura, con más de cinco años y de cabello purpura oscuro, se limpió las lágrimas y también sonrió—. Um, ¡gracias hermano!

Antes de que los hermanos se dirigieran al baño, una niña salió de la habitación comunal. Con el cabello rojo alborotado y aún somnolienta, bostezó sonoramente. —Ahhh. Buenos días, Simón, Kagura —saludó. Para ella fue imposible no despertar con los sollozos, era la mayor del orfanato y se tomaba ese hecho muy enserio—. Simón, no debes entrar al baño de niñas. Es impropio.

Simón no pudo evitar quedarse sin palabras, no era la primera vez que le sucedía eso al verla. Miró las sábanas mojadas que cargaba ella y él asintió aún cohibido. —Gra-gracias Erza.

Erza le entregó las sábanas a Simón, y se llevó a Kagura de la mano hasta el baño. Erza llevaba ya dos años en el orfanato y, por lo tanto, miraba a todos los demás como pequeños hermanitos y hermanitas de los cuales debía cuidar. Desde que tenía uso de razón, siempre vivió en un orfanato, primero en Lily Town y ahora aquí; estaba más que acostumbrada a tratar con los pequeños accidentes. Aprovechando el momento, bañó a la menor y la preparó para el gran día. Poco tiempo después, comenzaron a llegar otras niñas que también querían de su atención. —Sí que es difícil ser la hermana mayor —dijo mientras sonreía radiante y con gran alegría. Ésta era su familia.

A pesar de los traumas por los cuales han pasado, ellos siempre tratan de ponerle una sonrisa a la vida. Vivir, crecer y, en un futuro distante, unirse a las fuerzas que se opondrían contra los invasores. Además, hoy era un día de celebración y ellos podrían ver cosas asombrosas. Además, el mejor gremio circense de todo el continente, Lobos del Sur, daría una presentación especial en conmemoración de las víctimas de tan triste tragedia. Lastimosamente, algunas nubes grises amenazaban el buen tiempo.

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Fukai Mori

29/ENE/x775

Makarov ya llevaba dos días dentro del bosque. Explorando y reviviendo los días de su juventud, esos días donde se aventuraba con sus camaradas en lugares llenos de peligros desconocidos. «Fukai Mori» es así, un lugar exuberante y sin igual, el bosque más extenso y profundo de todo el «Continente Mágico»; tanto así que es del triple de tamaño de «Crocus». Un bosque lleno de diversos ecosistemas y todos en perfecto balance. Continuamente buscaba pistas o señales que lo condujeran a la fuente de los rumores. Peinaba la zona detenidamente, recolectaba diversas plantas y cazaba. Para ser precisos, él comenzó a explorar del lado norte y no quería utilizar su magia ya que eso le quitaría sabor a la vida.

A lo largo del camino encontró especies de monstruos extravagantes y peculiares, pero no el que buscaba. —Definitivamente tiene bien merecido el nombre —dijo a nadie en particular. «Fukai Mori» significa «Bosque Profundo» y hace honor a su nombre. Mientras más se adentraba más perdido se sentía. Los rayos de luz traspasaban el follaje y bañaban de dorado el suelo lleno de hojas rojas, verdes y cafés. El hombre de cabello castaño canoso pisaba por doquier sin importarle cuanto ruido hiciera. No pudo evitar sonreír abiertamente—. Vaya, hace tiempo que no hacía algo así.

A medida que se diluía el tiempo, la luz comenzó a menguar y lentamente la oscuridad se apoderó del bosque. El cielo rugió con un estruendo atronador y, luego otro y otro, seguidos por haces de luz resplandeciente. Segundos después, la lluvia comenzó a caer lentamente y en cuestión de segundos agarró fuerza. Los relámpagos siguieron hendieron el cielo como navajas filosas y brillosas. Los animales se escurrieron frenéticamente, huyendo de tanto alboroto. La temperatura bajó notablemente. El Tercer Maestro de Fairy Tail no se amilanó ante el cambio abrupto del ambiente, al contrario, sonrió emocionado. Definitivamente, había pasado bastante tiempo en la oficina y llevando una vida ligeramente aburrida.

No pasó mucho tiempo antes de que Makarov se diera cuenta de que era el centro de atención de muchas criaturas nocturnas. En el aire era palpable el instinto asesino de dichas criaturas; después de todo parecía una presa fácil. ¡Un viejo enano! —Vaya, ésta vista es esplendida —se tronó los nudillos y giró el cuerpo. Haciendo un poco de calentamiento. El primer cazador, pensando que la presa estaba por escapar, se lanzó con las fauces abiertas y llenas de baba—. ¡Esto sí que es entretenido! ¡Vengan!

La primera bestia que lo atacó era una especie de leopardo de piel cobriza y moteada; las garras tenían tanto filo como las mejores navajas de un peluquero y los colmillos podían rasgar la carne más dura como si fuera mantequilla. La bestia atacó y él dobló el cuerpo, en pleno vuelo lo mandó contra un árbol. Él giró en el aire y mandó otros golpes a los demás cazadores. —Leopoldo de Berbena —saltó y esquivó a otros tres más—. Siempre cazan en manada.

Él sintió que su cuerpo se volvía ligero y que la vitalidad regresaba a sus huesos, su sangre volvía a correr sin ningún problema, sus sentidos se afilaban como antaño. Mientras llovía, Makarov estampó a otra bestia contra unas rocas y luego pateó a uno más en el hocico. La pelea se extendió durante varios minutos, durante los cuales él se dio cuenta de varias cosas. Lo macilentos que se encontraban los animales, las heridas que aún no sanaban y la falta de hembras entre los cazadores. Además, peleaban como si sus vidas dependieran de ello. En otra ocasión, estos animales ya se hubieran retirado al darse cuenta de la diferencia abismal. —Alguien mayor les ha arrebatado las presas y los estuvo cazando; probablemente mató a las crías y hembras, y estos sólo son los restos del grupo. Los parias. Lo mejor es darles descanso.

La lluvia siguió inclemente, sin atisbo de amainar, y él le rompió el cuello a todos los animales que lo atacaron. Los animales más inteligentes optaron por esperar y aprovecharse de la desgracia ajena. "Así es la naturaleza" pensó al ver como un cadáver era arrastrado hasta los matorrales y segundos después se escucharon gruñidos de pelea por la carne. A lo lejos escuchó un trueno que bien podía confundirse con un bramido.

Alzó los hombros y le restó importancia. —Será mejor levantar un par de hechizos y guarecerme del agua —Makarov buscó la mochila que tiró hace varios minutos y sacó una tienda mágica: por fuera es diminuta pero por dentro tiene toda una habitación bien equipada [Nota: ¡Sí, al estilo Harry Potter!]—. Nada como algo frio después de un poco de ejercicio.

Los ruidos de los animales disputándose la carne desaparecieron gracias a los truenos y la lluvia golpeando contra la tienda. —Por lo menos obtuve algo de todo esto —era indudable que los rumores no fueran ciertos. Decidió que, por el momento, lo mejor sería comer mientras la lluvia paraba. Pero primero se quitó la ropa mojada y se puso algo más cómodo. Luego, comenzó a preparar el desayuno. ¡Un par de cervezas con un buen caldo caliente! Después, del sustancial desayuno, lentamente empezó a cabecear y al final de unos minutos se quedó completamente dormido en el catre.

Makarov salió un par de horas después de que la lluvia cesará, por la posición del sol se dio cuenta del tiempo. —Son como la una de la tarde —afuera todavía goteaba y la luz creaba hermosos trazos a través del follaje. El suelo estaba fangoso y lleno de innumerables huellas; el cielo ya estaba por completo despejado y los animales más pequeños volvían a la vida. Comenzó a recoger la tienda y luego se marchó del lugar. No pasó mucho tiempo para que lograra escuchar grandes estruendos de cosas siendo arrastradas y azotadas—. Ese ruido atronador…

No pasó mucho tiempo para que encontrara la razón detrás del gran estruendo: el río embravecido a causa del diluvio anterior. Como mínimo, unos veinte metros de ancho y sin un solo lugar visible para cruzarlo. Negó rotundamente y dejó que la energía mágica comenzara a surgir. ¡Crecimiento controlado! Sus piernas comenzaron a estirarse, sus brazos crecieron y el resto de su cuerpo se amplió hasta unos treinta metros. Los árboles cedieron y el suelo se hundió ante el repentino cambió de peso. Desde esa altura, pudo notar un par de cosas extrañas. De dos gigantescos pasos cruzó el río embravecido y en cuestión de medio minuto llegó hasta una zona descampada y devastada. Con un vistazo rápido, se dio cuenta de lo sucedido. Volvió a su tamaño natural. En su fuero interior, maldijo su incompetencia. ¡Sí sólo hubiera llegado antes, nada de esto hubiese pasado! —¡Cabrones!

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Fukai Mori

Un par de horas antes…

-5:27-

-5:26-

De repente, un gran chorro de vapor golpeó su espalda, el acontecimiento tomó totalmente desprevenido al pelirrosa. En cámara lenta, muy lentamente, tan lento que era aterrador, Natsu se giró. Su brazo derecho, el dominante, siguió la inercia y antes de completar el giro, vio de reojo una hilera de dientes amarillos cerrarse en torno a su extremidad.

—¡GAH! —el niño se vio incapaz de pronunciar palabra; ante él estaba una enorme bestia. ¡Toda una mole de piel roja, casi sangrienta! Sin previo aviso, Natsu resultó zangoloteado, arriba y abajo, izquierda y derecha, en una serie de movimientos violentos y rápidos. El árbol cedió, acompañado de un estruendo, ante el peso del animal y el niño salió despedido al lado opuesto, no sin antes escuchar el sonido característico de hueso y músculo siendo desgarrado. Un sonido indescriptible y terrorífico que inundó el silencio del bosque.

La lluvia hizo acto de presencia mientras los rayos y truenos celebraban su venida. El suelo, en cuestión de segundos, se vio levemente empapado y luego empezaron a caer goterones. Natsu rebotó contra el suelo, una vez… y otra… y otra… hasta dar contra el grueso tronco de otro árbol, soltó un alarido mudo cuando el aire salió de su cuerpo. Resbaló, raspándose la espalda con la dura corteza, y se quedó tendido. Atónito, incapaz de dar crédito a lo que estaba viendo: el animal, a lo lejos, lo miraba fijamente mientras partía un brazo y lo compartía con la otra cabeza. Era como si la bestia disfrutara del sufrimiento ajeno o como si saboreara el manjar que probaba por vez primera.

-4:30-

A pesar de la lluvia estruendosa, Natsu pudo escuchar con gran nitidez como el hueso cedía y la sangre chisporroteaba, como el cartílago crujía hasta soltar la medula. Un escalofrió recorrió su espalda contrastando con la tibieza que comenzaba a sentir en su costado derecho. La lluvia aumentó en intensidad y tres rayos, uno tras de otro, atravesaron el cielo oscuro como cuchillos calientes. —Mi brazo —musitó cuando bajó la vista. A través de un haz de luz pudo ver el lugar donde estaba plasmada la hada roja, roja como la sangre, y donde tiempo después, se tatuaría un dragón negro. Cuando la luz desapareció, también lo hizo su brazo, sustituido por un líquido carmesí oscuro. Caliente y saliendo a borbotones.

-3:02-

El gran animal se puso sobre las seis patas y, lentamente, como si buscará infundir desesperación y temor, se encaminó hasta donde estaba Natsu. Grandes cantidades de baba le escurría de entre los dientes amarillos, baba mezclada con sangre y piel, manchando el pelaje rojizo. Natsu todavía no salía del estupor y del shock de perder un brazo; ni siquiera los ramalazos de dolor, que palpitaban constantemente, lo sacaban del trance. Estaba ido, incapaz de darse cuenta de la gravedad de la situación y el oso a cada paso estaba más cerca.

-2:00-

Natsu levantó la vista cuando el aire caliente lo golpeó: una de las cabezas lo miraba fijamente mientras sonreía en un rictus malévolo. Por la mente del animal se arremolinaban los deseos más primigenios: comer, disfrutar, saciar, la presa huele exquisitamente deliciosa; pero se controló. Tenía todo el tiempo del mundo. Por otro lado, a pesar de haber peleado contra poderosas bestias y magos increíblemente fuertes, de salir triunfal de encuentros desventajosos, de bañarse en la gloria junto a sus camaradas, de sonreír en las situaciones más problemáticas, de tener el corazón de un guerrero, de tener tanta experiencia, nunca nadie logró infundirle miedo… hasta ahora. —Ah —Natsu ni siquiera tenía a donde escapar. Ni las palabras salían de su boca. Incapaz de pensar correctamente o reaccionar, sólo se quedó ahí pasmado mientras lo bañaban con baba.

La bestia soltó un gruñido ronco y profundo. Abrió las fauces de la cabeza del ojo tuerto y cerró la hilera de dientes en torno de la melena rosada. Suave pero con la fuerza suficiente como para perforar la carne. Estaba saboreando la deliciosa sangre aderezada con un saborcito a miedo. Definitivamente, ésta bestia es malvada y sanguinaria, se complace con el dolor ajeno y no hay forma de detenerla.

-0:50-

El dolor estalló como mil truenos (de esos que estaban resonando en el cielo) y se extendió por todo su cuerpo. Natsu sintió como si la cabeza le estuviera estallando y todo su cuerpo se le fuera a romper en mil pedazos. En medio de las fauces, Natsu soltó un chillido ahogado y, por fin, trató de hacer algo. Aunque todo esfuerzo fue inútil. El dolor fue tan atroz que sus sentidos se comenzaron a apagar y se sumió en una oscuridad profunda y siniestra…

"Na…Na…t…su…"

A lo lejos, muy lejos, pudo escuchar a alguien llamándolo. La voz le era conocida pero no daba quien. Estaba seguro de haberla escuchado una infinidad de veces. "Naa…tsu…". Es la voz de una persona enérgica y llena de vida, con un tono autoritario que le hacía sentir escalofríos. Además, cada vez que la escuchaba podía darse cuenta del cariño que sentía por esa persona. "Natsu, despierta".

A pesar del leve zangoloteo, se negó a abrir los ojos. —Erza, no molestes —dijo medio adormilado para después acomodarse en la mesa de madera y volver a dormir—. Déjame dormir.

La pelirroja lo miró perpleja y luego lo fulminó con la mirada. Colocó los dos platos en la mesa y decidió despertarlo, nada mejor que la delicadeza de un buen par de golpes. Estaban en la sala del gremio y extrañamente solos, a pesar de que la luz matinal se filtraba por la ventana y rezumaba vida.

—No me mires así. Éste no es lugar para dormir y te estuve hablando varias veces —le dijo Erza. Natsu tenía un par de chichones en la cabeza y ahora estaba completamente despierto. Con los brazos cruzados la miraba con reproche, aunque no quisiera admitirlo Erza era mucho más fuerte de lo que pensaba. Ajena a los pensamientos del pelirrosa, ella se dedicó a disfrutar de su platillo favorito—. Mmm~ ¡Qué delicia~!

Al final, soltó un suspiro al darse cuenta de que verla no llevaría a nada bueno. Natsu tomó el otro plato. Desde hace algún tiempo, Erza le enseñó el 'Camino del Pastel de Fresas' y sus divinas enseñanzas, así como la 'forma correcta de deleitarse' y otras técnicas más. "Lento, que el dulce sabor se expanda por tu boca y que llene cada papila gustativa. Mastica suavemente". —Como siempre, está bueno —a pesar de todo, lo que más disfrutaba era la compañía de la pelirroja. La vista, aunque no pudiera explicarlo, le resultaba, de cierto modo, placentero—. Y la crema tiene un grado B de dulce.

Erza asintió mostrando su conformidad. —Te lo dije. Las habilidades de Mirajane están a la par del mejor chef de la ciudad; tengo la esperanza de que se vuelva mejor. ¿Te lo imaginas?

Natsu asintió efusivamente. —Por supuesto, será la mejor. ¡Y hará los pasteles más deliciosos del mundo!

Los dos estuvieron conversando sobre varias cosas más, siempre relacionadas con el dulce favorito de Erza. Y ella se mostró bastante alegre de tener a alguien con quien compartir su conocimiento sobre nuevas pastelerías, ingredientes, métodos y otras cosas más. —Ven, no te muevas —Natsu se inclinó sobre la mesa y se acercó al rostro de la pelirroja, quedándose quieto a pesar de que su corazón comenzó a latir de forma inusual—. Nada se debe desperdiciar. Mm~.

Natsu se quedó pasmado. Erza con su dedo índice le limpió un poco de crema que tenía en la comisura de los labios y se lo llevó a la boca, para luego degustarlo; sin ninguna intención ulterior, ella no permitiría el desperdicio. —¿Eh? ¿Qué pasa? —preguntó ella al notar el silencio del pelirrosa.

Natsu apartó el rostro y regresó a su asiento, estaba avergonzado. —Nada —musitó y se maldijo por mostrar semejante faceta. Estaba seguro de que un fuego inusual comenzó a arder en su interior, pero no podía hacer nada para apagarlo—. No es nada.

Erza alzó los hombros, restándole importancia. Ese comportamiento 'raro' de Natsu se está volviendo algo usual; además, él es bastante 'raro'. Se recogió el cabello detrás de la oreja derecha y siguió en lo suyo.

Natsu, por el rabillo del ojo, se dio cuenta de que la oportunidad de la revancha se aproximaba. Ella ya iba por la tercera pieza de pastel y un par de gotas de crema se quedaron en su labio inferior. Veloz, sin darle oportunidad de reaccionar, agarró el mentón de la pelirroja y lamió esas diminutas gotas, ¡con la lengua! —Mm~, no hay que desperdiciar nada.

La respuesta de Erza fue inmediata: su rostro adquirió un carmín tan intenso como el de su cabello. Se llevó los dedos a los labios y tocó el lugar donde Natsu había lamido; un golpe eléctrico recorrió su espalda aumentando su ritmo cardiaco. Por otro lado, después de algunos segundos, Natsu fue consciente de lo que había hecho. Su rostro adquirió un tono rosa semejante al de su cabellera y fue incapaz de pronunciar algo coherente, igual que Erza. Los dos apartaron la mirada y se sumieron en un silencio incomodo, cada quien perdido en sus pensamientos y en el sentimiento extraño que estaban teniendo. Ambos sintieron la electricidad corriendo por sus cuerpos, el palpitar desenfrenado y el deseo de ir más allá de un simple roce. Pero, estaba el miedo latente de que, después, nada volvería a ser lo mismo.

—Er.

Natsu fue interrumpido. Afuera los llamaron, avisándoles que ya era hora de ir a la misión. Natsu se mordió el labio mientras miraba la gran puerta del gremio. Ni siquiera se preguntó cómo es que era capaz de escuchar con gran nitidez a pesar de los obstáculos. Los volvieron a llamar. Erza se puso de pie y sin mediar palabra, tomó la mano de Natsu y se lo llevó. Le sonrió. La puerta de hoja doble se abrió por sí sola y la luz lo cegó durante un par de segundos. Cuando pudo ver, se sorprendió gratamente: todos los magos del gremio estaban afuera y lo llamaban. La ciudad estaba tan llena de vida y algarabía, casi como si fuera un festival. Erza volteó y le susurró tres palabras al oído: —Me gustas mucho —se alejó mientras le regalaba la sonrisa más hermosa que él hubiera visto. Dio un par de pasos atrás y lo llamó con la mano—. ¡Ven, nuestra aventura apenas empieza!

Natsu pasó de la perplejidad a la absoluta felicidad. —Erza, me gustas bastante —Quiso dar el siguiente paso, reunirse con ella y probar esos labios que se le estaban antojando un montón. Tomarla de la cintura y alzarla, danzar con ella y proclamar a todo el mundo cuanto la amaba… Pero, no pudo. Se quedó ahí, clavado, incapaz de moverse. Negó tristemente, recordando quien era realmente y lo que había sucedido. Cuál era su propósito. Sus seres queridos y la mujer que amaba lo siguieron llamando. Le sonreían… pero no se movían para llegar a él. Sonrió con tristeza, con el corazón quebrándose a cada segundo—. No, mi lugar es aquí. Soy el que cuidará del gremio hasta que ustedes regresen.

Ellos desaparecieron y todo el exterior se volvió blanco y vacío. Regresó a esa sala llena de recuerdos. Cerró los ojos y renovó el juramento que hizo antes. —¡Esta es nuestra casa y yo soy el guardián! ¡Nunca moriré!

0:30

El dolor seguía, latiendo como un ser vivo y malditamente molesto, pero se obligó a enterrar todo el miedo y sufrimiento que sentía con tal de encontrarse con sus camaradas en un futuro distante. En algún momento, la bestia lo soltó y lo mandó a volar, se recompuso en el aire y cayó bien parado. El mundo le daba vueltas debido a la pérdida abundante de sangre pero podía permanecer de pie, dejar de sangrar era lo primordial que debía solucionar. Lo primero que le enseñó Ingeel fue el «Poder de Imaginar» y así darle forma, contenido y existencia al fuego que se formaba de la nada. El oso volvió a fijar su atención en la presa y decidió que era hora de terminar: se colocó a seis patas y embistió. Natsu esquivó a duras penas el ataque y faltó poquito para que una de las cabezas se cerrara en torno a su pierna derecha: una patada a la nariz evitó más daño. Cuando tocó suelo, cada fibra de su cuerpo sufrió un dolor espantoso: tenía algunas costillas rotas y fisuras en varios huesos, además de la pérdida completa del brazo derecho.

Rodó un par de veces y se puso de pie; su cerebro liberó una cantidad sustancial de dopamina con tal de mantenerlo con vida. La bestia no pensaba darle tiempo para conjurar magia. Natsu extendió las piernas y esperó la siguiente embestida: levantó la pierna izquierda y pivoteó con la derecha, dando un golpe severo a una de las cabezas del animal. Con el mismo impulso, cambió de pierna y uso el talón izquierdo para golpear el otro cráneo. La bestia quedó aturdida, dándole unos segundos valiosos. El esfuerzo que estaba haciendo era por demás una prueba titánica.

-0:05-

—¿Akkk qué pasa? —Darle forma al fuego no era cosa del otro mundo, todo debido a que él estaba acostumbrado a esa magia desde hace muchos años… Pero, por alguna extraña razón, no podía ni producir la más mísera pizca de llama. Un temor ominoso se comenzó a apoderar de su cuerpo; la única salida era huir mientras daba con la respuesta a su problema—. Arh, ¿por qué… ahj… mi magia?

-0:00-

En la mente de Natsu, en un plano entre el 'ser consciente' y el 'subconsciente'. Rayando en los límites del 'Delirio'.

El ser sin forma y sin definición, aquella que se llamaba Ciel, despertó.

Su proceso de pensamiento no estaba atado al de Natsu, por lo cual podía vislumbrar la situación desde otra perspectiva y el estado mental o físico del niño no le afectaba para tomar decisiones. Aunque era indudable que compartían el mismo destino.

-Suprimir: 'Miedo', 'Pánico', 'Terror', 'Temor', 'Opresión'-

En un instante se dio cuenta de la gravedad de la situación y comenzó a influenciar las acciones del pelirrosa.

-Fuerza de vida: Mínima-

-Heridas: Críticas-

-Imposible regenerar extremidad-

-Cerrando tejidos-

-Juzgando nivel de intervención: imperante-

-Aumentando: 'Voluntad', 'Deseo', 'Fuerza', 'Instinto'-

-Priorizar la supervivencia-

Antes de que pudiera huir, un brazo barrió el suelo en dirección del niño. —¡Maldito! —Natsu se impulsó unos centímetros hacia atrás pero no fue suficiente para esquivar el golpe. Se aferró al brazo de la bestia y no pasó mucho para que el animal agitará el brazo, violentamente, con tal de quitarse esa lapa. El niño aprovechó la situación y la energía cinética para darse el impulso necesario y alejarse de su enemigo. ¡Natsu voló tan rápido que no pudo controlar el lugar donde caería! El cielo siguió tañendo el réquiem de truenos, rayos y relámpagos en esa espectacular tormenta. Natsu impactó uno, dos, tres y cuatro árboles seguidos hasta que pudo aferrarse con uñas y dientes a las ramas. El dolor lo quemó como nunca lo hizo su magia. Se quedó tendido durante medio minuto.

-Disminución del 'Dolor' al 50%-

"¡Ponte de pie, no hay tiempo que perder!". Escaló como si su vida dependiera de ello hasta llegar a lo más alto. La fuerza del animal es algo de temer, lo lanzó unos cincuenta metros y ni siquiera parecía exhausto. En cambio, Natsu estaba hecho una piltrafa. Resolló con violencia y sufrió espasmos dolorosos que empezaron a disminuir en intensidad. Él se concentró en su magia de fuego, ya que era la única esperanza. Nada. Nada. Nada. A pesar de hacerlo con gran determinación, nada de la magia de «Dragón Slayer» se manifestó. Todos sus temores se hicieron realidad y sus esperanzas comenzaron a esfumarse.

En ese momento recordó esas siniestras palabras. «Soy Dios, después de todo, y no hay imposibles para mí. Pero debes pagar el precio, no todo es gratis. Quiero a Igneel». En ese momento no lo pensó, no necesitaba hacerlo, haría lo imposible, hasta vendería su alma con tal de salvar a sus seres queridos. Pero… pero esto iba más allá de su imaginación. El precio que pagó fue demasiado grande. —Igneel lo era todo, la fuente de mi magia y mi poder —sus palabras cargaban una absoluta y aterradora serenidad. Ya no había ni el más mínimo atisbo de esperanza—. Sin él no soy nada.

"¡Que tonto he sido!". Quería llorar y maldecir, vociferar a los cuatro vientos lo perra que era su mala suerte. La vida nunca es justa. Estaba orinado, y tal vez cagado, sin un brazo, sin magia, con muy poca sangre, con la vida pendiendo de un hilo y a punto de ser devorado. El monstruo captó los trazos de su aroma y comenzó la marcha lenta de la muerte. Los árboles se doblaron, como si fueran cañas de maíz. Apretó los dientes.

-Incremento de 'Moral'-

Negó rotundamente al recordar la sonrisa radiante que Erza le regaló en ese lapsus de muerto. Él no era así, y no comenzaría ahora. A lo lejos se escuchó el tronar de un río embravecido. —No voy a caer aquí —la llama no se apagó en su mirada. Tenía que vivir por Erza y por los demás—. ¡Nunca me rendiré!

-Intervención completa-

-'Suplantar identidad' activado-

El animal estaba a menos de treinta metros y venia preparado para matar. Natsu ni siquiera se lo esperaba, pero, de manera repentina, perdió todo control sobre su cuerpo. Fue como si lo desconectaran. En ese momento, un aluvión de información llegó a su mente, todo fue rápido y difícil de asimilar. Era justo como anteayer, tenía un montón de preguntas que hacer pero sabía que no había tiempo. "¡Ahí viene ese maldito!". Al final, la oscuridad se cernió sobre él y no supo nada hasta mucho después.

-Cantidad de sangre: Nivel crítico-

-Acelerando proceso de regeneración sanguínea-

-Magia: Fuego-

-Cauterización-

Las pupilas del niño se dilataron y perdieron todo signo de consciencia: unas canicas completamente blancas. Después, a pesar de que antes falló continuamente, en la mano izquierda se formó una llamarada blanca que inmediatamente utilizó para quemar el muñón sanguinolento. La carne siseó terriblemente hasta adquirir un tono negruzco, eliminando la hemorragia y las posibles infecciones… y la posibilidad de un trasplante mágico. Ni modo, a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Con eso, uno de los problemas más graves fue solucionado… faltaba el otro que se acercaba velozmente.

-Convocando: Durandal-

-Activando: Modo Berserker-

La bestia estaba como a unos veinte metros, distancia suficiente para que la magia de Ciel hiciera efecto. Los músculos voluntarios comenzaron a contraerse a un ritmo vertiginoso, aferrándose a los huesos y evitando que las fisuras aumentaran de tamaño, de paso soldando cada hueso dañado. La grasa subcutánea empezó a desaparecer, era el combustible más apropiado para la situación. Al mismo tiempo, la temperatura corporal aumentó notablemente, tanto así que la lluvia comenzó a evaporarse alrededor de él. Además, internamente la velocidad de circulación sanguínea incrementó de forma abrupta provocando que la tez adquiriera un tono colorado. Por último, a menos de diez metros de que el oso llegara, toda la musculatura se expandió hasta que el cuerpo adquirió la anatomía de un fisicoculturista bien entrenado. Los dientes los tenía bien apretados. ¡Zas! La copa del árbol se hizo astillas.

-Tiempo: 10:00-

-09:59-

El Oso Bicéfalo de Cuatro Brazos y Piel Roja salvó esos últimos metros dando un enorme salto y extendió los brazos en el afán de capturar a la presa que venía a su encuentro. Pensó en darle un abrazo mortal y luego probar esa jugosa carne… pero, en el último momento, su instinto le dictó otra cosa. Cruzó dos brazos en una pose defensiva y activó la habilidad única de su especie: [Piel de Cobre]. *KAAAANNNNGGG* El sonido del impacto bien se podía confundir con el de los truenos en el cielo. —¡RAARRGGG! —El dolor crudo golpeó su cuerpo: uno de los cuatro brazos fue fracturado, justo como una rama seca. El daño hubiese sido más grande, pero la [Piel de Cobre] amortiguó el impacto casi por completo. La bestia abrió las fauces y lanzó dos grandes bolas de fuego antes de ser expulsada. Estas acciones demostraban que el animal no se amilanaría con nada.

En pleno aire, el Natsu Berserker giró como una peonza y pasó en el espacio pequeño entre las bolas de fuego; apenas si chamuscaron los cabellos rosados. Usó [Dos Pasos Aéreos] y se impulsó, todo en un parpadeo, siguiendo la dirección del animal: no tenía tiempo que perder, ni energías que aguantaran infinitamente. El animal, al momento en que tocó suelo, ya estaba listo para recibirlo. El oso dejó de subestimar a la presa y pasó a ser una lucha por la vida. El brazo fracturado fue sostenido por otro brazo, apretado contra el cuerpo y así evitar más daño. Pero, dos brazos seguían libres así como ambas cabezas. Los puños chocaron y, a diferencia de la vez anterior, Natsu no hizo daño alguno; en cambio, raudo como el viento, una zarpa estuvo a milímetros de empalar las costillas del niño. Él tuvo que doblar el cuerpo.

La bestia rugió de frustración y luego volvió a rugir, esta vez de dolor, cuando recibió una potente patada que provino desde un ángulo casi imposible. Natsu aprovechó la escasa distancia y abrió la boca tan grande como pudo. De un brutal mordisco, le arrancó pelo y la oreja izquierda… aunque perdió un par de dientes. La bestia soltó un estruendo que helaría la sangre a cualquiera, pero, en ese estado, Natsu no se inmutó. Saltó e hizo distancia, mientras el oso rugía de dolor y se agarraba la parte cercenada; el animal enloqueció y dio comienzo a un frenesí violento. A pesar del rostro estoico, Natsu resoplaba sin control y a duras penas esquivaba los golpes que dejaban grandes zanjas en el terreno y desmenuzaban árboles.

Los truenos siguieron retumbando en el firmamento y la lluvia se intensificó aún más. Ciel realizó dos hechizos, los únicos que podía permitirse en la condición actual, y la [Chuchilla de maná] y el [Escudo de aire] aparecieron. Una tenue forma de espada corta apareció en la mano izquierda de Natsu Berserker, y un cuadrado de un verde límpido se formó cerca del muñón. Él arremetió. Ciel se estaba quedando sin tiempo, pero las circunstancias no le estaban ayudando en nada. El lodazal dificultaba asentar con firmeza los pies e impedía la movilidad, además, el cuerpo del niño no duraría más allá de ocho minutos, y el animal aún tenía mucho por demostrar.

El daño sólo era superficial, y nada comparado a como estaba el pelirrosa. Mientras esquivaba, el niño resbaló y perdió el equilibrio. Ese segundo de descuido no fue desaprovechado. Las fauces intentaron apresarlo, pero la estructura menuda del niño le permitió moverse entre las dos cabezas y colarse por debajo del animal. Se deslizó en el lodo y salió detrás, golpeó los cuartos traseros y la bestia cayó. Debido al gran tamaño del animal, le resultaba difícil darse la vuelta algo que Ciel sabía. Siguió atacando, moviéndose a medida que el animal giraba. La [Cuchilla de maná] causaba daño, pero no el suficiente.

-7:20-

Durante los siguientes minutos, Natsu Berserker atacaba, se defendía y esquivaba los golpes que rompían la débil defensa. Se concentraba en infringir daño a los tendones, pero apenas si laceraba la piel gruesa. Esquivaba los mordiscos y los zarpazos; resbalaba en el lodo y dejaba que el fuego mágico lo acariciara. Tenía el cabello apelmazado y quemaduras en varias partes, pero estaba inclinando la balanza a su favor. Lentamente. Por otro lado, la bestia que nunca antes se enfrentó a semejante situación, paulatinamente, comenzó a sentir cierta animosidad por la presa. Casi no lograba acertar algún golpe y, en cambio, recibía un montón de pinchones y agujerazos molestos. Pero, su orgullo no le permitió retroceder y su miedo cambió por ira y frustración. A medida que el tiempo pasaba, el brazo fracturado del oso se curó por completo… al igual que las demás heridas, a excepción de la oreja amputada. ¡El ritmo cambió!

—¡ARGGHHHH! —Las dos cabezas rugieron. Velozmente, la gran mole comenzó a girar como una peonza y a soltar fuego de manera indiscriminada. ¡Un tornado de llamas que se imponía ante la tormenta! Ciel, controlando a Natsu, juzgó que no podría acertar un golpe. Emprendió la huida y rápidamente se internó en el bosque; el animal comenzó la persecución. Sólo gracias a la lluvia torrencial, el incendio forestal no pasó a mayores.

-5:05-

A varios kilómetros de [Fukai Mori], pasando montañas escarpadas, tan altas que tocaban el cielo, algo inusual estaba pasando. Un surco avanzaba a una velocidad tremenda, levantando grandes rocas y sacando árboles desde la raíz a medida que pasaba. Varias aldeas fueron dañadas a lo largo del recorrido. Cualquier testigo diría que el causante del espantoso fenómeno era un gusano de enorme proporción y de fuerza sobrenatural. Pero, la verdad era algo distinta. Debajo de la tierra, a unos diez metros de profundidad, una punta filosa, con forma de vértice, se movía como un cohete. .

Durandal estuvo durmiendo por cientos de años, esperando… esperando… y esperando hasta que alguien la convocó. Fue una orden imperativa y llena de poder; su nombre fue pronunciado. A pesar de ser un objeto inanimado, se movió en dirección de la llamada. Estaba cerca. Ya faltaba poco. Muy poco. Unos cuantos kilómetros más y seria empuñada por primera vez. Cumpliría con el propósito por el cual fue creada. Aunque nadie sabía quién era el herrero.

-2:34-

La pelea se trasladó cerca del río que Natsu visitó hace unos días… sólo que ahora sus aguas fluían agresivas y turbulentas, de un color marrón y espumoso. Natsu, manipulado por Ciel, embestía y retrocedía. Se movía a la izquierda o a la derecha, se agachaba o saltaba. La condición del pelirrosa era peor que antes, resoplaba sin control, tenía el parpado derecho inflamado, una quemadura en el pecho, un corte longitudinal en el muslo izquierdo y otras heridas que dejarían marcas. El [Escudo de aire] hace más de un minuto que desapareció y la [Cuchilla de maná] perdía su forma a cada segundo, a duras penas la mantenía. ¡La victoria se le estaba escurriendo de las manos!

Por otro lado, el oso también tenía serias heridas: sólo le quedaba una cabeza y perdió un brazo izquierdo, además de otra oreja. Sus heridas no sangraban ya que copió la táctica de su presa y cauterizó las heridas con fuego. Cualquier otra bestia hubiera huido con tal de salvar la vida, pero él no era cualquier bestia. No por nada era el Rey Tirano de Fukai Mori. Rugió con más fuerza que antes y volvió a embestir. ¡Iba por todo! Natsu Berserker también corrió para enfrentarlo; el niño saltó buscando tener más fuerza y clavar la espada con tal de acabar el encuentro… pero la suerte no le sonrió. ¡La espada desapareció por completo!

El Oso Bicéfalo de Cuatro Brazos y Piel roja, ahora con una cabeza y tres brazos, acertó el zarpazo. Afortunadamente, el golpe fue poco profundo y no rasgó órganos internos pero fue suficiente para mandar a Natsu al lado contrario, a muy pocos metros del río turbulento. La gran mole de carne, lo siguió, dispuesto a acabarlo. La lluvia comenzó a amainar. El oso golpeó, levantando tierra y al niño, lo lanzó contra varios árboles y lo alejó del agua. La presa ya no se movió. Era momento de disfrutar del miedo y saborear el pánico.

-1:40-

A pesar del daño recibido, Ciel todavía mantenía el control del cuerpo de Natsu. Su proceso de pensamiento le dictó que debía esperar, conservar lo último de energía y prepararse. Se retorció un poco hasta estar en la posición adecuada. Esperó. El oso estaba como a unos cinco metros, se acercaba de forma cautelosa. Ciel aguardó pacientemente. Sus dedos rozaron un objeto grueso y que se acomodó entre los dedos cerrados. El animal ya estaba muy cerca; cojeaba y se movía con cierta desorientación. "Dos segundos más" pensó. Los músculos los tenía agarrotados, gritaban de dolor y cansancio e incluso se negaban a moverse. Apretó los dientes, contrajo toda la fuerza y se lanzó. ¡Llegó el momento!

El aire silbó como si hubiese sido atravesado por una saeta; rápida y certera. La hoja negra brilló, pero brilló mucho más el borde afilado. Fue un brillo siniestro y aterrador, principalmente para la víctima, pero cargado de esperanza para el portador. El cielo lanzó el último rugido de la gran tormenta y la batalla llegó a su conclusión. El corte fue ascendente y totalmente vertical. Un golpe certero y contundente. El Oso Bicéfalo de Cuatro Brazos y Piel Roja, el Rey Tirano de Fukai Mori, fue divido en dos y su historia llegó a su fin.

La fuerza que usó fue tal, que se fracturó el brazo restante y creó un surco de unos cincuenta metros de largo. Atravesó el cuerpo dividido del animal, tan veloz como una bala… Él volaba alto y sin control alguno, directo a un final trágico: en dirección al río embravecido. De todos los escenarios posibles, de todas las opciones a tomar y teniendo en cuenta la situación actual, Ciel juzgó que las posibilidades de sobrevivir se reducían a cero. Ya no le quedaba ni una sola gota de maná y la condición física nunca antes había sido tan pésima. Durandal sirvió a su propósito y desapareció en el aire, volviéndose parte de «Knight of All Myght». Llegó a lo más alto y flotó por un par de segundos; Ciel, a través de Natsu, observó que el cielo se estaba despejando, dando paso a un sol radiante. Desde esa altura era visible todo el camino de la corta batalla que sostuvieron: árboles caídos por aquí y por allá, partes del suelo quemado o levantado, surcos por doquier… finalmente, la gravedad cobró fuerza.

Natsu desapareció en las aguas turbulentas… y no volvió a surgir.

Tiempo después…

—¡Cabrones!

Makarov estaba furioso, cuando llegó a la zona de combate lo único que encontró fue a una manada de bestias devorando los restos de lo que había sido el Oso Bicéfalo. Espantó a los animales y recolectó los materiales necesarios para demostrar la magnitud de la criatura, minutos después comenzó a indagar la razón detrás de la muerte de la bestia. Por más que buscó, no encontró pista alguna que le diera una idea concreta. Decepcionado, regresó a Fairy Tail.

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Fukai Mori

29/ENE/x775

Tarde

Una caravana de quince carromatos se adentró por la parte este del bosque; un sitio ligeramente más transitable que el resto de Fukai Mori. La caravana, bastante colorida y vivaracha, avanzaba sin ningún problema gracias a los magos que creaban los caminos y los ocultaban después del último carro. ¿Por qué malgastaban energía de esa manera? La respuesta es muy sencilla, bastaba ver el blasón que ondeaba orgullosamente en cada carro: tres lobos negros orientados hacia el sur, impresos en seda roja.

Lobos del Sur es el gremio circense más famoso de todo el continente, no por ser los más fuertes, sino por el hecho de que sus espectáculos son los más maravillosos e impresionantes de todo el mundo. Cualquier persona que miraba a los magos danzar en el cielo, jugar con bolas de fuego, hacer trucos inverosímiles, no volvía a ser el mismo. Los payasos siempre se las ingeniaban para sacarle una sonrisa al niño más huraño que pudiese existir. Las bailarinas eran como ninfas del bosque: hermosísimas, y nunca nadie se cansaba de verlas bailar. Los animales eran de lo más adorable que hubieran existido. Nunca presentaban actos que fueran aterradores o siquiera, por lo más insignificante que fuera, actos que implicará lastimar a cualquier ser vivo. Cualquier ciudad abría sus puertas sin rechistar y declaraba feriado cuando ellos llegaban. Incluso, cuanto llegaba el momento de despedirse, siempre había una multitud deseándoles suerte y bendiciones.

En síntesis, no hay gremio alguno que pueda llegarle a la suela de los zapatos. A pesar de la extraordinaria fama que cargan encima, el precio que cobran es módico e incluso dejan entrar gratis a aquellas personas que no tienen ni un céntimo. Sin duda alguna, la fama de Lobos del Sur es superior a la de Fairy Tail. Pero… porque siempre hay un pero… en esta vida no todo es blanco o negro, siempre es una gama de grises, los hay claros u oscuros. Y Lobos del Sur es de un gris muy oscuro… bastante oscuro… casi negro.

En uno de los tantos carros, específicamente, en un fondo doble y oculto a la vista de cualquier inspección. Erza iba maniatada, incapaz de hablar y con varios golpes en el cuerpo. En otro carro, los hermanos Mikazuchi se encontraban en la misma condición; confinados en un espacio angosto y pestilente. Mientras afuera había cantos de alegría y festividad, adentro de los carros se escuchaban gemidos lastimeros y llantos silenciosos: de hambre, de miedo, de dolor o de todo un poco. Erza, Kagura y Simón no eran los únicos niños raptados. No, para nada. Cada carro llevaba de dos a tres infantes, e incluso cuatro, dependiendo del tamaño y edad de cada uno.

FIN DEL CAPITULO

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¿Qué hubiera pasado en Fukai Mori sin la intervención de la Diosa Cautiva? Pues, no mucho. Makarov derrotaba al Oso Bicéfalo de Cuatro Brazos y Piel Roja: limpiando el camino para la llegada, en julio del x777, de Natsu. El niño vagaba en el bosque, luchaba con las bestias de ese entonces y que no fueron un reto, hasta dar con Fairy Tail.

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