Hola a todos! He aquí la tercera y última parte de esta historia corta. Gracias a todos por su apoyo y por leer XD en serio son un amor. Y bueno, quiero decir que estoy satisfecha con el resultado del cual no tenía ni idea de qué hacer hasta que vi una imagen de Lunian, gracias mujer! XD Y sin nada más qué decir… COMENZAMOS!

….

Capítulo 3.

Insaciables.

De alguna forma que no entendía todo se había torcido hasta este punto. Pero Adrien no iba a desentenderse en esa oportunidad en donde podía estar con Marinette, o mejor dicho, Kitty Noire.

La chica de brillantes ojos azules lo miró con expresión burlona antes de chupar la punta de su miembro con una expresión lasciva en su rostro.

-Adoro ver tu cara al punto del orgasmo. Eres taaaan tierno.- Adrien tragó duro y la vio ponerse de pie para lentamente bajarse el cascabel plateado del traje.

-Marinette…

-Shhhh, no me dejas pensar Adrien. Si quiero solo besarte o devorarte.- siseó pasando su suave y rosada lengua por sus labios de forma felina que lo puso duro al instante. Y la verdad, no le importaba cuál de las opciones tomara. Quería a esa chica con locura.

¿Pero cómo comenzó esto?

Sencillo.

Después del incidente en su cuarto Adrien había estado molesto con Marinette que se tomaba el asunto con más gracias de la que quisiera. Vale, quizás el karma estaba actuando contra él. Pero no era justo y se lo hizo saber.

-¿Hasta cuándo me vas a tener castigado?- le preguntó cuándo iban saliendo de la Universidad y Marinette sonrió con clara diversión en sus ojos.

-Quien sabe, quizás… una semana más.

-¡¿Qué?!- Adrien la miró resentido.- No es justo, tú no sabes lo que siento.

-No, no lo sé. Yo al menos tengo mis hormonas controladas.- aquello fue un golpe bajo para Adrien.

-¡No lo digas de esa forma! Además, una parte es tu culpa por ser tan…- Marinette lo fulminó al acto con su mirada.

-Di lo que creo que vas a decir y esa semana se convertirá en un mes.- Adrien se atragantó con las palabras que estaba a punto de escupir. Pero aun así no se iba a quedar así.

-Vale, no lo diré, pero no sabes lo que es ser Chat Noir y dejar que los instintos felinos te dominen. Y no poder contradecirlos.- Marinette lo miró unos instantes y después soltó un bufido.

-¿En serio? ¿Estás diciendo que ser Chat Noir te hace ser un pervertido? ¿Esa es tu excusa?- preguntó incrédula.

-Eso digo, aunque no me creas.

-Bah, mejor di que eres tú quien quiere estar entre mis piernas las 24 horas.- Adrien gruñó a lo bajo y se quitó el anillo.

-Bien, si no me crees que tal si hacemos un intercambio de kwamis.

-/¡¿Cómo?!/- exclamaron los dos kwamis que se asomaron de los respectivos bolsos de sus portadores. Marinette sonrió ante la sugerencia.

-Me parece bien. ¿Por cuánto tiempo?

-El que quieras, pero te aseguro princesa, que sabrás lo que se siente estar en la piel del gato.- dijo Adrien con total confianza. Marinette se quitó los aretes.

-Hecho.- los kwamis se golpearon la frente y Tikki suspiro.

-Y pensar que nos las pasábamos fuera cuando hacían sus cosas.

-Bueno, al menos la chica tiene una alacena llena de queso, yo no me quejo.- dijo Plagg quitándole importancia al asunto y cada portador intercambió sus miraculous.

-Me encanta como se te ve ese anillo en el dedo, aunque prefiero uno más formal para ti.

-Pues me encantará verte con las orejas perforadas. Luka podría ayudarte con eso.

-¿Trato?- Adrien extendió la mano.

-Trato, chaton.- y así cerraron el trato con un apretón de manos.

Y solo fueron unas horas después que Kitty Noir entró a su cuarto justo cuando acababa de salir de la ducha y acorralarlo en su escritorio.

Bueno, bien podría decirle un gran "Te lo dije" a su novia, pero ahora… solo quería hacerla gritar.

Marinette maulló encantada cuando Adrien la puso sobre su escritorio, importándole poco las hojas de su reporte o el vaso de agua que había olvidado, y probando sus labios con desesperación bajó todo lo que pudo el traje de cuero, que en ella se convertía en un traje de una pieza, atrapando sus manos entre las mangas, bajando poco a poco sus labios hasta atrapar una de sus rosadas aureolas y disfrutar como se endurecía en su boca.

-¡Miau! Oh, sí…- Adrien sonrió para sí mismo, parecía mucho más receptiva y ansiosa.

-Marinette… gatita, hay algo que necesito…- ella sonrió y apoyándose en sus antebrazos lo besó tiernamente.

-Yo también te necesito Adrien.- aquellas palabras fueron como un bálsamo para él. La besó, apoyando su cuerpo sobre el de ella y acariciando su cuerpo con ansias.

-Oh, gatita. No sabes lo que he deseado…

-Adrien.- ella le miró impaciente.- ¿Vas a entrar ahora o seguirás con tu monólogo de cuánto me amas y me deseas?- Adrien aguantó la risa y bajando un poco más el traje, pudo al fin ver expuesto ese tesoro húmedo y tierno que tanto anhelaba.

-Como quieras…- ambos gimieron al mismo tiempo en la penetración y Adrien comenzó a moverse en su interior en un exquisito y suave vaiven.- Te amo tanto Marinette…

-Adrien… te amo también, ¡oh!- gimió extasiada ante una profunda estocada, sintiendo el miembro de su amado adentrarse hasta lo más profundo cada vez más rápido, saliendo casi en su totalidad y empujando su interior hasta no poder más.- ¡Adrieeeen! ¡Más! ¡Te amo tanto!- Adrien obedeció, tomando sus caderas y moviéndose en su interior cada vez más fuerte y más rápido, tan desesperado como ella pero también cuidadoso de no acabar tan rápido ese momento que había esperado por semanas.

Sintió como su interior se cerraba en torno a él en deliciosos espasmos que lo hacían delirar, y ella podía sentirlo más hinchado y palpitante en su interior. El tiempo se volvió relativo, solos sus gemidos y jadeos eran escuchados en la habitación y sus cuerpos cubiertos de sus fluidos ante el esfuerzo y ardor que ambos sentían.

Adrien se quedó sin aliento al sentir esa carne caliente y húmeda empezaba a cerrarse alrededor suyo. Los dos tan cerca de explotar y tocara las estrellas. Adrien ejerció toda la potencia posible en cada embestida viendo a su gatita emitir gemidos como una desposeída, aunque también estaba seguro que estaba maullando. Toda una gata en celo. Estaba hipnotizado de ver sus pechos moverse en aquel vaivén así que se inclinó a ella tomándolos entre sus manos codiciosas y besarla a punto de estallar.

-¡Marinette!

Marinette odió por completo el traje al no poderse mover para abrazarlo, apenas envolviendo sus piernas en él, maldijo ante su desesperación, con lágrimas en sus ojos hasta que presa de ello y al tener al alcance a Adrien acercó su boca y sacando algo de ese instinto felino mordió su hombro con fuerza. Los dos llegaron a la vez, gritando su orgasmo y perdiéndose a sí mismos.

Adrien logró salir después de derramar cada gota dentro de ella. La escuchó murmurar algo y la transformación desapareció dejando a su novia desnuda y satisfecha sobre su escritorio. Escucharon a Plagg gritarles algo antes de desaparecer. Los dos permanecieron juntos hasta que calmaron su respiración y Marinette emitió una pequeña risa.

-Muy bien. Tú ganas.- Adrien emitió una especie de ronroneo sobre su cuello haciéndole cosquillas.

-Los dos ganamos. Aunque me encantó verte llegar de esa forma a mi cuarto. Ya sabes lo que yo siento.

-Vale, te perdono.- Adrien se separó un poco y besó sus labios.

-¿Te parece si continuamos en mi cama?

-Me encantaría. Sabes, debo confesar… te ves muy bien con las orejas horadadas.- Adrien emitió un suave quejido.

-Me los quitaré y te los daré enseguida, espero que cierren los puntos.- Marinette rió a lo bajo.

-Igual pudiste ponértelos encima de la ropa como broche.- Adrien se levantó de un respingo.

-¡¿Se puede hacer eso?!- Marinette rió al ver la cara de angustia de su novio y Adrien la miró resentido, ya la haría pagar en la cama y cuando le viniera en gana escabullirse a su habitación, ya que los dos tenían la perfecta excusa para hacerlo. Tenían hambre de ellos, y eran completamente insaciables.

…..

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos de leer de corazón esta historia que me costó algo de sangre. Dejen review! Nada de tomatazos por piedad! Y sin nada más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!