-¿Qué haces tú aquí?-pregunto Yue y sus brazos abrazaron más a Hana tratando de protegerla.
-tengo… miedo-dijo Hana mientras sus ojos demostraban ese temor.
-Sesshomaru, no te lo preguntare de nuevo-decía Yue. Ellos dos eran parecidos pero nunca se habían llevado bien aunque Sesshomaru había cambiado un poco desde que Rin estaba con él.
-Sesshomaru…-dijo casi en susurro la pequeña Hana.
-¡Amo bonito! Ay por favor espe…-decía el pequeño demonio jacken- ¡oh! Pero si es la hija de Inuyasha y Kagome- cuando dijo esto los ojos de sesshomaru se posaron en la pequeña Hana.
-No trates de hacer nada contra Hana-dijo Yue con una mirada desafiante.
-Chico impertinente ¿Cómo te atreves a hablarle de una manera tan irrespetuosa a mi amo?-dijo Jacken.
Sesshomaru dio una última mirada a la pequeña y esta también lo miro a él.
-Vine a ver a Rin-dijo Sesshomaru y luego se fue junto al pequeño demonio.
-Oye Yue-dijo la pequeña sacando a este de sus pensamientos- ese señor se parece un poco a papá pero da más miedo. Papá es mucho más gracioso-dijo entre risas.
-Suerte que no dijiste eso frente a él-dijo Yue con una gota en su cabeza.
Más tarde Yue y Hana volvieron a la aldea y le comentaron lo que paso a los demás.
-Es la primera vez que sesshomaru ve a Hana-decía Kagome abrazando a su pequeña- Hana, ve a jugar con Kirara un rato-le ordeno Kagome para así poder hablar a gusto con los demás.
-¿estás preocupada Kagome?- le pregunto Sango.
-No, sabía que él no le haría daño-respondió esta.
-¡que lo intente! No permitiré que le haga daño a mi pequeña-dijo Inuyasha de una forma tan seria.
-Sesshomaru ha cambiado mucho estos años. Creo que el simplemente ignora tu existencia Inuyasha-dijo Miroku mientras tomaba una taza de té.
-¿ignorarme a mí? ¿Cómo se atreve ese maldito?-dijo Inuyasha con rabia.
-hablando sobre otra cosa-dijo el monje- señorita Kagome ¿no ha sentido una presencia extraña estos días?
-¿una presencia?-pregunto Inuyasha ahora si más calmado.
-en verdad si-dijo Kagome para la sorpresa de todos- todos los días en la noche siento una presencia oscura pero luego desaparece.
-yo no he sentido nada-dijo Inuyasha.
-¿creen que por eso Sesshomaru vino a ver a Rin?-pregunto Sango.
-Tengo mis sospechas de que así es Sango-le contesto Miroku- Me tomare la libertad de poner unos pergaminos sagrados alrededor del pueblo.
-Me parece bien ya que no sabemos de que se trata- dijo Kagome mientras observaba su taza de té.
-Sea lo que sea, yo podre con él-dijo Inuyasha mientras sacaba sus afiladas garras.
-ay Inuyasha-dijeron Sango y Miroku al mismo tiempo. Pero algo pasaba por la mente de Kagome y era sobre esa presencia, sus sentidos no le mentían y es que le preocupaba mucho. Sobre todo ahora que tenía algo muy preciado con ella.
Tiempo después ya estaba anocheciendo y Kagome he Inuyasha se encontraban hablando con Yue.
-¿ya te vas?-le pregunto Kagome a Yue.
-Ya lárgate-le dijo Inuyasha con su actitud de siempre.
-he pasado mucho tiempo sin ver al maestro-contesto Yue ignorando a Inuyasha.
-Dale saludos de mi parte-dijo Kagome sonriendo.
-Kagome…-dijo Yue pero se detuvo por un momento y Kagome al ver esto quedo confundida- nada… cuida mucho a Hana.
-Claro que la cuidaremos-dijo Inuyasha rabiando. En eso pudieron ver que Sesshomaru también se iba. Luego fue el turno de Yue y también se fue.
-Kagome ¿Qué está pasando?-pregunto Inuyasha-
-No lo sé… es que esa presencia me resulta tan familiar-le contesto Kagome y su mirada demostraba cierto temor.
-¿Te refieres a Naraku?-dijo Inuyasha.
-No… se sintió como el interior de la perla-aclaro Kagome-
-No quiero que te preocupes- dijo Inuyasha mientras él y su esposa se unían en un abrazo- Yo estoy aquí para protegerte a ti y a Hana.
-Si…-dijo Kagome mientras sus ojos se cerraban.
En la madrugada todos se encontraban durmiendo en sus casas. Un silbido comenzó a sonar y solo lo pudo escuchar esa pequeña de ojos dorados. Se levanto y salió de su casa en busca de ese sonido.
-¿Qué es ese sonido?-se preguntaba.
-Hana…- el silbido se convirtió en una persona que llamaba por la pequeña. Camino hasta donde se encontraba aquel pozo que su madre solía usar para viajar por épocas.
-tengo miedo-dijo la pequeña casi llorando- ¡no! Yo soy la hija del gran Inuyasha. Yo no puedo tener miedo-se dijo a si misma
-Hana…-repetía la voz. Cuando la pequeña estuvo más cerca del pozo un aura oscura salió de él y su objetivo era atacar a Hana. La pobre niña solo se quedo paralizada del miedo, era muy pequeña para reaccionar aun teniendo las habilidades de su padre.
El aura negra se convirtió en una especie de hombre sin rostro, una sombra oscura completa. Esta intento acercase a la pequeña y cuando quiso tocarla no pudo. Un destello rosa la protegió e intento purificar al monstruo.
-Sacerdotisa… es lo mismo que Kagome-dijo la sombra- te maldeciré-dijo el monstruo.
-¡No lo permitiré!-dijo una persona sosteniendo a Hana.
-¿tu quien eres?-pregunto el monstruo.
-Soy el maestro Sukishiro y por el poder de todo lo bueno y puro te ordeno desaparecer- dijo el maestro mientras con su mano izquierda hacia unas señas de purificación. El demonio se fue inmediatamente y al momento aparecieron Inuyasha y Kagome.
-¡Hana!-dijeron ambos.
-Mamá… papá-dijo la pequeña con lagrimas en sus ojos.
-¿estás bien?-dijo Inuyasha abrazando a su hija y esta se acurruco en el pecho de su padre.
-¿Qué fue lo que paso?-pregunto Kagome preocupada.
-Una criatura maligna salió del pozo y trato de atacar a Hana-contesto el maestro-
-¿Por qué estás aquí?-pregunto Inuyasha.
-Creo que será mejor que regresemos a su casa y allá les cuento con mayor detalle-concluyo el maestro.
Ya en la casa Kagome logro calmar a Hana y esta se quedo rápidamente dormida. Luego el maestro siguió con la plática.
-estoy aquí porque desde hace unos días estoy sintiendo una presencia muy extraña, creo que tu también la has sentido Kagome-dijo el maestro a lo cual Kagome asintió como una respuesta- decidí investigar que estaba pasando y me senté a meditar. Fue cuando me di cuenta que algo extraño estaba pasando y es que el mal de la perla de shikon escapo.
-¡¿Cómo?!-dijo Inuyasha sorprendido por sus palabras.
-¡eso no es posible! Yo me enfrente a esa maldad y la elimine- dijo Kagome igual de sorprendida que su esposo.
-Algo que no tomamos en cuenta es que la maldad nunca se elimina por completo. Al parecer escapo y todos estos años estuvo escondida esperando el momento correcto para atacar.-dijo el maestro.
-¿eso quiere decir que Naraku volverá?-pregunto Inuyasha con hilo de tristeza en su voz. Recordando todo el daño que esa perla y Naraku habían hecho…
-No creo que la perla quiera utilizar a Naraku otra vez. Para ella él era solo un títere en su juego-dijo el maestro.
-Entonces esa criatura… buscaba a Hana para vengarse-dijo Kagome observando con temor a su pequeña hija. Ella no quería que su hija sufriera un destino como el de ella.
-Hana aun es pequeña pero inconscientemente demostró que se puede defender. Ella tiene la habilidad y fuerza de Inuyasha pero tiene también tus poderes Kagome-dijo el maestro como enciendo una llama de esperanza en estos jóvenes padres.
-Solo tiene 6 años…-dijo Kagome mirándola dormir.
-Kagome-dijo Inuyasha poniendo una mano en el hombro de su esposa en señal de que debían hacer lo que era mejor para Hana.
-llévatela y protégela de la oscuridad-dijo Kagome con gran dolor.
Inuyasha y Kagome despertaron a Hana y le dijeron que de ahora en adelante estaría con el maestro entrenando para ser una gran sacerdotisa como su madre. La pequeña acepto felizmente, pues siempre ha sentido gran admiración por su madre. Antes de partir Inuyasha hablo con el maestro.
-Oye tu-dijo Inuyasha para que el maestro lo mirara- Hoy te llevas a mi única hija. Te estoy entregando a lo más valioso que tengo aparte de Kagome.
-Lo entiendo-dijo el maestro.
-Si algo le llega pasar a Hana estando allá… -dijo Inuyasha sin concluir la frase pues el maestro ya había entendido.
-Eres más maduro ahora que eres padre-dijo el maestro entre risas.
