-Eres más maduro ahora que eres padre-dijo el maestro entre risas.

El maestro y Hana se despidieron y rápidamente se fueron en un portal que abrió el maestro. Casi inmediatamente Kagome comenzó a llorar.

-¿Por qué nos pasa esto Inuyasha?-pregunto entre sollozos.

-No lo sé-dijo abrazando a su esposa- pero te prometo que volveremos a tener paz.

Cuando el maestro y Hana llegaron rápidamente entraron al palacio. Para Hana no era sorpresa lo que veía pues ya antes había estado en el palacio junto con su madre.

-¡Hola Hana!-dijo sora alegremente- que sorpresa tenerte aquí-

-¡Señorita Sora!-dijo la pequeña mientras corría para abrazarla- vine a convertirme en una gran sacerdotisa como mi madre- esto sorprendió increíblemente a Sora.

-¿una sacerdotisa?-dijo sora mirando de manera muy preocupada al maestro.

-¡Sí! Seré igual de buena que mi madre-dijo alegremente la pequeña.- tengo sueño-dijo entre bostezos

-Sora llévala a su cuarto por favor-dijo el maestro y Sora procedió a obedecer.

-¿Qué hace Hana aquí?-pregunto Yue apareciendo de repente.

-Solo trato de protegerla-respondió el maestro.

-Intentas separarla de sus padres-dijo Yue.

-No sabes lo que dices…-dijo el maestro alzando la voz- Hana hoy corrió un gran peligro ¡la oscuridad de la perla a regresado!

-¿Cómo?-pregunto Yue sorprendido.

-Así es… ahora ni yo mismo se cual será la solución-dijo el maestro sentándose en su trono.

-Inuyasha y Kagome deben estar devastados…-dijo Yue con tristeza.

-Nosotros cuidaremos a Hana hasta que sea lo suficientemente mayor para enfrentarse a lo que sea-dijo el maestro- Tu ayudaras

-Sí- contesto Yue.

-Hana se encuentra ya descansando-dijo la amable Sora.

-que bien que se encuentren ya ustedes dos-dijo el maestro- La situación que se nos presenta ahora es mas grande de lo que creen… por eso necesito que hagan algo en caso de que las cosas no salgan como queremos-concluyo. Las caras de sorpresa de los dos no se hicieron ausencia.

Al cabo de un rato el maestro termino de hablar y Yue fue en silencio a ver a Hana. Abrió la puerta de la habitación sin hacer mucho ruido para que la pequeña pudiera descansar. No podía creer que esa fuera la hija de Kagome. Hana era una niña muy normal a pesar de tener un padre mitad demonio, era simple, de estatura normal para su edad, cabello negro recogido en una coleta y sus ojos color dorado.

En su interior Yue sabía que nuevamente tendría que entrenar a alguien y la vida es tan irónica que es la hija de la mujer que una vez quiso. Pero esas ya eran cosas del pasado y él había superado eso. Aunque Hana estaba durmiendo no se podía negar que en ocasiones hacia los mismos gestos que su padre y recordando eso, ni hablar de su carácter.

-Yo te protegeré-dijo Yue viendo a Hana por última vez, cerró la puerta y se fue.

En la mañana siguiente Kagome se encontraba despierta y es que no había podido dormir nada con la situación que se presentaba. Inuyasha era otro que por supuesto tampoco no había podido dormir. En eso Kagome decidió hacer algo al respecto, tomo su arco y salió de la cabaña.

-Kagome ¿A dónde vas?-pregunto Inuyasha saliendo tras ella.

-Iré al pozo-respondió ella- quiero saber que está pasando.

Inuyasha la acompaño y al llegar al pozo se pararon justo en frente de el. No había nada y tampoco se sentía nada.

-No lo entiendo-decía Inuyasha- no huelo nada.

-Yo no puedo sentir nada extraño tampoco-dijo Kagome pero de repente algo extraño sucedió. El pozo exploto pero Inuyasha rápidamente protegió a Kagome y ambos chocaron lejos con el tronco de un árbol.

-¿Qué… -pregunto Inuyasha adolorido tratando de levantarse- ¿Kagome?-dijo al ver a su esposa en el suelo.

-Estoy bien, ¿Qué paso?- pregunto Kagome aun un poco en shock. Por un momento al ver lo que salía del pozo sus ojos no lo podían creer.

-¿Naraku?-pregunto Inuyasha sorprendido.

De entre los escombros del pozo la figura humana de Naraku se elevaba, el aura maligna lo rodeaba y su alrededor lo acompañaban unas serpientes demonio.

-Imposible…-decía Kagome mirando con desdén.

En eso llegaron unos aldeanos que escucharon el ruido, Inuyasha y Kagome al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo no dudaron en actuar.

-¡Salgan de aquí!-les ordeno Kagome pero estos simplemente se quedaron paralizados del miedo.

-¡Kagome sácalos de aquí!-dijo Inuyasha mientras sacaba su colmillo de acero. Kagome salió corriendo pasa salvar a los aldeanos pero una de las serpientes que rodeaban el cuerpo de Naraku salió a impedir tal acto.

-No te lo permitiré-dijo Inuyasha- ¡Viento Cortante!-dijo lanzando su ataque que por un minuto se creyó había acabado con la serpiente, pero esta volvió a regenerarse.

-¡Kagome Cuidado!-grito Inuyasha pues la serpiente ya estaba muy cerca de ella.

-Conmigo no podrás-dijo Kagome haciendo una especie de barrera con sus manos que daño a la serpiente- ¡Corran y díganles a todos que se alejen!-les dijo a los aldeanos que ahora sí pudieron reaccionar y salieron a la aldea.

Kagome tomo su arco y flecha que se encontraban tirados en el suelo por el impacto que se llevo hace un rato. Luego acompaño a Inuyasha y juntos se pusieron en posición de batalla, el mejor equipo había vuelto y nadie podría decir que se habían oxidado.

-¡Naraku!-le grito Kagome ya que este se encontraba simplemente ahí flotando con sus ojos cerrados- ¿Qué haces aquí?-

Pero lo que Kagome no sabía que muy dentro, en el subconsciente de ese cuerpo, alguien comenzaba a despertar.

-¿Naraku?-se preguntaba el mismo y comenzó a despertar- te equivocas… yo no soy Naraku.

-¿Qué?-dijo Inuyasha enojado- ¿Qué quieres decir con eso?- pero antes de que el demonio pudiera responder, Kagome le disparo una de sus flechas sagradas y lo hirió en el hombro.

-No sé quién eres-dijo apuntando su otra flecha- pero no quiero volver a lo mismo- dijo, pero antes de disparar su otra flecha ese cuerpo salió volando en un espiral de aire que hacía de campo protector. Al final pudo escapar.

-¡Inuyasha!-dijo a lo lejos en monje Miroku quien iba corriendo junto con Sango.

Inuyasha y Kagome solo se miraron sabiendo que un enemigo desconocido estaba amenazando su paz.

HOLA, gracias por leer esta increíble historia y gracias por los comentarios. No saben como me motivan sus comentarios, me gustaría tanto saber que opinan de la historia. Una vez mas gracias por leer y nos veremos en el próximo capitulo. Adiós.