Inuyasha y Kagome solo se miraron sabiendo que un enemigo desconocido estaba amenazando su paz.
Ya en la aldea, específicamente en la casa de Sango y Miroku, Nuestra pareja favorita informaban a sus amigos de lo que había ocurrido.
-¿Qué dices?-pregunto Sango- ¿Naraku volvió?-
-No creo que sea Naraku-dijo el monje Miroku causando la sorpresa de todos- Debe ser aquella presencia maligna que posee la perla.
-usando el cuerpo de Naraku…-dijo Kagome quien había caído en cuenta. En eso escucharon gritos desde afuera de la casa y todos salieron a ver que ocurría. Miles de demonios estaban en el cielo pero extrañamente no iban atacar a los humanos.
-¿Qué significa esto?-pregunto Inuyasha apunto de sacar su espada hasta que Miroku lo detuvo.
-Inuyasha observa bien-dijo el monje- Están huyendo de algo.
-Es cierto-dijo Sango-
-Es por la presencia maligna de hace un rato-dijo Kagome aclarando. En eso llego la anciana Kaede montada en un caballo.
-¿Qué está pasando aquí?-pregunto la anciana- unos hombres dijeron ver a Naraku- El grupo le conto toda la historia a Kaede en busca de un consejo sabio.
-Ya veo… Así que creen que el mal de la perla escapo-dijo esta entre suspiros- Recuerden que la perla de Shikon tenía un lado bueno y un lado malo, dependiendo de su dueño uno de estos lados seria el dominante.
-Eso es cierto-dijo el monje- pero esa maldad debió ser purificada cuando la señorita Kagome destruyo la perla.
-Seguramente hubo algo que no vimos-dijo la anciana- Estoy segura que ese que vieron no era Naraku y fue la parte maligna que tomo prestado su cuerpo.
-¿usted cree?-pregunto sango- ¿pero con que motivos?
-el cuerpo de Naraku es indestructible- dijo Inuyasha- es lógico que quiera un cuerpo resistente.
-Vaya Inuyasha al fin estas pensando-dijo la anciana en broma y causando el enojo del hibrido.
-¿Qué deberíamos hacer?-pregunto Sango-
-Es obvio Sango-dijo el monje buscando su báculo- Tenemos que volver a derrotar este peligro.
-No-dijo Kagome de repente- Ustedes tienen la familia que siempre quisieron y esta responsabilidad es solo mía… al final fui yo quien trajo la perla de vuelta a este mundo y la que creyó haberla destruido-dijo esta con tristeza.
-Te equivocas-dijo Sango poniendo una mano en el hombro de su amiga- No te dejaremos sola en esto… a ambos-dijo mirando a Inuyasha.
-Es cierto Señorita Kagome-dijo el monje con una sonrisa- Al final todos somos un equipo-
-¿alguien hablo de equipo?-dijo el pequeño Shippo entrando y causando la sorpresa de todos. En eso Kagome miro a Inuyasha y este le dio una mirada de que en verdad ella no estaba sola en esto.
-Gracias a todos-dijo Kagome con lágrimas en sus ojos.
-pero oigan… ¿en qué me apunte?-pregunto Shippo causando la risa del grupo.
Todos se encontraban preparándose para el próximo gran viaje que harían. Inuyasha se encontraba practicando con colmillo de acero, Kagome preparaba sus flechas y provisiones, Sango al fin había sacado a su Hiraikotsu y el monje Miroku preparaba sus pergaminos. Al cabo de un rato Sango dejo sus hijos al cuidado de la anciana Kaede y estaban listos para irse.
-Al fin puedo verlos asi otra vez-decía la anciana muy sonriente, muy en el fondo le traía viejos recuerdos ver una imagen como esa.
-Abuela Kaede-dijo Rin saliendo de la cabaña que compartía con la anciana- ¡Oh! ¿Van a exterminar un monstruo?-les pregunto Rin.
-Bueno… algo así-respondió a Rin.
Al rato ya nuestros héroes se habían ido y en la aldea la anciana Kaede se encontraba hablando con Rin.
-¿Sesshomaru no te conto nada?-pregunto la anciana.
-¿sobre que?-pregunto Rin- Solo me dijo que no saliera de la aldea.
-Ya veo-dijo la anciana- Hasta Sesshomaru está preocupado por lo que está pasando-pensaba la anciana.
Muy lejos de la aldea el gran Sesshomaru se encontraba caminando y a su lado iba su fiel sirviente.
-mire amo bonito-dijo Jaken señalando el cielo y eran los mismos demonios que pasaron por la aldea del grupo de Inuyasha. -¿Qué estará pasando?-pregunto el demonio.
-Están huyendo-dijo secamente Sesshomaru- creo que mis sospechas se han vuelto realidad-pensaba el demonio- Rin mantente a salvo- pensó
Ya en el castillo del maestro Sukishiro la pequeña Hana despertaba. Decidió salir de su habitación y fue directamente a la cocina.
-Buenos días-dijo la pequeña estrujando sus ojos para despejar un poco el sueño.
-Buenos días pequeña Hana-dijo Sora alegremente mientras servía el desayuno de la pequeña.
-Hola Hana-dijo Yue.
-¿Cuándo llegaste?-pregunto la pequeña a Yue.
-Estabas durmiendo cuando llegue y no quise despertarte-dijo este dando un sorbo a su té.
-Eres mi príncipe-dijo la pequeña-tienes que despertarme cuando llegues.-
-¿príncipe?-pregunto Sora casi en un susurro a Yue.
-Es una larga historia-le respondió este.
-Buenos días-dijo el maestro entrando a la habitación- Hana que bueno que estas despierta.
-¿Por qué?-pregunto la pequeña con la boca llena pues estaba comiendo su desayuno.
-No hables con la boca llena-dijo Sora como toda una madre y la pequeña se disculpo.
-Tiene los modales de su padre-dijo Yue con una pequeña sonrisa en su rostro.
-Hana muéstrame tu mano derecha-dijo el maestro y la pequeña hizo lo que le había pedido- Ahora piensa en algo que te guste-dijo este.
En ese momento Hana cerro sus ojitos y en su mano apareció una flor de Sakura pero creada por una luz rosada.
-¡Increíble Hana!-dijo Sora súper contenta por el logro de la pequeña. En ese momento Hana abrió sus ojos y vio lo que había creado y se puso igual de contenta.
-Increíble que su madre tardo más tiempo para poder lograr algo así-dijo Yue haciendo que Hana se sintiera orgullosa.
-Estuvo muy bien, Ahora cierra tu mano-dijo el maestro y al Hana hacer eso la flor desapareció.
-¡Lo hice! Soy en verdad la mejor-decía entre risas la pequeña-
-Es que es igual a su padre-pensaban Yue y Sora.
En otro lugar el cuerpo de Naraku se encontraba descansando en una cueva.
-Las heridas que me hizo esa sacerdotisa todavía no sanan-dijo mirando su herida en el hombro-
Gracias por sus comentarios y perdón si es corto el capitulo pero quería que estuviera ya publicado. por cierto ¿que piensan de la nueva imagen de portada?
