LOS PERSONAJES EN ESTA HISTORIA NO SON DE MI PROPIEDAD AL IGUAL QUE LAS IMÁGENES AQUÍ UTILIZADAS, SI CONOCES A LOS ARTISTAS FAVOR DE INFORMAR PARA COLOCAR LOS DEBIDOS CRÉDITOS.
Time is never time at all
You can never ever leave without leaving a piece of youth
And our lives are forever changed
We will never be the same
The more you change the less you feel
Believe, believe in me, believe, believe
That life can change,
That you're not stuck in vain
We're not the same,
We're different tonight, tonight
Tonight, so bright
Tonight, tonight
A petición de Adrien quien permanecía en el lado izquierdo del asiento trasero, sonaba música de The Smashing Pumpikins en el automóvil, con las ventanillas por la mitad y el aire del camino penetrando los poros de la piel de quienes viajaban entonces. Marinette llevaba los auriculares puestos , con la mirada perdida en el lado contrario del asiento trasero por igual. Había pausado "Delicate" sólo para poder escuchar la música de su hermano, aunque bien fingía que Reputation era su prioridad.
—Supuse que preferirían venir acá sólo conmigo...es decir y sus gatos— mencionó Tom mientras bajaba el volumen del stereo ante la protesta de Adrien— además no queremos preocupar a tu madre.
—No sé a que te refieres...— habló Adrien— por mí todo va bien.
— Sé que se esfuerzan en llevarse bien y limar asperezas del todo, pero si no hablan exactamente de lo que le molesta al otro, éste juego de empujarse y jalar nunca va a acabar.
—Yo no tengo ningún problema con él, Tom—mencionó la azabache mientras guardaba sus auriculares en el bolsillo de la sudadera que llevaba— no imaginemos cosas.
—No conmigo, pero lo tienes con mi novia.
—Demonios, a eso me refiero, Adrien "tu novia" ¡Ni siquiera es tu novia, joder! eres su maldito trofeo y te suma puntos porque eres mi hermano— le gritó exasperada.
—Lo que pasa es que no te puedes alegrar ni un poco por mí, entiendo que te importe la felicidad de tu madre y por eso aguantes ésto, pero ¿podrías al menos simular que te agrado y que lo que me hace feliz también lo es para ti?
—Me hace feliz, Adrien , de verdad que lo hace, pero no junto a ella. Claro que quiero verte a lado de una buena chica , pero te he dicho hasta el cansancio que ella no es buena para ti, no quiero que te haga daño, no quiero que te lastime.
—¿Y qué si quiero salir lastimado?
Tom aclaró un poco la garganta.
—Chicos, mamá los escuchará pelear ...— cortó— Pienso que consideren todo lo que se dicen, ahora se ven como hermanos, como familia. Marinette, siempre es bueno apoyar a tu hermano, seguirlo al fin del mundo porque lo quieres, porque lo amas, porque lo es todo para ti y Adrien , no está de más escuchar a tu hermana, las mujeres son sabias y aún más cuando saben más de la persona que se está tratando. Yo no tuve hermanos, siempre estuve solo, pero si ustedes se tienen para apoyarse entonces háganlo, aconsejen, cedan y consuelen, eso hará feliz a Sabine, a mí y sobre todo a ustedes.
Ambos se miraron detenidamente. Era cierto que por mucho que se reconciliaran, se abrazaran y demás , la rutina seguía siendo la misma. Se molestaban por el más mínimo comentario cargado con desaprobación del otro para seguido armar escándalo. Lo dicho por Tom había calado en sus huesos. Eran hermanos ahora, tenían que apoyar al otro y también asegurarse de que contaban con él ante cualquier adversidad.
Volviendo la vista al camino, Marinette divisó la camioneta, que era conducida por Jeycen, de copiloto estaba su madre y en la parte trasera podía ver a unas acaloradas Chloé y Alya. Giró nuevamente a Adrien mientras éste la veía sonrojado.
—¿Qué pasa?— cuestionó ella.
Él negó ligeramente .
—Pensaba que... será raro ver a las chicas en nuestro receso familiar.
—¿Por qué no invitaste a tu amigo ese... El moreno? — preguntó Tom. Marinette se tensó.
—Ese sujeto no es mi amigo— habló hastiado el rubio.
El mayor ni siquiera deseo ahondar con el tema, sabía a dónde se dirigía la situación y prefería mantenerse al margen de todo. Llegaron a una linda casa de verano, situada cerca de la zona costera , pero sin llegar exactamente a la playa. El clima se sentía fresco y era agradable.
La casa le había pertenecido a la madre de Emilie , es decir, a la abuela materna de Adrien, pero lo que los invitados no sabían, era que la mujer había heredado la propiedad al de ojos verdes, quedando él como dueño definitivo del lugar y con la posibilidad de usarlo a su antojo. Hasta donde todos sabía, la casa era de Tom y la verdad es que el rubio no planeaba sacarlos de su error.
Era lo suficientemente espaciosa como para que cada quien tuviera su propia habitació chicas eligieron al azar mientras Jeycen y Adrien se encargaban de subir las maletas a las debidas alcobas.
—Hemos salido en familia, por eso no te había contestado antes— escucho Adrien mientras se acercaba a la puerta de Marinette, abrió con la maleta en mano y la observó asomarse por el ventanal— Sí, ellas han venido...
Con nauseas tremendas el chico soltó un suspiro y la maleta a la mitad de la habitación cerrando tras de sí la puerta. Marinette giró al instante preciso en que la puerta sonó. Sonrió con emoción, claro que sabía que había sido él quien había llevado sus cosas, después de todo, ninguno de los otros que rondaban la casa era la mitad de considerado que Adrien como para cerrar siquiera con educación.
En tanto, el rubio permanecía sentado en la escalinata del pórtico de la casa. No encontraba una explicación congruente a la furia insana que había adormecido su cuerpo. Era claro que estaba hablando con Nino, tal vez era que había visto su teléfono brillar todo el camino con la foto del moreno, o tal vez su voz quejosa. Pero aquello le adormecía el juicio, le hacía rabiar.
Su teléfono comenzó a sonar , y sin dudarlo contestó al segundo timbre.
—Aló, habla Adrien.
—Adrien, soy yo, Nino.— se escuchó del otro lado, él solo rodó los ojos.
—¿Qué pasa, Nino?
—Sabes, quería agradecerte lo del otro día , tú me entiendes, con lo de Mari ...hermano no sé que le has dicho, pero ha cambiado mucho.
—¿En serio?— habló fastidiado— Eso suena genial.
—Lo es, muchas gracias, no sabes lo volado que he estado por ésta chica.
—Sí, eso parece.
—Ajá , y tal parece que por fin se me va a hacer...en fin, te dejo que tengo cosillas que hacer, gracias amigo. — colgó.
¿Amigo? Por Dios , apenas lo soportaba, incluso parecía que sólo lo utilizaba para acercarse más a Marinette. Dio una fuerte bocanada de aire, recargando su mandíbula sobre sus manos y éstas sobre sus rodillas. Todo iba mal, todo. Marinette tenía razón y aunque no acababa de aceptarlo más bien por orgullo, Alix no lo quería, o por lo menos no como él esperaba y la verdad es que tampoco es que pusiera mucho de su parte. El tema de que la persona con la que había pasado prácticamente toda su vida, ahora estaba formando una nueva, le carcomía.
—¿Mamá salió?— Preguntó Jeycen cerca de él, irrumpiendo sus divagaciones, Adrien negó.
—Estaban por iniciar los preparativos para la cena.
—Vale, gracias— mencionó el castaño entrando al hogar .
Poco duró la paz del rubio pues una presencia más se acercó. Lucía tan sonrojada, culpa total del sol quemante, además de estar sudando excesivamente , y ni que decir de su cabello. Aquél lugar era sin duda su calvario.
—¿Perdida? —preguntó él a sus ojos azules.
—Adrien, yo...
—Mira Chloé, yo no te he visto ¿vale? — cortó el chico y entró también a la casa.
La cena no había durado mucho, entre bromas y anécdotas por parte de todos, el tiempo y la comida se habían ido volando sin siquiera notarlo. Marinette había subido a su habitación con el pretexto de querer descansar para ir a la playa al día siguiente, lo cierto era que le agradaba estar ahí , ¿y cómo no? si había conocido más a Adrien en las horas que había pasado ahí que en las semanas que habían vivido juntos. Porque sí, aquella era la alcoba de lo que según ella intuía , el pequeño Adrien.
Había encontrado dibujos graciosos y papeles arrugados con palabras emotivas en los cajones y estanterías. Había también una pequeña "bitácora" donde su joven hermano había descrito un sinfín de historias maravillosas. De algo estaba segura , y es que Adrien seguía siendo la misma hermosa persona que antes, era solitario y débil , pero excepcional, realmente un maravilloso ser humano.
Involuntariamente había llegado al techo, sentada hábilmente sobre las tejas de la casa, suspirando y añorando por el manto casi religioso que se exponía ante sus orbes celestes. Era mágico, como un grito desesperado por creer en lo fantasioso una vez más. Sacó su teléfono para capturar tan hermoso óleo divino cuando otra imagen quebró su ilusión.
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Era en serio que ni en su fin de semana podía dejar de molestarla por lo menos un rato.
—A la abuela Emma y a mí nos gustaba estar en éste lugar, me contaba historias de reyes que querían alcanzar la noche para darle a sus princesas las estrellas— escuchó decirle a sus espaldas. Marinette inmediatamente guardó el móvil.
—A mí me gusta la luna— le sonrió.
—La luna es toda tuya si así me lo pides — susurró Adrien ya sentado junto a ella— la luna es tuya porque tú eres la noche. — Ella lo miró y una lágrima traviesa escapó.
—Papá le decía a Jeycen que cuando quisiera algo desde el fondo de su corazón, lo pidiera con todas sus fuerzas a las estrellas, yo supliqué por él...pero no volvió— sollozó mientras su rostro empezaba a empaparse.
Adrien cerro los ojos con fuerza mientras apretaba la mano de la chica.
—Yo ya tengo lo que pedí— susurró mientras abría los ojos. Marinette rió aún con las lágrimas picándole.
—Eres un tonto— le dijo peinando su dorado flequillo hacia atrás y dando un casto beso en su frente, acción que repitió rato después cuando lo sintió dormir sobre sus piernas.
