-Las heridas que me hizo esa sacerdotisa todavía no sanan-dijo mirando su herida en el hombro- Esa sacerdotisa… -en eso momento recordó todo.
-Ella fue quien arruino mis planes-dijo mostrando su enojo en el rostro- yo, magatsuhi me encargare de terminar con la vida de esa sacerdotisa y de todos aquellos que se interpusieron en mi camino.
Kagome quien se encontraba con sus amigos muy lejos de allí pudo sentir un escalofrió en su espalda.
-Esto no me gusta-pensó Kagome.
-¿pasa algo?-pregunto Inuyasha pero Kagome negó.
-hay un pueblo cerca de aquí-dijo el monje-podemos preguntar a ver si han visto algo sospechoso.
-no perdemos nada con preguntar-dijo sango y al llegar fueron recibidos con gran alegría por todos los aldeanos.
-Oye Miroku ¿sabes de qué se trata esto?-dijo Inuyasha mientras trataba de apartar un aldeano que lo abrazaba.
-no lo se Inuyasha pero no esta tan mal-dijo con cierta mirada de alegría pues las mujeres lo adoraban.
-Se ve que algunas cosas nunca cambian-decía Shippo.
-El señor debe haber escuchado nuestros rezos-dijo un aldeano apareciendo de entre la multitud. Parecia el jefe de la aldea.
-¿a que se refiere señor?-Pregunto Kagome y este enseguida tomo las dos manos de Kagome.
-Pues vera señorita, mi pueblo a sufrido por unos extraños monstruos y es una alegría tener a jóvenes talentosos como ustedes-dijo señalándolos.
-¿jóvenes talentosos?-se preguntaba sango.
-creo que somos nosotros Sango-dijo el monje Miroku con un brillo en su mirada.
-Lo de talentosos sí, pero lo de Jóvenes no creo-dijo Shippo causando las miradas asesinas de Sango y Miroku.
-Aceptaremos ayudarlos pero a cambio queremos un lugar donde pasar la noche-dijo el monje Miroku y es que algunas cosas nunca cambian.
-Este Monje…-pensaba Inuyasha con una gota en su cabeza.
-Nunca cambia ¿verdad Sango?-decía Kagome tratando de tranquilizar a su amiga.
-No-dijo Sango resignada.
-¡No hay problema!-dijo el Señor- es un honor tener una sacerdotisa, un monje, una exterminadora y… sus mascotas
-¿mascotas?-se preguntaron Inuyasha y Shippo con gran enojo mientras Kagome trataba de calmarlos.
Al rato el señor les mostro donde se iban a quedar y los reunió en el gran salón de la casa para explicarles la situación.
-Hace unos días han comenzado a suceder cosas extras en esta casa-comenzó a contar el señor- Esto ha causado que el pueblo este muy inquieto
-¿cosas como cuales?-pregunto Kagome.
-Vera… tenemos una gran pintura de una antigua sacerdotisa y nada nunca había pasado, pero en los últimos días se ha sentido una presencia extraña a su alrededor. Además todos en la aldea hemos sentido esa presencia.
-¿nos permitiría ver esa pintura?-le pregunto el monje y el señor dijo que sí. Cuando llegaron al cuarto donde se encontraba la pintura y abrieron la puerta sus ojos no podían creer lo que veían.
-¡Es midoriko!-dijo Sango impresionada.
-¿conocen a esta sacerdotisa?-pregunto el señor.
-Si-respondió Inuyasha- Es la creadora de la perla de Shikon-En eso Kirara quien se encontraba con nuestros viajeros fue corriendo y se acostó debajo de la pintura.
-Kirara ¿Qué haces?-pregunto Sango sorprendida por el comportamiento de su pequeña amiga.
-¿Cómo pudo pasar la barrera?-pregunto el señor sorprendido.
-¿Barrera?-pregunto el monje.
-La pintura también había estado cubierta por una barrera extraña-respondió este.
-Debe ser obra de Midoriko-dijo Kagome acercándose a la pintura- Midoriko… si eres tu y no fuiste destruida la última vez que nos vimos, por favor dame una señal-pensaba Kagome mientras se arrodillaba.
-Oye Kagome ¿Qué estás haciendo?-preguntaba Inuyasha un tanto inseguro.
-Estoy pidiéndole perdón-respondió Kagome- Yo no pude acabar con esa oscuridad de la perla y ese era mi deber en este mundo.
-Señorita…-dijo Miroku mirándola con cierta tristeza al igual que todos. En eso Kirara se paro y fue a consolar a Kagome.
Sin esperarlo el cuadro de la sacerdotisa Midoriko comenzó a brillar y salió su alma de este.
-Los estaba esperando-dijo Midoriko y todos se sorprendieron increíblemente.
-¿Qué está pasando aquí?-dijo el señor desmayándose.
-Por favor levántate-dijo la sacerdotisa a Kagome- Nada de esto es tu culpa.
-Sacerdotisa Midoriko…-decía Kagome levantándose- ¿Cómo es posible?
-Tu liberaste mi alma-dijo la sacerdotisa con una gran sonrisa- Al fin pude descansar de esa pelea eterna con esos monstruos-
-Pero toda esa maldad escapo-dijo Kagome agachando su cabeza.
-Magatsuhi solo es invencible si así lo piensas-respondió la sacerdotisa.
-¿Magatsuhi?-pregunto Shippo.
-Magatsuhi son todos los demonios unidos en un solo cuerpo-respondió la sacerdotisa- por eso es tan peligroso este enemigo. Anteriormente existía mi alma en la perla que podía contenerlo pero ahora esta libre y no hay nadie que lo detenga-
-¿Cómo escapo?-pregunto Kagome.
-el propósito de destruir la perla era purificar todos esos monstruos pero, fueron demasiados. Ni yo tuve tanto poder para purificarlos a todos, por eso no quiero que te culpes Kagome-dijo Midoriko y de cierta forma sus palabras consolaron a Kagome.
-Magatsuhi buscara más monstruos para absorber y volverse mas fuerte- continúo Midoriko.
-Ya comenzó con Naraku-dijo Inuyasha recordando lo antes visto.
-¿Cómo podemos detenerlo?-pregunto Sango.
-Esta vez tienen que tratar de eliminarlo para siempre y necesitan purificar a todos esos monstruos-les dijo Midoriko- necesitaran toda la ayuda que sea necesaria.
-¿Dónde conseguiremos esa ayuda?-pregunto Inuyasha.
-Lo lamento, ya es hora de que me vaya-dijo Midoriko- Adiós pequeña Kirara- dijo despidiéndose de su pequeña amiga y luego desapareció.
-Kirara, ¿conocías a esta sacerdotisa?-le pregunto Shippo la gatita movió su cabeza en respuesta.
-Creo que esta pintura ya no espantara mas a los aldeanos-dijo el monje para rápidamente ponerse a orar.
-Kagome…- dijo Inuyasha casi en susurro viendo a su esposa.
En otro lado muy lejos de nuestros héroes, Sesshomaru se encontraba caminando y atrás de el iba el pequeño demonio Jaken.
-amo bonito ¿Qué hacemos en un lugar como este?-preguntó jaken, ya que se encontraban en un lugar desierto y en frente de ellos estaba una cueva. Sin previo aviso unos tentáculos de monstruo salieron de ahí intentando atacar a Sesshomaru, pero este lo esquivo rápidamente.
-¡¿Qué fue eso?!-pregunto Jaken.
-con que tu eres Sesshomaru-dijo Magatsuhi saliendo de la cueva-
-¡Es Naraku!-dijo Jaken sorprendido.
-No seas tonto-dijo Sesshomaru a Jaken- El no es Naraku.
-Veo que eres inteligente. Mi nombre es Magatsuhi-dijo el demonio- soy aquella esencia oscura de la perla.
-No me importa quién seas-dijo Sesshomaru-solo vine para acabar con ese asqueroso cuerpo-dijo y de inmediato salto para atacar.
-Veo que mi cuerpo te molesta, pero no podrás hacerme daño-dijo Magatsuhi esquivando fácilmente su ataque.
-¡esquivo el ataque de mi amo!-dijo jaken sorprendido.
- Entiende que eres débil-dijo entre risas aquel enemigo para Sesshomaru.
Ya las cosas se habían puesto mas serias pues el orgullo de Sesshomaru se encontraba en peligro. Intento seguir atacando pero Magatsuhi esquivaba todos y cada uno de sus ataques, era como si pudiera leer su mente.
-es increíble que el amo Sesshomaru no lo haya herido ni un poco-pensaba Jaken- solo un milagro salvara al amo-
En eso Sesshomaru se distrajo por un momento y Magatsuhi lo atravesó con uno de sus tentáculos. Jaken quedo sorprendido viendo como su amo caía al suelo, pues el tentáculo había inyectado un potente veneno en el interior de Sesshomaru.
-¡Amo Sesshomaru!-grito Jaken.
En la aldea la pequeña Rin se encontraba con Kaede en los huertos, recogiendo unas fresas hasta que algo la saco de su labor.
-¿pasa algo?-le pregunto Kaede.
-Sentí como si…-respondió la pequeña mientras llevaba su mano derecha a su pecho- ¡El amo Sesshomaru esta en peligro!-grito de repente.
-¿Qué? ¿Cómo sabes?-pregunto la anciana sorprendida.
-solo lo presiento-dijo la pequeña tirando la canasta que tenía en sus manos- Abuela kaede tomare un caballo prestado-
-¿A dónde vas?-pregunto Kaede.
-Solo Inuyasha y Kagome ayudaran al amo Sesshomaru-dijo Rin corriendo- Debo ir con ellos-pensaba mientras se montaba en el cabello y salía en su búsqueda.
