LOS PERSONAJES EN ESTA HISTORIA NO SON DE MI PROPIEDAD AL IGUAL QUE LAS IMÁGENES AQUÍ UTILIZADAS, SI CONOCES A LOS ARTISTAS FAVOR DE INFORMAR PARA COLOCAR LOS DEBIDOS CRÉDITOS
Bajaba las escaleras con lentitud apenas pudiendo tallar sus ojos, desorientada por el sueño bostezó ruidosa llamando la atención de Tom en la cocina.
—Marinette, ven a desayunar.
Marinette cortó el aturdimiento al escuchar la voz del mayor, camino hacia la cocina sentándose en la isla que iba en medio. Ahí yacía una charola con unos cuantos postres que parecían recién horneados.
—¿Para quién es ésto? — preguntó curiosa
—Para ti, bueno, para ti y para Adrien — la muchacha lo miró extrañada.
—No entiendo.
— Hace ya meses que no pelean, eso me alegra y por supuesto a tu madre también. Pensé en regalarles esto y compensarlos, hoy tambien saldremos a ver algunas cosas de la boda.
—¿Hoy?— Se quejó — pero hoy es...
El hombre sacó del frigorífico un pequeño pastel de chocolate con una figurilla de dulce en forma de "M", los ojos de la chica brillaron con alegría emocionando también al chef.
—¡Feliz cumpleaños, Marinette! — soltó el mayor dejando el pastel frente a ella.
—Wow Tom, es maravilloso, ¿Lo has hecho tú? — él hombre asintió.
—Me alegra que te gustara.
—Por supuesto, es fabuloso... Muchas gracias — mencionó levantándose y dirigiéndose a él para darle un fuerte abrazo.
—También es de parte de tu madre, se ha ido a la pastelería muy pronto, apenas le ha dado tiempo de desayunar, igual sé que más tarde te dará tu debida felicitación— comenzó a limpiar un poco tomando su chaqueta y sus llaves con urgencia — tengo que irme ya, aun quedan detalles y con la boda a dos meses— suspiró —desayunas y te pones guapa, llegaremos en la tarde — ella asintió.
Una vez sola se dirigió a la estufa donde la tetera aún contenía algo de agua caliente. Sirvió un poco y luego tomó de la estantería una bolsita de té revolviendo después para beber siendo sorprendida por un besillo en su nuca.
—Mmmh Feliz cumpleaños, hermosa — sintió el murmullo en su piel.
Marinette giró su cuerpo tapándose con la mirada esmeralda de Adrien. Sus ojos brillaban como nunca antes y la sonrisa le marcaba hoyuelos chistosos en las mejillas. Se abrazó de su cuello permitiendo que él le abrazara por la cintura.
—Me has asustado...
—Quería ser el primero en felicitarte — miró los postres y el pastel haciendo un inmaduro puchero — veo que me ganaron...
—Tu papá me ha... Nos ha hecho unos postres... Deberíamos comerlos.
—No, yo quiero felicitarte aún.
Unió sus labios nuevamente en un beso poco más inocente. sonreía sobre los labios de la muchacha saciado por el sabor a té de su boca. La cargó de los muslos para subirla sobre la barra y permitir que ella lo mimara como según decía, un pequeño gatito. A falta del aire se separaron sin dejar de besarse, dando cortos picos entre risillas enamoradas.
El timbre sonó sobresaltándolos.
Marinette se bajó de la barra para ir en dirección a la puerta, la cual abrió mostrando un rostro contrariado a la presencia fuera de su morada.
—¿Se le ofrece algo?— preguntó al no reconocer a la persona.
—Ciao, bella bambina io sono...
—¡Nonna Gina! — gritó Adrien desde atrás de la chica confundiéndola aún más.
— Adrien, nipote adorato... io... ¿Cómo se dice? ... Me da gusto verte — suelta con acento ligeramente italiano.
Marinette contempla a la mujer de pies a cabeza. Su cabello blanco perfectamente recortado y esos penetrantes ojos verdes que le hacen recordar a Adrien. Solo puede llegar a una conclusión.
—Marinette, ella es la abuela Gina es...
—Per favore, Adrien... Puoi dirmi Gina solamente, soy la madre de Thomas... Mmh, Tom.
La chica reaccionó de inmediato.
—Oh, claro, lo lamento tanto no la he reconocido, que grosera... Mi nombre es Marinette Dugés-Cheng
—È molto bella la tua fidanzata, Adrien — sugirió la mayor...
—¡No, Gina... Qué dice?! — gritó sonrojado —ella no es mi... Es la hija de Sabine Cheng, la pareja de Tom...
— Marinetta — ignoró la mujer ahora dirigiéndose a la chica — Ho sentito que es tu cumpleaños... Así que...
Marinette no terminaba de entender todo lo que estaba pasando, mucho menos la forma en la que esa mujer hablaba. La contempló buscando en su bolsa mientras Adrien parecía meter el resto de maletas. Ella finalmente giró y le extendió una cajita negra.
—Ignora un po la envoltura, no vengo... Pre-parada... Eso.
La azabache soltó una risilla abriendo ansiosa el artefacto, viendo brillar un par de aretes con patrón de mariquita.
—Es fabuloso, no tenía que molestarse... Gracias — le sonrió.
—Tonterias, quiero al bambino Adrien, ahora eres tú mi nueva em... Nieta...
El día había pasado como arrastrado por el viento de la época. Marinette apenas había pasado tiempo con Adrien pues la mayor se había dedicado a traerlos de un lugar para otro con el objetivo de turistear. El muchacho le rozaba de vez en cuando la mano o procuraba robarle besos lo que la tenía bastante tensa. Parecía que no sabía medir las consecuencias.
Sin preverlo, había sido dirigida a uno de sus restaurantes favoritos ; El restaurante de Tom Dupain.
Al entrar, Marinette había quedado cautivada con la decoración, viendo cómo todo era lindo y rosado como bien hubiese querido. Vio a su madre y a Tom tomados de las manos, junto a ellos Alya, Nino, Jeycen... Y Chloé.
Adrien le tomó de hombros dirigiéndola hacia dónde estaba su madre quien entusiasmada la abrazó para felicitarla por su cumpleaños. Marinette no cabía en la felicidad que había en su pecho, la gente que quería estaba ahí por ella, su hermano, su mamá y por supuesto los nuevos miembros de la familia.
Había resultado que todo era un plan por parte de Adrien, él había planeado el lugar, la decoración y hasta la comida que se serviría para felicitar a su "hermanita". Sabine gustosa había aceptado apoyar al muchacho, aún sabiendo que tenía el tiempo medido para la organización de su propia boda.
Digerida la cena todos comenzaron a platicar y divertirse ambientando la mesa en la que estaban reunidos. Marinette sintió que la tomaron de la mano y le dirigieron a una zona un poco más privada, cercana a los baños para caballeros.
—¿Qué es lo que quieres — bufó ella notablemente molesta.
—Que me perdones...
—Chloé...
La rubia se abrazó a la azabache sin la mínima intensión de soltarla mientras lágrimas de tristeza iban arruinando su maquillaje.
—Mari, perdóname... Sé que te oculté algo muy importante, pero créeme que no lo he hecho porque lo quisiera. Tu hermano me había pedido ser discreta, no podíamos arriesgarnos a que lo nuestro saliera mal y al final no solo lastimarnos a nosotros, sino a los que nos rodean.
Marinette correspondió el abrazo con fuerza, dejando anonadada a su amiga quien dejo de llorar para marcar una sonrisa en sus labios.
—Ya deja de llorar, tonta.. Perdóname tú a mí, Chloé... Me he puesto muy pesada con ambos cuando es lo último que debía haber hecho. Me sentí traicionada, como si no te fiaras de mí... Pero te extraño, y muchísimo.
— Yo a ti...
Volvieron a unirse en un cándido abrazo, siendo interrumpidas por el carraspeo de garganta de un tercero.
—Lo siento, chicas pero, Chloé, Jeycen te busca...
— Gracias, Adrien — dijo al separarse de la cumpleañera y apresurar hacia su novio.
Adrien se acercó pues a la chica, manteniendo una mano escondida tras su espalda.
—Cierra los ojos — susurró, siendo obedecido por la chica.
Marinette sintió un roce extraño en su nariz y un olor particular que le recordaba a la brisa de la primavera luego de descongelarse la flor más bella. Abrió los ojos.
—Dios, Adrien... ¡Es hermosa! — se expresó tomando con su mano la rosa roja que él le restregaba con travesura en el rostro.
—¿Te gusta? — ella asintió — la robé del florero que había en la recepción — soltó con pillería.
—Eres un tonto — le replicó ella colgándose de su cuello.
—Lo soy, ¿No es así?
Nuevamente unieron sus labios en un ósculo que apenas duró lo suficiente como para sentir al otro vibrar entre sus brazos.
—Por Dios, Marinette ¿Qué están haciendo? — oyeron con fuerza.
Ambos se separaron virando en dirección a quien les hablaba.
Nino empuñaba su mano con frustración aún anonadado por lo que acababa de ver.
—Nino, no es lo que piensas.
—Ah, no te estabas besando con tu hermanastra a escondidas de tu familia — protestó al rubio.
— Es más complejo que eso, por favor relájate y...
— ¿Relajarme?, creí que eras mi amigo...
—Nino...
—Ya veo que no lo eres, así como ella no es nada decente a como pens...
Ni siquiera pudo terminar su insulto cuando el rubio ya había estampado su puño contra la cara del moreno.
Aceptaba que le llamara enfermo, incluso que intentara inmiscuirse en asuntos que iban más allá de su comprensión, pero con Marinette nadie se metía.
Una serie de golpes lanzados por y para ambos comenzaron a generar ruido en el establecimiento. Adrien le había provocado un par de heridas al chico a causa del anillo que portaba, sin embargo, el moreno no se quedaba atrás pues ya había marcado el rostro del chico.
Tom, en compañía de Jeycen, intervino en cuanto pudo, llevándose él a Adrien y Marinette y dejando al joven DJ con el castaño.
El camino a casa resultaba mortalmente silencioso. Adrien estaba adolorido y molesto, mientras Marinette permanecía todavía gélida ante la situación.
Tom y Sabine que iban en el auto no soltaban palabra alguna, lo que perturbaba aún más la calma de los adolescentes
Una vez en casa Adrien entró corriendo directamente a su habitación siendo básicamente perseguido por Marinette. Los adultos no hicieron más que esperar en la sala a que ellos arreglan sus problemas. La azabache entró a la habitación del muchacho portando un botiquín para curarle las heridas, comenzó limpiando la sangre que ya estaba casi seca, pasando cerca el algodón con alcohol y sintiendo los espasmos de él al sufrir el ardor.
—Lo siento— atinó a decir él, la muchacha no contestó.
Adrien se inclinó ligeramente hacia ella esperando cortar el espacio entre sus labios, ella se apartó con brusquedad.
—Basta, Adrien ¿Qué no ves que ésto es lo que nos metió en éste lío?
—Lío, yo no le veo nada de malo.
—Nino te vio basándome, a mí, tú hermana.
—No Marinette, nosotros no somos hermanos.
—Abre los ojos por favor... Nuestros padres están a dos meses de casarse... ¿No sientes nada? ¿No te remuerde la consciencia? — él no contestó — Ésto está mal.
—No lo está, es estúpido que pienses que lo está...
—¿Me estás diciendo estúpida?
— Si te pones así, sí...
Marinette le soltó una fuerte bofetada
—Eres un imbécil, Adrien.
Marinette bajó corriendo las escaleras, quería salir de esa casa y no encontrarse con Adrien nunca más, sin embargo la compañía que había en su sala le hizo detenerse de golpe antes de llegar a la sala.
—Buenas noches — apenas pudo hablar.
Tom se levantó del sillón donde compartía con los demás para acercase a la chica que se veía aún bastante tensa.
— Estábamos por llamarlos Marinette, verás ellos son ...
— Padre, madre — jadeó Adrien perdiendo el aliento y parado justo a mitad de las escaleras...
Chan, Chan, Chan...
Fin.
Okno jajajaj no diré mucho, solo que nos acercamos al final.
Nos quedan sólo tres capítulos más y tan, tan se acabó... SorrynotSorry.
Bye, bye y nos leemos a la próxima.
