LOS PERSONAJES EN ESTA HISTORIA NO SON DE MI PROPIEDAD AL IGUAL QUE LAS IMÁGENES AQUÍ UTILIZADAS, SI CONOCES A LOS ARTISTAS FAVOR DE INFORMAR PARA COLOCAR LOS DEBIDOS CRÉDITOS
Había comenzado la lluvia, repicando contra los vidrios de la casa y el techo, formando un adormecedor sonido.
Los chicos permanecían sentados en el sillón de uno. Marinette en el asiento y Adrien en el apoyabrazos. Miraban con inquietud -especialmente la azabache-a los mayores, esperando una clase de respuesta que la verdad no estaban tan seguros que llegara.
Marinette No apartaba la mirada de la mujer. Era rubia, muy hernosa y elegante. El vestido blanco que usaba ceñido a su cuerpo le daba cierto aire de pureza y hasta le llegaba a infundir respeto.
Pero sus ojos, esos malditos ojos verdes.
Eran tan similares a los de Tom... Tan similares a los de Adrien.
Un escalofrío crudo recorrió su cuerpo, igualmente no apartó la vista.
—¿A qué debemos el honor de su visita, Emilie? — preguntó Tom de la manera más amable que tenía.
—He venido a ver a mi hijo — contestó la mujer con serenidad.
—Tú no puedes llamarte madre — protestó Adrien.
—Hijo...
—Tú menos, Gabriel...
Marinette observaba contrariada aquél ping pong de discusión.
El hombre rubio se levantó de su lugar para sacarse el bombín que llevaba, luego la gabardina dejando ver un traje bien confeccionado y casi hilado con oro. Del bolsillo de enfrente se asomaba un pañuelo con unas iniciales bordadas... "G.A"
Una epifanía llegó a la cabeza de la muchacha. La similitud de Adrien y aquella mujer, su poca mención sobre su madre, decirle a Tom "papá" solo cuando estaba realmente agradecido por algo que el mayor hacía por él, su firma... G.A... A.A.
—Por Dios — jadeó la chica asustando a todos — Tom no es tu padre — se levantó de su lugar apuntando con el dedo al muchacho — No eres hijo de Tom ¿Quién demonios eres?
—Hija, por favor tranquilizate — le habló Sabine.
—Mamá, un intruso ha vivido en nuestra casa por casi un año y ¿me dices que me tranquilice?, Nos mintieron...
—¿Qué pasa aquí? — anunció su llegada Jeycen junto a Gina. Marinette corrió a brazos de su hermano siendo apresada por éste.
—Marinette, estás confundiendo las cosas — habló Tom.
—¡No! Ustedes nos mintieron, dijeron que eran padre e hijo... — Jeycen soltó una risotada.— ¿ Y tú de qué te ríes?
—No me digas que creías de verdad que él era su padre— la chica frunció el ceño, ¿la estaban dando por idiota a caso? Jeycen notó que ella hablaba muy en serio— Marinette... Tom Dupain, Adrien Agreste... ¿no es obvio?.
Un foquillo prendió en la cabeza de la azabache, ya decía que reconocía a Adrien de algún lado... Había sido el niño Agreste, el modelo Adrien Agreste...
—Tal parece que ha habido una gran confusión — habló Emilie — Puedo ayudarte a entender si quieres, bonita — se acercó a Marinette tomándola de las manos para sentarla junto a ella— Verás, yo me junté con Gabriel siendo muy joven pues quedé embarazada de Adrien, al principio todo iba bien, Gabriel estuvo los primeros años de su hijo, pero le ofrecieron un trabajo en el extranjero, él... Se fue y yo me quedé completamente sola, luego conocí a Tom y creí haberme enamorado de él sólo porque me protegía, nos casamos y él formó parte fundamental de la vida Adrien... Hace un par de años me reencontré con Gabriel, fue ahí que me dí cuenta de que lo seguía amando, Tom y yo nos divorciamos, puesto que yo nunca había sido una persona "estable" luego de la separación con Gabriel, la jueza dio la custodia de Adrien a Tom, y yo lo acepté... — comenzó a llorar —Pero quiero a mi hijo, lo quiero de vuelta...
Unos aplausos secos comenzaron a oírse en la habitación.
— Tus dotes de actriz son tan excepcionales como hace años — habló Adrien con crudeza rompiendo su silencio — Pero ya es muy tarde para que quieras arreglar las cosas.
—Adrien, no te permito que le hables así a tu madre — gritó Gabriel.
— Y yo no te permito siquiera que me dirijas la palabra — le retó el menor — qué sabes tú de cómo fue ella si nunca estuviste, si fuiste tan cobarde que la abandonaste, arreglar las cosas mis...
—Adrien — gritó Tom — Cierra la boca ya y siéntate — Adrien obedeció.
Marinette soltó en completo llanto alejándose de Emilie para correr escaleras arriba. Adrien fue corriendo tras ella en un acto de desesperación seguido sin notarlo por Jeycen. La chica fue más rápida y se
adentró en el pasillo, siendo jalada del brazo por el Agreste
—Marinette, por favor deja de huir — gritó el rubio.
— Estás llevando ésto demasiado lejos — apuntó Jeycen.
—No puedo creer que estés de su lado — se quejó intentando safarse.
—Es porque no hay un maldito lado — habló su hermano— Tú eres quien está exagerando todo...
La chica se tiró al suelo aún con lágrimas escurriendo por sus mejillas. Y el cuerpo temblando de enojo, tristeza y decepción mezcladas. Adrien se acercó a ella intentando abrazarla a lo que ella se negó rotundamente.
—¿Por qué no me lo dijiste? — sollozó— Vete, no te quiero ver, vete.
Adrien caminó escaleras abajo para sentarse junto a Tom y recargar su cabeza en el hombro del mayor como símbolo de necesidad. Su mirada estaba pérdida, apenas pudiendo entender lo que había pasado. Si las cosas iban mal con Marinette, era seguro que ahora iban peor.
—El caso es... Adrien — le llamó la rubia — que le han propuesto los inversionistas a Gabriel abrir un nuevo taller en Italia y hemos venido por ti.
— No, p-pero yo estoy bien con Tom, no me puedes hacer ésto.
— Sé que lo estás, Adrien... Pero he frenado ya una vez un posible buen futuro para Tom, no tengo el corazón para hacerlo y...
—Emilie, creo que estás exagerando, Adrien y yo...
— ¿ Yo exagero? ¿ A caso no viste el drama? — suspiró — sé que quieres a Adrien, se que se han acostumbrado el uno con el otro, pero ya es tiempo de que los Agreste salgan de tu vida por completo, Tom — miró a Adrien con detenimiento, se le partía el corazón ver al joven anonadado y con las lágrimas a punto de ahogar su rostro. — Nos iremos después de la boda... Tendrás tiempo para arreglar tus cosas, podrás despedirte y de más.
Los padres del chico se levantaron con tensión y ofrecieron una reverencia en modo de despedida.
—Fue un placer conocerte, Tom... Y gracias por cuidar a mi hijo todo este tiempo — habló Gabriel recibiendo un asentimiento de cabeza como respuesta.
El resto de la noche fue un embrollo para la cabeza de Adrien, le pidió a todos en la casa guardar el secreto de su partida. Ya encontraría una manera de decírselo a Marinette.
Ya sé que les estoy soltando putazo tras putazo, pero es que siento que tengo que acabar ya para ver sus lágrimas ponnnkheeeee.
Jajaja me he leído sus teorías y sus ilusas ideas de que todo irá bien... Ahhh qué lindas son.
Bye, bye y nos leemos a la próxima
