Más tarde, Sora se encontraba preparando unos bocadillos cuando Hana y Yue llegaron con un tremendo escandalo a la cocina. Aunque el escandalo era más causado por Hana.

-¿Qué sucede?-pregunto Sora curiosa ante la situación.

-quiero que Yue me enseñe a disparar flechas- Hana estaba agarrando a Yue del brazo como como un anzuelo. No lo dejaría escapar hasta que accediera a su petición y con Yue siempre obtenía lo que quería. Era una pequeña muy consentida por él.

-¿Por qué no quieres enseñarle?- le pregunto Sora haciéndole mala cara. A Hana le encantaba estar en aquel lugar porque todos la consentían y la mimaban siempre.

-¡Yue es muy malo conmigo!- dijo la joven montando todo un drama en la cocina, con lágrimas y todo.

-¡mira lo que hiciste!-dijo Sora tragándose la actuación.

Yue hizo mala cara y se dio la vuelta para salir de aquel lugar pero Hana lo siguió hasta el pasillo. Puso la misma cara que solía poner Kagome cuando se enojaba.

-solo dime la razón-

-no me corresponde a mi enseñarte. Estoy seguro que tu madre hubiese querido tener el honor de hacerlo- con eso Yue concluyo aquella charla y dejo a una muy decepcionada Hana en el pasillo.

Al rato, el maestro fue hablar con Yue a la biblioteca.

-esto se siente muy vacío desde que Asami se fue- el maestro y Asami habían tenido un estrecho lazo de amistad, pero llego un momento en que su alma ya no pudo estar más en aquel mundo y se fue.

Sukishiro prosiguió hablando con Yue y tratando de desviar el pensamiento de su vieja amiga.

-tienes que enseñarle-

-no lo hare- contesto Yue sin titubeos y sin lamentos.

-ella está preparada para esto- continuo el maestro.

-me estas pidiendo que me olvide de que ella es una niña y que estas acabando con su infancia- respondió Yue subiendo un poco el tono.

-te recuerdo que no soy yo quien quiere acabar con su vida- le respondió el maestro de forma severa.

-pero ofreciste esta solución y mira lo que ha pasado- dijo Yue en referencia al cambio en el cuerpo de Hana.

-¿crees que eso es mi culpa? Tú mejor que nadie sabes que los poderes de Hana van más allá de nuestra comprensión. El cambio en su cuerpo es solo un efecto colateral de la situación que se presentó- explico el maestro. Ambos hombres sostuvieron la mirada, cada una llena de rabia.

-prometiste que ayudarías en esto- le recordó el maestro y Yue soltó un suspiro.

-hare lo necesario- contesto Yue y salió del cuarto sin mirar atrás.

-solo quiero ayudar a la pequeña- susurro el maestro para sí mismo.

Yue fue al patio en busca de Hana y la encontró jugando con unos cuervos. Seguía sonriendo como siempre pero sabía que Hana estaba decepcionada por no haber conseguido lo que quería. Esa actitud le recordaba a Yue que ella todavía era una niña en el interior.

-hola- dijo la joven evitando mirar a Yue- me hice amiga de estos dos pequeños-

Los cuervos parecían conocer los extraños poderes de Hana y volaban a su alrededor haciendo una especie de danza para ella. No parecían peligrosos y Yue no les hizo mucho caso.

-vine a enseñarte a disparar con el arco-

-¡muchas gracias!- dijo la joven cambiando su semblante a uno muy emocionado y enérgico.

Hana busco sus armas y comenzó a practicar junto a la ayuda de su querido amigo. Ya casi tenía la técnica dominada y era obvio que había nacido con el don para eso.

-pronto estarás lista para hacer flechas con tu energía- le comento Yue.

-¿Cómo las que hacen tú y mi madre?- Yue asintió en respuesta.

Hana siguió practicando y Yue no pudo evitar pensar en lo que les había comentado el maestro a él y a Sora. Les había dicho que si algo llegaba a ocurrirle, ellos debían proteger a Hana a toda costa y que por ningún motivo la pequeña podría caer en manos enemigas. A Yue le resultaba imposible pensar que algo o alguien pudiera derrotar al maestro, pero también le preocupaba que todo ese entrenamiento fuera para preparar a la pequeña para ese momento.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Magatsuhi no se rendiría hasta encontrar a Hana y sabía perfectamente a quien acudir para buscar esa información. Su destino era un pantano cerca de donde antes se encontraba el monte de las ánimas. Se paró sobre el agua y del pantano surgió una criatura con cuerpo de mujer pero con cicatrices por todas partes, su pelo negro le llegaba hasta los tobillos, pero no tenía rostro.

-¿Quién interrumpe mi descanso?-pregunto la mujer y su voz resonaba en el pantano.

-quiero encontrar a alguien- dijo el demonio ignorando la pregunta- según dicen, sabes todo lo que acurre en este mundo.

-es cierto. ¿A quién deseas encontrar?-

-la hija de Inuyasha-

-ya veo, hablas de esa pequeña… fruto de un mitad bestia y una sacerdotisa- la mujer junto sus manos hasta que formo un espejo con sus poderes.- la jovencita no se encuentra en este mundo-

-¿Qué tratas de decirme con eso?-pregunto impaciente-

-se encuentra protegida en otra dimensión. Es imposible para mí mostrarte el camino hasta ese lugar, ya que alguien implanto una poderosa barrera que me impide hacerlo-

-¿Cómo llego hasta ese lugar?- la mujer le dio un pétalo de una flor de samura.

-yo no puedo mostrarte el camino pero ese pétalo puede crear un portal hasta ese lugar- le contesto y Magatsuhi estuvo dispuesto a irse hasta que ella lo detuvo- sin embargo, debo advertirte de algo. Lo que protege a esa pequeña es algo muy poderoso y no se rendirá tan fácil ante ti. Sabe que necesitas a la pequeña para poder traer a todos esos demonios del infierno.

-eso no me preocupa- concluyo el demonio y se fue.