Gracias a cada uno de ustedes que se dan el tiempo para comentar, me alegro que les siga gustando y por supuesto que sigo leyendo sus mensajes... gracias por el apoyo, saludos!
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CAPITULO III
Después de unas horas se encontraba de vuelta en Tokio, se estaciono en las afueras de un bar, entro al establecimiento y se sentó en la barra.
-Que vas a querer?
-Un whisky seco.
El cantinero le sirvió y se lo tomo de una, haciéndole señas que le diera otro, también lo tomo de una.
-Dame otros dos.
El cantinero le puso otros dos, mirándola con duda, pero igual no dijo nada… Después de seis shot seguidos se detuvo a pensar en todo lo ocurrido, estaba profundamente concentrada que no se dio cuenta de que cierta pelirroja se había sentado a su lado.
-Vaya, vaya, ahora ahogas las penas en alcohol? –con una voz sensual.
Natsuki volteo rápidamente para toparse con Nao, no sabía si abrazarla o correr. Nao que era igual que ella, solo le palmeo la espalda mientras le pedía una bebida al cantinero.
-Me alegro de verte de nuevo Natsuki, aunque no en estas circunstancias –mirando la cara de duda de Natsuki –Mai me llamo y me dijo lo que paso, por eso estoy aquí, nadie conduce una moto así por aquí , ya sabes uno nunca deja sus contactos, no sabemos cuándo puedan ser útiles.
Natsuki sonrió de lado, eso ya lo sabía de sobra, aunque nunca pensó que hubiera sido mejor estar siempre en contacto con Yamada, tal vez así se hubiera enterado antes de esa desgracia. No podía articular palabras, estaba desecha.
-Sabes, todavía estas a tiempo –Natsuki la miro dudando –Si, todavía estas a tiempo de conquistarla si así lo quieres… siempre fuiste tan densa, no sé si eres la peor persona en darse cuenta de las cosas.
-Cómo puedo hacer eso Nao, está casada y me odia… y no puedo culparla por ello –bajando la mirada triste.
-El cómo tú sabrás, pero si realmente sientes algo por ella puedes luchar.
-Tienes razón, pero como olvidar ese mirada de dolor, como borrar todo eso? –bajando la mirada con mucha tristeza.
-Con otros momentos llenos de alegría, así es como se borran –sonriendo de lado.
-Vaya que has cambiado araña patona –sonriendo por primera vez después de todo lo que había pasado.
-Lo sé, ser abogada no te deja nada bueno y más si lo soy de los Kanzaki-Fujino –Dando un sorbo a su bebida –Guiñándole un ojo mientras tomaba de una la bebida.
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Natsuki trato de evadir cuatro guardias que se pusieron enfrente impidiéndole entrar, pero acelero la moto provocando una persecución dentro del estacionamiento, que acabaría con una moto derrapada y Natsuki golpeada, nada serio… Y esta última vez fue sin la moto, ya que estaba en el taller, estaba a punto de arribar a recepción cuando tres guardias la agarraron del cuello y trataron de sacarla pero se armaron los golpes, acabando en la delegación y con un ojo morado.
Haruka estaba desesperada, Shizuru había prohibido la entrada de la peliazul desde ese momento poco grato en casa de Mai, no se sentía todavía preparada para el inevitable confrontamiento y trataba de alargarlo lo más posible.
-Shizuru tienes que hacer algo, esto no puede seguir así, esa delincuente de Kuga está poniendo esta empresa en crisis, si tú me lo permitieras iría ahorita mismo y no le dejaría ganas de volver por aquí –Haruka entro a la oficina tan molesta que no llamo a la puerta, entrando de una.
-Ara, Haruka-san debería haber llamado antes… Solo deja que se canse, y ya no volverá –Shizuru estaba tomando su té muy tranquila.
-Eso pensaba hacer hasta que ha golpeado a nuestros hombres, la he mandado a la cárcel.
-Ara eso es un poco extremista Haruka! –Dejando la taza en el escritorio, de pronto las ganas de tomar su té habían desaparecido.
-Aunque ellos también la golpearon! –Sonando victoriosa.
Shizuru no puedo evitar abrir sus ojos con asombro, por más que no quería ver a la peliazul, tampoco quería que saliera lastimada.
-Haruka esto no debería haber pasado, solo te dije que no la quería aquí.
-Pues lo siento, te dije que esto se saldría de las manos, tú sabes lo persistente que puede ser esa delincuente
-Pídele a Yukino que vaya a la comisaria y arregle esto, después pensare que puedo hacer para que esto termine –No sabía qué hacer, no podía hablar con Natsuki, ese día en casa de Mai había acabado llorando por la sorpresa de volverla a ver, fue un mar de emociones, entre la alegría de saber por fin de ella y que estaba bien, le dolía traer al presente el recuerdo de la muerte de sus padres y su abandono, mas no le tenía rencor por ello, sabía que de alguna manera los hilos eran muy delgados y tarde o temprano se romperían, lo único que nunca vio venir fue el doloroso rompimiento, todavía los tenía muy presente.
-Está bien, iré con ella –dando la vuelta para salir.
Shizuru asintió no muy convencida y Haruka entendía lo que pasaba, después de todo su amiga no quería verla y ella sabía de sobra los motivos. Cuando se graduaron estuvieron en la misma universidad, ya que coincidieron en la misma carrera, administración de empresas.
Desde entonces se hicieron más amigas dejando en el olvido lo que había pasado en el carnaval, tanto así que Shizuru le ayudo a conquistar a Yukino y superar los momentos amargos cuando los padres de ambas se enteraron, tenían viviendo casi cuatro años y eran muy felices, las dos trabajan en la empresa y tenían una asociación desde que los padres de Haruka no la querían ver más y Shizuru casi pierde su empresa por culpa de la depresión que vivió por casi un año, entre los cuatro habían hecho florecer la sociedad que tenían.
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Natsuki llegó temprano a los laboratorios después de haber perdido casi todo el día anterior al ser remitida a la delegación de policía, estaba desesperada a ese paso nunca podría ver a la morena y con tantos aliados ahora lo creía mucho más difícil, no sabía que más hacer.
-Vaya Nat, que te paso? –Midori se acercó para mirarle bien el ojo –Puedes ver bien?
-Sí, estoy perfectamente –Respondiendo escuetamente.
-Que te paso? –Sabía que le costaba decir las cosas, pero eran compañeras y estaba creciendo una amistad más cercana, sabía que si confiaba en ella se lo diría.
-Yooo... quise hablar con Shizuru y me pelee con los guardias porque no me dejan entrar! –Con un gran sonrojo –Shizuru no quiere saber nada de mí.
Midori sabía de la tragedia de los Fujino y también sabia del acercamiento que tuvieron durante el carnaval, así que tenía una idea de lo que pasaba.
Estaba por responderle cuando entro Youko interrumpiendo la plática, estaban por llevar a cabo sus estudios a la práctica, ya tenían a las candidatas posibles para la fertilización, sus óvulos estaban en congelación y listos para ser colocados en sus úteros, este estudio se llevaba a cabo con candidatas que por problemas médicos habían perdido parte de su sistema reproductor femenino, es decir que tenían una anomalía genética o medica que les impedía quedar embarazadas o que el proceso de embarazo se viera interrumpido por cuestión de su propia naturaleza.
-Necesito que hagan las pruebas para determinar que candidata será la primera, Midori necesito que me ayudes con la paciente del cubículo nueve, ya está preparado todo y aquí está el expediente, tenía pensado hacerlo yo directamente ya que es una candidata especial y lamentablemente ha tenido un aborto involuntario algunos meses atrás, pero tengo una junta de urgencia así que tendrán que hacerlo ustedes –Youko le dio una carpeta roja y salió nuevamente de la sala dejándolas solas.
Midori leyó rápidamente, mientras hacia una mueca, se giró para mirar a Natsuki pensando en hacer o no lo que estaba pensando, al final solo se encogió de hombros.
-Natsuki? –La peliazul volteo rápidamente poniéndole atención –Harás una auscultación, en el cubículo nueve está esperando la paciente, tomaras las muestras de temperatura y humedad para ver si podemos llevar a cabo el implante de ovulo.
-Yooo.. Eso lo hace una enfermera, porque tengo que hacerlo yo? –Algo confundida.
-Youko quiere que seamos nosotras mismas las que hagamos las pruebas, no quiere errores ya sabes cómo es, anda date prisa la paciente está esperando –haciéndole señas de que se diera prisa.
-Está bien! –sin más remedio se dirigió al cubículo nueve.
Midori había quitado la primera página de la carpeta roja, dejando solamente el historial clínico,
Natsuki al dirigirse al cubículo iba leyendo.
-Edad 25 años, casada, problema extirpación del ovario derecho por laceración, en un accidente de auto, el ovario izquierdo con problemas de ovulación y ausencia de folículos y la hormona luteinizante –llego a la puerta del cubículo y entro de inmediato para encontrarse con la mujer acostada y preparada en la cama, los instrumentos médicos estaban en una mesita lista para ser utilizados.
Dando un suspiro se acercó, quiso mirar el rostro de la mujer pero no podía ya que tenía las piernas en los descansaderos para tener una mayor libertad al introducir el espéculo, una bata quirúrgica cubría por el momento su vagina y esto hacia menor la visión de su cara, lo cual pensándolo bien era mejor, dando otro suspiro se sentó en la silla y tomo los guantes para colocarlos en su mano y empezar la auscultación, levanto la bata quirúrgica para dejar a la vista unos muslos blancos y brillosos, su frente tenia pequeñas gotitas de sudor, imposible no estar nerviosa en una situación así, tenía años que no hacía algo parecido, solo en las prácticas y porque el doctorado que estudio así lo pedía, pero era doctora así que tenía que dejar eso de lado.
Dando otro suspiro aún más profundo quito la bata de una y dejo a la vista totalmente la vagina, tomo el espéculo y se acercó tratando de pensar en otra cosa, pero era imposible no admirar el color del pequeño montículo de bellos muy bien recortados y lo rosado de esa área, de seguro la mujer estaría igual de avergonzada que ella, ya que sus piernas temblaban un poco cuando su mano se acercó a ella. Las manos de Natsuki temblaban también cuando se acercó a separar los labios mayores con todo el cuidado posible, dejando al descubierto la cavidad de su útero, sin pensarlo introdujo los dos dedos para empezar la prueba, pero la mujer dio un quejido fuerte al sentir la invasión sin el cuidado debido, por los nervios dejo caer el instrumento.
-Lo siento, la verdad estoy un poco nerviosa y no he tenido el cuidado adecuado –Levantándose de la silla, haciendo inclinaciones seguidas de disculpa continuamente.
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Shizuru había llegado temprano a la clínica, le había pedido a la doctora Youko que le hicieran las pruebas más temprano de lo debido, ya que tenía una reunión unas horas más adelante y no podía presentarse por la tarde.
Cuando llego, Youko la hizo pasar al cubículo dándole una bata para que se cambiara y después se acostara en la camilla, estaba todo preparado para iniciar cuando le llamaron de urgencia y tenía que salir rápidamente.
-Lo siento Shizuru pero no puedo aplazar esto, quieres venir otro día o bien puedo decirle a otra doctora que inicie las pruebas?
Shizuru quería que le hicieran los estudios lo más pronto posible, en verdad deseaba tener un hijo y si perdía esa cita, probablemente no podría tener otra muy pronto debido al trabajo acumulado que tenía en la empresa.
-Ara, me gustaría tener de una vez la prueba, no se preocupe Youko-san entiendo lo que pasa –Un poco nerviosa.
-No te preocupes, mandare a una persona de confianza, quédate acostada aquí para que te relajes mientras vienen y poder terminar lo más pronto posible –saliendo de pequeño cuarto y dejando a una Shizuru muy nerviosa.
El tiempo de espera se le hacía eterno, estaba pensando en levantarse cuando escucho como se abría la puerta, no quiso levantar la vista, ya que no quería ponerse más nerviosa, trato de relajarse lo más posible mientras escuchaba como la persona que había entrado movía los instrumentos y se ponía los guantes, unos segundos más tarde levantaba la bata y dejaba al descubierto sus partes íntimas, no pudo evitar un temblor.
Estaba casada con Reito pero su matrimonio había sido para ayudarla, después de la muerte de sus padres y la depresión que la sumió un año, casi logra que paridera toda su fortuna. Ella lo consideraba su mejor amigo, casi su hermano, y viceversa.
No había tenido tiempo tampoco de encontrar a alguien que la hiciera sentir amada, todo el proceso de duelo por la muerte de su familia la había hecho encerrarse en si misma sin pensar siquiera en tener una relación con otra mujer. Sintió como su mano se acercó y movía sus partes íntimas para después introducir sus dedos con fuerza, no pudo evitar reprimir un quejido, ya que la invasión había sido con fuerza y brusquedad.
La doctora se levando de inmediato, dejando caer algo al piso y pidiendo disculpas, inclinándose repetidamente con los ojos cerrados, mientras Shizuru se levantaba rápidamente cubriéndose lo más que podía, al mirar a la peliazul y recordando lo que acababa de hacer momentos antes, sintió su rostro enrojecer, tanto tiempo evitándola para encontrarla de esta manera.
De pronto Natsuki abrió los ojos para mirar a Shizuru igual de sonrojada que ella, trato de decir algo pero las palabras no salían, de pronto sintió algo caliente en su mejilla y que la hizo voltear de lado, había recibido tremenda cachetada, Shizuru dio la vuelta y se introdujo en el pequeño baño donde momentos antes se había quitado su ropa y puesto la bata.
Duro un buen tiempo para ponerse su ropa, quería hacer tiempo para que la peliazul se fuera, aunque lo dudaba mucho, pero en algún momento tenía que salir de ahí. Se acercó a la puerta poniendo su oído en la madera fría, agudizando su sentido para escuchar algo, pero no se percibía nada.
Tomando valor salió de una y se dirigió rápidamente hacia la puerta sin siquiera voltear a ver si había alguien todavía, cuando estaba por alcanzar su cometido Natsuki la tomo del brazo deteniéndola.
-Espera por favor, permite hablar contigo Shizuru.
-No tenemos nada de qué hablar! –Retirando su brazo pues sentía que le quemaba su toque.
-Sé que cometí un error muy grande y en verdad no…
-No sientas pena por mí, no tienes por qué sentirla! –cortando sus palabras.
-Para nada es eso, tampoco puedo decirte que me perdones, solo creí necesario irme de esa manera, estaba enojada con el mundo, con todo lo que me rodeaba, con la forma en que la vida me trataba hasta ese momento, con lo que había pasado en el carnaval y lo único que quería era escapar de toda la hipocresía y la traición de quienes amaba –hablando sin tomar aire, pues no quería que la morena se fuera sin escucharla –Pero me equivoque, porque esas personas en verdad me amaban –bajando un poco la voz –aunque todo apuntaba a que fuera una mentira, debería haber confiado en ellos, en lo que me demostraban, en mi madre, en ti –Termino con voz inaudible.
Shizuru se quedó callada por un tiempo, no sabía que decir, pensaba que nunca más miraría a la peliazul, no sabía qué hacer con todos los sentimientos que una vez más se arremolinaban como abejas a un panal, solo que este panal no era miel, más bien era amargo.
-Te entiendo y por la amistad que una vez existió entre nosotras, créeme que jamás te he visto como la culpable de todo lo que paso –dándose la vuelta lentamente para mirarla de frente –Y por esa misma amistad te pido que te alejes de mí.
-Porque? Solo dime por qué? –Mirándola angustiada.
Shizuru quería decir porque no quiero que mis sentimientos revivan de nuevo, habían pasado siete largos años deseando que todo hubiera sido diferente, deseando no haberse equivocado esa vez que le robo un beso y que destruyo toda la confianza que algún día le tuvo, que no quería estar a su lado para no sufrir más, tenía miedo, un miedo que le quitaba el aliento, que no la dejaba vivir, temía sufrir.
Haría todo lo posible para no salir de esa cueva que había formado a su alrededor y que le daba esa confianza que había perdido, ya no era la misma Shizuru que fue en el pasado, la segura de sí misma, inteligente y apasionada, todo eso se había ido cuando inicio su desgracia y pensaba que se lo merecía por sus acciones durante el carnaval, el haber matado a tanta gente la había dejado marcada para siempre.
-Solo aléjate de mí –tomo el pomo de la puerta para abrir, pero fue detenida por unos brazos fuertes que se ciñeron a su espalda dejándola sin aliento.
-De lo único que me arrepiento es de no haber intentado una relación contigo –Recargando su frente en la cabeza de Shizuru –No hubo un día en que no pensara en ti, en tu apoyo incondicional y en todo lo que me ofreciste sin pedir nada a cambio –Las lágrimas empezaron a rodar de sus ojos sin que se diera cuenta –De eso me arrepiento cada día, por favor permíteme cambiar eso, yo no …
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Shizuru no dejo que siguiera, con brusquedad se apartó de ella y la enfrento.
-No me digas más, no me interesa saberlo, solo sigue tu camino y yo seguiré el mío Kuga-san –Saliendo de una vez y dejando a una sorprendida Natsuki, le había dolido que la llamara de esa forma tan fría pero que podía hacer, se lo había ganado a pulso. .
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Habían pasado un par de semanas desde ese encuentro, se había hecho más prueba y en unos días se haría el implante esperando tener resultados favorables, tanto Youko, Midori y ella tenía muchas esperanzas de tener resultados positivos. La peliazul se había esmerado en esas pruebas pues quería darle la felicidad que tanto deseaba Shizuru, tenía una idea fija en la cabeza y que no descansaría hasta llevarla a cabo.
-Tendremos cuatro días de descanso, tampoco las quiero tener agotadas y debemos estar en condiciones para mantener las fecundaciones por lo cual tendremos mucho trabajo, así que si quieren pueden llevarse trabajo, solo el necesario –Sonriendo a las dos.
-Eso me suena a trampa, verdad Natsuki?
-Sí, igual tenía pensado estudiar unas ideas, me servirán de distracción –Tomando varias carpetas para salir.
-Quisiera pedirle a ambas que pongan mayor esmero en Fujino, es un favor especial, como sabrán el problema es físico y por lo tanto más problemático –dijo Youko mientras tomaba un bolígrafo entre sus dedos.
-Que quiere decir? –pregunto Natsuki con interés.
-Las oportunidades son escasas, entre más fracasos tengamos, más se reducen sus posibilidades de procrear –Youko pensó un poco antes de hablar –Las posibilidades se reducen drásticamente.
-De cuanto estamos hablando?
-Probablemente 60% y bajando entre más fracasos tengamos.
-No sería mejor si consiguiera quien podría tener su hijo, antes de que sus óvulos escapen definitivamente –Dijo Midori mirando sin interés a ninguna de las dos.
Natsuki se quedó pensando unos segundos, una idea se formaba en su cabeza, pero no la diría sino quería ser crucificada por Youko.
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Después de esa pequeña junta, tanto Midori como Natsuki se encontraban en los laboratorios recogiendo todo lo necesario para retirarse a sus respectivas casas a descansar por el fin de semana.
-Sé que estabas pensado hace algunos momentos y debo decirte que es una mala idea –Midori tenía un don especial en leer a las personas.
-No sé de qué me hablas –metiendo unos documentos a su maletín.
-Sí que lo sabes, y también sabes muy bien que ella no lo permitirá –cambiando unos papeles en su mesa de análisis.
-Maldita sea Midori! … solo déjalo por favor –un poco frustrada –yo solo quiero ayudarla.
-Aunque en ello pierdas tu licencia?.. Tendrías que hablar con ella y por lo que se, Fujino no quieres eso, ella quiere tener a su bebe y creo que serias la menos indicada si ella se decidiera por un embarazo de alquiler.
-Tendrás que ayudarme, tengo un plan para hacerlo…. Estoy segura que cuando vea que su bebe es una realidad se olvidara de todo lo demás –Tratando de que sonara como una buena idea- Solo necesito tu ayuda para sacar mis óvulos y remplazarlos por lo de Shizuru.
-Que tratas de hacer, te podrían meter a la cárcel? … valdría la pena todo esto? –sus ojos se clavaron en lo de la peliazul.
-Valdría todo, todo –Mirándola con dulzura- sería su felicidad y aunque me cueste se la daría sin pensarlo –con una dulce sonrisa en sus labios.
-Ok, te ayudare pero si algo sale mal, yo no estaba ni enterada… de acuerdo?
-Absolutamente! –abrazando a la pelirroja.
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Era un poco más de las seis cuando llego a casa de Mai y Mikoto pero no estaba nadie, se fue a la cocina, estaba por calentar un poco de comida que le dejaba Mai para cuando tuviera hambre, cuando llego Akira y Tacumi seguidos de Takira con una pequeña maleta que apenas podía y su muñeco de peluche favorito.
-Hola Nat, como te va? –Dijo Akira sentándose en un banco mientras Tacumi seguía a Takira a la sala.
-Muy bien, con unos días de descanso para mi fortuna y ustedes? –Desde el día en que Shizuru la había visto nadie había estado en casa, no había momento para otra reunión.
-Bien, Mai y Mikoto cuidaran a Takira, nosotros tenemos una fiesta, por fin un poco de diversión –sonriendo –Ser padres es algo absorbente.
-Me puedo imaginar –Sonriendo –Si gustan pueden dejarla conmigo mientras llegan Mai y Mikoto para que tengan tiempo y arreglarse cómodamente.
-En verdad podrías hacer eso, es que la fiesta esta algo retirada y entre más temprano nos vayamos, más temprano regresaremos.
-Por supuesto, será un gusto.
Akira y Tacumi se fueron después de dejar a Takira instalada con Natsuki, desde el punto de la peliazul no tendría ningún problema en cuidar a la niña, le daría de cenar, jugarían un poco, la bañaría y a dormir sin problema alguno. Pero ó decepción, Takira no quería comer, todo lo que Natsuki le daba era arrojado o escupido en su cara para la diversión de la niña que moría de risa al ver la cara de Natsuki ponerse de mil colores.
-Muy bien Takira esto no es un juego, tienes que comer sino, no jugaremos, es mas no te daré tu amiguito –pero ni siquiera le ponía atención, después de más de media hora de hablarle, es más suplicarle que comiera algo, había terminado con la cena más en el piso que en el estómago de la niña. Todo estaba sucio y ellas también, por lo que decidieron irse a dar un baño primero que nada.
-Muy bien señorita, espero te comportes y dejes bañarte, si lo hacemos bien te daré un premio –tratando de convencerla de que no hiciera algo extraño mientras la bañaba. Todo empezó tranquilamente hasta que Takira decidió que el agua era mejor fuera de la bañera y el jabón en la cabeza de su tía Natsuki, quien solo la veía con desesperación por no saber cómo actuar con una pequeña de tres años.
Una hora más tarde Natsuki yacía tirada en el piso del baño producto de un resbalón a causa del pequeño pato de goma que Takira la había tirado en la cabeza.
-Creo que me equivoque en esto, pensando que sería muy fácil –Mirando la mancha que había en el techo... con dificultad se paró y agarro su celular mientras miraba a Takira jugando con los demás patos en la bañera. Marco al número de Mai pero no contesto, después lo hizo con el de Mikoto.
-Si Nat?
-Mikoto esta Mai contigo?
-Sí, tenemos un evento en el restaurante y se alargó, creo que llegaremos después de la media noche o un poco más tarde, pasa algo?
-Takira está conmigo, me dijo Takumi y Akira que ustedes la cuidarían y … -En eso se escuchó la voz de Mai y después en el teléfono.
-Hola Natsuki, podrías cuidarla un poco más, tenemos una emergencia y no podremos llegar a tiempo, lo puedes hacer? –le pregunto Mai.
-Por supuesto Mai, no te preocupes –Rodando los ojos, en que se había metido –Si, ya le di de cenar y la estoy duchando, si no te preocupes Mai, la cuidare –Colgando –Demonios! Eso me pasa por ofrecida.
Después del baño Natsuki decidió dejarla hacer lo que quisiera, tal vez así se cansaría y se dormiría, pero nada de eso paso. Takira estaba llorando, ya tenía así más de veinte minutos para el desespero de la peliazul que no sabía si salir corriendo o llamar a emergencia pensando en mil y un motivos por el que la niña lloraba. Estaba realmente desesperada, pero si llamaba a Akira o Tacumi solo los preocuparía y si llamaba a Mai o Mikoto solo las preocuparía más.
-Ya Takira, no llores, te duele algo, quieres algo? –preguntándole con paciencia.
-Maa, maa, maa! –sollozando por el llanto.
-Demonios y ahora qué? –Tratando de pensar.
-Shi, Shiii! –Al escuchar el diminutivo de Shizuru, Natsuki pensó en llamarle, aunque con lo que había pasado en los laboratorios no estaba segura. Al recordar lo sucedido su cara se tiño de rojo.
-Por dios, no es el momento de pensar en eso, le llamare a Shizuru! –Salió corriendo de la habitación a la habitación de Mai, buscando la agenda a un lado del teléfono, cuando encontró su nombre y su número marco pensando en porque antes no se le había ocurrido tomar su número
–Espero no me mandes por un tubo Shizuru, después de tres tonos, escucho la melodiosa voz de
Shizuru.
-Por favor no vayas a colgar! –Sin esperar respuesta hablo rápidamente –Necesito de tu ayuda, Akira y Tacumi me dejaron a Takira pero está llorando y no puedo hacer que se calme, por favor no sé si tiene algo o solo es porque está prácticamente con una desconocida.
-Ara, y que haces con Takira tu sola? Mai y Mikoto?
-Ellas están en el restaurante, tuvieron un evento que se alargó y no vendrán hasta más tarde –De pronto los alaridos se escucharon más fuerte provocando que Natsuki se parara para ir a ver a Takira a la otra habitación –Espera por favor –por el teléfono Shizuru pudo escuchar el llanto de la nena, si algo había en este mundo es que no podía escuchar como lloraba, le tenía mucho cariño, prácticamente desde que nació había existido una relación muy peculiar entre las dos, la cual le ayudo de muchas formas, una de ellas aprender con el dolor de haber perdido a su hermano, a quien le hubiera gustado mucho conocer.
-Voy para haya! –colgando sin esperar respuesta, quería estar lejos de la peliazul pero no podía dejar que la niña sufriera por ello, tenía mucha vergüenza por lo que había pasado en el laboratorio, pero era algo que no tenía importancia al lado de Takira, después de veinte minutos Shizuru llegaba a la casa de Mai.
-Disculpa por molestarte –abriendo la puerta para dejarla pasar –En verdad no te hubiera molestado sino fuera necesario –Natsuki se hizo a un lado para dejarla entrar.
Shizuru no lo pensó dos veces y tomo de las manos de Natsuki a la pequeña Takira quien sollozaba dolorosamente, en cuanto Takira la miro alargo sus pequeños bracitos y acurruco su cabeza en el cuello de la morena, mientras esta le sobaba la espalda tratando de calmarla con palabras dulces.
Cuando escucho el llanto de la niña no dudo en ir en su ayuda, no le importó ir en ropa normal o de casa, llevaba una blusa de tirantes muy delgada, tanto que se podía mirar su sostén y con un minúsculo sport que dejaba a la vista sus piernas blancas y bien torneadas.
Natsuki observaba como calmaba a Takira y también lo hermosa que se veía Shizuru, no pudo evitar echarse un taco de ojo, Shizuru iba y venía por la sala hasta que dejo de llorar Takira, Natsuki estaba tan absorta con la vista de la castaña que ni cuenta se dio que había dejado de llorar.
-Que pasa Takira, te duele algo? –La nena sollozaba de vez en cuando, negaba con su cabecita, pero no quería alejarse de Shizuru por ningún motivo. Se sentaron en la sala, la niña estaba en sus brazos y la arrullaba esperando que se quedara dormida.
-Disculpa por hacerte venir, creo que Takira todavía no me conoce lo suficiente –Un poco sonrojada por verse incompetente.
-No te preocupes, no es tu culpa, después de todos los inconvenientes por lo menos hiciste lo que pudiste –Mirando a la niña cerrar los ojos y abrirlos, como si tuviera miedo de no encontrarla cuando despertara.
-Sí, la verdad no quería molestar a sus papas, después de todo como dice Akira tenían mucho sin divertirse y Mai tiene ese evento –suspirando por la situación.
-Sabes a qué horas regresaran?
-Mai me dijo que después de la media noche, esperaba que no se alargara más el evento… Takumi y Akira no dijeron la hora –suplicándole con la mirada que no la dejara sola.
-Muy bien, entonces esperare a que llegue, Takira que tal si vemos tu película favorita, quieres?
-Sí, Manny! –gritando con entusiasmo.
-Kuga-san, me hare cargo y si quieres irte a dormir, yo esperare a Mai –gélidamente.
-De ninguna manera Shizuru, estaré con ustedes hasta que llegue Mai –un poco molesta por no hablarle por su nombre –Y dime Natsuki por favor!
-Mejor dime Fujino!
-Por supuesto que no, Shizuru –Mirándose directamente, era un juego de miradas que al final termino con la castaña dándose la vuelta molesta.
Shizuru se giró y se dirigió a la sala de juegos seguida de Natsuki, ahí había una televisión de plasma, un cómodo y enorme sillón donde cabrían las tres sin problemas, Natsuki trajo unas mantas y almohadas para estar cómodas. Después de unos minutos estaban cómodamente sentadas, la niña en medio de las dos, sonriendo al mirar su película favorita.
-Como no se me ocurrió antes! –Observando la escena, Takira estaba tan tranquila a un lado de la morena, que le sonreía a la nena con ternura.
-Dijiste algo?
-Sí, porque no se me ocurrió antes, aunque nunca hubiera adivinado cuál era su favorita.
Después de un tiempo Natsuki estaba bostezando, la película era para niños por lo cual era un poco aburrida, así que ocupo el tiempo haciendo algo mejor, admirad a la castaña que tenía a solo unos cuantos centímetros de ella. En la penumbra podía mirar la belleza de la morena, sus labios delgados y carnosos, esas piernas de infarto que nunca antes había tenido la oportunidad de admirar, como le sonreía a Takira, la niña se abrazaba a ella, hasta que poco a poco termino en sus brazos y se durmió.
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Shizuru se dio cuenta que la peliazul no le quitaba a vista de encima, trataba de no prestarle atención pero cada que Takira le hablaba inevitablemente tenía que voltear y de reojo miraba a Natsuki, quería decirle que dejara de hacerlo, pero no quería verse como una niña haciendo berrinche, poco después Takira se quedó completamente dormida, quería acostarla, pero el espacio entre Natsuki y ella no se lo permitía, por lo que la acostó hacia el otro lado y tratando de no quedar muy cerca de la peliazul, la dejo cómodamente y arropada para que no se despertara.
-Vaya pensé que nunca se dormiría –reprocho Natsuki.
-Sí, es un poco tarde para que una niña este despierta, por lo menos ya se quedara tranquila
–Mirando su reloj de pulso, apenas eran las diez de la noche y sin Takira para distraerla sería difícil estar con Natsuki a solas, todavía faltaba horas para que Mai y Mikoto llegaran –Creo que estará bien y no creo que sea necesario que me quede hasta que llegue Mai, puedes hacerte cargo a partir de aquí –Se levantó del sillón para salir.
-Por favor, no lo hagas… y si despierta que hare, por favor solo hasta que llegue Mai
–Levantándose junto con ella y suplicándole con la mirada.
-Lo hare, pero con una condición –No quería decirle pero si se quedaba era con esa condición.
-Dime? –Esperando que no me corra de la sala.
-Deja de mirarme, es un poco molesto –Shizuru sabía que Natsuki se puso roja, aunque con la obscuridad no se notaba.
-Disculpa, tenía tanto que no te veía y has cambiado –Shizuru tomo asiento otra vez y Natsuki la imito.
-Ara, espero no verme más fea a tus ojos –con un poco de ácido en su voz.
-Por supuesto que no! Jamás mis ojos te vieron de esa manera –Sintiendo su cara arder –Estas más delgada y tu cara tiene más madurez, tu mirada es más profunda –No quería incomodarla, pero eran palabras que salían sin querer, quería saber que había hecho en esos años y como la trataba Reito –Se nota que tu matrimonio te ha sentado bien –Bajando la voz un poco incomoda.
-Sí, él es el mejor hombre que pude haberme encontrado –Mirando hacia otro lado.
Natsuki sintió que algo apretaba su corazón, escucharla decir eso le dolió el alma, cuestionándose si debería inmiscuirse en su vida de nuevo, pero todos le decían que Shizuru todavía sentía algo por ella y esa era una pequeña flama de esperanza y sabía que tenía que hacer algo para dejarlo claro, no se iría sin luchar, pelearía por ella, de eso estaba segura.
Un incómodo silencio se hizo presente, la película seguía su curso y la peliazul decidió mirarla, no le quedaba de otra, sentía sus parpados pesados y unas ganas de acurrucarse, entre la realidad y su cansancio llego el sueño sin darse cuenta se rindió a los brazos de Morfeo.
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Natsuki se había quedado callada y ella también decidió hacerlo, estaban cómodamente mirando la película cuando de pronto sintió la cabeza de la peliazul acomodarse en su hombro, quería quitarse pero se dio cuenta que estaba profundamente dormida, sin poder moverse de un lado por Takira y del otro Natsuki decidió quedarse como estaba.
"Natsuki porque has vuelto, creí que jamás lo harías, ya me había dado por vencida y de nuevo apareces moviendo los cimientos que he creado, tengo miedo de que vuelvan a renacer mis sentimientos por ti... así como lo hicimos ese día después de que Mai venciera al señor de obsidiana… tengo miedo… pavor de volver amarte, no quiero sufrir más, suficiente con la perdida de mis padres y mi hermano, por favor Natsuki aléjate de mí, tengo miedo de ti".
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Sentía algo pesado en su pecho, pero a la vez confortante, quería moverse pero no quería perder el suave arrullo que provocaba su respiración… poco a poco llego la conciencia recordando cómo había terminado dormida aun lado de Shizuru… Shizuru? Abrió sus ojos de una, para mirar a la castaña acostada en su pecho, abrazada a ella como si fuera lo más común de la mañana y se sintió inmensamente feliz… moviéndose un poco para admirar su belleza… pensó en mover a Shizuru pero no quería despertarla, todavía no, quería tenerla un poco más a su lado. Shizuru sitio que algo se movía, entonces se abrazó con más fuerza, no quería que le quitaran del confort que sentía en esos momentos, sintió como algo le hacía cosquilla en la oreja, movió su mano para evitar que siguieran haciendo eso mientras daba un pequeño gruñido, nunca le había gustado ser muy madrugadora y más cuando estaba tan a gusto… sus ojos carmín se abrieron poco a poco, mirando por primera vez el pecho de Natsuki muy cerca de su nariz, pudo oler su aroma que le llenaba los sentidos, de pronto sintió unos brazos rodeando su cintura, y una mano que bajaba parsimoniosamente por sus caderas, apretando sutilmente sus sentaderas.
-Que se supone que haces! –tratándose de levantar pero las manos de Natsuki la sujetaron fuertemente de su cintura –Suéltame por favor!
-No, y deja de moverte sino caeremos y despertaras a Takira –No podía dejar pasar esa oportunidad, era el momento justo para comprobar si Shizuru sentía algo todavía.
Sin pensarlo tomo su cabeza y la agacho con fuerza para pegar sus labios con los de ella, invadiendo con su lengua su boca, aprovechando que la castaña quiso gritar de nuevo, la besaba con dureza ya que Shizuru se resistía… unos segundos después la tenía rendida entonces sus labios se tornaron más suave, acariciando su boca, respirando lentamente en su contorno, tomando suavemente otra vez su labio inferior, chupándolo primero y después mordiéndolo un poco para después hacer lo mismo con el superior, Shizuru solo gemía de placer… su mano dejo de apretar su cabeza para deslizarse poco a poco por su espalda, hasta llegar a la parte baja donde se detuvo, aprovechando que su blusa se había subido dejando la piel tersa el descubierto, acariciándola lentamente, haciendo pequeños círculos con sus uñas, arañándola despacio, provocando pequeños gemidos de placer que la volvían loca.
Su pierna derecha se posiciono entre las de Shizuru, moviéndose poco a poco, mientras era ayudada por sus manos que estaban postradas en cada glúteo de la castaña, acariciándolos, apretándolos provocando más gemidos con el ritmo cadencioso, sus pechos se movían rosándose entre ellos, Natsuki podía sentir sus pezones endurecidos y Shizuru se movía por si sola centrada en el placer que le provocaba Natsuki.
-Eres mía, sigues siendo mía! –hablando con vehemencia.
Shizuru al escuchar esas palabras, se vinieron a su mente todo lo ocurrido en el pasado, tomando coraje de eso, se levantó con fuerza haciendo que la peliazul callera al suelo al querer detenerla nuevamente.
-Aléjate de mí, te lo pido por favor –hablo con miedo en su mirada, sin pensarlo salio corriendo.
Natsuki se levantó como pudo para seguirla, pero Mai la detuvo cuando pasaba por su recamara.
-Es mejor que lo dejes así, por lo menos comprobaste algo, no? –sonriendo al recordar que momentos antes las había visto durmiendo abrazadas.
-Sí, algo muy bueno Mai –sonriendo de oreja a oreja –Todavía me ama, estoy segura.
-Lo sé, ahora tienes que revertir lo que ha pasado para que puedan ser felices –sonriendo también.
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Bien, aquí seguimos y espero que esta historia siga siendo de su agrado, de antemano muchas gracias por su apoyo y la verdad es que la mayoría de las historias son excelentes... gracias por apoyarnos a todas y creo que con este evento todas ganamos... muchas gracias por su apoyo!
