Babbysitter
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.
Prefijo: U/A (Universo Alterno)
Autora Original: Aiko Amori
Fecha de publicación: 16/08/09
Género: Romance/Humor
Sumario: —¿Una niñera?— preguntó Sasuke escupiendo las papas. —Sí— respondió feliz su madre. Hinata Hyuuga necesitaba un trabajo. —Cuidará de ti e Itachi— Éste último alzó una ceja extrañado ¡Pero si ya tenía veintiún años! Entonces alguien llamó a la puerta: Era su nueva niñera.
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Capítulo Dos
Niños adolescentes
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A penas había tocado el timbre cuando separó abruptamente su mano de aquel botón. No sabiendo qué hacer; enroscó sus dedos entre su coleta, señal de que estaba nerviosa. Nunca había sido buena para socializar con las personas y esa no sería la excepción, de eso estaba segura.
¿Y si corría a esconderse detrás de ese arbusto de forma redonda? Genial, no se te pudo ocurrir nada mejor, Hinata. Sabía que esa idea era más que pésima. Y contando con lo buena que era para correr, la encontrarían tratando de ocultarse. Conocía lo que haría si se diera ese caso: Se pondría colorada hasta las orejas, formaría una sonrisa tonta y diría que su árbol estaba muy bien cuidado y bonito. Claro, eso haría.
Le dio una ligera palmada a su frente y dio un paso hacia delante sin saberlo, lo que hizo que perdiera el equilibrio. Lo bueno es que estaba la puerta enfrente de ella, que sino, ¡sopas! Azotaría como tabla.
Apoyó su mano en aquella puerta de madera de pino fina y tomó aliento. Ese momento tenía que llegar. Y vendría… pronto.
No comprendía el porqué se ponía tan nerviosa. Si sólo eran niños a los que cuidaría. Pero sus piernas comenzaron a temblar, sin que ella pudiera hacer nada al respecto.
Tranquila. Sólo son niños, no hay de qué preocuparse Sí, era difícil calmarse cuando el pánico comenzaba a apoderarse de ti. ¿Y si no les caía bien? ¿si eran unos niños desobedientes? ¿Problemáticos? ¿O si tenían todo lo anterior?
Se instaló otro golpe un poco más fuerte en la cabeza para recobrar la razón. El miedo ya se encontraba presente y se iba esparciendo por cada célula de su cuerpo. No permitiría que avanzara un centímetro más. Ni uno sólo.
Justo cuando le pegaba a su frente, sus ojos percibieron que la puerta ya estaba abierta, mostrando el lujoso interior de la mansión. Lo malo es que aún se sostenía de la entrada de la casa y tuvo que saltar para no caer hacia enfrente. Su ingreso hubiera sido triunfal.
Miró al piso para ver si su pie no se habría atorado en un lugar en particular y luego lo lamentara. Vio con alivio que no fue así. Pero había algo más en aquel piso laminado café claro: un zapato de una mujer. El calzado era elegante. Quizá tendría seis centímetros de tacón y era de un color negro.
Elevó con presteza la vista por que desde chica le habían dicho que no era de buena educación ver hacia abajo a las personas.
Suponía con quién se encontraría. Recordó que había hablado por teléfono con una mujer de voz dulce. Lo más seguro era que fuera la misma que tenía enfrente.
No cabía duda. Era la misma. Ése timbre de voz tan amable no podía pertenecer a nadie más que a ella. Tenía la piel pálida y unos ojos oscuros, que dentro de ellos se miraba que había gran bondad. La cabellera le llegaba un poco más debajo de los hombros, era sedosa y brillante, de un tono negro azulado muy parecido al de ella.
Se apresuró a saludarla. Debía ser educada. Tal como lo era en realidad.
—Buenas tardes, señora Uchiha. Mucho gusto en conocerla— afloró una tímida sonrisa en el rostro de la chica y le extendió la mano; mas no solamente era por pura cortesía, sino también por que la mujer le agradó. Sin saber porqué, le recordó a su madre.
Mikoto correspondió afectuosamente al saludo y le estrechó la mano, sin que su sonrisa se apartara de su cara. Iba a comentar algo, pero fue interrumpida por su hijo menor, que habló con voz aburrida.
—No tengo ganas de galletas, madre. Y si es una de las locas, que se vaya— Ni siquiera vio a la chica, sólo escuchó una voz femenina. Se acomodó más al fondo del sillón tratando de quitarle el control a Itachi; mientras que éste otro no miraba nada más que a la televisión y buscaba más papas en la bolsa que casi estaba vacía.
Hinata pensó en lo anterior dicho, ¿en verdad parecía una misionera que vendía galletas? ¿O una loca? Se miró su vestimenta y a ella le pareció que vestía como cualquier chica normal de su edad. Bueno, tal vez un poco más conservadora; pero nada más.
Le gustaba no enseñar. ¿Eso era malo? ¡Si antes usaba una gran chamarra! Ahora ya no, eso era ganancia. Usaba vestidos sueltos; le incomodaba los que se pegaban a la piel y que no se podía estar en paz. Se corría el riesgo de que se rompiera la tela con ese tipo de vestimenta, y como ella era tan propensa a los accidentes, era otra razón más para no utilizarlos.
Tampoco su personalidad tímida permitía que usara ese tipo de ropa. Simplemente no le gustaba. E incluso aún con un vestido suelto que cubría sus hombros, se ponía una chaqueta que le llegaba hasta la cintura. De igual forma, los tacones nunca en su vida se los había puesto. Prefería por mucho las balerinas. Y si tenían un sujetador por la parte del tobillo, mejor. Mientras más lejos se mantuviera de los zapatos con tacón, se hacía un bien a ella y a la comunidad.
Sin hacer mucho caso al comentario de Sasuke, Mikoto hizo pasar a Hinata a la cocina. Ahí la entrevistaría y sabría si sería una buena niñera de sus retoños.
La muchacha pasó inadvertida, ya que Sasuke e Itachi estaban atentos mirando ¨Los Locos Adams¨. El mayor no pudo evitar hacer una comparación no muy agradable para su hermano.
—Te pareces a Merlina— mencionó serio Itachi, cuando apareció la chica. Miró a su hermano y sonrió de medio lado, burlándose de él.
El moreno no lo tomó con tanta gracia y le volvió a lanzar la almohada a la cara y diciendo un ¨Cállate, Itachi¨. No hacía falta hacer la comparación entre Merlina Adams y Sasuke Uchiha: Los dos eran serios, de cabello negro, pálidos y como diría Itachi, raros.
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Atravesaron la sala en menos de un santiamén y llegaron a la cocina pronto. Observó rápidamente la casa. Era hermosísima. Se parecía mucho a la que antes vivían su padre, Hanabi y ella. La casa era, en su mayoría, color blanca. Desde las paredes hasta algunos muebles. A la entrada del hogar había un escalón, que si no lo hubiera visto, habría hecho otro de sus espectáculos. Agradeció eso. Al ver jarrones tan caros y elegantes, apretó su mochila blanca contra sí. Tenía temor de hacer un movimiento torpe y tirar algún objeto que en su vida trabajando podría pagar.
Mikoto consideró que era preferible saber si esa chica de aspecto delicado sería, en definitiva, la niñera de Sasuke e Itachi. Era muy joven. Y eso no pasaba desapercibido por la señora Uchiha, pero eso no era lo primordial para ella; con saber controlar y cuidar a sus hijos con eso bastaba y sobraba.
Empujó la puerta de la cocina y entró, seguida de Hinata. Hasta ese momento Hinata no se había percatado de lo distinguido que vestía la mujer. Vestía similar a ella. El vestido de la señora estaba a la misma altura que el de la Hyuuga y de parecido corte. La única diferencia era que el de ella era negro. Bien decían que el negro te hacía ver elegante. Ahora lo confirmaba.
Se dirigió al refrigerador y sacó un jarrón con agua. Le preguntó a Hinata si quería agua u otra bebida, ella agradeció el gesto y dijo que agua estaba bien. Ésta asintió y se dirigió a la cocina integral y tomó dos vasos en los cuales vació el fresco líquido. Hinata se había ofrecido a ayudarle, pero Mikoto sonrió y le dijo que así estaba bien.
—¿En qué has trabajado anteriormente?—preguntó la mujer, entretanto le daba el vaso con agua.
Había trabajado cuidando perros. Aunque sólo de esos chihuahueños, pequeños, con los cuales no batallaba mucho. Pero un buen día la despidieron sin decirle nada más y tuvo que buscar otro trabajo. Esa era su realidad. Solamente nombró que había cuidado perros, no precisamente la raza de éstos.
Un punto a su favor.
Bebió un poco de agua y vio a la mujer. Ella de igual forma había tomado agua y, después de un breve silencio, apuntó.
—Espléndido. Así podrás cuidar de Pelusa—volteó para atrás y luego se volvió. Entrelazó los dedos de ambas manos y miró fijamente a Hinata. Era la candidata ideal.
¿Pelusa? ¿Acaso era una perrita? Se vio en la curiosidad de preguntar quién era Pelusa, pero no se sentía aún con la confianza de andar preguntándole cada rato a la señora. Se mordió el labio inferior y permaneció callada. Sabía que era lo mejor.
Esta iba a ser una corta entrevista, según pronosticaba Mikoto. La chica se miraba seria y no iba a andar de vaga en vez de cuidar a sus niños. Se paró lentamente y suspiró, no estaba fastidiada ni algo por el estilo, sólo que le resultaba difícil hacer esa pregunta a una muchacha que parecía inocente. Por un momento se le olvidó, pero cuando la recordó supo que esa pregunta era esencial para contratarla o no.
Hinata percibió que la expresión de la señora cambió, algo que hizo que ella también lo hiciera. Sus manos empezaron a temblar y pensó que no la iba a aceptar. No podía ser.
Ahora o nunca.
—¿Tienes novio?— era buena madre y por eso no iba a permitir que el novio de la niñera estuviera con sus hijos y que, por estar con su enamorado, ella no cuidara de sus hijos. O peor aún, que anduvieran besuquéandose enfrente de ellos cuando ella no estuviera. Bien, cuando sus hijos no estaban pegados al televisor solía ver ¨Esposas Desesperadas¨, quizá a eso se debía que tomara tales prevenciones; mas prefería hacer eso por la seguridad y bienestar de ellos.
Hinata se quedó muda. Bueno, esa interrogante era preferente a escuchar la noticia de que no había sido elegida para ese trabajo. Tenía que apresurarse a contestar, ya que podía ser que la señora se molestara, aunque Hinata dudaba que lo hiciera —por la manera de ser de Mikoto, que, a pesar que no tenía nu una sola hora de conocerla, sabía que era una mujer buena—, pero de todos modos respondió.
—N-no.— a decir verdad, jamás había tenido uno. Sus mejillas se colorearon al instante.
Mikoto supo que no mentía. De chica había sido como ella. No había tenido novio hasta los dieciocho. Cuando conoció a Fugaku. Aunque a ella no le importaba tener o no tener, pero cuando se encontró con Fugaku todo cambió. Todavía a la chica le faltaba un buen tramo que recorrer. No había prisa. El amor llegaría. Eso Mikoto lo sabía.
Se acercó un poco a la chica y le acarició la cabellera. Definitivamente le recordaba bastante a su madre. En vez de ponerse intranquila, sucedió totalmente lo contrario. Los nervios se alejaron de ella y ya no sentía la angustia que había pasado minutos antes.
—El trabajo es tuyo. Estás contratada—terminó por decir Mikoto, con una expresión agradable en su rostro. Más de lo usual. Esa chica era buena muchacha. Hinata sonrió, agradecida. Y no tardó en decirle las gracias. —De nada, gracias a ti. Ven, te presentaré a mis hijos.
Hinata se levantó de la silla y fue con la señora, dispuesta a conocer a los niños que cuidaría, llevaría a la escuela, alimentaría y entretendría. Se acordó de los dos jóvenes que miró en la sala. Tal vez eran hijos de la mujer, pero no estaba segura. ¿Entonces tenía cuatro hijos? Como algunos decían, la curiosidad se comió al gato y preguntó, sin pensarlo más tiempo:
—Señora Uchiha, ¿usted tiene cuatro hijos?—le seguía de cerca el paso. Iban caminando hacia la sala. Miró como Mikoto giró la cabeza para verla y, extrañada, negó. La chica de cabello oscuro frunció el ceño sin saberlo y vio como la mujer Uchiha miraba a los dos chicos que estaban sentados viendo la televisión gigante.
Seguro era una equivocación, ¿no?
—No. Sólo tengo dos — observó a Sasuke e Itachi para que Hinata los mirara. —Chicos.— llamó a sus hijos y le pidió a Hinata que se acercara.
Como seguían viendo el televisor y no hacían caso alguno, Mikoto despojó del control a Itachi y la apagó. Parecían hipnotizados por aquel artefacto ya que no separaban ni un segundo la vista de la pantalla.
—Oye—pronunciaron ambos. Al ver a su madre, inmediatamente se hizo el silencio. Le podrían atención a lo que fuera que iba a decir y luego prenderían de nuevo la tele. Entre más rápido, mejor.
—Chicos, les presento a su nueva niñera. —anunció feliz Mikoto, haciendo que Hinata se pusiera enfrente de ellos.
Itachi y Sasuke alzaron al mismo tiempo la ceja derecha, sin comprender. ¿Y que había de la señora con una verruga y que prepararía licuados excéntricos? Bueno, siquiera la chica era linda.
Hinata abrió los ojos como platos. ¿Qué? ¿Ellos eran los niños?
Aun pensaban que era una broma. ¿Ella, su niñera?
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.Continuará...
N/A: En serio, estoy a punto de tirar la computadora por el segundo piso. Pero si lo hago, me va mal. Además de que es la única que tengo por ahora :C. Sí, me quitaron la otra, que no era tan lenta como ésta. En verdad, tenía ganas de estrellarme contra la pantalla por que no funcionaba, tardó como treinta minutos y algo. Bueno, dejando atrás mi amargura, cambio de tema.
¡Wow! ¡Wow! ¡Estoy más que sorprendida! ¡No me esperaba tantos reviews y Favoritos! ¡Muchas gracias! Si los tuviera enfrente, me abalanzaría sobre ustedes y los abrazaría fuerte. Son lo máximo, chicos. No me esperaba tal aceptación.
Siento la tardanza. Entré a clases y continuo trabajando, eso me absorbe por completo. Es muy pesado. A penas tengo los fin de semana, y a veces ni eso. La próxima actualización que leerán será la de Complicado Amor no pongo fecha por que no se cuando vaya a colgar el capítulo, pero de que lo tendrán ¡Lo tendrán! De eso seguro.
Mis agradecimientos infinitos a:
princesita
Fayuka-chan
Fany D. Flowright
Hiinata-Kauliitz
kaila maya the wather
Sakura-VeroPau
xXBlackxxStarXx
hyuuga
betsy-chan
gesy
mich3litha-Uchiha-neko
Okashira janet
Kaorii-chan
LennaParis
Angiie Hyuuga
princezzhina-dark
Camila
Mazii-chan
Harmonia love
Reika-Deathless
pAuL1Naa
yamiko
hisany
Basi
sairiko
Crazy-Ale-chan
Aurora
p0rj0d3r
Rach Black
angela-hinata
Sayuri Koitsumi
Neko-Naru-Uchiha
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citlali
Rieko-sama
dark groW
pAuL1naa, disculpa por la falta de asteriscos en tu nombre, en este teclado no me sale u.u. Oh, y una chica (o) que no puso nombre en el review, lo puse en el paréntesis. Se agradece mucho el comentario n.n. Todos sus comentarios se agradecen de corazón.
Muchas gracias. Espero que el capítulo haya sido de su agrado. Un beso. Gracias por leer.
No sé cuando los vuelva a leer, espero que sea pronto. Hasta luego. Suerte en todo.
Aiko Amori
