Babbysitter

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.

Autora: Aiko Amori

Fecha de publicación: 30 de diciembre de 2009

Género: Romance/Humor

Resumen: —¿Una niñera?— preguntó Sasuke escupiendo las papas. —Sí— respondió feliz su madre. Hinata Hyuuga necesitaba un trabajo. —Cuidará de ti e Itachi— Éste último alzó una ceja extrañado ¡Pero si ya tenía veintiún años! Entonces alguien llamó a la puerta.


Capítulo Cuatro

La novia de Sasuke

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Lo que no quería hacer, precisamente lo hacía. Le daba pánico. ¿A qué temerle? No había nada a que tenerle miedo. Al menos de que el hermano mayor tuviera cara de muñeco diabólico. Cosa que estaba muy lejos de la realidad.

Los dos tenían buen perfil, por cualquier parte de donde los vieras. El mayor poseía una nariz perfecta —casi, nada es perfecto; pero en el caso de ellos, parecía que había una excepción—. Recta, muy a fin a su rostro. El menor también, aunque la suya por cualquier cosa era más respingada.

Negro profundo. Era el color que describía mejor al color de ojos de ambos. Si el hermano mayor tuviera el cabello corto como el menor, y éste tuviera su tono de piel más tostada, diría que eran gemelos. Tan parecidos que hasta en la expresión eran casi idénticos.

No se pondría tan nerviosa si no la estuvieran viendo sólo a ella en ese momento. Otro gallo cantaría si ella fuera la que los observara sin ser descubierta y no al revés. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué cuando ella quería recibir un poco de atención de parte de los demás no recibía ni una migaja; y ahora que no deseaba eso, sucedía?

Ah, a eso se le llama tener mala suerte.

Suspiró un poco y se decidió a hablar.

Llevaba como unos cinco minutos ahí, en el mismo lugar, parada. Era ya tiempo de hacer algo, ¿no? De perdida ir a cocinarles alguna cosa. No sabía si habían comido ya, así que ese era buen tema para iniciar una conversación con ellos.

—Ah… —quiso decir, pero retrocedió al ver que ellos no la miraban, sino que la ignoraban de nuevo por estar viendo la televisión.

En otro caso se hubiera quedado callada y mejor para ella, mas esa vez no tenía que ser así. Ella iba a recibir una cantidad de dinero por cuidar de ellos y no pensaba ganárselo de manera gratuita. No, no. Si lo iba a ganar tenía que ser por haber hecho bien su trabajo.

Además, Hanabi necesitaba de ella y del cheque. Sí, del cheque. La escuela no se pagaba sola y sin contar que debía dos meses de colegiatura, decidió dejar de pensar en aquello para no angustiarse aún más.

No supo ni cómo se atrevió, pero se puso enfrente de la pantalla plana. Ya. Estaba cansada de ser siempre invisible. Y ése era el momento para enfrentar sus propias inseguridades.

Su labio inferior empezó a temblar. Sus ojos comenzaron a parpadear más seguido. Oh, no. Venía el tic…

—Hazte a un lado —se escuchó decir a una voz áspera perteneciente al hermano menor, Sasuke, que la miraba serio y con los brazos cruzados. Dirigió si vista para ver al otro muchacho, que simplemente permanecía quieto, serio sí, pero tranquilo a fin de cuentas.

Con esas cuatro palabras se percató que el hermano mayor tenía mejor carácter que el más pequeño. Bueno, esa fue su primera impresión.

Antes de que pudiera articular cualquier palabra, la sorprendió que el hermano mayor intercediera… ¿Por ella? ¿O ya estaba alucinando? Eso era lo más seguro.

—Deja de hacer escándalo, Sasuke. Ya estás demasiado grandecito para ello. —murmuró, sin voltear a ver a Hinata, que permanecía helada, con las mano, con los ojos más abiertos de lo normal y, al igual, la boca entreabierta.

Vamos, él era en extremos serio, pero no pudo evitar esbozar una torcida, pero casi imperceptible sonrisa al ver la expresión de la chica. La gente tonta siempre le había molestado; pero ella no era así, bueno, tal vez un poco despistada y tímida, pero no tonta. Se podía decir que era inocente.

—Y lo dice el de veintiún años que es cuidado por una niñera menor que él —dijo el hermano menor de éste, para fastidiarlo. De igual manera su comportamiento era serio, aunque no tanto como el de Itachi.

—Y lo dice un metrosexual.

—Y lo dice el que veía Barney.

—Y lo dice el que se baña con un pato de hule.

Los ojos claros de la Hyuuga volaban de un lado a otro. Cuando no iban hacia donde Itachi, iban hacia Sasuke y viceversa. Hacerse cargo de la situación era parte de su trabajo, por más difícil que se viera la ocasión, así que tenía que hacer algo cuanto antes.

Caminó un par de pasos hacia donde estaban ellos e intentó hacer que dejaran de discutir. Primero probó haciendo señas con sus manos para atraer su atención, cosa que no dio resultado; ya que seguían diciéndose unas que otras verdades.

Después tomó el control del televisor y le subió al volumen, de perdida para que voltearan a ver qué era lo que sucedía y así la mirarían sí o sí. Pero no. Continuaban así.

Quizás si ella no estuviera intentando que ellos le hicieran caso y se pusiera a escuchar las cosas que se decían, tal vez le ocasionaran un poco de risa. Era complicado creer que muchachos tan serios se pudieran agarrar discutiendo de esa manera. Aunque ya lo veía en persona, seguía siendo difícil de entender.

Bien. Entonces, mientras ellos seguían ¨platicando¨ ¿Por qué ella no iba a la cocina a prepararles algo para comer. Buena idea.

Se alejó sin que los hermanos se dieran cuenta de ello y se dirigió lentamente a la cocina, con suma precaución para no tirar ningún objeto de aquella casa que, a como se miraban, eran bastante caros.

Empujó la puerta de la cocina para luego dar un largo suspiro. Llevó sus manos a la cintura y se dijo a sí misma: Y ahora, ¿cómo iré a empezar?

Le dio una vuelta con la mirada a la cocina y pensó que sería bueno para hacerles. Por su mente pasó la idea de hacer algunos panecillos, sólo que para hacerlos se iba a tardar mucho más de lo que ella deseaba.

Miró hacia arriba del gran refrigerador y sus ojos se iluminaron. ¡Había donas! Y no de cualquiera, ¡eran de sus favoritas! ¿Cómo no les iban a gustar esas deliciosas donas a los chicos? ¡Imposible!

Ahora el problema era alcanzarlas. ¿Por qué no podía ser un poco más alta? Medía a penas 1.60 metros. Inmediatamente pensó en recurrir a una silla de las que estaban ahí, pero eran de color claro.

Revisó sus zapatos y, efectivamente, estaban algo sucios. Sacó ambos de una buena vez, acercó la silla y se subió rápidamente en ella para agarrar el paquete de donas.

Ya con el paquete en sus manos, lo dejó sobre la mesa y se dispuso a buscar dos vasos. Abrió varias puertas de muchas cajoneras de la cocina integral y encontró, sí, pero puros vasos y copas de vidrio. ¿Acaso en ninguna parte había unos sencillos vasos de plástico?

Cuando casi se daba por vencida, revisó una última cajonera y encontró unos modernos vasos de muchos colores y los tomó, feliz por haber finalizado con su búsqueda.

Abrió fugazmente ambas puertas del refrigerador, la de éste y la del congelador. Un viento frío llegó de golpe a su rostro. Cerró la última y buscó la leche en la otra. Miró tanta despensa en ese refrigerador que pensó que podría alimentarse a ella y a su hermana por varios meses. Vació lo que creyó suficiente de leche en los vasos y volvió a ponerla en su lugar.

Se sentía algo mal al ver que no podía prepararles algunos de sus platillos en aquellos momentos a los chicos. Pero, ¿cómo cocinar en una casa ajena, en la que desconoces todos los artefactos que ves a tu alrededor? Claro. Aquella mansión tenía los electrodomésticos más modernos que pudiera haber.

Decidió no acercarse demasiado a ellos. ¿Qué tal si apretaba por accidente un botón, y algo de ahí se descompusiera? ¡Ni imaginarlo! Más problemas de los que ya tenía… No, gracias.

Ya después, cuando viera nuevamente a la madre de ellos y tuviera oportunidad; le preguntaría cómo se utilizaba cada artefacto de aquella cocina, que parecía de esas que salen en las películas.

Tamborileó sus dedos sobre la mesa, tratando de pensar en cómo desempeñaría mejor su trabajo. Un trabajo que parecía no estar hecho para ella. Bueno, prácticamente todos. Pero de alguna forma u otra, ella encontraba la manera de conservarlos. Se preguntó si en aquella ocasión habría una excepción.

Estaba perdiendo el tiempo. Luego hallaría algún momento en que pudiera pensar, pero por ahora ese momento era de actuar. Se levantó con rapidez y buscó una bandeja para llevar el alimento. Ordenó los vasos con leche y se preguntó cuántas donas se comerían ellos. Terminó decidiendo que era mejor llevar todo el paquete, para que ellos tomaran las que gustaran.

No podía abrir la puerta de la cocina al llevar las dos manos ocupadas por la bandeja, así que pensó volver a la mesa y dejar las cosas para poder abrirla; pero lo bueno de esa puerta era que no tenía perilla. Sólo con golpearla con su cadera se abriría.

Aunque a ella no le gustara tener que hacer eso, lo hizo. Empujó suavemente la puerta, pero ésta no se llegó a abrir lo suficiente para que ella lograra salir sin tener que dejar una pierna atrapada. Cerró los ojos e intentó hacerlo un poco más fuerte para salir sin tirar la bandeja, y con ello, las donas y la leche.

Con ese segundo impulso que le dio a la puerta sí se pudo abrir. Pero con lo que Hinata no contaba es que ésta se había estampado en la cara de Sasuke, quien en aquel momento iba rumbo a la cocina.

A través de la puerta Hinata pudo sentir que con ella había golpeado algo, pero no reparó en que ese algo realmente era alguien. Fue cuando se asomó para ver qué era cuando se produjo una fuerte impresión en ella que, en otra circunstancia, hubiera tirado lo que fuera que tuviera en manos, pero esta vez no fue así.

Abrió de forma considerable la boca e indagó en algún lugar que pudiera dejar la bandeja y ayudar al chico, que estaba con las manos cubriéndole la nariz y madiciendo.

—¡Demonios! —despotricó, con los ojos repentinamente con irritación. Si se había llevado un buen golpe.

Paulatinamente, dejó las cosas en una mesita de vidrio, que al lado tenía un florero con unos hermosos alcatraces. A pesar de que la cara de Sasuke era neutra, en su expresión pudo hallar cierto enfado al verla, pero no dijo nada más.

Ella se sintió culpable y no dudó en hacérselo saber ofreciéndole sus más sinceras disculpas. No había tiempo para la timidez.

—D-discúlpeme. No lo había visto, discúlpeme por favor.—dijo, bajando la mirada hacia el piso, tratando de distraerse con el elegante diseño de éste. Era piso laminado, de un bonito color café claro.

—Sólo cállate. —masculló el chico, sin siquiera volverse a mirarla. Con su antebrazo izquierdo incitó a la puerta a abrirse y así él poder acceder a la cocina.

¡Maravilloso, Hinata! Entras a trabajar de niñera y te ganas de buenas a primeras el desprecio de uno de los muchachos a los cuales debes de cuidar. Sus hombros sintieron repentinamente cansancio y los aflojó. Así, de esa manera, resultaba muy delicada.

Ahora sólo falta que también golpee a su hermano. Era algo que, según ella, no parecía estar muy lejos de la realidad. Volvió su mirada a la bandeja con las donas y la leche. Tenía que llevárselas al hermano mayor.

Estaba oscureciendo. Por reflejo, se fijó en el reloj que estaba arriba de la televisión. Seis en punto. ¿Qué estaría haciendo Hanabi en aquellos momentos? ¿Sentiría miedo, quizás? ¿Extrañaría a su hermana? ¿Estaría mirando la ventana, al igual que ella, preguntándose el por qué Hinata aún no llegaba?

La chiquilla de cabello castaño y ojos claros miraba atentamente al televisor, apretando una almohada a su cuerpo y llena de frustración .

—¡Tonto, Dan! ¡¿Qué no te das cuenta que Reiko sólo te está utilizando?!— gritó a la pantalla. En ese momento "Dan" se aproximaba para besar a "Reiko", siendo engatusado fácilmente. –Ah, los hombres- espetó, sin poder deshacerse aún de su frustración. – ¡Todos son iguales de tontos!

Echó un vistazo al reloj, viendo que ya eran las seis de la tarde. De pronto, pareció haber comprendido lo que aquello significaba.

—¡No!— volvió a alzar la voz, escuchando la canción de la telenovela cuando se acababa. —¡¿Por qué tiene que acabar ahí?! —recuperó el control nuevamente y dijo: —Bueno, al menos empezará Operación Triunfo y podré reírme de la fea voz de Hinamori.

Su pequeña hermana… Esperaba solamente que no tuviera ninguna clase de temor ni se estuviera preocupando mucho por ella. Tomó el recipiente y llegó hasta donde estaba Itachi, absorto en su entretenimiento. ¿Qué no se sabían de otra que estar sentados ahí, todo el día delante de la televisión?

Ella desconocía que aquellos muchachos de los cuales era niñera, eran los más guapos y populares de la ciudad, herederos de una importante familia e inmensa fortuna. Y aunque lo supiera, poco influiría en ella, que se comportaba igual para con todos. No porque un muchacho bien parecido o con más dinero le hablaría mejor que a otro, ¿o sí? ¡Claro que no!

El joven continuaba callado, sólo observando hacia enfrente. Escuchó gritos, algo que de entrada la sobresaltó y provocó que brincara un poco. Lo bueno de eso era que ya había dejado la bandeja en la mesa de noche, porque si no ya estuviera buscando el trapeador para limpiar la leche regada.

Miró hacia todos lados y, de reojo, vio que el chico seguía así, inalterable. ¿Cómo podía estar así al oír tan escalofriantes gritos? Él, sin mirarla, habló en voz baja, algo que la sobresaltó más.

—Es la televisión —murmuró, casi sin mover los labios. En su voz no se encontraba ningún rastro de emoción. Nada de amabilidad. Nada de tedio. Simplemente nada. Indiferente. Esa sería. Si tendría que ponerle alguna definición a la voz de Itachi esa le quedaba perfectamente.

Fue cuando él mencionó aquello cuando ella se tranquilizó. Por instinto, se giró un poco para ver qué ocasionaba tan alarmantes sonidos. En cuanto vio un pedazo de la película en que una chica era perseguida por un desagradable hombre, eso fue lo que bastó para que se volteara de inmediato y no quisiera ver el resto. Buscar otra cosa en la cual pensar para olvidar aquello que había visto.

Si hubiera visto la otra parte en que un muchacho estaba siendo asesinado, no dormiría ea noche ni en las otras de los siguientes tres meses. Un grito desgarrador brotó de la televisión, el cual tenía un aparato que permitía que escucharas las películas o programas que vieras como si estuvieras en una sala de cine. Incluso mejor.

Llevó sus manos a su rostro, tapándolo. Estuvo así por más de cinco segundos. Separó un par de dedos de su ojo para ver la expresión del muchacho. ¡No cambiaba! ¿Podía eso ser? ¿Ni un pequeño sobresalto o incomodidad llegaba a él?

Es cierto. Por lo general, los hombres no tienen que demostrar miedo o intimidación. Pero que ella recordara cuando iba al cine de pequeña, observaba cómo algunos hombres llevaban la cabeza más atrás de su asiento. Otros abrían más los ojos. Varios más hacían algún tipo de expresión que hacía notar su desagrado o afición por esas cintas.

También era verdad que se daba cuenta de que no a todos los hombres les gustaba ver gente muerta, sangre, violencia y demás cosas. A algunos les gustaba, pero con moderación. Otros eran fanáticos. Pero otros más sólo veían esa clase de filmaciones por complacer a su pareja, amigo o amiga, o algún familiar suyo.

Mas él no se inmutaba de nada de lo que sus oscuros ojos miraban.

Y sus palabras salieron sin su permiso, algo atropelladas; pero al fin y al cabo surgieron.

—¿N-no te da mi-miedo?— no especificó lo que quería decir. Su voz quedó suspendida en el aire, y pensó que él la había ignorado.

La masacre no cesaba, al contrario, parecía irse agravando cada vez más. Pero él comprendió, a pesar de que dejó a la chica con la palabra en la boca por más de cuatro minutos.

—No —respondió. Fue su simple respuesta y no agregó nada más.

Eso era de esperarse. Por más que quisiera, no podría imaginarse un muchacho como él temblando de miedo sólo por ver una película terrorífica y sangrienta.

¡Claro! ¿Cómo podía suponerse eso? ¿Cómo podría, siendo ella una fiel seguidora del Rey León, de diversos documentales sobre problemática del calentamiento global, o películas que cuentan historias verdaderas y que saltaba del susto a la menor provocación?

Se puso de pie y le ofreció la bandeja de donas al muchacho. El mayor de los hermanos Uchiha movió la cabeza en forma negativa, tomó el control remoto rápidamente y apagó la pantalla. En cuanto él se levantó del sillón, Hinata se sintió del tamaño de una hormiga. Él fácil medía 1.78 metros.

Vestía pantalón negro y camiseta de igual color, con unos raros pero a la vez interesantes estampados. Levantó su mano izquierda y miró la hora en su reloj Fossil. Hurgó en un bolsillo de su pantalón y sacó unas llaves.

En ese mismo momento llegó Sasuke con otra ropa. Un pantalón negro y una camiseta blanca formaban parte de su nuevo conjunto. La camisa blanca le sentaba muy bien a su pálida piel, mientras que el pantalón lo hacía lucir igualmente bien. No por nada eran Uchiha.

Sasuke hizo un ligero movimiento, como un asentimiento de cabeza. Caminó hasta donde estaba su hermano y los dos se dirigieron hacia la puerta.

¿Qué irían a hacer? ¿Cuándo habían decidido salir? Sin duda, Hinata aún no estaba preparada para una responsabilidad tan grande como lo implicaba cuidar de dos jóvenes. La señora Mikoto no le había informado mucho de lo que tenía que hacer, sólo la cuestionó con un par de preguntas y listo.

No sabía qué hacer en esos casos. Si bien, era una adolescente y todo, desconocía cómo se comportaban los jóvenes que tenían una vida social muy solicitada. Ella había tenido que crecer más rápido que los niños de su edad. Tenía que hacerse responsable para cuidar de su hermana Hanabi.

—¿A dónde va-van?— alcanzó a preguntar, antes de que éstos cerraran la puerta tras de ellos.

Ambos voltearon a verle, como si no se hubieran dado cuenta que dejaban a alguien en casa. Antes de que pudieran pronunciar palabra, Hinata se adelantó:

—¿Puedo ir con u-ustedes? —inquirió, viendo a ver dónde había dejado su mochila. En aquellos instantes tenía que pensar muy rápido, olvidándose de su timidez por una vez en su vida.

—Eres la niñera —respondió Sasuke serio.

La Hyuuga sonrió suavemente. Agarró su mochila entre sus manos y salió tan vertiginosamente como le fue posible; en parte porque no quería atrasarlos más y por la otra para que no se arrepintieran de haberla llevado.

Iba tras ellos, custodiándolos. Al salir, examinó que la casa era fenomenal por dentro y por fuera. El jardín ofrecía una hermosa vista. Había diversos tipos de flores y árboles que le daban un aspecto único y distinguido a la mansión.

Estaba viendo cosas que no había visto cuando llegó. El nerviosismo no la dejó pensar ni mirar con claridad a su alrededor. Ahora que estaba un poco más calmada, podía vislumbrar lo que con anterioridad le había pasado inadvertido.

El sonido de una alarma la distrajo. Un flamante spider rojo abarcaba una parte de la entrada del gran caserón y llamaba mucho la atención, a pesar de que en esa zona exclusiva de la ciudad era normal ver automóviles tan espléndidos.

Aunque su información sobre carros era prácticamente escasa, a simple vista se miraba que ése modelo costaba más que un ojo de la cara. Cuando era más chica, paseaba por las calles con su padre en un lujoso carro, pero ahora las cosas eran muy distintas… A duras penas tenía una bicicleta.

El tener cosas materiales poco le importaba. Para ella, lo que realmente contaba era que se hallaba con salud y estaba con su hermana. Lo demás venía solo. El dinero se obtiene de trabajo. Y bueno, trabajo ya tenía, gracias a Dios.

Sentía una enorme curiosidad por saber hacia dónde se dirigían. Se mordió la lengua y optó por no hablar. Ella debía cuidarlos, no cuestionarlos.

Hinata esperó a que ellos subieran primero. Se le hacía una falta de educación treparse en el auto cuando éste no era de ella y cuando llevaba menos de un día de conocer al propietario.

Sasuke rodeó el carro y subió en el asiento del copiloto. Cerró la puerta y no le importó lo que sucediera fuera del automóvil. Sacó su celular y revisó su bandeja de entrada de mensajes con desgana.

Itachi dejó la puerta abierta para que su niñera entrara y se acomodara en el asiento trasero. No es que fuera un gesto de amabilidad o cortesía, sino ¿cómo iba a subirse ella después de que él lo hiciera?

—Sube— indicó.

La chica agradeció y se apresuró en apartar el cinturón de seguridad para poder pasar con libertad. En cuanto Itachi encendió el carro, la música de Radiohead se dejó escuchar.

Sujetó el cinturón para ponérselo cuando el spider arrancó a toda velocidad. Aquello provocó que Hinata se golpeara en la cabeza contra la ventana, cosa que le advirtió que debía tener cuidado; porque ellos no avisaban algo así como: Agárrate fuerte.

Sobó la zona afectada, tomó nuevamente el cinturón de seguridad y se lo puso. Suspiró y miró hacia fuera del auto. En cuestión de poco tiempo habían cruzado muchas calles. La voz indiferente de Itachi se oyó y ella posó la vista al frente, viendo a los dos hermanos.

—Pasarás por tu novia.— pareció haber preguntado, sin dejar de mirar hacia al frente, como buen conductor. Manejaba a una velocidad increíble, pero no por eso era irresponsable.

Sasuke asintió con la cabeza, sin comentar nada; a medida que subía el volumen del sonido. La música estaba a todo volumen. Tal parecía que a ninguno de los Uchiha les molestaba eso. Instintivamente, llevó sus manos a sus oídos y los tapó. Si no hacía eso, pensaba que sus tímpanos de un momento a otro iban a estallar.

Decidió mirar las casas para distraerse. Mas lo único que observaba era que, al pasar ellos, varias chicas se quedaban mirando hacia la dirección en que iban. Por su mente no pasó que ella comenzaría a ser la chica más envidiada por estar en compañía de ellos dos.

Me pregunto si mirarán al coche o a ellos.

El caso es que por las partes por donde pasaban, llamaban la atención y mucho. Itachi fue disminuyendo la velocidad por una avenida que parecía que vivía gente acomodada. Es decir, no era pobre pero tampoco rica. Algo así como posición social media superior.

Se estacionó en un lugar que parecía estar reservado para ellos. Hinata miró alternativamente a los chicos, en espera de una reacción. No hizo falta de una ya que, a instantes de haber detenido el coche, una chica de cabello rosa salió a su encuentro

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Continuará...


N/A: He decidido poner este fic en partes. Este era la mitad de otro capítulo, pero lo dividí. Los capítulos serán algo cortos, pero puedo hacer una que otra excepción. Me he mal acostumbrado a hacer los capítulos de este fic cortos aunque después vendrá la diversión. Ya sabrán lo que la falta de inspiración trae y otras cosas pendientes por hacer. Este capítulo no lo tenía planeado poner tan rápido, pero luego pondré los que tengo en mente :3.

Como lo prometido es deuda, respondo a los reviews:

LennaParis: Muchas gracias por tomarte tu tiempo de dejar un review :). A mí me gustaría hacerlos un poquitín más largos, pero el tiempo nunca me ayuda T.T. ¿Hinata es rara? Bueno, sí, se va a su mundo cada vez que tiene oportunidad... Así también soy yo :3.

Dark Amy-chan: Agárrate Amy, que más adelante habrá situaciones embarazosas y divertidas :). ¿Te puedo llamar Amy?

Hyuuga: Gracias, me alegra que lo consideres así :D

adrifernan19: Hola, muchas gracias por tu review. Espero que te haya gustado el capítulo :).

Camila: ¿Tú estarías feliz en su lugar? ¡Yo igual! Quisiera cuidar a esos dos bellos muchachos y llevarlos a la cama... a dormir. Gracias por comprender, y sí todo mundo tiene problemas 6.6; aunque a mi edad no debería preocuparme tanto... ¿Qué haré cuando tenga cuarenta? Ni imaginarlo.

kibou-chan2: Me alegra que te guste :) Muchos saludos.

Kaorii-chan: Sí, faltó acción, pero habrá en otros capítulos. Mmm, podría decirse que estos son de transición. No con mucha acción, pero deben ponerse. Saludillos :-).

beautifulGirl100: Agradezco tu sinceridad :). La verdad, yo no acostumbro poner SasuHina en los primeros capítulos, más bien lo pongo cuando ya están más avanzados. Gracias por tu comentario :).

Sayuri Koitsumi: Eres muy linda n.n. Hinata deberá fajarse muy bien los pantalones para que los Uchiha le obedezcan :P. Espero que estés bien. Hasta luego :).

Girl-Darkness: Sip, Hinata y su timidez. Ese rasgo de su personalidad es característico de ella. Gracias por tu review. Saludos :).

koste: Muchas gracias por comprender :D Espero que te haya gustado el capítulo aunque no sea muy largo.

angela-hinata: Parece que me gusta la mala vida xD. Aunque creo que seguiré con mis fics y publicaré más one-shot en cuanto pueda :). Sep, me gusta Aiko-chan n.n. Gracia por tu comment. ¡Un abrazo!

love-isaq: Jojojo, lo que hará Hinata es un misterio jojo. Me alegra que te guste :D

Lea Sabaku No: Tranquila, Hanabi está muy entretenida. Jaja, a Sasuke se le dará leche fría por contestarle a Hinata :P. Te cuidas. Y espero poder continuar pronto.

helenhr: Gracias :). Que Itachi y Sasuke tengan niñera me parece... divertido :P. Saludos.

Angel de una Ala: Paciencia, paciencia. Que mi paso de tortuga es lentísimo para esas cosas, aunque puede que me agarre la loquera y ahí si ya estuvo. Saludines.

AngiieHyuuga: Mi mamá, al salir de Karate cuando era chica, me compraba unos danoninos para crecer grande y fuerte *.*. ¿Matemáticas? A mí la rama del álgebra :).

pAuL1Naa***: Jeje, me alegra que te haya gustado. Te cuidas mucho n.n y gracias por tus ánimos.

Sthela: Gracias por tu comentario. Aquí otro capítulo más. Saludos y besos *.*.

flordezereso: Lo tomaré en cuenta, aunque te confieso que no me gustaría desaparecerme... Gracias, me encuentro mejor. El estrés siempre anda a la vuelta de la esquina, pero es mejor controlarlo y no hacerle mucho caso. Muchas gracias por tu apoyo, me alegra tener personas con las cuales puedo contar n.n. Te cuidas :).

ayu-chaan: Jaja en eso está Hinata. En atreverse más, a pesar de que tenga una personalidad tímida desde chiquilla. Considero que no es muy fácil cambiar tu forma de ser de un día a otro, aunque tampoco es imposible. Pero si Hinata tratará de no ser tan tímida, eso sí. Me alegra saber tu opinión :). Besos.

kaila maya the wather: Gracias por seguir la historia :D

layill: Gracias me alegra mucho que te guste y que tengas paciencia a mi forma tan lenta de actualizar :)

_Hina: Síp, aún la sigo. Gracias por tu review. Saludos.

busu: Muchas gracias por leer y por tu comentario n__n.

Hime-hinata-Uchihas: Mucho gusto leerte, Nathalia n.n. Yo soy Aiko (me llamo Yazmín, suelen decirme Yazz) Puedes llamarme como quieras n_n. Gracias por tu comment, te cuidas mucho :).

kanako: Jeje, ya por fin la continue. Espero que haya sido de tu agrado n.n.

Daiia: Tiernos e inocentes Uchiha. ¿Suena lindo, no? Me pone muy feliz que te guste mi historia n///n. Pues creo que ninguno de los dos es un pan... Pero como se antoja comérselos. Te cuidas mucho y besos :).

Dara-chan!: ¡Muchas gracias, me halaga que te guste como escribo n__n! Eh... Le quité los amigos a Hinata por que ella según en esta historia no tiene amigos hombres... Bueno, luego te explico mejor por que ya me tengo que ir.

Hasta luego, se cuidan mucho. ¡Los quiero!

Dios los bendiga.

Aiko Amori

Edito:

¡Feliz año nuevo a todos! Que se la pasen excelente y todos sus deseos se cumplan :D