Babbysitter
Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto
Personajes: Hinata Hyuuga/ Sasuke Uchiha/ Itachi Uchiha
La imagen utilizada para el fanfic, no me es de mi propiedad. Todo el crédito a su autor.
Capítulo 5
Nuevas experiencias
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La joven Haruno saludó rápidamente a Hinata, desconocía quien era, pero no quería verse posesiva al preguntar porque iba ahí. Una de las razones por las que Sasuke había accedido a que fueran novios era porque habían acordado que ella no preguntaría nada. Sólo las cosas que él quisiera decirle. Las cuales, realmente, eran muy pocas. Pero había que conformarse con eso. Esperaba que pronto la situación cambiara. Ella haría que aquello sucediera. Después de todo, su enamoramiento desde la primaria al fin le había hecho caso.
Dirigió una breve sonrisa a la chica, que la miró también con una tímida mueca en sus labios. Unas pequeñas gotitas de sudor estaban cerca de su frente. Se veía nerviosa. Sinceramente, parecía que en vez de hacerles compañía gustosamente, había sido capturada en contra de su voluntad. Algo así como si hubiera sido secuestrada. Rió para sus adentros. Claro que no podía ser así. Conocía que lo más cercano a la realidad era que aquellos guapos Uchiha fueran víctimas de acoso, en vez de ser al revés.
—Soy Sakura. ¿Estás bien? — murmuró, frunciendo ligeramente el ceño por la confusión de qué era lo que le ocurría a esa muchacha. Hinata vio sus largas pestañas y sus ojos verdes con más atención. Era una chica muy bonita. Su melena rosada destacaba con su piel clara y hacía contraste con sus ojos.
—S-sí, estoy bien. Soy Hinata. —mencionó, mirando sus manos y tocándolas entre sí. Lo cierto era que nunca había sido muy abierta con las presentaciones ni mantener por mucho tiempo la mirada con las personas. Sabía que aquello no era bueno, y estaba decidida a cambiar aunque fuera un poco. Cuanto costaba eso.
Sakura la volvió a ver disimuladamente. ¿Sería novia de Itachi? Era de su conocimiento –por las cotillas de sus amistades- que él llevaba algún tiempo soltero, así que quizá ya era hora de que tuviera un romance. A pesar de tener unas semanas de ser su cuñada, conocía sólo ciertos aspectos de la vida de Sasuke e Itachi. Eran muy populares, por no decir demasiado. Las malas lenguas decían que el mayor aún no superaba a su primer amor. Cierto o no, lo único verdadero era que los dos hermanos solían ser muy misteriosos.
Lo más relevante era que ese tipo de chica que estaba a sus ojos, no pegaba ahí. No porque no fuera lo suficiente delicada y guapa como para estar acompañando a los Uchiha, no, Sakura no juzgaba de tal manera. El comportamiento de la joven la hacía creer que estaba ahí por mera obligación.
Hyuuga sintió la mirada de su acompañante femenina. Sólo esperaba que no se estuviera haciendo ideas equivocadas acerca de ella. No que había tenido en el pasado alguna experiencia similar, pero los programas que veía su hermana Hanabi, que a veces observaba un poco al pasar por la sala, la sorprendían mucho. ¿Cómo era posible que algunas mujeres fueran tan posesivas? En un show de TV en cierta ocasión vio como una fémina no aguantó los celos de que otra estuviera en el mismo carro que ella y su novio. Buen momento para pensar en eso. En esos precisos instantes estaba ocurriendo algo muy parecido.
Calma, Hinata. En la vida real no pasan cosas así trató de tranquilizarse. A su mente llegó el recuerdo de la narradora de la historia. Casos de la vida real, la realidad supera a la ficción definitivamente.
Pensar en eso no ayudaba en nada. Su amiga Ino le había dicho en múltiples ocasiones que era una muchacha muy cabizbaja, por no decirle ansiosa. Y también, con ello, aprovechaba para decirle que un día de esos se fueran a beber para que se despreocupara un tanto de la vida. Hinata la vio como si le hubiera salido una cabeza más y añadió que no podían, porque eran menores de edad aún. Ino había sonreído de manera astuta, para luego murmurar un: "eso es lo divertido"
Se perdió en sus pensamientos, como comúnmente pasaba. La ventaja era que aún no tenía a la chica estirándole los cabellos o dándole bofetadas, y eso ya era ganancia. Suspiró. Sus ojos, sin saber porque, los dirigió hacia el espejo del conductor, y vio que el hermano mayor la miraba tranquilamente. Hinata apartó la vista rápidamente.
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Con la velocidad a la que habían llegado era para que la policía los hubiera detenido, pero por alguna extraña razón no sucedió así. Hinata deseó por vez primera que existiera un tercer cinturón o algo que asegurara que iba a llegar a salvo con su pequeña hermana. Con toda la vergüenza del mundo acumulada y más, estaba a punto de pedir que por favor le bajaran un poco a la velocidad, pero no fue necesario porque estacionaron pronto. Los latidos de la joven Hyuuga fueron disminuyendo poco a poco.
—Tranquila, ellos normalmente manejan están así—escuchó decir a Sakura, a la cual no terminaba de sorprender el comportamiento de aquella muchacha. Parecía ser muy tímida.
Hinata se limitó a asentir rápidamente, más concentrada en agarrar algo de aire que en ponerle más atención a la chica, que no agregó nada más. Un momento. ¿Tranquila? Más que tranquilizarla, esas anteriormente dichas tenían en el efecto contrario. Miró con terror hacia la ventana. La de situaciones que la esperaban laborando con esa familia.
Bajaron todos del automóvil. La casa en la que estaban era muy moderna y espaciosa, se veía a simple vista. Poseía un jardín espléndido. Hinata pensó que si así se miraba de noche, de día luciría todavía más. Le llamó la atención una flor morada con leves tonalidades entre lilas y blancas. Se acercó a ella y la tocó, acariciándola. Le fascinaba todo aquello que tuviera que ver con las plantas. Desde niña ha tenido el sueño de volver a tener un jardín tan bonito como de antaño. En la mansión que antes tenían, ella se dedicaba, a pesar de su corta edad, a cuidar del jardín.
Sasuke le había dicho a Sakura que se adelantara y entrara al lugar, que pronto entraría él. Si no estaba satisfecha con eso, el semblante de la joven no lo hizo notar. Quería estar junto a él el mayor tiempo posible, pero tenía que recordar las condiciones bajo las cuales estaban juntos. Hacer eso o perder a Sasuke rápidamente. No había lugar para la duda. Se metió a la casa, sin muchos ánimos.
Dejó de ver la flor y presenció dicha escena. Sasuke se había quedado solo, esperando a su hermano que estaba atendiendo una llamada. Era de su conocimiento que él y la muchacha de cabello rosa eran pareja, porque lo había escuchado momentos atrás, pero el comportamiento de ellos distaba de lo que eran. Tal vez Sasuke era muy reservado y no demostraba sus sentimientos fácilmente. Sí, eso debía hacer. Y algo que también sabía era que tenía que dejar de ver los programas que Hanabi miraba y dejar de imaginarse cosas que no eran.
Sasuke la miró, con el ceño levemente arrugado.
—¿Qué esperas?
—A u-ustedes.
Él, extrañado, enarcó su ceja izquierda. No sabía que harían con ella. Sentada como estaba, era buena idea que se quedara a vigilar su carro, no fuera siendo que algún delicuente osara querérselo robar. La sola idea le pareció ridícula. ¿Qué iba a saber esa niña de cuidar los carros? Primero la robaban a ella. Pero, como estaba algo aburrido, se permitió decirle esas palabras.
—¿Quieres cuidar el carro? Te pago.— mencionó, cruzando los brazos sobre su pecho.
A Hinata le tomó por sorpresa que él pronunciara más de tres palabras consecutivas dirigidas a ella. Bueno, esa era su oportunidad de estrechar más la comunicación con sus protegidos.
—N-no, gracias. Ya lo he hecho antes, pero mi deber ahora es cuidarlos a ustedes.—dijo Hinata, tratando se escucharse más segura, sin mucho éxito. Al terminar de hablar sintió el calor subirse a sus mejillas.
—¿Cómo harás eso?
Vaya, parecía que la muchacha que había contratado su madre como su niñera tenía agallas. Exceptuando el tono rojizo que alcanzó a divisar, notó por su tono de voz que intentaba imponerse ante ellos.
Itachi dio por finalizada la llamada y se acercó a Sasuke. En realidad no estaba prestando mucha atención a lo que decía su interlocutor, más bien miró que estaba habiendo más interacción entre su hermano menor y la jovencita que su mamá insistía en que fuera la encargada de ellos.
—¿Sucede algo? —cuestionó Itachi, sin escucharse realmente como si fuera una pregunta. Siempre calmo, giró a ver a Hinata, entrecerrando los ojos. —¿Vienes con nosotros?
La mujercita se levantó y se acomodó un poco el vestido, asintiendo con la cabeza, lista para dirigirse hacia ellos.
Sasuke esperó a que la chica estuviera lo suficientemente cerca para que pudiera escuchar lo que iba a decir.
—Que no se enteren que es nuestra niñera.— si su mirada era fría, esas palabras lo fueron más. Hinata, contrario a sentirse herida, trató de ponerse en su lugar y comprenderlos. Ellos ya estaban grandes y, a su parecer, no ocupaban de niñera alguna, pero su única misión era cumplir con la mujer que había depositado su confianza en ella. Estaba dispuesta a ayudarles en lo que pudiera, eso sí.
Iba a mencionar que no se preocuparan, que ella no diría nada. Le iban a pagar por realizar su trabajo, no por andar divulgando información a terceras personas. Y, aparte, no se caracterizaba por ser una chica chismosa. Estaba por emitir "no diré nada" cuando Itachi habló.
—Diré que es una amiga mía, Hinata-san. —manifestó el joven de veintiún años. Pensó que se lo decía a su hermano, pero la mirada de ella se cruzó con la de él, y ahí se enteró que se dirigía a ella precisamente. Tenía una voz férrea pero con un ligero sedante que le había impreso con el sufijo san.
Cabía destacar que esa noche Hinata tenía un mar de sentimientos encontrados.
Era su primer día de trabajo
Los niños a los que cuidaría eran más grandes que ella
Estaba en una fiesta en que eran puros desconocidos
Uno de los aludidos estaba siendo por primera vez amable y el otro, aun lado de él, quería tenerla cuidando el carro de último modelo.
Quería ya llegar a su casa para cuidar a Hanabi
—S-sí—respondió. A ella no le gustaban las mentiras. De hecho, una vez que lo intentó le salió mal. Desde esa vez dejó siquiera pensar en ello. Aparte esa no era una cualidad, para nada. Pero lo que diría Itachi en caso de que se lo preguntaran no tenía por qué ser una mentira necesariamente. Quizá si una mentira a medias, pero ella quería que en realidad fueran una especie de amigos, para así poder hacer mejor su trabajo. Si conocía mejor a los chicos, podían llevar una mejor relación y hacer más llevadero todo. Los ojos del menor de ellos le confirmaron que no iba a ser tan fácil.
Se dio media vuelta y se perdió entre la muchedumbre. Itachi, intentando ser considerado dentro de sus estándares, se quedó un momento a su lado y le dijo algo que ella ya se imaginaba.
—Será difícil—ella giró a verlo, pero él no hizo lo mismo. A lo lejos vio que se aproximaban sus colegas y unos viejos amigos de la preparatoria. Un muchacho como de la misma edad de Itachi le gritó, queriendo obtener la atención de éste. Hinata vio el gran parecido que guardaba él con Ino, cuando lo vio mejor. Ambos tenían el mismo tono de color de cabello rubio y el fleco cubriéndoles el ojo izquierdo. En realidad a Hinata se le hacía sorprendente el parecido.
El rubio de ojos azules llegó acompañado de otro que tenía el cabello rojizo. Hinata se permitió ver un poco alrededor. Ella no era alguien que se fijara en el físico o que le interesara alguien por el solo hecho de ser guapo a la vista, pero tampoco era ciega. Los chicos de los que estaba rodeada eran atractivos. Y no era solamente por eso que estuviera nerviosa, sino que eran hombres, y verse al lado de tantos le producía cierto grado de inquietud.
Los ojos de ambos jóvenes la escudriñaron, como demandando saber de quien se trataba.
—¿Eres la novia de Itachi?—cuestionó el rubio. El Uchiha hizo un gesto muy imperceptible con los ojos. Deidara como siempre iba al punto. Tan directo.
Los ojos azules del rubio la siguieron viendo. Parecía del tipo tranquilo como Itachi, así que había cierta posibilidad que sus especulaciones fueran ciertas. Aunque se veía de la edad de Sasuke. Hinata enrojeció súbitamente y se apresuró a negar con las manos.
—Es una amiga. Se llama Hinata-san.— la presentó él. A lo que Hinata hizo una reverencia rápida y mencionó que le daba gusto conocerlos.
—Nunca había visto a alguien negar tan rápido —dijo, refiriéndose a que era raro que alguna chica negara tan pronto tener dicha relación con el apuesto de su amigo. Porque era cierto, Itachi la mayoría de las veces les ganaba las conquistas sin siquiera el proponérselo. Ese aire de misterio parecía atraer a las chicas a él como las abejas a la miel. No por nada algunos chicos de su facultad habían intentado adoptar la habitual pose de Uchiha y se habían dejado crecer el cabello igual que él, pero no les daba ni por asomo el uno por cierto de lo que esperaban. —Parece que has perdido el toque, hn.
—No digas cosas sin sentido, Deidara— Itachi tomó una bebida de la bandeja de un mesero que iba pasando por ahí. Quería ser considerado con la joven, pero sus amigos ya la estaban relacionando sentimentalmente con él. Más bien Deidara, pues Sasori solo había dicho su nombre a la chica al momento que él la presentó.
—Pensé que te gustaban más grandes, Itachi.—codeó al de cabello largo agarrado con una coleta. Y el que su amigo hubiera añadido el sufijo san también le pareció raro. Deidara buscaba molestarlo, la mayoría del tiempo quería hacerlo. Así era su forma de ser. Pero también Itachi sabía cómo sacarlo de sus casillas.
Lo ignoró deliberadamente. Así es. Como si no hubiera escuchado nada de lo que dijo él, volteó con su supuesta amiga y le preguntó si quería acompañarlos. Deidara, consciente de que lo había hecho con plan, se enfurruñó y se puso a la par cuando Sasori e Itachi junto con la chica se dirigían hacia una mesa de billar.
Claro que había accedido a acompañarlos. Su misión ahí era cuidar de ellos para que no les sucediera nada. El mayor de los hermanos estaba siendo cortés con ella y eso lo agradecía infinitamente. Se encargaría de hacer las cosas bien para que aquello continuara mejorando. Posó su vista nuevamente en el de cabellera rubia, que en ese momento estaba concentrado en tirar. Miró el reloj en su muñeca y con desilusión vio la hora. Ya eran cerca de las once y media de la noche. A como veía la situación no llegaría a dormir a una hora adecuada a su casa, pero lo que más le preocupaba era su pequeña hermana.
—H-haré una llamada, vuelvo enseguida—le hizo saber a Itachi, mientras intentaba salir afuera donde no se escuchara mucho el estruendo de la música. Casi cayó al piso en su intento por salir de esa fiesta.
Le daba mucha pena con su amiga, pero también ella le había dado la confianza de que si algo sucedía, ella estaba 24 horas /7 días para ir en su auxilio siempre que estuviera a su alcance.
Hurgó en su bolsa y tomó el celular entre sus manos. Fue a su lista de contactos y en su historial de llamadas frecuentes marcó el primer lugar marcado como "beaty chula bestf" del que la propietaria se había hecho de poner tal nombre en el celular de ella. Colocó el celular en su oído derecho, esperando a que estuviera y contestara.
—Hinata, hola. ¿Qué sucede?—escuchó la animada voz de su amiga, pero también pudo percibir un tono distinto. Sabía que se debía a que ella rara vez le llamaba en las noches, y cuando eso sucedía era cuando en el pasado aún tenía pesadillas. —¿Tuviste alguna pesadilla?—demandó saber, siguiendo el mismo hilo de pensamiento que ella.
—N-no, no es eso Ino. Lo que pasa es que sí me dieron el trabajo pero por razones no he podido llegar a la casa.— a alguien con algún fallo en la audición se le ocurrió subirle el volumen a la música en ese preciso instante.
—Hinata, ¿en serio que estas en el trabajo? Parece que estas en una fiesta—dijo Ino, medio dolida, pues escuchó el sonido de la música.—Y esa canción es mi preferida. Eres mala, Hinata—en un tono más dramático.
Hyuuga apenas alcanzó a escuchar lo que su amiga dijo, pero decidió que era mejor alejarse un poco más. No sintió la presencia de otras dos personas que estaban por ahí.
Le explicó a grandes rasgos lo que estaba sucediendo a Ino, y que cuando llegara a la casa le contaría mejor. Eso y que le agradecía mucho su ayuda Tuvo más problemas para escuchar, así que alzó la voz diciendo:
—S-Sí, Ino. En el refrigerador está la sopa favorita de Hanabi. También aún duerme con su osito morado Lolo. Gracias—suspiró, agradeciendo todavía el tener una buena amiga como Ino. Le debía muchas. Cortó la llamada. Por estar tan aliviada fue que no escuchó que habían bajado la música en el momento que estaba diciendo eso, y fue cuando se dio cuenta que no estaba sola.
Vio a Sasuke y a su novia frente a ella. El primero con una ceja enarcada y la segunda abriendo un poco más sus ojos verdes y con una mueca parecida a que se quería reír.
Trágame tierra y llévame lejos de aquí
—Y bien, ¿qué otro dato nos quieres compartir?— Hinata por enésima vez en el día se ponía colorada como un tomate. Había ido a ese lugar porque Sakura había insistido en que debían pasar un rato a solas, no rodeados de sus nuevos compañeros Suigetsu, Juugo y Karin. Pues bien, él ya se quería ir de ahí. Haruno Sakura solamente quería estar con él, abrazarlo e intentar tener su primer beso, pero ciertamente Sasuke no tenía la más mínima intención de ser cariñoso con nadie.
No, ni con la que actualmente se le conocía como su novia. Le fastidiaba eso. En primer lugar, no sabía porque había aceptado andar con ella. Era guapa. Todas las que con anterioridad habían sido sus novias lo eran. Pero no llegaba a más con ellas y, sus allegados cercanos deducían que Uchiha Sasuke accedía a ser su novio con el fin de que lo dejaran en paz. Sí. Para que se desilusionaran de él, que se quitaran esa idea de que era el chico más perfecto que pudiera existir y haber sobre la Tierra. Todavía así, unas insistían en seguir con él pero él ya no quería.
Sakura era inteligente. Sabía que él no la quería de la forma en que ella deseaba, pero con su cariño haría que así sucediera. Las pocas veces que había salido con él, ella se aferraba a su brazo, pero él decía que mantuvieran más la distancia. ¿cómo acercarse a él si no lo permitía? Y le dirigía la mirada neutra que lo caracterizaba. Siempre era la misma. Como si nada realmente le llamara la atención o le gustara.
Y ahí, esa noche en la que la música se detuvo y escucharon a esa chica que compartió auto con ellos, vio una pequeña chispa en los ojos de Sasuke. Muy pequeña, pero la había. Algo distinto que no había visto antes, y eso atrajo su atención. Parecía que se estaba divirtiendo. Parecía solamente, porque en su rostro no se formó ni por asomo alguna sonrisa o ligero esbozo de ella.
—¡L-lo siento, perdón por interrumpir! —y dicho eso, Hinata emprendió su huida hacia donde no estuvieran ellos.
Sasuke de nuevo se quedó callado.
No interrumpió nada pensó Haruno.
Decidió romper el silencio, puesto que si quería que su relación con Sasuke fuera mejor, tenía que esforzarse.
—¿Quién es ella?—preguntó, sin sonar ni estar celosa de nada. Sólo tenía curiosidad, la verdad. Quería saber quién era para que Sasuke demostrara un pequeño atisbo de entretenimiento. Como vio que su novio no respondió, aventuró a decir, para animarlo a contestar— ¿Una amiga de la familia?
—Parece—fue la corta y áspera respuesta de Uchiha. Se fue hacia adentro, seguido de la muchacha de cabello corto. Esa contestación tan ambigua fue rara, pero al menos le había dicho una palabra.
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Itachi se veía muy concentrado jugando, así que no quiso interrumpir al llegar a ponerse a un lado de él y sus amigos. Igual no quería que siguieran pensando que eran novios o de esos amigos con derechos que se habían puesto de moda últimamente. La verdad era que si no fuera por Ino, no conociera ninguno de esos términos usados por los jóvenes de ese siglo. No tenía más de veinte años pero su rubia amiga le solía decir constantemente que parecía una señora de cuarenta años atrapada en un cuerpo de una jovencita.
Tampoco quería hacer de mal tercio con Sasuke y Sakura, después de que la habían escuchado gritar afuera de la casa, cuando al parecer ellos querían estar un momento a solas. No quedaba más que quedarse esperando a que los muchachos se quisieran ir, por lo cual se colocó a un lado de la puerta, y deseando que las horas transcurrieran rápido para marcharse de ahí.
No quería ponerse a ver a la gente que estaba ahí, ellos a su manera la estaban pasando bien y con su mirada lo último que quería era intimidarlos. Eso y, porque hace mucho tiempo cuando tenía unos cinco años, un niño le había dicho que su mirada daba miedo. Por esa razón y por su timidez evitaba prolongar más tiempo de lo debido la mirada que le daba a la gente. Decidió buscar con sus ojos a Sasuke, para verificar que estuviera bien. En efecto, lo estaba. Compartía unas bebidas con unos compañeros cerca de la alberca. La casa era realmente grande. Había varias personas afuera, unos nadando, unos pasando el rato bailando al son de la música. Ciertas chicas con poca ropa paseándose de aquí a allá, esperando ser notadas por algunos hombres, en especial los Uchiha y sus amigos, pero ellos estaban absortos en sus asuntos.
Ya empezaba a sentir sueño. Hinata acostumbraba irse a la cama a descansar antes de las doce, para levantarse temprano y que le diera tiempo de preparar un nutritivo lonche para su hermana y así, tener energía para sus trabajos a tiempo parcial. Lo bueno era que había conseguido ese trabajo en el cual, al parecer, tendrٌía suficiente tiempo y sobre todo, la solvencia necesaria para cubrir sus necesidades básicas y liquidar algunas deudas.
Sintió también sed. Buscó alrededor para ver si había agua natural. No, no se miraba nada. Exhaló. Colocó un mechón que se le había ido enfrente de la cara detrás de su oreja. Observó que Itachi seguía tomando sorbos de aquella bebida la cual había tomado de la bandeja de un mesero hacía ya rato. Parecía que ya llevaba varios vasos y él se miraba muy bien. Quizá no tenía alcohol. A fin de cuentas, deducía que él sería el que los regresara a casa, ya que él fue el que los había traído.
Miró a otro de los meseros que iba pasando por ahí y con una mano dudosa lo detuvo.
—¿T-tiene agua? — bien decían que la esperanza se perdía al último.
—No, esto es todo lo que hay—mencionó el chico.
Hyuuga pareció pensárselo un momento. Debió haberse traído su depósito de agua. No había tiempo para lamentarse. Sería la primera vez que tomaría algo que ella no preparaba, y muy seguramente tuviera cierto porcentaje de alcohol. Eso le provocó que se pusiera nerviosa, pues su estómago le molestó un poco. Pero tenía mucha sed, ¿qué podía hacer? Pedir informes sobre el cual no tuviera o si fuera así, que fuera el mínimo.
—¿Tiene alcohol?—preguntó la chica, como si fuera una pregunta normal.
El mesero la miró, evitando no echarse a reír o algo similar. No quería que lo echaran por burlarse. ¿Pero que se iba a hacer en una fiesta? Por supuesto, a divertirse y beber mucho alcohol. Las veces que era contratado para ese tipo de eventos exclusivos de gente pudiente era lo que veía. Los chicos tomaban como si fueran embudos y no tuviera fin. Sabía, de antemano, que aquellos jóvenes ricos tenían mucho aguante por eso mismo.
—No tanto para ustedes— terminó por decir.
Hinata asintió, pues no miraba a nadie pasado de copas hasta el momento y quizá porque había algunos que parecían ser aún menores de edad les cuidaban lo que tomaban. Miró las opciones que había. Había uno como el que había elegido Itachi, mientras que habían otros líquidos de diversos colores. Optó finalmente por elegir el mismo que Uchiha.
Si Ino se llegaba a enterar que había ingerido su primera gota de alcohol sin ella ser testigo, ardería Troya. Con tantas veces que le había insistido era lógico una reacción así. Lo siento Ino. Pensó, pero no lo hacía por gusto, sino por necesidad.
Ahí vamos…
Tres, dos, uno…
Sintió el líquido escarlata oscuro en su garganta y la pensó dos veces para terminar de tomarlo. Tenía un sabor a arándano y ciertamente era algo amargo. Pero no estaba tan malo. Se permitió tomar un poco más, para dejar de sentir esa sed. Ella tomaba mucha agua, así que veía difícil que con un simple vaso se le quitara la sed.
Bueno, había tomado un vaso de quien sabe qué cosa y había sobrevivido. No que fuera su sueño algún día tomar, pero conociéndose, pensaba que sería una mala bebedora.
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Un joven de los que acompañaba a Sasuke fue por más bebidas para los de su círculo de amistad. Rodeó los vasos y los llevó, pero giró a ver a la muchacha solitaria que estaba al lado de la puerta, decidió ir a hacerle compañía un rato.
—Muñeca, ¿por qué tan sola?—preguntó. Tenía short azul y el pecho descubierto, con una toalla alrededor de su cuello.
Hinata lo vio fugazmente antes de quitar su vista de igual manera de él. No le había tocado ver nunca a un chico tan cerca ni con tan poca ropa. El color en su rostro la delató.
—No me digas que soy el causante de ese tono en tu cara—mencionó, en un tono humorístico.
—N-no es eso— musitó Hinata, esforzándose por mirarle un poco a la cara. Los ojos violeta de él eran como clavos y poseían una mirada sarcástica.
—¿Entonces, qué es? —quiso saber el chico.
—S-sólo pienso que te podrías enfermar—completó la chica. Y era cierto. Aparte que nunca había tenido enfrente a alguien con el pecho desnudo delante de ella, pero eso no era una buena idea decirlo.
Al oír eso, dejó escapar una sonora carcajada. Vaya que la chica sabía cómo responder. Hinata se le quedó viendo, como pensando el porqué de aquella risa, pero no dijo nada más.
—Suigetsu.— se presentó, sonriendo. Una sonrisa que no dejaba dudas que tenía tintes de burla.
—Hinata—ella hizo lo propio. Aunque no entendía el comportamiento del chico, no quería ser descortés.
Tomó para sí una bebida y otra para la chica frente a él. La joven dijo que así estaba bien, pero él insistió hasta que a ella no le quedó de otra que tomarla entre sus manos.
—¿Con quién vienes?— inquirió, queriendo sacar más tema de conversación. No por nada era conocido por ser muy sociable.
No soltaba información a cualquier desconocido. Pero había visto que era uno con los que estaba Sasuke cerca de la alberca, así que no vio problema en decírselo.
—Con Itachi-san y Sasuke-san.
A Suigetsu le pareció curioso que la chica los nombrara con ese sufijo. La mayoría de las chicas que rondaban su edad no paraban de parlotear el tan redundante "Sasuke-kun" o "Itachi-kun".
—Vamos con Sasuke— le invitó, sonriendo nuevamente. Aquella chica se miraba un tanto sombría y callada. Le hacía falta divertirse, supuso.
Ante la mención de ese nombre, la chica se apresuró a decir que ahí estaba bien, que ella los esperaría ahí.
Una ceja de Suigetsu se levantó. Decidió entonces bromear un poco, para que la chica quitara esa cara de espanto.
—¿Qué eres? —la pregunta la descolocó. Obviamente, no quería poner a los chicos en aprietos, así que con toda la pena del mundo, diría que era amiga de ellos, sencillamente. Pero el muchacho de cabello gris se le adelantó—¿Su guardaespaldas?
Si se detenía a analizar la pregunta, eso era lo que parecía, pues a los dos los tenía en su rango de visión, mas no lo suficientemente cerca de protegerlos de cualquier "amenaza". Eso y que aparte le faltaban muchos centímetros más para parecer una verdadera guardaespaldas.
Hinata sonrió, negando con la cabeza. El joven colocó una mano en su cabeza e imitó el mismo el gesto de la chica. Al menos supo que podía sonreír. Sintiendo un poco más de confianza, se acercó y tomó el blanco antebrazo.
—Venga, vamos. No son tan sangrones como parecen. —animó. Hinata hizo ademán de querer zafarse, pero el muchacho ya la había hecho dar varios pasos, así que si no quería llamar la atención de algunos de ahí, mejor seguirlo. Volteó a donde estaba Itachi, para verificar que siguiera donde mismo. Efectivamente, así era. Hubo un escaso momento en que le pareció ver que él la vio, pero al ser una cara conocida de parte de su hermano, decidió no interferir.
Itachi los siguió con la mirada hasta que vio que llegaron hacia donde estaban su hermano y sus amigos. Después de ello, regresó su vista al juego.
No supo en qué momento Sasuke y su novia se habían cambiado de ropa, pero ahí estaban tranquilamente con sus trajes de baño. Él, con un short azul oscuro, y ella con un bikini de dos piezas color rosa y unas flores de cerezo. Vientre plano y cuerpo bien definido. A Hinata le pareció estar viendo a una modelo. El color del traje quedaba muy bien con su tono de piel y cabello. En verdad hacía bonita pareja con Sasuke.
Un grito hizo que centrara su vista en otro chico.
—Ehhh Suigetsu, te perdiste el clavado que me eché. ¿Dónde andabas?—demandó respuesta. El muchacho poseedor de dicha voz estaba sumergido en la alberca. Parecía ser el más animado de ahí. Metió su cabeza de nuevo en el agua, para luego salir y sacudir su cabello rubio.
—Con ella.
Los pares de ojos que no habían reparado en ella lo hicieron en ese momento.
—Y-yo vengo con Sasuke-san e Itachi-san— dijo, a la vez que se sintió algo mareada. ¿Qué le estaba pasando? Aparte, ¿por qué había dicho eso? No iba con el hilo de la conversación.
Tanto Karin, que hasta el momento se había mantenido al margen tomándose su piña colada como Naruto dirigieron su vista a Sasuke, esperando una respuesta de su parte. Por su parte, él no se inmutó ni hizo por decir nada. Sakura, a su lado, decidió intervenir.
—Así es, es amiga de Sasuke-kun y su hermano.
—¿Y porque no la habías invitado aquí con nosotros, Sasuke-teme? —cuestionó Naruto, quien se le hacía desconsiderado de parte de su mejor amigo dejar a una chica sola. No esperó la respuesta de éste, pues lo más seguro era que pasara de ella, acostumbraba hacer. —¿Cómo te llamas? —girándose hacia la chica.
—Hyuuga Hinata—dijo ella, sintiendo sus pies más livianos. Nunca en la vida —a excepción de cuando estaba en la escuela— decía primero su apellido ni lo daba a conocer a cualquier persona. Nuevamente, ¿qué le estaba pasando? Sentía su lengua más suelta.
—Yo soy Uzumaki Naruto—sonrió, dejando ver la hilera de sus bonitos dientes blancos y la sinceridad de su gesto. —Y la callada de allá es mi prima Karin— añadió, apuntando a la joven de lentes y cabello rojo, sabiendo que su prima no estaba de humor porque Sakura estaba con Sasuke.
Hinata sonrió. No se estaba sintiendo muy bien, pero alcanzó a notar que ese chico era agradable. Entrecerró los ojos, los sentía pesados. Si estaban hablando de presentaciones y, como el chico había sido sincero con ella, también quería serlo con él.
Sasuke se levantó de su asiento y se fue acercando a Suigetsu y a Hinata. Desde que llegó con su amigo no la miraba muy normal. Algo defintivamente no estaba marchando bien. La verdad parecía que había tomado de más. La pregunta aquí era ¿en qué momento? Cuando estaba hablando por teléfono y dando indicaciones ridículas a quien sabe quién, se miraba en sus cinco sentidos. De eso no había pasado más de media hora. ¿O tal vez Suigetsu…? Imposible. Hozuki no era así.
La chica alzó la mano y la meneó para saludarlos de forma exagerada. Empezaba a sentir otro miembro pesado. La lengua.
—Y-yo soy Hinata Hyuuga, y yo soy la…— Sasuke la tomó del antebrazo, alejándola de ahí antes de que dijera cualquier tontería.
Sakura se levantó en automático para seguirles el paso, pero la voz seria de Sasuke la detuvo en seco.
—Quédate ahí.
Y no hizo movimiento más. ¿A dónde iban? Quería saber, pero lo que no quería es que Sasuke se molestara. Debía recordar que no tenía que estar tan al pendiente de él, pues para Uchiha eso era invadir espacio personal y no le agradaba en lo más mínimo.
—¿Q-qué haces, Sasuke-san?— la lengua parecía que se le enredaría en cualquier momento. También se escuchó la voz distinta. Como… más liberal, alegre.
Sintió que los oscuros ojos de Sasuke la acusaban de un crimen. Ciertamente, la mirada de él era profunda.
—Esa pregunta la debería hacer yo.— masculló Sasuke, como si en cualquier momento fuera a soltar alguna especie de ácido por la boca, pues parecía muy disgustado.—¿Cuánto tomaste?
—Y-yo—titubeó. No se sentía en condiciones, pues ahora su estómago se revolvió.
—Sóplame.— parecía rídiculo decir eso, pero era para cerciorarse de algo. Normalmente así se conocía con algo de probabilidad para saber cuánto había tomado.
—N-no. Quiero ir al baño.—negó, intentando zafarse del agarre, pero falló. Otro mareo y movimiento raro en el estómago. ¿Eso era estar borracha?
—No lo repetiré de nuevo, y sería lo mejor para ti que lo hicieras. Sóplame. — los ojos de él eran severos.
—N-no. Quiero vomitar. —alcanzó a decir, antes de sentir el líquido subir rápidamente por su esófago. Eso hizo que Sasuke finalmente la soltara. Lo bueno era que estaban cerca del baño. El muchacho supo, por la cara de sufrimiento de la chica, que lo que estaba diciendo era verídico. Abrió la puerta y él la cerró tras de sí.
Sasuke Uchiha no sabía cómo sentirse. Si sonreír de forma burlesca o estar enojado. Aquella chica era todo un caso. Mira que estar en semejante estado el primer día de trabajo.
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Escuchó unos golpes en la puerta. Se levantó y vio que tenía recostada la mejilla en la tapadera del retrete. ¿Pero qué había sucedido? Las imágenes en su mente no tardaron en llegar. Lo último que recordó era que Sasuke quería que la soplara. Llevó sus manos a su cara, cubriéndola casi completamente. Deslizó sus manos nuevamente por su rostro y, finalmente, se dio unos golpes. Aunque todavía se sentía mareada, ya se sentía algo más consciente.
—M-me van a despedir—musitó, con voz triste. Se levantó y lavó su cara, para despertar un poco más. Atinó a ver la hora. Doce con cinco minutos. Parecía que se había quedado dormida algunos diez minutos, aproximadamente.
Volvió a escuchar el golpeteo. Esta vez, acompañado de una voz femenina.
—¿Hinata? ¿Hinata?
—¿S-sí?
—¿Estás bien? — no había escuchado mucho esa voz, pero alcanzó a distinguir y, lo más seguro, era que su portadora fuera Sakura. Eso y porque era la única mujer que conocía de ahí.
Cerró el grifo de agua y se vio en el espejo redondo. Estaba hecha un desastre. Lo rescatable de la situación era que no se le había corrido el rímel porque lo bueno que no usaba. Si no, vaya que le hacía competencia para quitarle el nombre a la llorona.
—Sí, ya voy. —mencionó, acordándose que alguien la esperaba afuera, eso, o que quizás sólo quería entrar al baño.
—Que bueno—suspiró. Ella por fin había ido a ver que sucedía y se encontró a Sasuke esperando en la puerta. Le preguntó que pasó, pero él solamente se limitó a decir que la esperara afuera. Así que, por los siguientes cuatro minutos estuvo esperando algún indicio de vida de la chica.
No todo podía estar perdido, no. Había que remediar aquello. Tenía que ser más cuidadosa y no beber ninguna clase de bebida ya, no importaba que tuviera mucha sed.
—Sakura-san, ¿aquí hay agua natural?— quiso saber. Aunque era la primera vez que la veía, pensaba que aquella chica de cabello rosa era una persona de fiar.
—Aquí hay una. — contestó, dándole una botella con agua que Sasuke le había dejado.
—Gracias, Sakura-san. Eres muy amable.
—No te ves realmente bien— Sakura observó el semblante un tanto demacrado de la chica. Parecía que se le habían marcado de manera tenue las ojeras.
Pero los ojos claros estaban fijos en otro punto. Sakura siguió con sus ojos verdes la dirección que estaba viendo Hinata. Algo parecido al terror se apoderó de la chica y empezó a correr.
— ¿Pero qué pasa?
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A Naruto no le gustaba la manera en que Sasuke le hablaba a Sakura. Ellos habían sido amigos desde que estaban en el vientre de sus madres, o eso era lo que al rubio le gustaba pensar. Cada que le preguntaban desde cuando conocía a Sasuke, eso es lo que decía. Luego conocieron a Sakura en la primaria. Esos ojos verdes y cabellera rosada le habían llamado la atención desde un inicio al rubio. Pero, tan pronto vio la niña al Uchiha, pareció que quedó embelesada de él. Lo resto es historia.
Uzumaki podía ser un cabeza hueca, pasarse la vida como si nada importara, un distraído, pero lo que no soportaba era que no trataran bien a sus seres queridos. Ahí el conflicto estaba en que entre sus amigos allegados surgía eso. En realidad, Sasuke y Sakura parecían todo menos una pareja de novios.
Ella, reprimiendo su personalidad explosiva y demandante, volviéndose una chica dócil y sin opinión propia al lado de Sasuke para lograr encajar con él. Pero bueno, ¿quién era él para meterse en su vida?
Si ella lo eligió a él, no había nada que hacer. Pero si Sasuke la seguía haciendo sentir mal, eso sí se las pagaría. Nomás llegó el de cabello oscuro y Naruto se le dejó ir, peleando en forma de juego con él.
Naruto lo agarró desprevenido, así que lo echó al agua y empezaron a luchar. Normalmente eso hacían. Competir para saber cuál era el mejor de los dos. Suigetsu soltó una sonrisa socarrona. Esos dos no cambiaban. Si bien, no tenía mucho tiempo de conocerlos como esos dos ridículos que en esos momentos estaban peleando, sabía que la mayoría del tiempo se la pasaban así.
Estaban muy parejos en la contienda, pero Hinata los vio luchar cuando el rubio tenía ventaja. Los ojos azules refulgían con la aparente victoria. Sasuke iba a dar su contraataque, pero algo lo impidió. Más bien, alguien.
Hinata, sin dudarlo, se dirigió corriendo para evitar que se siguieran peleando. A sus ojos, esa contienda iba muy en serio.
—Hinata, ¡espera! ¡Ellos así se llevan!—demasiado tarde, pues la Hyuuga estaba sumergida junto con ellos, forcejeando para que los dos se quitaran las manos de encima. Oh, oh. Mala decisión. Los chicos en un mal movimiento empleado le asestaron un golpe. Hinata alcanzó a cubrirse un poco, de no ser así el movimiento aquel la dejaba fuera de combate de forma inminente.
Escucharon un quejido femenino y detuvieron la disputa.
—Hinata, ¿estás bien? —exclamó el rubio, preocupado del estado de la chica.
La joven asintió, sintiendo de nuevo el dolor en su cabeza. Al escuchar eso, se dirigió a Sasuke.—ve como la dejaste Sasuke-teme.
Tenía una mano cubriendo su nariz, pero la quito para poder decir que estaba bien, que no se preocuparan. Un chorro de sangre se dejó venir de ambas fosas nasales. Y, por tercera vez en la noche, esa chica lo sorprendía. Sorpresa que no se dejó ver en su rostro, siempre inmaculado.
—No lo estás— garantizó el de piel más blanca.
El rubio se apresuró a tomarla entre sus brazos y la sacó de ahí.
—Sakura-chan, ven, ocupamos una médico.— llamó con prontitud a la chica.
—Aún no soy médico, tonto—alegó, pero se aproximó para ver que acontecía. Si la chica no se miraba muy bien hace unos minutos, ahora con la sangre saliendo sin cesar no había duda en que la joven no había tenido buen día.
—Pero tienes un botiquín de primeros auxilios siempre contigo, ¿neh?— comentó el chico, colocándola en uno de los asientos de playa.
Sakura asintió y hurgó dentro de su bolsa. Sacó unos algodones que tenía en su pequeño botiquín. No era la gran cosa, pero iba a detener la hemorragia. Analizó a la joven y dijo:
—Me parece que no va a ser necesario que la lleven a un hospital.—anunció Haruno.
Sasuke estaba cruzado de brazos, viendo todo.
—Tú la golpeaste, Naruto—dijo, con tono neutro.
—¡Mentira, tú fuiste! —exclamó el rubio. Buscó a los posibles testigos oculares.— Ustedes que dicen, ¿Suigetsu? —el de cabello claro lo apuntó. —¿Karin? —cierto que era su prima, pero también tenía un flechazo con Uchiha Sasuke. A buenos "testigos" se había encomendado. La pelirroja se encogió de hombros, negando haber visto quien le había pegado. Por lo visto aún no olvidaba que Sasuke la había hecho a un lado por aceptar andar con Sakura Haruno. Tonterías.
Bueno, al menos no todo estaba en la contra del rubio.
—Si fui realmente yo, me haré responsable, 'ttebayo. Pásame el número de Hinata.
—Para que quieres saber eso—lo cierto era que no lo tenía, y eso sonaría muy raro viniendo de una amiga de la familia e invitada de ellos.
— ¿Cómo que para que, Sasuke? Para saber cómo esta cuando llegue a su casa.
—Yo te diré—fue la simple respuesta de Uchiha.
Fue el turno de Suigetsu de intervenir. Aprovechaba cualquier situación que pudiera hacer sacar de sus casillas al implacable Sasuke.
—Pareces celoso, Sasuke-kun—dijo, en su habitual tono burlesco. Y el "kun" era prueba fehaciente de ello.
Sakura, ante tal comentario, volteó a verlo. Su novio mantenía la misma cara impávida, sin mostrar algún sentimiento.
Itachi llegó, pues se había dado cuenta que algo había sucedido ya que se habían formado alrededor de una persona. Con su habitual seriedad, notificó que ya era hora de irse.
Se acercó a Hinata.
—¿Estás bien, Hinata-san? —se acercó un poco para verificar que todo estuviera bien. ¿Quién había sido el causante de todo eso? No importaba por ahora. La cuestión era, ¿tendrían aún niñera para el día de mañana? Sasuke, sin pretenderlo realmente, parecía que se había querido hacer cargo de lograr que pasara eso.
Hinata vio a Itachi y supo que al fin podía descansar. Estaba luchando por no quedarse dormida, pues se sentía muy débil. Al verlo, una especie de carga se liberó de ella. Giró a ver a todos a su alrededor, con una casi imperceptible sonrisa. Vio a Sasuke, con el ceño tenso. Si seguía haciendo eso pronto se volvería viejo.
—Chicos, antes invítenla a la próxima fiesta, esta chica sí es divertida—alcanzó a decir una voz a lo lejos. Levantó la vista y parecía que esas palabras las había dicho Suigetsu.
—Descuida, ya voy a casa Habi—murmuró, preocupada por su hermana. Habi era el diminutivo que le había puesto ella, para hacerle saber de otra forma que la quería mucho.
Después de eso, todo se volvió oscuro.
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Itachi la cargó en sus brazos y la llevó hasta el carro.
—Sakura, Naruto te llevará. La llevaremos a su casa—que estaba en quién sabe dónde
—¿No puedo ir con ustedes? Si sigue la hemorragia yo puedo…
—No—la cortó él— Nos vemos. —y, con eso dicho, se fue a alcanzar a su hermano y a la chica durmiente.
Sakura se sintió roja. Para empezar, no sabía bien quien era la chica, su novio la dejaba colgada así sin más, como si no le importara en lo absoluto. Cerró sus puños, obligándose a controlarse. Para Naruto no pasó desapercibido este hecho. Sabía que Sakura se reprimía mucho al lado de su mejor amigo.
—Sakura-chan, vamos, te llevo a tu casa— y casi en todas las ocasiones era él el que la llevaba. Ya se estaba acostumbrando a ello y, también a las conversaciones que mantenían en el automóvil anaranjado vibrante del Uzumaki. Sobre si Sasuke la quería. Naruto permanecía un rato en silencio y luego le decía que él tenía una manera distinta de querer, pero que lo hacía. Naruto sabía que era así. Pero lo que dudaba era que Sasuke la quisiera de la forma en que ella ansiaba que lo hiciera.
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—¿Sabes dónde vive?— habló el menor de los Uchiha, viendo tan seguro a Itachi que parecía saber exactamente a qué punto dirigirse.
—No. Busca en su celular y llama a sus padres.
Sasuke miró por la ventana. En verdad que no quedaba opción. A ver con que clase de personas le tocaba hablar.
Buscó en su bolsa y encontró el celular con un protector en forma de osito. Se le hizo raro que una chica de su edad aún tuviera esa clase de gustos. Encendió el móvil y se topó con una leyenda que necesitaba ingresar el número de contraseña.
—Itachi, tiene contraseña.
—Quizá no es difícil. —escuchó decir a su hermano. Esperó que dijera algo más, pero nada salió de su boca.
Bufó, fastidiado. ¿Su fecha de cumpleaños? Eso era lo más típico que ponían como contraseña. Pero había un problema, no lo sabía.
Giró a verla. Con el cabello echo un desastre, sin una gota de maquillaje y realmente si la vieras en la noche te sacaba un susto y para acabarla con esos a dos algodones incrustados en su nariz. Como último detalle, en ese preciso instante abrió la boca y un poco de saliva salió de ella, mientras que acomodaba su mano izquierda en su mejilla, a modo de almohada. Esa chica era todo un caso.
Se sintió tonto al pensar en poner la contraseña más fácil del mundo, pero tenía que hacerlo. Para su sorpresa esa era la correcta. De fondo de pantalla estaba ella y una niña con rasgos muy parecidos a los de Hinata, pero varios años menor. Sin ver más tiempo la foto fue a la lista de llamadas recientes y después a números favoritos. No miraba ningún número registrado como mamá, papá o hermana. El primero de la lista era de una tal "chula hermosa bf" . Absurda.
Tecleó llamar y esperó.
Sonó la una voz preocupada al otro lado del auricular que no le dejó hablar.
—Hinata al fin llamas mujer, me tenías con el pendiente. Tu hermana se quedó dormida en el sofá, se comió su sopa preferida y está muy abrazada a su oso Lilo, a cada rato estaba preguntando por ti y aún dormida la escucho que sigue diciendo tu nombre. Sabes que cuentas conmigo pero a la próxima me tienes que ayudar, ¿eh? Mi papá se va a poner como loco pensando que me fui con Shikamaru. Ya sabes cómo se pone, no supera que ya no soy una niña. Oye y también recogí la ropa que dejaste tendida, ya la doblé y todo. Pero Hina, ya tienes que cambiar de estilo, eso está muy pasado de moda. Ya ni mi abuelita usa calzones así. Y…
—No soy Hinata. Quiero saber dónde vive ella. —habló finalmente Sasuke. Esa chica loca sí que lo había aturdido con tanta información. A él no le importaba el tipo de ropa interior que usara la muchacha que iba en el asiento trasero.
La voz de Ino cambió, y se dejó escuchar como alarmada, en la casa se escuchó que algo cayó.
—¿Quién eres y qué hiciste con mi amiga, idiota? ¡Responde rápido!
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Se levantó con una enorme resaca. ¿Qué hora era? Alerta, se levantó de golpe y se dio cuenta que estaba en un sillón de su sala. Hanabi dormía plácidamente a su lado e Ino la miraba seriamente desde el otro extremo. Parecía que estaba enojada. Para cualquiera pareciera así, excepto para Hinata, que la conocía de hace algún tiempo ya. Las expresiones de Ino se habían hecho más fáciles de leer aun, para una persona despistada como ella, ya que la rubia Yamanaka era una chica muy abierta y espontánea, podría decirse que también algo dramática.
Un pie de la chica resonaba con impaciencia contra el piso.
—Tú y yo tenemos que hablar seriamente, señorita.
Notas:
Antes que nada, agradecer a las personas que han estado al pendiente de este fic y que aún en fechas recientes me mandaron comentarios. Son tan lindos, chicos.
La verdad no creo que tenga perdón, ya sé. Añoooos sin actualizar. Quizá nadie lea este fic ya, pero los que sí (¿hay alguien aquí?) espero que les haya gustado. Quiero retomar los fics que no he terminado, en especial estos que tienen muchos años.
En cuanto al fic, pues vemos que a Hinata no le fue muy bien que digamos, pero ah, tendrá que aprender a lidiar con los chicos estos. Aunque parece que se divirtieron con ella. Va a ver pequeños cambios que tenía pensado para historia, pues ya pasaron muchos años y las ideas van transformándose.
Trabajaré para traer la continuación pronto. Cualquier cosa, pueden mandarme mensaje privado. Nos estamos leyendo.
