Nota de la autora: Sí, sé que he tardado más en subirlo, pero hay novedades: Parvati Blossom se convierte oficialmente en mi beta, y no solo por corregir mis faltas sino también por ayudarme a seguir con este capítulo que se me había atascado. Gracias, Par!. :-)
Capítulo cinco: R.A.B.
Grimmauld Place estaba tranquilo a esas horas. El sol ya había desaparecido bajo el horizonte, pero se alzaban aún algunos rayos a lo largo de este.
Una figura femenina apareció en un rincón.
Parecía mentira justo hubieran entrando en noviembre e hiciera ya tanto frío. El tiempo se estaba volviendo loco.
Hermione se apresuró a llegar hasta el número doce de la calle donde se encontraba y entrar. La casa olía a abandono. Dejó su abrigo en el perchero del recibidor y se encaminó hacia la sala de estar. No había querido volver a los cuarteles; necesitaba un sitio donde despejar su mente. Y sabía que nadie iba ya al número doce de Grimmauld Place.
Necesitaba pensar en lo que le había dicho Snape, y en el horcrux mencionado. Por una parte estaba segura de que Snape no mentía, pero por otra pensaba que no debía confiar en él. Vale, había matado a Dumbledore bajo órdenes de éste, por así decirlo. ¿Pero acaso le hacía eso menos asesino, menos culpable?
Y luego estaba Regulus Black. Hermione se acercó silenciosamente a la pared donde se encontraba el tapiz con el árbol genealógico de la familia. No quería despertar a la madre de Sirius.
Toujours Pur.
Hermione puso los ojos en blanco. Los 'sangre limpia' y sus ideologías. Buscó a Regulus Black. Y allí lo encontró, al lado de una borradura en el sitio en el cual debía de estar Sirius Black. Su vista no pudo evitar pasar también por otro sitio en el que un nombre había sido borrado. Andrómeda Black, que debía de estar entre Narcisa y Bellatrix Black. "Que martirio para Tonks tener tales tías", pensó.
R.A.B.... Lo único que sabían era que Regulus Black se había llevado el horcrux de la cueva, pero no podían estar seguros de que lo había destruido. Si no lo había hecho, ese medallón podría estar escondido en mil sitios. Voldemort había sido muy cuidadoso a la hora de elegir objetos y el lugar dónde esconderlos, pero era raro pensar que Regulus Black hubiera seguido su pauta. Además, horcrux destruido o no, había pasado mucho tiempo desde que lo encontró, y posiblemente tampoco estaría en el mismo lugar en el que él lo había dejado. Con todo lo que había pasado en esa familia...
Siguió mirando el tapiz, y al lado de la madre de Sirius y Regulus se encontraba otra tachadura. Recordó que Sirius mencionó que, al escaparse de casa, su tío le había dado dinero y por eso también habían borrado su nombre. Lo que no podía recordar era el nombre del tío...
Volviendo al salón, se dejó caer sobre una butaca, provocando que una nube de polvo se levantara a su alrededor haciéndola toser. "¿Qué esperabas?", se manifestó la voz. "Desde el accidente en el Departamento de Misterios que nadie viene por esta casa."
"Nadie excepto Mundungus Fletcher" se respondió a sí misma. "Y Kreacher." El elfo había permanecido allí con su manía de salvar valiosas posesiones de los Black hasta que Harry lo mandó a Hogwarts. Y Mundungus... bueno, sabían que había estado allí porque lo habían encontrado con objetos que había sacado de la casa para su sucio nego-...
Los pensamientos de Hermione se petrificaron ante la idea que cruzó su mente. ¡Eso era! Nunca se lo había planteado porque nunca había sabido del cierto que R.A.B. era Regulus Black, pero ahora... ahora que lo sabía, esa idea parecía tener mucho sentido.
Se levantó de la silla, emocionada por la sensación de estar atando cabos y llegando a una buena conclusión. Se dirigió al armario que Kreacher había adecuado como su habitación (por así llamarla). Lo abrió y lo examinó por dentro, mirando en todos los rincones.
Se puso nerviosa cuando no encontró lo que buscaba. Ese elfo había coleccionado demasiados trastos.
Se incorporó y resopló. Parecía mentira; seis años en Hogwarts y aún olvidaba a veces que era una bruja. Sacó su varita del bolsillo.
― ¡Accio medallón!
Esperó que saliera. Nada. Ni un solo ruidito que indicara que intentaba salir.
― ¡Accio! ― volvió a gritar. ― Vamos, sal...
― Hermione... ¿se puede saber qué estás haciendo? ― la sobresaltó una voz detrás suyo.
― ¡Harry! ― exclamó sonriente mientras se lanzaba encima el moreno.
― ¿Hermione, sabes lo preocupados que hemos estado por ti? ― dijo él, sin devolverle el abrazo. La chica se apartó y lo miró interrogativa. ― ¡La batalla!. ¡No te encontrábamos por ninguna parte y nos imaginamos lo peor! Incluso hemos estado buscándote en los hospitales muggles, por si te habían confundido con una. ¡Pero no estabas en ninguno!
― Oh... ― dijo la chica en tono apenado, bajando la cabeza. ― De veras que lo siento, Harry. No me percaté... no me di cuenta de que me estarías buscando.
― ¿Que no te diste cuenta de que te estaríamos buscando? ― preguntó él incrédulo. La chica sonrió afectuosamente.
― Ven, sentémonos ― dijo mientras se dirigía hacia la mesa. El moreno la siguió, aún con mirada interrogativa y sin quitarle el ojo de encima. ― Verás, ― empezó ella una vez estuvieron sentados ― de hecho sí que me confundieron por una muggle, porque me llevaron a una tienda de campaña improvisada como hospital. Supongo que los hospitales de verdad estarían colapsados y a los heridos leves nos cuidarían allí. El caso es que me desperté al cabo de unas horas, y mientras me retenían allí haciéndome pruebas estuve pensando en R.A.B.
Harry asintió, esperando a que la chica continuara.
― Bueno, primero pensaba que podía significar 'Recuerda a Amelia Bones', o 'Andrómeda Black'... Pero eso del 'Recuerda' no me convencía. ― Mientras le contaba su teoría, se alegró de no haberle mencionado tiempo atrás que había estado pensando en esos nombres... Si lo hubiera hecho, no sabría qué decirle ahora a Harry como excusa. ― Pero tras un poco de investigación más profunda (y es por eso que he estado ausente dos días), llegué a la conclusión de que tenía que ser Regulus Black.
― ¡¿El hermano de Sirius?! ― La chica asintió.
― Piensa, Harry. Sirius dijo que se unió a los mortífagos y que tiempo después consiguió que lo terminaran matando los de su propio bando. Una extraña coincidencia. ― Harry parecía también emocionado por el descubrimiento, pero aún así...
― ¿Pero y la A? Es R.A.B., no R.B.
― La verdad es que no sabemos mucho sobre la familia Black, así que pensé que podría pasar por aquí a ver si encontraba algo. ¿Por cierto, Harry, por qué estás tú aquí? ― a Hermione le surgió la duda.
― Suelo venir aquí a pensar ― dijo él desinteresadamente, no queriendo profundizar en el tema. ― ¿Has encontrado algo que confirme tu teoría?
― De hecho, hay algo que quería preguntarte. ¿Recuerdas como se llamaba el tío de Sirius? Ese que dijo que le dio dinero cuando se escapó de casa...
― ¡Por supuesto que sí! Presté mucha atención cuando Sirius me contó todo aquello... era Alph-... ― El chico se quedó mudo. Sus ojos se abrieron de par en par. ― ¡Eso es!. ¡Alphard!. ¿Crees que esa A puede ser de su tío Alphard?
― Estoy convencida de ello ― sonrió la castaña. ― Pensé que si Regulus se lo había llevado, tanto si lo había destruido como si no, lo habría traído a esta casa. Luego me di cuenta de que en esta casa sólo han entrado y sacado objetos Kreacher y Mundungus Fletcher.
― ¡Hermione, eso es sencillamente brillante!
― Sí, ― dijo ella tristemente ― pero hay un problema. Si está en la casa lo encontraremos fácilmente, pero si se lo llevaron...
― Bueno, primero tendremos que comprobar si está o no en la casa. Si Kreacher se lo llevó, lo sabremos en seguida; sólo hay que preguntárselo. ¿No me puede mentir, recuerdas? ― Sonrió. ― El único problema es que si ese aprovechado de Fletcher se lo llevó, podría estar en cualquier parte. Pero al menos tenemos por dónde empezar a buscar. Ya verás como entre los tres lo encontraremos en nada.
― ¡Oh, Harry, me había olvidado!. ¿Dónde está Ron?
― Está bien, no te preocupes. Nos repartimos la lista de hospitales dónde habías llevado a los heridos del camping para buscarte. Si no está ya en los cuarteles, estará a punto de llegar. Y por cierto, debe estar muy preocupado ― añadió en tono acusador. ― ¿Qué te parece si vamos ya? Es muy tarde, mañana regresamos y seguimos buscando.
Hermione asintió, y los dos se levantaron para irse.
Al cabo de un rato, Harry y Hermione llegaban a los cuarteles de la Orden. Hermione no se había percatado de lo cansada que estaba hasta que los allí presentes Ron, Remus, Tonks y Kingsley la asaltaron a base de preguntas que, afortunadamente, Harry respondió por ella. Les contó que la había encontrado en uno de los hospitales, y que tras esperar a que le dieran el alta la había traído de vuelta.
Cuando todos parecían satisfechos con las respuestas que el moreno les había dado, el trío Gryffindor se excusó diciendo que Hermione necesitaba descansar. Una vez llegaron a la habitación de la chica, Harry le contó a Ron la 'verdadera' versión de los hechos.
― ¡Hermione, eso es sencillamente brillante! ― exclamó Ron en el mismo tono en que antes lo había hecho Harry, provocando una amable risa en el moreno.
Finalmente acordaron que era hora de que Hermione fuera realmente a descansar. Los dos chicos le dijeron que irían a Grimmauld Place a ver si encontraban el medallón, y que ella podía reunirse con ellos en cuanto hubiera recuperado fuerzas.
Ron la abrazó, diciéndole que no se imaginaba cómo de feliz se había puesto al verla aparecer con Harry. Luego se fueron, dejando que la castaña se quedara dormida en el instante en que se tumbó encima de la cama.
Hermione no despertó hasta pasadas las doce de la mañana siguiente. Se relajó un buen rato bajo la ducha antes de reunirse en la planta baja con Tonks y Remus para comer.
La pareja la puso al corriente de las consecuencias del ataque en el camping. A los muggles les había costado comprender qué hacían esos hombres encapuchados y con varitas allí, puesto que se trataba de la noche de Halloween y creyeron que eran un grupo que se había disfrazado.
Hermione, temiendo que hubieran visto a Snape, les comentó que antes de desmayarse oyó sus voces muy cerca y que se había sorprendido al despertarse en un hospital muggle. Remus le aclaró que al oírla gritar la empezaron a buscar, dando vueltas por la zona pero sin tener ninguna idea clara de dónde estaba.
Al terminar de comer regresó a su habitación. Volvió a pensar en lo que le había dicho Snape, y llegó a la conclusión que sería mejor dejar pasar unos días antes de tomar alguna decisión. No sabía por qué, pero algo le decía que encontraría algo que la ayudaría a tomarla.
A media tarde volvió a Grimmauld Place. Allí encontró a Harry dormido en un sofá y a Ron agotado en una butaca.
― Nada ― dijo el pelirrojo. ― Hemos revisado toda la casa y el armario de Kreacher. Hemos sacado todos los objetos de todas las habitaciones uno por uno para que no se nos pasara nada, y no ha habido ni rastro del medallón.
La chica ocupó la butaca opuesta al pelirrojo y suspiró.
― Entonces, supongo que deberíamos visitar Hogwarts ― dijo mirando al dormido Harry. ― Y también deberíamos decirle a McGonagall que vamos a ir.
― Vale, ― dijo Ron bostezando y acurrucándose en la butaca ― pero te encargas tú, porque yo me muero de sueño y me voy a dormir. Despiértame si hay algo.
El pelirrojo cerró los ojos, y no pasó mucho rato hasta que cayó en un profundo sueño. Hermione se quedó un rato sentada, meditando.
Volver a Hogwarts... La verdad, era que desde que pasó el uno de septiembre y no tomó el tren con sus amigos, había estado deseando volver a pisar el castillo. Sabía que no había vuelto a su último año por una buena razón... y era que tenía algo más importante que hacer con sus amigos, algo que no podía esperar. ¿Si ellos estaban en Hogwarts, quién se iba a ocupar de los horcruxes? Desde luego, Dumbledore no.
Rechazando pensar en Snape, se levantó y se dispuso a volver a los cuarteles para buscar a Hedwig. Era una suerte que existiera la aparición y ella hubiera pasado su examen, porque si no hubiera gastado mucho tiempo en ir y volver.
Mandada la nota y ya de vuelta, dio una ronda por la casa. Era obvio que Harry y Ron habían sacado todos los objetos de todas las habitaciones, porque los habían vuelto a meter formando pilas en los rincones, sin ordenarlos.
No pudo evitar terminar examinando una pila de libros en el suelo. Le parecía muy bien que no se hubieran molestado a ponerlo todo en su sitio; tenían que ser prácticos, pero podrían haber tratado mejor a los libros. Decidió amontonarlos bien, sin usar la magia para poder así ver qué libros eran.
La mayoría, eran muy antiguos y trataban de historia. Algunos trataban de hechizos, precauciones y remedios. Otros trataban de magia que estaba al borde de ser considerada Magia Oscura. Encontró algunos que daban consejos para el hogar. Y finalmente, el destino se rió de ella dejando como último libro para amontonar uno titulado Pociones poco frecuentes. Pociones.
Hermione decidió llevar el libro consigo de vuelta a la sala de estar. Se sentó en la butaca, y sin prestarle atención abrió el libro por una página al azar.
Pensó en la posibilidad de usar veritaserum para descubrir si Snape decía la verdad. Pero después esa idea le pareció ridícula. Un Maestro de Pociones como él no se dejaría engañar así. Y con los tiempos que corrían y lo que se jugaba, no hubiera sido de extrañar que tomara el antídoto por si acaso.
Se preguntó si realmente existía alguna manera de estar segura que el ex-profesor no mentía. ¿Podría encontrar una prueba o sería cuestión de confiar en su palabra?
Si Snape decía la verdad, debía ayudarle. Y si le ayudaba y resultaba ser un juego sucio, lo 'peor' que podía pasar era que terminara a manos de Voldemort. "¿Y no merece la pena arriesgar una vida para asegurarse que no existe tal séptimo horcrux, y que 'el elegido' no fracasará en su cometido dejando al Mundo Mágico sin esperanza?" cuestionó la voz. "Ya sabes lo que debes hacer. Tu problema es que no coincide con lo que quieres hacer."
― ¿Qué haces con un libro de pociones?
Perdida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Harry se había despertado.
― ¿Qué? ― preguntó. ― Ah, sí, este libro ― dijo cerrándolo. ― Quería... Quería ver si encontraba algo acerca la poción de la cueva.
Harry asintió. Hermione pensó que debía estar arrepintiéndose por haber preguntado; el moreno no quería hablar nunca de esa poción. Sin embargo, se sorprendió cuando el chico se incorporó y se sentó en el sofá, dispuesto a hablar.
― No sé qué poción sería, pero estoy seguro de que muy pocos podrían hacerla. Nunca había visto nada por el estilo, y a juzgar por la reacción de Dumbledore, tampoco él. Así que debía tratarse de Magia muy Oscura.
― Cualquier cosa que te haga perder la fuerza de voluntad y la capacidad de razonar de esa manera lo es, Harry. Es como... como el Imperio. ¿Sabes a qué me refiero?
El moreno asintió.
― Mientras Dumbledore la tomaba, me decía que quería morir. Me pedía que lo matara. Y yo, sólo porque él me lo había hecho prometer antes, le di hasta la última gota, asegurándole que eso le iba a matar.
"Parece que Snape no fue el único que dio su palabra de algo y luego se arrepintió de haberlo hecho", pensó la chica.
― No he parado de pensar en ello, Hermione ― dijo capturando la atención de la chica nuevamente. ― Si no se la hubiera dado, no hubiera quedado debilitado y tal vez... tal vez hubiera tenido alguna oportunidad. No paro de pensar que su muerte fue sin sentido, ya que tampoco encontramos el horcrux, y que fue todo por mi culpa.
― Harry, mírame ― dijo Hermione en tono imperativo. ― Tú no eres el culpable de que esté muerto; el culpable es Snape y sólo Snape. Él levantó la varita y él lanzó la maldición. Tú no podías haber sabido qué iba a pasar después, y por supuesto que no querías que muriera. Pero Snape sí. Él quiso matarlo.
Mientras decía aquello, Hermione sentía que las palabras que salían de su boca no eran más que mentiras con veneno para Snape. Ella sabía que Snape no había querido matarle. Sabía que, al igual que Harry con la poción, sólo lo hizo porque el viejo mago se lo había hecho prometer.
Se preguntó si, aunque nunca fuera a mostrarlo, el mismo sentimiento de culpabilidad acompañaría a Snape desde aquella noche.
― Lo sé, Hermione ― dijo Harry forzando una sonrisa. ― Pero eso no me quita esas ideas de la cabeza.
La chica se esforzó en devolverle la sonrisa.
― He escrito a McGonagall diciéndole que iremos a Hogwarts ― dijo cambiando de tema. ― Usé a Hedwig; espero que no te importe. Siento no habértelo preguntado, pero no quería despertarte.
― No te preocupes ― respondió él quitándole importancia al asunto. ― Se alegrará de tener algún viaje que hacer. Últimamente no le doy mucho trabajo. Hasta mañana, Hermione.
― Buenas noches, Harry.
Próximo capítulo: Hogwarts. H, R y Hr ven a algunos de sus amigos y tienen alguna que otra sorpresa. Igual que vosotros si dejáis reviews!
