Beta:no.

Advertencias: es shonen-ai/yaoi, así que homofóbicos pintan poco aquí; AU, mayor OOC, spoilers, y creo que por ahora está todo.

*Ni AS, ni VK me pertenecen. Sólo la trama de este fic.*

- Blah, blah- diálogos.

- "Blah, blah"- pensamientos.

texto… = flash backs

nº = notas de la autora.

(Blah, blah) = Comentarios del personaje.

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2.- El tiempo vuela.

Rafael

Veinte años desde la última Rebelión, diez de los cuales se había pasado en coma, y nada parecía haber cambiado. Aunque esa aparente falta de cambios no era lo que llevaba un tiempo quitándole el sueño. Durante esa década, solamente dos eventos habían alterado la monotonía en que ha había sumido su existencia en Atziluth (después de la victoria de los rebeldes y la subsecuente desaparición del Creador) y aunque los dos le afectaban directamente, sólo uno de ellos era el causante de su insomnio.

Nada más despertar, el regreso de Gabriel al Paraíso fue lo único en lo que podía pensar (para disgusto de su amada Barbiel), pero pronto se dio cuenta de que esta vez era realmente Gabriel, y no Sara, quien ocupaba el cuerpo del Arcángel del Agua1. Cuando asimiló que la joven que le había ayudado a superar el trauma causado por la traición de Belial (y, por ende, su aversión por las mujeres) ya no existía, se dejó llevar por la tristeza hasta el punto en que no registró que una parte importante de su rutina diaria, establecida milenios antes de su primer encuentro con Sara, había desaparecido. Cuando logró superar la perdida de la joven, por fin pareció recordar que le debía una disculpa a su mejor amigo por haberle dejado tirado (aunque realmente no lo hizo por voluntad propia), pero Miguel no aparecía por ninguna parte y nadie parecía saber donde estaba. Finalmente decidió preguntárselo a Camael, el segundo al mando del pelirrojo, y lo que este le reveló le afectó más profundamente que el saber que nunca más volvería a ver a Sara. Pues sentado en su trono, inmóvil como una estatua y con la mirada vacía, se encontraba el Comandante de las Huestes Celestiales, Príncipe de la Luz, Arcángel del Fuego y Jefe de las Potestades2.

El estado en que se encontraba su amigo le recordó al tiempo en que Gabriel se encontraba encerrada en el Jardín del Agua: un cascarón vacío, pues su alma había abandonado su cuerpo y nadie había sido capaz de encontrarla. Según lo que Camael le había confesado, fue el propio Miguel quien decidió abandonar Atziluth unos años después de que él se sumiera en su sueño regenerativo. Por lo visto, con su 'desaparición' (sin saberlo ni quererlo) cercenó el único lazo que aun mantenía a Miguel en el Cielo3. Así que el alocado pelirrojo había decidido que estaba harto de todo y de todos, y que ya era hora de comenzar una nueva vida bajo sus propias leyes (y pobre de aquel que se metiera en su camino). Ni siquiera su bella esposa, Barbiel4, había conseguido aliviar la culpa que le carcomía. Después de todo, Miguel había sido el único que le siguió tratando como un amigo tras lo ocurrido con Belial, y eso jamás lo olvidaría (las probabilidades de que el denso Comandante no se hubiera enterado de lo ocurrido eran altas, pero él tendía a no tomarlas en cuenta5). Por ello nunca perdonaría a quienquiera que le hiciera daño a su amigo (¡maldito seas, Lucifer!), ni siquiera si esa persona era él mismo6.

Dejando a Barbiel dormida en la habitación que compartían, decidió ir a su oficina para no molestar a su pareja, ya que tenía toda la intención de terminar con el paquete de cigarrillos que había escondido allí (ah, las ventajas de ser el Ángel de la Curación). Durante las siguientes dos horas se dedicó a pensar qué hacer sobre la desaparición de Miguel. En parte podía entender al otro ángel. Después de todo, solamente su relación con Barbiel impedía que abandonara sus obligaciones para ir en busca de su mejor amigo. Quería asegurarse de que el pelirrojo estaba bien, pero dejar a su pareja sola no entraba en sus planes. Tal vez, si ella aceptaba irse con él—

- Veo que no has dejado ese vicio asqueroso, Rafael- la voz que acababa de escuchar le era desconocida, pero esa forma de hablar y pronunciar su nombre—

- ¿Mika-chan7?- logró murmurar, sorprendido por la inesperada visita.

- ¿Acaso esperabas a alguien más? ¡Y NO ME LLAMES ASÍ!

Rafael no pudo hacer más que sonreír. Miguel estaba en casa.

-X-

Cuatro años después…

Ichiru

- ¡Ichiru, llegas tarde!- le gritó su hermana adoptiva, Yuki Cross, reprendiéndole por llegar quince minutos después de la hora que habían acordado8- tienes suerte de que hayan llamado para avisar que no llegarían a tiempo. Parece que su avión se ha retrasado.

- "Mierda"- y él que esperaba poder librarse si perdía el tiempo cuidando de Lily. Realmente ese no era su día.

Todo parecía ir de mal en peor cuando llegaba esa fecha.

Primero había pasado una mala noche por culpa de sus pesadillas. Luego había llegado tarde a clase, ganándose una reprimenda cortesía del profesor de turno (y de Yuki en el descanso). Durante el cambio de clase Aido les dio problemas otra vez, causando que Kuran interviniese, lo que hizo que él se viera obligado a interactuar con el vampiro sangre pura más de lo que deseaba hacerlo. Y, para colmo, Cross le soltaba de sopetón que esa noche tenían que recibir al nuevo médico que se encargaría de la enfermería de la Clase Diurna. Eso último no sería un problema, si no fuera porque el hombre se iba a traer a su familia. Según lo que les había explicado el director chiflado, esa fue la única condición que le puso. Por lo visto su mujer era enfermera y sería su ayudante en la academia, pero eso a él le daba igual, lo que realmente le molestaba era que con el matrimonio llegaría un chico de su edad y la única habitación con una cama libre en los Dormitorios Sol era la suya (estuvo tentado de decirle que mandaran al nuevo estudiante a los Dormitorios Luna, pero allí se lo comerían vivo… literalmente). Parecía una tontería que algo así le molestara, después de todo estaban en un internado y compartir habitación era la norma general en la academia (che, jodido Kuran, valiéndose de su estatus para tener una habitación individual), mas él era un caso especial. Sólo existía una persona con la que compartiría habitación voluntariamente, pero esa persona había desaparecido hacía cuatro años esa noche y parecía no tener intenciones de regresar pronto a su lado… si es que seguía con vida.

Rápidamente suprimió ese pensamiento.

Cuando se acercaba esa fecha siempre terminaba pensando en aquella noche nevada, en como se había dejado llevar por sus celos y había permitido que esa mujer retorciera lo que sentía por su hermano, hasta el punto que ni siquiera él era capaz de reconocerse en la persona que había traicionado a su familia. Aun podía recordar la expresión llena de devastación que había aparecido en el rostro de Zero cuando entendió que les había vendido. Recordaba perfectamente cómo la luz en los ojos de su gemelo se fue apagando con cada uno de sus reclamos. Seguía viendo cómo, poco a poco, cualquier vestigio de su amable y cariñoso hermano mayor desaparecía detrás de una impenetrable máscara de frialdad que le permitió ver, por primera vez, por qué los adultos consideraban a su niisan un prodigio en el arte de matar (lo que causó que escalofríos recorrieran su espalda, y una emoción que se negaba a nombrar revoloteara en sus entrañas). Era incapaz de olvidar cómo algo en su interior se rompió en mil pedazos cuando Zero le llamó 'pequeño traidor'. Porque eso era, un traidor. Aunque no sentía remordimiento alguno por su papel en el asesinato de sus progenitores (era incapaz de considerar a esos dos como sus padres, después de todo ellos le traicionaron primero), nunca se perdonaría por lo que le había hecho a su otra mitad. Por culpa de sus inseguridades y de las palabras cargadas de veneno de esa sanguijuela, había perdido a la persona que más amaba (y que más le amaba) en este cruel mundo, pero no fue hasta que consiguió lo que creía que deseaba, que se dio cuenta de lo mucho que su gemelo significaba para él.

Lo que sea que Zero hizo para devolverle el poder que le quitó antes de nacer, le había dejado postrado en una cama de hospital durante seis meses. Ese medio año fue el peor de toda su vida, pues no sólo tuvo que lidiar con terribles dolores recorriendo su cuerpo diariamente, sino que se vio asediado por espantosas pesadillas llenas de horribles batallas sangrientas en las que siempre acababa cubierto en las entrañas de sus enemigos, y lo peor de todo era que en todas y cada una de esas visiones infernales terminaba con las manos bañadas en la sangre de su hermano gemelo (a veces pensaba que habría sido mejor si su sistema circulatorio hubiera explotado, tal como su niisan le había dicho, a seguir sufriendo esa tortura). Por lo visto, tanto el dolor como las pesadillas fueron efectos secundarios causados por el uso del extraño ritual bajo condiciones erróneas. Aunque no quiso reconocerlo durante los meses que tardó en recuperar la movilidad de sus miembros, tuvo que admitir que su reflejo tenía razón: no estaba preparado para recuperar lo que había perdido y había pagado por ello con un año entero de su vida9. El único lado bueno de todo ese embrollo era que su cuerpo había dejado de ser débil y enfermizo.

Cuando por fin le dieron el alta, Touga Yagari había ido a recogerle para llevarle a la residencia del director. Según lo que su maestro le había contado, durante los doce meses que pasó en el hospital, la Asociación fue incapaz de descubrir qué, exactamente, había pasado la noche del ataque a su familia, ya que el único testigo de lo ocurrido se pasaba el tiempo delirando. Todo lo que tenían eran conjeturas, luego decidieron que, si mejoraba, su custodia pasaría a manos de Kaien Cross y que seguiría entrenando bajo la tutela de Yagari una vez fuera interrogado. Dicho interrogatorio fue un proceso tedioso, pero tergiversando los hechos se había librado del castigo que hubiera recibido si se descubría su traición10. El presidente decidió no poner a Yagari al mando de la investigación porque (según el dichoso pavo real) estaba 'sentimentalmente involucrado', así que estaba convencido de que nunca se enterarían de la verdad (idiotas, su maestro le habría calado nada más abrir la boca si hubiera sido el encargado de interrogarle… meh, mejor para él). Según la versión que se había tragado el perro de la Asociación, Shizuka Hio asesinó al matrimonio Kiryuu para vengar la muerte de su amante, y cuando trató de hacer lo mismo con los hijos de la pareja, Zero había usado un hechizo desconocido (al menos esa parte era real) que causó una potente explosión que termino cobrándose la vida de la sangre pura. Los investigadores llegaron a la conclusión de que su niisan había muerto protegiéndole y que su tiempo en el hospital se debía a una combinación del trauma causado por la tragedia que había sufrido y los efectos secundarios del hechizo usado por su gemelo (eso último era lo único que habían acertado. Como había dicho antes: idiotas). Por su propio bien les dejó creer lo que quisieran, sólo él y su hermano sabían lo que realmente había pasado esa noche y ninguno de los dos parecía querer sacarles de su error. Hablaba en plural, porque se negaba a aceptar que su otra mitad había muerto junto a la bestia chupasangre. No, algo en su interior le decía que Zero estaba vivo y que volverían a encontrarse tarde o temprano, y cuando lo hicieran, no sólo quería disculparse por el daño que le había causado, también tenía algo muy importante que confesarle—

- ¡Ya están aquí!- el grito emocionado de Yuki le sacó de sus funestos pensamientos, consiguiendo que levantase la vista justo en el instante en que un taxi se detenía frente a las puertas de la academia.

Del lado del copiloto bajó un hombre bastante joven, vestido impecablemente en un elegante traje blanco. El recién llegado era alto y atractivo, el pelo rubio que pasaba de sus hombros y los ojos de un tono azul gélido dejaban claro que no era japonés (era obvio que cazadores y vampiros no entraban dentro de los estereotipos propios de cada país… dichosa genética sobrenatural) y lo mismo podía decirse de la hermosa mujer a la que acababa de ayudar a salir del vehículo, aunque ella tenía los ojos de un intrigante color gris y su melena, algo más corta que la de su acompañante, era de un tono marrón acaramelado. Ella llevaba un discreto y favorecedor vestido de un bonito azul celeste, con zapatos de tacón alto a juego. Viéndoles juntos, los dos estudiantes no pudieron evitar pensar que parecían un par de supermodelos como los que salían en las revistas europeas (o un par de vampiros, pero enseguida descartó ese pensamiento. Si ese fuera el caso sus sentidos hubieran reaccionado a la presencia de nuevas sanguijuelas).

- ¿Doctor Azarov?- la joven castaña llamó para asegurarse de que en verdad fuesen los invitados que estaban esperando (y no era de extrañar, ese tipo tenía más pinta de gigoló que de médico).

- ¿Si?- la profunda voz del rubio logró que los dos prefectos se estremeciesen y que Yuki se sonrojase (sólo ella, ni muerto admitiría que él también lo había hecho). El cómo una persona podía imbuir una sola sílaba con tanta sensualidad era un misterio para ellos.

- El director nos ha enviado para guiarles hasta su despacho- por una vez, estaba impresionado con la aparente seriedad de su 'hermanita' (era un milagro que no hubiera tartamudeado ni una sola vez).

El extranjero se limitó a asentir antes de girarse en dirección al taxi y ponerse a gritar en un idioma que desconocían11, dejando a los dos guardianes sorprendidos. Antes de que pudieran decir algo al respecto, una nueva voz respondió en la misma lengua desde el interior de vehículo, causando que el rubio gritara otra vez. Una risa cristalina les sacó de su estado de confusión. Mientras habían estado distraídos, la mujer se había acercado a ellos.

- No les prestéis mucha atención, esos dos siempre están igual- su japonés estaba marcado con un leve acento que le daba un tono exótico a su dulce voz (¿qué tenían esos extranjeros que hasta sus voces parecían perfectas?)- y a pesar de lo mucho que pelean, no encontrareis mejores amigos.

Esa descripción le recordaba a la extraña relación que existía entre el director y su maestro. Tan distraído estaba haciendo comparaciones, que casi no captó la exclamación de sorpresa de Yuki. Cuando vio lo que había sorprendido a su amiga de la infancia, se quedó sin aliento. Alto y con una constitución física muy parecida a la suya, el más joven de los Azarov por fin se había decidido a bajar del taxi. Vestido completamente de negro con unos ajustadísimos pantalones de cuero, metidos dentro de unas botas de combate del mismo material, y una camisa de seda con sólo un botón abrochado. El adolescente era el polo opuesto del matrimonio en cuanto a moda se trataba, pero su forma de vestir no era lo único en él que conseguía llamar la atención. Después de todo, no había ningún estudiante en la academia con el pelo de un tono rojo sangre tan brillante como el del joven de ojos dorados (¿y no era ese un color inusual en un humano?)… o con un dragón tatuado desde la mejilla izquierda, bajando por su esbelto cuello, hasta perderse en algún punto de su pecho, oculto tras la camisa. Por no hablar de la multitud de piercings que brillaban en sus orejas, o del collar de perro que llevaba puesto12. El pelirrojo se dio cuenta de que estaba siendo observado fijamente y levantó la cabeza para buscar los culpables. Por su expresión enfadada, no le hizo mucha gracia ser el blanco de las miradas de los prefectos y lo demostró sin tapujos.

- ¿¡Qué coño estáis mirando!?- (¡maldición!) Su trabajo iba a complicarse con la llegada del nuevo estudiante. ¡Joder, si su apariencia no volvía locas a las chicas de la Clase Diurna, esa voz ronca seguro que lo haría!

Lo que quedaba de curso iba a ser una tortura.

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Editado 13/07/2018

Recomiendo que leáis mis notas si no habéis leído AS o sólo habéis visto los ovas, puede que haya algunas referencias o personajes que no entendáis del todo, y mis notas os ayudarán un poco aunque sólo explicaré lo que no desvele la trama de este fic. El punto 8 es especialmente importante en este capítulo. Por si acaso, os recuerdo que aquí hay SPOILERS…

1.- Por ahora sólo voy a decir que el alma de Sara ha regresado a su cuerpo original con Gabriel estando al mando. Así que lo siento por sus fans, pero no Sara Mudo en este fic (tampoco esperéis mucho sobre Gabriel más allá de comentarios o algún que otro flash back).

2.- Todos estos títulos son sacados del manga, aunque me he tomado algo de licencia creativa a la hora de aplicarlos a esta historia.

3.- En canon Miguel le promete a Rafael que esperará a que despierte para continuar con su pelea, pero aquí no hace tal promesa.

4.- Esta pareja es canon, aunque aparece casi al final del manga. En AS estaba prohibido que los ángeles se enamoren, pero aquí las cosas han cambiado tras la victoria de los rebeldes y ahora los ángeles pueden enamorarse sin tener que esconderse y hasta pueden casarse si así lo desean.

5 y 6.- Esto también es canon, aunque Rafael no lo dice exactamente con estas palabras.

7.- Dependiendo de la traducción, Rafael llama a Miguel 'Miguelito' o 'Mika-chan', a mi me parece más adorable la segunda opción, así que el pobre va a quedarse con ese apodo.

8.- No esperéis mucho canon por parte de VK, porque he decidido cargármelo casi por completo. El único canon es el de AS con unos diminutos cambios. Para que os centréis la historia empieza unos veinte años después del final de AS, y todo lo que se ve en los recuerdos de Kaname (unos 10000 años antes de esta historia) pasa en algún punto entre la rebelión de Lucifer y la de Alexiel. Espero que esto os ayude a ubicaros mejor en este fic.

9.- Algo tenía que hacer para que estuviera en la misma clase que Yuki, porque me resulta imposible imaginarme a Ichiru aceptando quedarse en un curso que no es el que le toca por querer protegerla.

10.- Tampoco le veo confesando que él tiene la culpa, después de todo Ichiru siempre me ha parecido el más egoísta de los dos Kiryuu.

11.- Está hablando en ruso, pero como no lo hablo no tendrá mucha presencia en la historia. Un dato interesante (aunque no recuerdo donde lo leí), es que se supone que los ángeles son capaces de hablar y entender todos los idiomas humanos, de ahí que mis ángeles entiendan y hablen tanto japonés como ruso.

12.- El link de la imagen que uso para describirle está puesta en mi perfil.

Nos leemos,

Alanna.